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4 may 2006

Variables determinantes del tiempo de posesión en el fútbol. Importancia del contexto de competición.

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El objetivo del presente trabajo es comprobar la influencia que tiene la dinámica de la competición sobre el tiempo de posesión del balón que tienen los equipos en un partido de fútbol. Para ello se han analizado los 38 partidos y 76 episodios de juego (Episodios de Conflicto Dual Macro: ECD M) disputados por el F.C. Barcelona en la Primera División de la Liga Española de Fútbol de la temporada 2004-2005.

Autor(es): Ezequiel Rey Eiras* Carlos Lago Peñas** Joaquín Lago Ballesteros*
Entidades(es): *Grupo de investigación HI-20, Universidad de Vigo. ** Facultad de Ciencias de la educación y del deporte de Pontevedra, Universidad de Vigo.
Congreso:I Congreso Internacional de las Ciencias Deportivas
Pontevedra: 4-6 de Mayo de 2006
ISBN: 84-611-0552-4
Palabras claves:fútbol, rendimiento, posesión del balón, dinámica de la competición

RESUMEN

El objetivo del presente trabajo es comprobar la influencia que tiene la dinámica de la competición sobre el tiempo de posesión del balón que tienen los equipos en un partido de fútbol. Para ello se han analizado los 38 partidos y 76 episodios de juego (Episodios de Conflicto Dual Macro: ECD M) disputados por el F.C. Barcelona en la Primera División de la Liga Española de Fútbol de la temporada 2004-2005 y se propone un modelo de regresión lineal que maneja las variables: jugar en casa o fuera, contexto del partido y equipo rival como determinantes del tiempo de posesión del balón. Los resultados alcanzados permiten explicar del 38 al 46 por ciento de la varianza de la posesión del balón, dependiendo del modelo de regresión lineal utilizado. Se propone el modelo que, al recoger el contexto de la competición, explica mejor la importancia del tiempo de posesión del balón para el F.C. Barcelona, según el puesto en la clasificación del rival, si actúa como local o visitante y si tiene la iniciativa o está a la expectativa en el mismo o en una serie de partidos.

INTRODUCCIÓN.

La selección de variables del juego capaces de dar cuenta del rendimiento de los equipos se ha conformado en los últimos años como un aspecto clave en el análisis del fútbol (Hughes y Bartlett , 2002). Una de las que más comúnmente se viene utilizando es el porcentaje de posesión de balón (Hughes, 1993; Pettit y Hughes, 2001). Si bien parece aceptarse que disponer de una elevada posesión de la pelota supone un aspecto valor positivo para incrementar el rendimiento en el juego, la investigación empírica al respecto no es tan concluyente. Uno de los hallazgos más aceptados de la literatura es que la posesión del balón no tiene demasiado que ver con el resultado y/o el rendimiento de los equipos en la competición (Dawson, Dobson y Gerrard, 2000; Hadley, Poitras, Ruggiero y Knowles, 2000; Carmichael, Thomas y Ward, 2001; Gómez y Álvaro, 2002), o su relación es poco clara (Bate, 1988; en James, Jones y Mellalieu, 2004; Hughes y Bartlett, 2002; James, Jones y Mellalieu, 2004; Álvaro, 2005). La primera matización, apuntada por Lago (2005), que deberíamos hacer a las afirmaciones de los estudios anteriores es que en el fútbol, cuando se toma como unidad de análisis el partido, parece no existir una vinculación significativa entre rendimiento y resultado, lo que podría ser la razón que induzca a aquellos autores a desestimar el tiempo de posesión del balón como variable explicativa del rendimiento, cosa que no sucede cuando la unidad de análisis se amplía a la temporada o a un número relativamente elevado de partidos. En segundo lugar, en todos estos estudios quizás se haya obviado el hecho de que las estrategias están influenciadas por las características situacionales (marcador, rival, formato de competición, etc.) y los equipos alteran su estilo de juego durante el partido consecuentemente. Los equipos utilizan diferentes estrategias cuando van ganando, perdiendo o empatando reflejando los estilos individuales de entrenamiento, las características de los jugadores y la filosofía de juego (Bloomfield, Polman y O´Donoghue, 2005). Esto podría suponer un sesgo metodológico, incumpliendo el supuesto de homogeneidad causal (King, Keohane y Verba, 2000), que podría invalidar las conclusiones de dichas investigaciones, pues utilizar una medida centralizadora como el porcentaje medio de posesión a lo largo del partido supone la eliminación de las variaciones que dicho porcentaje puede experimentar en determinadas fases del encuentro y que podrían resultar claves para el análisis de la importancia de esta variable. Por todo esto juzgamos oportuna la realización de un estudio que de cuenta de la influencia que podría tener la dinámica de competición, entendida como los cambios que se suceden en el contexto de juego (episodios de iniciativa y expectativa), sobre la posesión del balón. A este respecto, alguna investigación reciente ha verificado que los equipos que pretenden la iniciativa en el juego tienen un mayor tiempo de posesión del balón que los equipos que actúan a la expectativa (Lago y Martín Acero, 2005a). Otros trabajos apuntan la necesidad de incorporar en las explicaciones alguna variable que esclarezca esta dinámica de los partidos para entender cómo se distribuye la posesión del balón entre los equipos. Por ejemplo, James, Jones y Mellalieu (2004) sugieren que la posesión del balón es mayor para los equipos que terminan ganando, cuando van todavía perdiendo o empatando, que para los perdedores; pero que no hay diferencias cuando los equipos ganadores ya dominan en el marcador. En esta misma línea, Lago y Martín Acero (2005a) estiman a través de un modelo de regresión lineal que cada 10 minutos con el marcador en contra en un partido un equipo incrementa en casi 1 punto porcentual el tiempo de posesión del balón; mientras que cada 10 minutos con el marcador empatado supone sumar para el equipo local 0,45 unidades porcentuales más de dominio del balón. El objetivo de esta investigación es, por tanto, comprobar si la dinámica de la competición es una de las variables determinantes del tiempo de posesión del balón del que disponen los equipos, en este caso el F.C. Barcelona a lo largo de la Liga Española en la Temporada 2004-2005.

La dinámica de la competición como variable explicativa del rendimiento en el fútbol.

Como mencionábamos al final del apartado anterior, nuestra intención es determinar la influencia (efecto causal) que tiene la dinámica de la competición sobre la posesión del balón. Un efecto causal es, de acuerdo con King, Keohane y Verba (2000), la diferencia entre los componentes sistemáticos de una variable dependiente cuando la independiente tiene dos valores distintos: y: ƒ(x1 ,+ x2 + x3 + … xn μt) Por otro lado, las características situacionales dentro de un mismo partido de fútbol pueden experimentar amplias variaciones. Un equipo puede ir ganando o perdiendo, la diferencia en el marcador puede ser desde nula a abultada, esto puede suceder en su campo o en el del contrario que, a su vez, puede tener un nivel competitivo alto, medio o bajo, o que incluso puede verse en una situación de oposición de superioridad a inferioridad numérica… No es lo mismo perder por un gol en casa en el partido de vuelta en una competición de Copa con eliminatoria a doble partido y con resultado de 0-3 en el partido de ida que un partido en el que el marcador es de 0-1 en el último partido de una competición de Liga contra un rival directo en el que la derrota conlleva la pérdida de categoría. Parece que podría suponerse en estos ejemplos que el comportamiento táctico del equipo en ellos implicado puede ser diferente. Este comportamiento táctico puede variar, incluso, a lo largo de un partido dando lugar a diferentes contextos de competición. Resultaría clave por lo tanto ser capaces de identificar esos cambios comportamentales en los diferentes niveles de la acción de juego (microsistema –Episodios de Duelo entre jugadores-, mesosistema –Episodios de Conflicto Dual entre conjuntos- y macrosistema- Episodios de Conflicto Dual Macro entre equipos-), que denotan una variación de las intenciones tácticas en el partido y con ello generan un nuevo contexto. En este caso, puesto que hablamos de posesión de los equipos, el nivel que nos interesa será el de los ECDM de un partido que pueden ser modelizables. En nuestra opinión, la evolución de un partido puede dar lugar a los siguientes ECDM: 1.- de INICIATIVA 2.- de EXPECTATIVA 3.- VACÍOS Los ECDM de INICIATIVA se definen como el contexto de un partido (marcador, tiempo de partido, presión ambiental, decisiones arbitrales,…) que obliga a que el comportamiento estratégico colectivo desarrollado por un equipo pretenda recuperar/tener la posesión de la pelota, trasladar rápidamente el centro de juego hacia la meta rival, incorporando un elevado número de jugadores por delante de la pelota en el caso de un juego elaborado o indirecto o acompañando su evolución en el caso de un juego más directo y donde, en el caso de no disponer de la pelota, se intenta su recuperación de forma rápida y activa, por lo que el centro de juego se sitúa predominantemente en el campo del equipo rival. Los ECDM de EXPECTATIVA se definen como el contexto de un partido que obliga a que el comportamiento estratégico colectivo desarrollado por un equipo no pretenda tener la posesión de la pelota y cuando se tenga no exista una intención de trasladar rápidamente el centro de juego hacia la meta rival a pesar de la presión del contrario, donde no se incorpora un elevado número de jugadores por delante de la pelota en el caso de un juego elaborado o indirecto o no se acompaña su evolución en el caso de un juego más directo y donde los jugadores y el equipo intentan ralentizar la evolución del partido, por lo que el centro de juego se sitúa predominantemente en el campo propio o cercano a él. Los ECDM VACÍOS se definen como el contexto de un partido que determina que las acciones de jugadores y equipos que se desarrollan en este momento tengan muy poca o ninguna repercusión en la evolución del partido y en el marcador final (unidades de competición vacías, Álvaro y otros, 1995). Las fluctuaciones entre estos ECDM durante un encuentro pueden ser recogidas introduciendo el concepto de “perfil de juego”, definido como la representación de la dinámica competitiva, es decir, de la evolución de los ECDM en cada equipo, en función de los cambios en las características situacionales.

Figura 1: Perfil de juego para el F.C. Barcelona en el partido Deportivo – F.C. Barcelona de la Temporada 2004 -2005

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 1

Datos y variables para el análisis empírico.

La investigación empírica que se presenta a continuación tiene como principal objetivo explicar los factores que determinan el tiempo de posesión del balón que tiene el F.C. Barcelona en un partido de fútbol. Para llevar a cabo el análisis empírico se han tomado los 38 partidos disputados por el F.C. Barcelona durante la Liga Española de la Temporada 2004-2005, en la que el equipo catalán acabó obteniendo el título de Campeón. Cada uno de los partidos fue visionado por un grupo de 3 expertos con el fin de reconocer el perfil del juego del F.C. Barcelona en cada partido y establecer los ECD M de iniciativa, expectativa y vacíos que condicionaban el comportamiento estratégico de los jugadores y el equipo en cada momento. Los observadores son todos licenciados en Educación Física y han cursado, además de la especialidad de Fútbol, formación y entrenamiento como observadores. Posteriormente, el perfil del juego de cada partido establecido fue discutido con miembros del cuerpo técnico del F.C. Barcelona hasta obtener el análisis definitivo. Para dar cuenta de los objetivos de la investigación se han realizado dos análisis de regresión lineal. El total de observaciones recogidas para el análisis estadístico fue de 38 para el primer modelo, es decir, el número de partidos disputados por el F.C. Barcelona durante la Liga Española de la Temporada 2004-2005. Para el segundo modelo el total de observaciones fue de 76, pues la unidad de análisis no fue el partido, sino los diferentes ECD M que se sucedieron a lo largo de los partidos. Así, en algunos encuentros únicamente existió un ECD M (por ejemplo, el F.C. Barcelona tuvo la iniciativa durante todo el tiempo del partido) y en otros partidos pudieron sucederse episodios de iniciativa, expectativa o vacíos. En la primera regresión la variable dependiente es el porcentaje de posesión de la pelota que el F.C. Barcelona tiene a lo largo de un partido, medido en unidades porcentuales sobre el tiempo real de juego. En la segunda regresión, la variable dependiente es el porcentaje de posesión de la pelota que el F.C. Barcelona tiene en cada uno de los ECD M que conforman un partido, medido en unidades porcentuales sobre el tiempo real de juego. Así una posesión del 50% significa en ambos casos que el F.C. Barcelona ha dispuesto de la posesión del balón durante la mitad del tiempo que ha estado en juego, bien sea a lo largo de un partido (primer modelo) o de un ECD M (segundo modelo). Mediante la comparación de los resultados de ambas modelos de regresión queremos comprobar la importancia que tiene el contexto de la competición para dar cuenta de la posesión del balón. Los coeficientes positivos o negativos para las variables independientes (explicativas) implican que éstas tienen respectivamente influencia positiva o negativa sobre los valores de la variable dependiente. Además, para aceptar la relevancia estadística de las variables es preciso rechazar la hipótesis nula de que su coeficiente sea igual a 0 (esto es, para la variable LOCAL H0: βLOC = 0). Los modelos desarrollados en la estimación son los siguientes: i i i t PF = β + β LOC + β RIV +ε 1 2 3 [1] i i i i t PF = β + β LOC + β ECDM + β RIV +ε 1 2 3 4 [2] Las variables independientes incluidas en el análisis son tres. En primer lugar, el carácter local o visitante del F.C. Barcelona en cada partido, identificado en la ecuación como LOC (LOCAL). Como se trata de una variable dicotómica, el valor 1 se referirá al F.C. Barcelona cuando actúa como equipo local y el 0 como equipo visitante. En segundo lugar, para constatar si existen diferencias en la posesión del balón del F.C. Barcelona dependiendo del equipo rival, se han dividido a los restantes 19 equipos que participan en la Liga Española de Fútbol en cuatro grupos en función del puesto que ocupan en la jornada 38. El Grupo de la Liga de Campeones (GLC) está conformado por los equipos que ocupan el segundo, tercer y cuarto puesto de la clasificación (Real Madrid, Villarreal y Betis). El Grupo de la UEFA (GUEFA) está integrado por los conjuntos que se sitúan entre los puestos 5 y 9 (Espanyol, Sevilla, Valencia, Deportivo y Athletic). Los equipos que van entre los puestos 10 y 17 (Málaga, Atlético, Zaragoza. Getafe, Real Sociedad, Osasuna, Racing de Santander y Mallorca) forman el Grupo Intermedio (GINTERMEDIO). Finalmente, los conjuntos que ocupan los puestos de descenso (Levante, Numancia y Albacete) integran el Grupo de Descenso (GDESCENSO). El valor 0 se referirá a los rivales integrados en el GLC, el 1 cuando el oponente sea del GUEFA, el 2 para los conjuntos del GINTERMEDIO y, finalmente, el 3 para los rivales del GDESCENSO. Esta variable se identifica en la ecuación como RIV (RIVAL). Finalmente, en el segundo modelo de regresión se ha introducido una variable ficticia que recoge el perfil del juego del F.C. Barcelona en cada partido, recogida en la ecuación como ECD M (EPISODIO DE CONFLICTO DUAL MACRO). Tener la iniciativa, actuar a la expectativa o estar en un episodio vacío implica que la posesión del balón tenga para el F.C. Barcelona más o menos importancia para desarrollar con éxito su plan de actuación en el juego y que su valor sea diferente en cada caso. Como se trata de una variable politómica, el valor 0 se referirá a un ECDM de expectativa en el partido para el F.C. Barcelona, el 1 cuando el ECDM es de iniciativa y el 2 cuando el partido está en un ECDM vacío. La estimación de los modelos anteriores no presentan problemas de heterocedasticidad, si atendemos a los resultados del test de White (1980) aplicado sobre los residuos mínimo cuadráticos ordinarios (MCO). De todos modos, se ha estimado la matriz de varianzas y covarianzas y, por tanto, el valor de los estadísticos-t de significatividad mediante el método propuesto por el propio White (1980), robusto ante la presencia de varianzas cambiantes. De acuerdo con los resultados de la llamada “regla de Klein”, la correlación entre las variables independientes se encuentra dentro de los niveles de multicolinealidad aceptables. Como hipótesis principal de la investigación se plantea que la dinámica del partido es un factor muy importante para comprender los valores que tienen la posesión del balón en un partido. En concreto, se considera que la posesión del balón es diferente en cada uno de los contextos de la competición: en los ECDM de iniciativa el F.C. Barcelona alcanza mayor tiempo de posesión que en los de expectativa. Como segunda hipótesis, se considera que el F.C. Barcelona tiene mayor tiempo de posesión del balón cuando actúa como local que cuando lo hace como visitante. Finalmente, se presume que existen diferencias significativas en la posesión del balón cuando el F.C. Barcelona se enfrenta a equipos que se sitúan en los primeros puestos de la clasificación con respecto a los demás, y que éstas son mayores a medida que la distancia en la clasificación entre los equipos es más grande. En la Tabla 1 se presenta el resumen estadístico de los datos.

Tabla 1: Resumen estadístico de las variables

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 1

Resultados y discusión

La Tabla 2 recoge los resultados de las estimaciones realizadas para los dos modelos de regresión. El primer modelo explica el 38 por 100 de la varianza de la posesión del balón. La variable local es significativa al 1 por 100 y tiene el signo esperado de acuerdo con su definición: cuando el F.C. Barcelona actúa como local tiene la posesión del balón 6 puntos porcentuales más que cuando lo hace como visitante. Este resultado viene a corroborar otros valores similares propuestos en la literatura (Pollard y Reep, 1997; Lago y Martín Acero, 2005a) y confirman la ventaja de jugar en casa para los equipos. La variable rival, no es estadísticamente significativa, por lo que no podemos establecer una relación clara entre ésta y los valores de la posesión del balón. La constante del modelo es significativa al 1 por 100 y se refiere al valor que cabría esperar de la variable dependiente cuando todas las variables independientes son iguales a 0. En nuestro caso, esta interpretación se constataría en la posesión del balón que cabría esperar para el F.C. Barcelona si actúa como visitante (valor 0) y se enfrenta contra un rival que se encuentra clasificado entre el segundo y el cuarto puesto (en la temporada analizada serían el Real Madrid, el Villarreal o el Betis) y que sería del 57,35%. El segundo modelo explica el 46 por 100 de la varianza de la posesión del balón y mejora el ajuste del primer modelo en 8 puntos porcentuales. La variable local es también significativa al 1 por 100 y tiene el signo esperado de acuerdo con su definición. Jugar en casa incrementa la posesión del balón del F.C Barcelona en 4,5 puntos porcentuales más que cuando lo hace como visitante. La variable rival, en este caso pasa ahora a ser estadísticamente significativa para algunos equipos y además presenta el signo esperado según su definición. La posesión de balón del F.C. Barcelona se incrementa en 5,6 puntos porcentuales más cuando su rival es un equipo situado en puestos de descenso (puestos 18 al 20) que cuando su oponente se encuentra entre los puestos 2 a 4. La variable es estadísticamente significativa al 1 por 100. Del mismo modo tener un rival ubicado entre los puestos 10 a 17 mejora la posesión del F.C. Barcelona en 3,64 puntos porcentuales en comparación con la categoría de referencia. En este caso, la variable es significativa al 5 por 100. Por último, no se aprecian diferencias significativas cuando el oponente se encuentra entre los puestos 5 a 9 y la categoría de referencia. La variable ECD M es estadísticamente significativa al 1 por ciento. Tener la iniciativa en el juego incrementa en 9 puntos porcentuales la posesión del balón del F.C. Barcelona en comparación con los episodios en los que actúa a la expectativa. Además, en los episodios vacíos la posesión aumenta en 10 puntos con respecto a la categoría de referencia. Posiblemente este último valor tiene que ver con que en 11 de los 12 los episodios vacíos recogidos en la observación de los partidos de la muestra, el equipo que iba ganando era el F.C. Barcelona y ello provocó un incremento de su posesión del balón por la inercia de su propio estilo de juego (véase el elevado valor de la constante del modelo). Por último, la constante es significativa al 1 por 100 y representa la posesión del balón que cabría esperar para el F.C. Barcelona si actúa como visitante (valor 0), se encuentra a la expectativa en el juego y se enfrenta contra un rival que se encuentra clasificado entre el segundo y el cuarto puesto (en la temporada analizada serían el Real Madrid, el Villarreal o el Betis) y que sería del 49,28%: 8 puntos porcentuales menos que en el primer modelo. Además, como en esta segunda especificación todas las variables independientes tienen un signo positivo, este valor es el porcentaje mínimo de posesión del balón que cabría esperar para el F.C. Barcelona en un episodio de juego dentro de un partido. A modo de síntesis, se constata que el segundo modelo de regresión funciona empíricamente mejor que el primero. Además de mejorar el ajuste de la ecuación, permite que la variable rival, que intuitivamente parece clave para entender la posesión del balón en un partido, se manifieste en el sentido esperado y que la incorporación de la variable ECD M también sea relevante. Así, consideramos que las inferencias causales que se extraen de un modelo que trata cada partido como una observación única posiblemente estén sesgadas y no satisfagan el supuesto de homogeneidad causal como se observa en el segundo modelo. Agregar en una única observación datos procedentes de dos o más ECD M cuando los casos son muy distintos puede llevarnos a valorar incorrectamente el rendimiento y el comportamiento estratégico de jugadores y equipos.

Conclusiones

A partir del presente estudio podemos concluir que: – La dinámica de la competición es un factor clave para estimar la posesión del balón de los equipos en un partido. – Tener la iniciativa en el juego incrementa hasta en 9 puntos porcentuales la posesión del balón del F.C. Barcelona, en comparación con los episodios en los que actúa a la expectativa. – En la observación del juego y en la valoración del rendimiento a través de la variable tiempo de posesión del balón es preciso reconocer la homogeneidad causal de los Episodios de Conflicto Dual Macro en un mismo partido o en distintos encuentros.

Tabla 3: Determinantes de la posesión del balón del F.C. Barcelona en la Liga Española de Fútbol en la Temporada 2004-2005

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 1

Notas: Aparecen en primer lugar los coeficientes de regresión estimados, seguidos por las desviaciones típicas de los parámetros calculadas a partir de la matriz de varianzas y covarianzas estimada mediante el método de mínimos cuadrados ordinarios (MCO) y los errores robustos. R2 es el coeficiente de determinación. *p<0,01.**p<0,05.

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