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4 may 2006

Educación física y salud en el actual diseño curricular base para la enseñanza secundaria obligatoria. Implicaciones didácticas

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Los valores coyunturales de prevención de la salud y promoción de hábitos de calidad de vida, orientan el actual Diseño Curricular Base del área de Educación Física para la Enseñanza Secundaria Obligatoria en nuestra opinión, desde una perspectiva mecanicista y restringida, tanto del concepto de salud como de la persona objeto de educación.
 
Autor(es): Mª del Pilar López Graña
Entidades(es): Licenciada en Educación Física Doctorando en Educación Física
Congreso: I Congreso Internacional de las Ciencias Deportivas
Pontevedra- 4-6 de Mayo de 2006
ISBN: 84-611-0552-4
Palabras claves: D.C.B., salud, valores educativos, sentido fuerte del aprendizaje

Resumen

Los valores coyunturales de prevención de la salud y promoción de hábitos de calidad de vida, orientan el actual Diseño Curricular Base del área de Educación Física para la Enseñanza Secundaria Obligatoria en nuestra opinión, desde una perspectiva mecanicista y restringida, tanto del concepto de salud como de la persona objeto de educación. En esta comunicación defendemos que el concepto de actividad física en el ámbito escolar, más que como instrumento de la educación sanitaria, debe ser observado como un elemento de desarrollo personal y social que sitúe a la persona como eje permanente de la labor docente en nuestra área. Proponer actividades que permitan a los alumnos/as llevar a cabo aprendizajes prácticos en sentido fuerte en relación con la salud, contribuirá a superar estrecheces coyunturales y a dotar de un cariz verdaderamente educativo al proceso pedagógico desarrollado en nuestra área.

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Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº1.

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1. Introducción:

Todo acto educativo va a depender del planteamiento pedagógico que lo soporta. Significa esto, que en toda labor educativa se incorporan de forma explícita e implícita, un modo de ver y comprender la realidad que están inmersos en la configuración del aprendizaje escolar del alumno/a, determinando la elección de los objetivos, contenidos, criterios metodológicos, criterios e instrumentos de evaluación…. en fin, de todos los elementos que componen el currículum escolar. La ideología que soporta los valores educativos del deporte actual es originaria de la tendencia racionalizadora de la sociedad industrial del siglo XIX (García Ferrando, 1990). Esta tendencia centra su atención en la eficiencia de los procesos, más que en el proceso mismo. La tecnología, el consumo, el sedentarismo…..han situado como valores educativos del área de Educación Física, los valores higiénicos de salud y calidad de vida (Seirul-lo, 1998), valores coyunturales que ensombrecen lo que permanece, la persona como objeto de educación. La dependencia de los currículums educativos del área de Educación física de la ideología dominante, supone otorgar a la misma una función instrumentalista, en cuanto que se utiliza para servir a los intereses, siempre perecederos, de los gobernantes y no a los intereses de las personas objeto de educación.

2. Diseño Curricular Base del área de Educación Física y valores educativos

Los valores circunstanciales de higiene, salud y calidad de vida ue actualmente se le confieren a la Educación Física, se manifiestan en su D.C.B. para la Enseñanza Secundaria Obligatoria (E.S.O.) otorgando a ésta dos funciones muy claras: la de prevención de futuros problemas de salud, que utiliza la actividad física para reducir el riesgo de que aparezcan determinadas enfermedades. Esta función se corresponde con el cuidado de la postura corporal y la seguridad en la realización de ejercicio físico, así como en dotar a los futuros ciudadanos/as de las herramientas que les permitan ser menos susceptibles a enfermedades modernas como la depresión, la osteoporosis, enfermedades cardiovasculares….; y una función de transformación de las conductas juveniles hacia una ocupación constructiva y saludable de su tiempo de ocio. Tales funciones se recogen en la introducción a nuestro actual D.C.B. al dibujar las líneas de actuación que deben dirigir las acciones educativas en nuestra área. Estas orientaciones se concretan en: • Educación en el cuidado del cuerpo y de la salud • Educación para la mejora corporal • Educación para la mejora de la forma física • Educación para la utilización constructiva del ocio mediante la práctica de actividades recreativas y deportivas individuales y colectivas La tendencia a vincular actividad física con valores extrínsecos de salud y calidad de vida (términos que de forma recurrente aparecen en los elementos prescriptivos del currículum), parece colocar a la Educación Física como instrumento de la Educación sanitaria (Vázquez, B., 1989). Esta visión instrumentalista y racionalizadora, lleva implícito que lo importante de la acción educativa en nuestra área es el resultado; la consecución de ciudadanos que respeten y sepan cuidar su cuerpo y su medio ambiente para conseguir, el día de mañana, reducir las larguísimas listas de espera sanitaria que existen en la actualidad. Esto podría no tener connotaciones negativas si asociar Educación Física con valores de carácter extrínseco y por lo tanto coyunturales, no significara dos cosas: primero, que constantemente habrá que revisar y modificar los valores educativos que se asocien a nuestra área en función de los intereses ideológicos de los gobernantes y segundo y como consecuencia de lo anterior, que la persona productora de los bienes sociales, pasa desapercibida.

3. Sentido amplio y restringido del concepto salud en la Educación Física

La lectura de la introducción de nuestro actual D.C.B. para la E.S.O. en Galicia (espacio dedicado por los legisladores a esbozar la idea de Educación Física que manejan), nos ofrece, en nuestra opinión, una visión reducida de la misma al afirmarse lo siguiente: “O corpo e o movemento son os eixes básicos nos que debe centra-la acción educativa da área” (D.C.B., pág. 1; ). Esta afirmación es para nosotros poco acertada, en cuanto que es manifestación de una visión muy estrecha y parcial de la motricidad, pues reduce la Educación Física a una ¿educación? puramente motriz, en el sentido más mecanicista del término. Esta visión estrecha está en consonancia con el sentido restringido que del concepto de salud se ofrece a lo largo del actual D.C.B. Comprender así el concepto de salud significa entenderla únicamente como ausencia de enfermedad, de tal forma que las acciones educativas en nuestra área deben dirigirse a promover hábitos que impliquen disminuir el riesgo de aparición de enfermedades, lesión, discapacidad o fenómenos no deseados (Devís,J. y Peiró, C.; 2001). Esta forma de entender la promoción de la actividad física en relación a la salud asume que por el simple hecho de que los alumnos/as realicen actividades físicas dirigidas por un experto, el profesor/a en este caso, independientemente de qué realicen y cómo, podrán introducir cambios en su hábitos de vida. Esta forma tan mecánica de observar la promoción de la salud legitima las actuaciones de aquellos docentes que convierten el área de Educación Física en sesiones de mantenimiento de la condición física en las que los alumnos/as se limitan a repetir lo que el experto indica, pues él es el que posee todo el conocimiento siendo sus alumnos/as meros reproductores. ¿Se deben calificar como educativas estas actuaciones?. La Organización Mundial para la salud la define como estado de completo bienestar físico, mental y social y no sólo la ausencia de enfermedades o dolencias. Desde esta definición en sentido más amplio del concepto salud, la actividad física es observada como un elemento de desarrollo personal y social, ampliándose las relaciones con la salud más allá del carecer biológico. Desde un punto de vista educativo, la promoción de la salud en sentido amplio se apoya en una visión global y sistémica de la persona y se apoya en nociones educativas de racionalidad y libertad de elección, pues se trata de ayudar a los alumnos/as a elegir, a informarse y a tomar decisiones que conciernen a sus actitudes respecto a la actividad física y la salud. El proceso de aprendizaje se torna así en un proceso activo, autónomo en donde los educandos son responsables de lo que hacen y deciden dentro de un proceso en el que el profesor/a le da a sus alumnos/as a través de las condiciones de las actividades que propone, el conocimiento necesario para que los alumnos/as configuren sus aprendizajes. Si bien entendemos que la Educación en general y en este caso concreto la Educación Física, no puede ser ajena en sus objetivos, contenidos…,a la sociedad para cuya adaptación tiene que preparar a sus alumnos/as, consideramos que la acción educativa no puede estar sujeta a un relativismo cultural (Vázquez, B., 1989), a un momento coyuntural que sitúe lo importante del proceso educativo en un lugar ajeno a lo que permanece, la persona. Hay una educación del individuo, de la persona, que debe sobrepasar dicho relativismo y que hay que identificar. Consideramos, ya en el siglo XXI y con los precedentes históricos que acompañan el discurrir de nuestra área, que desde las altas instancias no debe seguir promulgándose la idea de Educación Física como educación de lo físico (pues lo físico pertenece al hombre), ni de la salud como exclusivamente ausencia de enfermedad. No es el cuerpo anatómico, fisiológico el que se mueve, sino la persona, por lo que toda acción que no involucre a la totalidad de las estructuras que conforman la personalidad del individuo objeto de educación, no deberían ser calificadas como educativas. “El movimiento del cuerpo es de todo el cuerpo y, en realidad, ni siquiera del cuerpo, sino del hombre, algo mucho más allá de la máquina corporal” (Vizuete, M, 2000; pág.14)).

4. La persona como eje de la acción educativa en el área de Educación Física

Referirnos así a la persona implica entenderla como un sistema abierto e inteligente donde el movimiento es el resultado “de un procesamiento cognitivo en el que participan diferentes niveles de aprendizaje del sujeto gracias a un desarrollo inteligente de elaboración sensorial que va de la percepción a la conceptualización” (Castañer, M. y Camerino, O.; 1991; pág.27). De esta definición no podemos derivar que el nexo cognición – acción o aludiendo a la formulación de los Objetivos Generales de nuestra área, el nexo conocer – realizar, sea lineal o del tipo de causalidad simple .Esta relación ha de establecerse sobre la base de convertir los procedimientos, las actividades, en vías de acceso al conocimiento (Vizuete, M.; 2000), pues sólo así puede revestirse de significado una actividad. Asumimos que la simple participación de los alumnos/as en las actividades propuestas por el docente no genera automáticamente conocimientos, ni valores, ni hábitos deseables para la promoción de la educación, la salud y /o la calidad de vida. Entenderlo de otro modo sería observarlo desde una perspectiva restringida y mecanicista de la motricidad, pues aunque puede ser válido considerar que el conocimiento y el entendimiento pueden alcanzarse con la participación en las actividades físicas, parece claro que el nivel y calidad de dicho conocimiento quedará limitado o al menos restringido específicamente, a la realización inteligente de las propias actividades (Carr, D., en Kirk, D.; 1990). La importancia del compromiso cognitivo de los alumno/as en las tareas propuestas, nos lleva a considerar la naturaleza del conocimiento implicado en las actividades físicas. Estas actividades promueven un tipo de conocimiento denominado práctico o saber cómo que básicamente significa ser capaz de hacer algo. Arnold (1991), diferencia entre el sentido débil y fuerte del saber cómo. Mientras que el sentido débil elude a una persona físicamente capaz de hacer algo pero que cuando se le pregunta cómo lo hizo, por qué lo hizo.., poco o nada tiene que decir a modo de comprensión, el sentido fuerte hace referencia a una persona que no sólo es intencionalmente capaz de ejecutar con éxito unas acciones, sino también de describir e identificar cómo lo ha hecho porque comprende lo que hace. Conseguir que nuestros educandos adquieran conocimientos prácticos en sentido fuerte es más que una mera cuestión terminológica; implica que los docentes coloquemos a los alumnos/as como centro de nuestra acción educativa, abogando por una metodología comprensiva que debe manifestarse en la propuesta de tareas que permitan a los alumnos/as implicarse activamente, establecer sus propios retos en función de sus posibilidades y capacidades y de desarrollar sus propios proyectos. Las acciones educativas dirigidas al desarrollo de un conocimiento práctico en sentido fuerte en relación a la promoción de la SALUD, deben construirse de tal forma que involucren a la totalidad de las estructuras que conforman la personalidad de nuestros educandos, facilitándose el logro de todos los alumnos/as, lo que motivará la personalización de su experiencia en cualquier actividad física de modo que tenga un sentido para él/ella. Promover la adquisición consciente, constructiva y significativa de hábitos de vida saludable implica situar a la persona como eje del proceso educativo en el área de Educación Física; sólo así el concepto de Educación adquiere su verdadero significado.

5. Conclusiones

Lo educativo de las actividades físicas en el área de Educación Física no es el aprendizaje de las técnicas, la práctica de ejercicios posturales o la ejecución segura de actividades físicas; ni siquiera los beneficios físicos, psíquicos o valores que se le suponen. Lo verdaderamente educativo son las condiciones en las que esas tareas se realizan que permitan al alumno/a comprometer y movilizar sus capacidades de tal manera que esa experiencia organice y configure su propio yo. No nos rasgaremos las vestiduras si decimos que en la Educación Física a menudo el único tipo de conocimiento que se promueve es el práctico en sentido débil, tras lo que se esconde una concepción mecanicista, a veces inconsciente, del cuerpo y el movimiento, como ejes de la acción educativa. Paradójicamente de este modo, la Educación Física, en nombre de la “educación”, se deshumaniza. Los procedimientos, las actividades, se convierten así en los contenidos de aprendizaje, cuando debieran ser parte de la metodología que conduce a la adquisición de los conocimientos. Los valores educativos de nuestra área no debieran ser aquellos que de forma habitual o coyuntural se le asignan; valores de salud, calidad de vida, compañerismo, desarrollo del carácter…., sino esos otros que de forma intrínseca van configurando la personalidad del individuo gracias a las condiciones que el docente ha articulado; autonomía, libertad, respeto… Enseñar a ejecutar con seguridad actividades físicas, instruir en técnicas de relajación, enseñar cómo se realiza un calentamiento…., no parecen requerir vastos conocimientos didácticos, cualquier monitor (con todos los respetos), lo hace. La responsabilidad de todo educador debe ir más allá de la simple transmisión de conocimientos técnicos de la materia que imparte, pues educar a una persona, no es tarea tan sencilla. Impliquémonos todos/as.

Bibliografía

  • Arnold,P.J. (1991): Educación Física, movimiento y currículum. Ed. Morata; Madrid
  • Castañer, M. y Camerino, O. (1991): La Educación Física en la enseñanza primaria. Ed. Inde; Barcelona
  • Devís, J. y Peiró, C.(1992): Nuevas perspectivas curriculares en Educación Física. La salud y los juegos modificados. Ed. Inde; Barcelona
  • Fernández, J.M. (2005): La autoevaluación como práctica promotora de la democracia y la dignidad. En Sicilia, A. y Fernández, J.M. (coor) La otra cara de la enseñanza. La Educación Física desde una perspectiva crítica. Pág.127-156. Ed. Inde; Barcelona
  • Fernández, J.M. y Muros, B.(2005): Reflexiones sobre pedagogía y principios: un diálogo entre dos educadores de maestros.En Sicilia, A. y Fernández, J.M. (coor) La otra cara de la enseñanza. La Educación Física desde una perspectiva crítica. Pág. 115 -126 . Ed. Inde; Barcelona.
  • Kirk, D. (1990): Educación Física y currículum. Valencia; Universidad de Valencia
  • Lago, C. (2003): La enseñanza del fútbol en edad escolar. Ed. Wanceulen; Sevilla
  • Seirul-lo, F. (1990): Valores educativos del deporte. En Blázquez, D.(dir): La iniciación deportiva y el deporte escolar Pág. 61-75. Ed. Inde; Barcelona
  • Vázquez, B. (1989): La educación Física en la educación Básica. Ed. Gymnos; Madrid
  • Vizuete, M. (2000): La Educación Física en la enseñanza secundaria. Definición actual y prospectiva. Revista Española de Educación Física y Deportes. Vol. VII, nº 3, junioseptiembre; pág. 13-17
  • Varios (2002): Diseño Curricular Base de Educación Física Ed. Consellería de Educación e Ordenación Universitaria de la Xunta de Galicia. Santiago de Compostela

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