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7 feb 2012

Percepción de los objetivos y manifestaciones de los valores educativos en una escuela deportiva de la provincia de Huelva, en cuanto a los practicantes de fútbol de las categorías de infantil y cadetes

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La actividad física y el deporte es una materia cuyo contenido resulta atractivo para los/as niños/as, pues es motivante, variado, socializador…, siendo superiores éstos a las que se producen en otras áreas de conocimiento, haciéndose posible incidir en el fomento de valores.

Autor(es):Julia García Martínez, Inmaculada Tornero Quiñones, Daniel Medina Rebollo y Javier Giménez Fuentes-Guerra
Entidades(es): Universidad de Huelva
Congreso: IX Congreso Internacional sobre la Enseñanza de la Educación Física y el Deporte Escolar
Úbeda 8 – 11 de Septiembre de 2011
ISBN: 9788461536665
Palabras claves: objetivos, manifestaciones, valores, fútbol, y entrenadores

Percepción de los objetivos y manifestaciones de los valores educativos en una escuela deportiva de la provincia de Huelva, en cuanto a los practicantes de fútbol de las categorías de infantil y cadetes

Resumen

La actividad física y el deporte es una materia cuyo contenido resulta atractivo para los/as niños/as, pues es motivante, variado, socializador…, siendo superiores éstos a las que se producen en otras áreas de conocimiento, haciéndose posible incidir en el fomento de valores. El objetivo de la investigación fue conocer si existían diferencias significativas entre la percepción de los objetivos del deporte, en concreto fútbol, y las manifestaciones de éstos y, por lo tanto, si los objetivos son predecibles a partir de las manifestaciones, en una muestra de 52 niños, de entre 13 y 16 años (14 ±0,57), de una escuela deportiva de Huelva. Los resultados muestran que no existen diferencias significativas entre los objetivos percibidos por el alumnado y su manifestación, pero sí aparecen contravalores con alta valoración, sobre todo en sus manifestaciones.

Introducción

Cuando se habla de actividad física (AF) y deporte, siempre se tiende a pensar que el objetivo a perseguir es la mejora de la salud, pero no se piensa en los valores que se pueden desarrollar (Jiménez & Durán, 2005). Pese a ello, una idea socialmente aceptada ha sido la de presuponer que el deporte es un medio propicio para la educación en valores, pero dicha afirmación está ligada a la utilización que se dé de éste, es decir, el mal uso del deporte no contribuye a desarrollar los valores deseados (Robles, Abad & Giménez, 2005). Por lo tanto, el modelo de práctica físico-deportiva que se establezca en la escuela ha de tener como máxime la realización del individuo, buscando su máximo desarrollo en post del bienestar social y personal mediante el movimiento (Jiménez, 2000), para el desarrollo de los valores que se pretenden en la práctica educativa.

Para el desarrollo de valores, la AF, es una materia que resulta atractiva para los/as niños/as por su carácter lúdico, además de las relaciones motrices y socio-afectivas que se producen, siendo ésta, “un excelente instrumento para fomentar el razonamiento moral siempre y cuando se utilice el procedimiento adecuado para ello, lo cual implica, de entrada, ponerse de forma explícita a desarrollar los valores sociales y morales utilizando como elemento base la práctica físico-deportiva” (Rodríguez & Moreno, 2005; 53), siendo superiores los resultados que los que se producen en cualquier otra área de conocimiento (Gómez Rijo, 2005). Sin embargo, si lo que se pretende es una adquisición de valores, no sólo la práctica lo garantiza, debe existir una intencionalidad y organización a tal efecto, teniendo un papel mediador para ello tanto el profesorado como los entrenadores/as deportivos, dada la influencia que ejercen en cuanto a la formación de actitudes (Gutiérrez, 2003), de forma que éstos/as les ayuden a un completo desarrollo físico, intelectual y social y, por tanto, a una mejor integración en la sociedad (Ruiz & Cabrera, 2004).

En este sentido, el deporte, no ha de emplearse el deporte como un fin en sí mismo, es decir, como una mera enseñanza de los elementos estructurales del mismo, sino como un medio para educar al alumnado, pues el fin que se persigue en la escuela es el de educar personas y no el de formar deportistas (Montero, 2008).

De acuerdo con Jiménez y Duran (2005), una planificación metodológica ha de persistir en la línea de la EF, basada en la educación integral del individuo, pudiendo contribuir a la prevención de conductas antisociales, a la par que la mejora de la calidad de vida de los practicantes, ya que ofrece estrategias que le facilitan el éxito frente a los desafíos y potencian las perspectivas de futuro.

El educador ha de crear situaciones que propicien que el/la niño/a descubra qué modelos le conduzcan a la felicidad, por lo tanto, el educando ha de construir sus propios valores según sus experiencias, siendo el papel del educador un mediador en la construcción de la personalidad del individuo/a (Gutiérrez del Pozo, 2007). Para llevar a cabo este proceso, la metodología alternativa tiene un punto de vista más educativo, pero a pesar de ello, la metodología en el profesorado de Secundaria sigue siendo demasiado tradicional (Robles, Abad & Giménez, 2005).

El concepto de valor es un término polisémico que abarca una gran cantidad de sentidos en función del contexto en el que se emplee. Dentro del terreno educativo Flores y Gutiérrez (1990: 1787), aportan definen los valores cómo “los criterios, los pensamientos, las decisiones que permiten clarificar y acertar qué es lo que se debe potenciar en una cultura como educativo, para que el ser humano se desarrolle y perfeccione, esto es, se eduque”. Esta definición se ve completada por Torregrosa y Lee (2000), entendiéndolos como los criterios por los que se eligen las conductas, además de evaluar situaciones y personas en función de los mismos.

Existen diferentes clasificaciones de los valores que se pueden fomentar mediante la práctica físico-deportiva. Gutiérrez (1995) clasifica en función de las relaciones que se producen en la práctica de AF: relacionados con el/la individuo/a (creatividad, habilidad, reto personal, diversión, autoconocimiento…), relacionadas con la sociedad (participación, respeto, expresión de sentimientos, trabajo en grupo…) y las relacionadas con el medio. Si se atiende a esta clasificación, los aspectos en los que hay tener una especial atención son: la participación en la práctica, el respeto hacia los demás y hacia las reglas, el desarrollo de la persona, la amistad y el compañerismo, la colaboración coeducativa, la competitividad y la importancia del resultado (Fraile, 2008), a la hora de programar. Pero además ha de considerar las características y circunstancias de los alumnos, del contexto y de los educadores (Ruiz & Cabrera, 2004).

Según Jiménez (2000), tanto la EF como el deporte en la etapa escolar, han de pretender el desarrollo del bienestar social y personal de la persona, a través de una práctica que tenga como referencia los valores de autonomía y libertad (Seirul-lo, 1992). En consecuencia, cabe la necesidad de concebir estrategias similares, tanto en la EF como en el deporte (Gutiérrez, 1998). Pero el fútbol, en sus distintas etapas formativas, necesita de un cambio radical, en el cual la formación integral de la persona sea la base del trabajo (Gutiérrez del Pozo, 2007).

Objetivo e hipótesis

El objetivo de la investigación fue describir las percepciones de las manifestaciones y los objetivos que se persiguen en el deporte en cuanto a los valores educativos, así como la relación entre ellos y, con ello, conocer si se está respetando el programa filosófico del centro estudiado, justificándose el estudio. Además de ser necesario que los/as educadores/as, conozcan el resultado de las actuaciones que se llevan a cabo en sus clases (Gutiérrez, 2003).

Se ha de aclarar que el objeto de estudio no pretende extrapolar los resultados a toda la escuela deportiva. A través de este objetivo de investigación, se planteó la siguiente hipótesis: No existen diferencias significativas entre los objetivos y las manifestaciones estudiadas.

Método

Muestra

La muestra estuvo compuesta por 52 niños, de entre 13 y 16 años (14 ±57), que practican fútbol en un club deportivo de la provincia de Huelva, siendo la selección de la muestra intencional por conglomerados.

Instrumento

Se empleó el cuestionario de Gutiérrez (1995), el cual presenta una serie de objetivos que pretenden evaluar cuáles son los objetivos que deben perseguirse en los entrenamientos del deporte que practiquen. Y los mismos objetivos se pide que se indique la frecuencia con la que éstos se manifiestan, haciendo de nuevo la diferenciación anterior.

El objetivo del instrumento es conocer las posibles discrepancias entre la perspectiva del alumnado, y el peso de cada valor que se presenta y como el mismo se manifiesta en la práctica. Estas posiciones se evalúan a través de una escala Likert de 4 puntos, siendo 1 para los objetivos como “Muy en desacuerdo” y en las manifestaciones como “Casi nunca”, y 5 para los objetivos como “Muy en desacuerdo” y en las manifestaciones como “Siempre”.

Del cuestionario completo se seleccionaron 8 ítems para la recogida, 6 ítems positivos (1, 2, 4, 5, 7, y 8) y 2 negativos (3 y 6), siendo éstos los que recomienda el autor.

  1. Buscar diversión en el juego sin importar los resultados.
  2. Buscar los beneficios del grupo antes que el beneficio personal.
  3. Buscar imagen pública aumentando la aprobación de los demás.
  4. Aceptar y cumplir las reglas del juego.
  5. Pretender la salud a través del ejercicio.
  6. Pretender un buen resultado aunque no se haya jugado bien.
  7. Adquirir una buena forma física.
  8. Pretender ser cada día mejor en su especialidad.

Procedimiento

Los datos del estudio fueron recogidos al finalizar el entrenamiento a los participantes que asistieron, previo consentimiento informado de los padres y las madres de los componentes del equipo, además del consentimiento de la dirección del club.

Resultados

Éste es un estudio descriptivo, en el cual se intentan detallar las diferencias que los participantes de un club de fútbol perciben entre los objetivos del fútbol y las manifestaciones de los valores educativos que existen en éstos.

En el presente estudio, la prueba de fiabilidad interna obtenida fue de .74 para los objetivos y .73 para las manifestaciones (Tabla 1). Los estadísticos descriptivos muestran que la media de los objetivos son 3,61 (±,364) y 3,58 (±,40).

Tabla 1. Estadísticos descriptivos y de fiabilidad

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 18

En la Tabla 2 se observa que no existen diferencias estadísticamente significativas entre las medias de los objetivos y manifestaciones del deporte. Por lo que podemos aceptar la hipótesis de que no existen diferencias entre las medias.

Tabla 2. Prueba de muestras relacionadas

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 18

Además, se había planteado que a partir de las manifestaciones sería posible predecir, cual serían sus objetivos. Como se observa, el modelo es estadísticamente significativo, explicando los objetivos el 37,4% de las manifestaciones (tabla 3).

Tabla 3. Resumen del modelo

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 18

A continuación, se presentan las puntuaciones medias de cada uno de los ítems relacionando el objetivo y su manifestación.

Tabla 4. Estadísticos descriptivos de Objetivos y Manifestaciones

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 18

Entre los ítems 1, 4, 6, 7 y 8 no existen diferencias estadísticamente significativas entre el objetivo y su manifestación. Estas diferencias si se encuentran entre los ítems entre los ítems 2, 3 y 5. En el caso de los ítems 2 y 5, los objetivos tienen mayor puntuación media que sus manifestaciones, y el 3 que representa todo lo contrario (tabla 4).

Figura 1. Diferencias entre medias por cada uno de los ítems.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 18

De todos los ítems estudiados, en cuanto a los objetivos, alcanzan una media comprendida entre algo de acuerdo y muy de acuerdo, salvo el ítem 3 (“buscar imagen pública aumentando la aprobación de los demás”), cuya media es inferior a la media (2,73), encontrándose entre algo en desacuerdo y algo de acuerdo. Además, exceptuando los ítems 1, 8 y, sobre todo el 3, los objetivos superan las puntuaciones medias de las manifestaciones.

Las medias de los ítems positivos (1, 2, 4, 5, 7 y 8) se encuentran entre el valor algo de acuerdo y muy de acuerdo. Sin embargo, el ítem negativo 3 (“buscar imagen pública aumentando la aprobación de los demás”) obtiene una media inferior, aun así la percepción que tienen de la misma es superior a la que ellos pretenden. El otro ítem negativo, el ítem 6 (“Pretender un buen resultado aunque no se haya jugado bien”), tiene una alta valoración, tanto su manifestación como su objetivo, teniendo esta última mayor puntuación.

La media del ítem 8 (pretender ser cada día mejor en su especialidad) es el que alcanza mayor puntuación, junto con el 7 (adquirir una buena forma física) e ítem 5, ambos comprendidos entre algo de acuerdo y muy de acuerdo, el resto de los ítems, tanto los positivos como los negativos, alcanzan puntuaciones similares, encontrándose entre algo de acuerdo y bastante de acuerdo.

DISCUSIÓN

Discusión

Tras el análisis de los datos obtenidos, no existen diferencias estadísticamente significativas entre las valoraciones de los objetivos con respecto a las manifestaciones que se presentan de forma general, de tal modo, se corrobora la hipótesis de partida del estudio. Sin embargo, los datos que reportan los distintos ítems, se observa que en tres de ellos si existe esta diferencia (“Buscar los beneficios del grupo antes que el beneficio personal”, “Buscar imagen pública aumentando la aprobación de los demás” y “Pretender la salud a través del ejercicio”). Entre estos ítems, el ítem 3 sería el más preocupante, ya que este indica que aunque la valoración del objetivo sea baja, su manifestación se presenta como “algo de acuerdo”.

Una posible razón es la influencia de los ídolos deportivos, en la actualidad, además los familiares y amistades que asisten a los encuentros, no favorecen la transmisión de conductas que desemboquen en valores (Gutiérrez del Pozo, 2007). Además, el sistema de competición, que ya anunciaba Seirul-lo (1992) no ayuda al desarrollo de la persona con su actual sistema, que sigue estando encasillado en ciertos deportes.

En otro sentido, los participantes perciben, con puntuaciones altas, la búsqueda de objetivos ligados a los valores educativos en el deporte, sin embargo, están muy de acuerdo en que se debe pretender un buen resultado aunque no se haya jugado bien, y restan importancia a “buscar diversión en el juego sin importar los resultados”, pues en el fútbol se suele valorar el resultado frente al proceso en la enseñanza y el aprendizaje de dicha especialidad deportiva, incluso en etapas tempranas. Estos resultados coinciden con los resultados de Gutiérrez del Pozo (2007), a medida que van creciendo los/as jugadores/as aparecen, además de la diversión, otras motivaciones, principalmente, las competitivas.

Así mismo, en cuanto a las manifestaciones de dichos valores, los participantes a pesar de estar de acuerdo en que son objetivos a perseguir en el deporte, se obtienen puntuaciones por debajo en la manifestación de éstas. Es decir, a pesar de que valoran la importancia de muchas de las afirmaciones encuestadas, reconocen que en el fútbol,

la realidad es que no se persiguen la mayoría de ellas.

Tras conocer los resultados, ha de existir una responsabilidad global, en las que los agentes de influencias, maestros/as y entrenadores/as, tengan un compromiso moral con respecto a la educación de los educandos (Gómez Rijo, 2005), pero se ha de ser consciente de las características del educador, como son: vocación, experiencia, formación, motivación y creer en lo que hace, por ello el/la profesional ha de poseer “cualidades como el conocimiento y la competencia profesional, la comprensión hacia los alumnos, la deportividad en sus comportamientos y la presentación de tareas interesantes” (Gutierrez, 2003: 61). Por lo tanto, es necesario que cada educador/a inicie su intervención reflexionando sobre los principios educativos que son el motor de su acción educadora, siendo ésta la clave para la toma de decisiones (Fraile, 2008).

Para la promoción de valores, lo importante es que aparezcan en la programación de EF y de iniciación deportiva, teniéndolos en cuenta a corto, medio y largo plazo. En cada sesión se deben diseñar los valores educativos de forma explícita para poder ser llevados a la práctica. Además, los valores deben contemplarse en los cuatro elementos básicos de la programación (contenidos, objetivos, metodología y evaluación), y los alumnos deben ser partícipes del proceso, para inculcar ideales de conducta y convertirlos en ciudadanos más sociables, para ello, Velázquez Buendía (2001) propone que se forme, en cuanto, al plano moral y actitudinal en diferentes aspectos: relativizar los resultados y el éxito o la derrota, respetar las reglas que caracterizan el juego, desarrollar actitudes de esfuerzo y superación de sí mismo, ser crítico con determinadas actitudes y prácticas deportivas; responsabilizarse de las consecuencias de sus acciones, siendo tolerante con los errores ajenos y respetuoso con los de los adversarios y hacer que la práctica deportiva forme parte de un estilo de vida activo.

Estrategias útiles para mejorar dichos indicadores en la práctica, sería tratar dilemas morales futbolísticos, tanto reales como hipotéticos que fomentasen un conflicto cognitivo aumentando la conciencia moral (Gutiérrez del Pozo, 2007).

Evidentemente, no se pueden generalizar los datos obtenidos a toda la escuela deportiva, recordando que no ha sido el objetivo de la investigación. A pesar de ello las líneas de investigación futuras deberían ir orientadas al estudio de los demás deportes practicados en la escuela, además de estudiar la intervención didáctica de los entrenadores/as del club, en tres aspectos referentes a la capacidad de comunicación, la planificación del proceso de enseñanza/aprendizaje y al diseño de tareas de enseñanza/aprendizaje.

Bibliografía

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