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6 sep 2007

Estudio del equilibrio en una población con síndrome de down en la región de Murcia

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La presente investigación, es fruto de un amplio estudio que intenta aportar nuevas perspectivas y mayor profundidad al conocimiento y evolución del equilibrio en el desarrollo de sujetos con síndrome de Down.
Autor(es): Francisco Agudo Ruiz
Entidades(es): C.E.I.P. “San Francisco”.- Caravaca (Murcia).
Congreso: VII Congreso Internacional sobre la Enseñanza de la Educación Física y el Deporte Escolar
Badajoz-6-9 de Septiembre de 2007
ISBN: 978-84-611-8417-0
Palabras claves: estudio, equilibrio, síndrome de down, Murcia

INTRODUCCIÓN

La presente investigación, es fruto de un amplio estudio que intenta aportar nuevas perspectivas y mayor profundidad al conocimiento y evolución del equilibrio en el desarrollo de sujetos con síndrome de Down. En el síndrome de Down, uno de los principales problemas de salud, con una prevalencia del 100%, es cierto retraso en el desarrollo psicomotor. El equilibrio se evidencia como la capacidad que permite el mantenimiento y la recuperación de la posición estática o dinámica funcional con respecto a la fuerza de la gravedad. Como prerrequisito de orden psicomotor del movimiento y elemento del esquema corporal ha de recibir información de las sensaciones posicionales: estáticas, dinámicas y en vuelo (15). El equilibrio está íntimamente unido al control postural, y mientras que los encargados de llevar a cabo el equilibrio son los músculos y los órganos sensoriomotores, el control de la situación de una postura económica de equilibrio antigravitacional recae sobre el sistema laberíntico y sobre el sistema plantar por lo que mantener el equilibrio es una habilidad difícil de dominar (sobre todo en las primeras edades de desarrollo y en alumnos con necesidades educativas especiales: a.c.n.e.e.) ya que requiere por parte del niño, un gran esfuerzo nervioso y de concentración (14, 15). El equilibrio dinámico, es el estado mediante el que la persona se mueve y durante este movimiento modifica constantemente su polígono de sustentación (6). En éste, es importante subrayar el papel que desempeña la visión. El equilibrio estático se define como la capacidad de estar de pie en condiciones difíciles (con ojos cerrados permanecer sobre un pie, en puntillas, etc). En su evaluación ponemos de manifiesto si el niño mantiene durante un tiempo el conjunto de las sinergias (contracciones musculares coordinadas que producen un gesto adaptado) necesarias para el control de la inmovilidad. Una perturbación, tanto en equilibrio estático como dinámico, lleva consigo una perturbación del equilibrio general del cuerpo, que se traduce (salvo lesión neurológica) en dificultades del esquema corporal y de la integración espacio-temporal. Un equilibrio correcto es la base primordial de toda la coordinación dinámica general como así mismo, de toda acción diferenciada de los miembros superiores. Cuanto más defectuoso sea el equilibrio más energía se consume. Otros aspectos nos sugieren hablar de un equilibrio psicológico, que favorece el equilibrio motor, en dos sentidos: en el equilibrio no sólo cuenta la situación posicional objetiva, sino también la sensación subjetiva de seguridad y de tranquilidad operativa, y esto se hace especialmente evidente en las situaciones de desorientación; la tensión psíquica, en segundo lugar, se acompaña siempre con rigidez muscular, que dañan los equilibrios (15). “Cuanto más defectuoso es el equilibrio más energía consume (…), además esta lucha constante, aunque inconsciente, contra el desequilibrio fatiga el espíritu y distrae involuntariamente la atención.” (16). Un equilibrio inadecuado puede afectar a muchas áreas del desarrollo y puede ser uno de los factores, junto con la hipotonía y fuerza limitada, de la demora en el desarrollo psicomotor de los sujetos con síndrome de Down (8). Estos postulados son corroborados por Winders (20), reafirmando la importancia e influencia que tiene la hipotonía y laxitud ligamentosa sobre el desarrollo motor grueso en general y sobre el equilibrio en particular. De acuerdo con algunas investigaciones, realizadas en relación al desarrollo psicomotor en el síndrome de Down (1, 18), los niños con este síndrome presentan unas características en su desarrollo psicomotor que son comunes y que les caracterizan. Los hitos iniciales del desarrollo psicomotor siguen una secuencia sólo un poco más tardía que la de la población en general, a excepción del área del lenguaje que es la más comprometida, en la cual estas personas entienden mejor el lenguaje de lo que son capaces de expresar verbalmente. (9)    Para analizar algunos de los aspectos importantes referidos al desarrollo psicomotor en las primeras etapas evolutivas, son muy interesantes los trabajos de Pueschel y Pueschel (17), Burns y Gunn (7), Candel (8). Según Rondal, Perera y Nadel (19), todas las conductas motrices de base (carrera, pasos de danza, salto con los pies juntos, salto a la pata coja, aprendizaje del pedaleo…) junto con las conductas psicomotrices y neuromotrices se ven perturbadas, sufriendo retraso en su desarrollo. Dos hechos, parecen relacionarse, en torno al síndrome de Down: 1º. - Hay un deterioro motriz progresivo a medida que crecen. 2º.- Hay un retraso e incapacidad en el desarrollo correcto del cerebro y el SNC, que afecta a la capacidad cognitiva; bien con un deterioro progresivo, bien con una ralentización y/o limitación de esta capacidad. La cuestión que nos planteamos incide en la posible relación que ambos parámetros puedan tener: MOTRIZ / COGNITIVO.

¿Existe una relación directa, medida a través de la aplicación de una batería de pruebas de equilibrio, entre el desarrollo motriz y cognitivo en los sujetos con síndrome de Down?

Hipótesis y objetivos planteados

  • El deterioro o ralentización en el desarrollo motriz que presentan los sujetos con síndrome de Down a medida que crecen, está directamente relacionado con el estancamiento o involución cognitiva que estos sujetos experimentan durante su desarrollo.

Los objetivos que nos planteamos en este trabajo de investigación, son:

  • Comprobar similitudes y diferencias entre los sujetos síndrome de Down (sD) y los sujetos sin discapacidad (N), en pruebas de equilibrio.
  • Verificar si hay un deterioro motriz en los sujetos con síndrome a medida que crecen.
  • Mostrar aspectos significativos de los sujetos con síndrome, en la ejecución motriz, en función del género y edad.

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MATERIAL Y MÉTODOS

Batería Psicomotora (BPM) de Vitor da Fonseca. La BPM puede ayudar a la comprensión de los problemas de comportamiento y de aprendizaje puestos en evidencia por los niños y jóvenes entre los cuatro y los doce años. Es un instrumento de identificación de señales psicomotoras y no un examen neurológico (11). El control y dominio del equilibrio es analizado a través de estas pruebas:
  • Inmovilidad Ortoestática.
  • Equilibrio estático: (Rectilíneo, en punta de los pies, apoyo en un pie).
  • Equilibrio dinámico:
    • Marcha controlada.
    • Evolución en el banco (listón): hacia delante, atrás, lado derecho e izquierdo.
    • Saltos con apoyo unipedal: pie izquierdo, pie derecho.
    • Saltos a pies juntos: adelante, atrás, ojos cerrados.

Cada una de ellas, según su ejecución, se valorará de 1 a 4 (protocolo).

Método

  • Descriptivo univariado.

Variables. Control de las variables

a) Independientes: Edad biológica, edad mental, sexo y grupo. b) Dependientes: Equilibrio. c) Contaminadoras: C.1.: Vc (procedimiento y expectativas):

  • Aplicación en un ambiente motivado, no competitivo, distendido, con las suficientes explicaciones y verbalizaciones.
  • Entrevista previa con los profesores colaboradores, atenuando en el mayor grado posible la subjetividad que esto conlleva.
  • Horario de ejecución. En horario similar.

C.2.: Vc (de sujeto):

  • Que los sujetos no se sientan observados y lo realicen de forma natural, no alterando su actuación en las pruebas (Efecto Hawthorne).
  • Edad, dos grupos: 1º (de 6 años a 7 años y 11 meses); 2º (de 8 años a 9 años y 11 meses). Grupos homogéneos.
  • Conocer la edad mental, de los sujetos con síndrome de Down, para así ubicarlos en uno u otro grupo. Con ello equiparamos a nivel cognitivo los sujetos con síndrome y los sujetos del grupo normal.
  • Sexo, muestras balanceadas para cada uno de los dos grupos.

C.3.: Vc (de instrumentos):

  • Utilización de los recursos físicos. En condiciones similares a todos los sujetos, con idénticos instrumentos “banco sueco”.
  • Igual batería de pruebas para todos los sujetos, con idéntico formato.

C.4.: Vc (de experimentador):

  • Recursos humanos. Entrevista con los profesores de Educación Física que van a pasar las pruebas (explicación teórica y ensayo).

Muestra

  • Muestreo aleatorio simple (exhaustivo o sin reposición) estratificado.

El número total de sujetos que han participado en la investigación ha sido de 510, todos ellos pertenecientes a las diferentes comarcas de la Región de Murcia, siendo su distribución la siguiente: - 141 con Síndrome de Down (sD). - 369 sin discapacidad (N), “normales”. Edades cronológicas de los sujetos seleccionados para la muestra:

  • De 6 a 10 años en los N.
  • Los sujetos N fueron equiparados con los sD con relación a su edad mental, independientemente de la edad cronológica que tuvieran los sD. En ningún caso la edad cronológica de los sD supera los 18 años.

Los dos grupos formados fueron distribuidos en 2 intervalos de edad, quedando la muestra objeto de este estudio de la siguiente manera:

GRUPO I sD è Edad mental (6-8 años) = 78 sujetos. Por sexos: H 38 / M 40. N è Edad cronológica (6-8 años) = 180 sujetos. Por sexos: H 94 / M 86.

GRUPO II sD è Edad mental (8-10 años) = 63 sujetos. Por sexos: H 33 / M 30. N è Edad cronológica (8-10 años) = 189 sujetos. Por sexos: H 87 / M 102.

Características y criterios de selección de la muestra: Calculamos el tamaño de la muestra, con un nivel de significación ? = 0.05 y con un error de muestreo máximo admisible del 5.1%; la muestra utilizada es representativa del universo estudiado.

  • Alumnos de colegios públicos y/o privados de Educación Especial.
  • Los N con edades cronológicas comprendidas entre los 6 y 10 años.
  • Los sD equiparándose con los sujetos N en la edad mental (6-10 años).
  • Los N, sujetos sin ningún tipo de minusvalía, deficiencia asociada, necesidades educativas especiales u otras alteraciones significativas.

Niveles de exclusión: > Sujetos N: Si presentan deficiencia sensorial y/o motórica importante. > Sujetos sD: Aquellos que tengan un impedimento físico, psíquico o sensorial muy acentuado.

RESULTADOS

Obtenidos a través del paquete estadístico SPSS, versión 10.0.7. Dado que las variables son cuantitativas discretas (no continuas) aplicamos para ver si existe diferencia o no entre los dos grupos considerados (sD y N), en cada una de las variables del fichero, el test no paramétrico “U de Mann-Whitney (para dos muestras independientes)”.

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Según los resultados estadísticos, pudimos contrastar la diferencia entre los dos grupos (sD y N), en ambos grupos de edad, para ambos sexos, así como la tendencia general que presentan los datos. Los resultados obtenidos nos indican que las diferencias entre los dos grupos (sD y N) han sido estadísticamente muy representativas. Las relaciones entre los promedios de las dos poblaciones consideradas para cada una de las variables de estudio, resultarían para todas las pruebas: DOWN < N

Teniendo en cuenta que, a medida que aumenta la edad (Grupo I – Grupo II) la diferencia entre los sujetos con sD y los sujetos N, tiende a aumentar.

DISCUSIÓN

Realizando un análisis comparativo de los datos que presenta esta investigación, con los obtenidos por Arnaiz (1992) y Escribá (1999)sobre el factor equilibrio, y aún teniendo en cuenta que el instrumento de medida difiere respecto al que hemos utilizado en este estudio, constatamos diferencias en los resultados para el grupo I (6-8 años), así como una confirmación de resultados para el grupo II (8-10 años):

  • GRUPO I (6-8 AÑOS)

Arnaiz, 1992: sD = N              

Escribá, 1999: N > sD

* Los resultados, de esta investigación, difieren de los de Arnaiz, 1992; confirmando los resultados de Escribá, 1999.

  • GRUPO II (8-10 AÑOS)

Arnaiz, 1992: N > sD             

Escribá, 1999: N > sD

* Para este grupo de edad se confirman los resultados de ambos estudios.

Los resultados, basándonos en el análisis de las frecuencias que presentan los grupos en las distintas subpruebas y la media obtenida, así como las distinciones según sexo y edad, nos inducen a postular que:

  • Las bajas puntuaciones que los sujetos con síndrome de Down presentan en inmovilidad y apoyo rectilíneo, podrían ser debidos a un déficit de fuerza (8, 20), o bien a cierto retraso madurativo en la organización del sistema nervioso central (4, 12, 17), que le dificulta el poder mantenerse y dominar con cierta capacidad su cuerpo, donde ambos factores inciden de forma importante sobre el control postural.
  • Los factores déficit de fuerza y exceso de peso (2, 5), dificultarían la realización y control postural en la pruebas de apoyo en punta de los pies y en un pie, donde los sD muestran puntuaciones bastante inferiores a los sujetos N.
  • En la prueba de marcha controlada, es necesario un dominio y control del propio cuerpo muy aceptable, además de la influencia de otros factores que también son notorios en el sD, es decir: las dificultades auditivas, que implican deterioros importantes en la organización de una respuesta motora (7); y la importancia e influencia que tiene la hipotonía y laxitud ligamentosa, que presentan los sujetos con sD, sobre el desarrollo motor grueso en general y sobre el equilibrio en particular (20). Corroborado por puntuaciones muy inferiores del grupo sD respecto al N.
  • En las puntuaciones obtenidas por los sD en las pruebas realizadas “sobre un banco”, además de la influencia de los factores comentados anteriormente, es más que probable que otros aspectos incidan en estos resultados, tales como:
    • La gran inseguridad que presentan ante los imprevistos (13).
    • El perfil “hiperactivo” que suelen presentar: inestabilidad emocional fuerte, nivel de actividad alto, poca tolerancia a las frustraciones y dificultades para concentrarse (19).
    • Problemas visuales, manifestados aproximadamente en un 60% de individuos con sD (10).
    • Las alteraciones que padecen en el equilibrio, le provocan inseguridad, ansiedad, imprecisión, sincinesias, poca atención (14).
  • En los saltos con pie derecho e izquierdo, se observa una leve mejoría de los sD respecto a los N cuando se trata del lado izquierdo; tendencia que Arnaiz, (1992) y Escribá, (1999) ya reflejaron.
  • Saltos a pies juntos, cuando es realizada “hacia delante con ojos cerrados”, se aprecia un leve aumento de diferencias entre los sujetos con sD y los sujetos N. Lo cual nos hace pensar que, además de reflejarse la reducción de fuerza en la población con sD (20) y déficit en la coordinación a estas edades respecto a los sujetos N (3); también la ansiedad e inseguridad que les producen el tener los ojos cerrados, acentúa las diferencias entre ambos grupos.

CONCLUSIONES

  • Primera: El grupo de sujetos síndrome de Down presenta diferencias generalizadas e importantes respecto al grupo normal.
  • Segunda: Existe una ralentización (no una involución) en el desarrollo de su motricidad a medida que crecen (desde los 6 hasta los 10 años); es decir, tienen un desarrollo motor a estas edades, más lento que los sujetos sin discapacidad.
  • Tercera: En los sujetos del grupo normal: en el grupo de edad (6-8 años), los niños obtienen mejores resultados; por el contrario, en el grupo de edad (8-10 años), las niñas obtienen mejores resultados. En los sujetos con síndrome de Down: en el grupo de edad (6-8 años), los niños son mejores en equilibrio estático y las niñas en dinámico (excepto en las pruebas que se expresan en forma de saltos); en el grupo de edad (8-10 años), las niñas son mejores en equilibrio estático y los niños en dinámico.
  • Cuarta: La tendencia generalizada, tanto en equilibrio estático como dinámico, es un aumento de la diferencia entre ambos grupos a medida que se desarrollan.
  • Quinta: Se muestra una ralentización en el desarrollo y ejecución motriz en el síndrome de Down respecto a los sujetos del grupo normal a medida que los sujetos van creciendo.

Bibliografía

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  • (2) Anwar, A.J.; Walker, J.D. y Frier, B.M. (1998). Tyoe 1 diabetes mellitus and Down`s syndrome: prevalence, management and diabetic complications. Diabetic Medicine, 15 (2), 160-163.
  • (3) Arnaiz, P. (1992). Habilidades psicomotoras básicas en el síndrome de Down. En Candel, I. y Turpín, A. (Dirs.), Síndrome de Down. Integración escolar y laboral (pp.139-175), Murcia: Amarú Ediciones.
  • (4) Arregi, A. (1998). Síndrome de Down: necesidades educativas y desarrollo del lenguaje. País Vasco: Servicio Central de Publicaciones.
  • (5) Blanco, A. (2000). Análisis estomatológico en pacientes con Síndrome de Down. Madrid: Universidad complutense de Madrid. Servicio de Publicaciones.
  • (6) Bottini, P. (2000). Psicomotricidad: prácticas y conceptos. Buenos Aires: Miño y Dávila.
  • (7) Burns, Y. y Gunn, P. (1999). El Síndrome de Down. Barcelona: Editorial Herder.
  • (8) Candel, I. (1999). Programa de Atención Temprana. Intervención en niños con Síndrome de Down y otros problemas de desarrollo. Madrid: CEPE.
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  • (11) Da Fonseca, V. (1998). Manual de observación psicomotriz. Barcelona: INDE.
  • (12) Flórez, J. (1999). Síndrome de Down, I y II. Madrid: Siglo Cero, 30, 3-4.
  • (13) Hines, S. y Bennett, F. (1997). Eficacia de la intervención temprana en los niños con síndrome de Down. Revista Síndrome de Down, 14, 5-10.
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  • (16) Picq, L. y Vayer, P. (1985). Educación Psicomotriz y retraso mental. Barcelona: Científico-Médica.
  • (17) Pueschel, M. y Pueschel, J. (1993). Síndrome de Down. Problemática Biomédica. Barcelona: Masson – Fundación Síndrome de Down de Cantabria.
  • (18) Pueschel, M. (1995). Características físicas de las personas con Síndrome de Down. En Perera, J., Síndrome de Down. Aspectos específicos. Barcelona: Masson S.A.
  • (19) Rondal, J.A.; Perera, J. y Nadel, L. (2000). Síndrome de Down: revisión de los últimos conocimientos. Madrid: Espasa.
  • (20) Winders, P.C. (2000). ¿Por qué la fisioterapia?. Síndrome de Down, 17(2), 42-43.

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