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23 sep 2006

La formación permanente del entrenador. La reflexión y el análisis sobre el entrenamiento.

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El papel del entrenador en los deportes de equipo es transcendental para la consecución de los objetivos formativos y deportivos. El conocimiento adquirido por los entrenadores para su desarrollo profesional proviene tanto de la formación inicial como de la formación permanente.

Autor(es):*Emilio Lledó Figueres1 , Salvador Llana Benlloch1, Pedro Pérez Soriano 1
Entidades(es): 1Universidad de Valencia
Congreso: II Congreso Internacional de Deportes de Equipo
Pontevedra: 21-23 de Septiembre de 2006
ISBN:978-84-613-1659-5
Palabras claves:Entrenador, Formación Permanente, Análisis del Entrenamiento, Variables Pedagógicas del Entrenamiento.

RESUMEN.

El papel del entrenador en los deportes de equipo es transcendental para la consecución de los objetivos formativos y deportivos. El conocimiento adquirido por los entrenadores para su desarrollo profesional proviene tanto de la formación inicial como de la formación permanente. Son muchos los medios, formales y no formales, empleados por los entrenadores para completar sus conocimientos teóricos y de aplicación práctica. De todos ellos, la reflexión sobre su propia acción es considerada como uno de los medios de formación permanente que más le ayuda en su quehacer diario. La reflexión sobre el entrenamiento no precisa, inicialmente, de agentes externos que colaboren en su puesta en práctica. Para que esta reflexión sea eficiente, ésta tiene que ser deliberada y apoyada en un conocimiento teórico. Los programas de formación inicial de los entrenadores deben incluir conocimientos teóricos y experiencias prácticas para enseñar al entrenador novel a reflexionar “en” y “sobre” el entrenamiento. Para una correcta reflexión sobre el entrenamiento se precisan datos objetivos que analizar e interpretar. Para ello, la planificación del entrenamiento debe incluir los elementos necesarios que permitan este análisis. En los diarios de entrenamiento, los entrenadores incluirán en la definición de las tareas de entrenamiento, además de los habituales gráficos, descripción de la tarea y tiempos de práctica, otras variables pedagógicas de entrenamiento, tales como: la fase de juego que se pretende trabajar, los medios de entrenamiento que emplea, las situaciones de juego que trabaja y los contenidos de entrenamiento que se enseñan/entrenan. El registro y control del entrenamiento es una competencia del entrenador que implica una gran dedicación. Por ello, se recomienda el empleo de herramientas informáticas que faciliten esta labor, dedicando así su tiempo a la reflexión sobre la acción.

INTRODUCCION

El entrenador es el máximo responsable de conducir los procesos de entrenamiento-aprendizaje en el deporte. El papel del entrenador en los deportes de equipo es fundamental, pues no sólo tiene que dominar los conocimientos de su modalidad deportiva, de la teoría y práctica del entrenamiento deportivo, de la fisiología del esfuerzo, etc., sino que debe ser capaz de conjugar los intereses de todo un colectivo de jugadores, pues el éxito deportivo no se alcanza individualmente sino en equipo. Asimismo tiene que ser el líder de ese grupo humano, el responsable de su formación y de encauzar los intereses particulares en intereses colectivos. Además, los entrenadores en deportes colectivos trabajan con un grupo humano numeroso, que desarrollarán su actividad deportiva de forma conjunta y que colaboran para conseguir los objetivos del juego superando a otro grupo de jugadores. Todas estas características les hacen ser un grupo de entrenadores diferentes del resto. La formación inicial recibida por los entrenadores, sus teorías implícitas, sus experiencias previas tanto como jugador como de entrenador, el ámbito en el que desarrolla su actividad profesional (recreativo, formativo o de rendimiento), el contexto y características de la institución en la entrena, etc. condicionan los procesos de entrenamiento (Feu, 2004). Los entrenadores son profesionales que se adaptan a las condiciones en las que realizan su trabajo para conseguir los objetivos formativos y deportivos. La formación inicial que reciben les habilita para ser los responsables del proceso de entrenamiento de sus deportistas, pero esta formación es sólo una parte de los conocimientos que los entrenadores utilizan para su desarrollo profesional. El conocimiento profesional del entrenador es adquirido mediante diferentes vías, tanto formales como no formales, que supera el modelo de formación inicial oficial y reglada. La formación inicial tiene su momento y está limitada en el tiempo, mientras que la formación permanente es continua y puede desarrollarse en cualquier instante. Por eso, gana cada vez más peso el estudio de los procesos de formación permanente en los entrenadores, pues son los que permiten la evolución de los entrenadores nóveles a entrenadores expertos. Son muchos los medios que los entrenadores emplean para su formación permanente, tales como: la observación de otros entrenadores expertos, las charlas con otros entrenadores, la competición, la existencia de “mentores” o entrenadores tutores, la propia experiencia como entrenadores, (Abraham, Collins & Martindale, 2006; Gilbert & Trudel, 2001; Jones, Armour, & Potrac, 2004; Lemyre, Trudel, & Durand-Bush, 2007), el autoaprendizaje, la lectura de bibliografía especializada o el visionado de videos entre otros (Feu, 2006; Nelson, Cushion & Potrac, 2006). Uno de estos medios es la experiencia y la reflexión sobre la propia acción. Este medio de formación permanente inicialmente no precisa de agentes externos que colaboren en su desarrollo. Partiendo del conocimiento previo y el pensamiento del entrenador, mediante las tareas propuestas en cada una de las sesiones de entrenamiento, se reflexiona y analiza cómo se desarrollan los procesos de entrenamiento para buscar una mejora continua.

La formación del entrenador.

La formación de los entrenadores deportivos se produce en diferentes periodos de su desarrollo profesional. En un primer período, para obtener la capacitación profesional que le permita entrenar, todos los entrenadores deben pasar por un proceso de formación inicial dentro de una estructura formal. Habitualmente estos procesos de formación han estado tutelados por las federaciones deportivas, pues son estas instituciones las que tiene reconocida la capacidad certificadora en este ámbito. En España, y tras los últimos cambios legislativos acaecidos a partir de la promulgación de la Ley del Deporte en 1990, se han producido algunos cambios que afectan a la formación del entrenador. Se unificaran los niveles formativos, inicialmente en tres niveles formativos progresivos para todas las modalidades deportivas, Monitor, Entrenador y Entrenador Superior (Real Decreto 594/1994), y posteriormente en dos niveles: Técnico Deportivo, Técnico Deportivo Superior (Real Decreto 1913/1997). También se unificaron los niveles de entrada y requisitos de acceso, se estableció un programa formativo común para todas las modalidades deportivas, se diseñaron bloques de contenidos comunes y específicos de cada deporte, etc. Además, se permitió que la formación inicial del entrenador pueda realizase fuera del entorno federativo, bajo el paraguas de otras instituciones académicas. Se ha evolucionado en la certificación de los entrenadores, facilitando que personas con una formación académica puedan desarrollar esta función. Así, desde el contexto universitario, los Licenciados en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte o los Maestros Especialistas en Educación Física puedan tener una certificación como entrenadores. También, desde el ámbito de la formación profesional, los Técnicos en Animación Físico Deportiva pueden obtener con una mayor facilidad esta certificación federativa que les permita entrenar a equipos deportivos. Tras la obtención de la certificación que permite que un entrenador tenga reconocida su capacidad para dirigir los procesos de entrenamiento, la formación del entrenador sigue activa, mediante un proceso continuo de formación permanente. Se inicia así el segundo período de la formación del entrenador. Mientras la formación inicial se realiza habitualmente dentro de un contexto formal, la formación permanente de los entrenadores puede realizarse tanto dentro de un entorno formal como no formal. Se considera que la formación formal es aquella que se realiza al amparo del sistema educativo o deportivo, mientras que la formación no formal la constituyen el conjunto de experiencias y aprendizajes adquiridos fuera del contexto educativo o deportivo (Colom, 2005).

La formación permanente formal de los entrenadores la potencian las instituciones académicas y deportivas (federaciones, universidades, asociaciones deportivas, clubes, etc.), mediante la realización de cursos, congresos, clínic, etc. . También en el contexto deportivo existe una figura muy habitual que permite un aprendizaje continuo y una familiarización progresiva con los procesos de entrenamiento, como es la figura del entrenador ayudante de otro más experto. Esta figura facilita la formación continua de los jóvenes entrenadores al poder aprender las experiencias prácticas de otro entrenador experto, dentro de una estructura deportiva formal, de un equipo. Además de estos medios de formación permanente formal existen otros, empleados en menor medida por la no generalización de esta práctica. Se trata de las aulas de formación permanente dependientes de alguna institución formativa. En estas aulas de formación permanente se debate sobre aspectos relacionados con la práctica deportiva y están dirigidos por un experto que focaliza y dirige los temas a tratar. La formación permanente de los entrenadores en un entorno no formal se ha demostrado de gran utilidad para el desarrollo profesional del entrenador (Irvwin, Hanton & Kerwin, 2004; Lemyre, Trudel, & Durand-Bush, 2007; Wright, Trudel, & Culver, 2007). La formación permanente no formal de los entrenadores es muy variada empleando los medios que tienen a su alcance, así como las posibilidades materiales para completar su formación (Ibáñez, 1996). Los entrenadores aprenden de su propia experiencia, observan el comportamiento de otros entrenadores más expertos durante el entrenamiento o durante la competición, intercambian sus experiencias con otros entrenadores de modo informal, o mediante el establecimiento de comunidades de práctica, son asesorados por un entrenador más experto o mentor, analizan la competición (Lemyre, et al., 2007; Wright, et al., 2007), realizan lecturas de textos especializados en monografías, en artículos técnicos o en artículos de investigación, visionan partidos o se forman a sí mismo (Nelson, Cushion & Potrac, 2006). Las ventajas de la formación formal son: i) está organizada y supervisada por instituciones académicas o deportivas; ii) es una formación que está sujeta a una reglamentación, a unas normativas que han sido supervisadas por las autoridades; iii) está estructurada y sistematizada; iv) abarca todos los ámbitos que debe dominar el entrenador en su desempeño profesional, es completa; v) es un requisito legal para poder ejercer la labor de entrenador. Por el contrario, algunos de sus inconvenientes pueden ser: i) está limitada temporalmente a un período de la formación del entrenador; ii) habitualmente es de carácter presencial; iii) suele estar desvinculada de la práctica, al ser una formación fundamentalmente teórica (Abraham & Collins, 1998); iv) existe un desequilibrio entre los contenidos de las ciencias de apoyo (biomecánica, fisiología, psicología…) y los contenidos específicos del entrenamiento (Williams & Kendall, 2007); v) masificación de la enseñanza, con alto número de alumnos (Ibáñez, 1996); vi) saltos no progresivos entre diferentes niveles formativos (Jiménez & Lorenzo, 2008), entre otros. Las ventajas de la formación permanente son (Ibáñez, 2007): i) se trata de una formación que no está limitada en el tiempo, puede realizarse en cualquier momento; ii) permite una mejora continua en cualquier ámbito del entrenamiento deportivo; iii) es una formación específica y en aquellos ámbitos en los que se desee mejorar; iv) se puede producir de forma autónoma, v) puede ser variada o inespecífica; vi) es compaginable con el desarrollo profesional del entrenador; vii) puede ser no presencial. Algunos de los inconvenientes reflejados por Ibáñez (2007) pueden ser: i) es voluntaria siendo posible que algún entrenador no la quiera emplear; ii) se produce de forma asistemática, sin estar previamente estructurada; iii) se puede producir de forma descontextualizada. Como se aprecia, ambos medios para la formación del entrenador tienen una serie de ventajas e inconvenientes, por ello, los aprendizajes adquiridos tanto con la formación formal como la no formal deben ser complementarios. Los conocimientos adquiridos por los entrenadores en su formación inicial y permanente son de carácter teórico y de aplicación práctica. La reflexión sobre la propia práctica es un medio fundamental para el aprendizaje de los entrenadores (Ibáñez, 1996; Giménez, 2000), por ello, durante los procesos de formación del entrenador, formales y no formales, la adquisición de los conocimientos teóricos y de aplicación práctica irá acompañada de un proceso reflexivo “en” la práctica y “sobre” la práctica (Cushion, Armour & Jones, 2003; Gilbert & Trudel, 2001; Lemyre, et al., 2007; Nelson & Cushion, 2006). Esta reflexión puede hacerse en solitario, pero es aún más eficaz si se produce bajo la supervisión de un tutor o mentor que oriente inicialmente el proceso de reflexión (Bloom, Durand-Bush, Salmela & Schinke, 1998). Los procesos de reflexión sobre la práctica han de realizarse sobre datos objetivos. Estos datos se obtendrán de la planificación de las sesiones de entrenamiento. La planificación del entrenamiento es fundamental para los entrenadores, pues permite saber el trabajo previsto para cada una de las sesiones de entrenamiento y, a su vez, colaborará en su formación continua, facilitando datos objetivos para la reflexión sobre su actuación diaria. La planificación del entrenamiento no es sólo organizar secuencialmente una serie de tareas y establecer los tiempos de cada una de ellas, sino que debe recoger otra serie de elementos que permitan evaluar el proceso de entrenamiento (Ibáñez, 2008). Los programas de formación del entrenador tienen que ayudar al entrenador a planificar adecuadamente el entrenamiento, incluyendo los elementos necesarios que permitan, por un lado, conducir el entrenamiento, al tiempo que facilitar información válida para su posterior análisis.

La reflexión sobre el entrenamiento

La planificación del entrenamiento y su posterior desarrollo práctico por sí solos no mejoran significativamente el conocimiento profesional del entrenador. Para que se produzca una mejora está práctica debe ser deliberada (Bell, 1997), debe reflexionarse sobre ella (Lemyre, et al., 2007; Nelson & Cushion, 2006) y debe estar sustentada en un conocimiento teórico (Cushion, 2005). En los programas de formación de los entrenadores se incluirá la evaluación de los procesos de entrenamiento, basada en la reflexión sobre la práctica. La evaluación del entrenamiento en deportes colectivos tradicionalmente se ha dirigido hacia variables de naturaleza fisiológica, por mimetismo al trabajo que se realiza en deportes individuales. En deportes colectivos es muy relevante el control de las variables pedagógicas de entrenamiento, es decir, de los contenidos específicos de entrenamiento (contenidos de entrenamiento, situaciones de juego, medios de entrenamiento, fases de juego), y de cómo éstos se enseñan/entrenan (Ibáñez, 2008). A partir del registro y control de las variables pedagógicas del entrenamiento, habrá que formar a los entrenadores en tres modalidades de reflexión: reflexión en la acción, reflexión sobre la acción y una reflexión retrospectiva sobre la acción (Gilbert & Trudel, 2001), facilitando así su conocimiento y desarrollo profesional.

Los entrenadores noveles repiten el modelo formativo con el que fueron formados. Repiten sus experiencias como jugadores, mantienen sus creencias previas y sus teorías implícitas hasta adquirir un grado de experiencia que les permita reflexionar en profundidad sobre su desarrollo profesional. Por eso, es importante que en los programas formativos se incluyan experiencias positivas sobre el diseño, planificación y evaluación del entrenamiento, así como facilitar una formación permanente que les permita reflexionar “en” y “sobre” su práctica para mejorar. Los entrenadores emplean diferentes medios para su formación permanente, siendo la reflexión sobre su propia práctica uno de los más poderosos para favorecer su evolución como entrenador. Ibáñez (1996) encontró que el 27,6% de los entrenadores de entrenamiento planificaban el entrenamiento en función de sus experiencias previas y un 22% lo hacían tras reflexionar con su equipo de trabajo. Los datos muestran la importancia de reflexión en la formación no formal de los entrenadores. Estos resultados deberán tenerse en cuenta en los programas de formación inicial, para presentar las estrategias que permita que los entrenadores nóveles puedan reflexionar sobre su propia práctica y seguir mejorando en su desarrollo profesional como entrenadores. Los entrenadores evolucionan por dos fases en la reflexión de sobre el entrenamiento (Ibáñez, 2007). En una primera fase, los entrenadores reflexionan  sobre la propia práctica. A partir de ella, i) repiten las actividades que han resultado “exitosas” en el entrenamiento; ii) realizan la adecuación del tiempo de práctica en cada una de las tareas de entrenamiento; iii) realizan los ajustes para la modificación de la organización de las tareas en futuras sesiones de entrenamiento; iv) adecuan las estructuras de las situaciones de entrenamiento, etc. En una siguiente fase, de una mayor complejidad y que requiere una mayor madurez por parte de los entrenadores se produce el proceso del control del entrenamiento. Mediante el control del entrenamiento se puede: i) adaptar la práctica para adecuarse a un modelo de enseñanza; ii) modificar los contenidos de entrenamiento inicialmente seleccionados para el período de entrenamiento analizado; iii) variar los medios de entrenamiento empleados en ese el período de entrenamiento; iv) cambiar y evolucionar las situaciones de entrenamiento empleadas; v) reajustar el diseño de la planificación; vi) reformular los objetivos de la temporada, etc. Para realizar una reflexión en profundidad sobre los procesos de entrenamiento la planificación de las sesiones de entrenamiento tienen que registrar una serie de variables que permitan comprobar la idoneidad del trabajo realizado. Los elementos básicos a registrar en un diario de entrenamiento son: el tiempo para cada actividad, la representación gráfica de la situación práctica y unas instrucciones básicas que le permita describir el trabajo a realizar. Una planificación del entrenamiento más completa implica, además, el registro de otros parámetros. Se deben incluir las variables pedagógicas de entrenamiento, tales como: fase de juego (ataque y defensa), situaciones de entrenamiento (1 x 0; 1 x 1; 2 x 1, etc.), contenidos de entrenamiento (tiro, pase, etc.) y medios de entrenamiento (ejercicios, juegos, etc.) (Ibáñez, 2008). Estas variables permitirán analizar cómo se está realizando el entrenamiento y reflexionar sobre la práctica.Registrar y analizar la fase de juego que se entrena en básico en los deportes de equipo, pues en estos deportes existen dos fases de juego claramente diferenciadas que deben entrenarse de forma equilibrada para conseguir la eficacia en el juego. En los deportes de equipo se produce una relación funcional de colaboración y oposición entre los equipos participantes, suelen jugar en un espacio común y de forma simultánea (salvo voleibol), produciéndose una alternancia continua y dinámica entre las fases de ataque y defensa. La formación completa de un jugador implica un tratamiento equilibrado de los contenidos de estas fases de juego.

Conocer el tiempo dedicado a cada fase de juego permite saber el modelo formativo que posee el entrenador. En el gráfico 1 se muestra un ejemplo real del tiempo empleado por un entrenador de baloncesto a cada fase de juego durante de la temporada.

Gráfico 1. Tiempo dedicado a cada fase de juego en un equipo Minibasket.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 6

El gráfico 2 se presenta la evolución en el tratamiento de estos contenidos en los diferentes microciclos en los que se estructura la temporada. Estos datos permiten que el entrenador conozca de forma objetiva cómo está entrenando, su adecuación a un modelo formativo y las variaciones necesarias que debe ejecutar para seguir el diseño inicialmente programado.

Gráfico 2. Evolución del tiempo dedicado a cada fase de juego durante la temporada en un equipo Minibasket.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 6

Registrar y analizar los medios de entrenamiento permite a los entrenadores conocer el modelo de entrenamiento-aprendizaje en el que se posicionan (modelo técnico o modelo comprensivo). La formación del jugador evoluciona por diferentes períodos (iniciación, aprendizaje, perfeccionamiento), en los que los contenidos se entrenan de forma diferenciada, empleando para ello los medios de entrenamiento más adecuados para su desarrollo. La variabilidad de medios empleados estará en consonancia con los objetivos de entrenamiento, la fase de aprendizaje/entrenamiento y las características de los jugadores. El gráfico 3 muestra el tiempo empleado en cada uno de los medios de entrenamiento realizados durante una temporada.

Gráfico 3. Tiempo dedicado a cada medio de entrenamiento en un equipo Minibasket.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 6

En el Gráfico 4 se presentan la evolución de estos medios durante la temporada. Esta información objetiva permite al entrenador conocer cómo está entrenando, su adecuación al modelo formativo y a las necesidades de los jugadores en función del período formativo en el que se encuentren, realizando los cambios necesarios para conseguir los objetivos formativos o de rendimiento.

Gráfico 4. Evolución del tiempo dedicado a cada medio de entrenamiento durante la temporada en un equipo Minibasket.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 6

Igualmente, es recomendable registrar y analizar las situaciones de entrenamiento para conocer la importancia de cada una de ellas y su evolución durante el entrenamiento. El entrenamiento de los contenidos de entrenamiento debe adaptarse a las características de los jugadores, a su edad y nivel de ejecución, progresando en la dificultad de los aprendizajes. En el gráfico 5 se muestra el tiempo dedicado en cada situación de entrenamiento durante una temporada. Esta información puede cruzarse con la que aportan los datos de fase de juego y así poder comprobar la relación existente entre ambas variables pedagógicas de entrenamiento (Grafico 6). Estos resultados permiten reflexionar con datos objetivos sobre cómo son los procesos de entrenamiento, comprobar si se adecuan a los programas formativos, así como su evolución progresiva en la formación de los jugadores, desde lo simple a lo complejo o durante toda su formación.

Gráfico 5. Tiempo dedicado a cada situación de juego en un equipo Minibasket.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 6

Gráfico 6. Relación entre las situaciones de juego y situaciones de entrenamiento en un equipo Minibasket.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 6

Finalmente, también es muy importante registrar y analizar los contenidos de entrenamiento. En los deportes colectivos existe un amplio repertorio de contenidos técnicos y tácticos que los jugadores deben conocer y dominar. Estos contenidos de entrenamiento los jugadores los ejecutan de forma individual, grupal y colectivamente. Los programas de entrenamiento equilibrados desarrollaran estos contenidos progresivamente para alcanzar la formación completa del jugador. Registrar los contenidos técnico-tácticos de entrenamiento permite conocer si la formación de los jugadores es completa, progresiva, sistemática, y su adecuación al programa formativo. Toda esta información permitirá conocer con mayor profundidad cómo se está entrenado, colaborando en la mejora continua del entrenador, pues éste dispone de información sobre su propia acción. Para reflexionar sobre la acción es necesario registrar el entrenamiento, e incluir una serie de variables, variables pedagógicas del entrenamiento, que permitan realizar un análisis exhaustivo del entrenamiento. La completa planificación del entrenamiento implica un aumento del tiempo que el entrenador dedica al diseño del entrenamiento y al posterior control del trabajo realizado. Para ello, los entrenadores pueden emplear herramientas informáticas que les permitan registrar el entrenamiento. Una de ellas es el programa PYC-Basket (Planificación y Control del entrenamiento en Baloncesto). Este programa se ha diseñado en la Universidad de Extremadura para facilita el trabajo que realizan los entrenadores, ayudando al entrenador a planificar el entrenamiento y facilitando las tareas de control, emitiendo informes sobre el trabajo realizado. El control de las variables pedagógicas de entrenamiento rara vez se produce para parte de los entrenadores al implicar esta tarea un alto coste de tiempo. El empleo de esta herramienta informática reduce el tiempo dedicado a esta tarea, colaborando con en la formación permanente del entrenador, aportando datos objetivo para su posterior análisis.

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