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2 mar 2012

El autoengaño en el deporte.

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En las últimas reformas educativas se ha optado por caracterizar a la etapa de Educación Primaria desde un enfoque globalizador e integrador.

Autor(es): Álvarez Fernández, M.A. Pérez Córdoba; E.A; Estrada Contreras, O; Llames Lavandera, R.
Entidades(es): Universidad de Sevilla
Congreso: XIII Congreso Andaluz de Psicología de la Actividad Física y el Deporte
Sevilla España, 17-19 de Noviembre de 2011
ISBN:978-84-939424-1-0
Palabras claves: deporte, valores, autoengaño

El autoengaño en el deporte.

Resumen

En las últimas reformas educativas se ha optado por caracterizar a la etapa de Educación Primaria desde un enfoque globalizador e integrador. Desde el área de Educación Física, estamos preocupados por la importancia de utilizar una metodología adecuada a las exigencias legislativas que existen en la actualidad.

Este estudio, realizado en el CES Cardenal Spínola CEU durante los cursos 2009/2010 y 2010/2011 (Extensión Universitaria e Investigación), pretende conocer las estrategias metodológicas que los/as docentes de la provincia de Sevilla utilizan en el área de Educación Física y su conexión, desde una perspectiva global, con las demás áreas de enseñanza

Introducción

Algunos autores avalan el deporte como medio óptimo para la transmisión de valores tanto morales como sociales. A través de las competiciones el entrenador debe fomentar comportamientos basados en la tolerancia, y consideración hacia los otros jugadores, de este modo promueve el respeto al adversario. Otros optan por desvincular el deporte con la ética, pues opinan que no tiene nada que ver pues en sí mismo a veces también es promotor de violencia, engaño, protagonismo individual…. Lo que no cabe discusión alguna es que cualquier acontecimiento deportivo, tanto individual o colectivo, transmite ciertos valores, o en caso contrario, los antivalores. (Gutiérrez Sanmartín, 1989). Pero lo importante de ambas perspectivas es como el niño ante la posible selección de posibles contingencias de su comportamiento, elige un tipo de comportamiento y no otro en relación a esas contingencias. Esta elección la justifica a través de la Teoría del Autoengaño (Trivers, R, 2007). La persona encargada de trabajar en valores debe exponer las posibles consecuencias de un comportamiento o el contrario, pues a veces el optar por una conducta no ética tiene un costo muy alto para el niño. El auto-engaño es una práctica común en algunos deportes, pues el niño valora más el resultado en si mismo que la conducta ejecutada.

Cuando abordamos el término “Autoengaño” hallamos un error de base, pues; el sujeto que se autoengaña cree que sus pensamientos justifican sus comportamientos en base a sus valores, no es consciente de que dichos pensamientos son erróneos o confabuladores en base a una meta. En general se cree que el autoengaño consiste en mentirse a sí mismo para evitarán malestar o contrarrestar la disonancia entre su pensamiento y su comportamiento. Al inicio el sujeto se halla en esta fase, pero no se autoengaña, pues es consciente que su conducta no es la correcta y le genera malestar; únicamente distorsiona su realidad para evadir el malestar que le genera.
Etimológicamente autoengañarse es mentirse a sí mismo o – más precisamente intentar mentirse a uno mismo, lo cual es contradictorio. En base al trabajo expuesto por Giannetti, (1998), hallamos la hipótesis de que los seres humanos vivimos engañados sobre nosotros mismo y sobre nuestros credos, emociones y valores que dirigen nuestra conducta. En su opinión, nos hallaríamos en una especie de autoengaño completo. En cambio la mentira si es un engaño consciente, pues requiere de un esfuerzo en la construcción que desgasta e incómoda al sujeto. El mentiroso necesita que mecanismos que hagan más fácil justificar su conducta, pues debe reconstruirlos conscientemente para dar verosimilitud a su comportamiento.

Teorías y explicaciones sobre el autoengaño

Según Andrew Sim el autoengaño en sí mismo no existe, el alude a los denominados trastornos afectivos de la memoria: donde el humor predominante da como resultado el olvido selectivo y una falsificación de la realidad. El olvido selectivo, sujeto a la influencia del afecto elige que sensaciones son registradas y cuales retenidas y por cuánto tiempo. La falsificación se produce debido a una interacción, al igual que ciertos acontecimientos negativos que disminuye la autoestima del sujeto. A partir de este autor podríamos deducir que el deportista no se autoengaña sino que cuando valora las metas alcanzadas tiende a distorsionar el comportamiento que realizo, eliminado las cargas negativas, en el caso que dicha conducta se aleje de su ética deportiva.
La memoria tiende a eliminar y distorsionar con el tiempo los acontecimientos o interacciones disonantes, quizás a través de mecanismo de defensa afectivo que operan dividendo al sujeto. Por el contrario, los círculos viciosos, que perpetúan los recuerdos negativos actúan según la teoría de la red asociativa de Teasdale (1983) como cambios en la accesibilidad de los recuerdos, los acontecimientos actuales y los síntomas que alcanzan la conciencia, lo que causa interpretaciones negativas a nivel cognitivo que son selectivamente recordadas; por ejemplo cuando un futbolista realiza un pase y golpea al contrincante, causándole una lesión gravemente.
Otros autores en cambio defienden la función homeostática del autoengaño así como su importancia para el equilibrio del sujeto. Taylor y Brown (1994) realizaron varias trabajos en las cuales sostienen que las ilusiones positivas sobre nuestro propio ser y nuestro comportamiento son esenciales para nuestras relacionales interpersonales y la sensación de bienestar con uno mismo y con el contexto que le rodea. Además Taylor & Hick (2007) añaden que estas ilusiones incluyen evaluaciones excesivamente positivas de uno mismo, percepciones exageradas de control personal y un optimismo poco realista sobre nuestras conductas futuras.
En base a la intencionalidad del autoengaño hallamos dos autores que discrepan sobredicha intencionalidad. David Patten (2003) afirma que el sujeto autoengañado no necesariamente lo hace por el deseo de que la creencia sea verdadera, sino más bien su creencia está influenciada por lo que de ella espera creer. Esto se observa en deportistas principiantes que defienden la realización de un tipo de comportamiento que asocian con la victoria en su deporte. Generalmente este comportamiento aunque no sea el más correcto lo generaliza el deportista de élite que tiene como referencia. En cambio, Mele (2001) sostiene que el propósito del engaño está motivado por el deseo. Según este autor el propio sujeto engañado quiere creer la proposición con lo que se engaña a sí mismo. Crítica profundamente arraigada en los seres vivos y que ha sido seleccionada en el proceso de evolución.
Según la teoría evolucionista de Trivers (2007) señala que el conflicto interno y el flujo de información sesgada en el individuo probablemente tienen múltiples fuentes biológicas, pero el autoengaño evolucionando al servicio del engaño tiene sólo una. El autoengaño ha evolucionado al servicio del engaño. Esto es, que la función de éste no es el engañarse a sí mismo, sino que es una modalidad más de engañar a los demás. Al engañarnos también a nosotros mismos, hace más difícil que los demás perciban que están siendo engañados. Este autor ha sido criticado por otros autores como D.S. Nell Van Leeuwen (2007), quien no considera el autoengaño como una adaptación, sino como una especie de subproducto del engaño.
Otros autores defienden que las razones por las que un sujeto miente pueden ser diversas, pero el autoengaño surge por la necesidad mantenida de engañar a los demás. Al principio, las personas autoengañadas son conscientes de su propio engaño, pero llega un momento que se automatiza y es un requisito imprescindible para superar su día a día. Cuando el autoengaño se cronifica, se llega a la mixtificación, en la cual ya no sólo afecta al discurso del sujeto sino que lo sumerge en una contexto de mentiras y lo aparta de la sociedad. En los sujetos es una manera de establecer el equilibrio de forma transitoria. Para poder acabar con el autoengaño, hemos de indagar para descubrir cuál es la necesidad principal que lo produjo. Este proceso será más dificultoso cuanto más tiempo se incube el autoengaño.

Función adaptativa del autoengaño en el deporte

El autoengaño se gesta durante la etapa pre-moral del deportista, cuando- para justificar su comportamiento – el sujeto se ve obligado a realizar conductas inversas a sus valores. Es importante matizar que estos primeros engaños deben suponer un cierto esfuerzo activo, incluso un conflicto que periódicamente se reproducirá en tanto mantenga el comportamiento no acorde con su ética en la práctica deportiva. En el esquema que podemos observar como el deportista va deduciendo su conducta acorde con la meta elegida

Cuando el deportista concluye su análisis en el polo negativo de sus creencias o valores, dicho sujeto se hallara en la fase de mixtificación.

La mixtificación no solo determina el grado de veracidad de una persona, sino que se refiere fundamentalmente a una falla de capacidad para decir las cosas como son, acorde a sus valores. El deportista mixtificado tiende a realizar las conductas que más le conviene según los intereses que se proponga, prefiriendo realizar las que otras esperan de él, antes que ser justo y ético consigo mismo., Un ejemplo de este tipo de comportamientos seria: “Marcar un gol con la mano; lo realizare si consigo que mi equipo ascienda; es decir; todo por mi equipo”

Conclusiones

En definitiva el deportista aprende a mentir como respuesta adaptativa a su difícil elección en la que debe justificar comportamientos socialmente inaceptables. A base de repetir y sofisticar engaños, el deportista los interioriza de forma que acaba uniendo realidad y ficción en un todo confuso guiado por la ley de actuar acorde a lo que espero conseguir, sin analizar el costo que supone dicha acción. El siguiente paso es la trasformación de la mentira en autoengaño y finalmente éste puede diferenciarse aún más transformándose en mixtificación.

Bibliografía

Ekman P. “Why don’t we catch liars? – Truth-Telling, Lying and Self-Deception”. 1996.Social Research, Fall,
Giannetti E. Lies we Live By: the Art of Self-deception London: Bloomsbury, 2000.
Giannetti Eduardo. Autoe-engano. Sao Paulo. Companhia das Letras. 1998
Mele, A “Recent Work on Self-deception,” American Philosophical Quarterly, 1987. 24: 1–17
Mele, A “Self-Deception Unmasked”, Princeton, 2001,: Princeton University Press
Neil Van Leeuwen D. S. The Spandrels of Self-Deception: Prospects for a Biological Theoryof a Mental Phenomenon Philosophical Psychology Vol. 20, No. 3, June 2007, pp. 329–348
Patten, D. “How do we deceive ourselves?” Philosophical Psychology, Jun 2003, Vol. 16Issue 2, p229, 18p;
Sims, A. “Symptoms in the mind. An introduction to descriptive Psychopathology” (3thed.).2003 Elsevier Limited Oxford
Taylor R, Hick R. Believed cues to deception: Judgments in self-generated trivial andserious situations. (2007, Sep).Legal & Criminological Psychology.
Taylor S.E., Brown J. “Positive Illusions and Well-Being Revisited Separating Fact from Fiction”. American Psychological Association. Psychological Bulletin. July 1994 Vol. 116,No. 1, 21-27
Teasdale MA “Change in cognition during depression – psychopathological implications: discussion paper”. Journal of the Royal Society of Medicine Volume 76 December 1983University of Oxford Department of Psychiatry
Trivers R. The Elements of a Scientific Theory of Self-Deception.(2006) Department of Anthropology, Rutgers University, 131 George Street, New Brunswick, New Jersey 08901-1414, USA

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