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4 jun 2012

Análisis del contraataque en baloncesto femenino

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En este estudio se analizan los contraataques en baloncesto femenino con los objetivos de conocer las situaciones de juego de las que surgen y la forma cómo se originan, analizar diferentes aspectos de su desarrollo y de su finalización y estudiar la relación entre cada una de las características de los contraataques y el resultado de los mismos.
Autor(es): Refoyo, I., Romarís, I. U., Sampedro, J., Grande, I.
Entidades(es): Universidad Politécnica de Madrid, Universidade da Coruña
Congreso: VII Congreso Nacional de Ciencias del deporte y educación Física
Pontevedra - 5, 6 y 7 de Mayo de 2011
ISBN: 978-84-614-9945-8
Palabras claves: Baloncesto Femenino, Fase de Ataque, Contraataque

Resumen análisis del contraataque

En este estudio se analizan los contraataques en baloncesto femenino con los objetivos de conocer las situaciones de juego de las que surgen y la forma cómo se originan, analizar diferentes aspectos de su desarrollo y de su finalización y estudiar la relación entre cada una de las características de los contraataques y el resultado de los mismos. Utilizando la metodología observacional se analizaron los contraataques de 12 partidos de categoría femenina de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Los resultados muestran que la mayoría de los contraataques surgen de un robo de balón, los inicia una jugadora que ocupa el puesto específico de alero y parten del interior de la zona. La zona de recepción del primer pase suele ser el medio campo de ataque. El balón avanza hacia el campo de ataque en bote o en pase, generalmente por una de las calles laterales. De media en los contraataques participan 2 jugadores, que utilizan un pase para desarrollarlo y lo finalizan en 4 segundos. Las jugadoras aleros son las que finalizan más contraataques y el tipo de finalización más utilizada es el bote y finalización. La inmensa mayoría de los contraataques finalizan en primera oleada y en el espacio interior de la zona. El porcentaje de eficacia de los contraataques es superior a la eficacia global de las posesiones en ataque. La única variable que presenta una relación de asociación con el resultado del contraataque es la oposición a la finalización.

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Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº15.

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INTRODUCCIÓN

El deporte se define como “una situación motriz de competición, reglada, de carácter lúdico e institucionalizada” (Hernández Moreno, J., p. 15, 1994). Dentro del concepto de deporte se egloban diferentes tipos de prácticas o modalidades deportivas, el baloncesto pertenece al grupo de los deportes de equipo, juegos deportivos colectivos o deportes sociomotores de cooperación-oposición, espacio común y participación simultánea. Entre los deportes de equipo, el baloncesto es uno de los deportes más evolucionados y espectaculares, su elevada estructuración temporal unida a su reducido terreno de juego lo convierten en un actividad intensa y vistosa, que requiere un gran nivel de ejecución técnica a máxima velocidad, dirigida por una inteligente capacidad de decisión, al servicio de un planteamiento estratégico colectivo complejo (basado en Olivera y Ticó, 1992). El máximo exponente de la intensidad, la vistosidad y la velocidad en el juego en baloncesto está representado por el contraataque, definido por Messina (1990) como “la acción más espectacular del baloncesto”.

El contraataque en baloncesto

En baloncesto se pueden diferenciar con claridad dos formas de atacar, una de ellas jugando con velocidad hacia canasta, buscando una finalización rápida y la otra jugando con más calma, elaborando el ataque para buscar un tiro sin tanta precipitación. De acuerdo con esta división Smith (1988) y Cárdenas y col. (1996) clasifican dos tipos de ataque en baloncesto: el contraataque o ataque rápido e inmediato y el ataque posicional o postergado o ataque con control del balón. A pesar de estos dos ejemplos, la mayoría de los autores incluyen en sus clasificaciones una categoría más, que se correspondería con un tipo de ataque intermedio entre el contraataque y el ataque posicional, en el que se conjuga la búsqueda rápida de la canasta con la elaboración de la jugada. Así Coelho (1998), Prieto (2001), Carballo y Dopico (2005) y Gómez (2007), aunque con distintas nomenclaturas, hacen todos ellos referencia a 3 tipos de ataque en baloncesto: el contraataque, la transición y el ataque posicional. Los estudios de Carreño y col. (1999), Madejón (2002) y Carballo y Dopico (2005) también especifican 3 tipos de ataques en sus clasificaciones, aunque sus definiciones no se basan en aspectos modales, sino en aspectos temporales, utilizando como criterio la duración total del ataque y estableciendo así 3 categorías correspondientes a 3 intervalos de tiempo con los que subdividen los 30 o 24 segundos de posesión (en función del reglamento utilizado). Cruz y Tavares (1998) incluyen una categoría más en su clasificación, dividiendo los ataques en “fastbreak, secondary break, transition moves, set up offence”, aunque Gómez (2007) en su adaptación de esta clasificación incluye el “fastbreak” y el “secondary break” como dos fases de la categoría contraataque, lo que serían la primera y la segunda oleada de finalización. El contraataque en baloncesto es una forma de ataque para llevar el balón con la máxima rapidez y eficacia hacia la canasta contraria con el propósito de obtener ventaja sorprendiendo al equipo adversario durante su ajuste defensivo: El contraataque es la fase del juego en la que equipo en posesión del balón trata de “llevarlo hacia la canasta del equipo contrario con la máxima rapidez y seguridad, afín de conseguir: desventaja numérica del equipo defensor, igualdad numérica con el equipo defensor u obtener una opción de tiro con buen porcentaje antes de que la defensa se recobre y organice” (Escuela Nacional de Entrenadores, 2008).  “El contraataque es el sistema de ataque que, iniciándose en el campo de defensa y en el momento mismo de recuperar la posesión del balón, tiene como objetivo desplegar a los jugadores y avanzar con el balón lo más rápidamente posible para intentar anotar antes de que el adversario pueda consolidar sus posiciones defensivas, aprovechando así la ventaja numérica o posicional del equipo atacante” (De Torres, A. y Arjonilla, N., 1999, p.17). El contraataque es avanzar el balón hacia la canasta del contrario con la máxima rapidez y seguridad para coger al equipo contrario en desventaja numérica o zonal y conseguir un tiro de buen porcentaje antes de que la defensa se recupere (Alderete, J. L. y Osma, J. J. 1998).

Análisis de los contraataques en baloncesto

La mayoría de las investigaciones en las que se estudian los contraataques en baloncesto se realizan analizando el juego de equipos senior masculinos (Cárdenas, Moreno & Almendral, 1995; Tsamourtzis, Karipidis & Athanasiou, 2005; Bazanov, Võhandu & Haljand, 2006a y 2006b; Gómez, 2007; Garefis, 2008; Parra), o de equipos en categorías de formación (Coelho, 1998; Cruz & Tavares, 1998; Vidal de Negreiros, 2000; Tavares & Gomes, 2003; Ortega, Sainz de Baranda & Palao, 2004; Fernandes & Tavares, 2004; Ortega et al., 2006; Ortega et al., 2007; Ortega & Gómez, 2009), existiendo menos estudios que se interesen por los contraataques en baloncesto femenino (Jiménez, 2006; Gómez, 2007; Kreivyté & Cizauskas, 2007; Garefis, 2008). Se pueden diferenciar dos líneas generales de estudio de los contraataques en baloncesto, por un lado el análisis del uso de los contraataques en el juego, incluyendo la comparación de los porcentajes de utilización entre equipos ganadores y perdedores; y por otro lado el estudio de los contraataques en sí mismos, es decir, el análisis de su estructura y de los aspectos relacionados con su desarrollo y su resultado. Las investigaciones del primer grupo, análisis de la utilización de los contraataques, coinciden todas en señalar la clara preponderancia de los ataques posicionales sobre el resto. El uso de los contraataques se sitúa entre el 10,2 y el 15,4% de las posesiones en categoría senior masculina, dependiendo de los estudios y su delimitación de los tipos de ataques (Fotinakis, Karipidis & Taxildaris, 2002; Tsamourtzis, Karipidis & Athanasiou, 2005; de Rose & Lamas, 2006); Lehto (2010) aumenta esta proporción hasta el 17% sumando contraataques y transiciones y Cárdenas, Moreno y Almendral (1995) se desmarcan con respecto a los resultados del resto de los estudios con un 21,56% de las posesiones desarrolladas en forma de contraataque. En equipos de formación los porcentajes oscilan entre el 15 y el 25,4% de contraataques del total de posesiones (Coelho, 1998; Tavares & Gomes, 2003; Ortega et al., 2006), aunque Fernandes & Tavares (2004) obtienen en su estudio valores inferiores a estos, entre el 10,0 y el 16,4% de contraataques. Exceptuando los datos de este último estudio, estos resultados generales confirman los obtenidos por Ortega, Sainz de Baranda y Palao (2004) y Ortega et al. (2006) que observan un mayor número de contraataques en baloncesto de categorías de formación que en los equipos senior. Comparando los resultados de los equipos ganadores y perdedores se observa que el porcentaje de contraataques realizados por los equipos ganadores es mayor que el de los equipos perdedores en categoría senior masculina (Tsamourtzis, Karipidis & Athanasiou, 2005); en baloncesto de formación (Ortega, Sainz de Baranda & Palao, 2004; Ortega et al., 2007) y en baloncesto femenino (Garefis, 2008) los equipos ganadores hacen significativamente más contraataques que los equipos perdedores. Con respecto a la segunda de las líneas de investigación señaladas anteriormente, el análisis de la estructura y resultado de los contraataques, los datos de los estudios muestran que en general en baloncesto masculino los contraataques suelen iniciarse desde un rebote defensivo o un robo de balón, con un primer pase hacia el base prioritariamente y que generalmente se recibe en el medio campo de ataque. En los contraataques participan de media 2 jugadores que utilizan 1 o 2 pases y 2 calles para desarrollar el ataque, y lo finalizan tras aproximadamente entre 4 y 5,5 segundos de media, señalando el intervalo entre los 4 y 6 segundos como el margen de duración de la mayoría de los contraataques. Casi todos los contraataques finalizan en primera oleada, siendo la entrada a canasta la finalización más habitual y obteniendo un resultado exitoso (canasta o falta) en aproximadamente un 70% de las ocasiones (entre 63,31 y 78% de efectividad), resultando ser el espacio interior de la zona el que obtiene mejores porcentajes de eficacia, además de ser desde donde se finalizan la mayoría de los contraataques (Cárdenas, Moreno & Almendral, 1995; Madejón, 2001; Tsamourtzis, Karipidis & Athanasiou, 2005; Bazanov, Võhandu & Haljand, 2006b; Gómez, 2007; Garefis, 2008; Lehto, 2010; Parra). Los contraataques de los equipos de categorías de formación, según los datos de la bibliografía, se caracterizan por iniciarse con un rebote de defensa o un robo de balón, desde zonas cercanas al aro y siendo un pívot o un base el jugador que más probablemente inicie el contraataque. En su desarrollo participan de media 2 jugadores utilizando 1 o 2 pases, siendo habitualmente la zona de recepción del primer pase la media pista delantera y consumiendo la mayoría de las veces entre 4 y 6 segundos de posesión, estableciendo la duración media en torno a los 4,7 segundos. Casi todos los contraataques finalizan en primera oleada, con un lanzamiento a canasta, que sería una entrada a canasta la mayoría de las veces y probablemente fuese ejecutada por un base. El porcentaje de eficacia de los contraataques en categorías de formación está un poco por encima del 50% (Coelho, 1998; Cruz & Tavares, 1998; Tavares & Gomes, 2003; Fernandes & Tavares, 2004; Ortega et al., 2007; Ortega & Gómez, 2009). Centrándonos en las investigaciones que analizan los contraataques en baloncesto femenino, se observa que estos ataques suelen iniciarse con un rebote defensivo, de media participan en ellos 2 jugadores utilizando un pase para desarrollarlos, tienden a durar entre 4 y 6 segundos, siendo su duración media algo superior a los 5 segundos y finalizan principalmente en el espacio interior de la zona, con algo más del 50% de efectividad (Gómez, 2007; Garefis, 2008). En esta investigación se analizan los contraataques en baloncesto femenino con los objetivos de conocer las situaciones de juego de las que surgen y la forma como se originan los contraataques en baloncesto femenino, analizar diferentes aspectos de su desarrollo y de su finalización y estudiar la relación entre cada una de las características de los contraataques y el resultado de los mismos.

MATERIAL Y MÉTODO

Metodología

El presente estudio de los contraataques se desarrolla mediante una investigación descriptiva, utilizando una metodología de carácter observacional, sistematizada, preparada y natural. La metodología observacional es un “procedimiento encaminado a articular una percepción deliberada de la realidad manifiesta con su adecuada interpretación, captando su significado, de forma que mediante un registro objetivo, sistemático y específico de la conducta generada de forma espontánea en un determinado contexto, y una vez se ha sometido a una adecuada codificación y análisis, nos proporcione resultados válidos dentro de un marco específico de conocimiento” (M. T. Anguera, 1988). La metodología observacional es un recurso muy utilizado en el análisis de la práctica deportiva, tanto para la obtención de datos numéricos y estadísticas, como para conocer otros aspectos del desarrollo del juego de los equipos. Para poder observar el comportamiento espontáneo de las jugadoras en los partidos y poder obtener datos referentes al desarrollo de los contraataques, se crea un instrumento de observación ad hoc formado por una combinación de formatos de campo y sistemas de categorías elaborado para satisfacer los objetivos del estudio.

Muestra

La muestra es la porción de la población de interés sobre la que recae el objeto de estudio (Arnau, J. en Anguera y col. 1998). En esta investigación se analiza el juego de equipos de baloncesto femenino de máximo nivel, la población escogida para realizar el estudio son las selecciones nacionales participantes en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. La recogida de datos se realiza sobre 12 partidos de 10 selecciones de categoría femenina tanto de las liguillas previas como de las fases finales de la competición.

Unidades y variables de estudio

La unidad de análisis de este estudio es el contraataque (CA), definido como una posesión en la que el equipo con balón juega con velocidad hacia canasta, finalizando la jugada con ventaja o igualdad numérica, inferior a 5 jugadoras, sobre el equipo contrario. Se recogerán los datos de todas aquellas posesiones en las que el equipo que ataca: a) juega con velocidad hacia canasta; b) tiene mayor número de jugadoras en su medio campo delantero que defensoras, o igual número siendo éste inferior a 5, en el momento que se finaliza la jugada; y c) la jugada finaliza con un lanzamiento a canasta o con una jugadora del equipo que ataca que llega a las cercanías de la canasta (interior de la zona) en condiciones de anotar, estando su equipo en ventaja o igualdad numérica, pero no se llega a lanzar a canasta por producirse una falta o una pérdida de la posesión del balón, ya sea por un robo, un balón que sale fuera del terreno de juego o una falta en ataque. Para el desarrollo del estudio se definen una serie de variables relacionadas con el inicio, el desarrollo y la finalización de los contraataques, que se presentan de forma esquemática en la tabla 1. Para cada una de estas variables se determinan las opciones de respuesta en forma de categorías exhaustivas y mutuamente excluyentes que se enumeran a continuación junto a una breve descripción de cada variable. TABLA 1. Variables de estudio de la investigación

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 15

a) Variables relacionadas con el inicio de los contraataques:
  • Acción de inicio: Acción o situación de juego que da origen o a partir de la que se inicia el contraataque del que se recogen los datos.
    • Categorías:
      • Canasta recibida
      • Tiro libre recibido
      • Saque de campo trasero
      • Saque de medio
      • Rebote defensivo
      • Rebote de tiro libre
      • Robo
      • Salto entre dos
      • Otros / inobservabilidad
  • Jugadora de inicio: Jugadora del equipo que ataca que da inicio al contraataque, la primera que controla un balón vivo en el terreno de juego o un balón fuera del terreno de juego en caso de los saques.
    • Categorías:
      • Base
      • Alero
      • Pívot
      • Desconocido / inobservabilidad
  • Zona de inicio: Zona del campo en la que se encuentra la jugadora que inicia el contraataque (jugadora de inicio) en el momento que da comienzo el mismo. Las zonas de inicio se corresponden con los espacios numerados en la tabla 2.
TABLA 2. Zonas de inicio de los CA

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b) Variables relacionadas con el desarrollo de los contraataques:
  • Zona recepción primer pase: Zona específica del campo en que una jugadora del equipo que ataca recibe el primer pase de contraataque, este pase será realizado por la jugadora de inicio y debe realizarlo desde el medio campo trasero o el espacio de fuera del campo en el caso de los saques, en caso contrario no se valorará esta categoría. Las zonas de recepción del primer pase de contraataque se corresponden con los espacios señalados y numerados en la tabla 2, a excepción de la zona 5 (espacio fuera del campo).
  • Avance del balón: Modo en el que avanza el balón en el campo, se recogen los datos de la forma en que el balón cruza la línea de medio campo.
    • Categorías:
      • Bote
      • Pase
      • Otros / inobservabilidad
  • Zona de avance del balón: Esta variable hace referencia a la zona del campo por la que el balón progresa hacia el campo de ataque, se recoge la información de la zona por la que el balón cruza la línea de medio campo, controlado por una jugadora que avanza botando o en acción de pase.
    • Categorías:
      • Centro, calle central
      • Lateral, calles laterales
      • Desconocido / inobservabilidad
  • Pases: Se registra el número de pases que se realizan para el desarrollo del contraataque.
  • Participantes: Se anota el número de jugadoras del equipo que ataca que tocan el balón durante el desarrollo del contraataque (de 1 a 5).
  • Duración de la posesión: Se recogen los datos de los segundos que dura el contraataque siguiendo los criterios reglamentarios.
c) Variables relacionadas con la finalización de los contraataques:
  • Oleada de finalización: Esta variable hace referencia a la finalización del contraataque y si ésta se realiza en primera oleada del contraataque o en segunda oleada. La primera oleada o contraataque primario está formada por “los jugadores que corren delante del balón y el que lo lleva”, la segunda oleada o contraataque secundario consiste en “cortes hacia el aro del jugador o jugadores que corrían por detrás del balón” (De Torres & Arjonilla, 1999, p. 21). Para determinar cada una de estas situaciones utilizamos la definición de Gómez (2007), basada en la clasificación de los momentos del ataque de Cruz y Tavares (1998).
    • Categorías:
      • Primera oleada: situaciones de 1x0 a 3x3.
      • Segunda oleada: situaciones de 4x3 hasta 5x4.
      • Inobservabilidad
  • Jugadora que finaliza: Jugadora del equipo que ataca que finaliza el contraataque, la que realiza el lanzamiento a canasta, recibe o comete la falta o pierde el balón con el que concluye el contraataque.
    • Categorías:
      • Base
      • Alero
      • Pívot
      • Desconocido / inobservabilidad
  • Tipo de finalización: Esta variable hace referencia a la forma en que se finaliza el contraataque, a cómo se realiza el lanzamiento a canasta que culmina el contraataque o si se pierde la posesión del balón y si en la finalización interviene o no alguna jugadora defensora oponiéndose a la finalización.
    • Categorías:
      • Bote y finalización sin oposición
      • Bote y finalización con oposición
      • Recepción y finalización sin oposición
      • Recepción y finalización con oposición
      • Pérdida de balón sin oposición
      • Pérdida de balón con oposición
      • Otros / inobservabilidad
  • Zona de finalización: Se recoge el código de la zona desde la que se realiza el lanzamiento que culmina el contraataque o en la que se encuentra la jugadora con balón cuando pierde la posesión del balón. En las tablas 3, 4 y 5 se muestran las zonas de finalización exteriores, intermedias e interiores.
TABLAS 3, 4 Y 5. Zonas de finalización de los CA, exteriores, intermedias e interiores

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 15

  • Resultado del contraataque: Se valora si el resultado del contraataque es positivo, neutro o negativo.
    • Categorías:
      • Positivo: se consigue anotar canasta, recibir una falta en defensa o anotar y recibir falta.
      • Neutro: el equipo que realiza el contraataque no consigue anotar canasta ni recibe falta, pero mantiene la posesión del balón.
      • Negativo: se pierde la posesión del balón, sin anotar canasta.
      • Inobservabilidad

Procedimiento y material utilizado

El estudio de análisis de los contraataques en baloncestofemenino se desarrolló siguiendo cuatro fases:
      • Planteamiento del estudio y definición de variables: proceso para el que se realizó una revisión bibliográfica y una fase de observación precientífica.
      • Grabación de los partidos: para este proceso se utilizó un ordenador portátil marca Acer modelo Aspire 5720Z, un capturador de vídeo AverTV DVB-T Volar X y un disco duro externo Western Digital de 750 Gb para la grabación y el almacenamiento de los partidos.
      • Toma de datos: para el registro de los datos se elaboró ad hoc un instrumento de observación formado por una combinación de formatos de campo y sistemas de categorías. Se utilizó el ordenador portátil usado para grabar los partidos, en este caso para la reproducción de las grabaciones; un ordenador portátil marca Asus modelo Eee PC 1000 series, para la recogida de datos en el instrumento de observación y un cronómetro como material de apoyo a la observación. Previo a la toma de datos se llevó a cabo un proceso de entrenamiento de los observadores y se realizaron pruebas de fiabilidad intra e interobservador, en las que se obtuvieron porcentajes de fiabilidad por encima del 95%.
      • Análisis de los datos: el tratamiento estadístico de los datos se realizó utilizando el programa SPSS v. 11.5, con el que se realizaron análisis descriptivos y correlacionales de las variables.

RESULTADOS

En este apartado se muestran los resultados del análisis de datos del estudio. Los resultados de cada variable se presentan en una tabla en la que se muestran las frecuencias (en valor absoluto y porcentual) que presenta cada categoría de la variable; así como el porcentaje de eficacia de los contraataques desarrollados con cada categoría. Se considera que un contraataque es eficaz o tiene éxito cuando tiene un resultado positivo, es decir, cuando finaliza con canasta anotada o falta recibida (Cárdenas et al., 2000; Lorenzo, Gómez & Sampaio, 2003; Gómez, 2007).

Resultados relacionados con el inicio de los contraataques

Acción de inicio

Se observa que la acción de la que parten la mayoría de los contraataques analizados es el robo de balón, seguido del rebote defensivo; más del 90% de los contraataques surgen a partir de una de estas dos acciones (tabla 6). Los porcentajes de eficacia más representativos de esta variable son los de los robos de balón y de los rebotes defensivos, por ser las acciones con las que más frecuentemente se inician los contraataques. Todos los contraataques que se inician con robo de balón o rebote defensivo tienen porcentajes de eficacia superiores al 65%. Que un contraataque finalice o no con éxito no está relacionado con la acción con la que se inicie, ambas variables son independientes (razón de verosimilitud: p=0,144). TABLA 6. Resultados de la acción de inicio del CA y sus porcentajes de eficacia

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Jugadora de inicio

Las jugadoras que participan en posición de alero son las que en mayor número de veces inician el contraataque, 40,0% de las veces; aunque no hay grandes diferencias porcentuales con el número de contraataques iniciados por las pívots y las bases (tabla 7). Si se analizan los resultados de los contraataques en relación con las jugadoras que los inician se observa que los iniciados por las bases resultan notablemente más eficaces, con un 76,9% de efectividad. A pesar de esta diferencia las variables jugador de inicio y resultado del contraataque no están asociadas, son independientes (razón de verosimilitud: p=0,203). TABLA 7. Resultados de la jugadora de inicio del CA y sus porcentajes de eficacia

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Zona de inicio

Existe un claro predominio del espacio de dentro de la zona y del comprendido entre la prolongación de la línea de tiros libres y el medio campo como zonas de inicio de los contraataques (tabla 8). Más del 80% de los contraataques se inician desde el medio campo defensivo, con el balón en juego. Al analizar los resultados de los contraataques que parten de cada zona de inicio se observa que los espacios de los que parten mayor número de contraataques, espacio dentro de la zona y entre la prolongación de la línea de tiros libres y el medio campo, son los que presentan unos porcentajes de eficacia más bajos (exceptuando los iniciados desde la zona fuera del campo). Por otro lado destacan los contraataques que se inician en el medio campo delantero o de ataque con porcentajes de eficacia cercanos al 90% (tabla 8). Las variables zona de inicio de los contraataques y resultado son independientes (razón de verosimilitud: p=0,443). TABLA 8. Resultados de la zona de inicio del CA y sus porcentajes de eficacia

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 15

Resultados relacionados con el desarrollo de los contraataques

Zona de recepción del primer pase

La variable zona de recepción del primer pase se recogió sólo en aquellos contraataques en los que se realiza un primer pase desde el medio campo trasero o desde el espacio fuera del campo. De los resultados de esta variable (tabla 9) se deduce que uno de los objetivos del primer pase de contraataque es hacer avanzar el balón hacia la canasta contraria, ya que más del 80% de los analizados se reciben por delante de la línea de tiro libre del medio campo defensivo. La mitad de los primeros pases de contraataque observados los recibe un jugador situado en el medio campo de ataque. De los porcentajes de eficacia de los contraataques en función de la zona de recepción del primer pase (tabla 9) destacan negativamente los valores de los contraataque cuyo primer pase se recibe entre la línea de fondo y la prolongación de la línea de tiros libres (exceptuando el espacio interior de la zona), desaconsejando la utilización de esta vía para la salida y desarrollo de los contraataques. A pesar de estos bajos porcentajes de eficacia los resultados del análisis correlacional entre las variables zona de recepción del primer pase y resultado del contraataque dicen que ambas variables son independientes (Chi-cuadrado de Pearson: p=0,346). TABLA 9. Resultados de la zona de recepción del primer pase de CA y sus porcentajes de eficacia.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 15

Avance del balón

Hay igualdad en el número de contraataques en los que el balón avanza con bote y en los que avanza con pase (tabla 10) y con respecto al resultado de los mismos se demuestra que es independiente de la forma de avance del balón (estadístico exacto de Fisher p=0,410). TABLA 10. Resultados de la forma de avance del balón en el CA y sus porcentajes de eficacia

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 15

Zona de avance del balón

Los resultados de la zona del campo por la que el balón cruza el medio campo en los contraataques muestra un claro predominio de las calles o espacios laterales, 70,5% (tabla 11). Al analizar los porcentajes de eficacia de los contraataques de cada zona de avance se observa que son similares, ambos están en torno al 60% de eficacia, por lo que estas dos variables no están asociadas (estadístico exacto de Fisher p=0,507). TABLA 11. Resultados de la zona de avance del balón en el CA y sus porcentajes de eficacia

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 15

Pases

De media en cada contraataque se utilizan 1,22 pases. La media del número de pases de los contraataques que finalizan con éxito es superior a la de los contraataques sin éxito (tabla 12); pero la diferencia entre las medias de los contraataques con éxito y sin él son pequeñas, no son significativas, por lo que no generan relaciones de dependencia entre el número de pases y el éxito de los contraataques, son independientes (razón de verosimilitud: p=0,971). TABLA 12. Resultados de los pases de todos los CA, los CA eficaces y los no eficaces

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 15

Participantes

Los resultados de la tabla 13 muestran que en los contraataques participan aproximadamente 2 jugadores por término medio. Los contraataques que resultan exitosos tienen valores medios del número de jugadores inferiores que los contraataques sin éxito, aunque las diferencias no son estadísticamente significativas, las variables participantes y éxito del contraataque son independientes (Chi-cuadrado de Pearson: p=0,955). TABLA 13. Resultados de los participantes de todos los CA, los CA eficaces y los no eficaces

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 15

Duración

La duración del ataque es una variable importante en el estudio de las posesiones en baloncesto y especialmente en el caso de los contraataques, tanto es así que algunos autores (Carreño et al., 1999; Madejón, 2002; Carballo & Dopico, 2005) la utilizan como criterio para clasificar y caracterizar los tipos de ataque. La duración media de los contraataques analizados es 4,42 segundos, oscilando sus valores entre 1 y 8 segundos (tabla 14). De media los contraataques que finalizan con éxito tienen una duración inferior a los que finalizan sin éxito; aunque las variables duración del contraataques y eficacia del mismo son independientes (razón de verosimilitud p=0,459). TABLA 14. Resultados de la duración de todos los CA, los CA eficaces y los no eficaces

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 15

Resultados relacionados con la finalización de los contraataques

Oleada de finalización

Existe una gran diferencia en la frecuencia de utilización de las dos oleadas de finalización, casi el 90% de los contraataques analizados finalizan en primera oleada (tabla 15). A pesar de ello, los porcentajes de eficacia de los contraataques finalizados en segunda oleada son mejores, aunque las diferencias en los porcentajes no son significativas, por lo que las variables oleada de finalización y éxito del contraataque son independientes (estadístico exacto de Fisher: p=0,456). TABLA 15. Resultados de la oleada de finalización del CA y sus porcentajes de eficacia

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 15

Jugadora que finaliza

Las aleros son las jugadoras que más contraataques finalizan, más del 50% de los analizados, seguidas de las pívots y por último las bases. Sin embargo, son los contraataques finalizados por las pívots los que resultan más eficaces, 72,0% de eficacia (tabla 16). Las diferencias en los porcentajes de eficacia con respecto a los finalizados por las aleros y por las bases no son significativas, por lo que estadísticamente podemos afirmar que la jugadora que finalice el contraataque es independiente del éxito en el mismo (razón de verosimilitud: p=0,694). TABLA 16. Resultados de la jugadora que finaliza el CA y sus porcentajes de eficacia

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 15

Tipo de finalización

Se finalizan mayor número de contraataques con bote y finalización que con recepción y finalización (tabla 17). Para analizar la variable tipo de finalización en función de su resultado se recodifica la misma para comparar y examinar los resultados de los contraataques que finalizan con bote y lanzamiento y los que finalizan con recepción y lanzamiento; ya que los que finalizan con pérdida de balón tendrán siempre un resultado negativo. Hecho esto se observa que las variables tipo de finalización y éxito del contraataque son independientes (estadístico exacto de Fisher: p=0,486), no existen diferencias estadísticamente significativas en los porcentajes de eficacia de los contraataques finalizados con lanzamiento tras bote o con lanzamiento directo tras la recepción del balón. TABLA 17. Resultados del tipo de finalización del CA y sus porcentajes de eficacia

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Zona de finalización

En la tabla 18 se presentan de forma detallada los resultados del análisis descriptivo de las zonas de finalización del contraataque. En ella destacan con claridad sobre las demás, la frecuencia de utilización de las zonas M, con cerca del 50% de los contraataques analizados finalizados en esta zona; y la L con casi el 30% del total. En las tablas 3, 4 y 5 se representa gráficamente a qué espacio del campo corresponde cada zona. De los datos de la tabla 18 se puede deducir la utilización de los espacios laterales y del espacio frontal en la finalización de los contraataques. Según estos resultados el 61,96% de los contraataques son finalizados en el área derecha del campo (zonas D, F, I, K y M); y en el lateral izquierdo (zonas B, E, G, J y L) el 38,04% de los contraataques. En espacio frontal (zonas C y H) no finaliza ninguno de los contraataques analizados, aunque hay que tener en cuenta que esta área es mucho menor que las laterales. TABLA 18. Resultados de la zona de finalización del CA

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Espacio de finalización

El espacio interior de la zona (correspondiente a las zonas de finalización L y M) es desde donde se finalizan la gran mayoría de los contraataques estudiados, con un porcentaje cercano al 80% (tabla 19). A pesar de ello y de ser la zona más cercana a la canasta, al analizar los porcentajes de eficacia de los contraataques finalizados desde cada espacio se observa que son los finalizados en el espacio intermedio los que tienen mejores resultados, aunque cabe destacar que las diferencias en los porcentajes de eficacia de los contraataques desde cada espacio de finalización no son significativas, las variables son independientes (Chi-cuadrado de Pearson p=0,764). TABLA 19. Resultados del espacio de finalización del CA y sus porcentajes de eficacia

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Oposición a la finalización

El número de contraataques finalizados con oposición prácticamente duplica a los finalizados sin oposición (tabla 20). Aunque el porcentaje de eficacia de los contraataques sin oposición al lanzamiento de finalización es muy alto, supera el 90% de eficacia. La diferencia significativa de este valor con respecto al porcentaje de eficacia de los contraataques finalizados con oposición es la responsable de que las variables oposición al lanzamiento de finalización y resultado no sean independientes. Existe una asociación débil entre las mismas (estadístico exacto de Fisher p=0,000, valor del coeficiente Phi -0,362), que provoca que los contraataques finalizados sin oposición tiendan a ser más exitosos de lo esperado mientras que los finalizados con oposición son menos eficaces de lo esperado bajo la hipótesis nula de independencia. TABLA 20. Resultados del área de finalización del CA y sus porcentajes de eficacia

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Resultado

Se considera que un contraataque tiene éxito cuando el equipo que ataca consigue anotar canasta o recibir una falta. El porcentaje de contraataques eficaces o exitosos de este estudio es del 66,3%. Del restante 33,7% de los contraataques, que no resultan eficaces, en esta investigación se clasificaron dependiendo de si el equipo que los realiza conserva o no la posesión del balón una vez finalizados los mismos. Con esta diferenciación se observa (tabla 21) que los porcentajes de contraataques con resultado neutro y negativo son similares. TABLA 21. Resultados del resultado del CA y sus porcentajes de eficacia

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DISCUSIÓN

En este apartado se van a comparar los  datos obtenidos en este estudio con los existentes en la bibliografía, por la escasez de datos referentes a los contraataques en baloncesto femenino se utilizarán datos de investigaciones en las que se estudian los contraataques en equipos masculinos y equipos de formación.

Discusión de los resultados relacionados con el inicio de los contraataques

En los resultados de este estudio se observa que la acción con la que se inician casi el 60% de los contraataques analizados es el robo de balón, seguida del rebote defensivo (tabla 6). Estos resultados concuerdan con los de la bibliografía consultada, Cruz y Tavares (1998) y Tsamourtzis, Karipidis y Athanasiou (2005) señalan las dos mismas acciones como la primera y segunda más utilizadas para iniciar los contraataques, Fraile (2003) en un artículo de opinión también señala al robo de balón y el rebote defensivo, por este orden, como las mejores condiciones de recuperar un balón para dar inicio a un contraataque. Sin embargo, Cárdenas et al. (1995), Fernandes y Tavares (2004) y Parra coinciden en estas dos acciones de inicio de los contraataques aunque invirtiendo su orden de utilización. De los datos de la bibliografía referentes al baloncesto femenino Garefis (2008) señala al rebote defensivo como la acción con la que se inician la mayor parte de los contraataques, no coincidiendo exactamente este resultado con el de nuestro estudio. Examinando los resultados de la jugadora que inicia el contraataque, se observa que las jugadoras que ocupan el puesto específico de aleros son las que inician más contraataques, este resultado contrasta con el del estudio de Ortega y Gómez (2009) en el que analizando baloncesto masculino de categoría junior, obtienen como resultado que los aleros son los jugadores que menos contraataques inician, con porcentajes notablemente inferiores a los de los bases y los pívots (16,3%, 40,9% y 42,8% respectivamente). También contrastan nuestros resultados con los del mismo estudio de Ortega y Gómez (2009) con respecto a la zona de inicio del contraataque. En su estudio dicen que “el contraataque se inicia principalmente desde zonas cercanas al aro, concretamente cerca de la línea de fondo (44,3%) y entre la línea de fondo y tiros libres (25,8%)” (pág. 103), lo que sumaría un 70,1% de los contraataques iniciados en ese espacio. Los resultados obtenidos en el presente estudio también muestran un predominio de este área del campo como zona de inicio, con un 53,2% de los contraataques iniciados en ella (sumando los porcentajes de los iniciados en la zona y entre la línea de fondo y tiro libre), aunque el porcentaje es mucho menor que el obtenido por Ortega y Gómez; en pro de un 30,4% de contraataques iniciados entre tiro libre y medio campo en nuestro estudio (tabla 8). Al analizar la eficacia de los contraataques en función de la zona desde la que se inician la contraposición entre los resultados de estos dos estudios es total. Ortega y Gómez concluyen que la zona de inicio que acaba con mayor eficacia es la zona situada entre tiro libre y medio campo, 59,7% de contraataques con éxito. La eficacia de este tipo de contraataques en nuestro estudio es incluso superior , en torno al 64% (probablemente debido a la categoría de los equipos analizados), aunque es la zona de inicio que resulta menos eficaz (a excepción de los contraataques iniciados desde fuera del campo, tabla 8).

Discusión de los resultados relacionados con el desarrollo de los contraataques

El primer pase es la acción más importante del contraataque (Fraile, 2003; Imbroda, 2003). Según nuestros resultados la mitad de los primeros pases de contraataque se reciben en la media pista delantera (tabla 9), coinciden al señalar esta zona como la más utilizada para la recepción del primer pase Cárdenas (1995) y Ortega y Gómez (2009) con un 43,09% y 53,7% en baloncesto masculino y categorías de formación respectivamente. La segunda zona más utilizada según nuestros resultados y los obtenidos por Ortega y Gómez es el espacio comprendido entre la línea de tiros libres trasera y la línea de medio campo; aunque Cárdenas señala en segundo lugar al espacio entre la línea de fondo y la de tiros libres del medio campo trasero, resultando ser esta zona la menos eficaz en los tres estudios mencionados, que coinciden también en no obtener diferencias notables en los porcentajes de eficacia de las otras zonas de recepción del primer pase. El avance del balón en el contraataque, a pesar de ser un tema tratado en muchos artículos y libros de baloncesto, no ha sido objeto preferente de estudio de las investigaciones descriptivas, por lo que no se dispone de datos con los que contrastar los resultados obtenidos. Con respecto a la forma de avance del balón, se observa en nuestros resultados (tabla 10) igualdad total de uso del avance en bote y en pase. Parra estudia esta variable de forma diferente y obtiene como resultado que “el bote es el medio más utilizado para el desarrollo del contraataque, ya sea solo o combinado con pases”. Sin embargo los contraataques en los que el balón avanza con pase resultan ligeramente más eficaces. De la zona de avance del balón “se ha dicho universalmente que, en los contraataques, el balón debe ir por el centro, de esta forma se mantienen los dos lados como posibles opciones para la resolución final” (Comas, 1991, p. 61), pese a esta visión tradicional en la que coinciden gran cantidad de autores, actualmente algunos entrenadores prefieren que el balón avance por las calles laterales. Esta tendencia se observa en los resultados de nuestro estudio, en el 70,5% de los contraataques el balón avanza por un lateral del campo. Con respecto a la zona de avance del balón en el contraataque, sin opción de comparación con nuestros resultados, Parra señala que en la mayoría de los ataques analizados en su estudio se utilizan 2 o 3 calles en el desarrollo del contraataque. Los resultados de las variables pases y participantes de nuestro estudio (tablas 12 y 13) no coinciden con los de otros estudios de la bibliografía. Cárdenas, Moreno y Almendral (1995) analizando equipos senior masculinos obtienen de media 1,43 pases en los contraataques efectivos, en nuestro estudio la media de pases en los contraataques eficaces en categoría femenina es de 1,23, notablemente inferior. Confrontando datos de diferentes muestras de categoría femenina observamos que en comparación con nuestros resultados los valores medios del número de pases y de jugadores del estudio de Gómez (2007) son ligeramente inferiores (1,01 pases y 1,97 jugadores de media), sin existir una gran diferencia. La duración de los contraataques analizados osciló entre 1 y 8 segundos (tabla 14) concordando con los datos de la bibliografía: Madejón (2002) delimita el intervalo de duración de los contraataques de 0 a 7 segundos y Carballo y Dopico (2005) lo sitúan entre 1 y 8 segundos. La duración media de los contraataques de este estudio es 4,42 segundos, está dentro del intervalo entre 4 y 6 segundos que señalan Garefis (2008) en categoría senior masculina y femenina y Fernandes y Tavares (2004) en baloncesto de formación, como el margen de duración de la mayoría de los contraataques. Sin embargo, nuestro resultado es notablemente inferior a los valores medios de la duración de los contraataques del resto de estudios; Cárdenas, Moreno y Almendral (1995) obtienen una media de 5,15 segundos en los contraataques efectivos masculinos; Ortega et al. (2007) la sitúan en 4,7 segundos para los equipos ganadores y 4,8 para los perdedores en categorías de formación; y la mayor diferencia se da con los resultados del estudio de Gómez (2007) en categoría femenina, 5,44 segundos en los partidos de play-off, más de un segundo superior a la media de nuestro estudio.

Discusión de los resultados relacionados con la finalización de los contraataques

Al analizar la finalización del contraataque, destacan los altísimos porcentajes de utilización de la primera oleada de finalización, cerca del 90%, aunque los datos de la bibliografía, Cárdenas, Moreno y Almendral (1995), Ortega y Gómez (2009) muestran porcentajes incluso superiores (95,74% y 92,7% de finalizaciones en primera oleada). Esta unanimidad en los resultados nos permite afirmar el gran predominio de los contraataques finalizados en primera oleada frente a los finalizados en segunda oleada. Con respecto a su eficacia, la tendencia observada en nuestros resultados (tabla 15), mayor eficacia de los contraataques finalizados en segunda oleada, se advierte también en los resultados de Ortega y Gómez (49,4% de eficacia en primera oleada y 51,6% en segunda oleada), aunque las pequeñas diferencias porcentuales nos obligan a ser cautos al confirmarlo (Ortega y Gómez valoran como eficaces sólo los contraataques en los que se anota algún punto, por ello los porcentajes de eficacia distan tanto de los nuestros). Los aleros resultan ser los jugadores que más contraataques finalizan según los resultados del presente estudio (tabla 16), Jiménez (2006) estudiando las características personales y deportivas de las jugadoras aleros descubrió que estas jugadoras perciben la finalización del contraataque como una de las acciones de ataque más realizadas por las aleros, posteriormente analizándolo en el juego constató que las jugadoras aleros participan en la finalización de los contraataques, aunque en su estudio no presenta datos comparativos con respecto a la actuación del resto de jugadoras. En baloncesto de formación, los resultados obtenidos por Ortega y Gómez (2009) son opuestos a los de nuestra investigación, ya que los bases son los que más contraataques finalizan (53,7% bases, 25,2% aleros, 21,1% pívots). En cuanto a la eficacia de los contraataques los resultados de ambos estudios concuerdan en que los finalizados por los bases son los menos eficaces (eficacia: 44,5% bases, 55,5% aleros y 55,4% pívots). El tipo de finalización del contraataque se ha recogido de forma diferente en los distintas investigaciones que encontramos en la bibliografía como se muestra en la tabla 22, la comparación de datos en este caso resulta compleja y puede llevar a errores al no conocer con exactitud la definición de las categorías de los diferentes estudios. TABLA 22. Resultados del tipo de finalización en diferentes estudios

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Con respecto a la zona de finalización de los contraataques, en los resultados de este estudio se observa un claro predomino de las finalizaciones en el área lateral derecha del campo, que podría estar asociado a la primacía de jugadoras diestras aunque con los datos disponibles no se puede afirmar que sea así; y predominio también de las finalizaciones en el espacio interior, coincidiendo con los resultados del estudio de Garefis (2008) en baloncesto senior masculino y femenino y con los resultados de Lehto et al. (2010) en categoría senior masculina, aunque en este último estudio el espacio exterior es el segundo más utilizado, en contraposición con nuestros resultados en los que es el espacio intermedio el segundo más utilizado y el exterior en el que menos contraataques se finalizan. Analizando los porcentajes de eficacia desde cada espacio de finalización, sorprende el hecho de que sean los contraataques finalizados en el espacio intermedio los que resulten más eficaces, en contra de lo que podría parecer por la mayor cercanía al cesto de los espacios interiores y la posibilidad de la finalización con entrada a canasta desde los mismos. Comparando estos resultados con los del estudio de Lehto et al. (2010) parecen ratificarse esta idea puesto que estos autores recogen los datos que estamos estudiando en contraataques en baloncesto masculino en 3 muestras diferentes, obteniendo en todas ellas mejores resultados de las finalizaciones realizadas en el espacio interior, con porcentajes de eficacia en torno al 70%. De los resultados de nuestro estudio también hay que destacar el elevado porcentaje de eficacia de los lanzamientos realizados desde el espacio exterior, 55,6% de eficacia (tabla 19); distanciándose mucho del 33,5% de eficacia de los lanzamientos de larga distancia de los resultados del Campeonato del Mundo de baloncesto de categoría femenina del año 2006 (Kreivyté & Cizauskas, 2007). El porcentaje general de eficacia de los contraataques de nuestro estudio es del 66,3%, bastante superior al del estudio de Gómez (2007) que presenta un porcentaje de eficacia de los contraataques en categoría femenina del 50,6%. Los porcentajes de eficacia de estudios que analizan los contraataques en baloncesto masculino son 63,31% (Cárdenas, Moreno y Almendral, 1995), 70,12% (Madejón, 2001), 74,0% (Tsamourtzis, Karipidis y Athanasiou, 2005), 65,9% (Bazanov, Vohandu y Haljand, 2006), 65,1% (Gómez, 2007) y 78% (Lehto et al., 2010). Según estos resultados los contraataques son notablemente más eficaces en baloncesto masculino que en baloncesto femenino. En comparación con los resultados de Ortega y Gómez (2009) en categorías de formación, que muestran unos porcentajes de eficacia del 53,1%, parece advertirse una tendencia a una mayor eficacia en los contraataques por parte de los equipos senior con respecto a los equipos junior, aunque hay que esperar más resultados de estudios en categorías de formación para confirmar esta tendencia. El porcentaje de eficacia de los contraataques es significativamente superior que el porcentaje general de eficacia en ataque en equipos senior masculinos (47,07% Madejón, 2001; 48,54% Lorenzo, Gómez & Sampaio, 2003; 49,0% Lehto et al., 2010), esta diferencia sustancial sugiere la importancia de promover el uso de los contraataques en el juego.

CONCLUSIONES

  • Por su alto porcentaje de eficacia se deben buscar las opciones de jugar al contraataque, especialmente tras los robos de balón y los rebotes defensivos.
  • Resultan especialmente eficaces los contraataques iniciados por los bases y los que se inician en el medio campo de ataque.
  • El avance hacia el campo de ataque en los contraataques se realiza la mayor parte de las veces por una de las calles laterales del campo, usando indistintamente el bote o el pase para desarrollarlo.
  • En el desarrollo de los contraataques de media participan 2 jugadores, utilizando un pase y finalizando el contraataque en 4 segundos.
  • Aunque la inmensa mayoría de los contraataques finalizan en primera oleada, resultan más eficaces las finalizaciones realizadas por los pívots y en segunda oleada.
  • La mayor parte de los contraataques finalizan en la zona derecha del campo, predominando el espacio interior de la zona como el más utilizado en la finalización.
  • Destacan los altos porcentajes de eficacia de las finalizaciones realizadas en el espacio intermedio y en el exterior.
  • La única variable directamente relacionada con el resultado del contraataque es la oposición a la finalización, existiendo una asociación entre las finalizaciones sin oposición y el éxito del contraataque.

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AGRADECIMIENTOS

Este trabajo ha sido financiado por la Dirección Xeral de Investigación, Desenvolvemento e Inovación del programa de recursos humanos María Barbeito nueva adjudicación del año 2008 de la Xunta de Galicia, cofinanciado por el Fondo Social Europeo (FSE).

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