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19 may 2015

SONETOS POR LA DANZA

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ISBN: 978-84-940517-4-6
Editorial: EDICIONES CUMBRES
Sinopsis: Al fugaz misterio de la danza se asoma este grupo de poetas hispanoamericanos de diferente época y entidad. Y dentro de diversas maneras e intenciones, todos coinciden al enfrentar el rigor acechante del soneto, como si en su disciplina y sonoridad encontrasen la más idónea forma de reflejar un arte en que ritmo, medida y musicalidad son premisas esenciales. Procede esta colección de un universo mucho mayor, integrado por textos poéticos dedicados o relacionados de algún modo con la danza, los cuales he venido reservando durante varias décadas, y me han permitido descubrir que la danza es un tema recurrente, y abordado con fortuna, en la obra de numerosos poetas de distintas etapas y países.

Al reunir ahora, para su publicación, este conjunto de sonetos, debo advertir que la selección no es exhaustiva, como tampoco es demasiado estricta en cuanto a normas literarias tradicionales. No obstante, en ella están presentes varios nombres fundamentales de la poesía en lengua castellana, y también ejemplos modélicos en cuanto a la maestría en el dominio del soneto. Y en todos los casos el lector podrá encontrar una amorosa y fina percepción de la gracia efímera de la danza, de su luz irradiante y de sus permanentes enigmas.
Resultaría larga tarea intentar la enumeración de cada una de las posibilidades que encierra la poesía en su vinculación con la danza, porque las formas en que un poeta puede apresar, aludir o utilizar este arte son infinitas. Además, la danza y sus sugerencias a veces son tomadas por los escritores como simple pretexto para abordar otros temas, o plasmar en otra dimensión sus ideas o sentimientos. No obstante, podemos señalar que el poeta en muchas ocasiones adopta una actitud descriptiva, y que también es dado a la reflexión filosófica a propósito de la danza. Pero sobre todo, es frecuente su proclividad al elogio de grandes intérpretes del arte danzario, o a la fabulación poética alrededor de personajes legendarios vinculados con el baile, como es el caso de la bíblica Salomé. En el acercamiento al arte de los bailarines, el poeta generalmente pone de relieve sus cualidades, su belleza, su destreza, su sensualidad o sus dones expresivos. Pero en otros momentos intenta la “invención” del propio danzante, hacerlo surgir en el hálito del poema, en las sugestiones de las imágenes.

Es curioso advertir las similitudes en el tono o la atmósfera de textos poéticos que aluden o sugieren la danza, creados por autores distantes entre sí. En la presente selección, podemos apreciar ante todo la coincidencia en la exaltación de la fugacidad, el vuelo, la levedad o ingravidez de la danza. Así José Jacinto Milanés se rinde ante el pie que “nunca oprime el suelo y nunca pisa, que sólo vuela…”, mientras Carlos Pellicer alude al “pie fugaz” y Octavio Paz al “fijo vuelo”; en tanto, Raúl Hernández Novás observa, austero, aquel “pie en vuelo” que “del ágil aire ingravidez recibe”. La frágil y femenina etereidad de las danzarinas se expresa de manera notable en Medardo Ángel Silva y Emilio Ballagas, que coinciden en evocarlas “ligeras, pálidas”, aéreas hasta la indefensión. Elementos caros a la estética modernista se reiteran por Julián del Casal en la danza de Salomé, con su famoso “loto blanco de pistilos de oro” y también en la “ardiente pedrería”. Todo esto tendrá continuidad en Rubén Darío, con los “rojos claveles detonantes” y el “bello luis de oro”, que se desliza atrevido dentro del corpiño de la danzante. Pero el fino metal igualmente es aludido por Rafael López, cuando al observar a Salomé advierte cómo, entre la sangre de Juan decapitado, “resbalan sus talones de oro”; o en Juan Bautista Lamarche, con la visión de aquellos exóticos, sensuales y “finos pectorales de oro” de su danzarina. El tono filosófico asoma en Fernando Pereda, cuyo bailarín parece “como si revelase el misterio del mundo”. También en la noción de permanencia expresada por Paz: “eternidad e instante, todo junto”; por David Chericián, que concibe en el cuerpo de su bailarina “la demora del justo centro de la eternidad”, o por José Triana, que ubica a la danzarina objeto de su elogio más allá de sus límites espacio-temporales, “al otro lado del espejo”. Larga tradición asiste a los mencionados homenajes poéticos, nacidos casi siempre de la emoción inmediata ante el arte de eximias figuras de la danza. Así recordamos a Pushkin cantando a la bailarina rusa Avdotia Istómina, y a poetas del siglo XIX europeo arrobados ante el arte de las míticas figuras femeninas del ballet romántico. En el siglo XX, Anna Pávlova, Vazlav Nijinski, Isadora Duncan, Tórtola Valencia, Antonia Mercé y Alicia Alonso han inspirado numerosos textos. De la legendaria bailarina cubana, está a nuestro alcance ofrecer hoy una muestra mayor, por la frecuencia del soneto en los homenajes poéticos que se le han tributado. Es de notar que, en algunos casos, los poetas al hacer el elogio de famosos danzarines, aportan elementos originales que contribuyen a la interpretación plena de su arte. La poesía se constituye entonces en un instrumento con su propia eficacia, ante los aportes de la crítica especializada y de la historiografía.
La danza se ha definido muchas veces como la poesía del movimiento; y el arte del bailarín, como el don de convertir la acción corporal en un hecho significativo al servicio de una estética, de una idea dramática o poética. Esta antología no es más que una sugerencia, una exhortación a que nos adentremos en esta fascinante comunión, que enaltece tanto los caminos de la danza como de la poesía.


Pedro Simón.
Madrid, agosto de 1996.


Se ha dicho sobre Sonetos por la danza”:

«…se entiende que Pedro Simón se haya decidido por el regalo de una colección de sonetos orientados, originados, en y por la danza. La ofrenda de una forma poética cerrada, joya posible o imposible,. sostiene la presencia del ágape (…). Al elegir, obligadamente, se quedan fuera de la opción otras probabilidades –toda elección constituye al mismo tiempo una renuncia- y mientras más sustanciales sean éstas, las que aguardan otra ocasión, más impresionantes resultan las que forman parte del repertorio preferido. Nadie se sorprenda, pues, de que la danza continúe y que el soneto sirva como fanal, farol, faro que ilumina.»

César López, La Habana 2008.

«Aunque la demostrada cultura del autor no nos permita muchos asombros, llama la atención que este texto, de alcance hispanoamericano, sea capaz de rescatar piezas que en un tiempo fueron claves y hoy están casi olvidadas, como los sonetos encadenados de “Tepsícore o las gracias del baile” de Juan Bautista de Arriaza, autor que tanto influyó en la poesía cubana de las primeras décadas del siglo XIX. O que nos lleve de la mano por los ensueños sensuales que la danza, sobre todo la oriental y la española pusieron en los poetas modernistas de ambas orillas: Darío, Casal, Rueda, Villaespesa. Sin que por eso se olvide de que tampoco la vanguardia renegó del danzar y ahí están para demostrarlo Carlos Pellicer, Leopoldo Marechal, Octavio Paz, Rafael Alberti.»

Roberto Méndez Martínez. La Jiribilla.
Revista de Cultura Cubana, 2008.


«Sonetos por la danza, antología de Pedro Simón que reúne obras de sesenta autores iberoamericanos. Danzan las palabras con el estilo de Miguel de Cervantes, Julián del Casal, Rubén Darío, José Santos Chocano, José Manuel Poveda, Carlos Pellicer, Carlos Marechal, José Lezama Lima, Fernando Soto, Luis Pales, Raúl Hernández, y otras deidades de las letras que defienden la perpetuidad de la danza. Autores distantes en el tiempo pero unidos por ese hilo que nos conduce hasta el universo de la danza.»

Abel González Ginarte. Revista Unión de Escritores y Artistas de Cuba. No. 76, 2012.

«La relación entre la poesía y la danza queda expresada en Sonetos para la Danza, volumen en el que se recogen textos de Rubén Darío, Rafael Alberti, Emilio Ballagas y Carilda Oliver Labra, entre otros reconocidas personalidades.»

Sandra Alvárez Ramírez.
Ámbito Literario, 2008.

«En resumen los amantes del ballet, de la poesía hispanoamericana y de la investigación sobre la literatura cubana encontrarán en las compilaciones Sonetos en la Danza y La Danza en la órbita de Orígenes dos textos de incuestionable valor e importancia que mucho los satisfarán y enriquecerán sus bibliotecas.»

Frank Martínez Hraste
Portal Cubarte.cult.cu, 2008 ”

Entrenador personal I

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