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19 Sep 2013

Variables sociodemográficas predictoras de la actividad física en adolescentes

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El objetivo del estudio es averiguar qué variables sociodemográficas predicen la actividad física en una muestra representativa de adolescentes escolares españoles con el fin de detectar grupos poblacionales en riesgo.

Autor(es): Alexandra Valencia-Peris, Carmen Peiró-Velert, Jorge Lizandra Mora y José Devís-Devís
Entidades(es): Universitat de València
Congreso: X Congreso Internacional sobre la Enseñanza de la Educación Física y el Deporte Escolar
Pontevedra, 5 al 8 de Septiembre de 2013
ISBN: 978-84-939424-4-1
Palabras Clave: perfil sociodemográfico, adolescencia, actividad física, predicción, educación física

Variables sociodemográficas predictoras de la actividad física en adolescentes

Resumen:

El objetivo del estudio es averiguar qué variables sociodemográficas predicen la actividad física en una muestra representativa de adolescentes escolares españoles con el fin de detectar grupos poblacionales en riesgo. La muestra ascendió a un total de 2.983 adolescentes (50.7% chicas y 49.3% chicos) de edades comprendidas entre los 12 y los 18 años. Se les administró un cuestionario de auto-informe para medir la actividad física (7DPAR) y otro para conocer su nivel socioeconómico (FASII). Se realizaron regresiones lineales múltiples para observar qué variables sociodemográficas (sexo, curso o nivel socioeconómico) predicen una mayor práctica de actividad física por parte de los adolescentes. De las variables tenidas en cuenta en el estudio, se observa que el hecho de ser chico, encontrarse en los primeros cursos de la ESO y disponer de un nivel socioeconómico alto, son factores que predisponen a los adolescentes a una mayor realización de actividad física, ya sea ésta moderada, vigorosa o moderada-vigorosa. Estos resultados indican la necesidad de adoptar estrategias de intervención para aumentar los niveles de actividad física que pongan especial atención en el estilo de vida de los jóvenes con un perfil sociodemográfico opuesto, es decir, en chicas, en los jóvenes que se encuentren a finales de la adolescencia y en aquéllos con menores posibilidades socioeconómicas.

1. INTRODUCCIÓN

Los beneficios asociados a un estilo de vida activo adquieren una especial importancia cuando nos referimos a niños y jóvenes por las repercusiones saludables a corto y a largo plazo. Por ello, la promoción de la actividad física (AF) en estos grupos poblacionales resulta clave para las políticas sociales y de salud de las distintas administraciones públicas.

La realización de actividades físicas de distinta intensidad posee beneficios saludables para los adolescentes, si bien los beneficios se consideran sustanciosos cuando se realiza, al menos, actividad física de intensidad moderada (AFM). No obstante, la actividad física vigorosa (AFV) puede tener, incluso, más beneficios entre los adolescentes por lo que respecta a la condición cardiorrespiratoria, la fuerza muscular y el fortalecimiento óseo (Janssen y Leblanc, 2010). Por ello, los mayores beneficios relacionados con la salud en los adolescentes se obtienen con la AF que va de intensidad moderada a vigorosa (AFMV), la que emerge como conducta clave a la hora de enfocar los programas de promoción de AF en estas edades (Strong et al., 2005).
En el contexto español, existen diversos trabajos que apuntan a mayores niveles de AF por parte de los chicos (Chillón et al., 2002), a su disminución conforme aumenta la edad (Moreno et al., 2011) y a una mayor práctica por parte de los adolescentes con mayor nivel socioeconómico (Lasheras et al., 2001).

El objetivo de este trabajo es averiguar qué variables sociodemográficas predicen la actividad física de los adolescentes con el fin de detectar grupos poblacionales en riesgo.

2. METODOLOGÍA

2.1. Participantes

El estudio1 se llevó a cabo con una muestra representativa de adolescentes escolares del territorio español que ascendió a un total de 2.983 participantes de edades comprendidas entre los 12 y los 18 años (1.514 mujeres y 1.469 hombres). La población del estudio estaba formada por escolares que cursaban tanto la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) como la no obligatoria (Bachiller). El tipo de muestreo fue polietápico. Las unidades primarias de muestreo se corresponden con los códigos postales de los municipios de todo el territorio español, seleccionadas de forma aleatoria proporcional para cada una de las seis zonas geográficas españolas definidas para la investigación y también utilizadas en el estudio Enkid (Serra et al., 2003). La selección de las unidades secundarias de muestreo (secciones) se realizó de forma aleatoria proporcional, correspondiente a los centros educativos públicos y privados (concertados) que impartían ESO y Bachiller. Las unidades muestrales últimas (individuos) se seleccionaron según cuotas cruzadas y proporcionales de sexo y curso de los adolescentes.

2.2. Procedimiento

El proyecto contó con la aprobación del Comité de Ética de la Universidad de Valencia y con la autorización de aquellas comunidades autónomas que requerían un permiso para investigar en centros educativos. El trabajo de campo se realizó durante el último trimestre de 2010. Asimismo, se solicitó un consentimiento informado a cada uno de los participantes que debía ser firmado por sus padres, madres o tutores y también se les garantizó el anonimato.

2.3. Instrumentos

Con el fin de conocer el nivel socioeconómico (NSE) de los participantes se utilizó la Family Affluence Scale II (FAS II) (Currie et al., 2008) que es una medida que refleja los recursos materiales de la familia, los cuales son una representación de la adquisición de bienes específicos que pueden permitirse con los ingresos familiares (los ítems incluyen número de coches familiares, de ordenadores, de vacaciones y la posesión o no de habitación propia). La FAS II ha sido validada en investigaciones previas y los resultados confirman que, contestado por los propios adolescentes, es un indicador válido de las circunstancias materiales de los jóvenes y confirma su uso en investigaciones de comparación de varios países (Borracchino et al. 2009; Von Rueden, Gosch, Rajmil, Bisegger y Ravens-Sieberer, 2006). En cuanto al sistema de puntuación, se suman las puntuaciones de cada uno de los cuatro ítems obteniendo una cifra comprendida entre los 0 y los 9 puntos. De acuerdo con el protocolo internacional, se utilizó una escala ordinal que daba lugar a 3 categorías en función de la puntuación total calculada: NSE bajo, medio y alto.
El instrumento utilizado para recabar la información relativa a la AF realizada fue el 7D-PAR (Seven-Day Physical Activity Recall) (Sallis et al., 1985) que permite cuantificar en tiempo la AF en función de su intensidad: AF moderada (AFM), AF vigorosa (AFV) y actividad física moderada-vigorosa (AFMV) realizada en los últimos siete días. El cuestionario ha sido validado en niños y adolescentes de diferentes nacionalidades (Blair et al., 1985) y utilizado en múltiples ocasiones.

2.4. Análisis de datos

Tras la codificación, depuración y agrupación de los datos, se realizaron diferentes análisis estadísticos utilizando el programa SPPS v.19.0. Las asociaciones entre la AF y las variables sociodemográficas estudiadas (sexo, curso y NSE) se analizaron mediante análisis de regresión lineal múltiple en el que se aporta la R2 corregida y que permitió conocer qué variables predecían una mayor dedicación a la AF en función del perfil sociodemográfico de los adolescentes.

3. RESULTADOS

Las características sociodemográficas de los adolescentes participantes en el estudio pueden observarse en la Tabla 1. Los adolescentes de la muestra dedicaron una media de 28 minutos (DT=28) a realizar AFM al día, 26 minutos (DT=25) a la AFV y, por tanto, 54 minutos (DT=37) a realizar AFMV.

Tabla 1. Características sociodemográficas de los participantes del estudio (n=2.983) y minutos diarios de actividad física moderada-vigorosa (AFMV).

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 22

3.1. Actividad física moderada

Los resultados del análisis de regresión lineal múltiple para la AFM se observan en la Tabla 2 (R2 corregida=0,018). Dichos resultados revelan una asociación negativa entre la AFM con el curso y dos asociaciones positivas con las variables sociodemográficas sexo y NSE. Por tanto aquellos adolescentes hombres, más jóvenes y con mayor NSE realizarán más AFM que aquéllos con otro perfil sociodemográfico. Este modelo explica un 1,8% de la varianza de los datos siendo el curso la variable con más importancia dentro del modelo.

Tabla 2. Regresión lineal múltiple para la actividad física moderada.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 22

B: Coeficientes Beta no estandarizados; EE: Error Estandar de B; ?: Coeficientes Beta Estandarizados; en negrita los efectos estadísticamente significativos. (1) Hombre.

3.2. Actividad física vigorosa

La Tabla 3 muestra los resultados de la regresión lineal múltiple que define las variables predictoras de la práctica de AFV (R2 corregida=0,133). Se observa una asociación positiva entre el sexo y el NSE con la práctica de AFV. Por otro lado, se da una asociación negativa con el curso. Con ese modelo se explica un 13,3% de la variabilidad de los datos siendo el sexo la variable que más explica el modelo. Estos resultados evidencian que aquellos adolescentes hombres, más jóvenes y con mayor NSE realizan más AFV que aquéllos con un perfil sociodemográfico diferente.

Tabla 3. Regresión lineal múltiple para la actividad física vigorosa.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 22

B: Coeficientes Beta no estandarizados; EE B: Error Estandar; ?: Coeficientes Beta Estandarizados. (1) Hombre; en negrita los efectos estadísticamente significativos.

3.3. Actividad física moderada-vigorosa

Por último, y en relación con la AFMV (R2 corregida=0,104), existen asociaciones positivas con el sexo y el NSE y una asociación negativa con el curso, explicando estas variables el 10,4% de la variabilidad de los datos (Tabla 4). Es decir, los adolescentes que mayor AFMV realizan son, con mayor probabilidad, chicos de cursos inferiores y con mayor NSE.

Tabla 4. Regresión lineal múltiple para la actividad física moderada-vigorosa.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 22

B: Coeficientes Beta no estandarizados; EE: Error Estandar; ?: Coeficientes Beta Estandarizados; (1) Hombre; en negrita los efectos estadísticamente significativos.

4. DISCUSIÓN

De las variables tenidas en cuenta en el estudio, se observa que el hecho de ser chico, encontrarse en los primeros cursos de la ESO y disponer de un NSE alto, son factores que predisponen a los adolescentes a una mayor realización de AF, ya sea ésta moderada, vigorosa o moderada-vigorosa.

Los resultados de nuestro estudio son coherentes con muchos otros estudios previos en los que se ha observado que los chicos realizan más AF (en cualquiera de las intensidades) que las chicas adolescentes. Así lo demuestran varias investigaciones internacionales de tipo transversal (Borraccino et al., 2009; Ianotti et al., 2009; Te Velde et al., 2007) y un estudio longitudinal (Wall, Carlson, Stein, Lee y Fulton, 2011). En España también existen numerosos trabajos que van en la línea de nuestros hallazgos (Chillón et al., 2002; De Hoyo y Sañudo, 2007; Hernández et al., 2008).

La disminución de AF conforme aumenta el curso académico o la edad de los adolescentes es un fenómeno que también han confirmado investigaciones internacionales (Moreno et al., 2011; Román et al., 2006) así como por revisiones de estudios de AF en adolescentes (Dumith, Gigante, Domingues y Kohl, 2011; Sallis et al., 2000). De la misma manera se observa en diversos estudios realizados con muestras de adolescentes españoles (Casado et al., 2009; Hernández et al., 2006; Nuviala et al., 2003). Entre las explicaciones a estos resultados se encuentran posibles aspectos biológicos y socioculturales o la disminución de tiempo libre con el aumento de la edad (Delgado y Tercedor, 2002). El aumento del uso de los medios tecnológicos conforme avanza la edad es otro aspecto clave que puede explicar un menor tiempo dedicado a la AF por parte de los adolescentes.

Por último, los resultados de nuestro estudio que indican mayores niveles de AF por parte de los adolescentes que cuentan con un NSE más alto son similares a otros estudios nacionales e internacionales (Lasheras et al., 2001; Martín, 2007; Moreno et al., 2011; Román et al., 2006). Por otra parte, Sallis et al. (2000) concluyeron que el NSE era un factor determinante de la AF en niños y adolescentes, pero el tipo de asociación no era universal. De hecho, uno de los estudios de referencia, que ha analizado las asociaciones entre el NSE y la práctica de AF por parte de los adolescentes a nivel internacional (Borraccino et al., 2009) también señalaba que el NSE estaba asociado significativamente, y de forma positiva, con la cantidad de AFMV diaria, pero esta asociación no era consistente en siete de los treinta y dos países analizados.

En conclusión, las chicas adolescentes de mayor edad y con menores posibilidades económicas tienen más probabilidad de ser inactivas y, por lo tanto, más susceptibles de sufrir determinadas enfermedades relacionadas con la inactividad física y de no beneficiarse de las contribuciones de la AF al bienestar personal. Esto indica la necesidad de adoptar estrategias de intervención que pongan especial atención en el estilo de vida de los jóvenes con este perfil sociodemográfico y poder aumentar de esta manera sus niveles de AF.

Nota1: La información presentada en este trabajo proviene de un proyecto de investigación I+D+i más amplio financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación en 2009 (EDU2009-13664) titulado “Estilo de vida activo, uso de medios tecnológicos y obesidad en adolescentes”.

BIBLIOGRAFÍA

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