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HIPONATREMIA EN ULTRA-RESISTENCIA
1 jun 2018

HIPONATREMIA EN ULTRA-RESISTENCIA (II)

Hiponatremia en esfuerzos de ultra-resistencia: efectos sobre la salud y el rendimiento (2ª Parte)

1ª Parte: http://altorendimiento.com/hiponatremia-en-ultraresistencia/

HIPONATREMIA Y RENDIMIENTO DEPORTIVO

Resultan llamativos los resultados obtenidos en un reciente trabajo (19), en el cual no se encontró evidencia alguna de que diferentes niveles de pérdida de peso o deshidratación se relacionen con un deterioro en el rendimiento de una prueba de ultraresistencia, sin embargo, sí se demostró la existencia de una correlación negativa entre las concentraciones de sodio finales y el tiempo total empleado en desarrollar la carrera, independientemente de que los atletas mostraran o no síntomas de hiponatremia (19). Por tanto, es necesario concienciar a la población de la importancia de evitar la hiponatremia, no sólo por las terribles consecuencias anteriormente comentadas que puede producir sobre la salud de los deportistas sino también de cara a la obtención del máximo rendimiento deportivo.

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CORRECCION DE LA HIPONATERMIA

El personal sanitario que acude a pruebas de ultraresistencia debe tener en consideración la alta presencia de casos de hiponatremia en este tipo de esfuerzos, y admitir la posibilidad de que aquellas personas que requieren cuidados sanitarios pueden encontrarse tanto deshidratados como sobrehidratados (13). El axioma “diagnosticar antes de tratar” surge como razonable respuesta (27,31) a la administración de líquidos vía intravenosa, que ha sido utilizada como tratamiento casi-automático ante la mayoría de las complicaciones que se producen en esfuerzos de larga duración, al “suponer” que la deshidratación es la “única” causa posible de estos desequilibrios. Las consecuencias de introducir una importante cantidad de líquido en una persona que presente un estado hiponatrémico pueden ser catastróficas, produciendo daños neurológicos irreversibles e incluso la muerte. Los servicios sanitarios deberían disponer obligatoriamente de los medios y material necesario que permita realizar un rápido diagnóstico de los niveles de sodio en plasma, antes de aplicar ningún tipo de tratamiento.

Por otro lado, en pacientes con historial de hiponatremia severa en esfuerzos prolongados, se plantea la posibilidad de ser utilizada una infusión salina hipertónica. Este es un tratamiento clínico que ha está siendo usado recientemente en línea de meta para casos de hiponatremia severa. Davis et al (10), desarrollaron un trabajo con personas que sufrieron hiponatremia en un maratón, realizándoles un seguimiento durante un año y hasta el próximo maratón. Sus resultados demuestran, que la ingesta de una solución salina hipertónica (3% de sodio) durante una maratón, parece ser un método seguro y eficaz en la corrección de los niveles de sodio e incide positivamente sobre las complicaciones asociadas a hiponatremia.

Otros autores (25), coinciden en la utilidad de su uso, pero sólo en casos de hiponatremia aguda y recalcan la importancia de no administrar demasiada cantidad en poco tiempo, puesto que una elevación súbita de los niveles de sodio pode provocar mielinólisis pontina central, una condición caracterizada por un daño neurológico consistente en la destrucción de la vaina mielínica de la células nerviosas, inhibiendo la conducción del impulso nervioso (32). Noakes et al, advierten que el ritmo de administración de la solución salina hipertónica no debe exceder los 50ml/h (33).

RECOMENDACIONES PRACICAS PARA PRUBEBAS DE ULTRARESISTENCIA

Ingesta de líquidos

Finalizar una carrera con un peso similar al inicial, supuestamente para asegurar que no se produzca deshidratación, es una extendida recomendación en el mundo del deporte. Esta creencia es especialmente equívoca en el caso de los esfuerzos de ultraresistencia, pues es sabido que durante su desarrollo se puede producir una pérdida de masa corporal de hasta 2 kg no procedente de la pérdida de líquido (6,15,18,21,34) y que incluye pérdida de masa grasa, glucógeno muscular y agua almacenada con éste. Esta es una apreciación de vital importancia, pues aquellos sujetos que se hidraten lo suficiente como para mantener la constancia de su peso durante un ejercicio de ultraresistencia, pueden estar realmente sobrehidratados en 2 litros (5). La frase “bebe tanto como puedas” se considera culpable de un gran número de casos de hiponatremia, como resultado de un excesivo reemplazamiento de fluidos. Esta idea debe ser inmediatamente eliminada y empezar a ser reconocida la posibilidad de sobrehidratación, especialmente durante pruebas de ultraresistencia (13). La mayoría de los autores coinciden en que la cantidad de agua ingerida actualmente suele ser excesiva y que es necesario restringir la ingesta de líquidos, cuando se prevean ejercicios de gran duración y con importante sudoración (2,13,17). Por otro lado, de forma genérica, se aconseja a las mujeres y a los hobres de menor masa corporal tomar menos líquido que los de mayor tamaño, y ello por dos motivos: porque poseen menor ritmo de sudoración y porque al poseer menor tamaño corporal, es necesaria menos cantidad de agua para llevar el sodio a concentraciones hiponatrémicas (5).

Profundizando en la cantidad y forma de hidratación, encontramos un dato importante que se desprende de un estudio realizado durante un triatlón de ultradistancia, en el cual se observó que durante la sección de bicicleta se bebió significativamente más que durante la carrera (889 versus 632 ml/h), siendo las pérdidas hídricas en la bicicleta considerablemente menores (808 versus 1,021 ml/h) (18), por ello aunque las características de la sección en bicicleta permiten ingerir más líquido y con mayor comodidad, los triatletas deben ser especialmente cautos en su ingesta. Por último, existen pocos datos acerca de las cantidades de líquido que deben ser ingeridas durante una prueba de ultraresistencia. Disponemos de las recomendaciones del ACSM (American Collage of Sports Medicine), que suponen beber entre 0.6 y 1.2 litros de agua por hora de ejercicio en esfuerzos de más de una hora (35), lo que en un ultramaratón con tiempo medio final de 27.6h (5), por ejemplo, supondría haber consumido 16.6-33.1 litros de agua a final de la prueba.

Estas recomendaciones fueron establecidas con esfuerzos de menor duración que las competiciones de ultraresistencia, por lo que pueden no ser recomendables para una prueba de estas características (36), especialmente los valores máximos de dicho rango (18). Intentar establecer unas guías u orientaciones respecto a la ingesta hídrica específica en esfuerzos de ultraresistencia, que permitan disminuir el riesgo de sufrir tanto deshidratación como sobrehidratación constituye un reto para la comunidad científica. Aunque algunos trabajos (34,37) han intentado dar solución a esta problemática, en la actualidad no se dispone de información concluyente.

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Ingesta de sodio

Stuempfle, en un trabajo realizado durante un ultramaratón de 161km, observó que los sujetos que terminaron en condiciones hiponatrémicas consumieron menos sodio que sus compañeros normonatrémicos, aunque estas diferencias no llegaron a ser significativas. Similares resultados se obtienen en otro estudio (38), en el cual se observó que administrando cantidades de 50 y 100 mEq/l de sodio durante una prueba en bicicleta de 4 horas de duración, se conseguía mantener mejores concentraciones de sodio en plasma que ingiriendo una disolución con 5 mEq/l de sodio, aunque las diferencias tampoco fueron significativas. En el mismo trabajo, se encontró que sólo cuando la duración del ejercicio es elevada, concretamente a partir de las 3 horas, se produce un aumento significativo en la osmolalidad por la ingesta de disoluciones con 50 y 100 mEq/l de sodio.

Esto es un dato importante teniendo en cuenta que la hipo-osmolalidad es una condición que aparece fuertemente ligada a la hiponatremia en esfuerzos de ultraresistencia. Todo parece indicar que una apropiada ingesta de sodio puede reducir el número de casos de hiponatremia (2,5), pero son necesarias más investigaciones para corroborar dicha hipótesis. En este caso, es necesario determinar la cantidad óptima que debe ser ingerida, puesto que existen evidencias de que ingerir elevadas cantidades de sodio durante el ejercicio puede reducir el ritmo de producción de orina (38), lo cual dificultaría la estabilización del equilibrio electrolítico y la suplementación de sodio estaría produciendo el efecto contrario al pretendido. Un reciente y riguroso estudio realizado por Speedy et al (29), ha observado la influencia de la suplementación con cloruro sódico en el peso corporal, concentración de sodio en plasma, volumen plasmático y prevención de la hiponatremia. Los sujetos estudiados ingirieron una media de 6.3 g durante toda la prueba, que equivale a 0.5g Na/h, valor que se encuentra dentro de las recomendaciones del Colegio Americano de Medicina Deportiva (35). Uno de sus resultados más sorprendentes fue que ninguno de los sujetos estudiados padeció hiponatremia, en contraste con la mayoría de los últimos estudios realizados en deportes de ultraresistencia (2-10,12,13,15,17-21,23,26).

Por otro lado, no se observó ninguna diferencia significativa en los niveles de sodio plasmáticos, lo cual no sorprende a los autores, pues afirman que no es necesaria una ingesta adicional de sodio para prevenir el desarrollo de hiponatremia en atletas que sólo reemplazan parcialmente sus pérdidas de fluidos durante un ejercicio prolongado. Sin embargo, la suplementación de sodio es necesaria para prevenir casos de “intoxicación de agua” o sobrehidratación asociada al ejercicio, presumiblemente causada por ingesta que sobrepasa a las pérdidas por sudor y orina. En conclusión, podemos responder la pregunta acerca de la necesidad de ingerir sodio en esfuerzos de ultraresistencia, diciendo que sólo resulta útil y efectiva en aquellos casos que se ha bebido más líquido del conveniente y no cuando la ingesta de líquido ha sido la adecuada. No obstante, son necesarios más estudios en esta línea que refuercen esta hipótesis.

CONCLUSIÓN

La sobrecarga hídrica, como consecuencia de una excesiva ingesta de líquido, es la principal culpable de la aparición de hiponatremia asociada a esfuerzos de larga duración (5,10,13,15,17,23) y que esta supone una potencial amenaza para la salud de los atletas (25). La ingesta de la cantidad adecuada de líquido, se presenta por tanto como el método más importante para prevenir la aparición de hiponatremia (25). Por último, hay que decir que está en manos de autoridades y medios de comunicación difundir en la sociedad los últimos conocimientos aportados por la ciencia en esta materia. La aplicación de programas educativos que incluyan una apropiada ingesta de líquidos y reemplazamiento de las pérdidas electrolíticas pero sin pasarse, es una efectiva estrategia para prevenir e incidir sobre la hiponatremia sintomática (6).

Autor(es): A. Gutiérrez, F. Ortega-Porcel, J. Ruiz-Ruiz, M. Castillo

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