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26 nov 2009

Valorar para mejorar: Tecnología al servicio del entrenador

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Desde hace miles de años los/las humanos/as hemos tenido afán de mejorar, de conseguir mejores resultados, de acercarnos a un ideal o de superar una marca, siempre en función de unos patrones estéticos, unos condicionantes, unos adversarios,…, en definitiva, en función de unas reglas, escritas o no.
 
Autor(es): Aranda R1,2,Orero J2, Gómez R3
Entidades(es): 1Universitat de València. 2Consell Valencià de l´Esport: Centre de Suport a l´Esportista. 3Federación Española de Hoquei Hierba.
Congreso: I Congreso de Ciencias de Apoyo al Rendimiento Deportivo
Valencia-26-28 de Noviembre de 2009
ISBN: 978-84-613-6128-1
Palabras claves: deporte, rendimiento, entrenamiento.
 

Resumen

Desde hace miles de años los/las humanos/as hemos tenido afán de mejorar, de conseguir mejores resultados, de acercarnos a un ideal o de superar una marca, siempre en función de unos patrones estéticos, unos condicionantes, unos adversarios,…, en definitiva, en función de unas reglas, escritas o no.

Es este afán de superación que caracteriza a los deportistas el que nos lleva a entrenar para demostrar la valía en competición, la cual se hace contra el tiempo y/o el espacio, solo/a o con compañeros/as, casi siempre contra adversarios/as. Estos adversarios/as, a los cuales ganamos o nos ganan, nos permiten demostrar nuestras cualidades y nuestros progresos, sacan a relucir nuestras deficiencias, y por tanto, nos estimulan a mejorar y a conseguir mejoras siempre dentro de las reglas que previamente se han aceptado.

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Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº12.

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Introducción.

Desde hace miles de años los/las humanos/as hemos tenido afán de mejorar, de conseguir mejores resultados, de acercarnos a un ideal o de superar una marca, siempre en función de unos patrones estéticos, unos condicionantes, unos adversarios,…, en definitiva, en función de unas reglas, escritas o no. Es este afán de superación que caracteriza a los deportistas el que nos lleva a entrenar para demostrar la valía en competición, la cual se hace contra el tiempo y/o el espacio, solo/a o con compañeros/as, casi siempre contra adversarios/as. Estos adversarios/as, a los cuales ganamos o nos ganan, nos permiten demostrar nuestras cualidades y nuestros progresos, sacan a relucir nuestras deficiencias, y por tanto, nos estimulan a mejorar y a conseguir mejoras siempre dentro de las reglas que previamente se han aceptado. Es esta la esencia del juego y del deporte y la definición misma del “fair play”, que nos hace entender tanto la derrota como la victoria como un estímulo para analizar, valorar y mejorar. Los/las deportistas que son campeones/as analizan, valoran y mejoran, y por tanto, “saben competir”. El afán de mejora que caracteriza al/la deportista se extiende también a aquellos que le aconsejan y le ayudan a mejorar su rendimiento, ya que los conocimientos de algunos miembros del entorno del/la deportista son fundamentales para su evolución. Entre ellos, la figura por excelencia es la del entrenador, que tiene casi tantos años como la figura del/la deportista. El número de personas que aconseja y apoya al deportista ha ido creciendo alrededor del/la deportista de forma constante, incorporándose especialistas en ciertas áreas vinculadas al rendimiento deportivo (como la fisiología deportiva, la psicología deportiva, la biomacánica deportiva, …) hasta llegar a organizarse desde hace varias décadas centros estructurados que ofrecen un apoyo global, holístico, especializado y caracterizado por disponer de medios materiales y profesionales avanzados, a los cuales llamaremos genéricamente Centros de Apoyo al Deportista. En estos centros, no sólo se apoya al/la deportista, sino que también se apoya al entrenador/a, de forma que el/la entrenador/a es aconsejado/a y ayudado/a a su vez por especialistas y profesionales. El objetivo final ya no es sólo mejorar el rendimiento del/la deportista, sino que aparece otro objetivo, que es mejorar la capacidad del entrenador/a, el cual también presenta un afán de mejora que caracteriza a los/las entrenadores/as campeones/as, que también entienden tanto la derrota como la victoria como un estímulo para analizar, valorar y mejorar. Es por tanto el análisis y la valoración la base que permite tener información para poder mejorar. Al análisis y a la valoración contribuyen de forma contundente los medios tecnológicos actuales, los cuales nos pueden dar información útil del sistema. Dos cuestiones básicas son importantes a la hora de buscar y conseguir información en el deporte. ¿Qué información es relevante para el proceso de entrenamiento-competición? ¿Qué características debe tener la información para que sea útil en el proceso de entrenamiento-competición? La respuesta a la primera pregunta se refiere básicamente a la información relacionada con el rendimiento de cada especialidad deportiva. El rendimiento de cada especialidad viene definido por su reglamento (distancia alcanzada con respecto a los rivales, orden de llegada, puntos conseguidos, goles, número de golpes efectuados, …). Ser capaces de conocer este rendimiento es una información de inestimable valor. Sin embargo, muchas veces necesitamos medir otros aspectos que contribuyen al rendimiento, a los que llamamos factores de rendimiento. Son aquellas variables que influyen directa o indirectamente en el rendimiento y que dan información más fácil de conocer, con menos riesgo, más fácil de utilizar, más fácil de controlar, o cualquier otro tipo de ventaja o información adicional que el rendimiento en sí mismo. También es importante conocer, aparte del rendimiento, el entrenamiento, la carga de entrenamiento y los factores que la constituyen. La información útil en el proceso de entrenamiento-competición es aquella que es fiable y válida. Cuando nos referimos a la fiabilidad nos estamos refiriendo a que los instrumentos de medida o de observación sean capaces de dar los mismos resultados ante repetidos ensayos. Cuando nos referimos a la validez de la información nos referimos a que la información sea realmente sobre el rendimiento o sobre un factor de rendimiento de la especialidad deportiva.

El rendimiento y los factores de rendimiento de los deportes.

Tal como se ha visto previamente, la información objetivo o la más deseable es la que determina el rendimiento. No obstante, si tenemos en cuenta la utilizabilidad de la información, posiblemente sea tan o más interesante conocer los factores que determinan el rendimiento de cada especialidad. El rendimiento está bien establecido en cada especialidad por el reglamento, sin embargo, los factores de rendimiento no están tan bien establecidos ni estudiados, y en muchas ocasiones se necesitan procesos de estudio para establecer cuáles son los factores que determinan el rendimiento en las diferentes especialidades deportivas. Aunque cada especialidad tiene unos factores de rendimiento diferentes, tradicionalmente se agrupan en tres grupos:

  • Factores de rendimiento táctico-estratégicos.
  • Factores de rendimiento técnico-coordinativos.
  • Factores de rendimiento condicionales o físicos.

La importancia de cada uno de los diferentes factores depende de la especialidad deportiva, habiendo deportes que son predominantemente táctico-estratégicos, otros que son predominantemente técnico-coordinativos, otros lo son predominantemente condicionales o físicos y la gran mayoría requieren un alto grado de los tres grupos de factores. Indudablemente los factores de rendimiento están todos interrelacionados, lo cual implica que forman parte de un sistema cuya globalidad no se pierde en ningún momento y cuyas partes se interrelacionan potenciándose o interfiriéndose, pero siempre interrelacionándose, conformando un sistema complejo cuya globalidad es de una magnitud mayor y/o diferente a la suma de sus partes. Sea cual sea el grupo en el que queden encuadrados los factores de rendimiento, es bien cierto que son específicos del deporte en cuestión. Los factores de rendimiento táctico-estratégicos son aquellos relacionados con los procesos cognitivos, en los que es fundamental la inteligencia. Al igual que se distinguen distintos tipos de inteligencia específicas de cada ámbito de actuación, entre los cuales se ha distinguido como específica la inteligencia corporal ó deportiva, la inteligencia de cada una de las especialidades deportivas también es específica, y por tanto, los factores de rendimiento táctico-estratégicos son diferentes y se manifiestan de forma diferente en los diferentes deportes, lo cual supone que los procesos para obtener información sobre ellos deben ser también específicos. Como muestra de esta especificidad táctico-estratégica, algunos autores han clasificado los deportes en función de sus características táctico-estratégicas (Almond, 1986). Los factores de rendimiento técnico-coordinativos son aquellos relacionados con los procesos de ejecución motora en los cuales tiene especial influencia la dificultad de la tarea o gesto a realizar. Al igual que en los otros grupos de factores, la habilidad motora para solucionar una situación deportiva también requiere de una capacidad específica del deporte en cuestión. Los factores de rendimiento condicionales son aquellos relacionados con las cualidades físicas del deportista: la flexibilidad, la fuerza, la velocidad, la resistencia y la resistencia a esfuerzos repetidos. Todas ellas tienen diferente peso según el deporte, y a su vez son específicas de la especialidad deportiva en cuestión. De ahí la clásica expresión de algunos autores cuando dicen que “lo que se entrena son movimientos, no músculos individuales” (Bompa, 1999). Previamente hemos citado que todos los factores de rendimiento están relacionados, y que el rendimiento es el producto de la interrelación de todos ellos. En algunos deportes, el nivel de conocimiento que se tiene sobre cada uno de ellos hace que se hayan formulado incluso modelos de rendimiento sobre el deporte. En otros, el desconocimiento de dichos factores es tal que incluso hay que diseñar estudios para conocerlos. Existen otros puntos intermedios de conocimiento, que aún no se han aplicado extensamente al ámbito deportivo que demuestran la existencia de caos en ciertas variables o secuencias temporales. Tal como se ha expuesto previamente, no sólo la información sobre el rendimiento sino también la información sobre el entrenamiento es de relevancia en el proceso de mejora que buscan los/las entrenadores/as y deportistas. La relación directa y de mejora que se persigue establecer entre el entrenamiento y el rendimiento del/la deportista o de los/las deportistas viene condicionada en gran medida por las características cualitativas y cuantitativas del entrenamiento, cuya variable más importante es la carga de entrenamiento. Existen modelos que pretenden ayudar a conocer esta relación entre la carga de entrenamiento y el rendimiento (Banister y cols., 1975). El conocimiento de la relación existente entre la carga de entrenamiento y el rendimiento nos permite modular aquélla para evitar fenómenos como el sobreentramiento, y quedarnos en un estado deseable de “overreaching” (Budgett y cols., 2000) asi como establecer estrategias de modulación de la carga de entrenamiento dirigidas a aumentar durante un corto período de tiempo el rendimiento (“tapering”) (Mujika y Padilla, 2003). Nuestro grupo ha llevado a cabo algunas experiencias con resultados de interés en este ámbito (Aranda, 2006).

La información útil en el proceso de entrenamiento-competición de los deportes.

Tanto el rendimiento como el entrenamiento pueden proporcionar variables de interés. No obstante, esta información carece de utilidad si no es obtenida mediante instrumentos fiables. A tal efecto, no sólo se deben conocer las variables de rendimiento y de entrenamiento específicas del deporte en cuestión que son relevantes, sino que se deben obtener de una forma fiable. Es ahí donde las ciencias que apoyan el estudio del deporte y de los deportistas juegan un papel relevante, ya que la utilización del método científico garantiza la solidez del conocimiento obtenido mediante las técnicas que aportan cada una de ellas. A destacar la importancia de la fisiología deportiva, de la psicología deportiva y de la biomecánica deportiva entre otras, cuyo peso relativo viene determinado por las características del deporte. Existen una gran cantidad de pruebas y test que se ajustan o a los criterios de validez que hemos establecido en el punto anterior. Clásicamente se han diferenciado dos grupos de pruebas para conocer factores de rendimiento: las pruebas de laboratorio por un lado y las pruebas de campo por otra. Se atribuyen a cada una de ellas unas ventajas e inconvenientes, a destacar la poca fiabilidad de las de campo y la poca especificidad de las de laboratorio. El reto a la hora de utilizarlas es diseñar pruebas de laboratorio más específicas sin perder las ventajas que ellas proporcionan, y pruebas de campo más fiables sin perder la especificidad que proporcionan, e intentando siempre que sea posible complementar unas con otras.

No sólo la información cuantitativa que nos proporcinan los test es importante a la hora de obtener información del proceso de entrenamiento-competición, sino que la investigación cualitativa aporta información igual o más relevante que la cuantitativa, y si ambas se complementan adecuadamente, la calidad de la información obtenida se potencia extraordinariamente.

Gráfico 1. Proceso propuesto que muestra la vertiente cualitativa y cuantitativa de un proceso de investigación.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 1

2.

 

La utilización de ambas vertientes permite mantener el carácter holístico del sistema al que pertenece el deportista y el entrenador a la hora de interpretar los resultados, y contribuye a potenciar la visión global del sistema. Este acto de potenciación de una interpretación holística debe llevarse a cabo no sólo al final del proceso, sino también al principio y en cada una de las actuaciones y fases que se establezcan para obtener información del sistema.

Valorar para potenciar los factores de rendimiento propios y optimizar el proceso de entrenamiento.

Los medios tecnológicos nos permiten tener acceso a información del rendimiento y de la competición que de otro modo no podemos conseguir o al menos no de forma tan válida y fiable como la tecnología nos permite. Una vez establecidos los factores de rendimiento y sabiendo cómo se interrelacionan, es deseable conocer el nivel que el/la deportista tiene en cada uno de ellos. Los factores de rendimiento se pueden estudiar a partir de situaciones de competición o a partir de situaciones de entrenamiento. En el caso en el que el rendimiento deseado sea de equipo, la complejidad de los factores de rendimiento y la de sus interrelaciones aumenta, y se dificulta en gran medida el conocer cuáles son los factores de rendimiento, que pasan de ser individuales a ser fundamentalmente colectivos, convirtiéndose en este caso los individuales en subfactores de rendimiento que contribuyen a la mejora de los factores de rendimiento colectivos. El conocimiento del propio/a deportista permite, además de proporcionar una retroalimentación al/la deportista, establecer una estrategia de entrenamiento adecuada, de forma que el entrenamiento se focalice en aquellos factores que pueden incidir globalmente en el rendimiento final individual y/o colectivo. No sólo es importante conocer el rendimiento, y los factores de los que depende, del propio deportista y del propio equipo, sino que es decisivo en muchos casos conocer el rendimiento del adversario. En este caso se podrán plantear estrategias particulares tanto de entrenamiento como de competición, de las cuales va a depender el éxito deportivo. En cuanto a los medios tecnológicos aplicados al entrenamiento, es de vital importancia la aportación de feedback al/la deportista y también al/la entrenador/a. Los medios tecnológicos permiten conocer las características del estímulo de entrenamiento que se está proporcionando tanto en términos genéricos (carga externa) como en términos individuales (carga interna). En este sentido nuestro grupo ha realizado algunas investigaciones relacionadas con la optimización de la carga de entrenamiento en gestos específicos utilizando medios tecnológicos (Aranda y cols, 2008). Con el ánimo de conocer la relación entre la carga de entrenamiento y los factores de rendimiento también hemos realizado experiencias que nos permiten conocer cómo evoluciona éste en función de la carga (Aranda, 2006).

Conclusiones.

El tener información nos permite en gran medida conocer el proceso de entrenamiento-competición. A la obtención de información contribuyen de forma extraordinaria los medios tecnológicos. No obstante, estos deben utilizarse subordinados a la información que se quiere conocer y no a la inversa, ya que este orden es fundamental para que la información obtenida sea válida. Los medios tecnológicos contribuyen en casi todos los eslabones de la cadena de decisiones que se toman en el proceso de entrenamiento-competición, y por tanto, son una herramienta que puede aumentar de forma extraordinaria el rendimiento del/la deportista, y del entrenador/a. Si la información que proporcionan es la que se necesita y es la que realmente condiciona el rendimiento o el entrenamiento, contribuirá a este fin, pero si por el contrario no lo es, contribuirá a la no optimización del proceso de entrenamiento-competición, y más que una ayuda, se puede convertir en un obstáculo. Además de información válida, tal como hemos visto en el párrafo anterior, los medios tecnológicos han de proporcionar información fiable, y para ello es fundamental que estos medios sean aplicados con una serie de criterios de objetividad y repetibilidad, sin los cuales la información que puede obtenerse a través de un medio tecnológico no será de utilidad para el proceso. Por tanto, los medios tecnológicos están al servicio del entrenador/a y del/la deportista, y pueden ayudar en gran medida a la mejora de su rendimiento. Su correcta utilización permite potenciar los diferentes factores de rendimiento (sobretodo los factores táctico-estratégicos de competición y de entrenamiento), y la utilización de forma versátil y combinada de los distintos medios más que la de unos pocos es lo que dota de riqueza y permite la aplicación de estos medios para obtener información específica de la especialidad deportiva y del/la deportista en particular.

El tener información nos permite obtener más precisión a la hora de entrenar por lo tanto rentabilizar más el entrenamiento para optimizar más al/la deportista.

Bibliografía

  • Almond, L. (1986). Reflecting on themes: a games classification. En: Rethinking games teaching. R. D. Thorpe, D. Bunker and L. Almond. Loughborough, Loughborough University Press.: 71-72.
  • Aranda, R. (2006). Influència de la planificació en el rendiment esportiu. Una investigación en un equip de futbol professional. En: Bases de preparació física per a l´entrenament esportiu. Calabuig, F y Aranda, R. Mancomunitat de municipis de la Vall d´Albaida. Ontinyent.
  • Aranda, R.; Romero, J. (2006). Innovaciones en el entrenamiento de fuerza en fútbol mediante actividades integradas. En: Fútbol e innovación. Castellano, J.  Wanceulen editorial deportiva. Sevilla.
  • Banister, E.W; Calvert, T.W., Savage, M.V., Bach, A. (1975). A system model of training for athletic performance. Australian Journal of sports medicine: 7; 170-176.
  • Bompa, T.O. (1999). Periodization training for sports. Champaign, IL. Human Kinetics.
  • Budgett, R., Newsholme, E. y cols. (2000). Redefining the overtraining syndrome as the unexplained underperformance syndrome. Br J Sports Med 34(1): 67-8. Mujika, I.; Padilla, S. (2003). Scientific bases for precompetition tapering strategies. Medicine and sciences for sports and exercise. 35: 1182-1187.
  • Portell, M., Vives, J. i Boixadós, M. (2003). Mètodes d’investigació: Recursos didàctics. Bellaterra: Universitat Autònoma de Barcelona, Servei de Publicacions.

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