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14 jun 2012

Actividad acuática y salud vertebral

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Desde hace más de 30 años, el medio acuático es utilizado como medio complementario a nivel terapéutico y reeducativo de las terapias existentes para las desviaciones de columna o alteraciones posturales.

Autor(es): Mario Lloret, Silvia Aranda
Entidades(es): INEFCT Catalunya
Congreso: II Congreso Internacional de Ciencias del Deporte
Pontevedra 2008
ISBN:9788461235186
Palabras claves: Actividad acuática, salud vertebral, higiene postural

Actividad acuática y salud vertebral

RESUMEN COMUNICACIÓN/PÓSTER

Desde hace más de 30 años, el medio acuático es utilizado como medio complementario a nivel terapéutico y reeducativo de las terapias existentes para las desviaciones de columna o alteraciones posturales. Las propiedades físicas del agua como muy bien explica Konlian, C. (1999) son los determinantes principales de que este medio sea el ideal para la rehabilitación de patologías de espalda. Efectivamente, médicos generalistas, traumatólogos, reumatólogos y rehabilitadores, entre otros, son los que, con mayor asiduidad, remiten a determinados pacientes adolescentes a instalaciones deportivas para la ejecución de programas de Natación Terapéutica, debido a los innumerables beneficios que el medio acuático procura al ser humano. La Natación Terapéutica, desde una perspectiva global, es entendida como aquellos programas de salud que se dirigen, por un lado a la compensación de las desviaciones de la columna vertebral, es decir, escoliosis, hiperlordosis e hipercifosis, y por otro lado, a la compensación de enfermedades y lesiones que pueden aparecer en la etapa adulta, utilizando para ello desplazamientos acuáticos descritos en el marco de la natación educativa.

Desde hace más de 30 años, el medio acuático es utilizado como medio complementario a nivel terapéutico y reeducativo de las terapias existentes para las desviaciones de columna o alteraciones posturales. Las propiedades físicas del agua como muy bien explica Konlian, C. (1999) son los determinantes principales de que este medio sea el ideal para la rehabilitación de patologías de espalda. Efectivamente, médicos generalistas, traumatólogos, reumatólogos y rehabilitadores, entre otros, son los que, con mayor asiduidad, remiten a determinados pacientes adolescentes a instalaciones deportivas para la ejecución de programas de Natación Terapéutica, debido a los innumerables beneficios que el medio acuático procura al ser humano. La Natación Terapéutica, desde una perspectiva global, es entendida como aquellos programas de salud que se dirigen, por un lado a la compensación de las desviaciones de la columna vertebral, es decir, escoliosis, hiperlordosis e hipercifosis, y por otro lado, a la compensación de enfermedades y lesiones que pueden aparecer en la etapa adulta, utilizando para ello desplazamientos acuáticos descritos en el marco de la natación educativa.

• El programa de compensación de las desviaciones de la columna vertebral, que podría denominarse Natación Correctiva, se dirige exclusivamente a la población comprendida entre los 6 y los 16-18 años de edad, aproximadamente, es decir, niños y adolescentes con las alteraciones de columna, Lloret M y cols (1995)1.

• El programa de compensación de enfermedades y lesiones del adulto se denomina Natación Terapéutica y su objetivo prioritario es la lucha contra las degeneraciones propias de diversas enfermedades y alteraciones acontecidas a lo largo de la vida en la etapa adulta.

La práctica de dicha Natación Terapéutica utiliza todas las posibilidades que el medio acuático le ofrece con una finalidad de trabajo puramente higiénico-preventiva o también denominada de prevención terciaria (1994)2. Este programa, inicialmente, se sustenta en el Principio de Arquímedes, en el que todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje hacia arriba igual al peso del fluido que desaloja. En consecuencia, todo cuerpo sumergido ejerce una presión sobre la superficie acuática, que es igual al peso de la columna de líquido situado debajo de este cuerpo. Por lo tanto, esta presión es directamente proporcional a:

- La profundidad de inmersión

- La densidad del líquido

Pero el peso aparente de un cuerpo sumergido es igual a su peso real disminuido por el empuje que supone el principio de Arquímedes. En consecuencia, y tras los estudios de Mollon, G. (1988)3, se ha podido constatar que, en inmersión total, el peso aparente se sitúa alrededor del 3% del peso real. Si la inmersión, en lugar de ser total, es parcial los porcentajes varían en función de las partes del cuerpo que emerjan o queden fuera del fluido. Los estudios de Hérisson, Ch.; Simon, L. (1987)4, muestran que el peso aparente es aproximadamente la mitad del peso real en inmersión hasta la cadera. En inmersión torácica, corresponde a la 1/3 parte de dicho peso. Y en máxima sumersión, el peso aparente es, aproximadamente, 1/10 parte del peso real. Este concepto es de considerable importancia, porque la acción hipogravitatoria acuática puede proporcionar, junto a unos ejercicios de fuerza isométrica, isotónica o auxotónica, una batería de recursos técnicos ciertamente sorprendentes. Asimismo, ésta reducción del peso corporal en el agua nos da la posibilidad de realizar ejercicios con menor grado de dolor y en posiciones que serían inviables de efectuar en el medio terrestre (Konlian, C., 1999). En este sentido, siguiendo las afirmaciones de Konlian, C.5 y Ariyoshi, M.6 las ventajas que el medio acuático tiene ante el medio terrestre y que justifican plenamente los motivos de la elección de un programa acuático como método de trabajo, son las siguientes:

1. Situación de hipogravitatoriedad que provoca una reducción del peso corporal del sujeto cuando éste se encuentra dentro del agua, hecho que permite trabajar con menor presión intervertebral, estrés a nivel articular y exceso de peso en los músculos y ligamentos de la columna vertebral.

2. Mayor movilidad articular, facilidad y libertad de movimientos con menos esfuerzo y por lo tanto con menor dolor en el momento de la ejecución.

3. Flotabilidad horizontal que también permite liberar la columna vertebral de presiones intervertebrales.

4. Efecto relajante que provoca la actividad realizada en el agua a cierta temperatura. Además, disminuye los espasmos musculares y facilita la circulación sanguínea a nivel periférico.

5. Permite tener ayuda de material auxiliar (churros, manoplas, pull-buoys, …) para favorecer la realización de determinados ejercicios, para ofrecer una mayor resistencia de trabajo y para aumentar la resistencia al avance mediante desplazamientos en flotación dorsal, ventral o lateral.

6. Existe una amplia gama de recursos a nivel de ejercicios acuáticos, ya que no hay tanto peligro de lesión a nivel de las articulaciones y sobretodo del impacto en toda la columna vertebral. Esto provocará una mayor motivación en los sujetos ya que las actividades pueden ser más divertidas y diversas.

7. La resistencia que ofrece el agua al mínimo movimiento permite que se trabaje toda la musculatura del cuerpo en general.

8. Permite una rehabilitación física, tras un período de reposo total o intervención quirúrgica, más rápida en el tiempo con el mínimo peligro de recidiva en la patología, alteración o desviación y evitando llegar a la debilidad o atrofia muscular principalmente de los músculos ventrales y dorsales del tronco (abdominales, lumbares).

9. A nivel psicológico, tiene grandes beneficios y/o repercusiones. Las facilidades de trabajo que ofrece el agua a las personas, se traducen en una mayor focalización hacia el ejercicio y no tanto hacia el propio dolor. Además, el programa acuático les permite ganar una mayor autoconfianza a medida que van progresando de más a menos dolor.

Está demostrado en población sana sedentaria (Rodríguez FA y cols,1997), que mediante la realización de un programa acuático autoadministrado durante 5 meses con una frecuencia de 3 sesiones por semana de 30’ de duración, produce una mejora de un 33% en el test de Cooper acuático (12’) y un 11% en la prueba de 2 km. andando. Esto nos demuestra que mediante la realización de un programa acuático las mejoras son mayores y con una diferencia notable comparándolas con las mejoras del programa de andar. En conclusión, nosotros creemos que un programa rehabilitador de natación terapéutica sistematizado y programado, pero sobretodo individualizado siguiendo las pautas o ejercicios descritos a continuación, puede ser de utilidad en pacientes diagnosticados de alteraciones compatibles con patologías de tipo mecánico o desviaciones de la columna vertebral.

 

Referencias

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ARIYOSHI, M. Y col. (1999).- Efficacy of aquatic exercises for patients with low-back pain. In Kurume Med J 46(2):91-6. Japan.

GENERALITAT DE CATALUNYA. DEPARTAMENT DE SANITAT I SEGURETAT SOCIAL (1994).- Guia per a la promoció de la salut per mitjà de l’activitat física. Quaderns de Salut Pública, nº 8. Ed. Generalitat de Catalunya.Barcelona.

GOL, J (1977).- La Salut. En “Annals de Medicina” Acadèmia de Ciències Mèdiques de Catalunya i Balears, vol LXIII, núm 7: 1025-1040.

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KONLIAN, C. (1999).- Aquatic therapy: making a wave in the treatment of low back injuries. In Orthopaedic nursing, january/february 18 (1):11-20. Maryland, USA.

LLORET, M (1990).- 1020 ejercicios y actividades de readaptación motriz. Paidotribo. Barcelona.

LLORET, M y cols. (1995).- Natación Terapéutica. Paidotribo. Barcelona.

LLORET, M (1998).- Actividad acuática y salud. En Actas del “III Congreso de la Sociedad Española de Traumatología del Deporte (SETRADE)”. Murcia, abril.

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LLORET, M; PENA, L (1999).- Embaràs i activitat aquàtica. En “Apunts de Medicina de l’Esport”, 131:25-36.

LLORET, M; BENET, I; LEÓN, C; QUEROL, E (2001).- Natación y Salud. Gymnós. Madrid.

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RODRÍGUEZ MARÍN, J (1995).- Psicología social de la salud. Síntesis psicológica. Madrid.

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RODRÍGUEZ, F.A., NÁCHER, S., VALENZUELA, A., & NOGUÉS, J. (1997).- The effects of self-administered swimming and walking programmes on health and fitness in previously inactive adults. In: Book of abstracts, Second Annual Congress of the European College of Sports Science. (pp. 232-233). Copenhagen: ECSS.

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