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ENTRENADOR PERSONAL ¿JUSTIFICAS LO QUE COBRAS?
10 ene 2018

ENTRENADOR PERSONAL ¿JUSTIFICAS LO QUE COBRAS?

¿Justificas lo que cobras por sesión como entrenador personal?

Desde hace ya varios meses que me ronda una duda la cual ha acabado por convertirse en una preocupación y que tiene que ver con la cuestión de que si la figura del entrenador personal justifica, en determinadas sesiones, lo que está cobrándole a sus clientes.

ENTRENADOR PERSONAL ¿JUSTIFICAS LO QUE COBRAS?En los cursos de formación de entrenadores personales que imparto en el centro Alto Rendimiento, uno de los varios requisitos prácticos impuestos por la EHFA (European Health & Fitness Association) para superar dichos cursos, es el diseño de programas de entrenamiento, tanto para clientes virtuales como para clientes reales. Muchos de los trabajos que recibo están diseñados para clientes cuyo principal objetivo es la disminución del porcentaje graso. Se trabaja bien en cuanto a los aspectos previos de la programación (entrevista inicial, evaluación física y de composición corporal, diseño de objetivos…), pero al llegar a las sesiones de entrenamiento, es cuando saltan las alarmas, pues me encuentro con rutinas eminentemente cardiovasculares. Os muestro un extracto correspondiente a la parte principal de una de ellas:

20 minutos de bicicleta estática.

    1. Programa: fat burner.
    2. Resistencia: 5.
    3. Velocidad mínima: 18 Km./h.
  1. Descanso de 1 min.
  2. 15 minutos de elíptica.
    1. Programa: endurance.
    2. Resistencia: 8.
    3. Velocidad mínima: 15 Km./h.
  3. Descanso de 1 min.
  4. 10 minutos de remo.
    1. Programa: cardio.
    2. Resistencia: 5.
    3. Velocidad mínima: 20 strokes/min.

(Hay un calentamiento previo de unos 10 minutos totales y una vuelta a la calma de otros 5 minutos).

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Bien, la cuestión está en que durante los 45 minutos que dura la parte principal, el trabajo de dirección, corrección, motivación, etc., en mi opinión, es prácticamente nulo. El cliente se sube a la bicicleta (por ejemplo), le regulamos el sillín, el manillar (si cabe), le ajustamos las calas de los pedales, le programamos el display con las pautas marcadas y a empezar. 2 minutos, como mucho, para hacer todos esos ajustes. Durante los 18 restantes, ¿qué hacemos? ¿Controlamos que no disminuya la velocidad que le hemos marcado? ¿Le controlamos las pulsaciones? ¿Le corregimos si no mantiene la espalda erguida? ¿Así durante toda la sesión? Sinceramente veo que nuestro trabajo, en ese caso, está muy limitado y es muy poco (o nada) activo.

Ha habido alumnos o incluso entrenadores ya formados que me han llegado a contestar que por supuesto que hay una interactuación constante o un feedback (que está más de moda) entre sus clientes y ellos o que durante todo ese tiempo le dan conversación de todo tipo (ahora resulta que nos pagan por darles conversación).

Yo, como entrenador personal que llevo siendo durante muchos años, necesito estar constantemente dirigiendo, orientando, corrigiendo, motivando, ayudando… de una forma activa y alegre y no estar parado delante de una bicicleta estática contándole a mi cliente que aún no sé qué coche comprarme.

Además, tened en cuenta que el cliente puede llegar a pensar (y creedme que lo hace) que para qué tiene que pagarle al entrenador lo que éste le pide por sesión, cuando ese tipo de entrenamiento lo puede hacer sin necesidad de que el otro esté presente. Respuesta de algún alumno (o de algún entrenador en activo): “le controlo las pulsaciones y le animo durante lo que dura el entrenamiento cardiovascular”. Pues como el cliente se entere de a qué pulsaciones debe rodar para quemar grasas (y hoy en día, con Internet, es facilísimo), que hay unos aparatitos que se llaman pulsómetros que te controlan el ritmo cardíaco y de que la banda sonora de Rocky IV te pone como una “moto” a la hora de entrenar, estaréis perdiendo un cliente.

Tanto entrenamiento cardiovascular es pesado y aburrido, no solo para el cliente, sino también para el entrenador personal que disfruta interactuando con su cliente, no solo dándole conversación (que para eso se pueden utilizar los descansos).

ENTRENADOR PERSONAL ¿JUSTIFICAS LO QUE COBRAS?

Existen muchas maneras de entrenar a un cliente de forma dinámica, variada, alegre y efectiva y que le van a hacer disminuir su porcentaje graso. Por ejemplo, podéis utilizar sistemas interválicos en los que incluyáis ejercicios de fuerza resistencia con autocarga o con sobrecarga, pliometrías o multisaltos (dependiendo del nivel del cliente), de coordinación dinámica (skipping de rodillas, talones a los glúteos, circunducciones de brazos…), alternos con sprints, circuitos de fuerza resistencia (mucho carácter aeróbico), juegos con balones, aros, cuerdas…

Un buen entrenador personal, entre otras muchas cosas, debe ser creativo y saber combinar varios objetivos en una misma sesión o trabajarlos de forma original. Además, cada sesión ha de ser diferente de las demás; nunca debemos repetir la misma sesión con un mismo cliente. El cliente ha de llegar a la sesión con la incertidumbre de no saber qué le tenemos preparado para hoy. Eso ayuda mucho a consolidar ese vínculo especial que se crea entre el cliente y el entrenador personal. Las sesiones repetitivas, aburridas y/o pesadas, nos harán perder clientes. Podemos perderlos por razones varias (no seremos ni los primeros ni los últimos en hacerlo), pero si en nuestra mano está el poder conservarlos, hagamos todo lo posible por hacerlo, utilicemos todas las armas a nuestra disposición (que no son pocas) y hagamos ver a nuestros clientes que cada entrenamiento que le aplicamos tiene una dedicación y una planificación específica detrás.

Sois (o vais a serlo pronto) entrenadores personales y tenéis que ser muy conscientes de la profesión que acabáis de elegir, pues es muy bonita, apasionada, sana, divertida y además, está muy bien remunerada. Por todas esas razones, tenemos que marcar la diferencia y justificar lo que valemos o lo que cobramos y esa justificación queda acreditada con un trabajo muy diferente y estimulante al que un cliente puede encontrar como usuario de un gimnasio o de un centro fitness.

Me gustaría que pudieseis contarme vuestras experiencias o darme vuestra opinión al respecto, pues independientemente de mi forma de pensar o de trabajar en este campo, otros profesionales del entrenamiento personal pueden abrirme los ojos y mostrarme que quizá estoy equivocado en mi forma de actuar. Siempre estoy abierto a sugerencias y a aprender cosas nuevas; es otro de los muchos alicientes que tiene este trabajo.

Juan Francisco Marco Satorre
Profesor en Alto Rendimiento


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