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6 may 2010

Estudio de las variables de juego que afectan al rendimiento del saque en elvoleibol femenino de alto nivel.

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El estudio pretende determinar, en el voleibol femenino de máximo nivel, cuáles son las aspectos principales que afectan al saque y cuál es el peso relativo que estos tienen sobre este elemento técnico. Se estudiaron 1300 saques correspondientes a 8 partidos disputados en dos Final Four de las Indesit European Champions Leagues.

 
Autor(es): David Rodríguez Ruiz
Entidades(es): Las Palmas de Gran Canaria
Congreso: II Congreso Internacional de Ciencias del Deporte y Educación Física
Pontevedra: 6-8 de Mayo de 2010
ISBN: 978-84-613-8448-8
Palabras claves: Análisis de partido, Rendimiento, Técnicas de ejecución, Voleibol

RESUMEN COMUNICACIÓN/PÓSTER

El estudio pretende determinar, en el voleibol femenino de máximo nivel, cuáles son las aspectos principales que afectan al saque y cuál es el peso relativo que estos tienen sobre este elemento técnico. Se estudiaron 1300 saques correspondientes a 8 partidos disputados en dos Final Four de las Indesit European Champions Leagues. Los saques fueron realizados por 58 jugadoras de 25 nacionalidades diferentes. Se emplearon planillas de observación y dos cámaras de video ubicadas en ambos fondos de la cancha. La velocidad del saque se evaluó con un radar. Las doce variables analizadas nos permiten organizar el saque en cuatro componentes diferentes. El componente más determinante (19.02% de la varianza) engloba las variables relacionadas las características técnicas de la ejecución (tipo de saque y velocidad de saque. En segundo lugar, el saque queda supeditado a las características técnico-tácticas de las jugadoras contrarias o la posición que estas jugadoras ocupan en el campo en el momento de efectuar el saque (15.15%). Además, el saque se ve afectado por las acciones técnico-tácticas que deba ejecutar, en las acciones de juego posteriores, la jugadora que realiza el saque (12.20%). También debe ser tenido en cuenta el momento del partido y el resultado (10.67%), ya que estas variables plantean diferentes niveles de riesgo asumible por las jugadoras que lo realizan y determinan el tipo de saque elegido y la potencia con que se ejecuta.

Introducción

El voleibol, es un deporte que en los últimos quince años, se ha visto sometido a importantes y significativos cambios reglamentarios establecidos por la Federación Internacional de Voleibol (FIVB) buscando una mayor espectacularidad en el juego. Tales modificaciones reglamentarias han sido estudiadas recientemente por diferentes autores (Morales, 2000; Ejem, 2001; Lozano et al., 2003; Palao et al., 2004; Martínez y Abreu, 2003; Lozano, 2007; Quiroga et al., 2008). Las modificaciones (tabla 1) que más han favorecido que el saque cobre un protagonismo significativo, y por lo tanto que sea un elemento técnico decisivo a la hora de conseguir el triunfo final, la podemos organizar en tres grupos: Las que afectan a la evolución del tanteo (Rally Ponit System), las que afectan a la composición de los equipos (Inclusión del líbero) y Las que afectan al saque (Ampliación de la zona de saque, Continuidad del saque cuando golpea en la red y entra en campo contrario, la posibiliad de recibirlo mediante el toque de dedos y la eliminación de la tentativa de saque).

Tabla 1. Modificaciones reglamentarias que afectan a la ejecución del saque, realizadas por la FIVB los últimos 16 años.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 13

El saque es el único momento de una jugada donde el jugador posee el 100% del control del balón y del inicio de las acciones, debiendo seleccionar el tipo de saque, la potencia que imprimirá sobre el balón y la zona del terreno contrario hacia donde dirigirá este elemento técnico (Ureña, 1998; Martínez y Abreu, 2003). Es decir, es el instante en que lo que subyace detrás de la ejecución de este elemento técnico es crear el mayor número de problemas en la recepción del oponente, y si es posible, conseguir punto directo (Ureña, 1998; Ureña et al., 2000b).

En consecuencia, el saque se ha convertido en el primer arma ofensiva de un equipo, ya que puede causar problemas a la recepción del equipo contrario restringiendo, previniendo o incluso eliminando la posibilidad de un ataque eficiente del equipo oponente (Díaz, 2000; Katsikadelli, 1998b; Papadimitriou et al., 2004; Ureña, 1998, 2008; Ureña et al., 2000a; Molina, et al. (2004); Lozano, 2007; Tsivika y Papadopoulou, 2008).

El rendimiento global de un equipo de voleibol depende de una cadena de múltiples factores. Estos factores son decisivos para la ejecución de las habilidades técnico-tácticas que conducen de inmediato a ganar o perder la jugada o rally. De entre ellos se destacan los saques fallados y los saques que son punto directo (Marelic et al., 2004; Marcelino et al., 2005; Drikos et al., 2009).

Marcelino et al. (2005), destacan que la realización entre saques fallados y los puntos de saque son un aspecto determinante en el voleibol de alto nivel. En esta línea, Palao (2001), en la Olimpiada de Sydney 2000, y Valadés (2005), en la Olimpiada de Atenas 2004, refieren que el saque aporta entre un 4,4 y un 8,1% de los puntos obtenidos con las diferentes acciones finales.

Como consecuencia, la acción de saque se convierte en una de las acciones más importantes para el juego de un equipo, siendo un elemento a considerar por el entrenador en la elaboración de sus programas de entrenamiento. Una de las causas más significativas que se han provocado de estos cambios reglamentarios es la modificación de los tipos de saque más frecuentemente utilizados en el voleibol internacional. En este sentido, el incremento y predominio de la utilización del saque en salto es un aspecto destacable en el voleibol masculino de alto nivel (Katsikadelli, 1998a; Ejem, 2001; Agelonidis, 2004; Lirola, 2006; Tsivika y Papadopoulou, 2008), mientras que en el voleibol femenino, este tipo de saque, ha tenido una evolución más lenta (Ejem, 2001; Ureña, 1998; Quiroga et al., 2008). Algunas de las razones que determinan este comportamiento pueden ser debidas a las diferencias condicionales entre ambos géneros y a los riesgos inherentes a la ejecución de este tipo de saque.

El objetivo del presente estudio ha sido determinar cuáles son las aspectos principales, del juego o del desarrollo del partido, que afectan al saque en el voleibol femenino de máximo nivel, y cuál es el peso relativo que estos tienen, sobre este elemento técnico, durante el partido.

MÉTODO

Muestra.

La muestra del estudio estuvo integrada por 1300 acciones de saque, correspondientes a 8 partidos y 29 sets, disputados en las Final Four de las Indesit European Champions Leagues celebradas en Santa Cruz de Tenerife (España). Estas acciones de saque fueron realizadas por un total de 58 jugadoras de 25 nacionalidades diferentes que jugaban en los 4 mejores equipos de la Liga Europea de Clubes en las dos ediciones estudiadas. La muestra incluye 52 jugadoras internacionales, de las que 16 han participado en Juegos Olímpicos. Únicamente 6 jugadoras no habían jugado previamente en sus respectivos equipos nacionales.

Criterios de observación.

La observación fue realizada a partir de la grabación obtenida de dos cámaras digitales Panasonic NVDS88, ubicadas en ambos fondos de la cancha de juego, con la intención de obtener un óptimo plano de visión de las variables a observar.

Para la medición de la velocidad del saque se empleó un radar de mano, marca STALKER, modelo Deluxe Stats Package, validado por los estudios de De-Renne et al. (1990), Kraemer et al. (2000) y Valadés et al. (2007). El responsable del radar registró las velocidades desde el fondo de la cancha, frente a la posición en la que se realizaba el saque, y realizando los desplazamientos oportunos en cada uno de los mismos hasta conseguir alinear el radar con la trayectoria del balón, como sugieren Ferris et al (1995), y Forthomme et al (2005), para amortiguar posible errores en la medida.

Para garantizar la fiabilidad de la observación, se verificó el porcentaje de acuerdos intra-observador e inter-observadores, a partir de la fórmula de Bellack (Van Der Mars, 1989), con un intervalo temporal de 10 días. Se observó el 20% de la muestra, (saques correspondientes a cuatro encuentros de la muestra, extraídos al azar). Los valores de fiabilidad obtenidos fueron superiores al 95%, en todas las variables consideradas en el estudio.

Análisis de los datos.

La importancia del saque, y su comportamiento como elemento determinante de la victoria, inicialmente fue evaluada a partir de doce variables previamente determinadas. El criterio seguido para seleccionar las variables de estudio fue determinarlas a partir de un debate previo entre un grupo de tres entrenadores expertos con experiencia en trabajo con equipos profesionales de voleibol. Tras un análisis previo del comportamiento de las variables seleccionadas en partidos de control, dos de ellas fueron eliminadas por entender que estaban englobadas en otras variables analizadas.

Las variables finalmente utilizadas en este estudio fueron: el tipo de saque (saque en salto potente, saque en salto flotante, saque de tenis flotante, saque de tenis potente, saque de gancho flotante); la velocidad del saque (<40 km/h, 40-49 km/h, 50-59 km/h, 60-69 km/h, 70-79 km/h, 80-89 km/h and >89 km/h); zona de destino del saque (seis zonas, tres delanteras y tres zagueras) siguiendo la propuesta metodológica de Wise (2002) y Mesquita et al. (2007); rol de la jugadora receptora (outside, opposite, middle, or libero player); eficacia del saque empleando las categorías diferenciadas en el sistema FIVB adaptado de Coleman (1975) (punto directo, saque que imposibilita la construcción del ataque y supone el envío de un free ball, saque que limita las opciones de construcción del ataque no permitiendo la realización de ataques rápidos, saque que permite la construcción de cualquier tipo de ataque y saque fallado); zona de origen del saque (3 zonas, identificadas como la extensión de las zonas defensivas 1, 5 y 6) y seleccionadas de acuerdo a la propuesta metodológica de Gerbrands y Murphy (1995); rol de la jugadora que realiza el saque (setter, outside, middle, or opposite player); franja del marcador en el momento en que se realiza el saque (en los cuatro primeros sets se consideraron las siguientes franjas: 1 a 8; 9 a 16; 17 a 20; y 21 a 25; mientras que en el quinto set se tuvieron en cuenta dos franjas: 0 a 8 y 9 a 15); set del partido (1º, 2º, 3º, 4º o 5º set).

Con los datos de las variables estudiadas se realizó un análisis de componentes principales tratando de agrupar las variables condicionantes del saque y de esta forma determinar el peso que cada uno de los factores (componentes) obtenidos ha tenido en los partidos analizados.

Resultados

La tabla 2 muestra la proporción de varianza explicada por los cuatro principales factores resultantes del análisis de componentes principales y las correlaciones de cada factor con las variables analizadas.

Tabla 2. Proporción de varianza de los cuatro factores resultantes del análisis de componentes principales y las correlaciones de cada factor con las variables analizadas.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 13

Nótese como las variables se agrupan en aspectos específicos del juego que responde a ejecución del saque (factor 1), el equipo receptor (factor 2), quien realiza el saque (factor 3) y evolución del partido (factor 4). El factor 1 representa el 19.02 % de la varianza en el saque, mientras que el factor 2 representa el 15.16 %, el factor 3 el 12.20 % y el factor 4 el 10.67 %.

DISCUSIÓN

Las variables analizadas en los 1300 saques nos permiten organizar este elemento técnico en cuatro componentes diferentes cuyo peso total, dentro del resultado, alcanza el 57% de varianza explicada. Debemos tener en cuenta, que partimos de un análisis de componentes principales en el que todas las variables utilizadas son consideradas como importantes en la ejecución de un saque eficaz en un partido de voleibol. Cada uno de estos componentes incorpora variables diferentes entre si, algo que no ocurría en el resto de componentes que influían en esta acción técnica.

De acuerdo a los datos obtenidos, el componente de mayor peso (19.02% de la varianza) es aquel que está en relación con el tipo de saque realizado (factor 1), resaltando la importancia que tiene la ejecución técnica y las características de la acción seleccionada, así como la velocidad aplicada al balón en el saque. Las jugadoras estudiadas tratan de efectuar un saque que finalice en tanto directo o que, al menos, dificulte la construcción del ataque del equipo contrario, para lo que buscan realizar un saque preciso, difícil de recibir y, en muchas ocasiones, potente.

Los saques en salto potente, que corresponden a un 23,92% del total de saques realizados, es el modelo de saque más determinante en el voleibol femenino de alto nivel, aunque no el más frecuentemente utilizado por las jugadoras de nuestro estudio (overhead float serve: 48.62%). Debemos que tener en cuenta que siempre el saque utilizado (trayectoria y velocidad del balón) va a condicionar la recepción del contrario y la respuesta táctica del equipo defensor (Ureña et al., 2001).

Un aspecto determinante en la selección del saque fue el rol de la jugadora que lo efectúa. Most serves by opposite players had a speed of >80 km/h (31.0%). Those by outside players frequently reached 70-79 km/h (13.3%) and serves by middle players commonly achieved speeds of 50-69 km/h (65.0%). The lowest speeds (<49 km/h, 23.0%) were reached by setters.

The results revealed the clearly tactical intentions of setters in the use of the overhead float serve, as well as the priority opposite players gave to strength in their use of the jump spin power serve. This concurs with findings by Frönher (1995), Ejem (2001) and Katsikadelli (1996) for male volleyball players. In the present study these choices were deemed to be largely the result of the physique and fitness level of players.

Tanto en categoría masculina como femenina, el saque en salto potente es el que mayor porcentaje de veces limita el ataque contrario (Palao et al., 2004; Quiroga et al. 2007). Por su parte, Morales (2000) señala que cada vez es mayor, a nivel masculino y especialmente en la élite, el número de jugadores por equipo que realizan un saque en salto potente, obligando por su elevada velocidad, a aumentar el número de participantes en la recepción del saque.

Así mismo, debemos tener en cuenta que la velocidad del balón, y la eficacia de la acción, serán mayores cuantos más altos sean el nivel del jugador o mayor sea su especialización en esta acción técnica. Este comportamiento es lógico, pues responde a las posibilidades de correr riesgo por parte de la jugadora que elige un saque en salto en potencia respecto a otra que se decide por un saque de componente más táctico (en salto flotante o en apoyo) en el que se envía el balón sobre los peores receptores, sobrecargando a un mismo receptor o sobre las zonas más débiles.

El saque en salto potente, es utilizado más frecuentemente por los opuestos y los atacantes de banda, siendo el tipo de saque más rápido, según los datos aportados por Ejem (2001) y Katsikadelli (1996). En el presente estudio, los 10 saques más veloces fueron ejecutados por un jugador opuesto. La velocidad media fué de 100.6 km/h, y el más rápido de 107 km/h, significativamente más veloces que los 96 km/h de máxima que encontró Ejem (2001) en los Juegos Olímpicos de Sydney. Uriarte (2007), entrenador del equipo nacional masculino de Argentina, indicó recientemente que cuando se consiguen velocidades de >95 km/h se produce un mayor problema para los receptores (atacantes de banda y líberos). En el voleibol femenino, las velocidades son significativamente más bajas pero pueden conseguir el mismo efecto en los receptores, en nuestro estudio se observó que son los opuestos los que eligen un mayor número de veces el saque en salto potente. En términos tácticos, estas jugadoras tienen la posibilidad de asumir un mayor riesgo de error en el saque.

La velocidad del balón en el saque viene condicionada por la acción técnica que lo caracteriza (tipo de saque). Atendiendo a este criterio, la velocidad media de los saques en salto potente fue de 78.9 km/h (+/- 9.37), por 54.9 km/h (+/- 5.09) del saque en salto flotante, 54.4 km/h (+/- 5,89) del saque de tenis flotante, 54.1 km/h (+/- 6.06) del saque de tenis potente, y 51.9 km/h (+7- 4.51) del saque de gancho.

Tras la elección de un saque u otro, observamos que el aspecto más relevante de esta acción técnica corresponde al factor que incluye las variables que afectan al equipo que lo defiende (zona de destino, rol del jugador que lo recibe y eficacia del saque). Es decir hablamos del perfil del jugador que va a recibir y del efecto que el saque seleccionado tiene sobre el sistema de ataque del equipo contrario. A estas variables les corresponde el 15.15 % de la varianza explicada. Estos resultados responden a un comportamiento dominante en el voleibol de alto nivel: dirigir intencionadamente el saque hacia zonas y jugadores determinados con la intención de aumentar la eficacia del saque, dificultando la acción de recepción y, por tanto, del sistema táctico de cambio de saque (recepción, colocación y ataque).

Aunque existen diversas formas de saques y ataques, los más comunmente utilizados en el alto nivel suelen tener ciertas similitudes, sobre todo en las fases de armado de los brazos y en el golpeo del balón (Rokito et al., 1998). Cabe señalar que, habitualmente, al ejecutar un saque en salto o un remate, el jugador golpea el balón en el punto más alto de ascenso con el fin de enviar la pelota al otro lado de la red a la máxima velocidad posible (Tillman et al., 2004). Por lo tanto, cuanto mayor sea el nivel del jugador, más rápido irá el balón y más eficaz será el golpeo. Moras et al. (2007), en su estudio a ugadores masculinos de élite, encontró similares velocidades del balón tanto en saque como en remate (97-100 km/h) (Coleman et al., 1993; Forthomme et al., 2005).

El tercer factor en importancia, a la hora de analizar las variables que condicionan el saque en el voleibol femenino de alto nivel, en nuestro estudio respondió a criterios individuales que varían con el perfil del jugador que ejecuta este gesto técnico. La selección de la zona de saque vendrá determinada por el rol que habitualmente desarrolla el jugador que saca y por la acción de posterior juego que desee realizar. Debemos comprender que tras la ejecución del saque el jugador debe ir a cubrir una zona específica del campo que le permita cumplir sus posteriores acciones defensivas. Este factor explica un 12.20 % de la varianza entre los aspectos del saque analizados.

The service area most frequently used was behind zone 1, as reported by Maia and Mesquita (2006). This was seen for all in-game roles except middle players, who preferred to serve from behind zone 5. The players studied tended to serve from behind the zone they subsequently occupied during defense: setters and opposite players from behind zone 1 (100% and 80%, respectively), which they subsequently defended, and middle players from behind zone 5 (47%), which they similarly defended after serving. These results can be explained by the players’ wish to facilitate transition from the service area to the defense zone by reducing the amount of ground they need to cover while complying with the play system devised (Gerbrands and Murphy, 1995; Frönher, 1997; Maia and Mesquita, 2006; Mesquita et al, 2007). In the case of outside players, 56.2% served from behind zone 1 and defended in zone 6, 18.8% served from behind zone 6 and defended in zone 6, 18.8% served from behind zone 5 and defended in zone 6, and 6.2% served from zone 5 and defended in zone 5. This strategy is a response to the technical aspects of the service and the type of service used.

El desarrollo del partido (factor 4) engloba el último grupo de variables (marcador, la franja de tanteo y el set) que deben ser tenidos en cuenta a la hora de efectuar un tipo de saque u otro. El peso relativo de este factor en nuestro estudio alcanzó un valor del 10.67 %. Los resultados nos demuestran que estas variables sólo son relevantes en situaciones específicas del partido y no tiene la misma importancia a lo largo de todo el set.

García-Tormo et al. (2006), en un estudio del saque realizado con jugadoras de la categoría juvenil femenina española, observan la existencia de una pequeña, aunque significativa, relación entre el nivel de riesgo que asumen las jugadoras y la diferencia de puntos existente en el momento en que se realiza el servicio. Molina y Barriopedro (2003) observaron que, en primera división nacional masculina, el tipo de saque cambia en función del marcador, de forma que, cuando la diferencia de tanteo disminuía, también lo hacía la utilización del saque en salto, mientras que a mayor margen de puntuación, se incrementaba la utilización de dicho tipo de saque más arriesgado.

CONCLUSIONES – APLICACIÓN.

Entre los equipos de categoría femenina de alto nivel, las variables principales que condicionan el saque son las que están relacionadas las características técnicas de la ejecución (tipo de saque y velocidad de saque). En segundo lugar, el saque queda supeditado a las características técnico-tácticas de las jugadoras contrarias o la posición que estas jugadoras ocupan en el campo en el momento de efectuar el saque. Además, el saque se ve afectado por las acciones técnico-tácticas que deba ejecutar, en las acciones de juego posteriores, la jugadora que realiza el saque. También debe ser tenido en cuenta el momento del partido y el resultado, ya que estas variables plantean diferentes niveles de riesgo asumible por las jugadoras que lo realizan y determinan el tipo de saque elegido y la potencia con que se ejecuta.

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