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15 feb 2012

El fomento de la deportividad a través de la educación en valores y el juego limpio

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A través del presente trabajo se pretende valorar la percepción que tienen los adolescentes sobre el desarrollo de valores en las clases de Educación Física, comprobando si el género de los alumnos y la importancia concedida a la Educación Física provocan diferencias significativas en cuanto a estas variables.
Autor(es): Dorado, A.*; Salinero, I.**; Sánchez, P.J.***; Verbo, R. J.****
Entidades(es): *Dirección General del Deporte; **Dirección General del Deporte; ***C.P. Santana de Madridejos (Toledo); ****C.P. Miguel de Cervantes de Consuegra (Toledo)
Congreso: II Congreso del Deporte en Edad Escolar
Valencia 26 - 28 de Octubre de 2011
ISBN: 978-84-939424-0-3

El fomento de la deportividad a través de la educación en valores y el juego limpio

Resumen

“La riqueza de un país es su educación, y en este sentido los gobiernos deben lucharpor incorporar tanto como sea posible el deporte en sus sistemas de enseñanza”.

Juan Antonio Samaranch

El deporte, como herramienta educativa, es capaz de promover la práctica habitual de una educación en valores a toda la sociedad en su conjunto, a través de las buenas prácticas y ejemplos positivos. Representa una magnífica preparación para la vida, ya que es capaz de potenciar los valores humanos más nobles, ofreciendo la posibilidad de redescubrir la confianza en uno mismo, el trabajo en equipo, la superación personal, el valor del esfuerzo, la disciplina, el espíritu de excelencia y otras muchas virtudes extrapolables a la vida diaria. Es decir, cualquier programa de educación en valores dirigido al Sistema Educativo se debería tratar como una materia transversal con la que efectúen transferencias del deporte a la vida diaria.

Los programas con la intención de educar en valores a través de la actividad física y el deporte,  se plantean algunas reflexiones y recomendaciones basadas en la experiencia, para facilitar la creación de programas que pretendan ser desarrollados en los centros educativos. La creación de estos proyectos educativo-deportivos debe constituir un recurso didáctico para el profesorado con el fin de fomentar valores como el respeto, la convivencia, el trabajo en equipo, el espíritu deportivo y la superación personal a través de los contenidos del área de Educación Físicacon el objetivo de transferirlos a todos los ámbitos de la vida. De este modo, se profundizará en la Educación en Valores, reforzando el currículo formativo del alumnado de cualquier lugar con los principios que inspira el juego limpio en el deporte.

Introducción

Conocidos los datos estadísticos de obesidad en la población infantil española, la necesidad de eliminar cualquier brote de xenofobia y racismo en los acontecimientos deportivos, así como la realidad en España de presencia creciente de inmigrantes en las aulas, se hacen necesaria la puesta en marcha del programas y campañas de educación en valores a través de la práctica de la actividad física y el deporte y que estén dirigidos al Sistema Educativo.

La puesta en marcha de este tipo de programas debería facilitar las transferencias de los auténticos valores del deporte a la vida diaria: superación personal, trabajo en equipo, respeto a las reglas, saber ganar, saber perder, tolerancia, sociabilidad, etc.

Todos somos conscientes de la importancia que tiene el deporte en nuestra sociedad actual, realidad esta del deporte, polisémica y multifuncional en la que a veces impera un modelo de práctica deportiva que se caracteriza por unas conductas excesivamente competitivas, caracterizadas en ocasiones por actitudes que fomentan la agresividad o los comportamientos violentos. Esta exaltación de la competitividad, como señala Luis Rojas Marcos en su libro  Las semillas de la violencia, constituye un ingrediente esencial de “una cultura en la que se ensalza la rivalidad y se admira el triunfo conseguido en situaciones de enfrentamiento (...)”, además “la creencia de que el antagonismo y la pugna son elementos necesarios y deseables en todas las actividades de la vida diaria está profundamente imbuida en la sociedad y es fomentada diariamente en la familia, en el colegio, en el trabajo y en las actividades lúdicas.”

Por ello son necesarias iniciativas como para fomentar la deportividad entre los alumnos y alumnas mientras se les inculca, a la vez, sus mejores valores, para que la actividad deportiva, además de una fuente de salud, lo sea también de bienestar personal, y un ejercicio de solidaridad con los compañeros, y también con los adversarios, que no enemigos. Cuando termina la competición, lo que se impone es el abrazo y la felicitación por el esfuerzo realizado; y que la rivalidad en la cancha lo que de verdad debe fomentar es la amistad dentro y fuera de ella, el llamado “tercer tiempo”.

Estamos convencidos de que los valores del deporte son el equivalente a los valores humanos en la sociedad. Y por ello, enseñándoselos a los más jóvenes, además de conseguir que sean mejores personas, se esta trabajando también para que sean ciudadanos más solidarios a través de una educación integral, situación que pone una vez más de actualidad una de las frases de Platón, en la que manifestaba que se debe “Poner en la escuela lo que se quiera para la ciudad”.

En el Deporte en Edad Escolar nunca se debería renunciar a educar en valores, a formar el carácter de los más jóvenes, que es precisamente a eso, a la formación del carácter, a lo que los griegos llamaban ética. Y, como dice Victoria Camps en su libro Los valores de la educación, “para formar el carácter no hay más remedio que inculcar unos valores. No todos los valores son éticos: hay valores estéticos, económicos o políticos. Pero debe haber también valores éticos: valores sencillamente humanos.” Y ésos, los valores humanos en la práctica del deporte, en esta actividad tan importante para el desarrollo personal y social de los alumnos y alumnas, son los que se deben impulsar con estos programas.

A pesar de que a nuestra civilización le ha costado mucho trabajo y largo tiempo librarnos de ciertas ideas y creencias hasta llegar a alcanzar determinados valores como la paz, la libertad, la igualdad, la justicia, la tolerancia o la solidaridad, aún en la actualidad convivimos con ejemplos contrarios a dichos valores; es más, con demasiada frecuencia escuchamos que vivimos en una sociedad que se enfrenta a una crisis de valores. Algunos autores como Flores y Gutiérrez (1990) definen los valores desde el punto de vista educativo como “los criterios, los pensamientos, las decisiones que permiten clarificar y acertar qué es lo que se debe potenciar en una cultura como educativo (…) para que el ser humano se desarrolle y perfeccione, esto es, se eduque” (p. 1.787).

En este contexto, cualquier campaña o programa con la intención de fomentar la deportividad y se oriente hacia el Sistema Educativo debería estar vinculado a esta necesidad social de profundizar en la Educación en Valores y su intención es servir de apoyo y elemento dinamizador en el desarrollo del currículo escolar, acrecentando los ámbitos de valores relacionados con la Convivencia, la Interculturalidad, la Salud y la Igualdad entre hombres y mujeres y colaborar, en definitiva,  en la consecución de los fines de la Educación.

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Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº19.

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Orientación de los objetivos.

Los objetivos de cualquier campaña o programa sobre educación en valores a través del Deporte y la Actividad Física, dirigido al Sistema Educativo, deberían estar vinculado a la necesidad social de profundizar en la formación integral de la persona, reforzando el currículo formativo del alumnado de con los principios que inspira el juego limpio en el deporte y sus positivas transferencias a la vida diaria.

Justificación de cualquier programa sobre educación en valores y Juego Limpio en educación: el ejemplo de Castilla-la Mancha.

Durante el curso escolar 2009-10 se incorporan por primera vez al panorama educativo las Competencias Básicas en el RD 1513/2006. En el art. 35 de la Ley de Educación de Castilla-La Mancha 2/2010, las Competencias se definen como un conjunto de conocimientos, destrezas y actitudes que son necesarias para la realización y el desarrollo personal y para la inclusión social, escolar y profesional.

A través de su desarrollo eficaz las personas son capaces de actuar ante tareas diversas, de producir y transformar la realidad que les rodea.

Son ocho las competencias que presenta el RD 1513/2006 y que se recogen a continuación:

I. Competencia en comunicación lingüística

II. Competencia matemática.

III. Competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico.

IV. Competencia cultural y artística.

V. Tratamiento de la información y competencia digital.

VI. Competencia social y ciudadana.

VII. Competencia para aprender a aprender.

VIII. Autonomía e iniciativa personal.

Además de las competencias anteriormente citadas, el currículo que se imparta en los centros docentes de Castilla-La Mancha incluirá una más: Competencia emocional. Esta se entiende como la capacidad de respuesta personal y equilibrada ante cualquier situación, la tolerancia ante la frustración y el fracaso, y el control eficaz de las consecuencias que se pueden derivar para la propia estima y para la relación con los otros. (Ley Educación de Castilla-La Mancha 2/2010, art. 35).

La educación moral y cívica se constituye en un eje vertebrador de todas las acciones dirigidas a la educación en valores, conducente a la asunción de compromisos con uno mismo, con los demás y con el entorno presente y futuro, y capaz de promover conductas que fomenten el esfuerzo personal, la ayuda, la amistad, la igualdad por encima de las diferencias biológicas, culturales o sociales, la defensa de la justicia, la democracia, la adopción de hábitos saludables y la protección del entorno, entre otras. (Ley Educación CLM 2/2010 art. 36,).

La mejora de la educación del alumnado a través de los valores del deporte es, por tanto, un objetivo en el sistema educativo, constituyendo un reto para todos los profesores encargados de su formación. La posibilidad de trabajar de manera específica o de manera interdisciplinar permite que el objetivo sea compartido con otras materias afines.

Desde todos los ámbitos se reconoce que las actividades deportivas son un excelente medio para fomentar determinados valores sociales y personales, especialmente en edades tempranas, pero también se reconoce que, actualmente, el modelo deportivo dominante presenta conductas no deseables que desvinculan a los menos formados, los más jóvenes, de la imagen que se tiene del deporte como instrumento educador del carácter y de la personalidad.

Con esta perspectiva social y curricular, cualquier campaña o programa de educación en valores a través de la actividad física y el deporte deberíatratar de actuar y hacer reflexionar sobre los valores que transmite el deporte.

La finalidad se debe basar en incorporar los principios de la educación en valores al proyecto educativo dentro de sus líneas prioritarias de actuación con el objetivo de alcanzar un tratamiento “curricular transversal" para una educación integral de los alumnos de Enseñanza Infantil, Primaria y Secundaria.

Se debería plantear mostrando ejemplos de trabajo útiles para aquellos profesores que pretendan educar a través de los valores de la práctica de la actividad física y el deporte. A partir de estas sugerencias cada cual usará, diseñará y elaborará sus propias sesiones, métodos y criterios según la realidad de cada grupo y las posibilidades de cada centro.

Marco de actuación de los programas de educación en valores a través de la actividad física y el deporte.

La Constitución Españolarefleja en el artículo 43.3 del Título I, Capítulo III que los poderes públicos deben velar por la educación sanitaria, la educación física y el deporte, así como facilitar un buen uso del ocio.

Con la Ley del Deporte de 1990 se reconoce a las comunidades autónomas las competencias para la promoción deportiva, en coordinación con la administración del estado en relación a la política educativa.

Esta misma ley, otorga al Consejo Superior de Deportes las competencias en torno al diseño de un plan nacional de promoción de la actividad física y el deporte y que este denomina “Plan integral para la actividad física y el deporte” , de cara a impulsar la práctica deportiva de calidad entre la población.

El desarrollo del Plan solo tiene sentido de una manera simultánea y coordinada entre el CSD y las distintas CCAA para terminar concretándolo entre las corporaciones locales y ayuntamientos en su ámbito territorial; o entre el Consejo Superior de Deportes y los Ministerios o responsables en materias concretas como educación, sanidad, igualdad y política social, etc.

Uno de los objetivos generales del Plan, justifica la necesidad de establecer un marco referencial de la actividad física y el deporte en edad escolar en el camino de favorecer que los centros educativos sean agentes promotores de estilos saludables y en donde la actividad física y el deporte tengan un lugar primordial en colaboración con las familias, municipios o cualquier institución de ámbito comarcal. Pero el plan es más ambicioso aún, pues pretende impulsar en los centros escolares e incluso en red, la creación de proyectos físico-deportivos ligados al deporte escolar.

Los proyectos autonómicos de deporte en edad escolar cobran una especial relevancia porque son las comunidades autónomas las que tienen competencias plenas para desarrollarlos. El marco referencial debe ser entendido como punto de partida para que las distintas administraciones del estado español potencien el deporte en una misma dirección: la universalización de la práctica de actividad física y deportiva para todos y para todas, sin excepción.

Es aconsejable que las Consejerías competentes en materia de deporte de las diferentes comunidades, adapten y concreten este marco referencial a las características de su territorio en colaboración directa con sus respectivas administraciones locales. Es así como lo entiende la Consejería de Educación, Cultura y Deportes de Castilla-La Mancha con los programas de educación en valores, pues uno de los colectivos al que se dirige el plan es a la población escolar.

Vinculación de los programas de educación en valores a través de la actividad física y el deporte con el currículo de educación física

El Decreto 68/2007 establece los elementos curriculares en términos de competencias, objetivos generales de área, bloques de contenidos y criterios de evaluación.

Todos estos elementos curriculares, en mayor o menor medida, son vinculables a una educación en valores a través de la práctica de la actividad física y el deporte y se podrán reflejar en el desarrollo metodológico y curricular, con el objetivo de desarrollar en el individuo su capacidad física, psíquica, afectiva y social que consiga un desarrollo integral, beneficios tanto a nivel psíquico, como social, emocional y motor, a través de aprendizajes útiles transferibles a la vida diaria.

De esta forma, la mayoría de los contenidos que se planteen en las propuestas de cualquier programa quedarán perfectamente justificados en términos de competencias para un perfecto tratamiento educativo.

El marco referencial elaborado por el Consejo Superior de Deportes, también refleja y justifica el tratamiento educativo en términos de competencias, destacando el gran potencial socializador y de desarrollo personal de la actividad física y deportiva. Es precisamente por esta razón por la que educativamente debe estar sujeto a las competencias básicas que el sistema educativo define como necesarias para la realización personal, ejercer una ciudadanía activa y desenvolverse en el mundo en la actualidad. Alude también a la adquisición de competencia motriz, de valores y hábitos sociales en torno a la actividad física y deportiva y de integrar hábitos saludables.

La actividad física deportiva constituye un escenario idóneo para el desarrollo de relaciones interpersonales y para el aprendizaje de comportamientos éticos que permitan trabajar en valores como la responsabilidad, el respeto, la justicia, la dignidad, la solidaridad para garantizar una práctica coherente en una sociedad democrática. Por un lado, los participantes vivencian situaciones que requieren compromiso y cooperación con los compañeros y compañeras para superar retos comunes, pero además interactúan con los demás agentes que intervienen en este tipo de actividades como pueden ser: entrenadores, árbitros, espectadores, periodistas, familiares, etc. Todo ello representa un entorno social que va más allá del puramente escolar y que, sin duda, les ayuda a enriquecer sus habilidades sociales.

A su vez, permite la reflexión sobre violencia, agresividad, xenofobia que son actitudes antidemocráticas que no deben permitirse en una sociedad democrática y plural; así como el análisis y valoración crítica del consumismo en marcas deportivas o el uso publicitario de los deportistas.

Este constituye un contexto en el que los participantes deben manejar capacidades como el esfuerzo, el autocontrol, la responsabilidad, la superación y la autoestima.

Utilizando de forma adecuada estas capacidades, aprenderán a competir contra sí mismos, a ganar y a perder, a reconocer las propias posibilidades y limitaciones, a superar situaciones de frustración, y a respetar a los contrincantes. Así, el tan reconocido fair-play en el deporte, se convierte aquí en un factor determinante. Los jugadores deben poder sentir satisfacción en el juego limpio, en jugar de forma honesta y justa. Ello significará respetarse a sí mismos y respetar a los demás. El juego limpio constituye pues una buena oportunidad de desarrollo de actitudes de honestidad y de dignidad. Del modelo competitivo que se desarrolle, dependerá, en gran medida, la adhesión de los chicos y chicas a la actividad deportiva a lo largo de su vida.

De todo lo anterior se extraen valores educativos a trabajar a través de la actividad física y deportiva por parte de todos y cada uno de los agentes implicados: los profesores desde el plano educacional; los entrenadores y monitores deportivos en la toma de conciencia de su papel educativo y formador en edades tempranas; los coordinadores-responsables en las distintas administraciones y entidades promotoras del deporte velando por el desarrollo de los diseños y programaciones; los padres relativizando el resultado y valorando el juego y la diversión; los árbitros flexibilizando reglas y normas aunque estrictos en el juego limpio, etc.

Algunas propuestas para la puesta en marcha de programas de educación en valores a través de la actividad física y el deporte

Encuentros deportivos.

Cualquier proyecto educativo-deportivo deberá poner el énfasis en la práctica de actividad física y deportiva conscientes de que ésta tiene una justificación multidisciplinar, no sólo centrada en la adquisición de hábitos deportivos y saludables, sino también encaminada a promover entre los niños una serie de valores inherentes a la práctica deportiva.

La práctica deportiva es el “medio” y el “fin” para llevar a los niños a asimilar una serie de valores que se pretende apliquen en el día a día de sus vidas.

Estas experiencias deportivas servirán de base, pero deben ser los docentes y los adultos los encargados de canalizarlas para obtener los beneficios adecuados.

Son muchos los valores que encontramos ligados a la práctica deportiva (la solidaridad, el esfuerzo, la tolerancia, la perseverancia, el trabajo en equipo, el compromiso, el sacrificio, etc.), pero entre ellos hay uno que destaca como base de la ética y la moral, el respeto.

El respeto se alza como uno de los principales valores a trabajar en los escolares para poder obtener unos comportamientos adecuados en nuestra sociedad. Se fundamenta en el reconocimiento de que algo tiene un valor para alguien y debe ser valorado por ello.

La empatía, debe ser uno de los ejes de cualquier programa. Así, si por ejemplo se organizan encuentros, los alumnos deberían estar sometidos a un cambio de roles con la intención de sentir y vivir personalmente el papel de otros en relación al mundo deportivo y los valores sociales desprendidos. Todos, en algún momento de la jornada, deberían ser deportistas, entrenadores, árbitros, periodistas, aficionados, etc. En definitiva, cada uno de los protagonistas que hacen posible la práctica deportiva.

Algunos de los principales roles sobre los que se podría trabajar son los siguientes:

Jugador: cumpliendo las reglas del juego, sin discutir las decisiones del árbitro y tratando de hacer amigos con el deporte.

Entrenador: dirigiendo al equipo para que juegue limpio y ofreciendo a todos los jugadores las mismas oportunidades.

Árbitro: ayudando al árbitro principal, experimentando la dificultad de su labor y sin olvidar ser neutral e imparcial.

Espectador: animando a tu colegio de manera adecuada pero, sobre todo, aplaudiendo el esfuerzo y respetando a todos los participantes.

Periodista: es el encargado de cubrir el evento como medio de comunicación, a través de distintas posibilidades diseñadas para ello.

De este modo, los alumnos serán conocedores de las sensaciones que experimentan cada uno de estos colectivos. En esta experiencia y en las múltiples que obtiene el alumno en esta línea en las clases de Educación Física, se fundamenta la comprensión de las decisiones que tomen en el futuro en torno a su vida en relación a la práctica de actividad física y deportiva.

La principal característica de los “Encuentros Deportivos”  debería ser la flexibilidad a la hora de plantear las actividades a realizar en función de las características de la instalación deportiva en la que se desarrolle cada jornada deportiva.

De manera general, el esquema predeterminado que se propone para el desarrollo de actividades es el siguiente:

- Actividades de equipo. Para la primera parte del encuentro.

- Actividades en el exterior. También se deberían ofertar actividades de participación libre en entornos naturales.

- Actividades grupales. Para la segunda parte del encuentro se deberían realizar nuevamente actividades en grupo.

Es importante destacar el papel del profesor, o profesores, de cada uno de los centros educativos que deben tener una la misión en los encuentros basada en ayudar a coordinar la actividad junto con la organización, pudiendo facilitar al máximo que la jornada se desarrolle lo más dinámicamente posible.

Dinamización de actividades y contenidos a través de las nuevas tecnologías

Cualquier portal web en el que se muestren los contenidos no sólo debería pretende ser un elemento divulgativo del mensaje del programa que se desarrolle, sino que también debería ser un canal de comunicación interactivo y una herramienta didáctica para profesores y alumnos en consonancia con las nuevas tecnologías aplicadas a la educación.

Ejemplo: Creación de una Liga sobre educación en valores a través de la actividad física y el deporte.

Para el desarrollo de cualquier programa se deben buscar nuevas maneras de atraer la participación de los alumnos. Una opción es la de utilizar una Liga virtual como herramienta que a la vez pueda ser educativa, atractiva, participativa y que aproveche el atractivo de las nuevas tecnologías.

Se trata de buscar una serie de actividades didácticas on-line, muy en consonancia con las nuevas tecnologias 2.0, en un formato muy atractivo para el alumnado y cuyas características técnicas permitan al docente tener un conocimiento del proceso de aprendizaje de sus alumnos.

Sería una competición on-line en la que los participantes puedan trabajar la educación en valores a través de diferentes actividades interactivas relacionadas con la práctica de la actividad física y el deporte. El formato de la competición puede ser el de liga, en dónde cada jornada tenga un número determinado de actividades y en función de las respuestas se obtenga una puntuación. La participación puede estar abierta a toda la comunidad educativa.

Cada actividad se puede componer de una pregunta, apoyada con recursos audiovisuales como vídeos e imágenes que permitan ser analizados para responder adecuadamente.

Acciones formativas para el profesorado

En los distintos programas de educación en valores llevados a cabo en Castilla-La Mancha siempre se han diseñado distintas acciones formativas (seminarios), algunos de ellos en colaboración con UNICEF con quienes existe un convenio marco de colaboración, para formar a los docentes (maestros y profesores de Educación Física) con el fin de facilitar el trabajo con los más jóvenes y crear un banco de buenas prácticas con las distintas experiencias que se estén llevando a cabo por parte de los mismos.

Esta acción constituye una importante herramienta para el desarrollo en el aula de los contenidos de la campaña por parte de los profesionales docentes que se encuentran en nuestros centros educativos.

6.4. Cualquier programa puede desarrollar múltiples ejes de actuación, entre los que aconsejamos profundizar en los siguientes:

- Visitas de deportistas de alto nivel a los Centros Educativos, junto con los técnicos del programa, en los que se pueda exponer la metodología de trabajo.

- Concursos de las Artes plásticas y visuales.

- Premios anuales al “Juego Limpio en el Deporte y en la Actividad Física”.

Como reconocimiento a los valores del deporte para estas etapas educativas se deberían diseñar Premios al Juego Limpio que pudiesen terminar en algún evento más visible como por ejemplo una Gala del Deporte en Edad Escolar.

En resumen, cualquier programa de educación en valores que se ponga en marcha en el seno del sistema educativo, debería desarrollar herramientas que puedan servir como instrumento pedagógico y educativo para mejorar la convivencia en los centros, creando un clima más favorable de trabajo en los mismos, de respeto a sus normas internas, de mejora de la convivencia y para una educación activa, integradora y de calidad.

Reflexiones finales

Las actitudes son contagiosas.

Reflexionar sobre el papel del deporte en nuestra sociedad, supone hacerlo sobre uno de los fenómenos característicos y más destacados de la misma, ya que detrás de su aparente simplicidad, esconde una enorme complejidad social y cultural.

De las múltiples definiciones de este concepto, cabe destacar la que hizo el Comité de Ministros del Consejo de Europa sobre el Código de Ética Deportiva (1992), al indicar que el “Juego Limpio” significa mucho más que el simple respeto de las reglas. Abarca los conceptos de amistad, de respeto del adversario y de espíritu deportivo. Es, más que un comportamiento, un modo de pensar. El concepto se extiende a la lucha contra las trampas, contra el arte de engañar sin vulnerar las reglas, contra el dopaje, la violencia física y verbal, la desigualdad de oportunidades, la excesiva comercialización y la corrupción.

Por todo ello, el deporte representa una magnífica preparación para la vida, ya que educar en valores a través del deporte es educar en valores para la vida diaria.

Existen claros ejemplos de la conexión que se produce entre los valores que infunde el deporte y el comportamiento de las personas, no sólo durante la práctica de la actividad físico-deportiva, sino también como medio de entretenimiento, consiguiendo derribar barreras sociales y fomentando la integración.

Podemos, por tanto, afirmar que el deporte es un buen instrumento para educar y que la práctica del juego limpio se puede transmitir de unos a otros, ya que asimilar estas reglas supone apoderarse de una serie de ventajas para una vida llena de desafíos. Ponerlas en práctica es una urgente necesidad en la sociedad actual.

Cuando uno actúa, no sólo elige lo que hará, sino también en qué se convertirá y en qué convertirá a los que tiene a su alrededor. Es decir, transmite siempre lo que es e influye en otros. El comportamiento se contagia. Los cambios en el comportamiento que sí dependen de cualquier persona son las actitudes interiores que toma diariamente frente a sus circunstancias externas.

Pero, ¿cómo podemos contagiar de los valores positivos del deporte a toda la sociedad para que se vea beneficiada de los mismos?

Antes de contestar a esta pregunta debemos advertir que el deporte por sí no implica valores positivos ni negativos sino que como dice Subirats “su valor educativo se encuentra siempre sujeto al modo en que se desarrolle su práctica y los conceptos a los cuáles se vincule”.

La fórmula consiste en aprender a aprender de las conductas positivas que se den en cualquier actividad, como una labor educativa que nos compete a todos: padres y madres, amigos, educadores y entrenadores, responsables públicos, medios de comunicación, y al resto de la sociedad en su conjunto. Para favorecer su valor educativo debemos buscar el modo de poder conectar y transmitir una idea o sentimiento por influencia de otra persona, esto es contagiar actitudes.

Conscientes de que el deporte conecta con la juventud en un lenguaje que ellos comprenden bien, los deportistas encarnan un ejemplo directo para transmitir estos valores con los que todos nos podemos sentir identificados. Sus hazañas deportivas, sus gestos, suponen modelos de conducta en los que la juventud se ve reflejada e imitan de manera inconsciente algunas de sus actitudes en otros aspectos de su vida. Todo ello, unido a la pasión que suscita el deporte, su capacidad de unir e integrar a las personas como pocas cosas pueden hacerlo y de su habilidad para cautivar a millones de individuos de todo el mundo y mantenerlos hipnotizados frente al televisor por un evento deportivo, hace que podamos ver múltiples ejemplos favorecedores del desarrollo personal y social. Modelos de superación, de lucha contra cualquier tipo de discriminación, de integración, de solidaridad, de trabajo en equipo, etc., los tenemos cada día a nuestro alcance y, a través de ellos, todos podemos aprender. Por ejemplo, los deportistas que son capaces de terminar una maratón, no sólo de obtener una buena marca, son una clara muestra de superación personal. En este sentido los medios de comunicación deben asumir un compromiso responsable para difundir sus valores educativos, no sólo con ejemplos del deporte de máximo nivel.

Teniendo en cuenta la importancia de practicar el Juego Limpio, debemos intentar contagiar a los demás con nuestro ejemplo. La magia del deporte es su poder para contagiar esta actitud, y el secreto del éxito se basa en poder aplicarla a nuestras vidas.

Todos debemos ser conscientes de la necesidad de educar a través del deporte y unir esfuerzos para preservar su función social y educativa, así como promover todas y cada una de las iniciativas que faciliten la sensibilización, el compromiso y el desarrollo de sus valores.

Su utilización adecuada permitirá que la sociedad en su conjunto pueda cumplir a través del deporte los retos y compromisos que se proponga, compartiendo ilusiones y aunando esfuerzos, basándose en el desarrollo personal y en el compromiso con los valores éticos.

Todo se repite un domingo cualquiera

Un domingo cualquiera, en miles de campos de fútbol, pabellones polideportivos, piscinas y otras instalaciones para la práctica de actividad física de todo el mundo se producen multitud de situaciones y comportamientos en torno al fenómeno deportivo, que no podemos controlar. Unas se producen con motivo de VER deporte, ya sea asistiendo a un espectáculo deportivo o a través de la televisión. Otras se producen como consecuencia de la práctica de actividad física, es decir, al HACER deporte. Al definir a alguien como deportista, podríamos distinguir en denominarlo como deportista “activo” (si practica deporte) o deportista “pasivo” (si sólo ve deporte).

Según el último estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (2010), sobre los hábitos de vida de la población española, el 43% de los ciudadanos comprendidos entre 15 y 75 años hacen deporte (de los cuales un 75% lo hace por su cuenta y sin preocuparse por competir). Si contamos a los deportistas pasivos, el tanto por ciento sería increíble. Por ello, un amplio apartado de dicha encuesta sobre los hábitos deportivos, al igual que en el informe anterior (2005), se desarrolla ampliamente al entender que una de las vías de expansión del deporte cada vez más implantada en nuestra sociedad es la del deporte como un “producto de consumo y espectáculo de masas”, como un gran medio de entretenimiento social.

El deporte como espectáculo, debido a las enormes connotaciones de carácter emotivo que genera, se ha convertido, a través de las grandes competiciones y de sus protagonistas, en un espejo en el que se identifica gran parte de la población.

Coincidimos con José María Cagigal (1981),  al analizar la influencia del deporte espectáculo sobre los jóvenes y entender que los valores del deporte-espectáculo son diferentes a los del deporte educativo.

Han sido los diferentes medios de comunicación, principalmente la televisión por los intereses emanados de los índices de audiencia de los programas deportivos, los que han contribuido a la difusión, popularización y desarrollo del deporte contemporáneo. Según autores como De Miguel (1992) y García Ferrando (2005), “el deporte y la televisión han llegado con el transcurso del tiempo a depender estrechamente entre sí, ya que si bien es cierto que el deporte se ha popularizado gracias a la televisión, no es menos cierto que la televisión ha encontrado en el deporte uno de los medios más sencillos y asequibles para incrementar  la audiencia”. Hasta el punto de que podríamos plantearnos en la relación de deporte y espectáculo hasta dónde prima cada una de las partes y quién antecede a quién: ¿deporte-espectáculo o espectáculo-deporte?

Muchos directivos, gestores y organizadores del deporte como espectáculo-entretenimiento han encontrado un enorme negocio de miles de millones de euros en esta fórmula de desarrollo del deporte. Las sinergias para lograrlo son claras, tal como afirmaba en un artículo el director ejecutivo de la Euroliga, Jordi Bertolomeu (julio de 2010), al plantear que “hoy en día los organizadores del deporte como fórmula de espectáculo deben convencer a los otros protagonistas (clubes, directivos, entrenadores, jugadores, árbitros, etc.), de que su actividad tiene un único destinatario: el aficionado, el consumidor de este producto que hoy es el deporte profesional, porque el deporte espectáculo cumple básicamente una función de entretenimiento social”.

La dependencia entre deporte y espectáculo es tal, que se ha llegado incluso a condicionar al deporte mismo, tratando de buscar lo que el consumidor pasivo de deporte quiere ver, adaptado al público los sistemas de competición, los calendarios o las normas (como por ejemplo, el famoso gol de oro en fútbol, los tiempos muertos en varios deportes, etc.), tratando de hacer una experiencia lo más emocionante e interactiva posible, apoyándose en la tecnología más avanzada (gran número de cámaras para tener tomas desde los ángulos más insospechados, repeticiones con cámaras superlentas para captar hasta el más mínimo detalle, etc.). 

Todo ello con un único fin: intentar que el espectador se identifique al máximo con los deportistas reales a quienes admira, tratando de amplificar su ilusión y hacerlo durante el mayor número de horas posible, ofreciendo una programación tan atractiva que no necesitas nada más para pasar todo un día “haciendo deporte frente al televisor”. El espectador trata de creerse uno de esos deportistas admirados como ídolos, y lo hace sin tener que moverse de su butaca, sin exigir nada de esfuerzo a su organismo y en muchos casos mientras consume comidas y bebidas poco saludables. El objetivo de esta oferta, perfectamente diseñada y pensada para crear ciudadanos pasivos, se basa en buscar la rentabilidad económica por encima de todo. Pero en muchos casos lo que se obtiene es un estimulo hacia el sedentarismo, una consecuencia contraria a lo que buscan muchas de las entidades encargadas de promover la actividad física y el deporte. Hemos llegado a lo que Ritzer denominó la “macdonalización de la sociedad”.

Esta necesidad de conformarnos con un ocio pasivo fue adelantada por el sociólogo Eric Dunning (1992), al afirmar que “en una sociedad de masas cada vez más urbanizada y sometida buena parte de su población a trabajos de carácter sedentario y rutinario, el deporte se ha convertido, en una actividad que produce excitación en unas sociedades poco o nada excitantes”.

Pues bien, conscientes de que es muy difícil combatir con este modelo de negocio y con una industria bien organizada en la que en muchos casos los valores que transmiten a través del deporte espectáculo distan mucho de los ideales, enseñados en los centros escolares o escuelas deportivas de base, desde todos los ámbitos se debería insistir en proponer vías para explorar las enormes posibilidades de esta forma de deporte con sus repercusiones.

Sí, seguramente seamos el país del mundo que mejores resultados deportivos ha obtenido en la última década. Estamos en el “G8 del Deporte mundial”, pero tristemente también nos encontramos en el G8 si hablamos de los índices de obesidad infantil y de sedentarismo, bastante lejos de tener una población infantil activa, si nos comparamos con la media de los países nórdicos, Australia, Canadá, etc. Todos los agentes implicados en el desarrollo del mundo del deporte, deberían emplear sus esfuerzos en tratar de aprovechar los resultados deportivos para promover estilos de vida activos, en todas las edades, intentando inculcar sus valores positivos y sus posibles transferencias a la vida diaria. Algo que, sin duda, contribuirá a desarrollar a las personas con su práctica y, por consiguiente, a la sociedad en su conjunto.

Entendemos que el verdadero reto para todos: entidades políticas, dirigentes deportivos, entrenadores, padres y madres, etc. debería ser intentar potenciar un deporte como espectáculo que sirva para motivar a la gente para que haga un uso inteligente de su tiempo libre y facilitándole el acceso a la práctica deportiva. En esta labor, los medios de comunicación tienen un importante papel que desarrollar para persuadir a los ciudadanos y poder conseguir que cambien la pasividad por la actividad.

Tal y como afirman Pardo y Durán (2006), en su análisis sobre la actividad física y los medios de comunicación, el deporte, por sí mismo, no es generador de valores positivos ni negativos, los valores que por él se transmitan dependerán del uso que de él se haga.

Existen muchos estudios que analizan estas relaciones y algunos de los hábitos nocivos que se producen. Uno de los más recientes es el del investigador Darin Erickson, de la Universidad de Minnesota (EEUU), que trata de analizar la relación entre la afición al deporte y al alcohol. Defienden la necesidad de “realizar cambios en las políticas de los estadios(poner límites a las bebidas alcohólicas o no vender a los que estén ebrios)”. Como es sabido, en España está prohibido el consumo de alcohol en los estadios y otros recintos deportivos, pero siempre hay quien entra a un campo exaltado por el consumo previo a la entrada o se salta los controles de seguridad. Las consecuencias son claras: violencia verbal (con insultos, cánticos racistas, etc.) o violencia física entre grupos ultras de distintas aficiones, con más frecuencia de la que nos gustaría. Todo esto, desgraciadamente, forma parte de un domingo de fútbol cualquiera. Es curioso, y sería motivo de análisis, pero en deportes como el rugby o el balonmano en los que hay menos contacto físico que en el fútbol no se producen tantos incidentes violentos como ni dentro ni fuera de los estadios.

La función social del deporte debería contribuir a la creación de importantes valores positivos. Pero tal y como afirma Gutiérrez  Sanmartín (2003), existe una “invasión constante de los modelos profesionalizados del deporte adulto sobre los objetivos del deporte infantil, mucho más educativos”. De alguna manera, la presencia diaria de estos modelos, la emulación de la práctica de los adultos y la forma en la que se produce la transmisión de los valores, nos “educa” a una gran mayoría. Esta situación ocasiona una distorsión del verdadero valor educativo que se pretende conseguir a través del deporte, desfigurando los objetivos educativos a la vez que sólo se buscan resultados a cualquier precio.

Será imprescindible avanzar en la educación deportiva de directivos, deportistas, entrenadores, padres y madres, etc. para llegar a asumir que la práctica de la actividad física y el deporte es una fuente de bienestar y de realización personal, con efectos beneficiosos en numerosos ámbitos de la persona, como la salud, y en la adquisición de valores necesarios para la vida colectiva.

Un domingo cualquiera vas a ganar o perder haciendo deporte o viendo a tu equipo favorito. La cuestión es, ¿cómo quieres hacerlo?

El título de ésta reflexión es un pequeño tributo a la película Any Given Sunday (1999), sobre fútbol americano, dirigida por Oliver Stone e interpretada por Al Pacino, la cual podemos resumir con una de las frases que dice el personaje que interpreta y que perfectamente puede servir para que la asumamos como un mensaje directo a nuestro sistema deportivo:

“De ustedes depende. O aprendemos a pelear como equipo, o perderemos como individuos”.

Al Pacino

Un domingo cualquiera tendremos que volver a reflexionar.

Anexo. Lectura recomendada

CARTA DE UN NIÑO A UN PADRE. Autor del texto: anónimo.

Papá, ¿qué estás haciendo?

No sé como decírtelo. Seguramente crees que lo haces por mi bien, pero no puedo evitar sentirme raro, molesto, mal. Me regalaste un balón cuando apenas empezaba a andar. Aun no iba a la escuela y me apuntaste al equipo. Me gusta entrenar durante la semana, bromear con los compañeros y jugar el sábado, como hacen los equipos grandes, pero cuando vas a los partidos…No sé.

Ya no es como antes. Ahora no me das una palmadita cuando termina el partido ni me invitas a un refresco. Vas a la grada pensando que todos son enemigos, insultas a los árbitros, a los entrenadores, a los jugadores, a los padres del equipo contrario...

¿Por qué has cambiado? Creo que sufres y no lo entiendo. Me repites que soy el mejor, que los demás no valen nada a mi lado, que quien diga lo contrario se equivoca, que solo vale ganar.

Ese entrenador del que dices es un inepto, es mi amigo. El que me enseña a divertirme jugando y a amar éste deporte.

El chaval que el otro día salió en mi puesto...¿te acuerdas?...si hombre, aquel a quien estuviste toda la tarde criticando porque no sirve ni para llevarme la bolsa, como tu dices.

Ese chico está en mi clase. Cuando lo ví el lunes, me dio vergüenza.

No quiero decepcionarte. A veces pienso que no tengo suficiente calidad, que no llegaré a ser profesional del fútbol y ganar cientos de millones como tú quieres.

Me agobias. Hasta he llegado a pensar en dejarlo, pero me gusta tanto...

Por favor, no me obligues a decirte que no vengas a verme jugar.

“No hay vocación más noble ni responsabilidad mayor que la de facilitar los medios a hombres, mujeres y niños en las ciudades y pueblos de todo el mundo para que puedan vivir mejor.”

Kofi A. Annan

Bibliografía

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10. PÁGINAS WEB DE INTERÉS

Portal del Deporte en Edad Escolar en Castilla-La Mancha.

http://www.deportesclm.com

Portal del Juego Limpio y el Fair Play de la Real Federación Española de Fútbol.

http://www.rfef.es/index.jsp?nodo=290

Portal del Consejo Superior de Deportes

http://www.csd.gob.es/csd/competicion/05deporteescolar/

Fundación Deportiva Municipal de Valencia.

http://www.deportevalencia.com/deportescolar/deportescolar.asp

Plan de Deporte en Edad Escolar de Barcelona.

http://www.bcn.es/plaesportescolar/es/plan-esport-escolar.html

Proyecto “Juégala” del Fútbol Club Barcelona sobre Deporte y Ciudadanía.

http://www.juga-la.cat/cas/jugala/cercles.php

Campaña “Cuenta hasta tres”: orientaciones para las familias (Ayuntamiento de Barcelona).

http://www.comptafinsatres.com/ca/index.html

Plan del Deporte en edad escolar de Andalucía.

http://educacion.ustea.org/node/20597

Instituto Navarro del Deporte (IND).

http://www.navarra.es/home_es/Temas/Deporte/default.htm

Portal de UNICEF relacionado con la Actividad Física, Nutrición e Higiene.

http://www.enredate.org/

Portal de Educación en Valores.

http://www.educacionenvalores.org/

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