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6 may 2010

Análisis de los tiempos muertos en competición de voleibol en categorías de formación

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El objetivo principal de la investigación fue analizar las características de los tiempos muertos solicitados durante el Campeonato de España de Selecciones Autonómicas del año 2005. Para ello, se analizaron 87 casos realizados en un total de 88 sets en 11 partidos. Las variables consideradas en el estudio fueron…

 
Autor(es): Gil Arias, Alexander; Moreno Arroyo, M. Perla; Moreno Domínguez, Alberto; García González, Luís; Del Villar Álvarez, Fernando
Entidades(es): Facultad de Ciencias del Deporte. Universidad de Extremadura
Congreso: II Congreso Internacional de Ciencias del Deporte y Educación Física
Pontevedra: 6-8 de Mayo de 2010
ISBN: 978-84-613-8448-8
Palabras claves: voleibol, tiempo muerto, saque, eficacia

RESUMEN COMUNICACIÓN/PÓSTER

El objetivo principal de la investigación fue analizar las características de los tiempos muertos solicitados durante el Campeonato de España de Selecciones Autonómicas del año 2005. Para ello, se analizaron 87 casos realizados en un total de 88 sets en 11 partidos. Las variables consideradas en el estudio fueron: eficacia del saque posterior, equipo que solicita el tiempo muerto, número de saques del equipo contrario que transcurren hasta que se solicita el tiempo muerto y número de saques que se realizan hasta que el equipo que solicita el tiempo muerto recupera el saque. Los resultados nos reflejan que es muy reducido el número de casos en los que se comete un error en el saque que es efectuado inmediatamente después de la solicitud de un tiempo muerto, siendo solicitados todos ellos por el equipo que no se encuentra en posesión del saque. Por otra parte, en más del 64% de los casos, el equipo que solicita el tiempo muerto lo hace después de 1 o 2 saques del contrario. De igual modo, es muy reducido el número de casos en los que tienen que transcurrir más de 3 saques del contrario para recuperar el servicio, siendo recuperados en su mayoría con el transcurso de 1 o 2 saques del contrario.

INTRODUCCIÓN

La dirección de equipo, implica un proceso más complejo que las acciones que el entrenador y su cuerpo técnico llevan a cabo durante la competición y los entrenamientos. Atendiendo a Díaz (2000: 367), esta labor de los entrenadores puede definirse como “el conjunto de decisiones y acciones que un entrenador tiene que tomar y/o ejecutar antes, durante y después de la competición, para conseguir alcanzar las metas propuestas.” Haciendo un análisis de la definición podemos extraer ideas interesantes tales como: todas aquellas decisiones que toma el entrenador resultan de un proceso de análisis y reflexión, ya sea sobre el propio equipo o del adversario, seguido de un proceso de decisión en base a la reflexión para terminar con la comunicación hacia nuestros jugadores. Lo ideal sería que este ciclo culminara con la evaluación, con el fin de que el entrenador conozca cómo evolucionan sus jugadores, cómo evoluciona el proceso y en función de ello se modificará o no para dirigirnos a las metas que se habían propuesto. La dirección de equipo, como se he mencionado anteriormente, no solo se corresponde con la propia competición, sino que abarca también todo aquello que ocurre antes, y después de la competición (Díaz, 1997).

Durante el desarrollo de una competición de voleibol, el entrenador de un equipo y otro pueden influir de manera directa sobre el encuentro, ya sea aportando información de calidad a sus jugadores o bien solicitando tiempos muertos. De acuerdo con el reglamento de voleibol (Artículo 15.1 y 15.4), los directores de cada equipo disponen de dos tiempos muertos por cada set disputado, con una duración de 30 segundos cada uno de ellos. El objetivo de estos tiempos para descanso no es otro que influir en el ritmo del partido, permitiendo la ocurrencia de una pausa en el juego y posibilitando que el entrenador aporte indicaciones específicas que puedan influir en actuaciones concretas a ejecutar posteriormente y que pueden condicionar el rendimiento deportivo (Moreno, Santos y Del Villar, 2005).

Como consecuencia de este escaso tiempo que disponen los entrenadores para aportar información a sus jugadores, resulta primordial que anoten los acontecimientos más importantes que ocurran durante la competición, para que de esta manera estén preparados para el tiempo muerto, ya sea porque haya sido pedido por el propio equipo o por el equipo contrario (Beal, 1989). En esta interacción que mantiene el entrenador con sus jugadores resulta necesario transmitir una información clara, concisa y precisa (Estrada y Pérez, 2008; González, 2007; Moreno et al., 2005).

Los tiempos muertos deben ser solicitados en momentos oportunos y cuando acontezcan determinadas situaciones. Según Zhang (1993) y Herrera, Ramos y Mirella (1996) los tiempos muertos deben ser solicitados por el entrenador en función de las situaciones que acontezcan en el partido, tales como:

  • Pérdida de tres o más puntos consecutivos. Con el actual sistema de puntuación, sería conveniente incrementar el número de puntos perdidos previamente a la solicitud del tiempo.

  • Cuando el equipo se encuentra confundido y desorganizado.

  • Cuando el equipo no desarrolla el plan táctico y estratégico previsto.

  • Cuando se pretende cambiar el ritmo de juego y adaptarlo a nuestras expectativas.

En relación a los tiempos para descanso, se han desarrollado investigaciones de tipo cualitativas centradas fundamentalmente en la información que aportan los técnicos a sus jugadores, tal es el caso del estudio llevado a cabo por Moreno, Moreno, Cervelló, Ramos y Del Villar (2004), cuyo objetivo era comprobar la influencia del resultado del set sobre la conducta verbal de los entrenadores de deporte escolar durante el tiempo muerto, al igual que verificar la influencia del equipo que solicita el tiempo muerto sobre la conducta verbal de los entrenadores.

Sin diferenciar al equipo que hace referencia la información del entrenador, y con el objetivo de observar el comportamiento de los técnicos, Cloes, Delhaes y Piéron (1993) desarrollaron un estudio con equipos que competían en 1ª o 2ª división, llegando a concluir que en los tiempos para descanso predominaba la información táctica sobre la psicológica. Del mismo modo, Pina y Rodrigues (1993) analizaron la información que transmitían entrenadores de diferente nivel durante los intervalos entre sets y los tiempos para descanso, y cuyos resultados mostraron que en los tiempos muertos hubo un claro predominio de la información táctica, destacando que el entrenador de menor nivel, utilizó con mayor frecuencia la información técnica y psicológica.

Ya desde un punto de vista más cuantitativo, destacamos el análisis sobre los tiempos muertos realizado por García-Tormo, Valladares y Morante (2003) con el objetivo de verificar si las situaciones comentadas anteriormente para la petición de los tiempos muertos son respetadas por los técnicos que participaron en el Campeonato de España Juvenil Femenino de la temporada 2002/2003, así como comprobar la eficacia o resultado logrado con los tiempos muertos solicitados.

El objetivo general del presente estudio es analizar las características de los tiempos muertos solicitados por los entrenadores en el Campeonato de España de Selecciones Autonómicas del año 2005. A partir de este objetivo general se han planteado los siguientes objetivos específicos:

  • Comprobar la influencia del tiempo muerto en la eficacia del saque posterior.

  • Analizar, si con el sistema de puntuación actual, el tiempo muerto siempre es solicitado por el equipo que no está en posesión del saque.

  • Conocer el número de saques que ocurren por parte del equipo contrario hasta que se solicita el tiempo muerto.

  • Analizar el número de saques que realiza el equipo contrario hasta que el equipo que ha solicitado el tiempo muerto recupera el saque.

MÉTODO

Muestra

La muestra del estudio estuvo formada por los tiempos muertos solicitados por los entrenadores durante el transcurso del Campeonato de España de Selecciones Autonómicas de categoría cadete del año 2005. Se analizaron 87 tiempos muertos, de los cuales 47 pertenecen a equipos masculinos y 41 a equipos femeninos, realizados en un total de 88 sets en 11 partidos.

Variables

Las variables consideradas en el estudio fueron las siguientes: eficacia del saque posterior, equipo que solicita el tiempo muerto, número de saques del equipo contrario que transcurren hasta que se solicita el tiempo muerto y número de saques que se realizan hasta que el equipo que solicita el tiempo muerto recupera el saque.

Indicamos a continuación el grado de apertura de cada una de las variables.

Eficacia del saque posterior:

Definido como el rendimiento o efecto obtenido con el saque que se efectúa inmediatamente después de la solicitud del tiempo muerto. Para la valoración de la eficacia se ha empleado el sistema estadístico FIVB, adaptado de Coleman (1975), diferenciando los siguientes valores:

  • 0: Error de saque.

  • 1: Saque que permite la construcción de cualquier tipo de ataque.

  • 2: Saque que limita las opciones de construcción del ataque, no permitiendo la realización de ataques rápidos.

  • 3: Saque que imposibilita la construcción del ataque y supone el envío de un free ball.

  • 4: Punto directo.

Equipo que solicita el tiempo muerto.

Se diferencian las siguientes posibilidades:

  • Equipo con saque a favor: el equipo que solicita el tiempo muerto está en posesión del saque.
  • Equipo con saque en contra: el equipo que solicita el tiempo muerto no está en posesión del saque.

Número de saques del equipo contrario que transcurren hasta que se solicita el tiempo muerto.

Se diferencian las siguientes posibilidades:

  1. Transcurre 1 saque del contrario hasta que se solicita el tiempo muerto.
  2. Transcurren 2 saques del contrario hasta que se solicita el tiempo muerto.
  3. Transcurren 3 saques del contrario hasta que se solicita el tiempo muerto.
  4. Transcurren 4 saques del contrario hasta que se solicita el tiempo muerto.
  5. Transcurren 5 saques del contrario hasta que se solicita el tiempo muerto.
  6. Transcurren 6 saques del contrario hasta que se solicita el tiempo muerto.

Número de saques que se realizan hasta que el equipo que solicita el tiempo muerto recupera el saque.

Se diferencian las siguientes posibilidades:

  1. Transcurre 1 saque del contrario hasta que se recupera el saque.
  2. Transcurren 2 saque del contrario hasta que se recupera el saque.
  3. Transcurren 3 saque del contrario hasta que se recupera el saque.
  4. Transcurren 4 saque del contrario hasta que se recupera el saque.
  5. Transcurren 5 saque del contrario hasta que se recupera el saque.
  6. Transcurren 6 saque del contrario hasta que se recupera el saque.

Medida e instrumentos

Para la grabación de los partidos disputados se empleó una cámara digital JVC GR-DVP9. Dichas grabaciones se hacían sobre formato MINI-DV que nos permitía reproducirlo en un reproductor MINI-DV, al objeto de hacer la observación del estudio.

Una vez realizada la recogida de datos se procedió a la observación de todos y cada uno de los partidos por un único observador. Para ello fue necesario pasar un proceso de entrenamiento de observadores con el fin de alcanzar una fiabilidad superior al 80% que nos garantizase la consistencia en la medida (Van Der Mars, 1989). El entrenamiento se llevó a cabo en un total de 3 sesiones, llegándose a alcanzar valores de fiabilidad del 88% en la variable eficacia del saque.

El análisis estadístico de los datos se efectuó con el paquete estadístico SPSS 15.0 en entorno de Windows.

RESULTADOS

A continuación se presenta el análisis descriptivo de cada una de las variables consideradas en el estudio.

Eficacia del saque posterior

La Tabla 1 nos muestra el rendimiento del saque que se efectúa inmediatamente después de la solicitud del tiempo muerto. Tal y como puede apreciarse, el 40.2% de los saques que se realizan después de un tiempo muerto no permiten ataques a primeros tiempos (eficacia 2), seguido de los saques que permiten ataques combinados (24.1%), siendo muy reducido el porcentaje de saques que se fallan después de volver a la cancha de juego.

Tabla 1 Eficacia del saque posterior a la petición del tiempo muerto

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 13

Equipo que solicita el tiempo muerto

La Tabla 2 nos da a conocer el equipo que solicita el tiempo muerto, y tal y como se muestra, el 100% de los tiempos muertos son solicitados por el equipo que tiene el saque en contra, mientras que los entrenadores que poseen el saque a favor no solicitan ningún tiempo muerto.

Tabla 2 Equipo que solicita el tiempo muerto

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 13

Número de saques del contrario que transcurren hasta que se solicita el tiempo muerto.

Con respecto a los servicios que transcurren por parte del equipo contrario hasta que se solicita un tiempo muerto, la Tabla 3 nos muestra que más del 64% de los tiempos para descanso son solicitados después de 1 o 2 saques del contrario, siendo muy reducido la petición de este tipo de interrupciones en el juego después de 5 y 6 saques del contrario.

Tabla 3 Frecuencia de saques del contrario que transcurren hasta que se solicita el tiempo muerto

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 13

Número de saques que se realizan hasta que el equipo que solicita el tiempo muerto recupera el saque.

Atendiendo a la distribución de frecuencias, la Tabla 4 nos muestra que en más de la mitad de los tiempos muertos solicitados debe pasar al menos un saque para que el equipo que lo haya solicitado recupere el servicio, sin embargo, son muy pocos los casos donde deben pasar 3 o más saques para recuperarlo.

Tabla 4 Frecuencia de saques que se realizan hasta que el equipo que solicita el tiempo muerto recupera el saque

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 13

DISCUSION

El objetivo general del presente estudio es analizar las características de los tiempos muertos solicitados por los entrenadores en el Campeonato de España de Selecciones Autonómicas del año 2005. Para ello se han considerado las siguientes variables: eficacia del saque posterior a la solicitud del tiempo muerto, equipo que solicita el tiempo muerto atendiendo a la posesión o no del saque, número de saques del contrario que transcurren hasta que se solicita el tiempo muerto y número de saques que se realizan hasta que el equipo que solicita el tiempo muerto recupera el saque.

Con respecto al primer objetivo, donde se pretendía comprobar como influye una parada en el juego sobre la eficacia del saque que se efectuará inmediatamente después del tiempo muerto, los resultados nos han dado a conocer que el 40.2% de los saques que se efectúan inmediatamente después de la solicitud de un tiempo muerto obtienen una eficacia 2, o lo que es lo mismo, saques que limitan las opciones de construcción del ataque, no permitiendo la realización de ataques rápidos. Por el contrario, ha sido muy reducido el valor de los saques con eficacia 0, no concordando estos resultados con uno de los objetivos de la petición de los tiempos muertos, que es provocar un error de saque por parte del equipo contrario, frenando así su racha de puntos y recuperar el saque (García Tormo et al., 2003).

Estableciendo un análisis comparativo entre los resultados obtenidos en el presente estudio donde se ha analizado el rendimiento de los saques que se efectúan inmediatamente después de un tiempo muerto, y los obtenidos en investigaciones precedentes con una muestra de jugadores en etapas de formación donde se ha estudiado esta misma variable durante el transcurso de un partido (García-Tormo, Redondo, Valladares y Morante, 2006; Gil, Moreno, Moreno, García y Del Villar, en revisión), podemos confirmar que tras la petición de un tiempo para descanso se mantiene la misma tendencia en la variable eficacia del saque con respecto al desarrollo de un encuentro, puesto que los resultados obtenidos en el presente estudio, junto con los indicados anteriormente, más de la mitad de los saques obtienen una eficacia 1 o 2. De acuerdo con esto, nos surge la reflexión que en categoría de formación la petición de tiempos muertos no tiene una clara influencia sobre la eficacia del saque posterior, por lo que los entrenadores de este nivel deberían utilizar este recurso reglamentario, no solamente para provocar un error en el saque del adversario, sino para hacer una serie de ajustes tácticos (Díaz, 1997).

El segundo objetivo de la investigación incidía en conocer el equipo que solicitaba el tiempo muerto teniendo en cuenta la posesión o no del saque, obteniendo que en el 100% de los casos los tiempos muertos fueron solicitados por el equipo que no estaba en posesión del servicio. Este resultado coincide con el obtenido por Moreno et al. (2004), donde comprobaron que los entrenadores de voleibol en edad escolar solían pedir los tiempos muertos cuando el equipo contrario estaba en posesión del saque. Todo ello evidencia que los entrenadores utilizan este recurso reglamentario, además de otros objetivos, para romper el saque del contrario, o tratar de disminuir la eficacia del mismo, de ahí que lo pidan cuando el contrario está en posesión del saque. Por otra parte, este recurso reglamentario se emplea para suprimir posibles confusiones y falta de coordinación por parte de los jugadores, y llevar a cabo una serie de ajustes tácticos para poner en marcha una jugada concreta a partir de la cual el equipo solicitante del tiempo muerto gane el punto y recupere el saque (Díaz, 2000).

En referencia al tercer objetivo, donde se pretendía estudiar el número de saques que ocurren por parte del equipo contrario hasta que se solicita el tiempo muerto, los resultados nos han mostrado que el 64% de los tiempos para descanso fueron solicitados después de 1 o 2 saques del contrario, siendo muy reducido el número de interrupciones solicitadas después de 5 o 6 saques del equipo adversario. Los resultados obtenidos en nuestro estudio coinciden con los obtenidos por García-Tormo et al. (2003) con una muestra de tiempos muertos solicitados por los entrenadores del Campeonato de España Juvenil disputado en el 2003, donde comprobaron que los tiempos para descanso fueron mayoritariamente solicitados cuando el equipo contrario conseguía entre 1 y 3 puntos de forma consecutiva, siendo asimismo muy reducido el porcentaje de tiempos muertos que se solicitan después de 5 o 6 saques. Estos resultados justifican la importancia que dan los entrenadores al tanteo del partido para solicitar un tiempo para descanso, con el objetivo de que el equipo contrario no se escape en el marcador. Con el actual sistema de puntuación, existe la posibilidad de perder tres puntos consecutivos sin necesidad de que el equipo contrario haya realizado 3 saques, por lo que si los entrenadores aplican lo propuesto por Díaz (1997) donde propuso pedir los tiempos muertos cuando se pierden tres o más puntos consecutivos, preferentemente de saque contrario, los tiempos para descanso serían solicitados después de 4 o más puntos perdidos, siendo considerable esta diferencia de punto. Todo ello nos da a conocer, que los entrenadores no aplican manera estricto lo propuesto por Díaz (1997), donde propuso que uno de los momentos en los cuales se deben pedir los tiempos muertos es cuando se pierden tres o más puntos consecutivos, preferentemente de saque contrario.

El cuarto objetivo de la investigación pretendía analizar el número de saques del adversario que transcurrían hasta que el equipo que había solicitado el tiempo muerto recuperaba el saque. Los resultados de la investigación nos han mostrado que en más de la mitad de los tiempos muertos debe pasar al menos un servicio para que el equipo solicitante recupere el saque, siendo reducido el número de casos donde debe pasar más de 3 saques para recuperarlo. En el caso del estudio desarrollado por García-Tormo et al. (2003), encontraron que el 77.7% de las casos analizados permitió al equipo solicitante romper la racha de puntos del equipo contrario en la jugada posterior a la solicitud del tiempo muerto. Según lo expuesto, podemos confirmar que en el voleibol de formación, la solicitud de los tiempos muertos tienen una clara influencia sobre la ejecución del saque, puesto que al haber una parada en el juego es posible que se produzcan variaciones en la conducta de los jugadores, ya que al encontrarse en proceso de formación no existe una clara estabilidad en los patrones de movimiento (Ortega et al., en prensa).

BIBLIOGRAFIA

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  • García-Tormo, J. V., Redondo J. C., Valladares, J. A., y Morante, J. C. Análisis del saque de voleibol categoría juvenil femenina en función nivel de riesgo asumido y su eficacia. European Journal of Human Movement. Motricidad, 16, 99-121.
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  • Pina, R., y Rodrigues, J. (1993). Episódios de informaçao do trenaidor e a reacçao dos atletas numa situaçao de competiçao. En S. Serpa, J. Alves, V. Ferreira y A. Paula-Brito (Eds.), Proceedings 8th World Congress of Sport Psychology. Sport Psychology: an integrated approach. ISSP. SPPD. (pp. 271-274). Lisboa: FMH-UTL.
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