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7 feb 2014

El core, la necesidad de valorar antes de prescribir

 

Roberto Barrón Entrenador Personal EHFA-CPT, Técnico Superior en Animación de actividades físico-deportivas (TAFAD). Profesor del curso Entrenamiento del CORE (CORE training)

Uno de los aspectos en los cuales existe unanimidad absoluta entre todos los profesionales de la actividad física y la salud, es en la necesidad de un acondicionamiento adecuado del core. Entendido como: El esqueleto axial (incluida la cintura pélvica y escapular) y todos los tejidos blandos con inserciones proximales originadas en dicho esqueleto axial, independientemente si el tejido blando finaliza en el esqueleto axial o apendicular (Heredia, JR., 2013).

El entrenamiento del core nos aporta diferentes mejoras funcionales, importantes para optimizar nuestras prestaciones y calidad de vida (Vera García, FJ., 2012). Por lo tanto debemos ser conscientes de la importancia de realizar una prescripción adecuada, con el fin de lograr adaptaciones beneficiosas, siempre respetando la función articular y neurológica.

Antes de tomar decisiones sobre la adecuada prescripción del entrenamiento del core, es necesario tener la suficiente información sobre los factores determinantes del entrenamiento. Los factores que se deben tener en cuenta son:

  • Si el sujeto tiene antecedentes de dolor de espalda, o si lo sufre actualmente.
  • Si el sujeto presenta desequilibrios musculares y posibles alteraciones mecánicas articulares.
  • Si el cliente tiene un adecuado control postural de los diferentes segmentos del raquis (disociación lumbo-pelvica y capacidad de identificar y mantener la zona neutra).
  • La capacidad de estabilización del core del sujeto.
  • La resistencia, la fuerza, y la potencia del core (siempre que tengamos objetivos más orientados al rendimiento deportivo).

El entrenamiento debe ser distinto en función de las características específicas y la condición física del sujeto. Por lo tanto, solo después de conocer sus exigencias y necesidades, se estará en condiciones de programar y prescribir un entrenamiento de manera racional. Se podría decir que no existen los “entrenamientos”, sino “sujetos entrenables”. El entrenamiento por sí mismo no tiene sentido si no es por su aplicación en sujetos concretos, individuales y diferentes, que persiguen un mismo objetivo: mejorar el acondicionamiento del core.

Por lo tanto vemos implícita la necesidad de individualizar el entrenamiento del core respetando los objetivos generales del sujeto y sus necesidades. Para tener una información adecuada y específica de cada sujeto, que nos permita programar el entrenamiento de la manera más adecuada, racional y sin riesgo.

Los diferentes autores nos presentan una serie de test y valoraciones. Dentro de este compendio de valoraciones, debemos diferenciar las que nos aportan datos relevantes para la programación y prescripción del entrenamiento del core (control motor, estabilidad, resistencia, fuerza, potencia) y las valoraciones (cuestionarios) que nos aportan información sobre la salud articular y neuromuscular del sujeto (actividad cotidiana, tipo de trabajo realizado, antecedentes lesivos y de dolor, desequilibrios musculares y posibles alteraciones mecánicas del raquis).

Algunas de las valoraciones que nos aportan datos relevantes para la programación y prescripción del entrenamiento del core son:

Control motor: test de estabilidad central de Sharmann (Sharmann 2002; Faries y Greenwood, 2007), test de descenso de piernas extendidas (Kendall y McReary, 1983), test de Trendelenburg (Janda, 1983; Kendall y col, 2005; Wilson, 2005), test de equilibrio en apoyo simple y extensión anterior o frontal de una extremidad superior por encima de la cabeza (Fredericson y Wolf, 2005).

Ritmo lumbo-pélvico: test de elevación de rodilla de pies, test en cuadrupedia (inclinación anterior y posterior), test de flexión de cadera en bipedestación.

Resistencia: test isoinerciales; test de curl-up parcial o encogimiento de tronco (Baechle & Earle, 2008); bench trunk curl Test (Knudson y Johnston, 1995), test isométricos; test modificado de Biering-Sorensen (Biering-Sorensen, 1984), test de puente lateral, test de puente prono (Bliss & Teeple, 2005).

Fuerza: test isocinéticos e isométricos (dinamometría y sensores)

Potencia: test lanzamiento de balón medicinal.

Estabilidad: protocolo de McGill (1999), test funcionales de la NASM (star excursion balance test, test de squat unipodal,  test push-up)

Realiza una valoración adecuada y tu entrenamiento será lógico y racional.

“Cuida tu cuerpo, entrena con sentido común”

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