800 007 970 (Gratuito para españa)
658 598 996
·WhatsApp·

4 may 2006

Autoconcepto y danza

/
Enviado por
/
Comentarios0
/
El presente estudio analizó el autoconcepto en una muestra de 304 bailarines de diferentes modalidades y 646 personas de la población general, no relacionadas con el mundo de la danza, todos ellos de edades comprendidas entre 12 y 32 años.
Autor(es): Guzmán, José Francisco* y García García, Carmela**
Entidades(es): (*) Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Universidad de Valencia. (**)Instituto Superior de Danza “Alicia Alonso”. Universidad Rey Juan Carlos. Madrid.
Congreso: I Congreso Internacional de las Ciencias Deportivas
Pontevedra- 4-6 de Mayo de 2006
ISBN: 84-611-0552-4
Palabras claves: Bienestar psicológico, especialización, socialización

Resumen

El presente estudio analizó el autoconcepto en una muestra de 304 bailarines de diferentes modalidades y 646 personas de la población general, no relacionadas con el mundo de la danza, todos ellos de edades comprendidas entre 12 y 32 años. Los resultados mostraron diferencias en el autoconcepto en función de la práctica de danza, indicando mayores niveles de autoconcepto de los bailarines en autoconcepto académico, social, familiar y físico. También se dieron diferencias en función de la modalidad de danza practicada, de forma que el autoconcepto académico en la especialidad de danza clásica fue más bajo que en la danza contemporánea, el autoconcepto social fue más bajo en la danza clásica que en la española, y el autoconcepto familiar en la danza clásica fue más bajo que en la danza mixta (más de una especialidad). En resumen, se validó la relación entre danza y autoconcepto y entre éste y las disciplinas de danza. La danza clásica presentó un autoconcepto más bajo que las demás especialidades.

Completa la información

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº1.

¡Consíguelo aquí!

INTRODUCCIÓN.

En las últimas décadas se ha venido subrayando la importancia del autoconcepto desde diferentes ámbitos de la Psicología. Tanto psicólogos clínicos, de la educación, como sociales, defienden la importancia de este constructo como un factor que contribuye a la explicación del comportamiento humano (Gergen, 1984; Greenwald y Pratkanis, 1984). El autoconcepto puede definirse como una imagen mental compuesta de lo que pensamos de nosotros mismos, de lo que pensamos podemos conseguir, de lo pensamos que otros piensan de nosotros y de lo que nos gustaría ser (Lila, 1994). Por ello dada su complejidad la psicología actual le atribuye un papel muy importante tanto como factor integrador de la personalidad como motivador de la conducta y una garantía en la salud mental de los sujetos. Distintos autores (Lujan, 2002; Marsh, 1987; Shavelson et al., 1976) conciben el autoconcepto como una percepción multidimensional y dinámica que el individuo tiene de sí mismo formada a través de un largo proceso de percepción de las experiencias con su entorno y de la interpretación de las mismas, estando dicha percepción basada especialmente en las relaciones con sus otros significativos y en las atribuciones que el individuo hace acerca de su propia conducta. Uno de los modelos multidimensionales más aceptados es el de Shavelson et al. (1976). Se trata de un modelo jerárquico y multifacético que asume la existencia de un autoconcepto general, situado en la parte superior de la jerarquía y de varias dimensiones específicas del autoconcepto (académico, social, emocional y físico), todas ellas influidas por la variable edad. Este modelo ha recibido un importante apoyo empírico (Marsh, Richards y Barnes, 1986; Soule, Drummond y McIntire,1981, Boersma y Chapman, 1985; Harter, 1982; Marsh, 1987; Marsh y Hattie, 1996; Soares y Soares, 1979). Existen numerosas investigaciones que sostienen que cuando se practica ejercicio de modo regular, tanto si se trata de práctica de actividad física en general como si se trata de práctica deportiva – se mejora el autoconcepto y otros constructos auto-referentes (Balaguer y García Merita, 1994; Gruber, 1986; Sonströem, 1982, 1984; Taylor, Sallis y Needle, 1985). El objetivo fundamental de este trabajo, fue analizar la relación entre la práctica de la danza y el autoconcepto, concretado en los siguientes objetivos específicos: Analizar las similitudes y/o diferencias de autoconcepto entre los que practican danza y los que no lo hacen y analizar las similitudes y/o diferencias de autoconcepto entre los bailarines de las diferentes especialidades de danza (Clásica, Comtemporánea, Española y Mixta - dos especialidades a la par- )

MATERIAL Y MÉTODO.

Participantes.

La presente investigación realizó con 304 alumnos/as de Danza y un grupo de comparación compuesto por 646 personas de la población general no relacionadas con el mundo de la danza, todos ellos de edades comprendidas entre 12 y 32 años. De los 304 bailarines, la especialidad de danza se representa en la tabla 1.

Tabla 1. Distribución de frecuencias por categoría de la variable: Especialidad. Tabla 1. Distribución de frecuencias por categoría de la variable



Instrumento de medida.

Utilizamos la escala de Autoconcepto AF5 de García y Musitu, que fue publicada por Ediciones TEA en 1999. Mide el autoconcepto del sujeto con cinco dimensiones: académico, familiar, físico, social y emocional.

Procedimiento.

A cada sujeto se le entregó un cuadernillo que contenía las instrucciones con los ítems correspondientes a la escala utilizada, en la que algunos ítems fueron adaptados específicamente (para facilitar una mayor adecuación y comprensión) a los alumnos de danza de la muestra. También se les adjuntó un apartado donde se solicitaba los datos siguientes: nombre, apellidos, centro de Danza o Compañía al que pertenecía, localidad, lugar de residencia, sexo, edad, años de dedicación a la Danza, y profesores (un máximo de dos) más significativos y por último la especialidad.

RESULTADOS.

Análisis estructural del instrumento. Se replicó la estructura factorial que aplicaron los autores del instrumento utilizando el mismo procedimiento de extracción: «extrayendo los factores mediante el método PFA—análisis de componentes principales— y aplicando la rotación oblimin con normalización de Kaiser, por tratarse de dimensiones relacionadas. Se asigna un máximo de 999 interaciones para la extracción y otras tantas para la rotación; 5 de límite de las dimensiones, para controlar el número de componentes, y -20 al valor de delta para la rotación» (García y Musitu, 1999: 11). El porcentaje total de varianza explicada por los cinco componentes fue del 52,66 %. Los coeficicientes alfa de todos ellos fueron adecuados: Autoconcepto académico (.857), autoconcepto emocional (.780), autoconcepto familiar (.810), autoconcepto físico (.749) y autoconcepto social (.752) Práctica de danza y autoconcepto. Se aplicó un ANOVA entre las dos condiciones de la variable práctica de la danza y las cinco dimensiones del cuestionario de autoconcepto.

Tabla 2. ANOVA de los cinco factores de autoconcepto entre la práctica de la danza. Medias y (desviaciones típicas).

Tabla 2. ANOVA de los cinco factores de autoconcepto

Los resultados del análisis indicaron la existencia de diferencias significativas entre las dos condiciones de la práctica de la danza en el autoconcepto académico, social, familiar y físico. En todos estos casos las puntuaciones en autoconcepto obtenidas en la condición de la danza fueron superiores a las de la condición de no danza.

Especialidad de danza y autoconcepto.

Se aplicó un ANOVA entre las cuatro condiciones de la variable especialidad de la danza (clásica, española, contemporánea y mixta) y las cinco dimensiones del cuestionario de autoconcepto.

Tabla 3. Número de observaciones, medias, (desviaciones típicas), valores de F, y prueba de comparación entre pares de medias de Bonferroni ( = 0,05 1 > 2 > 3 > 4) entre las cuatro especialidades de la danza.

Tabla 3. Número de observaciones

Se obtuvieron diferencias significativas entre las cuatro condiciones de la especialidad de la danza en el autoconcepto académico, social, emocional y familiar. En cuanto al autoconcepto académico, la prueba de Bonferroni (? = 0,05) indicó que los participantes de la especialidad de danza contemporánea tuvieron mayor promedio que los de la especialidad de danza clásica. Los promedios de los que practican las otras dos disciplinas se encontraron en una posición intermedia, estadísticamente indiferenciada. En el autoconcepto social, la prueba de Bonferroni (? = 0,05) indicó que los practicantes de la especialidad de danza Española tuvieron mayor promedio que los de la especialidad de danza clásica. Los promedios de los que practican las otras dos disciplinas se encontraron en una posición intermedia, estadísticamente indiferenciada. También se dieron diferencias estadísticamente significativas entre las cuatro condiciones de la especialidad de la danza en el autoconcepto emocional, pero, aplicando la prueba de Bonferroni (? = 0,05) no apareció ninguna diferencia significativa. Por último, también se obtuvieron diferencias significativas entre las cuatro condiciones de la especialidad de la danza en el autoconcepto familiar. La prueba de Bonferroni (? = 0,05) indicó que los practicantes de la especialidad de danza mixta tuvieron mayor promedio que los de la especialidad de danza clásica. Los promedios de los practicantes de las otras dos disciplinas se encontraron en una posición intermedia, estadísticamente indiferenciada.

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES.

Los resultados confirmaron la relación entre la práctica de la danza y la formación del autoconcepto, de forma que los alumnos de danza mostraron un mayor autoconcepto que los sujetos que no tienen relación con ésta. Estos resultados van en la misma línea que los obtenidos previamente por.... Por otra parte, se ha comprobado que la actividad física en general potencia el desarrollo de un mayor autoconcepto académico y social. En la Danza sucede igual pero se ha sustituido el social por el autoconcepto físico. Schumaker, Small, y Wood, (1986) encontraron relación entre la actividad físico-deportiva y el autoconcepto y el rendimiento; en general, se ha demostrado que la participación deportiva mejora el autoconcepto de los adolescentes (Dowel, 1970; Kleinman, 1972; Lila, 1991; García Ferriol y Escartí, 1993, resultado que coincide con nuestro estudio. También comprobamos la existencia de diferencias entre el autoconcepto y sus dimensiones (social, emocional, físico, familiar y académico) en función de las diferentes especialidades de danza. Respecto al autoconcepto académico, se constató que la especialidad de danza clásica obtuvo puntuaciones más bajas que la danza contemporánea, que pueden deberse a la gran exigencia académica que presenta especialidad. En cuanto al autoconcepto social, se observó que la especialidad de danza clásica tiene puntuaciones más bajas que la danza española. Consideramos que en la danza española predominan las actuaciones colectivas en mayor medida que en la danza clásica por lo que las relaciones sociales se ven favorecidas en mayor medida. Por último, en el autoconcepto familiar, también la especialidad de danza clásica obtuvo puntuaciones más bajas, en este caso en comparación con la danza mixta (más de una especialidad). En resumen, pensamos que la danza clásica, por el grado nivel de exigencia técnica y por tratarse de una modalidad de danza más solitaria, presenta un autoconcepto más bajo que el resto de disciplinas, en alguna de sus dimensiones. Por ello, en estos bailarines el programa educativo debería tener en consideración este hecho para establecer mecanismos que protejan el autoconcepto de los bailarines, contribuyendo de esta forma a

Bibliografía

  • Balaguer, I., & García Merita, M.L. (1994). Ejercicio físico y Bienestar psicológico. Anuari de Psicología, 1, 3-26
  • Boersma, F.J., & Chapman, J.W. (1985). Manual of the Student’s Perception of Ability Scale. Edmonton: University of Alberta.
  • Gergen, K. (1984). Theory of the delf: impasse and evolution. En L. Berkowitz (ed.): Advances in experimental social psychology. Theorizing in social psychology: special topics. Vol.17, 49-115. London: Harcourt Brace Jovanovich / Academic Press..
  • Greenwald, A y Pratkanis, A (1984). The self. En R.S.Wyer y T.K.Srull (Eds.); Handboock of Social Cognition, Vol. 3, Hillsdale, NJ: Erlbaum
  • Gruber, J.J. (1986). Physical activity and self-esteem development in children: A metaanalysis. American Academy of Physical Education Papers, 19, 30-48.
  • Harter, S. (1982). Manual for the Sef-Perception Profile for Children. Child Development, 53, 87-97.
  • Lila, M.S. (1994): Familia y autoconcepto. En G. Musitu y P. Allat (Eds.): Psicosociología de la familia. Valencia: Albatros.
  • Lujan, I. (2002). Autoconcepto y conflictos en la construcción de la identidad adolescente en una sociedad cambiante. Revista Psicosocial (en línea). Febrero.
  • Marsh, H.W. (1987). The hierarchical structure of self-concept: An application of hierarchical confirmatory factor analysis. Journal of Education Measurement, 24, 17-39.
  • Marsh, H.W., & Hattie, J. (1996). Theoretical perspectives on the structure of the selfconcept. En B.A. Bracken (Ed.): Handbook of the self-concept: Developmental, social, and clinical considerations (pp. 38-90). New York: Wiley.
  • Marsh, H.W., Richards, G.E., & Barnes, J. (1986). Multidimensional self-concepts: a long-term follow-up of the effect of participation in an outward bound program.Personality and Social Psychology Bulletin, 12, 475-492.
  • Shavelson, R.J., Hubner, J.J. & Stanton, J.C. (1976). Self-concept: Validation of construct interpretations. Review of Educational Research, 46, 407-441.
  • Soares, A.T. & Soares, L.M. (1979). The Affective Perception Inventory. Advanced level. Trumbell, CT: Also.
  • Sonströem, R.J. (1982). Exercise and self-esteem: Recommendations for expository research. Quest, 33, 124-139.
  • Sonströem, R.J. (1984). Exercise and self-esteem. Exercise and Sport Sciences Reviews, 12, 123-155.
  • Soule, J.C., Drummond, R.J. & McIntire, W.G. (1981). Dimensions of the self-concept for children in kindergarten and grades 1 an 2. Psychologycal Reports, 48, 83-88.
  • Taylor, C.B.; Sallis, J.F. & Needle, R. (1985). The relation of physical activity and exercise to mental health. Public Health Reports, 100, 195-202.

Responder

Otras colaboraciones