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Valores a través del deporte escolar
1 feb 2016

Educar en valores a través del deporte escolar

RESUMEN. La transmisión de valores es una de las preocupaciones de los agentes educativos en el ámbito escolar. Dicha transmisión se puede conseguir de múltiples formas y por ello, los objetivos de esta comunicación son presentar algunos modelos de transmisión de valores, a través del deporte escolar y sobre todo, dar unas pautas de actuación a los agentes directamente implicados en el proceso de enseñanza-aprendizaje (profesores/entrenadores, familiares/padres y alumnos). En la interacción de estos agentes (profesores/entrenadores-alumnos y familiares/padres-alumnos) no sólo se produce un trasvase de información, del tipo que corresponda (académica, personal, social, etc.), sino que, también, se proyectan aspectos de la personalidad de dichos agentes (Jiménez, 2000), y ahí es donde están incardinados los valores y el influjo educativo de los mismos. La comunicación versará sobre el valor, su conceptualización, características y tipologías, para orientar, sucintamente, al lector sobre dichos aspectos de la temática. Igualmente, se proponen algunos modelos claves para la educación en valores, que podrían utilizar los profesores/entrenadores para facilitar la transmisión de valores mediante el deporte escolar. También se exponen los valores más significativos a trabajar en las edades escolares y las pautas básicas para conseguir dicha transmisión. Y por último, se plantean tres decálogos orientadores y facilitadores de la transmisión de valores para los agentes implicados.
Autor(es): Emilio Miraflores Gómez Entidades(es): Universidad Complutense de MadridCongreso: XI Congreso Internacional sobre la enseñanza de la Educación Física y el deporte escolar Chiclana de la Frontera y Campus de Puerto Real (Cádiz) - 3 al 6 de Septiembre de 2015 ISBN: 978-84-608-1278-4 Palabras Clave: Agentes educativos, deporte escolar, educación en valores, transmisión de valores, valores personales y sociales.

Introducción

La normativa legislativa del ámbito de la educación, de cualquier etapa o periodo escolar, incluye, dentro de su filosofía, la educación en valores como parte de la misión educadora de la escuela. De hecho, plantean ciertos procedimientos para conseguir tal objetivo, pero pocas veces incorporan modelos y fórmulas específicas para trabajar valores concretos, en función, por ejemplo, de la edad, de las necesidades e idiosincrasia del centro educativo, de las necesidades de las familias, de las carencias propias de los alumnos, etc. Por ello, esta comunicación pretende, al menos, cuatro objetivos. Por un lado, poner de manifiesto la importancia de la educación en valores en el ámbito escolar; igualmente, determinar que, a través del deporte escolar, podemos educar en valores; dar pautas y modelos de educación en valores; y por último, plantear unas propuestas concretas para los agentes principales, implicados en la educación de los jóvenes escolares. Todas las ideas expuestas, están sujetas a interpretaciones, valoraciones, mejoras, opiniones,…, en función de las experiencias, conocimientos y bagajes de los lectores, por lo tanto, no son ideas estanco, sino ideas flexibles y abiertas a debate, y por supuesto, susceptibles de cambio.

El valor y sus peculiaridades

Concepto de valor

Cada autor matiza este concepto en relación a su estudio axiológico, con puntos de vista y definiciones diferentes. De todas las definiciones dadas por autores (Machotka, 1964, Gervilla, 1994, citados en Gutiérrez, 1995; Ortega y Gasset, 1973; Delval y Enesco, 1994; Cortina, 2000, entre otros), hemos seleccionado la definición dada por Rockeach (1973, 1979 en Gutiérrez, 1995, p. 25) como una de las definiciones más universales y como el máximo exponente e iniciador de la educación en valores. Rockeach (1973) considera que “un valor es una creencia duradera en que un modo específico de conducta o estado final de existencia es personal o socialmente preferible a un opuesto modo de conducta o estado final de existencia”. Por lo tanto, los valores son algo personal y social, dependiente de las consideraciones particulares de cada uno y que determinan las reglas o normas de conducta, en función de las situaciones (Delval y Enesco, 1994, p. 60). Hay cuatro conceptos que están íntimamente relacionados con los valores, que son (RAE, 2015)
  • Norma: pauta concreta de conducta. Regla general que determina la forma de hacer u obrar de las personas.
  • Actitud: disposición de ánimo que se manifiesta ante una realidad o la postura que se adopta frente a una idea o hecho determinado.
  • Virtud: disposición constante para obrar el bien. Por lo que supone una respuesta de  la voluntad en el sentido de las metas implícitas en los valores éticos y morales.
  • Hábito: capacidad adquirida por la constante práctica de una  actividad  o ejercicio, sea de carácter intelectual, volitivo, fisicomotriz, etc.

¿Cómo se relacionan e imbrican todos los conceptos entre sí?

La norma nos viene dada por la estructura social o ente correspondiente, que en este caso, serían las instituciones escolares, deportivas o la familia. Hay que acatarla pues es la pauta de actuación y regulación de los procesos. También se refiere a las pautas dadas por el profesor (Bandura, 1987; Delval y Enesco, 1994; Kohlberg, 1975; Turiel, 1984). La  actitud es  la  disposición  de  ánimo  del  alumno  frente  al  profesor, entrenador, familiares y viceversa. El concepto valor es una cualidad no adquirida por las personas, sino que se encuentra de forma filosófica y abstracta (Kohlberg, 1975; Ortega y Gasset, 1973) en el ambiente. Es, en definitiva, el concepto que se hará evidente cuando forma parte de nosotros, gracias a la experiencia emotiva y personal de la vida, gracias a la práctica, gracias al hábito (es decir, a la ejecución constante para que sea adquirido). Y una vez que forma parte de nosotros se convierte en virtud (Miraflores, 2003).

Tipologías de valores

Los valores se ordenan en jerarquías. Unos valen más que otros en función de preferencias, situaciones individuales o grupales. De todas las tipologías de valores, hay una jerarquización desarrollada por Durán (2011) que aclara muy bien la naturaleza de los valores y que se vincula de forma directa con el deporte escolar. Durán (2011, pp. 170-171) organiza los valores en:
  • Valores instrumentales (trabajo en equipo, cooperación, liderazgo, disciplina, compromiso, afán de superación, fuerza de voluntad, logro, éxito, autocontrol de los impulsos, salud, automotivación, persistencia).
  • Valores finales o éticos:
  • De identificación emocional. Identificación con los demás, desde las emociones (respeto, empatía, compasión, humanidad, indulgencia, solidaridad).
  • De sacrificio propio. Anteponer los intereses personales a los intereses y         beneficio de los demás (honradez, honestidad, integridad, abnegación, altruismo, generosidad, sacrificio).

Modelos de educación en valores

Establecer unos criterios para educar en valores es una tarea ardua y complicada, pues depende de aspectos personales (quién aplica el modelo), aspectos teóricos y preferencias hacia unos u otros modelos, aspectos socioculturales, ámbitos y edades de aplicación, etc. Algunos modelos de educación en valores son: la educación moral como formación del carácter, la educación moral como clarificación de valores, la educación moral como desarrollo del juicio moral (Rodríguez, 1997, pp. 165-219; Delval y Enesco, 1994, pp. 178-189; Payá, 1997, pp. 168-180; Pascual, 1988), búsqueda del desarrollo de la autoestima y reforzamiento del alumno en el contexto de la responsabilidad social (Jiménez, 2000, pp. 36,51,52; Payá, 1997, pp. 180-184). Veamos algunas ideas características de estos modelos, como punto de partida de la aplicación práctica:
  • La educación moral como formación del carácter (Lickona, 1991). Los niños aprenden unos principios morales y valores haciendo práctica la teoría; es decir, que forme parte de ellos y que exploran gracias a la práctica en su vida cotidiana con familiares y amigos.
  • La educación moral como clarificación de valores(Raths, 1966). Se les capacita para que decidan y disciernan lo bueno de lo malo, bajo un proceso reflexivo y autónomo.
  • La educación moral como desarrollo del juicio moral(Dewey, Piaget y Kohlberg, 1975). Los niños toman conciencia de los problemas éticos sociales, gracias a los conflictos generados, el diálogo con los demás, la búsqueda del respeto y la tolerancia, la estimulación a través de la actividad física como práctica aplicada.
  • Búsqueda del desarrollo de la autoestima(Purkey y Novak, 1984; Harter, 1986).Se obtiene un refuerzo de su autoestima a partir de la aplicación práctica de determinadas pautas, normas, reglas y actividades. Todas ellas coordinadas por el profesor y apoyadas por los padres.
  • Reforzamiento del alumno en el contexto de la responsabilidad social(Hellison, 1973). Adquieren un sentido de responsabilidad social, gracias a que el profesor regula las situaciones mediante grupos reducidos, con metodologías basadas en la resolución de problemas, conversaciones, propuesta de dilemas, toma de decisiones, etc. También estas discusiones y conversaciones pueden darse en el entorno familiar.

¿Cuál de las teorías es más eficaz, veraz y adecuada en sus planteamientos y aplicaciones?

Es difícil dar una respuesta contundente a esta pregunta. Según Puig (1997, p. 190) se trata de crear las condiciones para favorecer el debate público; desarrollar la inteligencia moral (como derecho de todo ciudadano, a través del autoconocimiento, sensibilidad moral, empatía, juicio y comprensión crítica, autorregulación); y favorecer el diálogo intercultural. A partir de ahí, el educador, profesor, entrenador, familiares y/o padres, las instituciones, etc. deberán procurar los medios y la creación de proyectos factibles para la consecución del objetivo principal, educar en valores.

¿Qué valores transmitir a través del deporte escolar?

Proponer unos valores a trabajar en el deporte escolar es complejo, pues todos son susceptibles de ser transmitidos y llevados a la práctica, pero debemos hacer una propuesta que englobe los valores más característicos e importantes a desarrollar en las edades escolares. Por lo tanto, se consideran los más apropiados, sin menospreciar el resto,  los  siguientes  valores:  Autoestima, Deportividad,  Respeto,  Responsabilidad, Trabajo en equipo y Voluntad. Las características de cada valor, en función de su definición (RAE, 2015), aplicadas a la práctica de cualquier deporte, son:
  • AUTOESTIMA (valoración generalmente positiva de sí mismo)
El deporte nos ayuda a reconocer las posibilidades y limitaciones de nuestro cuerpo frente a la práctica del mismo. Esto genera un efecto positivo sobre el autoconocimiento y afianzamiento de la personalidad, frente a uno mismo y a los demás. Por lo tanto, la práctica deportiva conlleva:
  • La identificación de las posibilidades de nuestro cuerpo, mejorando la autoconfianza, dominio de la situación y seguridad  personal,  lo  que procura una mayor iniciativa, valentía y éxito en lo que hacemos.
  • El conocimiento de las limitaciones de nuestro cuerpo, que generan un mejor autocontrol en las actuaciones, humildad ante los errores y conformidad ante las situaciones límite de un entrenamiento o partido.
  • DEPORTIVIDAD (manera de actuar y/o proceder que se ajusta a las normas de corrección del deporte en general)
El juego limpio (fair play) es un concepto acuñado a mediados del siglo XX en todos los ámbitos deportivos y que va más allá de las palabras y de su significado. Es una forma de entender la vida y el deporte. Es definitiva, ayudar al compañero y al contrincante, obedecer las normas o reglas que establece en el deporte, obedecer al entrenador, colaborar en todos los procesos de aprendizaje, obedecer al árbitro sin aspavientos o malos gestos, alegrarse por los puntos obtenidos, felicitar al contrincante por su buen trabajo o su éxito, no venirse abajo por la derrota o el error, etc.
  • RESPETO (miramiento, consideración, deferencia)
Es el valor que unifica y conecta al resto de valores, entre otros, el compañerismo, comunicación, convivencia, deportividad, disciplina, generosidad, humildad, justicia, obediencia, paciencia, responsabilidad, sinceridad, tolerancia, trabajo en equipo y la propia voluntad.
  • RESPONSABILIDAD (cualidad de la persona que pone cuidado y atención en lo que hace o decide. Que hace lo que tiene que hacer o se le encomienda)
La responsabilidad está conectada a otros como el compañerismo, el compromiso, la deportividad y el esfuerzo. Se transmite por simpatía ante las situaciones vividas por los niños en estas edades; es decir, en la medida en que estos jóvenes tienen referentes de los que emanan dicho valor, genera un efecto positivo sobre la adquisición del mismo. Saber lo que tengo qué hacer, por qué y cómo lo tengo que hacer, es fruto de una práctica sistematizada, procurada por el profesor/entrenador y reforzada por los padres.
  • TRABAJO EN EQUIPO (saber realizar una acción deportiva o del tipo que sea en colaboración con los demás, en pro de la mejora y beneficio de los compañeros y por ende, de uno mismo)
Es un valor muy conectado a los valores de compañerismo, compromiso, comunicación, convivencia, responsabilidad, esfuerzo, tolerancia, respeto,... pues implica colaboración con los demás en lo que se realiza, y hay que trabajar en equipo para conseguir el éxito; pero, además, fuera del terreno de juego, el resto de compañeros que forman parte del equipo que apoyan, ayudan, incentivan, enseñan, luchan, colaboran,..., por un objetivo común que va desde aprender juntos, hasta ganar conjuntamente.
  • VOLUNTAD (facultad de decidir y ordenar la propia conducta)
Este valor suele quedar en el olvido y es uno de los más importantes, pues todos los anteriores no se dan o no se asimilan, si no tenemos la voluntad de querer conseguirlos, aprenderlos, ejecutarlos; en definitiva, de vivirlos para conseguir ser mejores deportistas y como no, mejores personas. Por ello, la voluntad en todo lo que pensamos, decimos y hacemos es clave para la adquisición de valores, pues dicha voluntad regula nuestras conductas y por tanto, nuestras actitudes, es decir, nuestra predisposición adecuada a dejarnos influir o embeber por los diferentes valores comentados.

¿Cómo transmitir estos valores?

A continuación, se proponen unas pautas prácticas para el profesor/entrenador y los jóvenes deportistas que, gracias a su práctica continuada, conseguirán que dichos valores incidan en los alumnos.

AUTOESTIMA

  • Reconocer el trabajo bien hecho de los compañeros y darles la enhorabuena.
  • Refuerzos por parte del entrenador o monitor, alabando y motivando las buenas acciones y reforzando en lo que debe mejorar.
  • Generar actividades adecuadas al nivel del jugador para motivarle.
  • Que algún compañero sea escogido como modelo para los compañeros.
  • Que todos los integrantes de un grupo se acepten tal y como son.

DEPORTIVIDAD

  • Ayudar y aconsejar a los compañeros en sus necesidades técnicas o tácticas.
  • Saludar con alegría y buena actitud al contrincante.
  • Socorrer a los compañeros y a los contrincantes ante situaciones de accidente o lesión.
  • Obedecer al profesor/entrenador. Obedecer al árbitro.
  • Felicitar al contrincante por su buen hacer deportivo.
  • No venirse abajo por la derrota o el error.

RESPETO

  • Cuidar las formas al dirigirnos al profesor/entrenador y a los compañeros. Ellos se merecen amabilidad y cariño.
  • Obedecer al árbitro, profesor/entrenador, padres o familiares.
  • Nuestras ideas son igual de buenas que las del resto de nuestros compañeros.
  • Felicitar las acciones deportivas de los compañeros y contrincantes.
  • Ser pacientes con los compañeros menos avezados en el deporte.

RESPONSABILIDAD

  • No escaquearse de los entrenamientos o de determinados ejercicios.
  • Ir a los partidos y ser puntuales.
  • Cuidar el material y ropa deportiva.
  • Realizar el trabajo con seriedad.
  • Asumir los compromisos contraídos o encargos solicitados.

TRABAJO EN EQUIPO

  • Ayudar a la mejora del equipo, sin preocuparnos de nuestros éxitos personales.
  • Colaborar con los compañeros en todo lo que se necesite.
  • Facilitar la ejecución de actividades, gracias a una actitud positiva durante el entrenamiento.
  • No debemos jactarnos de lo buenos que somos, haciendo de menos al resto de compañeros.
  • Felicitar a los compañeros por sus buenas acciones deportivas.

VOLUNTAD

  • Poner ganas y empeño en lo que hacemos.
  • Ir a los entrenamientos y a los partidos.
  • Tener una actitud positiva y proactiva en los entrenamientos.
  • Ayudar a crear un buen ambiente de trabajo entre los compañeros.
  • Facilitar la labor del profesor/entrenador.

Decálogo para el profesor/entrenador

Algunas ideas para la transmisión de valores por parte del profesor son:
  • Cuida tu propia conducta y presentación personal ante los alumnos. Fomenta el deporte a través del ejemplo.
  • Ten un talante adecuado y positivo.
  • Informa   a   los   padres   del   plan   de   acción,   para   que   ellos   refuercen, positivamente, tu labor.
  • No desaproveches ninguna oportunidad clave para educar en valores.
  • Respeta las características de cada alumno/joven deportista, sus inquietudes, sus necesidades, su entusiasmo, su forma de hacer.
  • Ten en cuenta que los niños juegan para entretenerse y divertirse. Ganar es importante, pero no lo es todo.
  • No ridiculices o grites a los jóvenes deportistas por cometer errores o porque pierdan un partido.
  • Utiliza las técnicas y tácticas adecuadas para las edades con las que trabajas.
  • Marca las diferencias entre el deporte escolar y el deporte de alto rendimiento.
  • No fuerces a los niños a realizar algo que no les motiva, pues la presión puede llevar a la lesión.

Decálogo para las familias/padres

  • Algunas pautas de actuación ante los hijos en el ámbito deportivo son:
  • No obligues a practicar deporte si el niño no quiere. Puede ser peor el remedio que la enfermedad.
  • Recuerda que los niños juegan por diversión y no por tu propia diversión.
  • No proyectes tus intereses o frustraciones personales en tu hijo. No suele  dar buen resultado.
  • No ridiculices a tu hijo.
  • Aplaude el buen juego de tu equipo y de los contrincantes.
  • Aconseja y orienta a tu hijo para que respete las reglas.
  • No cuestiones las decisiones arbitrales y tampoco justifiques la derrota o el éxito por la mala o buena acción arbitral.
  • Apoya la labor del entrenador y no desmerezcas sus acciones o consejos.
  • Utiliza los errores técnicos para ayudar a mejorar las posibilidades de tu hijo.
  • Condena las malas acciones de todo jugador y recrimina el uso de la violencia.

Decálogo para los jóvenes deportistas

  • Algunas ideas para los jóvenes deportistas son:
  • Debes  portarte  bien  con  tu  familia,  profesores/entrenadores,  compañeros  y contrincantes.
  • Tienes que obedecer a tus padres, profesores/entrenadores y árbitros.
  • Tienes que obedecer las normas del Colegio, de los juegos y de los deportes.
  • Hay que ser buen compañero y amigo.
  • Nunca mientas, hay que decir siempre la verdad.
  • No seas un “creído” o un “chulo” aunque seas el mejor en los juegos, deportes y estudios.
  • Esfuérzate por hacer lo mejor posible tus tareas.
  • Ayuda a las personas que más lo necesitan.
  • Haz los encargos que se te piden en el colegio, en el entrenamiento y en casa.
  • Participa en actividades físicas y deportivas, pero porque a ti te guste y emocione y no lo hagas por los demás. Eso no suele dar buen resultado.

Conclusiones

Teniendo  en  cuenta  los  objetivos,  inicialmente  propuestos  en  esta  comunicación, podemos concluir que:
  • La educación en valores es clave y fundamental en las personas y mucho más en las edades escolares, como proceso formativo de su personalidad y que dará viabilidad y proyección futura en su vida adulta.
  • Educar en valores, a través del deporte, es factible, bajo unas metodologías apropiadas y con unas estrategias prácticas bien definidas, para conseguir que los valores incidan en los jóvenes deportistas. Las vivencias y la práctica diaria es fundamental en el proceso.
  • El éxito de la educación en valores depende de la interconexión de las familias/padres, los profesores/entrenadores, las instituciones escolares y los alumnos/jóvenes deportistas. En la medida que todos trabajen en la misma línea y con los mismos objetivos, la consecución de dicho éxito está asegurada.

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Referencias bibliográficas

  1. Bandura, A. (1987). Teoría del aprendizaje social. Madrid: Espasa-Calpe. Cortina, A. y cols. (2000). La educación y los valores. Madrid: Biblioteca Nueva.
  2. Delval, J. y Enesco, I. (1994). Moral, desarrollo y educación. Madrid: Anaya, S.A.
  3. Durán, J. (2011) ¿El deporte transmite valores? En Madariaga, A. & Cuenca, J. Los valores del ocio: cambio, choque e innovación. Bilbao: Universidad de Deusto, Documentos de Estudio de Ocio, nº 43, pp. 161-177.
  4. Gutiérrez, M. (1995). Valores sociales y deporte. La actividad física y el deporte como transmisores de valores sociales y personales. Madrid: Gymnos, S.A.
  5. Jiménez, P. (2000). Modelo de intervención para educar en valores a jóvenes en riesgo, a través de la actividad física y el deporte. Tesis doctoral dirigida por Dr. Luis Javier Durán González. Departamento de Física e Instalaciones aplicadas a la edificación, al medio ambiente y al urbanismo. E. T. S. de Arquitectura. U. P. M.
  6. Kohlberg,  L.  (1975).  Desarrollo  Moral.  Enciclopedia  de  Ciencias  Sociales,  vol.  7.Madrid: Aguilar.
  7. Miraflores, E. (2003). Educación física escolar: transmisión de valores en educación primaria. II Escuela Internacional de Capacitación Docente. Madrid, 1-11 de Julio de 2003. Organizado por el CES Don Bosco y Asociación Mundial de Educadores Infantiles (AMEI).
  8. Ortega y Gasset, J. (1973). Obra completa. Revista de Occidente, vol. VI, 310. Madrid.
  9. Pascual, A. (1988). Clarificación de valores y desarrollo humano. Madrid: Narcea.
  10. Payá,  M.  (1997).  Educación  en  valores  para  una  sociedad  abierta  y  plural:aproximación conceptual. Bilbao: Desclée de Brouwer, S. A.
  11. Puig, J. (1997). Educación moral y ciudadanía. VI Congreso Interuniversitario de Teoría de la Educación. Murcia.
  12. Real Academia Española (2015). Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Http://www.rae.es
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  14. Turiel,  E.  (1984).  El  desarrollo  del  conocimiento  social:  moralidad  y  convención.Madrid: Editorial Debate.

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