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1 oct 2013

Estudio de la actitud en un equipo de fútbol

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En este estudio se presenta el análisis de la actitud de los jugadores de un equipo de fútbol en función de sus pensamientos, capacidad de esfuerzo y comportamientos durante sus prácticas deportivas.
Autor(es): Gloria González Campos
Entidades(es): Universidad de Sevilla
Congreso: X Congreso Internacional sobre la Enseñanza de la Educación Física y el Deporte Escolar
Pontevedra, 5 al 8 de Septiembre de 2013
ISBN: 978-84-939424-4-1
Palabras Clave: Actitud, variable psicológica, fútbol, rendimiento.

Estudio de la actitud en un equipo de fútbol

RESUMEN

En este estudio se presenta el análisis de la actitud de los jugadores de un equipo de fútbol en función de sus pensamientos, capacidad de esfuerzo y comportamientos durante sus prácticas deportivas. La muestra está constituida por 24 deportistas, los cuales cumplimentaron el Inventario Psicológico Deportivo LOEHR, aportando información relevante de los jugadores sobre sus comportamientos durante las competiciones. Es una investigación que se ajusta a un diseño de carácter descriptivo y transversal, considerado un estudio de casos múltiple El estudio ha revelado que los jugadores presentan un nivel medio-alto en el control de esta variable psicológica. Desde la psicología del deporte, la intervención psicológica iría orientada hacia el perfeccionamiento actitudinal individual o colectivo de los jugadores, con la intencionalidad de optimizar el rendimiento deportivo. Así pues, estos datos nos aportan una interesante y apreciada información con la finalidad de aplicar a posteriori, tratamientos psicológicos ajustados a las necesidades del equipo. PALABRAS CLAVE: Actitud, variable psicológica, fútbol, rendimiento.

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INTRODUCCIÓN

El rendimiento de un deportista está configurado por múltiples variables. Para analizarlo sería necesario profundizar en aspectos técnico-tácticos, físicos, psicológicos, ergonómicos y factores externos tanto en competición como fuera de ella que afectan directamente a estas categorías y al rendimiento deportivo del jugador. En el presente estudio se analiza una variable que va a repercutir positiva o negativamente en determinadas variables anteriormente mencionadas y como consecuencia, en el rendimiento deportivo. Es el caso de la actitud del deportista, considerada como esa disposición interna que va a determinar su comportamiento. Saz (2000) define este constructo como una disposición interna duradera que mantiene las respuestas favorables o desfavorables del individuo hacia un objeto del mundo social. El concepto de actitud ha sido ampliamente estudiado, y ha dado lugar a numerosos estudios, fundamentalmente en la Psicología Social. Conocer qué son las actitudes, cómo se configuran, cómo se pueden medir o incluso modificar, son cuestiones que han generado un alto interés científico. No obstante, este concepto es utilizado en el lenguaje cotidiano, a veces de forma errónea, lo que puede dar lugar a confusiones. Para definir este concepto, Bolivar (1996) expone que las actitudes son juicios de evaluación mentalmente articulados en la memoria que provocan reacciones afectivas ante los objetos. Otros autores defienden que es un conjunto de respuestas mediatizadas por la experiencia previa, como es el caso de Cantero, León y Barriga (1998). También, Moya y Ruiz (1996), la definen como un conjunto de creencias y opiniones que mediatizan la actuación del sujeto. Aunque las definiciones sean múltiples, Alemany (2009) explica que todas coinciden en rasgos comunes: la actitud es una predisposición existente en el sujeto; es adquirida por aprendizaje; tiene un componente motivacional; no es observable directamente; es perdurable en el tiempo; tiene un componente evaluador que puede ser positivo, negativo o neutro; implica relación entre aspectos cognitivos, afectivos y comportamentales. Díaz (2002), también por su parte,  afirma que todas las definiciones, a pesar de sus diferencias, convergen en que no son innatas en el sujeto sino que éste aprende lo que es favorable o desfavorable para él, y esto le lleva a actuar de una forma u otra. Dentro de las actitudes, es interesante descubrir ¿para qué sirven? Alemany (2009) llega a la conclusión de que la actitud es útil porque nos ayuda a manejar las interacciones con los objetos, si no existiera ésta, la persona estaría abocada a una falta continua de adaptación al medio. También, se hace necesario destacar las funciones de la actitud y para ello, Briñol, Falces y Becerra (2007) exponen las siguientes: De organización del conocimiento, es decir, la actitud ofrece un marco de referencia para la búsqueda de información relevante. Instrumental, adaptativa o utilitaria, lo cual significa que las actitudes ayudan a alcanzar objetivos deseados o a evitar los no deseados. Y finalmente, de expresión de valores, es decir, la manifestación de actitudes expresa valores centrales del sujeto. Según López-Sáez (2007), es una tarjeta de presentación de la persona, ofreciendo aspectos de su identidad. Según Alemany (2009), existen dos modelos de estudio diferenciadores sobre la actitud: los modelos unidimensionales y los tridimensionales: Los modelos unidimensionales enfatizan en el componente evaluativo de la actitud y siguiendo a Ubillos, Mayordomo y Pérez (2005), los autores Petty y Cacciopo (1981) comprenden la actitud como una evaluación perdurable positiva o negativa sobre algún objeto. Sin embargo, los modelos tridimensionales (Breckler, 1984; Zanna y Rempel, 1988) basan este concepto en tres componentes: Componente cognitivo, referido a las ideas, creencias, opiniones y pensamientos del sujeto. Componente afectivo que agrupa las emociones y los sentimientos. Y el componente conductual o conativo que comprende los comportamientos y disposiciones a la acción. En cuanto al ámbito deportivo, Hernández y Morales (2000) consideran que las actitudes son, además de una predisposición a clasificar objetos y el grado de reacción ante éstos, una predisposición para la acción, y desde esta perspectiva, es posible reflexionar sobre las actitudes y su importancia en las actividades físico-deportivas. Los deportistas pueden ser entrenados para tener una buena actitud ante los esfuerzos y los retos a alcanzar, pero también hacia la predisposición de amenizar y colaborar en el desarrollo integral de un equipo de compañeros con la intencionalidad  de  búsqueda de objetivos comunes. Marco (2003), explica que cada deportista dispone de tres mundos particulares: el racional (las ideas, los planteamientos, los proyectos y la estrategia a seguir), el emocional (sus sentimientos, sus angustias, sus temores y sus esperanzas) y el conductual (su preparación física, su fortaleza, su capacidad de resistencia, su reacción en un momento dado, etc.). Estas tres herramientas son las que deben estar cuidadas para ser utilizadas con la finalidad de alcanzar el éxito. En el deporte, según González (2010a), el trabajo con el jugador desde una perspectiva psicopedagógica, debe ir orientado desde la figura del entrenador  que desarrolle una actitud mental positiva en sus deportistas para desempeñar tareas arduas durante períodos de entrenamientos o de competición. Además, es necesario introducir en los procesos de enseñanza y aprendizaje deportivos determinadas instrucciones referidas al comportamiento en este ámbito. Así pues, González (2010b) expone que el técnico deportivo deberá propiciar un ambiente en el que el aprendizaje de actitudes en cuanto a saber ganar y saber perder, jugar limpio y saber controlarse en momentos de dificultad son fundamentales para un desarrollo eficaz y óptimo del futuro deportista. En el deporte del fútbol, el clima grupal que se desarrolla en él está estrechamente relacionado con las actitudes de las personas, y esto, en definitiva es el resultado de un conjunto de valores, creencias y costumbres. Dentro de este deporte en concreto, hay estudios sobre las actitudes de los futbolistas (Boixadós y Cruz, 2000) y la investigación demuestra que los jóvenes competidores se desarrollan en contextos particularmente importantes para su crecimiento psicosocial. Así pues, en muchos equipos de fútbol, fundamentalmente en los profesionales, se comparte el fenómeno de la diversidad cultural, y ésta va a estar conectada al tipo de actitud que cada uno de los integrantes lleve a cabo para favorecer o no las relaciones interpersonales del grupo. No obstante es imprescindible explicar que la actitud va estrechamente relacionada con la volición, la cual sería el principio racional de la acción. Según se recoge en el diccionario de Psicología de Saz (2000), la voluntad es un proceso cognitivo por el que uno mismo se decide a la realización de un acto por iniciativa propia. Por lo tanto, si el sujeto dice que no quiere cambiar su actitud, es imposible iniciar cualquier reestructuración cognitiva. Entrenadores y psicólogos del deporte pueden y deben intentar cambiar aspectos desfavorables para él, pero si el jugador no proyecta sus energías volitivas hacia ese cambio, no será posible la modificación conductual. Así pues, en este estudio se procede a profundizar en el control de la actitud que los jugadores de un equipo de fútbol presentan en sus prácticas deportivas para así comprobar la repercusión sobre su rendimiento deportivo, y determinar si es necesaria la intervención psicológica individual o colectiva para la optimización de dicho rendimiento.

MÉTODO

Participantes Esta investigación se desarrolla dentro de un estudio completo que analiza las variables psicológicas que influyen en el rendimiento deportivo de los jugadores de un equipo de fútbol semiprofesional. La muestra está configurada por 24 futbolistas que militan en el Grupo X de la Liga de fútbol española de 3ª división, organizada y regulada por la Real Federación Española de Fútbol (RFET). Este equipo es además, un equipo filial de un club de fútbol de 1ª división de la Liga de Fútbol Profesional (LFP) de España. Los jugadores pertenecen a diferentes provincias andaluzas (Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Sevilla y Málaga) localizados en distintos pueblos y capitales de las mismas. También figura un jugador Uruguayo. Las edades comprendidas de los deportistas oscilan entre los 17 y 24 años, con una media de 20.9 años. Instrumento Para analizar la variable psicológica actitud se ha utilizado el Inventario Psicológico Deportivo LOEHR (Loehr, 1982), (versión española de Cernuda, 1988). Este instrumento se compone de 42 ítems distribuidos en siete escalas: autoconfianza, control de la energía negativa, control de la atención, control de la visualización y las imágenes, nivel motivacional, energía positiva y control de actitudes. Cada escala está compuesta por 6 ítems. Las respuestas están formuladas en una escala tipo Likert desde “casi siempre” a “casi nunca”. Para esta investigación se ha seleccionado la escala control de actitudes, la cual mide el hábito de pensamiento y comportamiento del jugador que en definitiva, va a repercutir en las demás variables psicológicas del deportista, y como consecuencia en su rendimiento. Esta escala se compone de los siguientes ítems: nº 7: “Durante la competición estoy pensando positivamente”; nº 14: “Durante la competición tengo pensamientos de carácter negativo”; nº 21: “Yo empleo el 100% de mi esfuerzo durante la competición, pase lo que pase”; nº 28: “Soy capaz de cambiar estados de humor negativos en positivos controlando mi pensamiento”; nº 35: “Mi entrenador diría de mí que tengo un comportamiento bueno”; nº 42: “Yo puedo transformar un problema deportivo (crisis) en una oportunidad”. Según la baremación del cuestionario, el rango de puntuaciones para cada escala varía de 0 a 30 puntos y los intervalos establecidos se exponen en tres niveles cualitativos: bajo (Hasta 19 puntos), medio (20-25 puntos) y alto (25-30 puntos), considerándose como niveles de rendimiento deportivo más satisfactorios, aquéllos cuyas puntuaciones sean superiores a 20 puntos, y para el alto rendimiento, entre 25 y 30 puntos para cada una de las escalas. El Inventario psicológico de LOEHR ha sido utilizado durante muchos años por los profesionales de la Psicología del deporte para la evaluación y descripción de las habilidades psicológicas del deportista, pero cuenta con importantes críticas por la falta de datos sobre sus características psicométricas. Este instrumento evaluador está incluido en la batería de pruebas del Programa de Detección de Talentos Deportivos del Consejo Superior de Deportes del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes del gobierno de España de 2001. En el presente estudio, procediendo al procesamiento de los casos y a la comprobación de la fiabilidad del instrumento, se confirma que tras la aplicación del alfa de Cronbach a todas las variables, se obtiene una fiabilidad de 0.79 en su conjunto, con lo que se corrobora la aceptación del instrumento para su aplicación. Procedimiento Para la cumplimentación del LOEHR se le pasó una copia del mismo a cada uno de los jugadores del equipo de fútbol justo antes de comenzar un entrenamiento matinal durante la primera semana del comienzo de la fase de pretemporada (fase que dura desde principios del mes de julio hasta el comienzo de la Liga en el mes de agosto). Concretamente, la especialista en psicología del deporte perteneciente al cuerpo técnico del equipo, procedió a la entrega de los cuestionarios, explicando la manera de cumplimentarlo, haciendo hincapié en contestar objetivamente y con sinceridad lo que el cuestionario solicitaba. Todos los participantes fueron informados tanto del objetivo del estudio y de la absoluta confidencialidad de las respuestas otorgadas, como del manejo posterior de los datos, con la finalidad de su mejora individualizada y del grupo. Análisis de datos El análisis estadístico se ha realizado mediante el software informático Statistical Package for the Social Sciences (SPSS), versión 17.0. La estadística descriptiva se presenta en frecuencias y porcentajes. Se comprobó la consistencia interna del cuestionario mediante el análisis Alfa de Cronbach considerando un valor por encima de 0.70 como aceptable para este tipo de cuestionarios (Nunnally, 1978).

RESULTADOS

Se presenta el análisis del inventario LOEHR según la escala control de actitudes, la cual se compone de 6 ítems. Se indican los resultados estadísticos y la descripción de los mismos en función de la frecuencia y el porcentaje  extraído. En la tabla 1 se muestran los resultados del inventario según  la escala control de actitudes.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº22

 Tabla 1.  Escala control de actitudes, según los ítems 7, 14, 21, 28, 35  y 42.

Según el ítem 7 y uniendo datos estadísticos, todo el equipo expresa que a menudo y casi siempre, durante la competición están pensando positivamente. Además, en el ítem 14 destaca que sólo el 29% expone que alguna vez que otra, pueden tener pensamientos de carácter negativo, pues el 71% restante, uniendo datos, señala que rara vez o casi nunca padecen de este tipo de pensamientos durante la competición. Por otra parte, en lo que se refiere a la capacidad de esfuerzo, el 100% de los jugadores opina que emplean el 100% de su esfuerzo durante la competición, pase lo que pase. De igual modo, el 67% revela que es capaz de cambiar estados de humor negativos en positivos controlando el pensamiento. Asimismo, el 25% señala que es capaz de lograr este estado algunas veces, y dos jugadores, es decir, el 8% de los jugadores expresa que rara vez o casi nunca pueden hacer cambiar un estado de ánimo negativo en uno positivo a través de controlar sus pensamientos. Cuando se les pregunta por la posible opinión del entrenador sobre ellos, el 96%, uniendo datos estadísticos, declara que el entrenador diría de ellos que a menudo y casi siempre tienen un comportamiento bueno. Y únicamente, un 4%, es decir, un jugador, piensa que sólo alguna vez el entrenador pensaría así. Finalmente, en el ítem 42, en lo que respecta a transformar un problema deportivo (crisis) en una oportunidad, el 46% indica que sí es capaz de conseguir este cambio. También, el 38% dice que algunas veces sí puede, pero el 17% expone que rara vez lo consigue.

CONCLUSIONES

Tras este estudio, se llega a las conclusiones de que todo el equipo expresa que a menudo y casi siempre piensan positivamente mientras están compitiendo, de hecho, dos tercios de la plantilla expone que no padecen pensamientos negativos durante la competición. Además, más de la mitad de los jugadores revela que son capaces de cambiar estados de humor negativos en positivos controlando el pensamiento, sólo dos jugadores casi nunca pueden lograr esta transformación. Incluso, casi la mitad del equipo se siente capacitado para transformar una crisis o problema deportivo en una oportunidad, aunque cuatro jugadores manifiestan que rara vez lo consiguen. Por otra parte, en lo que se refiere a la capacidad de esfuerzo, todos los jugadores opinan que emplean el máximo de su esfuerzo durante la competición, pase lo que pase. Por último, cuando se les pregunta por la posible opinión del entrenador sobre ellos, todos declaran que el entrenador diría de ellos que tienen un comportamiento bueno. En concreto, se ofrece la posibilidad de mejora para un perfeccionamiento actitudinal en el alto rendimiento para una parte del equipo, y no obstante se destaca que no existe ningún jugador que indique solicitar atención especializada en esta variable psicológica.

REFERENCIAS

Alemany, I. (2009). Aspectos psicosociales de la educación intercultural. Aulas Interculturales. En J.L. López-Sáez (Coord.), XIII Curso de Intercultura de SATE-STEs, 1(1), 69-82. Facultad de Educación y Humanidades, Campus de Melilla. Breckler, S. J. (1984). Empirical validation of affects, behavior and cognition as distinct components of attitudes. Journal of Personality and Social Psychology 47, 1191-1205. Boixadós, M. y Cruz, J. (2000). Evaluación del clima motivacional, satisfacción, percepción de habilidad y actitudes de fairplay en futbolistas alevines e infantiles y en sus entrenadores. Apunts: Educación física y deportes, 62, 6-13. Bolívar, A. (1996). Los contenidos actitudinales en la LOGSE. En F.J. Perales; J. Gutiérrez y P. Álvarez (Eds.), Actas I Jornadas sobre actitudes y educación ambiental (pp.39-82). Granada: Servicio de publicaciones de la Universidad. Briñol, P., Falces, C. y Becerra, A. (2007) Actitudes. En J. F. Morales, M. Moya, E. Gaviria e I. Cuadrado (Coords.), Psicología Social (pp.457-490). Madrid: McGraw Hill. Cantero, F.J., León, J.M. y Barriga, S. (1998). Actitudes: Naturaleza, formación y cambio. En J.M. León et al. (Coords.), Psicología Social. Orientaciones teóricas y ejercicios prácticos (117-132). Madrid: McGraw-Hill. Cernuda, A. (1988). Versión Española del Inventario Psicológico de Rendimiento Deportivo (Loehr, 1982). Programa nacional de tecnificación deportiva. Consejo Superior de Deportes. Díaz, E.M. (2002). El factor actitudinal en la atención a la diversidad. Profesorado: revista de currículum y formación del profesorado, 6(1-2), 151-165. González, G. (2010a). Estrategias psicopedagógicas del técnico deportivo de un club.  En V. Arufe, L. Varela y R. Fraguela (Eds.), Manual Básico del Técnico Deportivo de un Club (pp. 90-109). La Coruña: Sportis. Formación Deportiva. González, G. (2010b). ¿Qué importancia tiene la función psicopedagógica del técnico deportivo para la mejora de sus jugadores en un club? Retos. Nuevas Tendencias en Educación Física, Deporte y Recreación, 18, 35-40. Hernández, A. y Morales, V. (2000). La actitud en la práctica deportiva: Concepto. Revista Digital. Extraído el 09 de junio de 2012 de http://www.efdeportes. com/efd18a/actitud.htm Loehr, J.E. (1982). Athetic Excellence: Mental Toughness Training for Sports. New York: Forum Publishing Co. Lopez-Sáez, M. (2007) Actitudes. En I. Cuadrado y I. Fernández (Coords.), Psicología Social (pp. 55-85). Madrid: Sanz y Torres. Marco, J.C. (2003). Psicosociología. Influencias en el rendimiento deportivo. Madrid: Gymnos. Moya, M. y Ruíz, J. (1996). Las actitudes: Marco teórico. En F.J. Perales; J. Gutiérrez y P. Álvarez (Eds.), I Jornada sobre actitudes y educación ambiental (2-38). Granada: I.C.E. Nunnally, J.C. (1978). Psychometric Theory. New York: McGraw-Hill. Petty, R.E., y Cacioppo, J.T. (1981). Attitudes and persuasion: Classic and contemporary approaches.Dubuque, Iowa: Wm. C. Brown. Westview Press, Boulder. Saz, A.I. (2000). Diccionario de Psicología. Madrid: Libro Hobby-Club. Ubillos, S., Mayordomo, S. y Perez, D. (2005). Actitudes: Definicion y medicion. En D. Paez, I. Fernandez, S. Ubillos y E. Zubieta (Cords.), Psicología Social, Cultura y Educación (pp. 95-101). Madrid: Pearson-Prentice Hall. Zanna, M. P. y Rempel, J. K. (1988). Attitudes: A new look at an old concept. En D. Bar-Tal y A.W. Kruglanski (Eds.), The social psychology of knowledge (pp. 315-334). Cambrigde: Cambrigde University Press.

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