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5 may 2010

Influencia de la Actividad Física en la capacidad cognitiva de personas mayores de 65 años institucionalizadas.

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La alteración de los procesos cognitivos asociados al envejecimiento produce la alteración del funcionamiento social y de la autonomía de la vida diaria en las personas de la tercera edad.

 
Autor(es): Padial,P; Galvez, A. y Feriche,B.
Entidades(es): Dpto. EF. Universidad de Granada
Congreso: III Congreso Internacional de Ciencias del Deporte y Educación Física
Pontevedra: 6-8 de Mayo de 2010
ISBN: 978-84-613-8448-8
Palabras claves: Capacidad Cognitiva, Envejecimiento y Actividad Física

RESUMEN COMUNICACIÓN/PÓSTER

La alteración de los procesos cognitivos asociados al envejecimiento produce la alteración del funcionamiento social y de la autonomía de la vida diaria en las personas de la tercera edad. Según la bibliografía, entre el 30 y el 50% de las personas mayores de 65 años sufren problemas de disminución de su capacidad cognitiva, siendo otras tantas las la conservan durante toda su vida. Unas de las recomendaciones de prevención es fomentar los hábitos de vida saludables, entre los que se encuentra la actividad física, ya que fomenta los procesos cognitivos como la atención, la concentración, la percepción, la memoria, el cálculo, etc., retardando además los cambios orgánicos propios del envejecimiento.

Para determinar la influencia de la actividad física en la capacidad cognitiva, se seleccionaron 20 sujetos, de entre 60 y 92 años (79 ±9.25 años), internos en la Residencia “Perpetuo Socorro” de Granada, quienes participaron en un programa de actividad física durante 12 semanas (2 sesiones/semana). Al comenzar y finalizar el tratamiento, se les aplicó una batería de test de condición física (dinamometría manual, flexibilidad, equilibrio y salto), de capacidad cognitiva (Minimental State Examination, Folstein,1975) y de independencia (Test de Bartel). El análisis pre-postest, reveló que la condición física y la autonomía no varió con programa de ejercicio (P>0.05). Sin embargo, el test de capacidad cognitiva mostró una mejora tras el tratamiento (22,05±8,10 vs 24,22±7,13; P<0.05), siendo estos cambios superiores en las mujeres que en los varones.

Podemos concluir que la que la actividad física por sí, sin necesidad de mejorar la condición física ni la autonomía de los participantes, produce una mejora en su capacidad cognitiva. La práctica física regular se constituye como una estrategia adecuada de prevención del deterioro de la capacidad cognitiva relacionada con la edad. La frecuencia de práctica física empleada en este estudio no es suficiente como para generar cambios significativos de la condición física en la población estudiada.

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