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3 nov 2009

hábitos alimenticios en las primeras horas del día en escolares de educación secundaria. diferencias en los hábitos alimenticios de las primeras horas del día en un ámbito rural y otro urbano.

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Dentro de los hábitos saludables que deben adquirir los jóvenes, se debe incluir el fomento de una alimentación equilibrada o saludable y la realización de una cantidad de ejercicio físico suficiente para evitar este mal endémico de nuestra sociedad que se denomina sedentarismo.

 
Autor(es): David Ramos Espada
Entidades(es): Universidad de León
Congreso: VII Congreso Internacional Sobre la Enseñanza de la Educación Física y el Deporte Escolar
Pontevedra: 3-6 de Noviembre de 2009
ISBN: 978-84-613-3640-1
Palabras claves:

 

INTRODUCCIÓN

Dentro de los hábitos saludables que deben adquirir los jóvenes, se debe incluir el fomento de una alimentación equilibrada o saludable y la realización de una cantidad de ejercicio físico suficiente para evitar este mal endémico de nuestra sociedad que se denomina sedentarismo. Asimismo y mediante el sencillo cuestionario planteado, se valoraron no solamente la ingesta a primera hora de la mañana y la cantidad de ejercicio, sino también el tipo de alimentos ingeridos, si comen algo a media mañana (recreos) y el tipo de ejercicio realizado. Todos estos datos junto con el cálculo del índice de masa corporal ó Índice de Quetelet (IMC), nos proporciona una información, que creemos valiosa para incidir en la adquisición de unos hábitos más saludables.

Los diferentes hábitos alimenticios están cambiando. La tan afamada dieta mediterránea, está dando paso a una dieta más occidental y globalizada, donde los productos precocinados están desbancando a alimentos más tradicionales. A todo esto hay que añadir la relación directa entre el exceso de peso (obesidad androide) y las enfermedades cardiovasculares. Estos problemas afectan cada vez más a una población más joven (Torres, MªD, 1998).

El motivo por el que surge este estudio, es la preocupante situación, por la que los adolescentes, olvidan una ingesta fundamental en su dieta diaria: el desayuno. En estudios anteriores (9), se constata que el aporte energético es bajo para el desayuno y la cena y demasiado elevado en comida del mediodía y merienda.

Para comprobar este dato de forma objetiva, se realiza un estudio mediante un cuestionario aplicado a dos poblaciones diferentes de sujetos con edades similares, que estudian en centros de educación secundaria. Uno de los centros se encuentra dentro de un ámbito rural y el otro en un ámbito urbano.

En este cuestionario, se plantean cuestiones relacionadas con los hábitos alimenticios en las primeras horas del día (desayuno y media mañana). Asimismo se recogen datos sobre la realización de ejercicio físico fuera del horario escolar, el tipo de actividad física y la frecuencia semanal. La realización del mismo en dos poblaciones que pertenecen a dos ámbitos diferentes, nos puede proporcionar información sobre si existen diferencias significativas entre los hábitos alimenticios en un tipo de población urbana y una población rural.

En España los datos de sobrepeso (SEEDO), alcanzan un 38,5%, de los cuales un 14,5% son obesas. Estos datos se dan en personas entre 2 y 24 años. Esta circunstancia, eleva el riesgo de que el futuro adulto padezca también esta patología En los niños, los datos de obesidad son alarmantes. Según las tablas de Orbegozo, se ha pasado de un 4,9% en el año 1984 a un 13,9% en el 2000. El sobrepeso afecta a un 26,3% de la población infantil y juvenil. Como dato anecdótico pero no menos escalofriante y extrapolando los datos actuales de obesidad en EEUU, se calcula que para el año 2230, el 100% de la población adulta será obesa (10).

En España, la obesidad causa cerca de 30.000 muertes al año. Estos datos han empeorado en las últimas dos décadas. Según datos del Ministerio de Sanidad y Consumo de las dos últimas décadas, la obesidad entre niños de 6 a 12 años ha aumentado del 5% al 16 %. Un 12% de los niños entre 2 y 15 años tiene problemas de sobrepeso y otro 20% de obesidad. El problema se concentra en el grupo de edad de 6 y 9 años, con casi el triple de prevalencia de exceso de peso que entre los de 14 y 15 años. Los problemas asociados a esta obesidad son muchos, Hernández (1993), dice que una de las consecuencias del sobrepeso infantil es la sobrecarga del aparato locomotor provocando trastornos ortopédicos, debemos recordar que nos encontramos en las edades de formación de la persona.

Para determinar el IMC y así obtener los datos de la muestra en relación a este parámetro, se utilizaron las curvas y tablas de crecimiento (estudio transversal y longitudinal) de la Fundación Faustino Orbegozo Eizaguirre. (Sobradillo, 2004). En ellas y atendiendo a la población estudiada, podemos determinar que se consideraran cuatro grupos: bajo peso, peso normal, riesgo de obesidad y obesidad. Basándonos en estas tablas, el IMC debe ir creciendo en relación directa con la edad de la persona. Para el cálculo del IMC, teniendo en cuenta la edad del sujeto, se relacionaron las edades con los percentiles 10, 85 y 95, correspondientes a las edades del estudio (de 11 a 18 años) y diferenciado por sexo (hombre y mujer). Un IMC por debajo de p10, se considerará “bajo peso”; un IMC comprendido entre p10 y p85, se considerará “normal”; un IMC comprendido entre p85 y p95, se considerará “riesgo de obesidad” o “sobrepeso” y por encima de p95 hablaríamos de obesidad.

METODOLOGÍA

Población

Para el estudio realizado, se utilizaron dos muestras de alumnos y alumnas de dos centros de educación secundaria de dos localidades diferentes de la provincia de León, el primero de los cuales, se ubica en un ámbito urbano (IES Álvaro de Mendaña, Ponferrada) y el segundo en el ámbito rural (IES Valles del Luna, Santa María del Páramo).

Los sujetos de la muestras, son escolares con edades comprendidas entre los 12 y los 18 años, en un número total (N) de 434; 215 pertenecientes al IES Álvaro de Mendaña y 219 al IES Valles del Luna. Los cursos a los que pertenecen estos alumnos, irán desde 1º de la ESO hasta 1º de Bachillerato. La distribución por sexos, es de 223 hombres y 211 mujeres.

RESULTADOS

Índice de masa corporal (IMC) en escolares con edades comprendidas entre los 12 y los 18 años.

Las medias obtenidas en los diferentes cursos en relación al IMC, van incrementándose, a medida que aumentan de curso, pasando de 19,92 en 1º de la ESO, a 21, 50 en 1º de Bachillerato.

Las diferencias entre sexos, aunque escasas, determinan un IMC mayor en los hombres (20,95) que en las mujeres (20,10). Este último dato coincide con los consultados en la bibliografía existente para población española.

Las diferencias entre poblaciones, urbana y rural, no son significativas. La mayoría de los sujetos encuestados, se encuentran dentro de un grupo normal de IMC, sin embargo, destaca el porcentaje de alumnos varones, con un IMC que se encuentra en el grado de “riesgo de obesidad” y “obesidad”, donde, tanto en el ámbito rural como en el urbano, recogemos porcentajes de un 25,3% y un 25,7% respectivamente en la población masculina.

Los resultados por sexo en el grado de IMC, son los siguientes: un 4% y un 6,2% de hombres y mujeres respectivamente se encuentran en el rango de “bajo peso”. En el grado de IMC “normal”, se recogen datos de un 70,4% y 82,5% respectivamente. Las diferencias más grandes las encontramos en los grados de “riesgo de obesidad” y “obesidad” con un 20,2% – 10% y de un 5,4% y 1,4%.

El porcentaje de alumnos con riesgo de obesidad es mayor en cursos inferiores, 1º de la ESO. Los porcentajes de obesidad descienden a lo largo de la Educación Secundaria Obligatoria, volviendo a aparecer casos de obesidad en 1º de Bachillerato.

Hábitos alimenticios en las primeras horas del día (desayuno y recreo).

El desayuno.

Los datos que se obtienen en este cuestionario, en relación al hábito de desayunar, son cuanto menos preocupantes, sobretodo en las mujeres, donde si sumamos los porcentajes de las que nunca desayunan junto a las que desayunan a veces, nos encontramos con resultados cercanos al 34,1% de la población femenina que no tiene adquirido el hábito del desayuno. En la población masculina, los resultados son algo mejores, con un porcentaje de 18,8%.

Por edades, destaca de forma negativa, el 9,1% de sujetos de 11 años que no desayunan nunca. Comprobamos como el porcentaje de sujetos que desayuna todos los días, va disminuyendo a medida que incrementan la edad de los mismos, pasando de un 90,9% a los 11 años a un 62,9% a los 17 años y un 42,9% a los 18 años. Esta tendencia, se rompe a los 16 años, pero vuelve a empeorar a los 17 y 18 años.

Diferenciando por ámbitos (rural – urbano), las diferencias más destacables las encontramos en los hombres, donde el hábito del desayuno es mayor. Un 88,1% de los sujetos varones del ámbito rural (IES Valles del Luna), desayunan siempre, frente a un 72,2% del ámbito urbano (IES Álvaro de Mendaña). Por edades también encontramos resultados significativos en las mujeres de ámbito urbano, donde al llegar a ciertas edades (17, 18 años), la abstención de alimentos a estas primeras horas del día es enorme, alcanzándose para estas edades, cifras tan pobres como el 25% de alumnas de 18 años que desayunan todos los días (frente al 66,7% en el ámbito rural).

En relación al tipo de desayuno, la mayoría de los alumnos (57,1%) y alumnas (54,4%) prefieren en sus desayunos leche con cacao combinado con algún otro tipo de alimento.

El recreo.

Otra hora del día donde suelen ingerir algún tipo de alimento, es a media mañana, coincidiendo con la hora del recreo. Este hábito es seguido por una mayor parte de los sujetos encuestados (un 65,9% de los hombres y un 71,6% de las mujeres).

Diferenciando por ámbitos rural y urbano, las diferencias son muy grandes. En el ámbito rural, un 85,7% (hombres) y un 83,9% (mujeres) de los sujetos encuestados, ingieren algún alimento en los recreos. En el ámbito urbano, los porcentajes bajan hasta el 40,2% (hombres) y el 61,9% (mujeres). Estas diferencias se observan en todas las edades encuestadas.

El tipo de alimento que ingieren, es en su mayoría el bocadillo. Destaca el bajo porcentaje de sujetos que prefieren la fruta para esta ingesta, un 2,4% y 4,4%, hombres y mujeres respectivamente. Los porcentajes encontrados en la ingesta de cada tipo de alimento, son similares entre los dos sexos.

Por edad, si encontramos un incremento del porcentaje de sujetos que comen golosinas y bollería industrial en los recreos, pasando los porcentajes (en golosinas) de un 0% a los 11 años a un 16,7% a los 18 años. El consumo de este tipo de productos es mayor en el ámbito urbano.

Cantidad y tipo de ejercicio físico realizado

Otro aspecto a analizar, es la cantidad y tipo de ejercicio realizado.

Se observan resultados similares a los comprobados en estudios anteriores, como los datos aportados en el estudio enKid (2006), donde se comprueba que el porcentaje de sujetos que realiza ejercicio físico, disminuye con la edad. Además comprobamos que la participación es mayor en la población masculina y los porcentajes de frecuencia de ejercicio semanal también es mayor con respecto a la población femenina. De forma general, un 54,3% de los sujetos encuestados, realizan actividad física, cuatro o más días a la semana.

Diferenciando por sexos, los porcentajes se mantienen parejos en las frecuencias semanales de 1, 2 y 3 días. A partir de 4 ó más días a la semana, las diferencias intersexo se disparan. En esta frecuencia de 4 ó más días, nos encontramos con un 35,4% de los hombres, porcentaje que en las mujeres, se queda en un 18,8% .

Diferenciando por edades, la participación en actividades físico – deportivas va disminuyendo a medida que los sujetos tienen una mayor edad, pasando de un 90,9% a los 11 años hasta un 65,7% a los 17 años y un 57,1% a los 18 años. Por cursos, también se observa este descenso desde 1º de la ESO hasta 1º de Bachillerato.

Las diferencias entre centros son prácticamente inexistentes.

El tipo de ejercicio que realizan fuera del horario escolar es variado.

CONCLUSIONES

Los mayores porcentajes de alumnos en riesgo de obesidad y obesidad se encuentran en el sexo masculino, tanto en el ámbito urbano como en el rural. Además estos datos nos indican que en los rangos de la muestra pertenecientes a cursos inferiores (edades más cortas), es donde se localizan estos mayores porcentajes de sobrepeso y obesidad. A pesar de lo limitado del estudio, podemos concluir que los datos obtenidos, describen que la prevalencia de obesidad en la actualidad es más importante en la población en edad escolar, especialmente en los años que preceden al brote puberal.

De los datos obtenidos en este estudio, se observa que el porcentaje de escolares que evitan el desayuno es cada vez más elevado. Además este porcentaje aumenta con la edad. También comprobamos, que el tipo de alimento ingerido a media mañana, empeora en calidad a medida que se incrementa la edad de los escolares. Esto corrobora resultados encontrados en estudios anteriores en los que se afirmaba que un 50% de los escolares adolescentes tiene un hábito estable de desayuno.

Diferenciando entre los dos centros, en el ámbito rural, el porcentaje de escolares que desayuna es mayor que en el ámbito urbano. Las diferencias son mayores entre los dos ámbitos a la hora de los recreos, donde los porcentajes que ingieren algún alimento en esta hora del día, es mucho mayor, en el ámbito rural, por lo que podemos concluir que la influencia del tipo de vida, urbano o rural, puede tener algún tipo de repercusión en los hábitos alimenticios de los jóvenes.

La cantidad de ejercicio físico realizado en estas edades, sigue la misma tendencia anterior, con una menor participación en programas de actividad física a medida que los escolares aumentan en edad. Esto irá en contra de las recomendaciones diarias de ejercicio en niños y jóvenes. Las diferencias entre los dos ámbitos no son grandes. Esta disminución en la cantidad de actividad física realizada a medida que se incrementa la edad de los sujetos, nos puede indicar una posible solución al problema.

Existen evidencias científicas de que los hábitos dietéticos y el estado nutritivo son determinantes fundamentales de la salud, por lo que la educación en estas edades cobrará un gran valor. Hay que enseñar a los adolescentes que la mejor alimentación, es aquella que incluye dos características básicas: una alimentación variada y completa.

No se debe eliminar de la dieta, una ingesta tan importante como es el desayuno. Los componentes alimenticios básicos de estas ingestas pueden ser: fruta, lácteos y cereales para los desayunos, así como fruta, pan y queso para la media mañana o recreo.

Para finalizar comentar que la prevención en el momento adecuado, evitará que los adolescentes de hoy, adultos del mañana, arrastren varios factores de riesgo establecidos para la enfermedad cardiovascular y ciertos cánceres.

BIBLIOGRAFÍA

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