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23 jun 2010

Perfil morfo-funcional y de rendimiento físico de árbitros de fútbol de categoria nacional

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El objetivo del presente estudio fue describir y analizar el perfil morfológico, funcional y de rendimiento físico de árbitros de fútbol de categoría nacional del fútbol profesional español. La muestra fue constituida por 22 árbitros de fútbol (n=22), pertenecientes a la Federación Interinsular de Fútbol de Las Palmas (FIFLP).


Autor(es):
Ruiz Caballero, JA.1; Brito Ojeda, ME.1; García-Aranda, JM.2; Sarmiento, S.1; Navarro Valdivielso, ME.1; García-Manso, JM.1; Rodríguez Ruiz, D.1; de Saá, Y.1
Entidades(es): 1Departamento de Educación Física, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, España. 2Departamento de Árbitros, Federación International de Futbol Asociación (FIFA), Suiza.
Congreso:III Congreso Internacional de Ciencias del Deporte y Educación Física
Pontevedra: 6-8 de Mayo de 2010
ISBN: 978-84-613-8448-8
Palabras claves: Árbitro; Fútbol; Rendimiento, Perfil Morfo-funcional.

RESUMEN COMUNICACIÓN/PÓSTER

El objetivo del presente estudio fue describir y analizar el perfil morfológico, funcional y de rendimiento físico de árbitros de fútbol de categoría nacional del fútbol profesional español. La muestra fue constituida por 22 árbitros de fútbol (n=22), pertenecientes a la Federación Interinsular de Fútbol de Las Palmas (FIFLP). El promedio de edad de la muestra fue de 26 ± 4,87 años, estatura: 1,76 ± 0,08 m, peso corporal: 76,30 ± 13,04 Kg. e índice de masa corporal: 24,38 ± 2,80 Kg./m. Para evaluar los parámetros relacionadas con el rendimiento físico de los árbitros se utilizó la batería de tests físicos de la FIFA, un test para determinar la capacidad anaeróbica al ejecutar carreras rápidas (6 x 40 m) y un test para medir la capacidad de resistencia aeróbica al cubrir la distancia de 2000 m. Los resultados obtenidos en los test físicos mostraron que los árbitros cubrieron en un promedio de 5,53 ± 0,21 segundos en el primer test de 6 x 40 m, mientras que en el segundo, todos cubrieron la distancia de 2.000 m en un promedio de 463,91 ± 32,21 segundos. Los resultados de este estudio muestran que los índices mínimos establecidos por la FIFA en los diferentes test para la evaluación física de sus colegiados, son alcanzados con aptitud favorable por los árbitros españoles de fútbol de categoría nacional. Los árbitros de futbol español de categoría nacional alcanzan valores de rendimiento deportivo en estos test semejantes a los encontrados en árbitros de futbol profesional.

INTRODUCCIÓN.

El fútbol es un deporte que, por su elevada práctica deportiva e interés social y mediático, ha sido objeto de estudio en numerosas investigaciones que, con frecuencia, centran el interés en pormenorizar las características del actor principal del juego: el deportista. Estas investigaciones se han centrado en el perfil de los jugadores con diferentes niveles de rendimiento, edad o años de práctica, pasando desapercibidas las características morfofuncionales y de aptitud física de los responsables del cumplimiento de las reglas de juego: el equipo arbitral. En la literatura especializada podemos encontrar una cantidad importante de publicaciones que han orientado sus intereses hacia el estudio y control de variables morfo-funcionales y de aptitud física de los jugadores de fútbol (Cometti y col. 2000; Junge y col. 2000; Helgerud y col. 2001; Matkovic y col. 2003; Wisloff y col. 2004; Hoff 2005; Little & Williams 2005; Bangsbo y col. 2006). Los resultados de estas investigaciones han sido utilizados en el campo del entrenamiento para el desarrollo de protocolos de trabajo que permitan abordar el proceso de formación del deportista desde una perspectiva más científica. Sin embargo, las investigaciones orientadas al estudio de las características del perfil antropométrico, morfo-funcional y de rendimiento físico de los árbitros principales y asistentes de fútbol son más escasas y recientes (Castagna y col.,2002; Da Silva & Rodríguez-Añez, 2003; Castagna y col.,2005; Da Silva, 2005; Da Silva, 2006; Fernández y col. 2008; Galanti y col., 2008; Mallo y col., 2008). Recientemente, estos estudios han sugerido, de forma científica, la planificación y el control de la preparación física dirigida a los árbitros de fútbol. Las demandas físicas de los árbitros principales y asistentes han sido examinadas (Krustrup & Bangsbo, 2001; Da Silva y col., 2002; Rebelo y col., 2002; Mallo y col., 2004; Weston y col., 2004; Mallo, 2006; Mallo y col., 2006; Mallo y col., 2007; Krustrup y col., 2009; Mallo y col., 2009a; Mallo y col., 2009b). Entendemos que se hace necesario el desarrollo de trabajos de investigación que centren su interés en el resultado de test de evaluación de la condición física de árbitros profesionales de fútbol, así como su relación con las características morfo-funcionales de los mismos. El objetivo de este estudio fue describir y analizar el perfil morfo-funcional y determinar el nivel de rendimiento físico, a través de test específicos de evaluación de la aptitud física, de árbitros de fútbol profesional de categoría nacional de la Federación Interinsular de Fútbol de Las Palmas (FIFLP).

MATERIAL Y MÉTODOS.

Muestra. La muestra esta formada por 22 sujetos varones, pertenecientes al colectivo arbitral de fútbol de categoría nacional pertenecientes a la FIFLP durante la temporada 2007-08. Todos los sujetos de la muestra contaban con al menos 5 años de práctica en el arbitraje en categorías nacionales y con una rutina habitual de arbitraje semanal. Además, todos ellos poseían experiencia en la realización de pruebas físicas de campo y laboratorio, habiendo realizado en más de una ocasión, pruebas de esfuerzo sobre tapiz rodante, así como las pruebas físicas de rendimiento a las cuales están obligados a someterse anualmente para renovar sus licencias federativas (FIFA). Antes de iniciar la experimentación, cada sujeto fue sometido a examen médico que incluía evaluación cardio-respiratoria en condiciones basales que era utilizado para descartar cualquier patología silente que pudiera afectar a la integridad del sujeto durante la ejecución de las pruebas. Los resultados de esta valoración fueron analizados por un especialista en medicina del deporte. Una vez que los sujetos fueron seleccionados para la realización del estudio, se obtuvo consentimiento informado, en un documento firmado por el director del proyecto y cada sujeto, de acuerdo a las directrices éticas recogidas en la declaración de Helsinki de la Asociación Médica Mundial para la investigación con seres humanos. Para el análisis comparativo de los datos, la muestra se dividió en dos grupos diferenciados por categorías en la que el grupo 1 (G1) lo constituían los árbitros de categoría nacional de 2ª división A y B (n=6), y el grupo 2 (G2) lo conformaban los árbitros de categoría nacional de 3ª división (n=16). Es por esta razón por la que se dividió la muestra para su análisis, no encontrando diferencias significativas entre las variables de estudio.

Instrumentos de medida. Las mediciones de composición y volúmenes del aire espirado, se realizaron con un analizador de gases de la marca Jaeger Oxicon Pro® (Viasys Healthcare, Alemania). El analizador se conectó a un ordenador de sobremesa con el que fue realizado todo el procesamiento de datos. Este ordenador soporta el Software LabManager v4.52.i. El analizador de gases está provisto de un sistema de autocalibración que desecha las calibraciones con variaciones de ± 2% con respecto a los valores estandarizados. Las pruebas ergométricas fueron realizadas sobre un tapiz rodante Jaerger® (Viasys Healthcare, Alemania).

Procesamiento de los datos. Para el análisis descriptivo de las variables de estudio fue necesario medir parámetros morfo-funcionales (biométricos, circulatorios, espirométricos, ergométricos, ecocardiográficos y bioquímicos), así como parámetros de rendimiento físico en dos test estandarizados de aptitud física (6×40 m y 2000 m). Los tests físicos aplicados a la muestra de estudio siguieron el protocolo establecido por laFIFA en 2006 para sus colegiados. Las pruebas físicas con las que evaluamos el rendimiento físico de los árbitros fueron dos, una primera prueba que tenía como objetivo medir la velocidad de desplazamiento y una segunda prueba que tenía como objetivo medir la resistencia aeróbica. En la prueba de velocidad de desplazamiento los árbitros debían realizar un total de 6 carreras de 40 metros (6x40m), con un minuto (1’) de recuperación entre cada una. Una vez obtenidos los datos de rendimiento en el test de 6×40 metros (tiempo promedio) se utilizó la fórmula empleada en el Running-Based Anaerobic Sprint Test (R.A.S.T.) de Draper & Whyte (1997) para la determinación de la velocidad, aceleración, fuerza y potencia durante la realización de la carrera de 40 metros. En la prueba de resistencia aeróbica los árbitros debían cubrir una distancia de 2000 metros. Actualmente este test ha sido sustituido por una prueba en la que hay que cubrir una distancia de 150 metros de carrera en 30 segundos, seguida de 35 segundos para cubrir una distancia de 50 metros de caminata hasta cubrir la distancia de 10 vueltas de 400 metros (4000 metros).

Análisis estadístico. Para el análisis estadístico de los datos obtenidos de la muestra de estudio se usó el paquete SPSS para Windows versión 14.0 (SPSS, Inc., Chicago, IL). En la descripción de las variables de estudio de la muestra se llevó a cabo una estadística descriptiva básica en las que, en función de las necesidades, se calculó medias, mediana, desviaciones típicas y rangos máximos y mínimos del correspondiente valor. A cada serie de datos se les aplicó pruebas de normalidad y de homogeneidad de varianzas que aseguraran una distribución normal de los datos de las series (prueba de Kolmogorov-Smirnof). Para cuantificar y valorar cambios entre las variables de estudio por grupos se realizó una estadística comparativa en la que se empleó el cálculo de comparación de medias relacionadas (T-test) para muestras independientes. El programa estadístico para cada variable calculaba media, desviación típica y error típico de la media. Para cada pareja de variables determina correlación, diferencia promedio entre las medias, prueba-t para intervalo de confianza para la diferencia de las medias y prueba-t para intervalo de diferencia en las medias. Las decisiones estadísticas fueron calculadas tomando un nivel de significación de P<0,05.

RESULTADOS

La media y desviación estándar de los datos biométricos (Estatura, PC, IMC y SC) básicos de la muestra quedan expuestos en la tabla I.

Tabla I. Datos biométricos y circulatorios de la muestra (n=22).

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 13

En la tabla I también quedan reflejados los datos promedios y desviaciones estándar de parámetros basales del sistema cardiocirculatorio como la frecuencia cardiaca de reposo (FCr) y, la presión arterial sistólica (TAS) y diastólica (TAD). Los parámetros funcionales en esfuerzo más relevantes (FCmax, FRmax, VO2max FCUAna e IR2), quedan reflejados en la tabla II.

Tabla II. Datos espirométricos y ergométricos de la muestra (n=22).

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 13

La figura 1 muestra el diagrama de cajas del consumo de oxígeno en valores relativos al peso corporal (VO2rel) de cada uno de los grupos de diferente nivel de la muestra.

Figura 1. Diagrama de cajas del consumo de oxígeno en valores relativos al peso corporal (VO2rel), expresado en mL·kg·min-1, de cada uno de los grupos de diferente nivel (1=G1; 2=G2) de la muestra.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 13

De los datos de la evaluación ecocardiográfica (DDVI, DSVI, SIV y PPVI) se determinó la masa ventricular izquierda (MVI), el índice de masa ventricular izquierda (IMVI), el índice de hipertrofia septal asimétrica (HSA) y el índice de hipertrofia concéntrica del ventrículo izquierdo (HCVI). Estos datos quedan expuestos, por grupos, en la tabla III.

Tabla III. Datos ecocardiográficos e índices de hipertrofia de la muestra (n=22)

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 13

La figura 2 muestra el histograma del Índice de Masa Ventricular Izquierda (IMVI) de toda la muestra de estudio y el diagrama de cajas del IMVI de cada uno de los grupos de diferente nivel (1=G1; 2=G2) de la muestra.

Figura 2. Histograma del Índice de Masa Ventricular Izquierda (IMVI), expresado en g/m2, de toda la muestra de estudio (gráfico de la izquierda) y diagrama de cajas del IMVI, expresado en g/m2, de cada uno de los grupos de diferente nivel (1=G1; 2=G2) de la muestra (gráfico de la derecha).

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 13

Los sujetos de la muestra también fueron sometidos a controles bioquímicos y hematológicos mediante la realización de una analítica sanguínea. En la tabla IV se muestran los datos bioquímicos promedios por cada grupo de árbitros más relevantes (serie roja de la sangre) para la relación con los datos de rendimiento. Estos parámetros bioquímicos son el hematocrito (HMC), la hemoglobina (Hb), el hierro, la ferritina, la transferrina, el índice de saturación de la transferrina y los hematíes de la muestra de estudio.

Tabla IV. Datos bioquímicos y hematológicos de la muestra (n=22)

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 13

Los datos promedios de rendimiento de todos los sujetos, determinados a partir de los test de aptitud físico propuestos por la FIFA (6×40 metros y 2000 metros) se muestran en la tabla V y VI respectivamente.

Tabla V. Datos de rendimiento en la prueba 6×40 m. de la muestra (n=22)

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 13

Tabla VI. Datos de rendimiento en la prueba de 2000 mts de la muestra (n=22)

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 13

DISCUSIÓN

La muestra de estudio era de género masculino, y nacionalidad española, con una edad promedio de 26,50 ± 5,13 años [rango: 32,0 – 20,0 años] para el G1 y una edad promedio de 26,06 ± 4,99 años [rango: 38,0 – 19,0 años] para el G2. Estos datos fueron moderadamente inferiores a los reportados para árbitros de fútbol de la misma categoría que podemos encontrar en la bibliografía científica (Rontoyannis y col., 1998; Da Silva & Fernández-Añez, 2003; Rebelo y col., 2002; Betsh & Plessner, 2001; Da Silva, 2006; Fernández y col., 2008). Helsen y Bultynck (2004) reportaron que los árbitros que intervinieron en la ronda final del Campeonato del 2000 de la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA) tenían una edad promedio significativamente mayor a la encontrada en nuestra muestra (40,2 ± 3,9 años). Esto podría ser debido a su categoría (árbitros internacionales) y confirmaría la importancia que tiene los años de experiencia en el nivel de rendimiento en el arbitraje. Diversos autores (Catterall y col., 1993; Weston y col., 2004; Helsen & Bultynck, 2004) afirman que los árbitros de fútbol son de 10 a 15 años de promedio más viejos que los jugadores de élite de fútbol, existiendo una relación negativa entre edad y rendimiento físico del árbitro. La estatura promedio de la muestra presentó valores similares entre los dos grupos estudiados de 1,76 ± 0,08 metros de altura. Estos valores son ligeramente superiores a los reportados por 11 árbitros de fútbol profesional chileno (Fernández y col., 2008), pero similares a los relatados por 188 árbitros griegos (Rontoyannis y col., 1998) y 16 árbitros brasileños (Da Silva & Fernández-Añez, 2003). En grupo de mayor categoría (G1) se observan valores ligeramente inferiores de PC a los encontrados en el G2 de categorías inferiores (G1: 74,15 ± 9,32 Kg.; G2: 78,25 ± 13,85 Kg.; ns). El peso corporal promedio de la muestra estudiada (76,30 ± 13,04 Kg.) corresponde con los encontrados árbitros profesionales de Chile (Fernández y col., 2008). Debido a esta diferencia de PC entre grupos, los valores promedios de IMC fueron ligeramente inferiores para el G1 que para el G2 (G1: 23,74 ± 1,79 Kg/m vs. G2: 24,86 ± 3,01 Kg/m). A pesar de estas diferencias la relación peso/estatura (IMC) de los sujetos de la muestra (24,38 ± 2,80 Kg/m) mostraron un valor de IMC dentro de la normalidad (entre los 20 y 25 Kg/m), tratándose de sujetos que poseen un desarrollo muscular moderado de las extremidades inferiores. Los valores de IMC encontrados en la muestra de estudio fueron ligeramente inferiores a los encontrados por otros autores (Da Silva & Fernández-Añez, 2003; Fernández y col., 2008). Los valores de SC también fueron ligeramente inferiores en el G1 frente al G2 (G1: 1,91 ± 0,16 m2 vs. G2: 1,95 ± 0,20 m2). Se observa una ligera bradicardia en los datos de la muestra del G2 (57,75 ± 6,19 latidos·min-1), frente los datos del G1 (60,67 ± 10,25 latidos·min-1) dato que posiblemente se deba a la adaptación del sistema cardíaco de estos árbitros a los mayores volúmenes de trabajo a los que se someten en esta especialidad. Los datos promedios de FCr de nuestros árbitros (58,55 ± 7,36 latidos·min-1) son ligeramente inferiores a los encontrados por otros autores (Galanti y col., 2008) en 35 árbitros italianos profesionales y en 35 jugadores italianos de fútbol profesional (61,2 ± 16,9 y 59,3 ± 8,6 latidos·min-1 respectivamente). La presión arterial (diastólica y sistólica) del G1 y G2 presentó unas cifras promedio muy similares entre ellos. Estos valores se hallaban dentro de los valores de referencia poblacional como normotensos (TAD: 75,83 ± 8,61 mmHg y TAS: 119,17 ± 11,14 mmHg para el G1; TAD: 73,13 ± 9,46 mmHg y TAS: 113,44 ± 10,76 mmHg para el G2). Los valores promedios de TAD y TAS de la muestra de árbitros completa (73,86 ± 9,12 y 115,00 ± 10,91 mmHg respectivamente) es muy similar a la reportada por 35 árbitros italianos de fútbol profesional (Galanti y col., 2008). La capacidad vital forzada (CVF), el volumen espiratorio máximo por segundo (VEMs) y el índice de Tiffenau o capacidad espiratorio por segundo (CEs), son algunos de los indicadores basales del sistema respiratorio, que quedan reflejados en la Tabla II. La CVF es la cantidad máxima de gas que puede ser exhalada tras una inspiración máxima. Relacionando el VEMs con la CVF se obtiene el Índice de Tiffenau o CEs que en individuos normales se sitúa entre el 70 y el 80% de la CVF. Se puede observar que los valores obtenidos por los dos grupos de árbitros de fútbol sobrepasan de forma significativa estos valores porcentuales de referencia, encontrando un índice de Tiffenau (VEMs/CVF) entre un 90,63 ± 7,80% y un 95,50 ± 4,68 %, respectivamente, lo que explica su participación sistemática en actividades deportivas auque estas sean de moderada intensidad. En la prueba de carga incremental la respuesta cardiorespiratoria alcanza sus valores máximos reflejando una elevada activación del SAO. De esta forma, la frecuencia cardiaca máxima (FCmax) alcanzada en la prueba de carga incremental fue de 192,67 ± 3,44 latidos·min-1 para el G1 y de 189,00 ± 9,60 latidos·min-1 para el G2. Estos valores son ligeramente más bajos que los estimados inicialmente de forma teórica (FCmaxteo = 220-edad) para los dos grupos (G1: 193,50 ± 5,13 latidos·min-1 vs. G2: 193,94 ± 4,99 latidos·min-1). El umbral anaeróbico de los árbitros se alcanzó a una FC promedio de 178,67 ± 2,25 latidos · min-1 para el G1 y de 173,81 ± 8,89 latidos·min-1 para el G2 en la prueba incremental. A partir de la prueba incremental, se registraron indicadores cardiacos específicos de recuperación al esfuerzo, como la FC a los dos minutos de recuperación activa (Calderón y Benito, 2001). Con este dato, pudimos calcular el índice de recuperación de la frecuencia cardiaca a los dos minutos de recuperación del esfuerzo de la muestra estudiada. A los dos minutos de recuperación los sujetos de la muestra estudiada ya habían disminuido la frecuencia cardiaca máxima alcanzada en prueba entre 55 y 60 latidos·min-1 (60,51 ± 6,80 latidos·min-1 en el G1 y 56,66 ± 9,44 latidos·min-1 en el G2). El valor porcentual promedio del índice de recuperación a los dos minutos de finalizar la prueba fue de 46,90 ± 10,56 % con respecto al máximo alcanzado en prueba para el G1, siendo algo inferior para el G2 (44,51 ± 7,33 % de la FCmax). Estos datos son ligeramente inferiores a los propuestos por otros autores en deportistas de élite, aunque algo superiores a los encontrados en sujetos físicamente activos. En porcentaje de recuperación, Calderón y col. (1997) obtienen a los dos minutos de finalizar el esfuerzo un 43.2 ± 11.5%, frente al 45,16 ± 8,13% obtenido por los dos grupos de árbitros en conjunto. Utilizando el índice propuesto por Lamiel-Luengo (Calderon y Benito, 2001), los datos reportados por los mismos autores de 58,6 ± 14,8 latidos·min-1, son similares a los nuestros cuando usamos el valor total de los 22 árbitros (57,71 ± 8,82 latidos·min-1). En la muestra estudiada el VO2max en valores absolutos mostró para los dos grupos valores similares (3,82 ± 0,48 L·min-1 y 3,69 ± 0,70 L·min-1, respectivamente), aunque cuando expresamos la misma variable en datos relativos al peso corporal (VO2max representado en mL·kg-1·min-1) se observan ligeras diferencias entre ambos grupos (G1: 51,25 ± 3,64 mL·kg-1·min-1 vs. G2: 47,75 ± 4,55 mL·kg-1·min-1). Los valores relativos de VO2max reportados por los árbitros nacionales (48,70 ± 4,52 mL·kg-1·min-1) son ligeramente superiores a los reportados por 8 árbitros de la federación de fútbol brasileña (Oliveira y col., 2008), aunque ligeramente inferiores a los encontrados por Castagna & D’Ottavio (2001) en árbitros profesionales italianos (49,30 ± 8,00 mL·kg-1·min-1). Valores ligeramente inferiores (46,3 mL·kg-1·min-1) a los encontrados en nuestra muestra fueron reportados por Krustrup & Bangsbo (2001) para 10 árbitros profesionales daneses. Autores como Bangsbo y col., 2004 encontraron valores de VO2max de 47,7 ± 1,5, 45,9 ± 1,1 y 44,7 ± 0,8 mL·kg-1·min-1 en árbitros de edades comprendidas entre 29-34 años, entre 35-39 años, y entre 40-46 años respectivamente. En nuestro caso, la muestra de árbitros presenta un VO2max relativamente mayor a los encontrados por los autores en árbitros de edades intermedias. Valores promedios de VO2max superiores a los 50 mL·kg-1·min-1 fueron encontrados en árbitros ingleses profesionales (Weston & Brewer, 2002). De los datos de la evaluación ecocardiográfica los valores promedio del DSVI de los árbitros estudiados no muestran diferencias significativas (G1: 34,55 ± 5,78 mm; rango: 25 – 42,7 mm vs. G2: 34,89 ± 4,87 mm; rango: 26,2 – 42,8 mm). Los valores promedio del DDVI de los árbitros no muestran diferencias significativas en ambos grupos, siendo algo inferior los valores del DDVI para el G1 (G1: 49,83 ± 5,34 mm; rango: 43 – 58 mm vs. G2: 51,73 ± 5,09 mm; rango: 43 – 60 mm). El grosor de la PPVI de los árbitros estudiados, se encuentran en valores muy próximos a 10 mm en los dos grupos (G1: 9,92 ± 0,66 mm; rango: 9 – 11 mm vs. G2: 9,75 ± 1,24 mm; rango: 7 – 11,7 mm). El valor promedio del grosor del SIV es ligeramente superior a los 10 mm en los dos grupos de árbitros (G1: 10,33 ± 1,03; rango de 9 – 12 mm vs. G2: 10,02 ± 1,01; rango 8,1 – 12 mm). Tanto los valores de la PPVI y del SIV no muestran diferencias significativas entre grupos. Estos datos corresponden con los reportados (Galanti y col., 2008) para una muestra de 35 árbitros italianos de fútbol profesional (DSVI: 32,8 ± 2,7 mm; DDVI: 54,2 ± 3,5 mm; PPVI: 9,24 ± 0,6 mm; SIV: 9,78 ± 0,6 mm). Los valores promedio e individuales de la masa del ventrículo izquierdo (MVI) observados en este grupo de árbitros, son similares a los límites establecidos por diferentes investigaciones de 194–325 g para deportistas del sexo masculino (Almenares y col., 2006). En el G1, el promedio de los valores de la MVI se encuentra en 231,91 ± 51,56 g (rango: 171,21 – 292,76 g), mientras que el G2 muestra valores promedios ligeramente superiores (238,60 ± 50,50 g; rango: 147,96 – 348,77 g). Sin embargo, el valor relativo de la MVI (IMVI) presentado en base a la superficie corporal (SC) no mostró diferencias significativas entre los dos grupos (G1: 121,49 ± 24,24 g/m2; G2: 122,58 ± 23,41 g/m2). El valor promedio total de la MVI de la muestra estudiada (236,77 ± 49,63 g) fue ligeramente superior a la encontrada en árbitros italianos de fútbol profesional (231 ± 37,1 g), pero moderadamente inferior a la encontrada por el mismo autor (Galanti y col., 2008) en jugadores italianos de fútbol profesional (268,5 ± 40,4 g). De la misma forma, el valor promedio de IMVI de nuestra muestra (122,28 ± 23,05 g/m2) fue ligeramente superior a los reportados por el mismo grupo de árbitros profesionales (115,1 ± 16,7 g/m2). El IMVI de nuestra muestra presenta valores promedios ligeramente inferiores a los planteados como normales por algunos autores (Magnani, 2000) de 134 g/m2 con límites máximos de 163 g/m2 para varones. El índice de HCVI, en la muestra fue de 0,20 ± 0,02 en el G1 (rango: 0,17 – 0,22) y de 0,19 ± 0,03 (rango: 0,12 – 0,23) en G2 no encontrándose diferencias significativas entre ambos grupos. El índice de HSA, fue de 1,04 ± 0,08 (rango: 1 – 1,20) y 1,04 ± 0,14 (rango: 0,77 – 1,41) en el G1 y el G2 respectivamente, sin diferencias significativas entre uno y otro. El índice de HCVI, normalmente de 0,30 a 0,45 y en deportes predominantemente anaerobios puede llegar a ser mayor de 0,45 (Almenares y col., 2006). Los valores encontrados en este estudio son inferiores a lo reportado en la literatura, indicando que los mismos tienen una preparación fundamentalmente aeróbica, lo que constituye la base del entrenamiento de estos árbitros. El índice de HSA, en el que se relacionan los grosores del septum y de la pared posterior, es utilizado en el diagnóstico de esta patología y se consideran valores normales de 0,9 a 1,3 (Almenares y col., 2006). Los valores de este índice en la muestra estudiada se encuentran dentro de los rangos de normalidad, no presentando diferencias significativas entre los dos grupos. Realizando un estudio mas pormenorizado de los datos bioquímicos de la muestra de estudio se puede observar que el HMC y la Hb de ambos grupos poseen valores promedios similares, no encontrándose diferencias significativas entre los mismos. En cualquier caso, entendemos que para poblaciones físicamente activas los valores de HMC son demasiado bajos. No disponer de datos de hidratación nos condiciona la evaluación más exhaustiva de estos parámetros. Como se puede observar (Tabla V), el dato promedio en la prueba de resistencia anaeróbica (6×40 metros) no existen diferencias entre grupos (G1: 5,50 ± 0,10 segundos vs. G2: 5,53 ± 0,25 segundos). Podemos observar que los sujetos de la muestra se encuentran dentro de los límites del tiempo exigido para esta prueba (valor máximo establecido por la FIFA: 6,4 segundos). Aún así, estos datos promedios son ligeramente superiores a los reportados por árbitros de fútbol profesional chileno (Fernández y col., 2008). En base a los datos de rendimiento de la prueba 6×40 metros, los datos promedios obtenemos a través de la fórmula R.A.S.T. (Draper & Whyte, 1997) de velocidad y aceleración en esta prueba son ligeramente mejores para el G1 (Velocidad: 7,27 ± 0,13 m/s; Aceleración: 1,32 ± 0,05 m/s2) que para el G2 (Velocidad: 7,24 ± 0,33 m/s; Aceleración: 1,31 ± 0,12 m/s2). Sin embargo, la fuerza relativa al peso corporal, obtenida a través de la fórmula R.A.S.T., fue mejor para el G2 (102,63 ± 19,53 m/s2·Kg-1) que para el G1 (98,02 ± 13,13 m/s2·Kg-1). De esta forma, la potencia fue ligeramente superior en el G2 (745,29 ± 155,52 watt) que en el G1 (713,07 ± 101,35 watt). En la prueba de resistencia aeróbica (2000 metros) el G1 muestra un resultado ligeramente peor a la de los árbitros de menor nivel (G1: 473,00 ± 11,35 s.; rango: 450-480 s. vs. G2: 460,50 ± 36,93 s.; rango: 420-536 s.), no encontrándose diferencias estadísticamente significativas entre los dos grupos (Tabla VI). El dato promedio de los 22 árbitros de fútbol que componen la muestra en recorrer los 2000 metros fue de 463,91 ± 32,21 s. (rango: 420-536 s.). Recientemente, este último test de aptitud física ha sido sustituido por la FIFA por una prueba que tiene como objetivo medir la capacidad de rendimiento de la potencia aeróbica en repetidas carreras cubriendo una distancia total de 4000 metros. En esta prueba los árbitros deben cubrir una distancia de 150 metros de carrera en un tiempo máximo de 30 segundos, seguida de una distancia de 50 metros de caminata a cubrir como máximo en un tiempo de 35 segundos, así hasta cubrir la distancia de 10 vueltas de 400 metros. Esta prueba física cobra mayor sentido debido a los valores promedios recorridos por árbitros de fútbol en partidos de categorías nacionales e internacionales. Johnston & McNaughton (1994) reportaron en un estudio con 18 árbitros australianos de categoría nacional una distancia recorrida durante partido de 9408 ± 838 m [rango: 7698-11265 m]. Una distancia similar fue obtenida en el estudio de Krustrup & Bangsbo (2001), donde recoge que un grupo de árbitros daneses de primera división recorrieron una distancia promedio de 10070 ± 130 m [rango: 9200-11490 m]. En un estudio de D’Ottavio & Castagna (2001) con 33 árbitros italianos de primera división nacional encontraron una distancia recorrida de 11469 ± 983 m [rango: 7818-4156 m]. Recientemente, Castagna y col. (2004) encontraron en árbitros italianos de categoría nacional e internacional la distancia promedio recorrida de en partido de 12956 ± 548 m y 11218 ± 1056 m, respectivamente. Menor distancia recorrida reportó Catteral y col. (1993) en un estudio de árbitros ingleses de categoría nacional (9438 ± 707 m [rango: 7977-10187 m]). Autores como Krustrup & Bangsbo (2001), Weston y col. (2004) y Da Silva (2005) sugieren que los árbitros de fútbol sean sometidos a programas de entrenamiento físico específicos, que incluyan sesiones de entrenamiento con cargas intermitentes de alta intensidad, siendo esta prescripción suficiente para desarrollar las fuentes energéticas utilizadas por los árbitros de futbol durante el juego (Fernández y col., 2008).

CONCLUSIONES

Los resultados de este estudio muestran que los árbitros de categoría nacional de 2ª división A y B, y los árbitros de categoría nacional de 3ª división no presentan diferencias significativas en las variables morfofuncionales y de rendimiento deportivo. Los índices establecidos por la FIFA en los diferentes test (6 x 40 m. y 2000 m.) para la evaluación física de sus colegiados, son alcanzados con aptitud favorable por los árbitros españoles de fútbol de categoría nacional. Los árbitros de futbol español de categoría nacional alcanzan valores de rendimiento deportivo en estos test semejantes a los encontrados en árbitros de futbol profesional. El perfil morfo-funcional de los árbitros de fútbol de categoría nacional puede ser una limitante del rendimiento físico durante el partido, lo cual puede ser controlada a través de programas de entrenamiento físico.

AGRADECIMIENTOS

Federación Internacional de Fútbol Asociación. Federación Interinsular de Futbol de Las Palmas.

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