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5 may 2010

Importancia del estudio biomecánico de la extremidad inferior y del análisis de la huella plantar en el deportista

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El propósito de esta comunicación, es dar a conocer la importancia que tiene para la prevención de lesiones hacer un correcto estudio de la pisada junto con una correcta interpretación de la misma.

 
Autor(es): Paula Alcalde Abad
Entidades(es): Centro de Podología Paula Alcalde&Abad
Congreso: III Congreso Internacional de Ciencias del Deporte y Educación Física
Pontevedra: 6-8 de Mayo de 2010
ISBN: 978-84-613-8448-8
Palabras claves: ASA, ALI, ALE

RESUMEN COMUNICACIÓN/PÓSTER

El propósito de esta comunicación, es dar a conocer la importancia que tiene para la prevención de lesiones hacer un correcto estudio de la pisada junto con una correcta interpretación de la misma. Generalmente en el mundo de los deportistas aficcionados, el estudio de la huella plantar suele solicitarse para conocer si un pie está pronado, supinado o neutro y así saber cuáles son las zapatillas que más se adecuan a nuestras necesidades, sin embargo, a través de este estudio, podemos llegar a diagnosticar lesiones a nivel de pie-rodilla-cadera-columna, siempre y cuando la acompañemos de un correcto estudio biomecánico tanto en estática como en dinámica.

En esta comunicación, los oyentes sabrán diferenciar una pisada normal de una anormal, teniendo en cuenta que un pie 100% neutro es muy difícil, por no decir imposible de encontrar, intentaremos que aprendan a diferenciar lesiones con únicamente visualizar una pisada y también valoraremos lesiones por exceso o defecto de presión en la huella plantar

La imagen de la huella plantar considerada normal tiene una forma y unos parámetros específicos, donde vamos a diferenciar 3 zonas: la zona talar o retropié, la zona de apoyo medio o mediopié y la zona dígito-metatarsal o antepié. Para objetivar las correctas mediciones de la huella plantar, vamos a tomar como punto de referencia la zona del antepié, y más concretamente la zona de apoyo de las cabezas metatarsales, esta zona la dividiremos horizontalmente en tres partes exactamente iguales. El mediopié debe de tener la longitud de una parte de las anteriormente divididas, si su superficie fuese mayor, estaríamos ante la existencia de un aplanamiento del ALI, lo que comúnmente se conoce como pie plano, y si su superficie fuese menor o inexistente, estaríamos ante una falta de apoyo o inexistencia en el mismo del ALE, conocida como pie cavo. Con respecto al retropié, este ha de tener una superficie igual a 2/3 de la zona de antepié y verticalmente a de estar posicionada a nivel de las 3 cabezas metatarsales centrales, si se encontrase posicionado este apoyo lateralmente con respecto a la línea media del cuerpo o fuese superior a 2/3, estaríamos ante un pie varo o supinado y si por el contrario existiese un apoyo medial con respecto a la línea media del cuerpo o este apoyo fuese inferior a 2/3, nos hallaríamos ante un pie valgo o pronado. Con respecto a las fuerzas que recaen sobre la huella plantar, hay que considerar que la zona del retropié va a soportar un 75% frente al 25% restante que recaerá sobre el medio y el antepié en un pie normal tomando como posición base la bipedestación estática. El apoyo ha de ser igual bilateralmente, si nos encontrásemos con un retropié que recibe un mayor apoyo con respecto al otro, deberíamos de valorar la existencia de una dismetría real o aparente, un acortamiento articular o una mala posición posturológica, si el problema fuese que recae menos del 75% de la fuerza sobre la zona de retropié, podríamos encontrarnos ante un equinismo real o relativo, una mala posición de el ASA, un acortamiento de alguno de los músculos que nos forman el tríceps sural… y si por el contrario nos recayesen mas del 75% de las fuerzas, podríamos estar ante un pie talo, una potenciación irregular de la musculatura extensora, una alteración ósea de carácter congénito… para poder llegar a un diagnóstico exacto, sería necesario hacer un correcto protocolo biomecánico, especialmente de la extremidad inferior prestándole especial atención a la posición de el ASA. La parte externa del mediopié ha de recibir una fuerzas inferiores a las que reciben las cabezas metatarsales y la presión ejercida sobre éstas ha de ser equitativa y siempre ha debe de haber una continuidad entre la 1ª cabeza metatarsal y el primer dedo, si esto no fuese así, podríamos hallarnos ante alteraciones óseas, musculares y/o articulares como hallux abductus valgus, quintus varus, insuficiencias del 1º radio, arco anterior transverso invertido… Con esta pequeña explicación, quisiera transmitir la importancia del estudio biomecánico y de la pisada, tanto para el ciudadano de a pie como para el deportista, ya que este último va ver mermado su rendimiento deportivo ante cualquier tipo de alteración visible en el estudio de su pisada, quien nos va a indicar una serie de alteraciones existentes en su estructura corporal, y no únicamente la prono/supinación del pie o del retropié. Hay que tener en cuenta que será imprescindible también hacer un exhaustivo análisis durante la marcha, ya que generalmente las anormalidades podálicas se ven incrementadas en dinámica con respecto a la estática.

 

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