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25 nov 2013

Masa grasa, consumo de oxígeno y percepción de salud en adolescentes

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El propósito de este trabajo fue examinar las relaciones entre el porcentaje de pasa grasa, el consumo de oxígeno y la percepción de salud en una muestra adolescente, en función de la variable género.
Autor(es): Rafael E. Reigal Garrido, Antonio Hernández Mendo, Carlos Alberto Becerra Fernández
Entidades(es): Universidad de Málaga.
Congreso: XIV Congreso Internacional sobre la Psicología del deporte
Pontevedra, 14 al 16 de Noviembre de 2013
ISBN: 978-84-939424-6-5
Palabras Clave: masa grasa; consumo de oxígeno; adolescentes; percepción de salud.

Masa grasa, consumo de oxígeno y percepción de salud en adolescentes

Resumen:

El propósito de este trabajo fue examinar las relaciones entre el porcentaje de pasa grasa, el consumo de oxígeno y la percepción de salud en una muestra adolescente, en función de la variable género. Se trata de un estudio correlacional en el que participaron 259 chicos y chicas de la ciudad de Málaga (España), con edades entre 14 y 16 años (M=15.04; DT= .77). Se evaluó el porcentaje de masa grasa corporal mediante un instrumento de bioimpedancia eléctrica y el consumo de oxígeno máximo de forma indirecta, mediante el test de esfuerzo incremental Course Navette. Los datos referidos a la autopercepción de salud se obtuvieron a través del General Health Questionaire (GHQ-28). Los análisis de correlación y regresión lineal efectuados pusieron de manifiesto relaciones significativas entre las variables estudiadas, así como la capacidad de las medidas de condición física para predecir las puntuaciones obtenidas en el cuestionario GHQ-28, siendo los factores mejor explicados síntomas somáticos y ansiedad e insomnio. A su vez, se ha podido observar diferencias en función del género, lo que propone nuevas vías de investigación que indaguen sobre los factores que han producido estas diferencias.

Introducción

La adolescencia es una edad en la que se consolidan una cantidad importante de hábitos que se van a mantener en el futuro. Por ello, y debido al impacto positivo que los estilos de vida activos tienen para la salud, se debería promocionar y mantener la práctica de actividad física en esta etapa (Buhring, Oliva, y Bravo, 2009; Pontifex y col., 2011; Ramos, Rivera, Moreno, y Jiménez-Iglesias, 2012). Son diversas las variables relacionadas con práctica regular de este tipo de actividades, siendo la percepción de salud una de las autoevaluaciones descritas en diversas investigaciones (Jiménez, Martínez, Miró, y Sánchez, 2008; Serrano y Boix, 2012). Por otro lado, cuando se relacionan aspectos de salud y la práctica física, sería conveniente analizar factores de condición física para tener una visión amplia de la cuestión. Únicamente la actividad física no siempre explica porcentajes altos de variabilidad (Martínez-Vizcaíno y Sánchez-López, 2008; Ramírez-Lechuga, Femia, Sánchez-Muñoz, y Zabala, 2011). El número de estudios que han abordado este fenómeno no es muy amplio, aunque se pueden encontrar algunos trabajos que han puesto de manifiesto relaciones entre la composición corporal o la capacidad cardiorrespiratoria con la percepción de salud en población adolescentes (Mota y col., 2012; Page y col., 2009; Vingilis, Wade, y Seeley, 2002). También, en poblaciones adultas y mayores, se han encontrado datos similares a la población adolescente, lo que genera una relación lineal entre diferentes edades e incrementa el interés por profundizar en su estudio (Cotter y Lachman , 2010; Gander, Lee, Sui, Hébert, y Hooker , 2011). En base a la literatura consultada, el propósito de esta investigación fue evaluar la relación entre  el porcentaje de masa grasa y el consumo de oxígeno con la autopercepción de salud en una muestra de adolescentes, examinando dichas asociaciones en función del género. La hipótesis principal que se pretendió confirmar es que las variables de condición física serían predictoras óptimas del estado de salud percibida.

Completa la información

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº23.

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Método

Muestra Los participantes de este estudio fueron 259 adolescentes de la ciudad de Málaga (España), pertenecientes a los cursos de 3º y 4º de ESO. El 49.81% eran chicos (n=129) y el 50.19% chicas (n=130), con edades entre 14 y 16 años (M=15.04; DT= .77). Instrumentos a) Para evaluar la percepción de salud se ha empleó el Cuestionario de Salud General en su versión de 28 ítems (GHQ-28; General Health Questionnaire – Goldberg, 1978) y adaptación española (Lobo; Pérez-Echeverría, y Artal, 1986). Este cuestionario fue diseñado inicialmente para detectar trastornos psíquicos en un ámbito comunitario y en medios clínicos no psiquiátricos. Para responder al cuestionario se utilizó una escala con cuatro posibilidad, de 0 a 3, en la que 0 significaba ausencia de problemas de salud  y 3 indicaba la presencia de ellos. Este cuestionario se divide en cuatro factores: síntomas somáticos, ansiedad e insomnio, disfunción social y depresión grave. Los análisis de fiabilidad realizados en este estudio indican una consistencia interna adecuada (Alfa de Cronbach) para las diferentes subescalas (entre .71 y .82). b) Para evaluar el consumo de oxígeno máximo (VO2max), de forma indirecta, se aplicó el test de Course Navette y para el porcentaje de masa grasa un bioimpedanciómetro (Tanita® Body Composition Monitor modelo BC-543). Procedimiento El muestreo fue polietápico y por conglomerados de los centros educativos de la ciudad de Málaga. Para poder llevar a cabo la investigación se obtuvo el consentimiento informado de la dirección del centro y de los padres, indicándoles que los datos serían anónimos y la participación voluntaria. Además, se respetó, en todo momento, los principios de la Declaración de Helsinki. Los datos fueron recogidos en clase de Educación Física, contando con la partición del profesor del área en el control y desarrollo de las mediciones. El cuestionario GHQ-28 se rellenó de forma colectiva, siendo explicado adecuadamente y estando presente para resolver posibles dudas. El test de esfuerzo incremental (Course Navette) fue realizado en grupos de 20. Análisis de los datos Se efectuaron análisis descriptivos e inferenciales. Para analizar las correlaciones entre las diferentes variables se utilizó el coeficiente bivariado de Pearson y para evaluar la capacidad predictiva de las variables porcentaje de masa grasa y consumo de oxígeno sobre  la autopercepción de salud se aplicaron análisis de regresión lineal. Para el procesamiento estadístico de los datos se utilizó el programa informático SPSS en su versión 20.0.

Resultados

En la tabla 1 se muestran los estadísticos descriptivos de las variables estudiadas. Tabla 1. Estadísticos descriptivos

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº23

VO2max= consumo máximo de oxígeno En la tabla 2 se observan las correlaciones (Pearson) entre las diferentes variables. Tabla 2. Nivel de correlación (Pearson)

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº23

VO2max= consumo máximo de oxígeno * p< .05; ** p< .01; *** p< .001 Los análisis de correlación efectuados indican la existencia de relaciones significativas entre las medidas porcentaje de masa grasa y consumo de oxígeno con diferentes factores del GHQ-28. En chicos, se establecieron con los factores síntomas somáticos, ansiedad e insomnio y disfunción social, ocurriendo sólo con los dos primeros en las chicas. Por otro lado, las asociaciones más significativas ocurren, en chicos, entre consumo de oxígeno y ansiedad e insomnio (r129 = -.51; p< .001). En chicas, entre porcentaje de masa grasa y síntomas somáticos (r130 = .35; p< .001). En la tabla 3 y 4 se muestran los análisis de regresión lineal efectuados (utilizando la técnica de pasos sucesivos), salvo para la subescala depresión grave, en chicos y chicas, y disfunción social, en chicas, por no ofrecer resultados. Los casos en los que no se incluyó  la variable consumo de oxígeno o porcentaje de masa grasa fue por falta de significación (p< 0.05). Los modelos obtenidos cumplen los supuestos para que el modelo sea aceptable, como el de linealidad en la relación entre variables predictoras y criterio, así como la homocedasticidad y distribución normal de los residuos, cuyo valor medio es 0 y la desviación típica prácticamente 1 (0.99). Los valores de Durbin-Watson son adecuados, dado que se encuentran en un rango entre 1.85 y 2.15. Pardo y Ruiz (2005) consideran que cuando el estadístico se encuentra entre 1.5 y 2.5 se puede asumir que los residuos son independientes, cumpliéndose el supuesto de independencia de las variables independientes con respecto a la dependiente. Por otro lado, los estadísticos de colinealidad indican valores aceptables de inflación de la varianza (1.00) y del índice de Tolerancia (1.00). Tabla 3. Análisis de regresión lineal (pasos sucesivos) para los chicos.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº23

** p< .01; *** p< .001 VO2max= consumo máximo de oxígeno; D-W= Durbin-Watson; T= tolerancia; FIV= factor inflación de la varianza Tabla 4. Análisis de regresión lineal (pasos sucesivos) para las chicas

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº23

*** p< .001 VO2max= consumo máximo de oxígeno; D-W= Durbin-Watson; T= tolerancia; FIV= factor inflación de la varianza

Discusión

Los resultados encontrados en este trabajo confirman la hipótesis descrita y permiten alcanzar los objetivos de la investigación. Por un lado, se han apreciado relaciones significativas entre las variables objeto de estudio y, por otro, ponen de manifiesto la capacidad de las medidas de condición física empleadas para predecir la percepción de salud. De esta forma, los datos obtenidos se encuentran en la línea de otros que se habían obtenido con anterioridad, y que habían señalado la importancia de valorar este tipo de variables cuando se analiza la percepción del estado de salud (Mota y col., 2012; Page y col., 2009; Vingilis y col., 2002). Sin embargo, siendo un aspecto esencial del estudio, el análisis diferenciado en función del género ha ofrecido una visión más específica del fenómeno, apreciándose diferencias entre chicos y chicas. En primer lugar, se ha observado una asociación más intensa en los chicos, siendo el consumo de oxígeno máximo la variable que mejor ha predicho las puntuaciones en percepción de salud. En chicas, se ha observado una menor capacidad predictiva, siendo el porcentaje de masa grasa el factor que mejor ha explicado las diferencias en la escala síntomas somáticos. El estudio diferenciado por género, ofrece prospectivas de investigación que deben ser abordadas. A la luz de los resultados obtenidos, el impacto producido por la práctica de actividad física y el nivel de condición física en chicos y chicas parece que tiene ligeras diferencias. Posiblemente, el impacto de la imagen corporal en las chicas puede aumentar la importancia de factores como el porcentaje de masa grasa (Carraro, Scarpa, y Ventura, 2010) y la mayor capacidad cardiorrespiratoria en los chicos pueda mediar en el impacto de la composición corporal sobre la percepción de salud (Mota y col., 2012). En cualquier caso, estas hipótesis deben ser tratadas en profundidad para observar este fenómeno de una forma más precisa. A su vez, este trabajo ha evaluado la composición corporal de manera directa, en vez de emplear indicadores indirectos como el índice de masa corporal (IMC). En diversos estudios se ha puesto la manifiesto las diferencias existentes entre estas dos medidas, lo que puede interferir en una adecuada interpretación de los resultados (Martínez-López, Redecillas-Peiró, y Moral García, 2011). A su vez, la evaluación de la condición física, a través de medidas como el consumo de oxígeno, aporta información más directa sobre el estado físico de una persona. Aunque el conocimiento de la práctica física realizada mediante cuestionarios es una medida complementaria, se deberían aportar este tipo de datos, dado que informan de una manera más precisa del impacto que la actividad física realizada tiene sobre el organismo (Ramírez-Lechuga y col., 2011). En base a los resultados obtenidos, se puede decir que el consumo de oxígeno y el porcentaje de masa grasa se han relacionado significativamente con la autopercepción del estado de salud en la muestra estudiada, prediciendo significativamente varias de las dimensiones analizadas. Específicamente, los factores síntomas somáticos y ansiedad e insomnio, son las medidas que han sido mejor explicadas. De esta forma, se pone de relieve la importancia que tiene el análisis de la condición física en las investigaciones que relacionan variables vinculadas a la salud y actividad física.

Referencias

Buhring, K., Oliva, P. y Bravo, C. (2009). Determinación no experimental de la conducta sedentaria en escolares. Revista Chilena de Nutrición, 1(36), 23-29. Carraro, A., Scarpa, S. y Ventura, L. (2010). Relationships between physical self-concept and physical fitness in italian adolescents. Perceptual and Motor Skills, 110(2), 522-530. Cotter, K.A. y Lachman, M.E. (2010). Psychosocial and behavioural contributors to health: Age-related increases in physical disability are reduced by physical fitness. Psychology & Health, 25(7), 805-820. Gander, J., Lee, D.C., Sui, X., Hébert, J.R., Hooker, S.P. y Blair, S.N. (2011). Self-rated health status and cardiorespiratory fitness as predictors of mortality in men. British Journal of Sports Medicine, 45(14), 1095-1100. Goldberg, D.P. (1978). Manual of the General Health Questionnaire. Windsor, Inglaterra: NLF Publishing. Jiménez, M.G., Martínez, P., Miró, E. y Sánchez, A. I. (2008). Bienestar psicológico y hábitos saludables: ¿están asociados a la práctica de ejercicio físico?. International Journal of Clinical and Health Psychology, 8(1), 185-202. Lobo, A., Pérez-Echeverría, M.J. y Artal, J. (1986). Validity of escaled versión of de General Health Questionnaire (GHQ-28) in a Spanish population. Psychological Medicine, 16, 135-140. Martínez-López, E.J., Redecillas-Peiró, M.T. y Moral García, J.E. (2011). Grasa corporal mediante bioimpedancia eléctrica en periodo escolar y no escolar. Revista Internacional de Medicina y Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, 10(41), 77-94. Martínez-Vizcaíno, V. y Sánchez-López, M. (2008). Relaciones entre actividad física y condición física en niños y adolescentes. Revista Española de Cardiología, 61(2), 108-111. Mota, J., Santos, R.M., Silva, P., Aires, L., Martins, C. y Vale, S. (2012). Associations Between Self-Rated Health With Cardiorespiratory Fitness and Obesity Status Among Adolescent Girls. Journal of Physical Activity and Health, 9(3), 378-381. Page, R.M., Simonek, J., Ihász, F., Hantiu, I., Uvacsek, M., Kalabiska, I. y Klarova, R. (2009). Self-rated health, psychosocial functioning, and other dimensions of adolescent health in Central and Eastern European adolescents. The European Journal of Psychiatry, 23(2), 101-114. Pontifex, M.B., Raine, L.B., Johnson, C.R., Chaddock, L., Voss, M.W., Cohen, N.J., Kramer, A.F. y Hillman, C.H. (2011). Cardiorespiratory fitness and the flexible modulation of cognitive control in preadolescent children. Journal of Cognitive Neuroscience, 23(6), 1332-1345. Ramírez-Lechuga, J., Femia, P., Sánchez-Muñoz, C. y Zabala, M. (2011). La actividad física en adolescentes no muestra relación con el consumo máximo de oxígeno. Archivos de Medicina del Deporte, 28(142), 103-112. Ramos, P., Rivera, F., Moreno, C. y Jiménez-Iglesias, A. (2012). Análisis de clúster  de la actividad física y las conductas sedentarias de los adolescentes españoles, correlación con la salud biopsicosocial. Revista de Psicología del Deporte, 21(1), 99-106. Serrano, M.A. y Boix, S. (2012). Efectos del tipo y cantidad de actividad física en la salud psicológica percibida de profesoras. Revista Iberoamericana de Psicología del Ejercicio y el Deporte, 7(1), 149-161. Vingilis, E.R., Wade, T.J. y Seeley, J.S. (2002). Predictors of adolescent self-rated health. Analysis of the National Population Health Survey. Canadian Journal of Public Health, 93(3), 1

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