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15 jun 2012

Actividad física, percepción visual y salud durante el envejecimiento.

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El Tiempo de Reacción antes estímulos visuales y la Agudeza visual Dinámica son dos índices de la salud visual de las personas mayores, pues permiten la relación con el entorno y por tanto posibilitan las autonomía.
Autor(es): Gálvez González, Javier y Fernández Truán, Juan Carlos
Entidades(es): Universidad Pablo de Olavide, Sevilla.
Congreso: II Congreso Internacional de Ciencias del Deporte
Pontevedra 2008
ISBN:9788461235186
Palabras claves:Tiempo de Reacción, Agudeza Visual Dinámica, Envejecimiento.

Actividad física, percepción visual y salud durante el envejecimiento.

RESUMEN COMUNICACIÓN/PÓSTER

El Tiempo de Reacción antes estímulos visuales y la Agudeza visual Dinámica son dos índices de la salud visual de las personas mayores, pues permiten la relación con el entorno y por tanto posibilitan las autonomía. Diferentes trabajos muestran que estas capacidades disminuyen con la edad, si embargo, los resultados de este estudio en el que participaron 50 mujeres chilenas de edad avanzada, indican que la práctica de Actividad Física de forma regulada y continua enlentece el deterioro asociado al envejecimiento. La ausencia de correlación mediante la R de Pearson entre dichas variables y la edad así lo muestran.

1.- Introducción.

Una de las características de la población actual es el envejecimiento paulatino. En España, en los últimos cinco años ha aumentado en 622.013 personas el número de mayores de 65 años, siendo en concreto los mayores de 80 años un total de 2.045.156, por lo que se sitúa en este rango de edad la mayor parte del aumento.

Figura 1. Actividad física, percepción visual y salud durante el envejecimiento.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 8

Figura 1. Datos de Población Española (1 julio 2007). Fuente: Instituto Nacional de Estadística

Entendemos por envejecimiento el proceso natural que comienza con la concepción del ser, que prosigue durante toda la vida y termina con la muerte. Implica por lo tanto un cambio regular que ocurre en todos los organismos. Es un proceso natural y gradual, con cambios que se dan a varios niveles: biológico, psicológico y social (Alix y Muñoz, 2006). Spirduso y Cronin (2001) aceptan como marcadores de la calidad de vida el Estado de Salud, el Nivel de Interacción Social y la Capacidad funcional. Si a éstos les unimos la No Dependencia y la Autonomía Personal, nos darían el factor clave de la calidad de vida en los ancianos.

De esta manera, los programas de intervención en personas mayores desde el punto de vista de la Actividad Física deberían tener como objetivos acercarnos a los citados marcadores de la calidad de vida, así como desacelerar el deterioro progresivo y de carácter generalizado que aparece con el envejecimiento. La mayoría de los programas de Actividad Física realizados con personas mayores han estado dirigidos a la mejora de las capacidades físicas, obteniéndose mejoras a nivel de fuerza, resistencia, amplitud de movimiento, satisfacción personal o a la disminución de la grasa corporal (Camiña, Cancela y Romo, 2001; González y Vaquero, 2000; Meléndez, 2000; Mora, Mora, González y Faraldo, 2005). En esta línea, Pont (2003) y Casimiro, Prada, Muyor y Aliaga (2005) establecen una secuencia de programas que siguen las recomendaciones de las organizaciones relacionadas con la salud, y centradas fundamentalmente en la prevención de las enfermedades cardiovasculares y músculo-esqueléticas, así como limitaciones en la amplitud de movimiento. Pocos son los que empleen actividades que impliquen una adecuada percepción del entorno para poder realizar la actividad, exceptuando a Baur y Egeler (2001), aunque éstos los plantean únicamente con un objetivo meramente lúdico. Otros (Requena, 2001), prefieren centrar su aplicación en capacidades coordinativas y sensomotoras como el equilibrio. Sin embargo, hemos de tener en cuenta que cuando una persona interacciona con el medio que le rodea, se produce una conjunción de fenómenos en los cuales hay un aporte de estímulos constante en ambos sentidos. El sujeto, para desempeñar las funciones básicas que conlleva vivir, necesita recibir dichos estímulos y dar las respuestas adaptativas precisas. El medio por el cual recibimos los estímulos está compuesto de los procesos de sensación y percepción. Según Montés y Bueno (2000), de los diferentes sistemas de obtención de información, es la conseguida a través del sistema visual la de mayor volumen. Son múltiples los autores que destacan los requerimientos visuales para el desenvolvimiento eficaz en el ámbito deportivo y también funcional cotidiano (Anderson, Nienhuis, Mulder y Hulstijn, 1998; Lord y Dayhew, 2001; Moreno, Ávila y Damas, 2001; Quevedo, Solé, Palmi, Planas y Saoana, 1999; Williams, Weigelt, Harris y Scott, 2002). A su vez, Wood, Reyes-Alvarez, Maraj, Metoyer y Welsch (1999) muestran como el Tiempo de Reacción visual se relaciona con una mejor movilidad en personas mayores.

El desempeño de las actividades propias de la actividad deportiva o de las acciones cotidianas supone que el sujeto desarrolla su sistema visual para adaptarse y dar respuestas más eficaces a los problemas a los que se enfrenta. Dependiendo de las acciones que se deban desempeñar, los requerimientos visuales pueden variar. Bogert, Pavol y Grabiner (2002) por ejemplo, establecen un modelo matemático por el que consideran que para evitar las caídas en personas mayores es más importante reducir el Tiempo de Reacción visual que reducir la velocidad del desplazamiento, como ha sido recomendado clásicamente. Vivar (2003) indica que una buena calidad de la visión permite una mayor autonomía personal en las personas mayores. Además, hemos de considerar que muchas de las acciones están condicionadas por un parámetro temporal determinante. Nos encontramos ante las Respuestas de Reacción (Oña, 1994). Dentro de sus diferentes componentes, el Tiempo de Reacción premotor representaría mecanismos centrales tales como la identificación del estímulo, la selección y la programación de la respuesta. El Tiempo de Reacción motor representaría a su vez los procesos periféricos exclusivamente mecánico-musculares, consistentes en la puesta en funcionamiento de las unidades motoras, (Schmidt, 1988). A su vez, Jensen y Munro (1979) encuentran que el Tiempo de Reacción (TR) está relacionado estrechamente con la complejidad de la información a procesar, y no así el Tiempo de Movimiento (TM). Esto sugiere la hipótesis de que el TR y el TM reflejan diferentes componentes de procesamiento de la información. De esta forma, el estudio de los tiempos de reacción se convierte en un imprescindible objeto de estudio en el proceso de envejecimiento. Por su parte, Quevedo (2003) afirma que sujetos deportistas tienen mejores habilidades visuales que la población sedentaria y que en función de las características y demandas visuales del deporte practicado se encuentra un mayor desarrollo de distintas habilidades visuales. Como el medio que nos rodea puede incluir objetos en movimiento o bien que sea el sujeto el que se mueve, las medidas del análisis de la funcionalidad del sistema visual deben incluir la valoración de la Agudeza Visual Dinámica (AVD). Envejecimiento y Tiempo de Reacción.

Se han encontrado evidencias de que existe una relación entre una disminución del rendimiento en tareas cognitivas y la edad, sobre todo conforme la complejidad de la tarea es mayor, y como la medida del TR ha sido el método de estudio más empleado en el rendimiento de las condiciones cognitivas, son bastantes los estudios que encuentran peores resultados en las personas mayores cuando se evalúa la velocidad de respuesta. De forma general, se entiende que conforme la complejidad de la tarea a realizar aumenta, encontramos que las diferencias en los resultados en el Tiempo de Reacción de Elección (TRE) son más amplias al aumentar la edad (Spirduso, 1980; Corpolongo y Salmon 1981; Madden, Blumenthal, Allen y Emery, 1989; Simon y Pouraghabagher, 1978). Kauranen y Vanharanta (1996) encuentran perores resultados con la edad en Tiempo de Reacción Simple (TRS) y TRE, sobre todo conforme el TRE pasaba de dos a tres y por último a cuatro opciones, resultados que son más evidentes a partir de los 60 años. Van Boxtel, Paas, Houx et al. (1997), en un estudio transversal, también encuentran que tanto el TRS como el TRE empeoran con la edad, independientemente de la capacidad aeróbica de los sujetos. Por contra, Hillman, Montl et al. (2006), aunque en su estudio muestran peores TRE en mayores, si concluyen que cuando los sujetos practican más veces actividad física en la semana (1-4 veces) mejores resultados tienen. También Hillman, Kramer, Belopolsky y Smith, (2006) distribuyeron a los sujetos por grupos de edad y en activos o sedentarios, y encuentran peores resultados en los más mayores, pero aquellos que eran físicamente activos tenían mejores resultados que los sedentarios. Envejecimiento y Agudeza Visual Dinámica.

El hecho de que la AVD decline con la edad es un hecho constatado por numerosos estudios. Burg (1966), en un trabajo en el cual mide a 17.500 sujetos con edades entre 16 y 92 años, encuentra una disminución en el rendimiento en tareas que impliquen AVD, siendo más marcada la disminución conforme aumenta la velocidad de los estímulos y con la edad. Según él, en la AVD es necesaria una gran coordinación entre los músculos de los ojos y del cuello para poder resolver con detalle las tareas en los cuales los estímulos se muevan. Wood (2002), analizando conductores de diferentes edades concluye que la AVD decrece con la edad y además, si las personas mayores tienen alguna patología ocular, los resultados son todavía peores. Sharpe y Sylvester (1978) encuentran que los movimientos de seguimiento se inician más tarde y son más lentos en personas mayores que en jóvenes y que su velocidad también es menor. Para Reading (1972) en los sujetos de 40-50 años se encuentran peores resultados en tareas con estímulos en movimiento que en los de 20-30 y lo atribuye a fallos en el sistema oculomotor más que a factores dióptricos. En un capítulo completo dedicado a los cambios de la visión asociados a la edad, Haegerstrom-Portnoy y Morgan (2007) dicen que la causa de la disminución de la AVD tal vez sea debida al descenso en el rendimiento de los movimientos de seguimiento de los ojos, y que el entrenamiento puede incrementar la eficacia de éstos. El presente trabajo se centra en la medida del Tiempo de Reacción ante estímulos visuales y en la Agudeza Visual Dinámica como índices de la salud visual de las personas mayores, lo cual les permita una mejor interacción con el medio que les rodea.

2.- Material y Método.

Sujetos.

Los participantes fueron 50 mujeres, con una edad de 57-82 ± 6,17 años, residentes en Santiago de Chile, las cuales practicaban Actividad Física de carácter aeróbico de forma regular tres días a la semana durante 60 minutos. Instrumentos y material. Todos los test realizados estaban generados por ordenador. Para la medida del Tiempo de Reacción se empleó el Software E-prime 1.2 (www.Pstnet.com), con el que se generaron un Test de Tiempo de Reacción Simple y uno de Tiempo de Reacción de Elección con dos opciones. Los sujetos eran instruidos a responder lo más rápido posible. Como estímulo se empleó una letra C o anillo de Landolt de color negro sobre fondo blanco, con un tamaño de 10 x 10 cm, y el sujeto se situaba a 100 cm de la pantalla. En TRS, el sujeto debía responder a la aparición del estímulo. En TRE, el sujeto debía responder con la tecla del lado correspondiente a la localización de la abertura del anillo de Landolt. Tras un período de entrenamiento, los sujetos realizaban 10 ensayos que eran registrados.

Figura 2. Actividad física, percepción visual y salud durante el envejecimiento.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 8

Figura 2.- Anillo de Landolt empleado en los Test de TR.

Para la medida de la Agudeza Visual Dinámica se empleó un software, el cual genera un anillo de Landolt que se desplaza durante 280ms y que solo es visible mientras está en movimiento, pues se genera a partir de un Cinematograma de puntos aleatorios. El sujeto debe responder la localización de la abertura entre cuatro posibilidades (arriba, abajo, derecha o izquierda). Se emplean cuatro niveles de dificultad en función del porcentaje de puntos que se mueven para formar el estímulo en movimiento (100, 50, 30 y 20%). El rendimiento se anota de manera ponderada.

También se midió la Agudeza Visual Estática para descartar que los sujetos no fuesen capaces de distinguir entre dos estímulos diferentes.

3.- Resultados.

El análisis estadístico realizado consistió en el estudio de las correlaciones mediante la R de Pearson, entre la edad, la cantidad de tiempo que llevan practicando Actividad Física y el Tiempo de Reacción Simple, de Elección y la Agudeza Visual Estática y Dinámica. Los resultados muestran una ausencia de Correlación entre las distintas variables, excepto entre la Edad y los meses que llevan practicando Actividad Física, y entre el TRS y el TRE. El valor obtenido en la AVE (1.2 en notación Decimal) es un valor normal para sujetos de ésta edad, y supone que los estímulos presentados han sido siempre supraumbrales.

Tabla 1. Media y Desviación Estándar para cada variable.

Tabla 1. Actividad física, percepción visual y salud durante el envejecimiento.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 8

Tabla 2. Estudio de las correlaciones entre variables.

Tabla 2. Actividad física, percepción visual y salud durante el envejecimiento.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 8

4.- Discusión.

Los sujetos de este estudio eran mujeres activas que participaban en diferentes programas de actividad física, lo cual explica que la media de TR obtenidos (330 ms. en TRS y 545 ms. en TRE) sea similar a la de otros estudios. También los obtenidos en la AVD son acordes a otros que emplean el mismo software (Wist, Schrauf y Ehrenstein, 2000). En cuanto a las correlaciones, las hemos encontrado entre la Edad y el tiempo que llevan practicando Actividad Física (R= ,546). Es algo normal, pues a mayor edad, mayor posibilidad de realizar dicha actividad, sobre todo en Chile, donde la edad de jubilación para la mujer es 60 años. También hay correlación entre el TRS y el TRE (R=,433) lo cual es de esperar debido a los componentes comunes de la respuesta de reacción simple y compleja (Oña, 1994). La ausencia de correlación en las otras variables (cuando el tamaño de muestra suficiente) debe ser interpretada en sentido inverso. Esto quiere decir que, en contra de los estudios precedentes, no se producen peores resultados en TRS, TRE y AVD al aumentar la edad, lo cual pone de manifiesto los beneficios de la práctica de ejercicio físico intencionado.

5.- Conclusiones.

Los programas de Actividad Física en personas mayores evitan el descenso en el rendimiento en la Agudeza Visual Dinámica, del Tiempo de Reacción Simple y de Elección, el cual podemos considerar como reflejo de la velocidad de procesamiento cognitivo. El mantenimiento de estas habilidades tiene un efecto directo sobre la capacidad de adaptación del sujeto, lo cual recomienda el uso de estos ejercicios si queremos mantener la salud y la calidad de vida en la vejez. Además, si atendemos al componente neurológico de estas habilidades, podemos confiar en un mantenimiento de las funciones nerviosas superiores vinculados a la práctica de unas actividades motrices planteadas a tal efecto.

 

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Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº8.

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References

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