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Deportes de raqueta
26 ago 2015

Deportes de raqueta: control de la alimentación durante los torneos

Deportes de raqueta

Néstor Vicente Salar: Profesor asociado de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche y Dietista-Nutricionista Deportivo en el Servicio de Nutrición y Dietética para la Actividad Física y el Deporte de la UMH.

Los deportes de raqueta engloban varias disciplinas deportivas, como el tenis, bádminton, tenis de mesa, squash, frontenis, o pádel, que incluyen diversas modalidades (dobles, individuales, mixtas, etc.), entornos de juego (exterior e interior) y un amplio espectro de variables fisiológicas y del plano bio-energético.

Conocer y cubrir adecuadamente los requerimientos dietético-nutricionales, a través de la optimización de la dieta del deportista, cobra una gran importancia para poder mantener el máximo rendimiento deportivo. Es por ello que resulta especialmente importante mantener un balance energético-proteico óptimo, reposición adecuada de fluidos y de electrolitos. Este aspecto es crucial cuando el deportista se desplaza fuera de su hogar a competir tanto en su propio país como en el extranjero. El tenis resulta un buen modelo para entender la variabilidad de requerimientos nutricionales a tener en cuenta en los deportes de raqueta debido a su alto volumen de desplazamientos y viajes, debido a los torneos que se celebran durante la temporada (1).

En lo concerniente a la composición corporal existen pocos trabajos que ofrezcan un patrón claro en el tenista. Los adolescentes suelen presentar un porcentaje de grasa corporal de entre 14,6-15,8% (2). En un estudio realizado por nuestro equipo de investigación sobre la composición corporal entre tenistas españoles adultos (3), se observó un somatotipo medio dentro del rango meso-endomórfico. Cuando se comparan los datos con trabajos publicados en tenistas adolescentes, se observa que los adultos suelen presentar un componente endomórfico mayor así como un menor grado de mesomorfia. A falta de más estudios que confirmen el grado de relación entre el aspecto dietético nutricional con dichas diferencias encontradas,  se podrían relacionar dichas diferencias con una mala gestión de la dieta durante prolongados periodos de torneos, debido en parte a la falta de disponibilidad de alimentos adecuados, así como a cambios en el horario y la duración de los partidos.

Los viajes incluyen en la mayor parte de los casos esperas en aeropuertos, cambios horarios, periodos de varios días de alojamiento en hoteles o instalaciones deportivas, cambios climáticos y de tiempo constantes así como de altitud e interacción con diferentes culturas y costumbres que pueden alterar el patrón dietético habitual del deportista. Es necesario que el Dietista-nutricionista (D-N) deportivo tenga en cuenta estas variables para trabajar en base a una educación dietético-nutricional con el deportista, con el fin de que pueda valerse de manera autónoma en las distintas circunstancias que se puedan presentar dentro del plano alimentario.

La importancia de una correcta planificación del viaje es clave para lograr ese grado de autonomía del deportista ante los diferentes contextos en los que se pueda ver inmerso (hoteles, horarios de cafetería, disponibilidad de alimentos, etcétera.). Una mochila de mano con alimentos fáciles de transportar, ingerir y viables a la hora de pasar por controles aeroportuarios, se hace imprescindible y debe formar parte del equipaje. Alimentos como frutas desecadas, barritas de cereales, comida enlatada sin caldos, frutos secos, bebida deportiva en polvo, sobres monodosis con batido sustitutos de comidas en polvo o complejos vitamínico-minerales, son algunas de las opciones que podría llevar en la mochila el deportista durante sus desplazamientos.

En referencia a los desplazamientos intercontinentales, es necesario minimizar en la medida de lo posible, los posibles efectos adversos del cambio de huso horario o “jet lag”. Para ello, distintas estrategias como ajustar hábitos de sueño y comidas a los horarios del país de destino los días antes de tomar el vuelo, mantener una buena hidratación durante el vuelo debido a la atmósfera extremadamente seca que se presenta en el avión y cuidar las exposiciones a la luz solar para no perturbar el sueño o limitar la ingesta de altos volúmenes de fluidos para no interrumpir el sueño nocturno tras la llegada al destino, son estrategias adecuadas para optimizar la acomodación en el lugar de competición y maximizar el rendimiento (1).

En muchas ocasiones, el deportista puede encontrarse con la circunstancia de disputar un torneo durante varios días a una altitud elevada sin que pueda existir un periodo de acomodación óptimo que le permita adquirir las adaptaciones fisiológicas necesarias. Este es el caso del Claro Open Colsanitas en Colombia de la WTA (2600m aprox.) o el Swiss Open Gstaad en Suiza de la ATP (1000m aprox.). Además del aspecto técnico que deben tener en cuenta los jugadores y su equipo, en cuanto a cordajes y entrenamientos, la falta de presión parcial de oxígeno en altitud puede provocar una disminución del apetito y por tanto riesgos de que se vean disminuidas sus reservas energéticas (glucógeno). Ello conllevaría a un incremento de la fatiga acumulada a medida que se disputa el torneo y además el riesgo de disminuir el rendimiento durante el partido, debido a las vías metabólicas implicadas en el juego como es la vía anaeróbica láctica. Se necesitan más investigaciones para poder demostrar la efectividad de la suplementación con hidratos de carbono (HC) en partidos únicos y en condiciones semejantes a las que se enfrenta un tenista en un torneo, donde en un mismo día puede jugar varios partidos (4), ya que se ha observado que dependiendo de las condiciones climáticas, en el segundo partido del día pueden existir mayores probabilidades de caer en un estado hipoglucémico por depleción glucogénica (5). Por otro lado, debido a los procesos adaptativos agudos a la altura, el jugador puede aumentar la retención de líquidos extracelulares debido a la reabsorción elevada de sodio estimulada por la aldosterona; es por tanto aconsejable disminuir el consumo diario de sodio, así como pausar o disminuir la carga de trabajo físico durante 3 días (1).

Normalmente, dentro de los circuitos oficiales de la ATP y WTA, el riesgo de una infección gastrointestinal por patógenos o microorganismos no pertenecientes a la flora intestinal del deportista, es menor que en otros circuitos como los disputados en la ITF, debido a que las instalaciones deportivas suelen tener un mayor grado de higiene y seguridad. Es por ello que el tenista de menor nivel o junior, debe seguir unas rígidas normas para evitar cualquier problema de esta índole: tomar agua embotellada y abierta por el propio jugador, utilizar ésta para lavar fruta con piel, pelar la fruta, tomar solo verduras que hayan sido cocinadas y evitar el consumo de cubitos de hielo; son algunas de ellas.

Bibliografía:

  1. Ranchordas MK, Rogersion D, Ruddock A, Killer SC, Winter EM. Nutrition for tennis: practical recommendations. J Sports Sci Med. 2013 1;12(2):211-24.
  2. Juzwiak CR, Amancio OM, Vitalle MS, Pinheiro MM, Szejnfeld VL. Body composition and nutritional profile of male adolescent tennis players. J Sports Sci. 2008;26(11):1209-17.
  3. Martínez-Rodríguez A, Roche E, Vicente-Salar N. Body composition assessment of paddle and tennis adult male players. Nutr Hosp. 2015;31(3): 1294-1301.
  4. Kovacs MS. Carbohydrate intake and tennis: are there benefits? Br J Sports Med. 2006;40(5):e13.
  5. Ferrauti A, Pluim BM, Busch T, Weber K. Blood glucose responses and incidence of hypoglycaemia in elite tennis under practice and tournament conditions. J Sci Med Sport. 2003;6(1):28-39.

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