800 007 970 (Gratuito para españa)
658 598 996
·WhatsApp·

29 mar 2007

Actividad físico-deportiva realizada y gasto energético en adolescentes escolarizados de la región de murcia

/
Enviado por
/
Comentarios0
/
En la presente comunicación, analizamos la estimación del gasto calórico de adolescentes escolarizados de ambos sexos que realizan una práctica deportiva regular y sistematizada, teniendo en cuenta las diferencias existentes entre los que realizan una única actividad deportiva, respecto a aquellos que realizan dos.
Autor(es): Francisco José López Villalba* Prof. Pedro Ángel López Miñarro** Prof. Juan Luis Yuste Lucas** José Vicente García Giménez*** Prof. Pedro Luis Rodríguez García****
Entidades(es): *Profesor de Educación Física. I.E.S. Villa de Abarán (Murcia - España) **Profesor Titular de Escuela Interino. Facultad de Educación. Universidad de Murcia (España). ***Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (España). **** Profesor Titular de Universidad. Facultad de Ciencias del Deporte. Universidad de Murcia (España).
Congreso: III Congreso Nacional Ciencias del Deporte
Pontevedra- 29-31 de Marzo de 2007
ISBN: 84-978-84-611-6031-0
Palabras claves: Ejercicio físico, práctica deportiva, gasto calórico, adolescentes, salud, calidad de vida.

Resumen

En la presente comunicación, analizamos la estimación del gasto calórico de adolescentes escolarizados de ambos sexos que realizan una práctica deportiva regular y sistematizada, teniendo en cuenta las diferencias existentes entre los que realizan una única actividad deportiva, respecto a aquellos que realizan dos. Se han recogido datos en una muestra representativa de la población adolescente de la Región de Murcia, con edades comprendidas entre los 14 y 18 años. Donde nuestro diseño determinó una muestra definitiva de 888 sujetos (444 varones y 444 mujeres). Por otra parte, determinación del gasto calórico fue establecida utilizando los registros de unidades metabólicas (METS) aportados por Ainsworth para el ACSM. Nuestros resultados han registrado que, aquellos adolescentes que realizan una única actividad físico-deportiva, poseen un consumo energético por debajo de los que realizan una segunda actividad físico-deportiva, siendo los chicos, respecto a las chicas, quienes más se asocian a un consumo energético, diferencias que se mantienen en las diferentes edades analizadas.

Completa la información

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº3.

¡Consíguelo aquí!

INTRODUCCIÓN.

El descenso progresivo de práctica físico-deportiva con el transcurso de la edad, es un hecho constatado por diversas investigaciones (Sthephens y cols., 1985; García Ferrando, 1997), acentuándose de manera alarmante en la etapa adolescente (Gaspar de Matos y cols., 1998; Pate y cols., 1998; Sallis y Owen, 1999; C.I.S., 2000). En esta línea, diferentes autores (Sthephens y cols., 1985; García Ferrando, 1997), coinciden en señalar la adolescencia como punto de declinación en los hábitos de práctica físicodeportiva. Es por ello que, siendo la práctica de actividad físico-deportiva tan importante en estos períodos de edad, resulta necesario el desarrollo de estudios sobre motivos de práctica y abandono de la misma en estas edades, con el fin de desarrollar estrategias idóneas de promoción de vida activa en nuestros jóvenes. La práctica de actividad física realizada bajo unos determinados parámetros, es considerada como un factor que contribuye a la calidad de vida (Bouchard y cols., 1990; Sallis y Patrick, 1994; Bar-Or y Baranowsky, 1994; American College of Sports Medicine, 1995; Teixeira y cols., 2001) y está considerada como un modelo de vida saludable (Pate, 1988; Casimiro, 1999; Gutiérrez, 2000; Castillo y Balaguer, 2001). La revisión realizada de la literatura internacional, nos ha llevado a centralizar la atención en un inventario que reúne las características de análisis de nuestro constructo conceptual de actividad física para una vida activa. Nos referimos al Questionnaire for the measurement of Habitual Physical Activity (QHPA) elaborado por Baecke y cols. (1982), teniendo por finalidad medir el nivel de actividad física habitual autoinformado en la población general. Dicho cuestionario, permite evaluar los distintos momentos de la vida cotidiana, de manera que se obtiene información de los niveles de actividad física durante el tiempo de trabajo (o actividad principal), el tiempo de ocio y, en su caso, el tiempo de práctica deportiva. Al respecto, realizamos una adaptación del mismo, al que denominamos Inventario de Actividad Física Habitual para Adolescentes (IAFHA), para poder ser aplicado a la población escolar y obtener de este modo información de los distintos momentos que componen la vida activa de los adolescentes escolarizados de la Región de Murcia en las edades analizadas. Debido a la complejidad de los instrumentos que en la actualidad existen para la medición del gasto energético, no pueden ser aplicados con efectividad en estudios de corte sociológico con muestras numerosas por la dilatación temporal que ello supondría. Así, en nuestra investigación, para la medición de dicho gasto en la práctica de actividad físico-deportiva realizada por adolescentes escolarizados, hemos aplicado el IAFHA, estableciendo como objetivos principales de la presente comunicación: 1. Observar el gasto energético de los adolescentes escolarizados de la Región de Murcia en la práctica de actividad físico-deportiva. 2. Analizar y comparar el nivel de gasto energético de adolescentes escolarizados de la Región de Murcia que realizan tan sólo una única actividad físicodeportiva frente a aquellos que practican una segunda actividad, según sexo y edades analizadas.

MATERIAL Y MÉTODO.

En función de los objetivos propuestos y el diseño establecido, hemos seleccionado la metodología de investigación de encuestas por muestreo. Se realizó un proceso de muestreo con el que obtuvimos una muestra representativa de adolescentes escolarizados. Como en todo estudio implementado mediante el método de encuestas por muestreo, hemos utilizado unos instrumentos de evaluación y registro de información, un procedimiento para la recogida de la información y un proceso de muestreo. Para la evaluación del nivel de actividad física habitual fue creada una escala que hemos denominado Inventario de Actividad Física Habitual para Adolescentes (IAFHA). Este inventario ofrece una aproximación al grado de actividad física habitual que realizan los adolescentes entre 14 y 17 años durante su vida cotidiana. El IAFHA es una escala elaborada a partir de una propuesta inicial de un inventario creado por Baecke y cols., en 1982 dirigido a población adulta para la valoración de la actividad física. Realizamos la correspondiente adaptación a población adolescente española de dicho inventario, obteniendo una escala que valora el nivel de actividad física en tres momentos fundamentales de la vida cotidiana de los adolescentes, que son: la actividad deportiva elegida voluntariamente, la actividad desarrollada en el entorno escolar y la actividad durante el tiempo de ocio. Tras los correspondientes análisis psicométricos exploratorios y confirmatorios, obtuvimos la fiabilidad y validez correspondiente para utilizar dicho instrumento de medida en nuestra investigación. Todos estos valores, también resultaron significativos con un nivel de confianza del 95%. Por lo tanto, la fiabilidad de la prueba global resulta aceptablemente alta y significativa desde un punto de vista estadístico (alpha = 0.8453). En cuanto a la validez de constructo, los items incluidos en la escala se agrupan de forma coherente formando las tres subescalas definidas conceptualmente. El análisis confirmatorio efectuado mediante ecuaciones estructurales, arroja unos índices que permiten definir como válida la escala construida. Todas las saturaciones resultaron significativas evidenciando que todos los indicadores son relevantes para definir nuestro constructo (AFH). PROCESO DE MUESTREO. El muestreo se realizó siguiendo un proceso estratificado y polietápico, La selección final de los escolares participantes fue aleatoria, de manera que fueron contactados todos los alumnos presentes en el aula y que voluntariamente quisieron participar. Para un nivel de confianza del 95,5% determinamos un error muestral de +/- 3,2%, dando como resultado un tamaño muestral definitivo de 888 sujetos (444 chicos y 444 chicas).

RESULTADOS Y DISCUSIÓN.

Estimación de las calorías consumidas a la semana por la práctica físico-deportiva realizada. Del total de la muestra de adolescentes que compone dicho estudio, el 54,2% (481 sujetos) realiza una única actividad físico-deportiva, donde el 36,4% (323 sujetos) son chicos y el 17,8% (158 sujetos) chicas. Teniendo en cuenta la edad, el porcentaje de los varones practicantes es apreciablemente mayor al de mujeres, sin existir variaciones significativas con la edad. Por otra parte, según las recomendaciones aportadas por Ainsworth y cols. (2000) para el Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM), el gasto calórico de los adolescentes practicantes es bajo o insuficiente en un 45,7%, mientras que en un 46,7% es considerado aceptable o recomendable, y donde tan sólo, un 13,9%, poseen un gasto calórico alto (tabla 1). Como podemos observar en la gráfica 1, el gasto de los varones es significativamente superior al de las mujeres, manteniéndose constante en el transcurso de las edades analizadas. En esta línea, el estudio realizado por Vermorel y cols. (2002) sobre el gasto energético diario en adolescentes, obtienen resultados similares; siendo los chicos, respecto a las chicas, quienes tienen un gasto energético superior, manteniéndose dicha diferencia con el transcurso de la edad. Factores como la primavera y tiempo libre, inducen a elevar el gasto energético por el incremento de práctica de actividad físico-deportiva, siendo la naturaleza, intensidad y duración de la misma, lo que determina la variabilidad de dicho gasto energético. Tabla 1. Calorías a la semana según sexo.

Tabla 1. Calorías a la semana según sexo



Gráfica 1. Calorías consumidas a la semana de los que practican un deporte según sexo y edad.

Gráfica 1. Calorías consumidas a la semana



Como podemos apreciar en la tabla 2, la mayoría de adolescentes practicantes realizan actividades deportivas clasificadas por el ACSM como moderadas (52,4%) o suaves (42,6%), estando asociados los varones a deportes de mayor intensidad según el test de independencia aplicado.

Tabla 2. Unidades metabólicas (METS) en la práctica físico-deportiva según sexo según.

Tabla 2. Unidades metabólicas (METS) en la práctica físico-deportiva



La práctica de actividad físico-deportiva, es un factor a tener en cuenta para mantener el equilibrio del balance energético, evitando de este modo un sobrepeso, a la vez que promueve conductas saludables en niños y adolescentes (Kohl y Hobbs, 1998). Sin embargo, el estudio realizado por Ekelund y cols. (2002), indican que, aún siendo mayor el nivel de práctica de actividad físico-deportiva en adolescentes con un peso corporal normal respecto a obesos, la diferencia del gasto calórico de ambos grupos de adolescentes no es significativo. Este estudio, concluye indicando que el nivel de actividad físico-deportiva realizada por los adolescentes no es una herramienta que ayude a incrementar el gasto calórico. El estudio realizado por Hoos y cols. (2003), señal el sexo como factor importante a tener en cuenta a la hora de determinar la relación que tiene que haber entre el nivel de práctica de actividad físico-deportiva a realizar y el gasto energético, para que, de este modo, sea saludable en los niños y favorezca su crecimiento. Teniendo en cuenta otros momentos de la vida activa de un adolescente, como podría ser la forma de desplazarse desde su casa al centro educativo, los que deciden hacerlo andando, tienen un gasto energético equivale a 44.2 Kcal/día para los chicos y 33.2 Kcal/día para las chicas (Tudor, Ainsworth, Adair y Popkin, 2003). Esto, sumado a una práctica de actividad físico-deportiva, facilitaría tener un balance energético no positivo, evitando de este modo un sobrepeso y los problemas que ello conlleva para la salud del adolescente. Análisis de la práctica en sujetos que realizan una segunda actividad físicodeportiva voluntaria. Los adolescentes escolarizados de la Región de Murcia que realizan una segunda actividad físico-deportiva de manera voluntaria, representan un 25,6% del total de la muestra (888 sujetos), siendo los varones, con un 17,7% (157 sujetos), respecto a las chicas, con un 7,9% (70 sujetos), quienes alcanzan un porcentaje mayor. Los adolescentes que practican una segunda actividad físico-deportiva, poseen un gasto calórico semanal superior de los que realizan tan sólo una única actividad físico-deportiva (tabla 3). En cuanto al sexo, los varones tienen un gasto calórico superior que las mujeres en todas las franjas de edades analizadas (gráfica 2).

Tabla 3. Calorías consumidas por los que realizan una segunda actividad físico-deportiva voluntaria según sexo.

Tabla 3. Calorías consumidas por los que realizan una



Gráfica 2. Calorías consumidas a la semana por los que realizan una segunda actividad físico-deportiva según sexo.

Gráfica 2. Calorías consumidas a la semana por los que realizan



CONCLUSIONES.

Primera Según la clasificación realizada por Ainsworth y cols. (2000) para el Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM), nuestros resultados muestran un bajo gasto de coste energético en las actividades físico-deportivas realizadas por los adolescentes escolarizados de la Región de Murcia. Por ello, no atrevemos a señalar una inadecuada promoción de actividad físico-deportiva por parte de las administraciones competentes al respecto. Segunda En cuanto al sexo, tanto en varones como en mujeres, el gasto energético de los que practican dos actividades físico-deportivas, es superior a los que tan sólo realizan una única actividad, y dentro de los que practican una segunda actividad, los varones muestran mayores niveles de gasto energético. Por ello, la orientación de promoción de actividades físico-deportivas, debe orientarse hacia actividades más atractivas tanto para chicos como para chicas, siendo este colectivo el más desfavorecido. Las propuestas de actividades físico-deportivas por parte de los órganos competentes, han orientado dicha promoción hacia actividades poco atractivas para los adolescentes, donde las chicas siguen siendo las más desfavorecidas. Esto, ha conllevado al abandono de las mismas y a realizar actividades donde el requerimiento energético es más bajo, siendo las chicas, respecto a los chicos, quienes muestran dichos niveles de gasto más bajos. Por ello, deberían promocionarse actividades más atractivas para ambos colectivos, y con especial miramiento para las chicas, y que, a su vez, el requerimiento energético de las mismas contenga una dosis de consumo saludable. Las claras diferencias en los niveles de práctica de actividad deportiva voluntaria entre los que realizan una única actividad, respecto a los que realizan dos actividades, expresan posiblemente la marcada orientación deportivizada que la promoción de la actividad física posee en nuestro país, circunstancia que aleja al colectivo adolescente de un mayor nivel de práctica deportiva, siendo las mujeres quienes arrojan índices de participación más bajos, sin ofrecerles modelos alternativos que respondan al interés de este gran colectivo, y en especial al de las mujeres. En relación con la edad, el gasto energético de los que practican dos actividades deportivas, es mayor de aquellos que tan sólo realizan una única actividad físicodeportiva, y donde las mujeres, respecto a los chicos, obtienen un gasto energético menor. Esta tendencia, refuerza la consideración de que el modelo de promoción de actividad física basado en el deporte competitivo no responde a los intereses y motivaciones de los adolescentes, y menos a de las chicas.

Bibliografía

  • Ainsworth, B. E., Haskell, W. L., Leon, A. S., Jacobs, D. R. Jr., Montoye, H. J., Sallis, J. F., y Paffenbarger, R. S. Jr.. “Compendium of Physical Activities: classification of energy cost of human physical activities”. Medicine and Science in Sport and Exercise. (1993), núm. 25: p. 71-80.
  • Ainsworth, B. E., Haskell, W. L., Whitt, M. C., Irwin, M. L., Swartz, A. M., Strath, S. J., O’Brien, W. L., Bassett, D. R. Jr., Schmitz, K. H., Emplaincourt, P. O., Jacobs, D. R. Jr., and Leon, A. S. “Compendium of physical activities: an update of activity codes and MET intensities”. Medicine and Science in Sport and Exercise. (2000), núm. 32: p. 498–516.
  • Baecke, J., Burema, J., and Frijters, E. “A short questionnaire for the measurement of habitual physical activity in epidemiological studies”. The American Journal of Clinical Nutrition. (1982), núm. 36: p. 936-942.
  • Bar-Or, O., y Baranowsky, T. “Physical activity, adiposity and obesity among adolescents”. Pediatric Exercise Science. (1994), núm. 6: p. 348-360.
  • Bouchard, C., Shephard, R., Stephens, T., Sutton, J., y Mc Pherson, B. Exercise Fitness and Health. Champaign: Human Kinetics, 1990.
  • Bouchard, C.; Tremblay, A.; Leblanc, C.; Lortie, G.; Savard, R. ; y Thériault, G. “A method to asses energy expenditure in childrens and adults”. American Journal Clinical Nutritio. (1983), núm. 37: p. 461-467.
  • Colling, K. J., y Spurr, G. B. “Energy expenditure and habitual activity”. En: Handbook of methods for the measurements of work performance, physical fitness and energy expenditure in tropical population. París: International Union of Biological Science, 1990. P. 81-90.
  • Ekelund, U., Aman, J., Yngve, A., Renman, C., Westerterp, W., and Sjostrom, M. “Physical activity but not energy expenditure is reduced in obese adolescents: a case-control study”. American Journal of Clinical Nutrition. (2002), núm. 76: p. 935 – 941.
  • García Ferrando, M. Los españoles y el deporte (1980-1995): un análisis sociológico sobre comportamientos, actitudes y valores. Madrid y Valencia: CSD y Tirant lo Blanch, 1997.
  • Gaspar de Matos, M.; Simoes, C.; Fonseca, S.; Reis, C. y Canha, L. A saúde dos adolescentes portugueses. Lisboa: Facultad de Motricidad Humana, 1998.
  • Guidelines for exercise testing and prescription. 5ª edición. Baltimore: American College of Sports Medicine: Williams & Williams, 1995.
  • Hoos, M. B., Gerver, W. J., Kester, A. D., and Westerterp, K. R. (2003). “Physical activity levels in children and adolescents”. International Journal of Obesity and Related Metabolic Disorders. Vol 27 (2003), núm. 5: p. 605 – 609.
  • Informe sobre la Juventud española, 2000. Estudio 2370. Octubre-Noviembre de 1999. Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas (C.I.S.), 2000.
  • Kohl, H. W., and Hobbs, K. E. “Development of physical activity behaviors among children and adolescents”. Pediatrics. Vol 101 (1998), núm. 3: p. 549 – 554.
  • Lee, I. M.; Hsieh, C. C.; y Paffenbarger, R. S. “Vigorous physical activity, non vigorous physical activity, and risk of mortality in men”. Medicine Science in Sport and Exercise. (1993), núm. 25: p. 167.
  • Paffenbarger, R. S. Jr.; Wing, A. L.; Hyde, R. T. y Jung, D. L. “Physical activity and incidence of hypertension in college alumni”. Am. J. Epidemiol. (1983), núm. 117: p. 245-257.
  • Pate, R. R. “The Evolving Definition of Physical Fitness”. Quest. (1988), núm. 40: p. 174-179.
  • Pate, R.R.; Corbin, C.B. and Pangrazi, R. P. (1998). “Physical activity for young people”. PCPFS Research Digest. Vol 3 (1998), núm. 3: p. 1-7.
  • Sallis, J. F.; y Owen, N. Physical actiivity and behavioural medicine. Thousand Oaks. California: SAGE, 1999.
  • Sallis, J. F.; y Patrick, K. “Physical activity guidelines for adolescents: consensus stament”. Pediatric exercise science. (1994), núm. 6: p. 302-314.
  • Sobolski, J. C.; Kolesar, J. J.; Kotnitzer, M. D.; DeBacker, G. G.; Mikes, Z.; Dramaix, M. M.; Degre, S. D. y Denolin, H. F. “Physical fitness does not reflect physical activity patterns in middle-aged workers”. Medicine in Science in Sport and Exercise. (1988), núm. 20: p. 6-13.
  • Sthephens, T.; Jacobs, D. R.; y White, C. C. “A descriptive epidemiology of leisuretime Physical Activity”. Public health reports. Vol 100 (1985), núm. 2: p. 147- 158.
  • Teixeira, P. J.; Sardinha, L. B.; Going, S. B. y Lohman, T. G. “Total and regional fat and serum cardiovascular disease risk factors in lean and obese children and adolescents”. Obesity Research. Vol 9 (2001), núm 8: p. 432-442.
  • Tudor Locke, C., Ainsworth, B. E., Adair, L. S., and Popkin, B. M. “Physical activity but nor energy expenditure is reduced in obese adolescents: a case-control study”. American Journal of Clinical Nutrition. Vol 76 (2002), núm. 5: p. 935 – 941.
  • Vermorel, M., Vernet, J., Bitar, A., Fellman, N., and Coudert, J. “Daily energy expenditure, activity patterns, and energy costs of the various activities in French 12-16-y-old adolescents in free living conditions”. European Journal of Clinical Nutrition. Vol 56 (2002), núm. 9: p. 819 – 829.

Responder

Otras colaboraciones