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27 sep 2013

Uso sedentario de medios tecnológicos de pantalla en adolescentes

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El objetivo de este trabajo fue cuantificar el tiempo diario que pasan los adolescentes españoles utilizando los medios tecnológicos de pantalla y averiguar si existen diferencias significativas en función de las variables sociodemográficas sexo, curso y nivel socioeconómico.

Autor(es): Alexandra Valencia-Peris, José Devís-Devís y Carmen Peiró-Velert
Entidades(es): Universidad de Valencia
Congreso: X Congreso Internacional sobre la Enseñanza de la Educación Física y el Deporte Escolar
Pontevedra, 5 al 8 de Septiembre de 2013
ISBN: 978-84-939424-4-1
Palabras Clave: sedentarismo, medios tecnológicos de pantalla, adolescentes, variables sociodemográficas.

Uso sedentario de medios tecnológicos de pantalla en adolescentes

Resumen:

El objetivo de este trabajo fue cuantificar el tiempo diario que pasan los adolescentes españoles utilizando los medios tecnológicos de pantalla y averiguar si existen diferencias significativas en función de las variables sociodemográficas sexo, curso y nivel socioeconómico. La muestra del estudio fue representativa de la población española escolar adolescente, ascendiendo a un total de 2.983 participantes de edades comprendidas entre los 12 y los 18 años de edad. Se administró un cuestionario de auto-informe (ASAQ) para conocer el tiempo que pasan diariamente los adolescentes utilizando los medios tecnológicos de pantalla de forma sedentaria, concretamente la televisión, vídeos o DVDs, el ordenador y los videojuegos; y el cuestionario FAS II para conocer su nivel socioeconómico. Se llevó a cabo un MANOVA 2x3x2 para conocer si existían diferencias significativas en función de las variables independientes del estudio. Los resultados evidencian diferencias significativas en el uso de los medios tecnológicos de pantalla estudiados según el perfil sociodemográfico de los adolescentes. En este sentido, conviene empezar a diseñar estrategias de limitación del tiempo sedentario vinculado al uso de estos medios en los adolescentes, con especial hincapié en los chicos y en aquéllos que se encuentran a mitad de la adolescencia.

1. INTRODUCCIÓN

Los estudios realizados hasta el momento sobre los riesgos de seguir un estilo de vida sedentario han provocado un aumento de la preocupación por la salud de los niños y los adolescentes. Entre los principales riesgos para la salud que comporta seguir un estilo de vida sedentario se encuentran la obesidad, la hipertensión, enfermedades coronarias, diabetes tipo 2 y otras enfermedades crónicas que provocan un aumento en las tasas de mortalidad y una menor esperanza de vida (Tremblay, Colley, Saunders, Healy y Owen, 2010).
Las conductas de ver la TV/vídeos/DVDs, utilizar el ordenador y los videojuegos se han identificado como aquéllas que abarcan la mayor parte del tiempo sedentario de los adolescentes, excluyendo las horas que pasan sentados en horario escolar (Australian Bureau of Statistics, 2006). Por otra parte, los expertos recomiendan un uso de estos medios tecnológicos que no exceda las 2 horas diarias (American Association of Pediatris, 2001).
En el contexto español ya existen estudios que han visto un mayor uso de los medios tecnológicos de pantalla (UMTP) por parte de los chicos que de las chicas (Ortega et al., 2007), un aumento en su uso conforme avanza la edad (Román et al., 2008) y mayor dedicación por parte de los jóvenes que estudian en centros públicos o poseen un nivel socioeconómico (NSE) menor (Devís-Devís et al., 2009).
El objetivo de este trabajo es cuantificar el tiempo diario que pasa una muestra representativa de adolescentes españoles utilizando estos medios tecnológicos y averiguar si existen diferencias significativas en función de las variables sociodemográficas sexo, curso y NSE.

2. METODOLOGÍA

2.1. Participantes

La muestra final del estudio1 estuvo compuesta por 2.983 escolares adolescentes de entre 12 y 18 años, es decir de 1º de ESO a 2º de Bachillerato, siendo representativa de la población adolescente escolarizada en contexto español. Del total de participantes, un 50,7% (n=1.514) fueron chicas y un 49.3% fueron chicos (n=1.469)
El tipo de muestreo fue polietápico. Como unidades primarias de muestreo se tomaron los códigos postales de los municipios de todo el territorio español (seleccionados de forma aleatoria para cada una de las seis zonas geográficas definidas y también utilizadas en el estudio de Serra et al., 2003). Posteriormente se hizo un sorteo aleatorio sobre las unidades secundarias de muestreo, es decir, sobre los centros públicos y privados de los municipios en cuestión. Finalmente, se realizó un sorteo aleatorio por cuotas cruzadas de sexo y curso.

2.2. Procedimiento

El estudio contó con la aprobación del Comité de Ética de la Universidad de Valencia y con la autorización de aquéllas comunidades autónomas que requerían un permiso para investigar en centros educativos. El trabajo de campo se realizó durante el último trimestre de 2010. Asimismo, se solicitó un consentimiento informado a cada uno de los participantes que debía ser firmado por sus padres, madres o tutores y también se les garantizó el anonimato.

2.3. Instrumentos

Para conocer el nivel socioeconómico (NSE) de los participantes se utilizó la Family Affluence Scale II (FAS II) (Currie et al., 2008). Esta medida refleja los recursos materiales de la familia, es decir, los bienes específicos que pueden permitirse sus miembros con los ingresos familiares (los ítems incluyen número de coches familiares, de ordenadores, de vacaciones y la posesión o no de habitación propia). La FAS II ha sido validada en investigaciones previas y los resultados confirman que es un indicador válido cuando se utiliza con adolescentes, tal y como señalan investigaciones en las que se comparan varios países (Borracchino et al. 2009; Von Rueden, Gosch, Rajmil, Bisegger y Ravens-Sieberer, 2006). La suma de las puntuaciones de cada uno de los cuatro ítems resulta en una cifra comprendida entre los 0 y los 9 puntos. De acuerdo con el protocolo internacional, se utilizó una escala ordinal que daba lugar a 3 categorías en función de la puntuación total calculada: NSE bajo, medio y alto.
Con el objetivo de averiguar el patrón de actividades sedentarias se empleó una versión ampliada del ASAQ (Adolescent Sedentary Activity Questionnaire) de Hardy, Booth y Okely (2007), el cual ha sido empleado en múltiples ocasiones en población adolescente. El ASAQ es un cuestionario que registra las actividades sedentarias realizadas en una semana habitual fuera del horario escolar en horas y minutos diarios. Para este estudio únicamente se ha contemplado el uso de los siguientes medios tecnológicos de pantalla (UMTP): televisión/vídeos/DVDs, el ordenador y la videoconsola.

2.4. Análisis de datos

Tras la codificación, depuración y agrupación de los datos, se realizaron diferentes análisis estadísticos utilizando el programa SPPS v.19.0. Para conocer si existían diferencias significativas en el tiempo dedicado al UMTP, se realizó un MANOVA 2 (sexo) x 3 (ciclo) x 2 (NSE) en el que se incluyeron como variables dependientes el tiempo dedicado a ver TV/vídeos/DVDs, el tiempo que se pasa utilizando el ordenador, el tiempo que se dedica a jugar a videojuegos y el tiempo global de UMTP.

3. RESULTADOS

3.1. Valores globales de uso de medios tecnológicos de pantalla

El tiempo medio de UMTP por parte de los adolescentes españoles fue de 3 horas diarias (DT=1,52). En la Tabla 1 se observa el número de participantes que respondió a cada tipo de conducta sedentaria (CS). La CS a la que más tiempo dedican es ver la TV, vídeos o DVDs (aproximadamente 1 hora y media), seguida por el uso del ordenador (alrededor de 1 hora y 10 minutos) y jugar a videojuegos pasivos en último lugar (cerca de un cuarto de hora al día). En cualquiera de las tres actividades sedentarias se encontraron jóvenes que no las practicaban a diario. Por otro lado, encontramos tres sujetos que informaban ver la TV más de 7 horas diarias, tres sujetos que utilizaban el ordenador más de 7 horas diarias y dos casos que jugaban a los videojuegos más de 5 horas diarias. Exceptuando estos valores atípicos, el resto de participantes presentaba valores medios aceptables si comparamos éstos con el resto de actividades diarias.

Tabla 1. Estadísticos descriptivos globales del tiempo de uso diario de los medios tecnológicos de pantalla para toda la muestra

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº22

Los valores relativos a las horas aparecen expresados en notación decimal. DT: Desviación Típica; *: Uso de Medios Tecnológicos de Pantalla.

3.2. Valores de uso de medios tecnológicos de pantalla según variables sociodemográficas

El análisis multivariado reveló un efecto principal significativo referente al sexo (lambda de Wilks=0,825; F(4,2889)=153,207; p<0,001; ?2=0,175), al ciclo (lambda de Wilks=0,952; F(8,5778)=17,879; p<0,001; ?2=0,024) y al NSE (lambda de Wilks=0,982; F(4,2889)=12,888; p<0,001; ?2=0,018). Cabe destacar que, para la variable sexo, el tamaño del efecto (?2=0,175) explica un 17,5% de la varianza de los datos. Por otro lado, no se encontraron efectos de interacción. El MANOVA ha mostrado diferencias en la combinación lineal de las cuatro variables dependientes, tal y como revelan los ANOVAS de continuación, los cuales pueden observarse en la Tabla 2.

Tabla 2. Efectos principales de los ANOVAs 2x3x2 para las variables dependientes uso de la TV/vídeos/DVD, del ordenador, de los videojuegos y de los medios tecnológicos de pantalla.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº22

a: Media (minutos/día) ± Desviación Típica; NSE: Nivel Socioeconómico; UMTP: Uso de Medios Tecnológicos de Pantalla; en negrita los efectos estadísticamente significativos.

Se han apreciado diferencias significativas en función del sexo para el UMTP global (F(1,2892)=39,666; p<0,001; ?2=0,014) y de los videojuegos (F(1,2892)=605,153; p<0,001; ?2=0,173) dedicando, en ambos casos, mayor tiempo los hombres que las mujeres. Por otra parte, los hombres dedican una media de 3 horas diarias al uso global de los medios tecnológicos de pantalla, mientras que las chicas los utilizan unas 2 horas y media al día. Y en cuanto al uso de videojuegos pasivos, los chicos pasan 12 minutos al día mientras que las chicas prácticamente no los utilizan.
Cabe resaltar que el hecho de que los hombres jueguen más a los videojuegos que las mujeres, cuyo tamaño del efecto (?2=0,173) explica un 17,3% de la varianza de los datos, afecta a las diferencias significativas encontradas en el UMTP global entre mujeres y hombres. Es decir, al no encontrar diferencias significativas en función del sexo en el tiempo dedicado a ver la TV o a utilizar el ordenador y únicamente observarlas en el patrón de conducta asociada al uso de videojuegos, se entiende que esa es la conducta que determina un mayor UMTP a nivel global por parte de los hombres.
En cuanto al ciclo, se observan diferencias significativas tanto en el UMTP global (F(2,2892)=9,010; p<0,001; ?2=0,006), como en el uso aislado de la TV (F(2,2892)=7,939; p<0,001; ?2=0,005), del ordenador (F(2,2892)=36,500; p<0,001; ?2=0,025) y de los videojuegos (F(1,2892)=26,600; p<0,001; ?2=0,018). Las pruebas post-hoc de Bonferroni revelaron que los estudiantes de 2º Ciclo de ESO utilizan más los medios tecnológicos a nivel global (2 horas y 38 minutos diarios) que el resto de ciclos (p<0,05). Por otro lado, el tiempo diario dedicado a ver TV por parte de los adolescentes que cursan el Ciclo de Bachiller (1 hora y 18 minutos) es significativamente menor al del resto de ciclos, quienes la ven 10 minutos más al día (p<0,05). Asimismo, el uso que hacen del ordenador los adolescentes de 1er Ciclo de ESO (46 minutos), es decir, los más jóvenes, difiere significativamente del resto de ciclos, quienes lo utilizan más de 1 hora diaria. En cuanto al uso de videojuegos, existen diferencias significativas entre todos los ciclos (p<0,05), siendo los que más lo utilizan los más jóvenes (1er Ciclo de la ESO) (7 minutos diarios) y disminuyendo esta conducta a medida que el ciclo aumenta.
El NSE es otra de las variables que también muestra diferencias significativas en relación con el uso de la TV (F(1,2892)=7,939; p<0,001; ?2=0,005) y del ordenador (F(1,2892)=18,075; p<0,001; ?2=0,006). Concretamente, son los adolescentes con un perfil de NSE bajo-medio los que ven más TV (8 minutos más) y utilizan menos el ordenador (9 minutos menos) que aquéllos con un NSE alto. No se encontraron diferencias en función del NSE de los adolescentes ni en la dedicación diaria a los videojuegos ni en el tiempo que pasan al día utilizando los medios tecnológicos de pantalla a nivel global.

4. DISCUSIÓN

Los resultados de nuestro estudio referentes al UMTP a nivel global en función del sexo muestran una tendencia similar a otros estudios, tanto a nivel nacional (Serrano-Sánchez et al., 2011) como internacional (Ianotti et al., 2010). señalando que son los hombres los que les dedican más tiempo que las mujeres. Sin embargo, existen estudios que han encontrado un mayor uso por parte de las mujeres adolescentes (Ming Li et al., 2007) o que no han encontrado diferencias (Sund, Larsson y Wichstrøm, 2011). Cabe resaltar que en muchos casos, como ocurre en nuestro estudio, las diferencias por sexo se deben, en gran parte, a un mayor uso de los videojuegos por parte de los chicos adolescentes. Como hemos podido observar en nuestra investigación, los adolescentes españoles no mostraban diferencias significativas según el sexo en el tiempo dedicado a ver TV, resultado contrastado por Currie, Gabhainn, et al. (2008) y Devís-Devís et al. (2009). No obstante, también hemos encontrado estudios que atribuyen un mayor uso de la TV a las chicas en el caso de adolescentes españoles (Ramos et al., 2012) o mayor uso por parte de los chicos franceses (Dupuy, Godeau, Vignes y Ahluwalia, 2011).
Si hacemos referencia al uso del ordenador en función del sexo, tampoco en nuestro caso hemos encontrado diferencias. Este patrón de comportamiento también ha sido confirmado en muestra española (Devís-Devís et al., 2009; Serrano-Sánchez et al., 2011). Los resultados referentes a un mayor uso de los videojuegos por parte de los chicos coincide con la literatura científica existente (Ramos et al., 2012; Rey-López, Tomas et al., 2010; Serrano-Sánchez, 2011). Sin embargo, no hemos encontrado ningún estudio que no presente diferencias en función del sexo o que otorgue una mayor dedicación por parte de las chicas.
Centrándonos ahora en la variable curso académico (agrupados en ciclos), veíamos que son los adolescentes de 15-16 años (2º Ciclo de la ESO) los que obtienen mayores valores medios de UMTP que los más jóvenes (12-14 años, 1er Ciclo de la ESO) y los más mayores (17-18 años, Ciclo de Bachiller). Un trabajo comparable al de nuestra investigación, y con resultados similares, es el realizado por la Kaiser Foundation Family con adolescentes americanos y en el cual se observaba un mayor uso por parte de los adolescentes de 11 a 14 años en comparación de otros más jóvenes (8-10 años) y más mayores (15-18 años) (Rideout et al., 2010). Sin embargo, otros estudios como el de Kimm et al. (2006), el de Ianotti et al. (2009) (con muestras de adolescentes del Oeste, el Norte y el Sur de Europa) o el de el de Sund et al. (2011) encontraron un aumento del UMTP proporcional al aumento de la edad. Al contrario, Thibault et al. (2010) no encontraron diferencias de uso en función de la edad. Una posible explicación al patrón de comportamiento encontrado en nuestro estudio estaría relacionado con el uso que se le da al ordenador. Las interacciones sociales entre los adolescentes son un factor importante en esta etapa vital. Consecuentemente, como los alumnos de 3º y 4º de ESO aún no gozan de la autonomía propia de los jóvenes de 1º y 2º de BACH, podrían hacer un mayor uso de las redes sociales a través del ordenador para poder satisfacer esa necesidad de relacionarse socialmente entre ellos.
Los adolescentes de nuestra muestra no difieren en el tiempo global dedicado al UMTP según su NSE. Únicamente se han visto diferencias en el uso aislado de la TV y del ordenador. Mientras que la TV ya es un medio que poseen prácticamente todos los adolescentes en sus hogares, el ordenador puede estar asociado a familias con mayor estatus socioeconómico, pudiéndoselo permitir únicamente aquellas familias con mayores posibilidades. En nuestra investigación no hemos observado diferencias significativas según el NSE en cuanto al UMTP a nivel global, pero sí existen estudios que han observado una mayor dedicación por parte de aquellos adolescentes que estudian en centros públicos o que poseen un menor NSE (Craig et al., 2009; Devís-Devís et al., 2009) o por parte de adolescentes con un NSE más alto (Thibault et al., 2010).
Pese a las diferencias encontradas en el UMTP a nivel global según las diferentes variables sociodemográficas y el tiempo dedicado de forma aislada a cada uno de los medios estudiados (TV, ordenador y videojuegos), conviene empezar a diseñar estrategias de limitación del tiempo sedentario vinculado al UMTP en los adolescentes, con especial hincapié en los chicos y en aquéllos que se encuentran a mitad de la adolescencia. Estas estrategias restrictivas han de intentar evitar los largos periodos de tiempo que pasan los y las adolescentes españoles sentados, por los problemas en la salud consecuentes de este estilo de vida. Entre otras estrategias podemos señalar la restricción en el UMTP por parte de los padres y madres, evitar que los jóvenes dispongan de TV u ordenador en sus habitaciones, aumentar los largos periodos que pasan sentados mediante pausas en las que tengan que levantarse (también en la escuela) y fomentar estos hábitos desde el currículum son algunos ejemplos que pueden seguirse para limitar el tiempo sedentario en la adolescencia.

Nota1: La información presentada en este trabajo proviene de un proyecto de investigación I+D+i más amplio financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación en 2009 (EDU2009-13664) titulado “Estilo de vida activo, uso de medios tecnológicos y obesidad en adolescentes”.

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