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30 ene 2012

Respuesta educativa ante las conductas disruptivas en la clase de educación física

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El presente trabajo recoge una propuesta metodológica adoptada en el CEIP. Tartessos a lo largo del curso 2010/2011. Se enfoca a proporcionar un tratamiento educativo a la manisfestación disruptiva en el marco de la Educación Física. La práctica educativa y la evaluación sistemática llevada a cabo sobre la aplicación de las medidas pedagógicas diseñadas han permitido contrastar científicamente su eficacia didáctica, como parte de la respuesta educativa global
Autor(es):Enrique Sánchez Rivas y Francisco Vera Estrada
Entidades(es):CEIP. Tartessos C/ Nuestra Señora de las Candelas, 37. 29004 Málaga 654 25 29 86 enrique.sanchez.riv.edu@juntadeandalucia.es
Congreso: IX Congreso Internacional sobre la Enseñanza de la Educación Física y el Deporte Escolar
Úbeda 8 - 11 de Septiembre de 2011
ISBN: 9788461536665
Palabras claves:discplina, conductas disruptivas, recursos, investigación, clima de aula, normas de clase

Respuesta educativa ante las conductas disruptivas en la clase de educación física

Resumen

El presente trabajo recoge una propuesta metodológica adoptada en el CEIP. Tartessos a lo largo del curso 2010/2011. Se enfoca a proporcionar un tratamiento educativo a la manisfestación disruptiva en el marco de la Educación Física. La práctica educativa y la evaluación sistemática llevada a cabo sobre la aplicación de las medidas pedagógicas diseñadas han permitido contrastar científicamente su eficacia didáctica, como parte de la respuesta educativa global que la escuela está obligada a disponer frente a un problema de índole social que se introduce, cada vez con más presencia, en las aulas: la manifestación disruptiva del alumnado.

La información teórica de este texto se completa con el material didáctico que el profesorado ha ido elaborando durante el curso. Y que resulta altamente ilustrativo para llevar a la práctica los procedimientos descritos en la solución de los problemas conductuales en clase. Tales recursos se encuentran disponibles en el blog de Educación Física del CEIP. Tartessos: http://www.dalealcocounpoco.com

Introducción

Una de las finalidades fundamentales del actual sistema educativo es la mejora de los rendimientos escolares del alumnado, con el propósito de favorecer el éxito escolar y, en consecuencia, aumentar las tasas de escolarización en las enseñanzas postobligatorias. Asimismo se establece como objetivo estratégico facilitar el aprendizaje a lo largo de la vida, mejorando de esta forma el nivel de formación e instrucción de la ciudadanía.

            Con objeto de contribuir a la consecución de estos objetivos, el profesorado del área de Educación Física del CEIP. Tartessos acordó diseñar un plan para mejorar la convivencia entre el alumnado de Tercer Ciclo de Educación Primaria, en colaboración con las familias. De este modo, se pretende crear un clima de aula propicio para el desarrollo de procesos de enseñanza-aprendizaje de la máxima calidad.

Contexto en el que se desarrolla la experiencia

            El CEIP. Tartessos se ubica en un núcleo urbano de Málaga. En el área de influencia del centro hay una barriada popular, “Puerta Blanca”; y nuevas urbanizaciones de reciente construcción, fruto de la expansión urbanística de la ciudad por su zona Oeste. Es significativo el porcentaje de alumnos y alumnas inmigrantes. Cuenta con dos líneas, que van desde el primer curso de Educación Infantil hasta sexto de Educación Primaria, con una ratio de 25 educandos por clase.

            Esta experiencia se ha desarrollado en dos grupos especialmente conflictivos, las clases de quinto y sexto. En lo referente a la composición personal, se trata de dos clases estables. Sus miembros están adscritos al mismo colectivo humano desde el comienzo de la Educación Infantil (tres años). Las alteraciones estructurales han venido dadas por la incorporación de alumnado procedente de otros centros (en tres casos) y la lógica rotación del personal docente, coincidiendo con el cambio de ciclo.

            Los grupos, considerando los criterios de atención a la diversidad propuestos por el Equipo de Orientación Educativa, cuentan con un significativo número de sujetos con una consideración de “actuación educativa preferente” por alguna de las siguientes circunstancias:

  • Problemas de desestructuración social en su entorno familiar (Alumnos/as DES).
  • Dificultades individuales para el aprendizaje (Alumnos/as DIA).
  • Alumnado inmigrante.

            Es posible afirmar que: (a) se trata de grupos con un importante porcentaje de alumnos y alumnas en situación de riesgo socio-educativo en base a sus circunstancias individuales y/o familiares; y (b) constituyen, en su conjunto, una muestra muy heterogénea.

            En el área de Educación Física, el análisis del contexto apunta hacia tres áreas problemáticas que requerían una intervención específica en material de control disruptivo:

  • Presencia de conductas disruptivas en el desarrollo de las actividades agonísticas y en aquellas que demandan la asunción de responsabilidades por parte del alumnado.
  • Escasa colaboración entre la institución escolar y el entorno familiar del alumnado en lo relativo a la resolución de problemas conductuales en el colegio.
  • Carencia de medidas o estrategias pedagógicas (no sólo coercitivas o punitivas)  para aplicarlas en colaboración con la familia.

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Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº18.

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Objetivos

  • Concretar una respuesta educativa global para la prevención y corrección de las conductas disruptivas en clase de Educación Física.
  • Contrastar la eficacia de las medidas educativas tomadas en el marco de la mejora de la convivencia en las clases de Tercer Ciclo.
  • Valorar el grado de influencia de las acciones contempladas en el Plan de Convivencia sobre el número de conductas disruptivas manifestadas en el patio por un sujeto.
  • Ofrecer una estrategia de actuación a las familias que acuden a tutorías reclamando pautas concretas para mejorar la conducta de su hijo o hija en el patio.
  • Mejorar la práctica docente frente a las nuevas demandas que plantea el contexto educativo propio.

Desarrollo de la experiencia

            Después de reflexionar y, en muchos casos, llevar a la práctica los procedimientos propuestos en la literatura especializada; se ha concluido que la Perspectiva Tridimensional de Curwin y Mendler (1983) es la que mejor se ajusta a las necesidades que plantea nuestro contexto educativo. A partir de este modelo teórico, enriqueciéndolo con aportaciones de otras perspectivas; y con la permanente referencia del marco legislativo vigente en esta materia; se ha desarrollado una respuesta educativa propia para afrontar las conductas disruptivas en clase de Educación Física. Hemos tenido a bien bautizar al conjunto de medidas como: “Plan de Convivencia: Aprender a convivir”.

            El Plan de Convivenciaconsta de cuatro fases, que se irán aplicando a medida que el alumno o la alumna vaya incrementando su manifestación disruptiva. Cada etapa contempla la utilización de un material didáctico específico  (sencillo de elaborar por cada docente). Tales fases son las siguientes:

Fase Preventiva o de negociación de las normas y comunicación del Plan de Convivencia al grupo-clase. Con esta primera fase, el alumnado debe tomar consciencia de la existencia de unas normas de convivencia y de las medidas que tomará el docente frente a su incumplimiento. Los pasos a seguir son: (1º) negociación de las normas de clase (o convivencia) y compromiso contractual entre las partes implicadas para su cumplimiento. Resulta conveniente la colocación de las normas de clase en un lugar desatacado del aula y del gimnasio; e (2º) información del procedimiento a seguir en caso de incumplimiento.

El material didáctico de esta fase se compone de un póster para cada norma de convivencia. Es recomendable que el alumnado diseñe carteles para que, seguidamente, se coloquen en un lugar destacado del espacio. Del mismo modo, se recomienda elaborar un “contrato” que recoja por escrito el compromiso de todos y todas (con su firma) de cumplir con lo acordado.

Por ejemplo: el registro de conductas (Perspectiva Conductista); el desarrollo de procesos reflexivos (Perspectiva Cognitiva); el contrato social (Perspectiva Social); las consecuencias lógicas (Perspectiva Psicoanalítica); la entrevista personal para la valoración compartida de la conducta (Perspectiva Humanista).

Ilustración 1: Cartel situado en la puerta del gimnasio

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 18

 

Fase de contacto individualizado ante las primeras manifestaciones de conducta disruptiva. Se trata de realizar una valoración compartida (docente-discente) de la adecuación de la conducta individual a las normas establecidas en el aula. Con este fin, se propone la realización de una entrevista personal en la que se informa al alumno o alumna de las conductas contrarias a las normas que está manifestando, indicando: qué aspecto de su conducta es inadecuado, cuándo lo manifiesta y cómo corregirlo. El alumno o alumna, por su parte, expondrá los motivos de su comportamiento. Se pretende, en suma, de buscar una solución compartida e individualizada.

Fase  de recuerdo y de reflexión. Se trata de desencadenar un proceso reflexivo acerca de la importancia de las normas para la convivencia en el aula. Para ello, el docente propondrá la ficha contemplada en esta fase al observar que, tras haber aplicado las medidas previstas en la fase anterior, persiste el incumplimiento de las normas negociadas. La ficha deberá realizarse fuera del horario lectivo, con el fin de enfatizar la reflexión. Una vez completada la ficha, docente y discente comentarán las respuestas proporcionadas por este último. De este modo se profundizará en el desarrollo de la empatía y en la valoración de las normas como medio para la convivencia colectiva.

El material didáctico propio de esta fase es la “Ficha de recuerdo y reflexión”. Su diseño debe contener:

  • Las normas de convivencia acordadas.
  • Actividades que contribuyan a recordar la norma incumplida.
  • Actividades tendentes a desencadenar un reflexión sobre las consecuencias del incumplimiento de la norma en cuestión y, en general, del contrato realizado en la primera fase.

Fase de acción coordinada (familia-escuela) y de concienciación. Esta fase prevé un seguimiento diario del comportamiento de un alumno o alumna con respecto a las normas consensuadas. Con ello, se trata de que el educando tome consciencia del índice de conductas disruptivas que manifiesta y, a partir del reconocimiento del problema, se comprometa en su solución.

La actuación prevista en esta fase se articula en torno a una plantilla de observación denominada: “Ficha de observación, registro y reflexión”. El procedimiento de acción requiere seguir la siguiente secuencia:

    1. Tras la realización de dos “Fichas de recuerdo y reflexión”, el docente informa al alumno o alumna de la necesidad de aplicar un nuevo instrumento, la “Ficha de observación, registro y reflexión”, en el caso de que vuelva a infringir alguna de las normas establecidas en los cinco días lectivos siguientes.
    2. Inicio de la aplicación de la “Ficha de observación, registro y reflexión”. Se informará al alumno o alumna en una entrevista individual y se hará lo propio con sus padres. Es recomendable realizar un apercibimiento escrito en el que se inste a una entrevista en horario de tutoría. Esta toma de contacto permitirá al docente argumentar las razones que llevan a la aplicación del instrumento y la necesidad de colaboración familiar, asegurando la comprensión del rol que debe desempeñar cada uno de los agentes implicados.
    3. Desarrollo de la aplicación. El instrumento es una tabla divida en filas con distintas columnas:

Columna 1

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 18

 

      • En la columna “Fecha” se anotará el día y mes.
      • En la columna “Registro de la conducta” se anotará una breve reseña de la conducta disruptiva manifestada. En caso de que no se produjeran conductas inadecuadas, esta columna quedará en blanco. El objetivo que se le plantea al educando es lograr que esta columna quede sin rellenar en todas las filas.
      • En la columna “Firmas” hay dos espacios, uno está reservado para la firma del docente y el otro para la del padre o madre. Es imprescindible firmar la ficha a diario, tenga o no incidencias anotadas. El docente debe plasmar su firma al término de cada clase de Educación Física.
      • ¿Cómo se actúa en caso de no haber registrado conducta disruptiva? Ese día se ha logrado el objetivo propuesto. Tanto el docente como la familia deben felicitar al educando, con independencia del número de anotaciones que haya registrado con anterioridad.
      • ¿Cómo se actúa en caso de haber registrado conducta disruptiva? Ese día no se ha logrado el objetivo propuesto. El docente debe anotar la incidencia y explicar al alumno o alumna el momento concreto en el que ésta tuvo lugar y qué personas se vieron afectadas. Además, cada anotación implica la necesidad de reflexionar sobre la conducta reseñada. Para ello, se articula una nueva tarea que deberá realizar fuera del horario lectivo, habiendo informado a las partes implicadas de esta circunstancia en el momento de la implantación del recurso. Alguna de las tareas recomendadas son:
      • Para conductas que atentan contra un individuo: elaboración de un “cariñograma de disculpas” (es un mensaje con dibujo para el tablón de clase) o lectura de un cuento con moraleja relacionada con la conducta disruptiva y reflexión por escrito sobre la historia. Si no hubiera una ficha adecuada se podría proponer una tarea alternativa, como la realización de un cómic de dos viñetas. En una debe representar la conducta registrada y en la otra una alternativa conductual correcta que debe ser utilizada ante una situación similar. Bajo el cómic deberá expresar sus disculpas por escrito a la persona perjudicada. Se le recomendará, además, incluir un mensaje que refuerce la amistad entre ambas personas (ya que es un sentimiento que también se ha visto perjudicado).
      • Para conductas que atentan contra el grupo-clase: petición de disculpas por escrito, mediante un “cariñograma de disculpas” (se colgará en el tablón de clase).

Este tipo de conductas suelen ser interrupciones en clase, negativas a tomar parte en actividades académicas, etc. Es decir, el colectivo perjudicado incluye al sujeto implicado. Por ello, deberá realizar una ficha de refuerzo sobre el contenido que se esté trabajando en clase en el momento en el que se manifiesta la conducta disruptiva.

Ilustración 2: Momento de la firma de la ficha por parte del docente

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 1


Finalización de la aplicación. Una vez completadas todas las filas de la tabla, se realizará una reunión entre el sujeto implicado, el docente y el jefe o jefa de estudios. El objetivo es valorar los progresos realizados y decidir sobre la necesidad de continuar utilizando el recurso o no.

Todo el material didáctico citado se encuentra disponible en el blog de Educación Física: http://www.dalealcocounpoco.com

Evaluación de la experiencia

Proceso de evaluación

            La evaluación prevista es cuantitativa y se articula siguiendo un procedimiento sistemático de recogida y análisis de datos. El proceso parte del establecimiento de una hipótesis, cuya formulación es la siguiente:“La aplicación del Plan de Convivenciaen colaboración con la familia ante la manifestación de conductas disruptivas en clase de Educación Física reduce la manifestación del problema”.

            Otra acción importante es la que atañe a la identificación de variables. Cada una de éstas viene representada por una propiedad que puede adoptar distintos valores. Las variables se pueden definir atendiendo a diversos criterios. Considerando la naturaleza de la hipótesis, se estima adecuado optar por una definición en términos operativos, es decir, describiendo las operaciones o actividades que han de realizarse para medirlas o manipularlas (Latorre, 1996).

            A continuación se definirá la Variable Dependiente (en adelante: VD), que representa el rasgo  que se altera fruto de la acción del equipo evaluador sobre la Variable Independiente (en adelante: VI).

            Variable Dependiente (VD): “número de conductas disruptivas manifestadas por el alumno o alumna en clase de Educación Física”. Entendiendo las conductas disruptivas como los actos contrarios a las normas de convivencia acordadas.

            La observación de esta variable se realizará por medio de “Fichas de observación de conductas disruptivas” (disponible en la web: http://www.dalealcocounpoco.com). En la ficha se anotan las conductas disruptivas manifestadas en clase. Paralelamente, en un listado del alumnado anexo a la ficha, se relaciona la conducta disruptiva con el sujeto que la realiza.

            La toma de datos se realizará con la siguiente temporalización:

  • Primera toma: antes de la aplicación del Plan de Convivencia, al comienzo del curso.
  • Segunda toma: una vez aplicado el Plan de Convivencia, al final del curso.

            La determinación del valor adquirido por esta variable en cada sujeto de la muestra se cuantificará a partir de la diferencia entre el número de conductas disruptivas registradas en ambos periodos. La cifra obtenida indica el valor de la reducción, aumento o estabilidad del número de conductas disruptivas manifestadas por el alumno o alumna en el aula.

            La Variable Independiente (VI) es el Plan de Convivencia. Cada sujeto será objeto de la aplicación de la medida educativa en un grado diferente, en función de la manifestación disruptiva de su comportamiento en el aula. Por ello, cada sujeto de la muestra tendrá un valor individual en la Variable Independiente. Dicho valor se cuantificará a partir de las fases del Plan de Convivencia que se han tenido que aplicar al sujeto. Cada fase tiene, a efectos de la evaluación, un valor numérico.

Tabla 2: Relación de fases y valores numéricos

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 18

 

La suma del valor de todas las fases por las que pasa el sujeto determinará su puntuación en la Variable Independiente. La observación y registro de valores en esta variable se ha producido durante el curso 2010/2011.

Resultados de la evaluación

La determinación del coeficiente de correlación se ha realizado mediante el tratamiento de los datos con el programa SPSS. El coeficiente de correlación entre VI y VD es de -0,87. Este valor indica una “correlación alta”, cercana al intervalo considerado como “muy alto”. Esta interpretación se ratifica al observar su contraste con la dispersión de las puntuaciones en el siguiente diagrama.

Ilustración 3: Diagrama de dispersión que recoge la correlación entre VI y VD para cada sujeto

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 1

 

Como puede apreciarse, para los valores de X mayores que la media le corresponden valores de Y menores; lo que, estadísticamente, implica una relación inversa o decreciente entre variables. Esto apunta a que cuanto mayor es el grado de aplicación del Plan de Convivencia, más se reduce el número de conductas disruptivas que manifiesta el sujeto en el aula.

Teniendo en cuenta la interpretación estadística y considerando que “la aproximación correlacional (...) no permite el establecimiento formal de relaciones de causalidad” (Mateo, 2004: 213); sí se puede asegurar que VI y VD covarían en un alto índice. En concreto el porcentaje de covarianza es de un 76,7 % (coeficiente de determinación).

Al contrastar el alto porcentaje de covarianza entre las variables implicadas con los buenos resultados obtenidos en la práctica educativa, consideramos que existen indicios suficientes que apuntan hacia la eficacia de las medidas educativas diseñadas. Lo que nos lleva a afirmar que: cuanto mayor es grado de aplicación del Plan de Convivenciasobre un sujeto que manifiesta conductas disruptivas en clase de Educación Física, mayores son las posibilidades de que su comportamiento mejore. En este sentido, cabe reseñar, que las condiciones de aplicación del Plan de Convivencia deben ser las descritas, ya que la práctica ha demostrado que en los casos en los que la familia no asume las responsabilidades previstas en el plan, el alumno o alumna no mejora o experimenta una mejora porcentualmente inferior a la de otros sujetos cuyas familias sí colaboran.

Sin embargo, se ha constatado empíricamente que son muy puntuales los casos en los que la familia rechaza su responsabilidad con respecto a la medida educativa. En general, acogen de buen grado el instrumento, ya que constituye una respuesta para una de sus más recurrentes demandas al sistema educativo: la puesta a su disposición de estrategias concretas y tangibles para contribuir a la mejora de la conducta en el aula.

Bibliografía

  1. Bizquerra, R. (Coord.) (2004). Metodología de la investigación educativa. Madrid: La muralla.
  2. Curwin, R. L. y Mendler, A. N. (1983). La disciplina en clase. Guía para la organización de la escuela y el aula. Madrid: Narcea.
  3. Goleman, D.(1997). Inteligencia emocional. Barcelona: Kairós.
  4. Gómez, M. T. Y otros (1991). Propuestas de intervención en el aula. Técnicas para lograr un clima favorable en la clase. Madrid: Narcea.
  5. Mateo Andrés, J. (2004). La investigación ex post-acto. En: Bizquerra, R. (Coord.). Metodología de la investigación educativa. Madrid: La muralla.
  6. Plaza del Rio, J. (1996). La disciplina escolar o el arte de la convivencia. Málaga: Aljibe.
  7. Plaza del Rio, J. (1996). Disciplina escolar. Málaga: Aljibe.
  8. Posada Prieto, F. (2000). Ideas prácticas para la enseñanza de la Educación Física. Lleida: Agonós.
  9. Serrat, A. (2002). Resolución de conflictos. Una perspectiva globalizadora. Barcelona: Praxis.
  10. Trianes, M. V. (2000). La violencia en contextos escolares. Málaga: Aljibe.
  11. Vallés Arandiga, A. (1998). Modificación de la conducta problemática del alumno. Técnicas y programas. Alcoy: Marfil.

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