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3 feb 2012

Efectos de un programa de entrenamiento propioceptivo en la estabilidad y control de centro de gravedad de atletas velocistas

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La educación se ha interesado siempre más por el hacer que por el sentir, pero quizá convenga cambiar ahora la perspectiva; acostumbrarse a sentir es empezar a sentirse, y al verbalizar lo que sentimos se produce el conocimiento; pero conocerse es vivir, y por eso decimos que, ante todo, aprender es aprender a pensar desde el cuerpo.
Autor(es): N Romero Franco, E Martínez López, R Lomas-Vega, F Hita Contreras, A Martínez Amat
Entidades(es): Universidad de Jaén
Congreso: IX Congreso Internacional sobre la Enseñanza de la Educación Física y el Deporte Escolar
Úbeda 8 - 11 de Septiembre de 2011
ISBN: 9788461536665
Palabras claves: Propiocepción, entrenamiento, estabilidad postural, centro de gravedad, Swiss ball

Efectos de un programa de entrenamiento propioceptivo en la estabilidad y control de centro de gravedad de atletas velocistas

Resumen

El objetivo de este estudio fue determinar el efecto de 6 semanas de entrenamiento propioceptivo compuesto por ejercicios específicos para atletas velocistas en su estabilidad postural y control de centro de gravedad. Treinta y tres atletas procedentes de disciplinas de velocidad (100, 200, 400, 110 vallas y 400 vallas) fueron asignados en grupo experimental (n=16) o control (n=17) de forma aleatoria. El grupo experimental incluyó en su entrenamiento un programa de entrenamiento de 5 ejercicios propioceptivos específicos para velocistas 3 días a la semana durante 6 semanas usando como principales herramientas propioceptivas un BOSU y un Swiss Ball. Antes y después de las 6 semanas de intervención se midieron estabilidad con ojos abiertos y cerrados, estabilidad postural y control de centro de gravedad. El análisis de covarianza (?=0.05) reveló diferencias significativas en estabilidad en el plano mediolateral con ojos abiertos y control de centro de gravedad hacia la derecha y hacia atrás en el grupo experimental. Sin embargo, no se obtservó ninguna otra diferencia. Se puede concluir con que un programa de entrenamiento propioceptivo para velocistas de 6 semanas proporciona mejoras en la estabilidad postural con ojos abiertos y en algunos parámetros de control del centro de gravedad, aunque no está claro que estas mejoras puedan extrapolarse a la población general.

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Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº18.

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Introducción.

Desde la década de los noventa, la propiocepción ha sido considerada una herramienta insustituible en la rehabilitación de lesiones. La realización de ejercicios propioceptivos para mejorar o restaurar el control neuromuscular ante una lesión se basa en que los ligamentos contienen propioceptores y una lesión de éstos alteraría la información aferente, siendo necesaria la restauración neurológica para la total recuperación (Griffin, 2003). Cuando el sentido de la propiocepción está deteriorado, el sistema nervioso central no puede controlar la información errónea que éste le proporciona haciendo que el cuerpo se mueva rápidamente sin propósito alguno, aumentando así el riesgo de sufrir una lesión y viéndose afectada la estabilidad del sujeto (Yasuda et al., 1999). Por ello es sabido que la propiocepción supone una parte imprescindible de la rehabilitación. La propiocepción también ha logrado posicionarse entre las técnicas más evidenciadas en los últimos años en la prevención de lesiones (Avalos and Berrio, 2007). Se ha demostrado que la propiocepción puede ser tergiversada por cualquier alteración de los receptores propioceptivos. Más concretamente, la fatiga es considerada como factor predisponente a la lesión y es común en competiciones deportivas (Skinner et al., 1986). Dicho factor provoca perturbaciones que expulsan el centro de gravedad de la base de sustentación siendo necesaria la activación de la musculatura estabilizadora para la subsanación de estas perturbaciones y la consecución del equilibrio postural (Michael and Behm, 2008). Para el mantenimiento del equilibrio en la postura erquida así como para el mantenimiento del tono muscular resulta útil la información propioceptiva que nos aportan los propioceptores. Hacen posible la facilitación de la musculatura agonista e inhibición de la antagonista permitiendo el desarrollo normal del movimiento, de tal modo que ante una situación inesperada, el organismo puede reaccionar con reflejos básicos correctos que nos ayudarían a evitar una caída tras una pérdida de equilibrio o incorrectos que nos conducirían a la caída en esa misma situación. Gracias al entrenamiento de la propiocepción, el atleta elimina los reflejos básicos incorrectos, optimizando la respuesta motora y contribuyendo a la prevención de lesiones (Ruiz, 2004). El óptimo control de esos reflejos puede producir adaptaciones a nivel de coordinación inter e intramuscular que ayudarían también a la mejora de la fuerza por adaptación funcional (Cometti, 2002). Por eso, el trabajo propioceptivo tiene una transferencia positiva de cara a acciones nuevas similares a los ejercicios practicados (Ashton-Miller et al., 2001). Se han encontrado evidencias de que el equilibrio, la regulación del espacio-tiempo y la capacidad de relajación muscular tienden a mejorar con el trabajo propioceptivo puesto que estas capacidades dependen de la información propioceptiva recogida por los receptores situados en articulaciones, ligamentos, músculos y piel (Yasuda et al., 1999). El entrenamiento propioceptivo aporta  efectos beneficiosos en el contexto deportivo de acuerdo con múltiples estudios. Es frecuentemente introducido en la rutina deportiva en forma de programas constituidos por ejercicios propioceptivos utilizando plataformas inestables. Gracias a estos entrenamientos se han encontrado mejoras significativas en el equilibrio dinámico y estático de deportistas de diferentes modalidades deportivas  (Stanton et al., 2004; Mattacola et al., 1997; Giofsidou et al., 2006). Se ha comprobado que este aumento de la estabilidad proporciona una base para poder llevar a cabo una producción mayor de fuerza (Yasuda et al., 1999). Gruber y Gollhofer observaron en 2004 mejoras significtivas en la capacidad de fuerza al inicio de una acción isométrica siendo beneficiosa en la fuerza explosiva gracias al entrenamiento propioceptivo. Sin embargo, otros estudios no obtuvieron los mismos resultados en los parámetros de fuerza (Yaggie and Campbell, 2006). Por otra parte, el mejor mantenimiento de esa estabilidad en la articulación de la rodilla durante la fase estática permite que la articulación actúe de forma coordinada y precisa. Se ha comprobado que esa mejora en la actuación articular se transfiere a una velocidad mayor en el desarrollo de la marcha (Da-Hon et al., 2007). Algunos estudios llevados a cabo con atletas han demostrado que el trabajo propioceptivo tiene una transferencia positiva en las aferencias propioceptivas, tiempo de reacción y fuerza muscular específica y por tanto, una adaptacion neuromuscular de los mecanismos de control postural (Yaggie and Campbell, 2006).  Sin embargo, no se ha podido aclarar que estas mejoras tengan transferencia al terreno de la competición. El estudio realizado por Stanton et al. en 2004, reveló grandes diferencias en cuanto a estabilidad e incluso mostraron una reducción en masa corporal del sujeto con un entrenamiento de seis semanas. Sin embargo, este mismo estudio afirmó que el rendimiento deportivo entendido como consumo máximo de oxígeno no registraba diferencias significativas después de un programa de trabajo propioceptivo. Tampoco encontraron significación en la efectividad de la técnica de carrera (Stanton et al., 2004). Debido a las escasas investigaciones llevadas a cabo para el análisis de los efectos del trabajo propioceptivo en el campo del rendimiento deportivo, se observa una gran controversia entre los autores. De cara a esta controversia, este estudio se planteó como hipótesis si realmente puede el trabajo propioceptivo influir en la estabilidad de atletas velocistas. Para dar respuesta a este problema se ha planteado como objetivo de este estudio comprobar el efecto de un entrenamiento propioceptivo utilizando las plataformas inestables de un swiss ball y un BOSU como herramientas principales de trabajo, en la estabilidad postural con ojos abiertos y ojos cerrados y en el control del centro de gravedad de atletas velocistas.

Métodos

Enfoque experimental del problema Se trata de un estudio cuasiexperimental con dos medias de resultados (pre y post tratamiento) y dos grupos diferentes, un experimental y un control. La intervención consistió en la aplicación de un programa de 6 semanas de ejercicios propioceptivos específicos para un grupo de atletas velocistas. La intervención fue llevada a cabo en un periodo de pretemporada en el que ninguno de los atletas tenían competiciones. Las pruebas realizadas pre y post intervención incluyeron tests estabilométricos con ojos abiertos y cerrados, test de estabilidad postural y test de control de centro de gravedad. Participantes Treinta y tres atletas velocistas varones (21.82 ± 4.84 años, 1.76 ± 7.17 m, 67.82 ± 8.04 kg, 21.89 ± 2.37 kg/m2) de nivel medio, procedentes de disciplinas de velocidad (100, 200 y 400, así como 110 y 400 vallas) participaron de forma voluntaria en el estudio. Los atletas fueron distribuidos en 2 grupos por medio de un muestreo probabilístico aleatorio simple: grupo 1 (control) formado por diecisiete sujetos (21.18 ± 4.47 años, 1.75 ± 8.01 m, 65.3 ± 9.79 kg, 21.27 ± 2.65 kg/m2 ) Este grupo se limitó a hacer su entrenamiento diario. Grupo 2 (experimental) formado por dieciséis sujetos (22.5 ± 5.12 años, 1.77 ± 5.71 m, 70.5 ± 4.44 kg, 22.33 ± 3.15 kg/m2. Este grupo incorporó a su entrenamiento un protocolo de ejercicios propioceptivos específicos. Ningún atleta había hecho antes entrenamiento propioceptivo. Antes de la participación, todos los sujetos fueron informados de los riesgos y firmaron el consetimiento informado, siendo sus padres o tutor legal los encargados de firmar en caso de atletas menores de edad, cumpliendo así con las normas de la declaración de Helsinki (rev. 2008). Testing Estabilidad en dos pruebas: Se utilizó la plataforma baropodométrica EPS (Italia). Todos atletas se posicionaron en esta plataforma con ambos talones separados 5 cm y los pies formando un ángulo de 30º. Se sometieron a la prueba con ojos abiertos durante 52 segundos. A continuación, la prueba se efectuó con ojos cerrados durante 52 segundos. En ambas, el atleta debía permanecer inmóvil hasta completar la prueba. Estabilidad postural: La medición de la estabilidad postural se realizó en el sistema de equilibrio Biodex. Los deportistas realizaron la prueba de equilibrio que constaba de 3 intervalos de 20 segundos cada uno, recuperando 10 entre ellos. Durante la prueba, el deportista debía permanecer inmóvil. Control de centro de gravedad:Se realizó en el sistema de equilibrio Biodex. El test consistió en el logro de 9 objetivos a los que tenía que trasladar un cursor que representaba la posición de su centro de gravedad. Para su movimiento, el atleta debía cambiar el reparto de su peso corporal y con él la posición de su centro de gravedad, dando lugar al movimiento del cursor que debía conseguir los objetivos. Programa de entrenamiento El protocolo de entrenamiento era realizado tres días por semana con una duración de aproximadamente 30 minutos cada sesión. El programa de entrenamiento estaba constituido por 5 ejercicios propioceptivos específicos. (Figura 1). Figura 1. Programa de entrenamiento propioceptivo

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Análisis estadístico Para el estudio de la influencia de un programa propioceptivo en la estabilidad de atletas se ha utilizado el Análisis de la Covarianza (ANCOVA), tomando como covariable los valores de la medición basal (pre-tratamiento). El nivel de confianza se estableció siempre en p < 0.05.

Resultados

Se ha realizado un análisis descriptivo de todas variables a través de la distribución de frecuencias absolutas (N) y medidas básicas de resumen como media, desviación típica y error típico de la media. Todas las variables seguían patrones de normalidad y eran comparables en su línea base. Variables de estabilidad en dos pruebas: La tabla 1 muestra las medias de las puntuaciones de las variables medidas en el test de estabilidad en dos pruebas. En la posición media del centro de presión medio-lateral con ojos abiertos (XOA) mostrada en la figura 2, los sujetos experimentales obtuvieron una puntuación de -1.09 frente a los 2.59 de los sujetos controles y reveló diferencias significativas (p = 0.010). Figura 2. Gráfico de diferencia de medias en la medición postest.

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  En el resto de las variables no se observaron diferencias estadísticamente significativas a pesar de que en la distancia recorrida por el centro de presiones con ojos abiertos (DOA), la velocidad del centro de presiones con ojos abiertos (VOA) y el índice de Romberg respecto a la superficie de oscilación (RombergS) las diferencias se encontraban en el límite de la significación. Tabla 1. Diferencia de medias en la prueba de estabilidad postural en dos pruebas.

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Variables de estabilidad postural: Ninguna de las variables de este test revelaron diferencias estadísticamente significativas. Variables de control de centro de gravedad: La tabla 2 muestra las medias de las puntuaciones de las variables del test. La variable de control de centro de gravedad en el plano posterior (Atrás) ha presentado diferencias significativas (p = 0.026) con 65.5 como puntuación del grupo experimental y 54.7 del control. En el control de centro de gravedad hacia la derecha (Derecha) el grupo experimental presentó una puntuación de 63.3 y el control 49.7 resultando estas diferencias estadísticamente significativas (p = 0.041). El resto de variables no presentaron diferencias significativas. Tabla 2. Diferencia de medias en el análisis de estabilidad postural.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 18

Discusión

Previos estudios han mostradohasta el momento mejoras en la estabilidad tras 6 a 10 semanas de duración, aplicándolo de 3 a 5 veces por semana y en sesiones de 10 a 20 minutos (Matsusaka et al., 2001; Stasinopoulos,2004). El objetivo de este estudio fue examinar el efecto de un entrenamiento propioceptivo con swiss ball y BOSU en la estabilidad postural con ojos abiertos y ojos cerrados y en el control del centro de gravedad de atletas velocistas. En el presente estudio se han observado varios hallazgos de interés. En primer lugar, se obtuvieron ciertas mejoras en parámetros de estabilidad postural en consonancia por lo expuesto por Stanton et al., 2004 y Schibeck et al., quienes mostraron con sus estudios que un entrenamiento propioceptivo mejoraba el centro de estabilidad de deportistas. En el presente estudio, como muestra la figura 2,  la estabilidad postural con ojos abiertos en el plano mediolateral (XOA) mostró un incremento significativo puesto que la posición media del centro de presiones estaba más centrada en el grupo de los experimentales que en el control después de la intervención de 6 semanas de entrenamiento. En sgundo lugar, el hecho de que estos hallazgos no se observaran en el plano anteroposterior (YOA) apoyan la afirmación de Bie? and Kuczynski de la prioridad que presenta el plano mediolateral en el entrenamiento estabilométrico. Estos autores con su estudio mostraron similares resultados a los del presente en jugadores de fútbol, con importantes mejoras en el plano mediolateral que no fueron observadas en el anteroposterior. Por otro lado, en el presente estudio fueron observadas tendencias de mejora favorables siempre al grupo experimental en la mayoría de las variables del test de estabilidad postural con ojos abiertos: la distancia recorrida por el centro de presiones (DOA) y la velocidad del mismo en recorrer el mismo (VOA) mejoraron tras la intervención en el grupo experimental quedando estas diferencias en el límite de la significación (tabla 1). Estos hallazgos apoyarían los obtenidos en otros estudios en los que una información propioceptiva tergiversada desde los propioceptores debido la ausencia de entrenamiento propioceptivo aumentaba la inestabilidad postural de los deportistas (Yasuda et al. 1999). Otro hallazgo interesante se encontró en el uso de la visión para la estabilización de los sujetos experimentales con respecto a los controles, sin embargo esta diferencia no alcanzó la significación estadística. De acuerdo con otro estudio en el que se presenta este índice como indicador de daño en el sistema propioceptivo (Douglas, 2002), el presente estudio determinaría mejores condiciones propioceptivas en favor del grupo experimental. Ningún hallazgo fue observado en la prueba de estabilidad con ojos cerrados no hubo ninguna diferencia significativa. Esto pudo ser debido a la inexistencia de ejercicios con ojos cerrados en el entrenamiento. Para investigaciones futuras es aconsejable incluir este factor en el entrenamiento. Además, en el presente estudio se observaron mejoras en el control del centro de gravedad hacia atrás y hacia la derecha en el grupo experimental como muestra la tabla 2. Estas diferencias apoyan anteriores trabajos como el de Mattacola et al., quien mostró mejoras en el control del centro de gravedad como variable de equilibrio dinámico gracias también a un entrenamiento propioceptivo en plataformas inestables comola tabla de Freeman. Ningún otro hallazgo fue encontrado en la prueba de control de centro de gravedad. En resumen, los resultados obtenidos en este estudio sugieren que un programa de entrenamiento propioceptivo de 6 semanas específico para velocistas con Swiss ball y BOSU, mejora débilmente la estabilidad y ciertos parámetros de estabilidad dinámica como es el control de centro de gravedad.

Bibliografía

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