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6 sep 2007

La práctica físico-deportiva y sus características en los adultos mayores de la Ciudad de la Habana (Cuba)

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El presente trabajo aborda la práctica de actividad físico-deportiva que realizan los habaneros mayores de sesenta y cinco años durante su tiempo libre, para lo cual se ha seleccionado una muestra...

 
Autor(es): Dr. Manuel Gómez López, Dr. Alfonso Valero Valenzuela, Dr. Francisco Ruiz Juan y Dra. M. Elena García Montes
Entidades(es): Universidad de Murcia (España)
Congreso: VII Congreso Internacional sobre la Enseñanza de la Educación Física y el Deporte Escolar
Pontevedra: 6-9 de Septiembre de 2007
ISBN: 978-84-611-8417-0
Palabras claves:

RESUMEN

El presente trabajo aborda la práctica de actividad físico-deportiva que realizan los habaneros mayores de sesenta y cinco años durante su tiempo libre, para lo cual se ha seleccionado una muestra (173 sujetos, lo que supone una validez en los resultados con un margen de error muestral del ? 3% y un nivel de confianza del 95.5%) contemplando las variables sociodemográficas municipios, sexo, estudios completados y actividad principal. De los resultados obtenidos, resaltar que algo más de un cuarto de la población es practicante de actividades físicas ó deportivas, dedicándole la mayoría de ellos de dos a tres horas a la semana. Los grupos que en mayor proporción practican actividades físico-deportivas son los habitantes de los municipios de Díez de Octubre y Arroyo Naranjo, los hombres, los habaneros mayores de sesenta y cinco años con los estudios secundarios y preuniversitarios completados y las amas de casa. Las actividades más practicadas por la mayoría de ellos son la gimnasia de mantenimiento con fines de salud, los juegos de mesa y andar o pasear. La mayor parte de las prácticas son realizadas de manera organizada, sin competencia y con fines de salud ó autoorganizada buscando la diversión y estar con las amistades.

 

Introducción.

Debemos entender el envejecimiento como un proceso dinámico e individual donde los órganos no envejecen a la misma velocidad. En dicho proceso, hay que considerar distintos factores que pueden llegar a acelerar o retardar el envejecimiento, como el estilo de vida de la persona, el género, las condiciones ambientales, sociales y económicas. De este modo, la vejez nunca debe considerarse como un estado patológico, sino como algo natural y normal, ya que se trata de un periodo de nuestra vida que lleva consigo el paso del tiempo y la generación de secuelas en nuestro organismo que van disminuyendo las funciones del cuerpo, a pesar de que como afirma Pastor (2005), la mejora de la calidad de vida está provocando en las sociedades postindustriales y entre ellas también en nuestro país, un aumento de las expectativas de vida de esta población, generando una repercusión en todos los ámbitos sociales potenciada por el descenso de la natalidad.

El papel de la actividad física en el aumento de esta esperanza de vida y sobre todo en la mejora de la calidad de la misma en las personas mayores parece estar emergiendo como un aspecto fundamental en el tratamiento integral contra los efectos negativos que el paso de los años tiene en nuestra salud (Méndez y Fernández, 2005). La mayoría de los estudios coinciden en afirmar que el ejercicio físico y la actividad físico-deportiva son elementos condicionantes de la calidad de vida (Biddle, 1993), de la salud (Blasco, 1994; Sport England, 1997 y 2000) y el bienestar, que produce efectos beneficiosos sobre el estado físico y psicológico (Benaziza, 1998), independientemente de la edad y sexo del sujeto.

Por ello la relación entre actividad física y salud ha sido objeto de innumerables estudios epidemiológicos que van concluyendo que la práctica frecuente y regular de ejercicio físico permite obtener efectos beneficiosos sobre la condición física y sobre la salud (Corbin, Pangrazi y Welk, 1994), asociándose a una menor mortalidad y morbilidad, aumentando la calidad de vida y expectativas de vida de las personas físicamente activas. El informe del Surgeon General de Estados Unidos recoge la recomendación de que un adulto debería dedicar al menos treinta minutos a una actividad física de intensidad moderada durante la mayoría de los días de la semana (U.S. Department of Health and Human Services, 1999).

Aun teniendo en cuenta que el deporte sigue siendo una actividad poco frecuente entre los mayores, los datos demuestran que parece ir en aumento en los últimos años (García Ferrando, 2001 y Otero, 2004) ya que el 54% de los españoles mayores de 65 años y el 7% de los andaluces respectivamente, practican de manera regular actividades relacionadas con la creciente oferta de salud y mantenimiento. Este incremento de practicantes se ha experimentado tanto en aquellas modalidades consideradas como suaves como en otras de un mayor componente físico (Subirats, 1992).

Numerosos estudios realizados en España, como los llevados a cabo por Gallo y cols. (2002), Del Cubo (2002), Benítez y cols. (2002), Méndez y Fernández (2005), Mora, González y Mora (2005), han concluido que la participación de la persona mayor en programas de actividad física de manera regular, bien dirigida y bajo la supervisión de una persona especialista, se convierte en una forma efectiva de reducir y/o prevenir algunos de los efectos negativos que el envejecimiento tiene sobre la salud, como molestias, dolores e ingesta de medicamentos, fomentando así la vida de forma independiente, mejorando el estado de ánimo y en última instancia, mejorando la calidad de vida en el periodo de la vejez, de forma que no solo se añada años a la vida sino también vida a los años.

Una actividad que en estos últimos años ha ido alcanzando gran auge y que no está recogida como deporte, según la estricta definición del proyecto COMPASS (COMPASS, 2002a y b), es andar, caminar o pasear más o menos deprisa con el propósito de mantener la forma física. Esta actividad se trata de la recomendación que las autoridades sanitarias realizan públicamente con mayor frecuencia. Además, con el rápido envejecimiento que se está produciendo en la estructura demográfica de la población española, y las dificultades que ofrecen para las personas de mayor edad las prácticas deportivas convencionales, el paseo junto con las gimnasias de mantenimiento se perfilan como las actividades físicas más recomendables para amplios y crecientes segmentos de población (García Ferrando, 2001).

En España, el grupo que ofrece una mayor tasa de práctica de esta modalidad es el comprendido entre los 55 y 64 años (67%) seguido de los que tienen entre 64 y 74 años (61%) (García Ferrando, 2001). En cuanto a Andalucía, los que más andan o pasean son los que se encuentran entre los 45 y 65 años (74.3%), seguidos de los mayores de 65 años (68.9%) (Otero, 2004).

Por último y haciendo referencia al tipo de actividades físico-deportivas practicadas por las personas mayores, decir que parece ser que estas tienden a buscar formas de ocio más familiares, con una escasa afinidad por aquellas actividades que supongan una gran novedad, estando la mayor parte de ellas vinculadas a la familia, amigos y vecinos (Subirats, 1992).

Objetivos.

El principal objetivo de este estudio es abordar la práctica de actividad físico-deportiva que realizan los habaneros mayores de sesenta y cinco años de la ciudad de La Habana (Cuba) durante su tiempo libre, en función de una serie de variables sociodemográficas como son los municipios, sexo, nivel de estudios y actividad principal.

Material y método.

Esta investigación se ha llevado a cabo en la ciudad de La Habana (Cuba), escogiéndose para ella todos los habaneros mayores de 15 años. La estructura sociopolítica de La Habana (Cuba) está compuesta por quince municipios que constituyen un espacio territorial sociohistórico.

A partir de estos datos, extraemos que la población censada en la ciudad de La Habana (Cuba), según los datos ofrecidos por el Anuario Demográfico (2002), asciende a 1.720.445 habitantes y que la cifra de cubanos mayores de 65 años es de 254.387 habitantes; de los cuales, 105.337 son varones y 149.050, mujeres.

Teniendo en cuenta estos datos, el tamaño de la muestra se estimó en 1.144 sujetos (resultó un total de 1.121 sujetos para toda la población objeto de estudio pero, teniendo en cuenta las pérdidas naturales que puedan ocurrir, se estableció en 1.200 personas, obteniéndose una muestra real de 1.144), de los cuales 173 eran mayores de sesenta y cinco años. Esto supondrá una validez en los resultados con un margen de error muestral del ? 3% y un nivel de confianza del 95.5%. El procedimiento de muestreo utilizado ha sido polietápico con afijación proporcional, recurriendo a un tipo de muestreo aleatorio; lo que supuso plantear decisiones muestrales en distintas etapas, poseyendo una última donde se produce la selección del sujeto por medio del establecimiento de rutas aleatorias dentro de cada área geográfica muestral.

Todo el proceso de diseño muestral debido a su complejidad fue realizado por el Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la Oficina Nacional de Estadísticas, del Ministerio de Economía y Planificación de la República de Cuba, entidad encargada a escala nacional de la selección y realización de los censos y encuestas.

Como nuestra investigación se basa en el estudio y análisis de variables subjetivas de un amplio número de sujetos tales como opiniones, valoraciones, pensamientos, comportamientos, intereses y motivaciones para luego extrapolar los resultados al total de la población, hemos optado por la técnica de la encuesta mediante cuestionario estandarizado, denominado “Hábitos físico-deportivos y estilos de vida” (Ruiz Juan y García Montes, 2005), a través de la entrevista personal, ya que simplifica la complejidad de la realidad a tendencias globales del sistema, apareciendo el sujeto estandarizado y anónimo en las proporciones grupales. A dicho cuestionario, se le pasaron las correspondientes pruebas de validez de contenido y de costructo, así como se llevaron a cabo las correspondientes pruebas de fiabilidad y validez, junto a cuatro estudios piloto.

En la realización del trabajo de campo se capacitó a un grupo de encuestadores que estuvo formado por promotores de recreación municipales, los cuales son técnicos especialistas en actividades físico-recreativas, graduados de nivel medio superior o universitario (profesorado de Educación Física o Licenciatura en Cultura Física) y, por lo tanto, poseen determinadas características profesionales que lo distinguen como personas con amplio dominio de las relaciones sociales y personales, así como del tema objeto de estudio. De un total aproximado de 230 promotores de recreación con que cuentan los 15 municipios de la ciudad, se realizó una selección de 80, los cuales representan proporcionalmente la distribución demográfica y de plantilla laboral por municipios. Participaron como miembros del equipo investigador, en calidad de supervisores en el trabajo de campo, los metodólogos de recreación de cada municipio (15 en total), así como un grupo de 8 profesores del Departamento de Tiempo Libre y Recreación del Instituto Superior de Cultura Física “Manuel Fajardo” (ISCF). Este trabajo de campo se desarrolló mediante la aplicación del sistema de rutas aleatorias por Área Geográfica Muestral (AGEM) en cada municipio.

En el estudio se han aplicado por un lado técnicas de análisis documental y, por otro, técnicas de análisis cuantitativo, mediante el paquete informático SPSS/PC (V 11.0), que posibilitó la creación de una base de datos sobre la cual se ha realizado todo el proceso de análisis.

Resultados y discusión.

El tener un hábito de práctica activa, se asocia normalmente con una mejora de la salud y la calidad de vida de la persona, por ello es imprescindible fijar los aspectos específicos que determinan este comportamiento en la población estudiada.

De todos los habaneros mayores de sesenta y cinco años encuestados, encontramos que algo más de un tercio de la población afirma realizar práctica de actividad físico-deportiva en su tiempo libre (35.8%), en contraposición a aquellos que nunca han sido practicantes (42.8%) y los que si lo han sido pero a posteriori han abandonado dicha práctica (21.4%) (figura 1).

Debido a que nuestra investigación se centra en aquellos sujetos practicantes de actividades físico-deportivas, del 100% de la muestra han sido eliminados aquellos sujetos inactivos, quedándonos con una muestra para este estudio de 62 sujetos.

Figura 1. Comportamientos que tienen los habaneros mayores de sesenta y cinco años, ante la práctica de actividad físico-deportiva de tiempo libre. Porcentaje.

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Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº4.

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A continuación vamos a centrarnos en las características de los habaneros que practican actividad físico-deportiva en su tiempo libre.

Iniciamos este apartado, presentando una caracterización, atendiendo a las variables sociodemográficas analizadas en el grupo poblacional objeto de estudio que son activos en su tiempo libre.

Si tomamos los quince municipios habaneros, encontramos que es en el Diez de Octubre y en Arroyo Naranjo dónde hallamos un mayor porcentaje de personas activas, con más de cinco puntos por encima de la media (tabla 1).

Tabla 1. Practicantes de actividad físico-deportiva realizada por los habaneros mayores de sesenta y cinco años, durante su tiempo libre. Distribución por municipios. Frecuencia y porcentajes de la muestra mayor de 65 años y de los sujetos activos.

Atendiendo a la variable sexo, apreciamos que se sigue la tendencia central de la población, aunque el porcentaje encontrado en los varones, supera muy levemente al encontrado en la descriptiva general (tabla 2), en contraposición a lo encontrado en otras investigaciones en población general que revelan que la mayor tasa de práctica la ostenta el hombre frente a la mujer (Marcos, 1989; Ispizua, 1993; Cañellas y Rovira, 1995; García Montes y cols., 1996; García Ferrando y Mestre Sancho, 2000; García Ferrando, 2001 y 2006; Comunidad de Madrid. Consejería de Sanidad, 2001; Seclén-Palacín y Jacoby, 2003; Varo y cols., 2003 y Otero, 2004). Esta tendencia también se ha confirmado en otras investigaciones desarrolladas en la población cubana, como la llevada a cabo por Pérez Sánchez (1991) y Figueroa (1992).

Algunas de las razones que pueden explicar este comportamiento son las diferencias de género en cuanto al carácter y la finalidad de la práctica, ya que la oferta físico-deportiva existente centrada su mayoría en aspectos competitivos, se aleja de los objetivos recreativos y de salud, perseguidos por las mujeres a la hora de practicar alguna actividad, a pesar de que en la realidad social cubana, la generalización de modelos físico-deportivos de práctica, enfocados a la búsqueda y mejora de la salud y la calidad de vida, pretenden un acercamiento en los comportamientos entre hombres y mujeres.

Otra de las causas radica en la posición que ostenta la mujer en la sociedad y el rol que esta le asigna y centrándonos en la posición y situación social de la mujer cubana, hay que resaltar que esta ha logrado traspasar las fronteras de lo tradicionalmente femenino, mejorando su desarrollo integral, a pesar, de que es ella quien en la vida diaria, recibe con mayor rigor el peso de las dificultades y las restricciones provocadas por la crisis económica existente actualmente en Cuba (Ruiz Juan, García Montes y Pérez Sánchez, 2005).

Tabla 2. Practicantes de actividad físico-deportiva realizada por los habaneros mayores de sesenta y cinco años, durante su tiempo libre. Distribución por sexo. Frecuencia y porcentajes de la muestra mayor de 65 años y de los sujetos activos.

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Si tomamos la población según su nivel de estudios completados, factor ampliamente documentado que incide en la conducta de los practicantes de actividad físico-deportiva (García Ferrando, 2001; Barnes y Schoenborn, 2003; Parks, Housemann y Brownson, 2003; Otero, 2004; Li y cols., 2005 y Ruiz Juan y García Montes, 2005). En nuestra investigación encontramos que son los que poseen estudios secundarios y preuniversitarios, donde hayamos los mayores porcentajes de practicantes, superando a la media en tres y cinco puntos respectivamente (tabla 3). En cambio los resultados encontrados en población general demuestran que los mayores niveles de practicantes se encuentran entre aquellos que tienen mayor grado de estudios completados, es decir los universitarios (García Ferrando, 2001; García Montes, 2001 y Otero, 2004). Estos resultados revelan las divergencias culturales y sociales existentes en el disfrute de la práctica físico-deportiva y cambian el matiz característico de anteriores investigaciones realizadas en Cuba (Marrero López y Pérez Sánchez, 1986 y Figueroa, 1992) donde si existía una coincidencia con la tendencia encontrada a nivel internacional.

Tabla 3. Practicantes de actividad físico-deportiva realizada por los habaneros mayores de sesenta y cinco años, durante su tiempo libre. Distribución por nivel de estudios completados. Frecuencia y porcentajes de la muestra mayor de 65 años y de los sujetos activos.

Veamos el nivel de práctica de los habaneros mayores de sesenta y cinco años, según la actividad principal que desarrollan habitualmente. En ella, encontramos que los mayores porcentajes de practicantes se encuentran entre las amas de casa, superando la media en más de tres puntos, en contraposición de los jubilados, los cuales se encuentran por debajo de la media (tabla 4). Resultados que difieren de los encontrados en la población general de la Ciudad de La Habana (Ruiz Juan, García Montes y Pérez Sánchez, 2005), donde los mayores porcentajes de activos se encuentran en los estudiantes y trabajadores estatales.

Tabla 4. Practicantes de actividad físico-deportiva realizada por los habaneros mayores de sesenta y cinco años, durante su tiempo libre. Distribución por actividad principal. Frecuencia y porcentajes de la muestra mayor de 65 años y de los sujetos activos.

Con respecto al número de horas dedicado a la práctica de actividades físico-deportivas, comprobamos que la mayoría afirma dedicar de 2 a 3 horas a la semana (figura 2), coincidiendo así con los resultados encontrados en la población general de La Habana (Ruiz Juan, García Montes y Pérez Sánchez, 2005). Estos resultados parecen aceptables teniendo en cuenta la recomendación realizada por el informe del Surgeon General de Estados Unidos (U.S. Department of Health and Human Services, 1999). Otros resultados satisfactorios, son los hallados por Molero y Guillén (2002) los cuales obtuvieron que la mayoría (26.95%) practicaba tres días a la semana y que más de la mitad de los sujetos (60.58%) dedicaban más de una hora diaria a la realización de actividad física.

Figura 2. Tiempo dedicado a la práctica de actividad físico-deportiva por los habaneros mayores de sesenta y cinco años durante su tiempo libre. Porcentaje.

A continuación, vamos a describir las modalidades de actividades físico-deportivas más practicadas por los habaneros mayores de sesenta y cinco años en su tiempo libre para posteriormente exponer el tipo de oferta utilizado y el carácter o finalidad de dichas prácticas en función de la frecuencia de práctica, es decir, de manera regular, de vez en cuando o esporádicamente y de forma estacional.

En relación a las modalidades de actividades físico-deportivas realizadas debemos señalar que tanto de manera regular como estacionalmente la actividad prioritaria para la mayoría de los habaneros mayores de sesenta y cinco años es la gimnasia de mantenimiento (tablas 5 y 7), resultados que coinciden con los encontrados en la población general habanera, ya que son las actividades relacionadas con la salud como la gimnasia de mantenimiento, la carrera, los ejercicios aeróbicos y el caminar los que son realizados con mayor asiduidad (Ruiz Juan, García Montes y Pérez Sánchez, 2005). Asimismo, también hay que reseñar que esporádicamente la mayoría prefiere los juegos de mesa junto a la actividad de andar o pasear (tabla 6).

Tras analizar nuestros resultados y los encontrados por otros autores como García Ferrando (2001) a nivel nacional y Otero (2004) en Andalucía, podemos afirmar que la actividad física de andar o pasear, es una modalidad que cada día está más en auge en estas edades, prueba de ello son los altos porcentajes de practicantes encontrados en los estudios referidos anteriormente (61% en España y 67.3% en Andalucía).

Actualmente y desde el punto de vista sociológico existe una clara tendencia a elegir los deportes individuales frente a los colectivos (Alexandris, 1997; García Ferrando, 2001; Brownson y cols., 2001 y Otero, 2004), entre la diversidad de prácticas físico-deportivas que se ofertan.

Un hecho que llama mucho la atención en los resultados, es que el uso de la bicicleta no aparece entre las modalidades más practicadas aun teniendo en cuenta que es una de las actividades que forma parte de la vida diaria cubana (Bonet Gorbea y cols., 2000).

Nuestros resultados avalan el enfoque social de la práctica cubana hacia las actividades claramente relacionadas con el desarrollo y mejora de la salud y el cuidado del cuerpo, alejándose de un modelo orientado al rendimiento deportivo (Ruiz Juan, García Montes y Pérez Sánchez, 2005).

Tabla 5. Modalidades de actividad físico-deportiva realizadas regularmente por los habaneros mayores de sesenta y cinco años, durante su tiempo libre. Frecuencia y porcentaje.

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Tabla 6. Modalidades de actividad físico-deportiva realizadas esporádicamente por los habaneros mayores de sesenta y cinco años, durante su tiempo libre. Frecuencia y porcentaje.

Tabla 7. Modalidades de actividad físico-deportiva realizadas estacionalmente por los habaneros mayores de sesenta y cinco años, durante su tiempo libre. Frecuencia y porcentaje.

Por otro lado, con respecto al tipo de oferta de la práctica realizada, reseñar que tanto de manera regular como estacionalmente, la mayoría de los habaneros prefieren la práctica organizada, mientras que esporádicamente es la práctica por su cuenta la que es señalada por más de la mitad de los habaneros (tabla 8), coincidiendo así con los resultados encontrados tanto por García Ferrando (2006) en España donde el porcentaje asciende al 68% como por Molero y Guillén (2002), los cuales obtienen que el 85.58% de los encuestados realizan actividad física por su propia cuenta y riesgo. Esto puede deberse como comentan estos autores a varios motivos, entre ellos el que las autoridades no les proporcionen los medios necesarios para contar entre otros aspectos con una persona especialista, a fin de sacar el máximo provecho y/o rendimiento a las actividades que realicen.

Finalmente, según la finalidad de la práctica realizada indicar que la mayoría de los habaneros mayores de sesenta y cinco años, prefieren practicar actividades físico-deportivas sin una finalidad competitiva o por salud, tanto de manera regular como estacionalmente, mientras que esporádicamente la opción más señalada es la de estar con las amistades o practicar por diversión (tabla 9).

Tabla 8. Tipo de oferta de la práctica de actividad físico-deportiva realizada regularmente, esporádicamente y estacionalmente por los habaneros mayores de sesenta y cinco años, durante su tiempo libre. Frecuencia y porcentaje.

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Tabla 9. Carácter o finalidad de la práctica de actividad físico-deportiva realizada regularmente, esporádicamente y estacionalmente por los habaneros mayores de sesenta y cinco años, durante su tiempo libre. Frecuencia y porcentaje.

Estos resultados difieren en algunas de las frecuencias analizadas, de los encontrados en la población general habanera, donde el tipo de oferta más solicitada es la autoorganizada y con la finalidad de que les proporcione placer, diversión o disfrute con los amigos (Ruiz Juan, García Montes y Pérez Sánchez, 2005). Esto nos viene a demostrar el aumento del significado de la práctica espontánea así como, los cambios generales de las funciones sociales e individuales que se han producido en la práctica físico-deportiva en la realidad cubana, donde se ha ido pasando de una práctica regulada y dependiente de programas estatales a otra donde coexisten múltiples actitudes deportivas con distintos grados de integración, participación y compromiso (Marrero López y Pérez Sánchez, 1986 y Figueroa, 1992). Esta situación anteriormente descrita en la sociedad cubana, también tiende a manifestarse como tendencia general en otros países donde la práctica físico-deportiva está abandonando modelos cerrados para pasarse a una práctica más abierta, que responde más a una función recreativa y de salud (García Ferrando, 2001; Ruiz Juan y García Montes, 2005).

Conclusiones.

Podemos decir que algo más de un cuarto del total de la población habanera mayor de sesenta y cinco años afirma practicar actividades físico-deportivas. Así mismo la mayoría de este pequeño porcentaje practicante señala que dedica a este hábito saludable de dos a tres horas semanales. Según las variables sociodemográficas, los grupos que, en mayor proporción, practican este tipo de actividades son los habitantes de los municipios Díez de Octubre y Arroyo Naranjo, levemente los hombres, aunque la variable sexo sigue la tendencia central de la población, los que tienen los estudios secundarios y preuniversitarios completados y las amas de casa.

Así mismo, la mayor parte de los habaneros activos mayores de sesenta y cinco años, practican gimnasia de mantenimiento tanto regularmente como estacionalmente, mientras que de manera esporádica, las actividades más realizadas son los juegos de mesa y andar o pasear.

En cuanto al tipo de oferta y finalidad de la práctica, estos prefieren realizarla de manera organizada y sin ningún rasgo competitivo o por fines de salud, cuando esta es realizada de manera regular y estacional, mientras que cuando la práctica es esporádica, la más señalada es la de llevarla a cabo por su cuenta o de manera autoorganizada y por estar con los amigos o por diversión.

 

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