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24 abr 2008

Influencia del nivel de los equipos sobre las creencias de habilidad y estrategias de afrontamiento en la práctica deportiva en jugadores jóvenes de baloncesto

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En las competiciones deportivas aparecen situaciones estresantes que los deportistas deben enfrentarse mediante una serie de estrategias de afrontamiento. Asimismo, estos deportistas poseen diversas creencias implícitas de habilidad que tienen influencia en el comportamiento deportivo.
Autor(es): Pedro Antonio Sánchez Miguel*, Tomás García Calvo *, Francisco Miguel Leo Marcos *y Miguel Ángel Gómez Ruano **
Entidades(es): * Facultad de Ciencias del Deporte. Universidad de Extremadura ** Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Universidad Politécnica de Madrid Educación Física y Salud, Comunicación oral
Congreso: III Simposio Internacional de la CC de la Actividad Física y el Deporte
Valencia- 24-26 de Abril de 2008
ISBN: 978-84-612-3517-9
Palabras claves: Estrategias de afrontamiento, creencias de habilidad, baloncesto.

Resumen Influencia del nivel de los equipos sobre las creencias de habilidad y estrategias

En las competiciones deportivas aparecen situaciones estresantes que los deportistas deben enfrentarse mediante una serie de estrategias de afrontamiento. Asimismo, estos deportistas poseen diversas creencias implícitas de habilidad que tienen influencia en el comportamiento deportivo. El presente trabajo mide las creencias de habilidad y estrategias de afrontamiento en una muestra de 207 jugadores de baloncesto de categorías cadete y juvenil con una media de edad de 15.41 años, pertenecientes a diferentes equipos españoles. Se dividió a los jugadores en función de su nivel de juego (Nivel Alto y Nivel Bajo). El análisis de varianza de la variable nivel de juego nos indica que los jugadores de mayor nivel manifiestan estrategias de afrontamiento en la práctica deportiva más adaptativas (no abandonar la práctica deportiva, no improvisar y utilizan estrategias positivas en la práctica deportiva). Sin embargo, el análisis de medias nos muestra que no existen diferencias significativas entre los jugadores de mayor o menor nivel en las creencias de habilidad. Finalmente se discuten los resultados obtenidos con el objetivo de aumentar el conocimiento sobre las estrategias de afrontamiento y creencias de habilidad manifestadas por los deportistas en diferentes ámbitos deportivos.

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1. INTRODUCCIÓN

Al estudiar a jóvenes en el deporte y contextos de educación física, una perspectiva socio-cognitiva proveniente del campo educativo ha empezado a ser dominante en las últimas décadas, las creencias de habilidad (Dweck, 2002). Éstas tienen un papel importante, debido entre otros aspectos a la conformación de las respuestas afectivas entre los sujetos (Li y Lee, 2004). Esta teoría señala que existen dos tipos diferentes de creencias implícitas de habilidad en el contexto deportivo (Dweck, 2002). Por un lado está la habilidad aprendida que señala que la habilidad puede mejorarse a través del esfuerzo y el aprendizaje y por otro lado, la habilidad innata manifiesta que ésta es estable y no puede mejorarse. En un principio, Fleishman (1972) en su esfuerzo por analizar, describir, explicar y distinguir el aprendizaje en el contexto psicomotor señala que la habilidad muchos tipos de habilidad son producto del aprendizaje y la experiencia. En esta línea, han sido muchos los autores (Nicholls, 1989; Nicholls y Millar, 1984) que proponen que hay cuatro niveles relativamente diferentes en el entendimiento por parte de los niños de habilidad, esfuerzo, dificultad en la tarea y rendimiento. En el primer nivel (5-6 años), los niños no pueden diferenciar claramente esfuerzo, habilidad y rendimiento en términos de causa y efecto. En el segundo nivel (7-9 años), los niños ven el esfuerzo como la primera causa de rendimiento. El tercer nivel (9 – 12 años), los niños empiezan a diferenciar habilidad y esfuerzo como causa de los resultados del rendimiento, pero esta distinción no es siempre aplicada por ellos. Finalmente, en el nivel cuatro, los adolescentes diferencian claramente habilidad y esfuerzo y entienden la noción de “habilidad como una capacidad”. Ellos también creen que la habilidad limita el efecto del esfuerzo sobre el rendimiento. De esta manera, una gran cantidad de esfuerzo es entendida como la posesión de una habilidad limitada (Eccles, Wigfield, y Schiefele, 1998). Las últimas investigaciones (Wang y Biddle, 2001; Spray, Wang, Biddle, Chatzisarantis, y Waburton, 2006) realizadas al respecto, indican que los jóvenes deportistas pueden poseer ambas creencias de habilidad, es decir, que pueden considerar que la habilidad está influida por un componente innato pero, que ésta puede ser mejorada a través del esfuerzo y trabajo. En este sentido, cuando la habilidad innata va acompañada de habilidad aprendida, ésta última puede equilibrar las consecuencias negativas de la habilidad innata, conduciendo a respuestas motivacionales positivas (Spray y cols., 2006). Así, Dweck (2002) señaló que muchos teóricos modernos creen que la definición de habilidad está social e individualmente construidas. Asimismo, hay una aceptación general que los atletas participantes en actividades competitivas necesitan emplear estrategias de afrontamiento y destrezas psicológicas para alcanzar el mejor rendimiento y estar más satisfecho con su experiencia deportiva (Gould, Finch, y Jackson, 1993). De hecho, existen pequeños acuerdos con respecto a la selección de ítems representando estrategias de afrontamiento y destrezas psicológicas en el contexto atlético específico (Crocker, Kowalski, y Graham, 1998; Murphy y Tammen, 1998). De esta manera, un número amplio de estrategias de afrontamiento se han desarrollado en lo últimos tiempos (Eklund, Grove, y Heard, 1998), aunque muchas de éstas están limitadas por una carencia de claridad y especificidad (Crocker y cols., 1998). Basándonos en el modelo transaccional de Lazarus de estrés y afrontamiento (Lazarus y Folkman, 1984), los procesos de afrontamiento son vistos como respuestas a la evaluación cognitiva de los individuos en condiciones de temor. Mientras los pioneros trabajos en la literatura de afrontamiento se centran en mecanismos inconscientes de defensa (e.g., Freud, 1936), Lazarus y Folkman (1984) resaltan los mecanismos conscientes de defensa. Concretamente, para Lazarus y Folkman, las estrategias pueden ser caracterizadas por los esfuerzos y recursos cognitivos, afectivos y comportamentales empleados para responder a las demandas externas y/o internas. Son muchos los instrumentos utilizados para valorar las estrategias de afrontamiento empleadas por los participantes en actividades deportivas. Así, basados en la teoría de Lazarus y Folkman, Kim y colaboradores han desarrollado recientemente una medida específica de las estrategias de afrontamiento en el campo deportivo que tiene por nombre Cuestionario de Acercamiento al Afrontamiento en el Deporte (ACSQ: Kim y Duda, 1997; Kim, Duda, y Ntoumanis, 2003a). El ACSQ valora esfuerzos cognitivos, afectivos y comportamentales para afrontar las dificultades psicológicas que pueden provocar un descenso en el rendimiento durante las actividades competitivas. En este sentido, son muchos los estudios que se han realizado empleando este instrumento. Con el objetivo de examinar la validez factorial del cuestionario actual de 32 ítems, 404 atletas colegiales de Korea (314 chicos y 90 chicas; edad media = 20, 87 años; desviación típica = 1, 32 años) participantes de varias modalidades deportivas (fútbol, baloncesto, béisbol, balonmano, tiro con arco, tenis, golf, natación, lucha y atletismo) fueron valorados (Kim y cols., 2003). Por ello, el objetivo de nuestro estudio es el de valorar las creencias de habilidad y las estrategias de afrontamiento empleadas en la competición deportiva por jugadores cadetes y juveniles de baloncesto, divididos en dos niveles.

2. MÉTODO

Participantes La muestra está compuesta por 207 jugadores de baloncesto de categorías cadete y juvenil pertenecientes a diversos equipos españoles. La media de edad es de 15.41 años. Los jugadores se dividieron en función del nivel que presentaban. Así, consideramos que aquellos jugadores cadetes que participaban en liga nacional (Grupo Capitol de Valladolid, Unicaja de Málaga y Caja San Fernando) formaban parte del grupo de Nivel Alto (n = 34) y el resto pertenecían al grupo de Nivel Bajo (n = 173). Instrumentos Estrategias de afrontamiento. Para valorar las estrategias de afrontamiento se utilizó una versión adaptada al castellano del Cuestionario de Acercamiento al Afrontamiento en el Deporte (ACSQ: Kim & Duda, 1997; Kim et al., 2003b). EL ACSQ de 32 ítems comprende 6 subescalas (plan activo/reestructuración cognitiva, calma emocional, abandono deportivo, búsqueda de apoyo social, empleo de la religión y riesgo comportamental). Las respuestas fueron realizadas en una escala tipo Likert que varía desde 1 (totalmente desacuerdo) hasta 5 (totalmente de acuerdo). Creencias de habilidad en el deporte. La versión española del Cuestionario sobre las Concepciones de la Naturaleza de la Habilidad Atlética -2, (CNAAQ-2: Wang y Biddle, 2001) fue empleada para valorar las creencias de habilidad aprendidas e innatas. Este cuestionario de 12 ítems se compone de dos factores de orden superior, creencias aprendidas e innatas. Las creencias aprendidas se valoran a través de dos subescalas reflejando el aprendizaje y la mejora, mientras que la habilidad innata es evaluada mediante dos subescalas que indican la estabilidad y el talento. Las respuestas fueron realizadas en una escala tipo Likert que varía desde 1 (totalmente desacuerdo) hasta 5 (totalmente de acuerdo). Procedimiento Antes de llevar a cabo la toma de datos, se informó y se solicitó permiso a los entrenadores de los participantes implicados, aclarándoles todas las dudas que pudieran aparecer con nuestro trabajo, exponiéndoles los objetivos de nuestra investigación y cuál iba a ser la utilización de los resultados. Posteriormente, una vez obtenidos los permisos pertinentes, se procedió a la toma de datos. Para llevar a cabo esta tarea, se citó a los participantes en los vestuarios donde solían cambiarse antes de la práctica deportiva y completaron los cuestionarios durante unos 15-20 minutos. El investigador principal se encontraba presente en todo momento para explicar el procedimiento y resolver dudas que pudieran surgir.

3. RESULTADOS

En la Tabla 1 se muestran los resultados del análisis de varianza de las creencias de habilidad y las estrategias de afrontamiento en función del nivel de los equipos. Así, observamos que en las creencias de habilidad no existen diferencias significativas en ninguno de los factores en función de los niveles de los conjuntos. Sin embargo, al analizar las estrategias de afrontamiento en la competición, obtenemos que los equipos de mayor calidad emplean estrategias de afrontamiento más adaptativas en la competición. En este sentido, vemos cómo estrategias basadas en la innovación son más desarrolladas por jugadores de nivel más bajo. Igualmente, estos jugadores manifiestan más estrategias de abandono de la práctica deportiva que los jugadores que participan en ligas superiores. Por el contrario, demostramos que los jugadores de mayor nivel emplean estrategias más positivas a la hora de afrontar la situación competitiva que los jugadores que participan en un nivel inferior. Tabla 1. Análisis de Varianza de las variables estudiadas.

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4. DISCUSIÓN

El objetivo del presente trabajo era valorar las creencias de habilidad y las estrategias de afrontamiento empleadas en la competición deportiva por jugadores cadetes y juveniles de baloncesto, divididos en dos niveles. Los resultados nos muestran que no existen diferencias significativas entre los dos niveles en cuanto a las creencias de habilidad. En este sentido, nuestros resultados corroboran los encontrados por Belcher, Lee, Solmon & Harrison (2003) en el que no hallan diferencias significativas en las creencias de habilidad aprendida e innata entre universitarias que aprendían el lanzamiento de muñeca en hockey en cuanto al rendimiento. Sin embargo, observamos que los valores de creencias de habilidad aprendida son bastante altos en los dos grupos, lo que nos puede indicar los altos niveles de rendimiento y motivación intrínseca que presentan la muestra objeto de estudio. Estos resultados son similares a los encontrados por Jourden, Bandura & Banfield (1996) en el que demostraron que los sujetos que poseían una creencia aprendida de habilidad aumentaban su rendimiento, auto-eficacia y motivación intrínseca hacia la tarea a realizar. Asimismo, y en la línea con estudios anteriores (Spray et al., 2006) destacamos que los chicos que consideran que la habilidad es aprendida, manifiestan una mayor implicación hacia el aprendizaje, mientras que los sujetos que expresan una creencia innata de habilidad reflejan una mayor implicación al rendimiento y una mayor atribución del fracaso a la capacidad que al esfuerzo. De esta manera, sugerimos que los sujetos evaluados manifiestan una gran capacidad de aprendizaje, que puede explicar su participación en equipos de máxima categoría a nivel nacional. Por otro la lado, los sujetos de mayor nivel presentan estrategias de afrontamiento en la competición más adaptativas (no abandonar la práctica deportiva, no improvisar y utilizan estrategias positivas en la práctica deportiva). Una posible explicación de ello puede ser que los jugadores con un mayor nivel competitivo, experimentan menos estrés debido a una mayor percepción de control, y cuando el estrés es percibido, la mayoría de estrategias centradas en el problema son empleadas. De igual manera, la mayor confianza en las capacidades de los atletas, conduce a una mayor cantidad de estrategias de afrontamiento adaptativas (Roth y Cohen, 1986). En esta línea, estos resultados corroboran lo encontrado por Hanton y Jones (1999) que señalan que los nadadores de élite confían en mayor medida en la adquisición y desarrollo de habilidades y estrategias cognitivas, en comparación con los nadadores que eran de menor nivel. Así, se ha demostrado que las estrategias centradas en el problema aumenta con la calidad de la ejecución y la percepción de haber alcanzado los objetivos propuestos (Murphy & Tammen, 1998), estableciéndose una relación positiva entre esa percepción de consecución de los objetivos y la utilización de estrategias tales como el control del pensamiento o la imaginería mental (Thomas, Murphy, & Hardy, 1999). Otro aspecto a destacar es que todos los jugadores evaluados son de nacionalidad española, a pesar que muchas canteras de equipos nacionales incluyen entre sus jugadores a sujetos pertenecientes a otros países. Esto también puede apoyar los bajos índices encontrados por ambos grupos en estrategias de afrontamiento desadaptativas (riesgo comportamental, deseo de abandonar la práctica deportiva), ya que se ha demostrado que los jugadores españoles son bastantes realistas en la situación deportiva cuando las cosas no salen bien, en comparación con jugadores de Estados Unidos y koreanos (Kim, Duda, Tomás, & Balaguer, I., 2003). Como reflejan Kim et al., (2003) los bajos niveles en riesgo comportamental, sugiere que los españoles son bastantes conservadores en el empleo de estrategias de afrontamiento. Finalmente, resaltamos que se necesitan futuros estudios para conocer qué características de los deportistas que realizan estrategias de afrontamiento más adaptativas se diferencian de aquellos que emplean respuestas ineficaces a la situación deportiva. Asimismo, como hemos señalado anteriormente, es importante analizar las creencias de habilidad en los jóvenes deportistas con el objetivo de aumentar su rendimiento y motivación intrínseca en el contexto deportivo.

5. CONCLUSIONES

Las conclusiones más importantes de este trabajo son que no existen diferencias en las creencias de habilidad de los jugadores de baloncesto valorados en función del nivel de los equipos. Sin embargo, a la hora de emplear estrategias de afrontamiento de la situación competitiva, observamos cómo los jugadores de mayor nivel desarrollan estrategias más adaptativas que los jugadores de un nivel inferior. Con respecto a ello, sugerimos que debido a la mayor percepción de control y capacidad que tienen estos jugadores de mayor calidad les conduce a desarrollar estrategias más centradas en el problema.

Bibliografía

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