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8 nov 2014

Coaching, inteligencia emocional y deporte con Montse Cascalló Piqueras

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Sobre Montse Cascalló Piqueras

Es licenciada y máster en Psicología del Deporte por la Universidad Autónoma de Barcelona. Tiene múltiples certificaciones y licencias en el ámbito del coaching. Es directora del área de coaching deportivo y de equipos en el Instituto Gestalt y directora, coach y formadora en MCOACH.entrevista

Alto Rendimiento: -Podemos decir que el coaching es un concepto bastante de actualidad. ¿Podrías acatarnos su significado?

Montse Cascalló: -Sí, mira, la verdad es que te agradezco esta oportunidad porque realmente es un concepto bastante nuevo, yo diría, a nivel de nuestra sociedad, española. También hay muchas personas que se acercan al coaching y hablan de coaching para cosas que no lo son como puede ser una conversación o un tema motivacional, una charla motivacional. Y me gustaría sí puntualizar un poquito lo que es el coaching, ¿de acuerdo? Mira, el coaching, según la definición de ICF -que es la organización internacional reguladora de lo que es esta nueva profesión de coaching- nos dice que el arte de acompañar a las personas en un proceso creativo y estimulante a desarrollar su potencial para poder maximizar su rendimiento. Fíjate que es un significado muy condensado pero, explicándolo un poquito, estamos hablando de realmente acompañar a las personas. Es decir, no de: “Yo soy el experto y te voy a decir lo que tú tienes que hacer”, sino: “Vamos a tener conversaciones de tú a tú en un proceso que se llama creativo y estimulante”; es decir, en una serie de conversaciones que no son conversaciones normales sino donde hay una serie de preguntas, de insights, que permiten a la persona llegar a su autoconocimiento, un autoconocimiento para saber de dónde sale su motivación, cuáles son sus fortalezas, cuáles son las cosas que le limitan, cuáles son los cambios que tiene que hacer, para entender en profundidad dónde está y, a partir de aquí, tomar decisiones que le permitan llegar a donde él quiere llegar, normalmente a algún objetivo que quiere conseguir.

Alto Rendimiento: -¿De qué técnicas y herramientas dispone el coach para acercarse a su cliente y acompañarlo en este proceso?

Montse Cascalló: -Más que técnicas, en coaching nosotros hablamos de competencias. Y estamos hablando de habilidades comunicativas sobre las cuales el coach tiene una gran maestría -que ahora te describiré cuáles son- y que son las que te permiten llegar a estas conversaciones transformadoras, creativas y estimulantes que ayudan a la persona. Estas competencias están basadas fundamentalmente en la capacidad de crear entornos de confianza donde la persona se pueda sentir segura para autoexplorarse, de crear un entorno de preguntas realmente potentes, preguntas que lleven a la reflexión, preguntas que lleven a la acción; una capacidad de escuchar activamente, que quiere decir escuchar más allá de las palabras, escuchar el estado emocional de la persona, escuchar la implicación, respetar sus silencios para dejar que la persona se acabe de hablar. Características también de acompañar a la persona a definir sus propios objetivos, a diseñar planes estratégicos para conseguir los objetivos, a dar feedback de una manera que le ayude a la persona a progresar y a tomar conciencia. Eso es lo que conforma fundamentalmente el coaching: toda esta serie de habilidades, que en realidad son habilidades comunicativas, en un alto grado de maestría. Es evidente que esta serie de habilidades también son útiles en otros entornos y por eso podemos encontrar actualmente la definición de lo que llamamos el líder coach, que puede ser un directivo o un entrenador que, de alguna manera, utiliza estas habilidades comunicativas propias del coaching para desarrollar el potencial de las personas que tiene a su cargo, sea un directivo por su equipo de trabajo o un entrenador en el equipo de deportistas que esté entrenando en este momento.

Alto Rendimiento: -Entiendo que la comunicación va a ser clave en todo este proceso. Entonces quería saber qué características van a configurar esta comunicación entre el coach y el cliente.

Montse Cascalló: -Fíjate, las características fundamentales son: la creación de este entorno de confianza donde lo primero que se cuestiona es cuál es el objetivo fundamental de la persona que llega el coaching. Muchas personas están en un momento de insatisfacción, o porque están mal donde están o porque tienen un objetivo que hace tiempo que persiguen y no saben cómo llegar, porque tienen conciencia de algo que no funciona. Estamos hablando de personas sanas, no de personas que necesitan un psicólogo clínico, que también las hay. Y en ese tipo de personas lo primero que establecemos siempre es cuál es el objetivo del profesor. A partir de allí, el primer cuestionamiento es decir por qué esto es importante, cómo esto se conecta con la motivación de la persona. Porque la motivación, al final, es lo que va a mover la energía de esta persona para empezar a hacer los cambios que necesite y esa es una parte importante. Que la persona conozca de dónde sale su motivación de hecho es uno de los puntos claves de inteligencia emocional que se desarrolla en un proceso de coaching. Después entramos un poco en lo que llamamos la exploración de la realidad; es decir, dónde está el cliente en este momento, cuáles son sus puntos fuertes, sus fortalezas, para alcanzar este objetivo. Ese es un punto muchas veces muy olvidado por las personas: cuáles son nuestros puntos fuertes y cómo los podemos utilizar para alcanzar aquello que queremos alcanzar. Luego, también hay una revisión de lo que llamamos las áreas de mejora que incluyen desde creencias limitantes, ideas que tenemos sobre nosotros mismos que nos impiden avanzar, desde habilidades que nos falta desarrollar, desde las más básicas como gestión del tiempo o hábitos de alimentación o nutrición en un deportista, a otras habilidades que es dónde fijo mi atención normalmente porque, ¿qué está pasando cuando en un deportista su atención se está fijando normalmente en lo que hace mal? Ese deportista al final lo que va haciendo, poquito a poco, es perdiendo la confianza en sí mismo y entra en un espiral de baja confianza que impacta rápidamente en su rendimiento deportivo. Y aquí ya entraríamos, desde un punto de vista puramente psicológico, en el impacto que tiene la baja autoconfianza en el rendimiento. Desde el coaching la reflexión es: ¿qué está pasando? ¿Por qué hay una baja autoconfianza? ¿En qué te estás fijando tú o dónde te estás dejando de fijar que estás perdiendo la confianza en ti mismo? A partir de esta exploración de lo que está pasando, de estos puntos fuertes cómo podemos aprovecharlos, de estas creencias limitantes que a lo mejor hay que cuestionar y superar, de estas habilidades a desarrollar; a partir de esta exploración se hace un punto de elección de opciones. O sea, cuáles son las opciones para actuar ahora que tenemos un mapa claro de dónde estamos. Y, a partir de allí, sale el diseño de acciones, acciones que permitan el aprendizaje de la persona, y el diseño de planes de acción con objetivos a corto plazo, con planes de acción y con un acompañamiento en estos primeros pasos del plan de acción para que la persona empiece a caminar. Y eso es fundamentalmente lo que es un proceso de coaching: un acompañamiento de la persona desde la fijación de unos objetivos, una exploración de dónde está, una decisión sobre opciones, una realización de planes y un ponerse en marcha para aprender en este proceso. A mí me gusta mucho cambiar una de las frases típicas del deporte que está muy conectada con el coaching porque en deporte solemos decir: “A veces se gana y a veces se pierde”. El gran cambio que propone el coaching es: “A veces se gana, a veces se aprende”. Ese es un cambio fundamental que es empezar a ver cualquier error, cualquier obstáculo, como un punto de aprendizaje, de desarrollo de nuevas habilidades, de nuevos aprendizajes que te hagan más fuerte para avanzar. Y eso fundamentalmente es lo que potencia el crecimiento de la persona y lo que le hace al final llegar a sus objetivos.

Alto Rendimiento: -Montse, has citado el concepto de inteligencia emocional. ¿Podrías explicarnos exactamente qué es, qué relación tiene o cómo se integra con el concepto más amplio de coaching? Y luego, entre uno y otro, ¿cómo van a potenciar este rendimiento deportivo?

Montse Cascalló: -Fíjate, la inteligencia emocional es una serie de características que tenemos las personas más o menos desarrolladas que fue descrita por Daniel Goleman ya hace algún tiempo con el famoso libro de “La inteligencia emocional”, que probablemente muchas personas conocen, en un momento en que él descubre que, si normalmente estamos habituados a mirar la inteligencia y atención… Que esto hace tiempo pero todavía se sigue haciendo en los colegios-, el coeficiente intelectual, nuestra inteligencia espacial, numérica, lingüística, toda esta serie de conceptos que permiten calcular el coeficiente intelectual de las personas. Pues a partir de unos trabajos que hicieron ellos se dan cuenta de que este coeficiente intelectual no determina en gran medida el éxito de las personas. Y hablamos aquí de “éxito” como un concepto muy amplio. En el deporte sería más concreto, pero sí en el sentido de personas que llegan a estar integradas en la sociedad, que como adultos se sienten más o menos satisfechos con sus vidas y se dan cuenta de que el coeficiente intelectual no guarda una relación directa con este éxito, ni siquiera el éxito social o de reconocimiento de las personas. A partir de allí se empieza a investigar una serie de características que dicen: “Bueno, tiene que haber otras cosas que determinan más el éxito de las personas o el hecho de que las personas se puedan adaptar mejor o peor a los entornos donde se tienen que mover, a los retos que tienen que asumir. Y Daniel Goleman resume un poquito estas habilidades como en cinco puntos, que ahora te los diré, que fundamentalmente son: el primero es la capacidad de conocer e identificar nuestras propias emociones. Este es un tema importante porque la emociones… Aunque, estamos un poco acostumbrados a decir: “Bueno -cuando uno llega a la pista de entrenamiento o al puesto de trabajo- las emociones se dejan en casa” como si fuera algo del entorno doméstico. Es una visión que no es real porque las emociones están presentes siempre. A cualquier persona le llamarían ahora por teléfono por una mala noticia y cambiaría su estado emocional -se preocuparía, se pondría triste o enfadado- depende de la noticia que le hubieran dicho. Es decir, las emociones aparecen en nuestra vida continuamente. Es una manera de reaccionar que tenemos ante las situaciones del exterior. Entonces, no querer abordar las emociones, nos ha llevado muchas veces a una falta de recursos para gestionar situaciones complejas. ¿De acuerdo?

Entonces, inteligencia emocional, lo primero que es, es el reconocimiento de las emociones. ¿Qué esta pasando? ¿Qué estoy sintiendo? Qué emoción estoy sintiendo. El segundo punto, es la gestión de las emociones. Es decir, qué hago yo con las emociones que aparecen en mi vida -que aparecen a veces- pero que en algún momento puede ser que me estén impidiendo realizar lo que tengo que hacer. Como un deportista, que se puede enfadar por una decisión arbitral, o de su entrenador, o de un golpe que le ha dado un contrario -un adversario- y que no ha sido vista por el arbitro, y por lo tanto penalizada. Puede entrar en una situación de enfado, de ira, que le impida trabajar bien y le impida realizar bien el resto de la competición. Del mismo modo, puede estar en un estado de tristeza, por algo que ha producido lo que sea, que también le puede impactar en un rendimiento más bajo. Es decir, ya que estas emociones existen, necesitamos aprender a gestionarlas. A tener herramientas para gestionarlas, para dejarlas pasar. Para que formen parte de nuestra vida, pero no nos impida nuestro funcionamiento normal.

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Alto Rendimiento: -¿Cómo se consigue esto, Montse?

Montse Cascalló: -La verdad es que se consigue con entrenamiento. Es gracioso porque a veces estamos acostumbrados a pensar que sólo tenemos que entrenar lo que es la técnica. Incluso, la táctica propia del deporte o a nivel físico, para desarrollar nuestras capacidades físicas, pero nuestros aspectos mentales y emocionales también se desarrollan. La verdad, es que algunas personas, tienen un grado de inteligencia emocional elevado porque en su infancia, en su adolescencia, han tenido la suerte de contar con buenos modelos de inteligencia emocional. Este es un punto realmente interesante, porque cuando nosotros encontramos una persona con un nivel emocional alto o un nivel emocional bajo, no es una característica genética que haya heredado de sus padres -de hecho, cada vez sabemos que hay menos cosas genéticas- sino que es algo de lo que él ha aprendido de su infancia. Eso es muy interesante porque -las personas que son padres lo entenderán perfectamente- nosotros podemos a nuestros hijos intentar pasarles unos conocimientos, y tendremos más o menos éxito. Pero lo que seguro les vamos a transmitir -queramos o no- es nuestra forma de reaccionar ante las circunstancias de la vida. Esta forma de reaccionar, es decir, cuando hay, por ejemplo, un problema ¿qué pasa? ¿Me hundo ante el problema, o lo veo con un reto para tirar adelante? Cuando hay un conflicto, ¿tengo herramientas para hablarlo, saco mi energía para afrontarlo, o al revés? Todo esto, es algo que los niños lo van viendo y lo van aprendiendo, igual que aprenden a hablar o a caminar, sin ninguna voluntad de aprender. O sea, se van empapando en su entorno. Entonces, según los padres, los maestros o a veces algunos hermanos mayores o abuelos -personas significativas- las personas han aprendido estas habilidades o no. Estas habilidades se pueden entrenar igual que las otras. Forma parte de un autoconocimiento: de una parte de ejercicios y de una toma de conciencia progresiva de la persona. Probablemente, es una de las cosas que más se trabaja en los procesos de coaching, esta parte de aprender a gestionar las propias emociones.

Alto Rendimiento: -¿En qué dirección deberíamos entrenar esta gestión de emociones?

Montse Cascalló: -Creo que aquí también hay un tema importante. Fíjate, que yo, todo el tiempo estoy hablando de gestión. En ningún momento he hablado de control de las emociones. Porque la manera correcta, es ayudar a las emociones a que pasen. Es decir, las emociones aparecen, van a aparecer. Forman parte de nuestra naturaleza humana. Todos los animales y los mamíferos experimentamos emociones. Además, es algo que tenemos para nuestra propia supervivencia. Pero de lo que se trata fundamentalmente, es de dejar que estas emociones pasen. Para ello necesitamos poder expresarlas y liberarnos de ellas, de alguna manera. Para eso lo primero que necesitamos es identificar la emoción. Porque una emoción de tristeza, que viene de una pérdida, necesita unas cosas para pasar, como es la parte de aceptación, de tener un tiempo casi de recogimiento interno, de asimilar el tema. Mientras que otras emociones, como puede ser el miedo que aparece ante una amenaza, necesita otro tipo de gestiones. Necesita una parte de reflexión: “Hasta qué punto este miedo es realmente un miedo que afecta mi supervivencia”. Otras emociones, como la rabia, van a necesitar otro tipo de gestión, en el sentido de identificar cuál es el obstáculo -qué es lo que está pasando que me genera tanta rabia- y, por lo tanto, qué voy a hacer yo ahora para pasar este obstáculo, más que convertir la rabia en una agresividad contra los que tengo cerca, que es lo que hacemos normalmente por falta de conocimiento. De hecho, la rabia en el deporte bien utilizada es una emoción muy útil porque da un plus de energía siempre que la utilicemos de una manera positiva, siempre que la persona sea consciente de lo que está pasando. Y fíjate que es curioso porque, si observamos por ejemplo a veces jugadores -podemos entrar en el fútbol porque es lo más conocido por todo el mundo- como Cristiano Ronaldo y como Messi, si nos fijamos en momentos donde los defensas del equipo contrario los están machacando mucho y el árbitro no pita todas las faltas y está ahí, estos jugadores, a diferencia de otros jugadores que normalmente acaban enfadados, cabreados, saliéndose del partido-, estos jugadores normalmente cuando son así, luego los ves en acciones de ataque muy activos y muchas veces haciendo gol, digamos que subiendo. Es decir, saben utilizar su rabia de manera positiva para tener una energía extra.

Alto Rendimiento: -Es como si supieran sobreponerse.

Montse Cascalló: -Exacto, o jugadores como Ricky Rubio, que puede hacer un error o algo y luego la siguiente jugada él va y roba una pelota. Son jugadores que aprenden a utilizar su rabia en positivo porque la rabia siempre nos da un plus de energía. Entonces, hay una parte de gestión de las emociones que está muy relacionada con eso, con la capacidad de gestionarlas, de hacer que pasen las emociones y utilizarlas de manera positiva. Siguiendo un poquito con el tema de la inteligencia emocional, que te decía que eran cinco puntos, el tercer punto es conocer de dónde salen las fuentes de motivación. Eso es muy importante en el deporte y para gente que se dedica al coaching y no está en el deporte, a veces se acerca y dice: “Guau, aquí veo algo diferente. En el mundo del deporte existe la pasión”. Y es verdad, porque son emociones de motivación en un grado muy elevado, sobre todo por parte de deportistas, de los entrenadores, que evidentemente luego contagian al público y por eso es que a la gente le gusta ver el deporte. Conocer las fuentes de motivación es uno de los aspectos más importantes para ser capaces de alcanzar grandes retos porque, cuando nosotros tenemos un gran reto -llamémosle un sueño, una visión personal o lo que sea-, llegar hasta el normalmente no es un camino llano, fácil y recto, sino que un camino lleno de dificultades que en un deportista se puede llamar como sea: lesiones cuando no tocan, entrenadores que no confían en mí, compañeros que no me ayudan. Es decir, hay una serie de problemáticas que voy a encontrar en el camino, sea cual sea mi camino, para llegar a mi objetivo y solamente cuando yo conozco mis fuentes de motivación soy capaz de, delante de cada uno de estos problemas, de estos obstáculos, afrontarlo desde una postura de aprendizaje, de decir: “A ver, ¿qué es lo que pasa? Aquí hay un obstáculo que me ha frenado. ¿Qué es lo que necesito?”, y sacar energía extra para hacer lo que haga falta para superar el obstáculo. Es decir, en vez de hundirme ante la dificultad, cuando mi motivación es muy alta porque conozco a las fuentes de motivación, lo que hago es sacar energía extra para investigar lo que tengo que hacer y ponerme a hacer lo que tenga que hacer. Esta es otra de las características básicas de inteligencia emocional: conocer las fuentes de motivación. Aquí me gusta referirme por ejemplo a un gran amigo mío y que es un motivador nato, y que siempre dice: “La motivación es aquello por lo que uno se levantaría a las cinco de la mañana”. Es una manera gráfica de decir: “Esto que nos motiva, que haría lo que fuera por conseguirlo, eso es la fuente de mi motivación”. Y el que conoce esto tiene algo ganado para su vida, para conseguir lo que él pueda conseguir. Luego, el cuarto y quinto punto están más relacionados, no tanto ya en la parte más individual de la persona -como es esto de identificar tus emociones, gestionarlas y conocer las fuentes de motivación-, sino más en tu relación con los demás. La primera es la capacidad -que es la cuarta de los puntos de inteligencia emocional- de establecer relaciones, de comprender lo que son las emociones de los demás -lo que normalmente conocemos como empatía- y, por lo tanto, de adaptar nuestras conversaciones, nuestra comunicación al estado emocional del otro. Y el último ya está más basado en lo que llamamos construir relaciones sinérgicas; es decir, poder ser capaz de trabajar con los otros, gestionar conflictos y poder manejarme ante situaciones con otras personas porque normalmente, para conseguir los objetivos, los humanos no podemos hacer las cosas solos. Necesitamos hacerlo con otras personas y, para estas personas, la capacidad que nosotros tengamos de comunicarnos efectivamente, que va mucho más allá de hablar en público efectivamente… Que es lo que a veces la gente confunde: “Un buen comunicador es ese que habla bien en público”. No, está muy basado en tu capacidad de escuchar al otro, de entenderlo, de hacer llegar bien tu mensaje, de ver en qué punto podemos colaborar los dos para beneficiarnos los dos. Entonces, esta es la quinta de las capacidades de inteligencia emocional. Y, claro, todas ellas configuran una serie de capacidades que nos hacen más óptimos ante las circunstancias de la vida, de cara a afrontar retos y de cara a conseguir la colaboración de otros para conseguir nuestros objetivos. Entonces, esto es la inteligencia emocional. Y evidentemente que en el coaching se trabaja porque de lo que la persona se va dando cuenta es de qué es lo que le está faltando, o qué características tiene él y puede aprovechar o qué es lo que le está faltando, muchas veces para superar un reto o un problema. Y ahí necesita empezar a descubrir de dónde sale su motivación, aprender cuál es la emoción que está en este momento, cómo la puedo gestionar mejor, cómo la puedo dejar pasar, cómo puedo comunicarme mejor con los demás, tener conversaciones asertivas. Toda una serie de características que lo que hacen, en el fondo, es mejorar tanto su inteligencia emocional como su autoconfianza; es decir, la confianza en sí mismo y en sus propias capacidades para afrontar retos y llegar a donde quiera llegar.

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