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5 abr 2012

Actitudes hacia el inmigrante en los futuros docentes especialistas en educación física

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En la última década, hemos pasado de 63.000 alumnos inmigrantes en la Enseñanza no Universitaria, a más de 792.000, representando el 9.7% del alumnado total matriculado. Esto ha supuesto que los futuros maestros especialistas en Educación Física (FMEF), deban hacer frente a nuevos retos derivados de la propia diversidad cultural existente en las aulas. Sin embargo, es preciso que se encuentren libres de cualquier actitud xenófoba, ya que esta puede trasladarse al ámbito educativo y deportivo, influyendo en su futura labor docente.

Autor(es): Pastor Vicedo, Juan Carlos; González Víllora, Sixto; Cordente Mesas, Catalán Eslava, David María
Entidades(es): Universidad de Castilla – La Mancha
Congreso: congreso de la asociación internacional de escuelas superiores de educación física (AIESEP)
Úbeda A Coruña, 26-29 de Octubre de 2010
ISBN: 9788461499465
Palabras claves:Educación física e inmigración.

Actitudes hacia el inmigrante en los futuros docentes especialistas en educación física

RESUMEN

En la última década, hemos pasado de 63.000 alumnos inmigrantes en la Enseñanza no Universitaria, a más de 792.000, representando el 9.7% del alumnado total matriculado. Esto ha supuesto que los futuros maestros especialistas en Educación Física (FMEF), deban hacer frente a nuevos retos derivados de la propia diversidad cultural existente en las aulas.

Sin embargo, es preciso que se encuentren libres de cualquier actitud xenófoba, ya que esta puede trasladarse al ámbito educativo y deportivo, influyendo en su futura labor docente. Por ello, con el fin de adaptar un programa de formación adecuado, nos hemos propuesto identificar las actitudes que muestran los FMEF hacia el inmigrante, así como la influencia que puede ejercer el sexo, curso y conocimiento que se tiene de ellos. Participaron un total de 360 estudiantes FMEF de la Universidad de Castilla – La Mancha. La investigación se apoyó en la metodología cuantitativa, por medio de un cuestionario, usando la Escala de Racismo Sutil y Manifiesto adaptada al español por Gómez-Berrocal y Moya (1999). Los resultados obtenidos han mostrado la existencia de actitudes racistas entre FMEF. Además, estas actitudes parecen ser diferentes en función del sexo, curso y conocimiento que se tiene del inmigrante.

INTRODUCCIÓN.

En pleno siglo XXI, el factor que está provocando mayores cambios en las sociedades contemporáneas es la constante inmigración de personas, hasta tal punto, que tal y como indica Zapata – Barrero (2004), “la inmigración no es un hecho, sino que forma parte de un proceso”. Proceso el cual, está provocando una serie de cambios en las estructuras sociales que sitúan a la realidad migratoria, en la gestión de la interacción que se produce entre las instituciones públicas de la sociedad de acogida y los inmigrantes. En esta nueva realidad España es un país joven, ya que está viviendo una exposición migratoria sin precedentes en su historia, la cual no solo está provocando continuas acomodaciones en el ámbito jurídico, laboral o social, sino que también se están produciendo una serie de cambios que han afectado a los contextos educativos, dentro de los cuales se han incorporado los hijos de los inmigrantes extranjeros, una vez establecida su residencia en nuestro país. Esto se traduce en la existencia de centros donde, por diversas razones, se concentra una excesiva población inmigrante (Abendoza, 2004).

Así, en la última década hemos pasado de tener 63 mil alumnos inmigrantes en la Enseñanza no Universitaria, a más de 762 mil, representando el 9.7% del alumnado total matriculado (M.E.C., 2009). Este alumnado, hijos o hijas de inmigrantes, presentan características que deben ser tenidas en cuenta a la hora de su escolarización. Dichas características son fruto de su procedencia, su cultura, su lengua, su forma de entender el cuerpo y la actividad física, así como las propias necesidades educativas que presentan, derivadas de situaciones de desigualdad en los ámbitos económicos y sociales de procedencia. Y es que una mala atención de las necesidades de este alumnado, provocaría la consolidación de déficits y retrasos escolares, que pueden repercutir en su proceso de integración socio-cultural, deteriorando sus relaciones con compañeros y profesores. Es por ello, que la integración socioeducativa de inmigrantes requiere de un tratamiento global dotado de pautas y principios generales tendentes a lograr una convivencia intercultural. La educación ha de recuperar su protagonismo en la transmisión de valores que contribuyan a generar espacios de convivencia pacífica y enriquecedora. De este modo y en este contexto es donde la figura del docente recobra una gran importancia, ya que será este, el que tendrá que dar respuesta a estos nuevos interrogantes que se plantean como consecuencia de la diversidad cultural presente, no solo en nuestros pueblos y ciudades, sino que también, y sobre todo, en nuestros centros educativos, y concretamente, dentro de las clases de Educación Física.

Esta circunstancia descrita, ha supuesto también un reto para nosotros como docentes formadores de maestros y profesores especialistas en Educación Física, ya que estos, en un futuro no muy lejano deberán hacer frente a nuevos retos derivados de la propia diversidad cultural existente en las aulas (Lleixá, 2006; Pastor, Zamorano, Cano, Gil y González, 2006). Sin embargo, para ello, es preciso que se encuentren libres de cualquier sesgo y actitud estereotipada negativa o xenófoba (Contreras, 2002), ya que estas pueden trasladarse al ámbito educativo y deportivo (Harrison y Belcher, 2006), influyendo de forma muy directa en su futura labor docente, incurriendo en un tratamiento desigual del alumnado inmigrante (Lawrence,2005). De ahí que, según muestran los resultados de los estudios sobre la formación de prejuicios y estereotipos en niños y adolescentes, se recomienda modular las actuaciones educativas teniendo en cuenta que los niños aprenden a establecer categorías étnicas y raciales a través de la socialización (Aguado, 2003). Es importante saber que estas actitudes xenófobas y estereotipadas que realizamos de cosas, situaciones, o como en esta caso, personas, no son fruto de la casualidad o surgen de manera improvisada y espontánea, sino que más bien atienden a una forma de economizar y simplificar la realidad, permitiendo reducir su complejidad a través de la categorización (Gómez, 2003). Es decir, la forma que tenemos las personas de entender la raza, y en consecuencia, de categorizar a las personas en función de su origen étnico, se encuentra condicionada por el entorno social, cultural, creencias, costumbre y asociaciones políticas que rigen nuestro día a día (Haslam, Oakes, Reynolds, y Turner, 1999).

Sin embargo, cuando hacemos referencia a las posibles actitudes y comportamientos negativos que puede presentar los docentes de Educación Física en formación inicial hacia otras personas por causa de su raza (Javaloy, 1994), debemos tener presenta su evolución, es decir, aunque en todo tipo de racismo es posible observar algunos elementos comunes, como el desprecio y la desvalorización del exogrupo alegando diferencias biológicas o culturales, desde hace ya algunos años se viene hablando con insistencia que nos hallamos ante una nueva y particular forma de racismo, que fue observada primero en Estados Unidos y después en Europa, cuyas peculiaridades han sido, y continúan siendo, ampliamente discutidas (Javaloy, 1994; Navas, 1997; Gómez- Berrocal y Navas, 2000).

Intentar hablar de racismo hoy en día en nuestro entorno social es algo complicado, y más aun dentro del entorno educativo, ya que el clima social contemporáneo en el que nos encontramos, rechaza la expresión abierta de comportamientos discriminatorios en función de la raza, la religión o la etnia, lo cual supone que sean muy pocos los ciudadanos que estén de acuerdo en ser etiquetados como racistas, en el sentido estricto de la palabra, caracterizado por una creencia en la superioridad genética del propio grupo, en comparación con el resto de grupos considerados inferiores (Rueda y Navas, 1996). Esta construcción del sentimiento racial dentro del ámbito de la actividad física y del deporte podemos encontrarla en la literatura americana, pero no en la española, ya que como bien apunta Burdsey (2004), en la literatura europea han sido escasos los tratados que hablan de este fenómeno desde el ámbito de nuestra área de conocimiento. Así, en la citada obra americana se pueden observar trabajos como los desarrollados por Stone, Perry,y Darley (1997), Stone, Lynch, Sjomeling, y Darley (1999), Woodward (2002), o Harrison, Burden y Azzarito (2004), en los cuales se identifica un estereotipo racial común sostenido por la mayoría de la población americana, en el cual las personas afro-americanas nacen con una superioridad física en comparación con las personas euro-americanos, las cuales nacen con una superioridad cognitiva.

En este sentido queremos recordar, que el profesorado, y concretamente los futuros maestros especialistas en Educación Física, como cualquier otra persona, no se encuentran aislados del mundo, por lo que pueden presentar un estereotipo racial negativo, encubierto con mensajes del denominado nuevo racismo (Abendoza, 2004), de tal manera, que sin quererlo o sin saberlo, al ser una figura fundamental para los discentes, actúan como modelo, mostrando ciertas actitudes racistas hacia los grupos de alumnos procedentes de minorías étnicas o culturales, que pueden ser asimiladas por el resto de autóctonos, generando en ellos una visión sesgada de la realidad social. Y es que, el profesor de Educación Física actúa como portavoz de la sociedad adulta indicando a sus alumnos cómo deben ser, cómo deben comportarse, qué se espera de ellos, qué es lo que está bien y lo que está mal, actuando a través de técnicas de modelado y reforzamiento (Larrañaga, 1996).

Pero hay que tener en cuenta, que una actitud racista encubierta, puede surgir en cualquier momento de la práctica profesional, mediante la presentación de un juego, tarea o actividad, la utilización de materiales, la distribución de los mismos, o a través de las diferentes correcciones realizadas a lo largo de una clase. Y es que, como comenta Larrañaga (1996), esta forma sutil del racismo, influye en como el profesor se relaciona, evalúa y percibe las características de sus alumnos, sus intenciones, sus acciones. De forma que los problemas en las clases de Educación Física, serán percibidos como resultado de las variables del alumno o ambientales, antes que como consecuencia de la conducta, racista o no, del profesor.

Esto se explica entendiendo que, en las sociedades contemporáneas, donde las normas de tolerancia hacia los demás coexisten con ideales abiertamente racistas, e imágenes y conductas negativas discriminatorias hacia los exogrupos, no es de extrañar la presencia de personas que manifiesten una ambigüedad estereotípica. Por ello, podemos decir que la discriminación del contexto social actual se presenta en términos más sutiles o menos manifiestos. Así, se discrimina a determinados grupos sociales, porque son muy diferentes a nosotros en aspectos como la cultura, los valores, la religión o el color de la piel, pero también porque consideramos que no se integran, que compiten económicamente con nosotros o, simplemente porque los consideramos responsables de la inseguridad ciudadana (Checa, 2002).

Es por medio de esto como hay que ver y entender que la Educación Física forma parte de nuestra sociedad y, como tal, debe ser considerada y estudiada en función de las necesidades que reclama la misma. De tal manera, que si queremos atender la demanda social generada por la incorporación creciente de alumnos procedente de minorías étnicas, raciales o culturales en las clases de Educación Física, no solo deberemos estudiar y conocer sobre los estereotipos, creencias y actitudes que presentan los futuros profesionales de la especialidad, sino que también, deberemos trabajar sobre las nuevas concepciones existentes en torno al racismo (sutil y manifiesto), con el fin de tener una idea real, sobre el prejuicio predominante entre los estudiantes de la especialidad de Educación Física.

Por tanto, con el fin de paliar esta posibilidad y adaptar un programa de formación adecuado a las demandas reales y contextos educativos a los cueles se van a tener que enfrentar en un futuro inmediato, nos hemos planteado como objetivo, el identificar las actitudes racistas o no, que muestran tener los futuros docentes especialistas en EF hacia el inmigrante, así como la influencia que puede ejercer variables tales como el sexo, curso y el nivel de conocimiento que se tiene del exogrupo.

METODOLOGÍA.

En este trabajo han participado un total de 360 docentes especialistas de Educación Física en formación, procedentes de las Facultades de Educación de Toledo, Ciudad Real y Albacete. Dichos participantes, como se muestra por medio de la Tabla 1, presentan una edad media de 20.5 años, siendo el 68.3% chicos y el 31.7% chicas. Estos sujetos de investigación, en su mayor medida, se encuentran cursando estudios de segundo año, siendo parecidos los porcentajes entre los alumnos de primero y tercero. Mientras que el conocimiento que manifiestan tener estos estudiantes para maestros de Educación Física en relación a las personas inmigrantes, es decir, lo que saben de ellos, su forma de vivir, sus condiciones sociales, culturales y religiosas, es principalmente medio y en menor media alto o bajo. Tabla 1. Descripción de la muestra.

Tabla 1. Actitudes hacia el inmigrante en los futuros docentes especialistas en educación física

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 16

 

En cuanto al tipo de metodología empleada para responder los objetivos de investigación planteados, podemos decir que fue de corte cuantitativo, por medio de encuesta, utilizando, la escala de Racismo Sutil y Manifiesto adaptada al español por Gómez-Berrocal y Moya (1999). Esta escala fue desarrollada en sus orígenes por Pettigrew y Meertens (1995), destinada a identificar las nuevas formas de manifestarse que tiene hoy en día el racismo. Así, elaboraron un cuestionario compuesto por dos subescalas, una para medir el Racismo Manifiesto y otra para medir el Racismo Sutil. Dicho cuestionario, está compuesto por 20 ítems, repartidos en dos subescalas de 10 ítems cada una de ellas, que miden respectivamente la forma más tradicional o manifiesta del racismo y la forma más sutil y menos evidente.

Sin embargo, para nuestro trabajo, con el fin de poder estudiar los diferentes tipos de racismo presentes en los futuros profesionales de Educación Física hacia el inmigrante, hemos utilizado como exogrupo referencia el musulmán. El criterio que hemos empleado para seleccionar este grupo social minoritario y no otro, está basado, principalmente, en el choque de culturas que se está produciendo entre la población española y musulmana. Dato que queda justificado, cuando analizamos los trabajos realizados por Gil y Pastor (2003), Contreras (2003), Lleixá (2006), Dagkas y Benn (2006), en los cuales, se pone de manifiesto la problemática que plantea a los profesionales de Educación Física el tener que atender a un alumno procedente de esta minoría étnica, ya que los principales problemas no provienen del idioma, como se podría pensar, sino que provienen de las creencias culturales, religiosas y sociales de este tipo de alumnado. Así, con la intención de conocer qué tipo de prejuicios generan esta clase de creencias en los futuros docentes de Educación Física, es por lo que hemos adaptado dicho cuestionario.

RESULTADOS.

Del total de informaciones obtenidas por medio de la Escala de Racismo Sutil y Manifiesto, a continuación presentamos el análisis descriptivo de los resultados obtenidos. Así, en primer lugar y por medio de la Figura 1, mostramos como se distribuyen los sujetos de nuestro estudio, a través de las diferentes actitudes que se pueden manifestar ante las minorías étnicas y culturales. De tal forma que, los maestros especialistas en Educación Física en formación reflejan un claro estereotipo racista. Estereotipo este en el que prevalecen actitudes raciales sutiles (57.8%), por encima de las manifiestas (22.5%), siendo menor el número de sujetos que hemos identificado con una manera igualitaria de ver al exogrupo inmigrante. Figura 1. Distribución de los sujetos en función del tipo de estereotipo reflejado hacia el inmigrante.

Figura 1. Actitudes hacia el inmigrante en los futuros docentes especialistas en educación física

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 16

 

También quisimos comprobar la posible influencia que pueden llegar a tener variables tales como el sexo, el curso o el nivel de conocimiento que se tiene del inmigrante, por parte de los estudiantes a maestro especialista en Educación Física. La información obtenida de las diferentes variables independientes consideradas, y que se presenta de forma organizada por medio de la Tabla 2, nos permitió comprobar como las actitudes más igualitarias se aglutinan en mayor media en las chicas (21.1%), en comparación con los chicos (19.1%).

Por nivel de estudios, observamos como son los futuros docentes de nuestra área de conocimiento que se encuentran cursando los estudios de tercero de la especialidad (22.6%), los que presentan una actitud más respetuosa e igualitaria hacia el inmigrante, seguidos de los de segundo (21.4%), y primero (14.0%). En cuanto a la posible influencia que puede ejercer el conocimiento que se tiene del inmigrante, son precisamente los sujetos que tienen un conocimiento alto, los que reflejan las actitudes más igualitarias (19.4%), en comparación con los de un conocimiento bajo (18.8%) o medio (16.9%), cuyas actitudes igualitarias son menores. Tabla 2. Descripción y análisis descriptivo de las variables independientes.

Tabla 2. Actitudes hacia el inmigrante en los futuros docentes especialistas en educación física

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 16

 

Por tanto, podemos comprobar como aquellos sujetos, futuros docentes de la especialidad de Educación Física que se identifican con un estereotipo racial sutil, se caracterizan por ser mujer, cursar estudios de primer curso en las Facultades de Educación y tener un conocimiento del inmigrante bajo. Los futuros docentes de nuestra área de conocimiento con un perfil estereotípico manifiesto, se encuentran, principalmente, en el grupo de hombres, que cursan sus estudios en primero y que manifiestan tener un conocimiento del inmigrante alto.

Mientras que los estudiantes a maestros especialistas en Educación Física con una actitud igualitaria hacia el inmigrante se identifica con un perfil de mujer, estudiante de último año de carrera y con un conocimiento alto del inmigrante.

DISCUSIÓN.

Como hemos argumentado, para entender cómo se expresa el racismo en la actualidad, es esencial la distinción entre el viejo y el nuevo racismo. Con este fin es con el que hemos utilizado la escala de racismo sutil y manifiesto, elaborada por Gómez-Berrocal y Moya (1999), a partir de la original propuesta por Pettigrew y Meertens (1995). De tal manera, que esta herramienta podemos considerarla como fundamental en nuestro trabajo, ya que nos ha permitido demostrar que estereotipo es el que predomina en el interior de estos docentes de Educación Física en formación.

Hemos podido comprobar como la actitud racista predominante en los futuros maestros de Educación Física, es de tipo sutil, coincidiendo con los reflejados en otras investigaciones desarrolladas en España, a partir de investigaciones llevadas a cabo entre población universitaria (Rueda y Navas, 1996; Alonso, 1999; Gómez- Berrocal y Huici, 1999; Gomez-Berrocal y Moya, 1999; Sánchez, Campillo, Millán, Llor, y Ruiz, 2005; Espelt, Javaloy, y Cornejo, 2006a y b). Estos datos, ponen de manifiesto que las respuestas y manifestaciones relacionadas con el inmigrante y la inmigración, por parte de los futuros docentes de nuestra área de conocimiento se han podido ver condicionadas por lo que el sujeto valora como socialmente correcto, mostrándose así un estereotipo diferente al real. Por ello, con estos resultados, lo que se está poniendo en evidencia, es que los participantes de nuestro trabajo no son tan tolerantes como expresan o creen, y que sus opiniones quedan sujetas a aquellas que penalizan menos socialmente.

Pero para fundamentar esa información, es preciso clasificar a estos futuros docentes, en función de la actitud racista manifestada en la escala de racismo sutil y manifiesto. En dicha clasificación podemos observar como los sujetos se agrupan mayoritariamente dentro de las actitudes racistas sutiles, por encima de las manifiestas o igualitarias. Estos resultados, pese a que son similares a los obtenidos en otras investigaciones desarrolladas sobre la comunidad universitaria (Alonso, 1999; Gómez-Berrocal y Moya, 1999; Sánchez y col., 2005), también son diferentes a otros trabajos realizados en nuestro país, donde utilizando este mismo instrumento de evaluación del prejuicio, se obtienen menores porcentajes de sujetos racistas, tanto sutiles como manifiestos, situando a la mayoría de los participantes dentro del grupo de igualitarios (Rueda y Navas, 1996; Gómez-Berrocal y Huici, 1999; Espelt y col, 2006a y b).

Así, ante esta disparidad de resultados, son dos las conjeturas que barajan algunos autores para justificarlos. Una de ellas, es la reflejada por Espelt y col. (2006b), en la cual, explica que las diferencias observadas en su trabajo sobre el desarrollado por Molero, Navas y Morales (2001), se debe al distinto nivel de estudios de los sujetos de la muestra utilizada, lo que sugiere que no en todas las capas de la población están asentados los mismos valores igualitarios. Y la segunda conjetura, tiene que ver con la influencia y el calado social que pueden tener determinados acontecimientos sociales (atentados del 11 de marzo en Madrid), sobre la forma que tenemos las personas de percibir a las minorías étnicas y culturales (Echebarría y Fernández, 2002; Sánchez y col., 2005). De tal manera, que los autores que defienden esta postura, entienden que acontecimientos de gran calado social, como el arriba mencionado, pueden llegar a modificar la percepción y la imagen que tenemos de otras personas, por muy buen estereotipo que tuviéramos de ellas hasta el momento del incidente.

Esta división de opiniones, no hace otra cosa que evidenciar la necesidad de tener que profundizar aún más en la investigación dentro de este campo, y de nuestra propia área de conocimiento, ya que, el conocer las actitudes predominantes hacia los inmigrantes son de gran importancia, en tanto en cuanto, pueden influir en las relaciones cotidianas entre ambos grupos y en el trato que reciben en las clases de Educación Física por parte de los docentes. De tal forma, que las actitudes desfavorables por parte del profesorado de Educación Física en formación, hacia los colectivos inmigrantes, suelen promover una serie de medidas y comportamientos discriminatorios, los cuales, deben analizarse con el objetivo de llevar a cabo tareas de prevención primaria (antes de que ocurran los problemas), campañas de sensibilización eficaces y programas de formación profesional (tanto inicial como continuada), que hagan reflexionar sobre la necesidad de construir una sociedad justa y tolerante, a partir del reconocimiento del estereotipo o prejuicio predominante en uno mismo.

CONCLUSIONES.

En definitiva, los resultados mostrados en esta investigación, nos han revelado a un futuro especialista en Educación Física, con un estereotipo de corte racista. Racismo este que se asocia a una creciente vertiente más sutil y menos evidente de manifestar el rechazo hacia el otro, es decir, a posturas más silenciosas de expresar un estereotipo negativo hacia el inmigrante, las cuales, en muchas ocasiones pueden ser reflejadas de manera totalmente inconsciente e involuntaria. Es un especialista de Educación Física en formación que se aleja de aquellas otras opciones estereotípicas positivas y de tolerancia hacia el exogrupo, propias de una sociedad respetuosa con el otro e igualitaria, como sería o debería ser la nuestra.

Por tanto esta es una circunstancia que no podemos obviar ni dejar pasar por alto, ya que en unos años, estos maestros de nuestra área de conocimiento en formación, tendrán que iniciar su labor docentes en centros educativos donde la diversidad cultural es un hecho más que evidente, es una latente realidad. Lo cual nos indica lo necesario de elaborar un programa de formación ajustado a este incipiente contexto, que permita modificar las actitudes aquí descritas, llevándolas hacia aquellas otras más igualitarias, como así reclama el sistema educativo español y la mentalidad intercultural que debemos desarrollar en él.

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