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6 sep 2007

Los desafíos físicos cooperativos. Una propuesta didáctica.

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El trabajo que se presenta a continuación es una experiencia didáctica en un instituto de Madrid utilizando como recurso metodológico los desafíos físicos cooperativos. En él se explica en que se basan estos desafíos, su fundamentación teórica y como se ha llevado a cabo su puesta en práctica.
Autor(es): . Calvo Castro, M. y Fernández-Río, J.
Entidades(es):
Congreso: VII Congreso Internacional sobre la Enseñanza de la Educación Física y el Deporte Escolar
Badajoz-6-9 de Septiembre de 2007
ISBN: 978-84-611-8417-0
Palabras claves: Desafíos físicos cooperativos, reto, superación, tolerancia, cooperación, empatía, diálogo, valores.

Resumen

El trabajo que se presenta a continuación es una experiencia didáctica en un instituto de Madrid utilizando como recurso metodológico los desafíos físicos cooperativos. En él se explica en que se basan estos desafíos, su fundamentación teórica y como se ha llevado a cabo su puesta en práctica. Por último se mostrará la unidad didáctica que se puso en práctica y los resultados obtenidos después de la aplicación de los desafíos físicos cooperativos.

 

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INTRODUCCIÓN.

La enseñanza actual ha cambiado mucho a lo largo del siglo XX. Prueba de ello es la cantidad de leyes que se han ido desarrollando; especialmente en los últimos años: desde 1970 con la Ley General de Educación, en 1990 la Ley Ordenación General del Sistema Educativo y en 2002 la Ley Orgánica de Calidad de la Educación (cuando todavía falta por “oficializarse” la próxima ley), los cambios han sido notables, en teoría, para adaptarse a la sociedad del momento. Una de las principales características de la escuela de hoy, es la gran diversidad y heterogeneidad del alumnado que la forma. El mundo en que vivimos es absolutamente interdependiente y multicultural (la famosa “globalización” tan utilizada en todos los ámbitos de la vida); y no sólo podemos, sino que debemos desarrollar una ética de solidaridad y responsabilidad moral y cívica dentro de nuestras escuelas; la educación del futuro debe ayudar a fomentar ese sentimiento de humanidad basado en la dignidad de las personas y el respeto mutuo para que la interdependencia que se produce adquiera un sentido positivo para todo el mundo (no sólo para unos pocos). Por ello, el tema sobre el que desarrollaremos el trabajo son “Los desafíos físicos cooperativos”, un recurso didáctico que a su vez lleva una metodología y una organización propia, pero basadas en el Aprendizaje Cooperativo. Éstos, van a ser un conjunto de actividades que se les irán proponiendo a los alumnos, una vez que estos han formado grupos, y que durante el desarrollo del trabajo serán definidos. Su superación requiere de una participación grupal en la que todos los componentes del grupo deben aportar algo y colaborar para conseguir el objetivo, por lo que su característica fundamental será el aprendizaje cooperativo. Los desafíos físicos cooperativos incidirán en el desarrollo físico del individuo, ya que para poder realizar cualquiera de ellos se requiere un cierto esfuerzo físico, pero sobre todo se han diseñado para trabajar sobre los valores y el desarrollo como persona del individuo. El diálogo, el respeto, la ayuda, la cooperación, pensar antes de actuar, aprender a recapacitar, o la puesta en común entre otras muchas “actividades”, serán características propias de estos recursos didácticos. La elección de este tema viene determinada por nuestra experiencia como docente. Si algo hay claro en la escuela de hoy es que la heterogeneidad en las clases es cada vez mayor. Por ello surgen gran cantidad de problemas entre compañeros, perdiéndose el respeto continuamente. El instituto en el que se ha llevado acabo este proyecto ha sido el IES Arcipreste de Hita, centro educativo de la Comunidad de Madrid que tiene unos 700 alumnos de 21 nacionalidades distintas (marroquíes, búlgaros, ucranianos, ecuatorianos, colombianos....); además de un 25% de etnia gitana.   El gran volumen de problemas existentes nos llevó a replantearnos nuestra forma de actuación con el alumnado y a pensar, y creemos que de manera acertada, que sería más útil que nos dedicáramos a formar personas, en vez de seguir con el método tradicional de enseñanza, en contra del cual se revelan constantemente nuestros alumnos. Además, antes de llevar acabo esta propuesta, pasé unos tests iniciales para compararlos otros finales que pasaré con la finalidad de ver si la hipótesis propuesta se ha conseguido.

PLANTEAMIENTO INICIAL.

Después de pensar, investigar, dialogar y deliberar, nos planteamos una hipótesis clara y precisa: “¿Pueden los desafíos físicos cooperativos mejorar la deteriorada relación entre compañeros de una misma clase a la vez que incrementan el autoconcepto de las personas?”. La hipótesis propuesta, como ya he indicado con anterioridad, vino definida por la situación real a la que el docente se venía enfrentado día tras día. Los conflictos entre compañeros, los insultos continuos, las faltas de respeto ante compañeros o docentes, las actitudes de superioridad, rayando en el acoso, de ciertos ante sus compañeros, así como otras de inhibición generalmente derivadas de este acoso y de la intimidación por parte de algunos compañeros, nos llevaron a intentar conseguir antes de que finalizase el curso escolar 2004-2005 que las relaciones entre alumnos mejorasen, así como su autoconcepto. Según Durkheim en su libro: Pedagogía y sociología, citado por Le Boulch (2001:37) en el libro: El cuerpo en la escuela en el s.XXI: “El hombre que la educación debe realizar en nosotros no es el hombre como tal lo ha hecho la naturaleza, sino como tal quiere la sociedad que sea; y ella lo quiere tal y como reclama su economía interior”. Difiriendo de esta máxima, y ante la sociedad competitiva e individualista de hoy en día, consideramos de suma importancia valores presentes a lo largo de la vida como el respeto y la tolerancia, que estarán en boca de todos pero que están cayendo en desuso. De todos es sabido la importancia de formar a personas comprometidas con su trabajo, responsables y con valores como los anteriormente citados. No sólo consiste en adaptar al niño al medio social en el que está destinado a vivir, sino que aportando su granito de arena, sea capaz de cambiarlo.

JUEGOS COOPERATIVOS VERSUS DESAFÍOS FÍSICOS COOPERATIVOS.

Existen numerosas investigaciones que han demostrado las bondades del empleo de metodologías basadas en la cooperación entre individuos dentro del ámbito educativo, pero no es el objetivo del presente artículo proceder a su enumeración. En este sentido, sí consideramos importante señalar cómo Le Boulch (2001) plantea que el conjunto de actividades que sirven de soporte a nuestra metodología permite que cada uno no sólo descubra sus competencias funcionales, sino que también las mejore y compense en cierta medida sus insuficiencias, y todo ello creando un clima de libertad y cooperación de grupo; y para lograr todo esto, las metodologías de tipo cooperativo parecen las más adecuadas. De la importancia dada al trabajo cooperativo en grupo surge un tipo de recurso metodológico denominado “desafíos físicos cooperativos”; pero, ¿qué son exactamente estos desafíos?: son un conjunto de actividades en las que existe una relación directa entre los objetivos y las posibilidades de éxito de las personas, de tal modo, que uno sólo consigue el reto/objetivo planteado inicialmente sí y sólo sí también es alcanzado por el resto de compañeros de grupo. Requieren de la participación activa de todos ellos, pasando a ser todos los miembros del grupo igual de importantes y sintiéndose útiles por el trabajo que aportan al mismo. Este tipo de actividades están muy relacionadas con los juegos cooperativos, aunque existen una serie de diferencias que van más allá de la simple denominación. Las principales diferencias son:

  • Los juegos cooperativos son actividades lúdicas, mientras que en los desafíos físicos el componente lúdico no es fundamental.
  • Los juegos cooperativos carecen de competitividad, mientras que esta característica sí está presente en los desafíos aunque “depurada”.
  • Los desafíos físicos pueden trabajar cualquier tipo de contenido de la Educación Física, mientras que los juegos cooperativos tienen más limitado su campo de acción.

Por otra parte, es importante señalar que los desafíos físicos cooperativos, como ya se mencionó con anterioridad, descienden o derivan de los juegos cooperativos y, por tanto, compartirán características tales como:

  • Son libres de exclusión: ya que el objetivo incluye a todos y cada uno de los componentes del grupo.
  • Son libres de elección: dependiendo del grupo que lo realice, la solución será diferente para cada uno de ellos.
  • Son libres de agresión: pues no hay contacto directo con ningún rival, simplemente la relación visual entre grupos que hará que exista la dosis de competitividad anteriormente citada.

Como ya se ha señalado, los desafíos físicos cooperativos emplean de forma directa el aprendizaje cooperativo; éste podría definirse como un conjunto de métodos de organización del trabajo en los que los alumnos participan de forma interdependiente y coordinada, realizando actividades de carácter educativo, planificadas y propuestas por el maestro. En el caso de los desafíos físicos cooperativos, el maestro propondrá la actividad, el reto, y son los alumnos los que de forma consensuada deben hablar, planificar y plantear, para posteriormente actuar. En este método de aprendizaje, los alumnos trabajan para aprender y son corresponsables de los aprendizajes de sus compañeros. Así mismo, el aprendizaje cooperativo se caracteriza por otra serie de elementos:

  • Se trabaja en grupos heterogéneos en cuanto a su composición.
  • Serán grupos estables en el tiempo.
  • Tienen un alto grado de igualdad.
  • Se anima a los alumnos a colaborar con los compañeros.
  • Las aportaciones individuales están coordinadas entre sí para completar la acción grupal.
  • Los resultados del proceso, que son consecuencia de la participación de todos y cada uno de los alumnos, se atribuyen al grupo.

En los desafíos físicos cooperativos, el ánimo y el aliento deberá provenir de los propios compañeros que componen el grupo, aunque la labor del profesor es absolutamente fundamental:

  • Planteará los desafíos correspondientes de forma que los alumnos entiendan lo que se les pide a la vez que se les motiva en su resolución.
  • Deberá intentar crear un clima positivo y de confianza entre los alumnos que permita llevar acabo los desafíos que se planteen.
  • Durante la clase deberá ser un “avizado” espectador, fijándose constantemente en los diferentes grupos y sus “actuaciones”, y prestándoles atención cuando estos la requieran o la situación lo exija.
  • Realizará una labor de controlador, pues ante la dificultad de los desafíos, debe ser el primero que deberá velar por la seguridad del grupo.
  • Deberá estar pendiente de posibles discusiones entre alumnos para mediar y buscar soluciones entre todos.
  • Podrá orientar en algún desafío, pero lo más recomendable, y como los alumnos conocen desde que se ponen en marcha, es que pase a un segundo plano y sólo intervenga como juez, diciendo si se ha conseguido o no el objetivo.

Según Roberto Velázquez, citado por Carmen González y Javier Fernández-Río (2003): “el aprendizaje cooperativo es un planteamiento didáctico que permite llevar acabo dos de los objetivos educativos fundamentales en los que se basa el actual sistema de enseñanza:

  • El aprendizaje autónomo por parte del alumnado: ya que deben participar muy activamente para la superación del desafío físico cooperativo, pero no solo físicamente, sino también cognitiva y afectivamente, logrando que los aprendizajes sean significativos y funcionales y puedan ser utilizados en diferentes situaciones.
  • La educación en valores y actitudes vinculados al trabajo en equipo: ya que los alumnos trabajan juntos, tienen que aprender a escucharse y respetarse, a valorar y ensalzar el esfuerzo de los demás, a compartir, a animar a sus compañeros, etc..; en definitiva, desarrollan habilidades y valores prosociales de trabajo en grupo.”

Como se señala desde diversos ámbitos, los desafíos físicos cooperativos, basados en el aprendizaje cooperativo, van a contribuir mejorar la relación entre los compañeros, pero, ¿qué tienen que ver esto con el desarrollo del autoconcepto de las personas?

Laborit, citado por Le Boulch (2001:289) elaboró un modelo explicativo en relación a la metodología funcional basado en los trabajos de Deci y Ryan en el cual expone: “El modelo está construido en torno a dos ejes: un eje horizontal que va de la exigencia a la autodeterminación (sentimiento de libertad de acción y un eje vertical que va de una fuerte competencia percibida (imagen de sí mismo en una actividad) a una competencia percibida como nula).

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Al cruzar estos cuatro ejes creamos cuatro polos:

  • Cuánto más fuertes son la competencia percibida y la libertad de acción, mayor es el interés por la actividad.
  • Cuánto más débil es la competencia percibida y más fuerte es la libertad de acción, más aumenta el riesgo de rehuir de la situación.
  • Cuánto más fuertes son la competencia percibida y la exigencia, más puede esperarse la rebelión.
  • Cuánto más débil es la competencia percibida y más fuerte es la exigencia, más se instaura el desaliento.”

Atendiendo a este modelo, los desafíos físicos van a ser un conjunto de actividades que sirven de soporte a nuestra hipótesis y que van a permitir que cada uno no sólo descubra sus competencias funcionales, sino que también las mejore y, asimismo, compense en cierta medida sus insuficiencias; y todo ello en un clima de libertad y cooperación de grupo. En definitiva, este tipo de actividades deberían de servir al alumno para tener un mejor concepto de sí mismo, no atendiendo simplemente a lo positivo que pueda ser, sino a un mejor conocimiento por su parte.

BREVE TRAYECTORIA HISTÓRICA Y SITUACIÓN ACTUAL DE LA EDUCACIÓN FÍSICA.

A lo largo de los años se han puesto en marcha una serie de experiencias en las que se ha potenciado una forma de aprender que vinculara al propio alumno con todo lo que pasaba en sus clases, que despertara su interés por las tareas y por aprender, ya sea en la Educación en general o en otros campos de esta como la educación Física. Es últimamente cuando más énfasis se está poniendo en este tipo de tareas, resultado del cambio que ha dado la sociedad en los últimos años provocado por factores como: la gran afluencia de inmigrantes, la serie de cambios que ha sufrido la juventud, o la escasa formación y dotación de valores por parte de ésta, llevan a cambiar las propuestas de trabajo y a orientarlas, ya no a un currículo específico que nos aporta la administración, sino a la formación de personas para el mundo que les espera. Proyect adventure o proyecto aventura se pone en marcha en Hamilton-Whenham High School en Massachussets en 1971 en EEUU. Este proyecto se basa en combinar unas actividades físicas, desarrolladas en el medio natural y planteadas en forma de reto, con una convivencia grupal, orientada a promover un autoconocimiento personal, la comprensión, y la mejora de las conductas prosociales. Al igual que en los desafíos físicos cooperativos todo el grupo ha de participar y pueden colaborar entre ellos. Por ejemplo, todo el grupo ha de pasar una pared con cuerdas. Algunos podrán solos y otros necesitarán de la ayuda de sus compañeros. Vigy (1980), citada por Javier Fernández-Río y por Carlos Velázquez Callado (2005), presenta un planteamiento de enseñanza basado en “Talleres permanentes” que permitan suscitar y conservar la necesidad del ser humano de crear, imaginar y construir, algo opuesto a lo que la escuela les propone a los niños (discutir, escoger, organizar o investigar entre otras). Son talleres cooperativos que intentarán dotar al los niños del sentido de la responsabilidad, del placer por el esfuerzo continuado, del espíritu de equipo y del respeto. Se trabaja en equipo y se comprar ten alegrías, esfuerzo, depositando confianza en uno mismo y en los demás En lo que a educación física se refiere, la evolución de la misma nos ha llevado a entender su sentido de varias formas, con unas características propias, fundiéndose y confundiéndose a veces, en la tarea diaria de esta área. En la actualidad, la concepción de la educación física como educación física vivencial es la más extendida en nuestro campo. Así, los desafíos físicos cooperativos encajarían perfectamente dentro de este tipo de concepción, compartiendo todas sus características:

    • No existe instrumentalización de la educación física, pasando a ser el alumno el fin de esta, y su intención claramente educativa: dotar al alumnados de capacidades físicas y motrices a todos los niveles para que se responsabilice de su cuerpo, lo cuide y mejore, lo acepte, lo conozca y disfrute de él, además de aportarle una educación en valores.
    • La filosofía general de esta concepción es la educación integral, formar la personalidad y formar en conceptos, procedimientos y actitudes, enlazando directamente con las posibilidades formativas de la educación física
    • La nueva reforma educativa señala la importancia de desarrollar el espíritu crítico en el alumnado ante las interpretaciones que hacen del cuerpo los medios de comunicación (cánones de belleza actuales, culto al cuerpo hasta extremos peligrosos como la anorexia, bulimia o la vigorexia).
    • Los contenidos van a ser significativos, funcionales e interesantes para los alumnos y alumnas

ASPECTOS PSICOLÓGICOS, PEDAGÓGICOS, SOCIO-CULTURALES Y FÍSICOS DE LOS DESAFÍOS FÍSICOS COOPERATIVOS.

“Por más que la educación tenga como objetivo único o principal el individuo, sus intereses, ante todo constituyen el medio por el que la sociedad renueva perpetuamente las condiciones de su propia existencia”: Durkheim, Pedagogía y socilogía, citado por Le Boulch (2001:37) en El cuerpo en la escuela del s.XXI. Basándonos en esta frase pasaremos a comentar a continuación el posible desarrollo del individuo a través de los desafíos físicos cooperativos en los aspectos cognitivos, afectivos, sociales y físicos: En lo que al aspecto cognitivo atañe, los desafíos físicos cooperativos abogan claramente por su desarrollo: el hecho de que se plantee un problema, un desafío en este caso al grupo, hace que todos en éste comiencen a pensar para ver como pueden resolverlo y descubrir las posibles soluciones que existen; prueba de ello es que en muchas ocasiones al comienzo del desafío, nada más planteárselo, no son los más hábiles físicamente los que mejor suelen resolverlo, pues su costumbre de pasar directamente a la acción sin pensar lo que hacen, hace que no sean capaces de pararse a pensar para resolver el desafío. Uno de los objetivos fundamentales de este tipo de trabajo es que el alumno comprenda, se dé cuenta, que antes de hacer cualquier cosa hay que pensar en cómo se va a realizar. Este tipo de aprendizaje no atañe sólo a lo cognitivo, sino también a lo emocional, presentando una estrecha relación entre lo afectivo y lo operativo.        El compromiso emocional no está provocado únicamente por el mero placer de la actividad, sino también por el éxito ligado a ella, por la capacidad para resolver el desafío, que mantiene la función energética origen de la intencionalidad en un nivel de equilibrio favorable para la operatividad (ven la utilidad de lo que realizan). La eficacia de la decisión motriz en situaciones imprevistas o de urgencia, propias de la competición deportiva, será más de orden emocional, mientras que este tipo de actividades en las que se le plantea el desafío al alumno y el tiempo no es un factor limitante, recibirá más importancia el componente cognitivo. Atendiendo al aspecto afectivo, son los propios alumnos que forman el grupo los que crearán fuertes lazos de unión entre ellos con el fin de conseguir el objetivo. Alcanzar el desafío propuesto es una tarea común que requiere la participación de todos y cada uno de los componentes, teniendo todos la misma importancia dentro del grupo y luchando por un mismo objetivo, para lo que se debe recordar constantemente que es una actividad basada en la cooperación. En este sentido, una de las normas de los desafíos físicos cooperativos que debe ser implantada desde el comienzo es la prohibición de palabrotas, insultos y discusiones negativas entre compañeros, lo que hace que sea fundamental llevarse bien dentro del grupo y respetarse unos a otros. Ligado al componente afectivo se encuentra el componente social. En él, el profesor tendrá una gran importancia al elaborar los grupos, y para ello debe buscar que sean lo más heterogéneos posibles; de este modo y gracias a la gran diversidad de alumnos existentes, la propia dinámica de trabajo hará que, con el tiempo, los alumnos vayan fijándose menos en la procedencia, etnia o religión de los compañeros de grupo, y que cooperen para conseguir el objetivo. A lo largo de la experiencia que ha dado lugar a este artículo se ha pasado de los insultos más constantes y sangrantes a los gritos de ánimo y motivación por parte del alumnado participante, y si hacemos caso a la ley “...en la Educación Secundaria Obligatoria el área de Educación Física debe contribuir.... a la consolidación de hábitos, valores y actitudes que favorezcan... y un mejor nivel de calidad de vida”, estamos claramente abogando por ello. Formar a personas comprometidas y con una serie de valores fundamentales, debe ser uno de los objetivos fundamentales de toda labor docente. Después de haber explicado los diferentes aspectos en los que intervendrán los desafíos físicos cooperativos y como lo harán, no nos podemos olvidar del aspecto físico. No podemos olvidar la naturaleza de este tipo de actividades, actividades que tendrán un componente físico fundamental y que en alguno de los desafíos será hasta imprescindible para la consecución del mismo. En la mayoría de los casos el trabajo y la cooperación en grupo harán que el esfuerzo físico disminuya, por lo que volvemos a una de las características principales de este tipo de actividades, pero no que desaparezca por completo; siendo este componente físico fundamental para “enganchar” al alumno en todo el proceso de enseñanza-aprendizaje.

REFLEXIONES FINALES.

Como ya se ha dicho con anterioridad, cada vez está más de moda el empleo de juegos cooperativos en educación física. La continua búsqueda por parte de los profesionales de la enseñanza por motivar a sus alumnos, por formar alumnos mejores, les lleva, irremediablemente, a la utilización de este tipo de actividades; aunque consideramos fundamental pasar de este tipo de juegos a impregnar toda nuestra labor docente de una filosofía de trabajo basada en el aprendizaje cooperativo. Por desgracia, el alumno tipo de hoy en día en secundaria suele ser un adolescente con pocas ganas de esforzarse, de trabajar, que le gusta que le den casi todo ya hecho y que suele rechazar los métodos de enseñanza directivos e unidireccionales de antaño. Motivar a este tipo de alumno, en ocasiones resulta una tarea casi imposible y los desafíos físicos cooperativos parece que sí dan resultado.

Para finalizar el presente artículo nos parece muy gráfico, al tiempo que de gran importancia, reflejar aquí unas palabras escritas por una alumna de integración que presentaba espina bífida y que no controlaba sus esfínteres, por lo que debía llevar pañales durante las clases de educación física, la cual ante la pregunta: “Pon nota a la clase de Educación Física y escribe el porqué de esa nota” respondió: “Un 10, porque me ha ayudado a relacionarme con los compañeros que antes me insultaban y ahora ya no me insultan”; como esta respuesta se produjeron varias en la misma línea, y simplemente podemos decir que como docentes, que escuchar palabras de este estilo, emociona profundamente.
 

Bibliografía

  • Atero, C. (dir) (2002). Actividad físico deportiva como instrumento para el desarrollo personal y social. Madrid. Serie aprendiendo en comunidad. Dirección General de Deportes de la Comunidad de Madrid.
  • Fernández-Río, J. y Velázquez Callado, C. (2205). Los desafíos físicos cooperativos. Sevilla: Wanceulen.
  • Fraile Arana, A. (1995) El maestro de educación física y su desarrollo profesional. Salamanca: Amarú.
  • Gónzalez, C. y Fernández-Río, J. (2003) La enseñanza del deporte desde una metodología cooperativa”, Tándem nº10, pág 93-100.
  • Le Boulch, J. (2001). El cuerpo en la escuela en el s.XXI. Barcelona: Inde.
  • Omeñaca, R.; Puynelo, E.; Ruiz, JV (2001). Explorar, jugar, cooperar. Barcelona: Paidotribo.
  • Orlick, T. (1986). Juegos y deportes cooperativos. Madrid: Popular.
  • Orlick, T. (2002). Libres para cooperar libres para crear. Barcelona: Paidotribo.
  • Real Decreto 1345/1991, de 6 de septiembre, por el que se establece el currículo de la Educación Secundaria Obligatoria.

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