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24 may 2011

Daño muscular por sobreuso en corredores: ¿están todos los efectos del rendimiento en la mente?

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Los científicos del ejercicio no han sido certeros en cuanto a los efectos del daño muscular inducido por el ejercicio (ElMD) en el rendimiento de la carrera de resistencia. En ratones forzados a correr cuesta abajo por prolongados periodos de tiempo (una actividad que genera mutilación en los cuádriceps de los ratones), la capacidad de resistencia disminuye……


Autor: Owen Anderson

Los científicos dicen que el sobreuso del musculo genera cambios  en la RPE pero no en el umbral de lactato.

RPE: Escala de esfuerzo Percibido. (Rate of Perceived Exertion.) ElMD: Daño muscular inducido por el ejercicio.

corredor

Los científicos del ejercicio no han sido certeros en cuanto a los efectos del daño muscular inducido por el ejercicio (ElMD) en el rendimiento de la carrera de resistencia. En ratones forzados a correr cuesta abajo por prolongados periodos de tiempo (una actividad que genera mutilación en los cuádriceps de los ratones), la capacidad de resistencia disminuye aproximadamente un 65% durante las carreras submáximas subsecuentes (1). Sin embargo, en humanos, estos resultados han sido algo diferentes. Varios estudios han revelado que el ElMD no tiene impacto negativo en las variables fisiológicas clave asociadas al rendimiento de la resistencia, incluyendo la economía de carrera, metabolismo energético durante la carrera, frecuencia cardíaca y consumo de oxigeno (2, 3 y 4). Aunque hay una omisión en esta investigación: no se les pidió a los corredores que realizaran pruebas contra reloj o competiciones reales. Por lo tanto, es posible que el ElMD tenga un impacto pequeño en los “sospechosos de siempre” (las variables asociadas tradicionalmente al rendimiento) y, aun con todo, esto puede afectar los tiempos de competencia.

Para aprender más sobre los efectos del ElMD en el rendimiento de la carrera, Sam Marcora y A. Bosio, de la Escuela de Deporte de la Universidad de Wales-Bangor en el Reino Unido, trabajaron recientemente con 30 corredores adultos (24 hombres y 6 mujeres), con un promedio de edad de
31 años; estos atletas tenían una aptitud física bastante buena (VO2max = 54,2), eran moderadamente magros (13% de grasa corporal), y entrenaban entre cuatro y cinco veces por semana con una duración promedio del entrenamiento de 48 minutos (5).

A la mitad de los corredores (15) se les indujo el ElMD a través de la ejecución de 100 saltos desde el cajón (drop Tumps). Para cada drop  Tump, el corredor se par6 en un banco de 35 cm de altura (14 pulgadas), desde el cual se dejaba caer al piso con ambos pies, realizaba una sentadilla con las rodillas en un ángulo de 90° y luego realizaba un salto en el lugar tan alto como le fuera posible. Tras de 10 de estos saltos, se cumplía con un minuto de pausa, seguido por nueve series más de 10 drop Tumps, con un minuto de recuperación entre las series. Así, el ejercicio completo fue de 10 series de 10 repeticiones, con un minuto de pausa. La investigación mostró que los drop Tumps pueden producir un ElMD significativo, particularmente en corredores que tienen poca experiencia con esta maniobra (6).

No se realizaron biopsias musculares tras los drop Tumps  pero se utilizaron cuatro marcadores para detectar la presencia de ElMD subyacente:

(A) Determinación subjetiva del dolor muscular de inicio atrasado (DOMS) en los glúteos, en la ingle, en el muslo, en los isquiotibiales, en las pantorrillas y en las tibias.

(B) Concentraciones sanguíneas de creatincinasa, una enzima que generalmente se encuentra en elevados niveles cuando surgen problemas musculares.

(C) Circunferencias del muslo medio (como un indicador de inflamación  de  los  cuádriceps  y  de  isquiotibiales),  y de los extensores de la rodilla (cuádriceps).

entrenamiento salto

48 horas después de a los drop jumps, se midió la economía de la carrera con una velocidad crucero de 11.4 kilómetros por hora (aproximadamente 8:30 por milla tempo). Los corredores también realizaron una prueba contrarreloj de 30 minutos, donde corrieron tan rápido como pudieron (estas evaluaciones también se realizaron 24 a 48 horas antes de la ejecución de los drop jumps).

El entrenamiento de drop jump de 10 X 10 produjo un incremento de tres de los cuatro marcadores indirectos de ElMD. Dos días después de los drop jumps, la DOMS se incrementó 11 veces, la concentración de creatinkinasa aumentó más del doble, y la fuerza de los extensores de rodilla disminuyó un 12 % (no hubo cambios significativos en la circunferencia del muslo). No obstante, el ElMD no estuvo relacionado con cambios en la frecuencia cardiaca, en la tasa de consumo de oxigeno (y por lo tanto en la economía de la carrera), o el nivel de lactato sanguíneo durante una carrera de 11,4 km por hora.

Sin embargo, el ElMD estuvo relacionado con una disminución significativa del rendimiento durante la prueba un contra reloj de 30 minutos. Y los corredores que realizaron los drop jumps, corrieron
una distancia  4% menor en la prueba contra reloj en comparación con su rendimiento previo a la ejecución de los saltos (6631 contra 6781 metros). Mientras que los 15 corredores de control (quienes no realizaron drop jumps) aumentaron levemente la distancia cubierta en 30 minutos (de
6545 a 6652 metros).

¿Qué fue lo que causó realmente  la caída del rendimiento en la prueba contra  reloj en los corredores con EIMD?

La frecuencia cardíaca no fue la culpable, ya que se mantuvo en 171 latidos por minuto durante la prueba, antes y después de los drop jumps. Un cambio en el umbral de lactato tampoco fue el problema, dado que los niveles de lactato fueron exactamente los mismos antes y después de los saltos. Más bien, la dificultad tuvo relación con un incremento en la percepción del esfuerzo en los corredores que tenían daño muscular. La RPE (tasa de percepción del esfuerzo) fue la misma durante la prueba de 30 minutos después de haber realizado los saltos, aunque el ritmo en la prueba contra reloj fue más lenta (en comparación a la velocidad de la prueba contra reloj realizada antes de los saltos). Básicamente, los corredores con ElMD compensaron el incremento en la sensación del esfuerzo (causado por el ElMD) corriendo a una menor velocidad durante la segunda prueba contra reloj; así mantuvieron la RPE igual que antes.

Estos resultados coinciden con los hallazgos de otras investigaciones que revelaron que los atletas estiman la producción de fuerza muscular basados en su percepción total del esfuerzo (7, 8 y 9). En los estudios donde un brazo incurría en daño muscular, mientras que el otro se mantenía normal, a los sujetos se les pidió que produjeran con el brazo dañado el mismo esfuerzo que realizaban con el brazo control y casi siempre se subestimó la producción de fuerza. De manera similar, a los sujetos se les pidió que realizaran con el brazo control el mismo esfuerzo que realizaban con el brazo dañado, y generalmente se sobreestimó la producción de fuerza.

Esto quiere decir que los atletas con ElMD tienen una mayor percepción del esfuerzo cuando producen una cantidad de fuerza dada (comparándolos antes de que ocurra el daño), y producen menor cantidad de fuerza cuando la percepción del esfuerzo se mantiene constante. Los corredores con ElMD van a correr a velocidades menores que lo usual para evitar elevar la percepción del esfuerzo, lo cual puede estar controlado rigurosamente por el cerebro.

¿Cómo se da cuenta el cerebro que ha ocurrido un EIMD?

Obviamente, los músculos no pueden hablar con el cerebro, pero una sustancia química llamada interleukin-1B puede incrementarse en respuesta al daño muscular, y la interleukin-1B puede producir los síntomas de la fatiga en seres humanos. Se han encontrado elevadas concentraciones de interleukin-1B en el cerebro de animales, los cuales han reducido su rendimiento en la carrera asociado al ElMD. Las investigaciones además indican que bloqueando la actividad de la interleukin-

1B disminuye el efecto dañino del ElMD en el rendimiento, mientras que incrementos artificiales de la interleukin-1B, incluso sin daño muscular real, producen disminuciones en la capacidad en las carreras de resistencia similares a las asociadas a ElMD (10).

¿Conclusiones?

Cuando Ud. o alguno de sus corredores  manifiesta caídas significativas en el ritmo durante el entrenamiento y/o las competencias, la posibilidad de que esté sufriendo ElMD es significativa. Esto es especialmente cierto si el RPE (esfuerzo percibido), es tan alto como siempre (o incluso mayor). La causa de ElMD puede ser el sobre entrenamiento y/o la falta de fuerza específica para la carrera. Una solución es descansar durante un periodo de tiempo adecuado y luego involucrarse en un programa de entrenamiento sistemático específico para la fuerza, el cual minimizara el daño muscular asociado a los entrenamientos exigentes subsecuentes. La otra soluciónes seguir religiosamente los cuatro principios de la preservación del musculo:

(A) Alimentarse apropiadamente todos los días, ingiriendo cantidades adecuadas de carbohidratos (aproximadamente ocho gramos de carbohidratos por kg de peso corporal por día) y de calorías totales.

(B) Recuperarse bien entre los entrenamientos, durmiendo adecuadamente y dejando sin entrenar al menos un día a la semana.

(C) Evitar sesiones muy exigentes cuando los músculos se sienten oprimidos y doloridos. (D) Progresar gradualmente con el volumen e intensidad del entrenamiento.

References

(1) Brain Behav lmmunol, Vol. 19, pp. 445-452, 2005
(2) lnternational Journal of Sport Biomechanics, Vol. 7, pp. 125-137, 1991 (3) Journal of Strength & Conditioning Research, Vol. 17, pp. 652-658, 2003 (4) lnternational Journal of Sports Medicine, Vol. 26, pp. 827-831, 2005
(5) Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports, ln Press, 2007 (6) European Journal of Applied Physiology, Vol. 94, pp. 652-658, 2005 (7) Journal of Physiology, Vol. 539, pp. 913-925, 2002
(8) Experimental Brain Research, Vol. 149, pp. 141-150, 2003
(9) Exercise & Sport Science Reviews, Vol. 33, pp. 98-104, 2005
(10) American Journal of Physiology Regul lntegr Comp Physiology, Vol. 29 (5), pp. 1344-1348, 2006

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