800 007 970 (Gratuito para españa)
658 598 996
·WhatsApp·

18 may 2015

ELOGIO DE LA BELLEZA ATLÉTICA

/
Enviado por
/
Comentarios0


ISBN: 978-84-609-8357-6
Editorial: CENTRO RECUPERACIÓN FUNCIONAL
Sinopsis: Nada, en la cultura actual, fascina tanto como el deporte, sea en su activa práctica física, sea en la contemplación del espectáculo. Paradójicamente, sin embargo, la reacción de la literatura contemporánea, tanto como la del mundo académico, ha sido, cuanto menos, anémica ante este fenómeno, cuando no agresiva o cargada de desdén.
‘Elogio de la belleza atlética’ es un provocador e inspirado intento de recuperar nuestro entusiasmo” por hablar, escribir y pensar sobre los deportes. La obra comienza con una introducción histórica que traza una breve y completa historia de los deportes, cuyo motivo principal es el de la discontinuidad, e identifica las configuraciones y las condiciones específicas que, desde el siglo XIX, han formado la tradición de lo que podemos llamar nuestros “deportes actuales”. La segunda parte se concentra en la estética de los deportes, y desarrolla la hipótesis de que es el placer estético, y más específicamente el placer de experimentar “epifanías de la forma”, lo que, semana tras semana, lleva a millones de espectadores a los estadios y ante las pantallas.

ÍNDICE
Capítulo 1. La fascinación de cada aficionado
Capítulo 2. ¿Elogiar?
Capítulo 3. El placer de mirar
Capítulo 4. Concepto, memoria y transfiguración
Capítulo 5. Mundos del pasado en discontinuidad
Capítulo 6. Futuros
Capítulo 7. Objetos de placer
Capítulo 8. Espectadores
Capítulo 9. La gloria y la caída
Capítulo 10. Ejercicios de gratitud transitiva

Fragmento
La fascinación de cada aficionado
1 La fascinación de cada aficionado


Si usted es el aficionado promedio de nuestro tiempo, uno más entre esos millones de personas que miran especialmente deportes de equipo durante muchas horas, semana tras semana y año tras año, entonces las imágenes que tengo en mi mente al comenzar este libro le resultarán conocidas; si es así, usted reconocerá los intensos sentimientos que tales imágenes despiertan. Piense en alguno de sus héroes: en Michael Jordan o Dirk Nowitzki, en Pelé, Diego Maradona, Franz Beckenbauer o Zinedine Zidane, piense en Joe Montana, Jerry Rice o Michael Vick.
Ahora, imagine que su héroe está en posesión del balón mientras el otro equipo lo marca y lo acosa. En la última fracción de segundo antes de perderlo, y con un jugador del equipo contrario literalmente en sus barbas, su héroe lanza el balón por el aire. De pronto, el mundo allí delante se pone a funcionar en cámara lenta y, aunque probablemente el balón se dirija hacia su posición en el estadio, usted, sin posibilidad de calcular la trayectoria, teme -con la nerviosa pasión de un apostador que ha puesto todo su dinero en un solo número- que un jugador del otro equipo lo intercepte. Pero al tiempo que el balón va describiendo esa curva inesperada ante sus ojos y comienza gradualmente a descender, un jugador de su equipo, cuya presencia usted no había notado, aparece de pronto, justo en el sitio donde el balón descenderá. Los dos movimientos -el del balón en el aire y el del jugador que usted recién ha descubierto corriendo en el campo- están convergiendo en una forma que comienza a desaparecer en cuanto se vuelve visible. El jugador de su equipo alcanza a controlar el balón. Apenas, pero lo logra. Y no bien controla el balón, elude la defensa del equipo rival y comienza a correr en una dirección que nadie (ni siquiera usted mismo, por supuesto) podía haber previsto. Por un segundo, usted siente que el fuego de los ojos del jugador enciende los suyos. Entre esos movimientos, entre la mirada de los ojos del jugador y su propia percepción, el mundo, que lo absorbe, vuelve a su velocidad habitual, y usted ahora es capaz de respirar profundamente, con su pecho a punto de estallar de orgullo, alivio y entusiasmo, todo al mismo tiempo, por la belleza de la jugada que ya ha desaparecido y no se repetirá nunca más en tiempo real. El estadio ruge -no hay otra palabra- con otras 50.000 voces que ponen una poderosa música de fondo a la ola de alegría y vida en la que usted está sumergido. Horas más tarde, mientras camina del estadio a su coche, con el aire fresco del atardecer, cansado como nunca antes en la semana, usted recordará aquel momento del partido como uno de compacta felicidad. De nuevo, y ahora sin ninguna tensión, la belleza de la jugada llenará su pecho y acelerará el latido de su corazón. En el recuerdo, puede ver, una vez más, la forma de la jugada y, al tratar de retenerla, un impulso corre por sus músculos como si tomara cuerpo en usted aquello que sus héroes hicieron una hora antes…. ”

Máster en psicología deportiva - Alto Rendimiento

Otras colaboraciones