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17 may 2012

La práctica de actividad física y el tiempo de respuesta en personas mayores

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La medida del Tiempo de Respuesta se ha revelado como un medio muy adecuado para valorar la velocidad de procesamiento. En el proceso de envejecimiento, uno de los efectos más apreciables es la disminución de la velocidad de ejecutar movimientos. Esta disminución está provocada por un enlentecimiento de la velocidad de procesamiento.

Autor(es): Gálvez González, Javier y López Hidalgo, Sandra
Entidades(es): Universidad Pablo de Olavide y CEIP Nuestra Señora de los Dolores (Camas)
Congreso: VII congreso nacional de ciencias del deporte y educación física. Seminario Nacional de Nutrición, Medicina y Rendimiento
Pontevedra, 5, 6 y 7 de Mayo del 2011
ISBN: 978-84-939424-2-7
Palabras claves:): Envejecimiento, Tiempo de Respuesta, Actividad Física

La práctica de actividad física y el tiempo de respuesta en personas mayores

Resumen

La medida del Tiempo de Respuesta se ha revelado como un medio muy adecuado para valorar la velocidad de procesamiento.  En el proceso de envejecimiento, uno de los efectos más apreciables es la disminución de la velocidad de ejecutar movimientos. Esta disminución está provocada por un enlentecimiento de la velocidad de procesamiento.
32 mujeres mayores participaron en el estudio: 16 eran sedentaria y 16 practicaban regularmente actividad física. Estas últimas muestran mejores resultados en los test más complejos de Tiempo de Respuesta, mostrando por tanto el efecto positivo de la práctica de actividad física sobre la capacidad de procesamiento cognitivo durante el envejecimiento.

I. Introducción

Uno de los efectos del envejecimiento es la disminución de algunas capacidades cognitivas (Gálvez, 2009). Tradicionalmente se ha empleado la medida del Tiempo de Reacción como un indicativo del funcionamiento cognitivo humano, (aunque en realidad, y desde las Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, hablamos de Tiempo de Respuesta). Birren y Fischer (1995), afirman que el enlentecimiento del comportamiento es algo normal y generalizado en estas edades, y que numerosos estudios confirman que el estado de Salud y la práctica de la Actividad Física pueden ralentizar ese decaimiento progresivo.
El envejecimiento cognitivo no es un proceso homogéneo, porque tanto el comienzo, como el volumen de los cambios y sus manifestaciones son muy diversas. Por ejemplo, Cerella (1985), establece que en el enlentecimiento de la velocidad de procesamiento hay dos componentes, uno de Procesamiento Central y otro Periférico, y que los resultados que podamos encontrar en cada tarea analizada, dependerán de la ratio entre esos dos componentes. El Tiempo de Reacción Simple se ha relacionado con la capacidad de procesamiento periférico, mientras que el Tiempo de Reacción de Elección se asocia a la capacidad de procesamiento. Schmidt (1988) afirma que  el incremento de TR de un sujeto a otro puede ser un índice significativo de una menor capacidad de procesamiento general. Diferentes trabajos nos indican que en condiciones de laboratorio, la medida del TR en sus diferentes variantes representan un índice de la velocidad de procesamiento de la información (Posner, 1978).
Las diferencias encontradas al analizar los resultados obtenidos por los sujetos en tareas que miden la capacidad de responder con rapidez a la aparición de un estímulo pueden indicar que un incremento del TR es representativo de una menor velocidad de procesamiento cognitivo (Salthouse, 2000). Jacobson, Nielsen, Minthon, Warkertin y Wiig (2004) muestran como en la ejecución de tareas cada vez más complejas desde el punto de vista del procesamiento, empieza a haber correlación negativa con la edad, aunque ésta no se produce en las formas más simples en todas las ocasiones.
En personas mayores, esta capacidad de elegir rápidamente entre dos opciones le permite adaptarse al entorno con mayores posibilidades de éxito, favoreciendo entre otros su estado de salud. Por ejemplo, Bogert, Pavol y Grabiner (2002) por ejemplo, establecen un modelo matemático por el que consideran que  para evitar las caídas en personas mayores es más importante reducir el Tiempo de Respuesta que reducir la velocidad del desplazamiento como se ha venido recomendando tradicionalmente.
Los motivos por los cuales al envejecer se producen alteraciones comportamentales relacionadas con las tareas que implican velocidad de procesamiento, pueden ser explicadas desde el punto de vista neurofisiológico.
Miller, Alston y Corsellis (1980) determinaron que a partir de los 50 años se produce un descenso del peso medio del cerebro, siendo estimando que entre los 75 y los 85 años se producen modificaciones del volumen cerebral: se reduce un 11% de la sustancia blanca, un 8% de los nódulos grises centrales y un 2% del córtex cerebral.
A su vez, Colcombe, Erickson, et al. (2003) correlacionan la edad con una menor densidad del Tejido Cerebral en la Corteza Frontal, Parietal y Temporal. Sin embargo, en aquellas personas que practican Actividad Física  cardiovascular de forma regular, la pérdida  detectada es menor.
Analizando los efectos de la Actividad Física cobre el TR, Christensen et al., (2003) comparan los resultados en TR en tres grupos de mayores clasificados en muy activos, medianamente activos y poco activos, encontrando diferencias significativas TR en las modalidades más simples, y Simonen, Videman, Battie y Gibbons (1998) en un estudio con gemelos homocigóticos de 35-69 años también encuentran que los sujetos que tienen estilos de vida más activos obtienen mejores resultados en TR.
Es por ello que la relación entre la práctica de Actividad Física y la velocidad de procesamiento cognitivo es una variable a tener en cuenta para justificar la recomendación de mantenerse activos (Gálvez, 2009) a lo largo de nuestro ciclo vital.
El objetivo de este trabajo por tanto es medir la velocidad de respuesta ante estímulos simples y complejos de personas mayores activas y sedentarias.

II. Material y Métodos

Los sujetos fueron 16 mujeres sedentarias (edad 63, 31 ± 3,51) y 16 mujeres practicantes de Actividad Física organizada (edad 63,56 ± 3,52)  desde hace más de tres años.
Tras una fase de familiarización con el test a realizar, los sujetos realizaron un test de Tiempo de Respuesta Simple y un test de Tiempo de Respuesta de Elección con dos opciones. Como medida correctora se empleó una media restringida en la cual se eliminaban los valores de cada sujeto que sobrepasaban o no llegaban a un valor de ± 2 veces la desviación estándar.
Ambos test estaban generados por ordenador, empleado el software E-prime 2.0 (www.pstnet.com), el cual mide el tiempo con precisión de milésimas de segundo. El preperiodo era aleatorio, con un límite inferior de 2000 ms y uno superior de 4000 ms. Tras cada ensayo, el sujeto recibía información del tiempo realizado y del acierto o no (en el caso del test de TR de Elección). La figura 1 muestra la estructura de los test realizados.

Figura 1.- Estructura del test de TR

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 9

Para analizar los resultados se empleó la T de Student para muestras independientes con una significación del 95%.

Tabla 1. Resultados

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 9

La tabla 1 muestra los resultados obtenidos. Podemos observar que en el test de TR simple, no hay diferencias entre los dos grupos comparados, mientras que en el test de TR de Elección, el grupo de personas mayores que practican A.F. de forma regular obtiene unos tiempos más cortos, mostrando por tanto una mayor velocidad al responder.

 

IV. Discusión y Conclusiones

El objetivo del este trabajo era determinar las posible diferencias en la velocidad de respuesta ante la aparición de estímulos visuales en personas mayores.
Tras analizar los resultados, observamos que la ausencia de diferencias en TRS refleja que en los mayores, la capacidad de detectar un estímulo no se ve afectada por el estilo de vida activo o no activo, mientras que la práctica de Actividad Física regular permite el mantenimiento de las capacidades cognitivas complejas a lo largo del proceso de envejecimiento.
Algunos trabajos nos indican que la capacidad del sistema nervioso central de reconocer la aparición de un estímulo y generar una respuesta motora no se ve influido por la Actividad Física realizada (Laroche et al., 2007). Sin embargo, en nuestro trabajo, las diferencias las encontramos en las formas complejas de TR.  Según Bixby et al. (2007), los efectos de la actividad física sobre las capacidades cognitivas en personas mayores sólo se ven reflejadas en aquellas actividades que tengan relación con los procesos ejecutivos, porque sitúan la degeneración asociada a la edad en el lóbulo frontal y prefrontal. Colcombe et al. (2003) encuentran asociado a la edad una menor densidad del tejido cerebral en la corteza frontal, parietal y temporal. Sin embargo, en aquellas personas que practican actividad física cardiovascular de forma regular, la pérdida es menor.
A modo de conclusión, podemos decir que la práctica de actividad física en las personas  mayores mantiene las funciones cognitivas complejas durante el proceso de envejecimiento

 

 

Bibliografía

Birren, J.E., y Fischer, L.M. (1995).Aging and speed of behavior: Possible consequences for psychological functioning. Annual Review of Psychology, 46, 329-353
Bixby, W.R., Spalding, T.W., Haufler, A.J., Deeny, S.P., Mahlow, P.T., Zimmerman, J.B., y Hatfield, B.D. (2007). The Unique Relation of Physical Activity to Executive Function in Older Men and Women. Medicine & Science in Sports & Exercise, 39 (8), 1408-1416
Bogert, van den A.J., Pavol, M.J., y Grabiner, M.D. (2002). Response time is more important than walking speed for the ability of older adults to avoid a fall after a trip. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy, 32 (10), 199-205
Cerella, J. (1985). Information Processing Rates in the Elderly. Psychological Bulletin, 98, 67-83Christensen, C.L., Payne, V.G., Wughalter, E.H., Yan, J.H., Henehan, M., y  Jones, R. (2003). Physical activity, physiological, and psychomotor performance: a study of variously active older adult men. Research Quarterly for Exercise and Sport, 74 (2), 136-142
Colcombe, S.J., Erickson, K.I., Raz, N., Webb, A.G., Cohen, N.J., McAuley, E., y Kramer, A.F. (2003). Aerobic fitness reduces brain tissue loss in aging humans. The Journals of Gerontology, 58 (2), 176-180

Gálvez, J. (2009). Mayores Activos. Sevilla: MAD
Jacobson, J.M., Nielsen, N.P., Minthon, L., Warkertin, S., y Wiig, E.H. (2004). Multiple rapid automatic naming measures of cognition: normal performance and effects of aging. Perceptual and Motor Skills, 98, 739-753
Laroche, D.P., Knight, C.A., Dickie, J.L., Lussier, M., y Roy, S.J. (2007). Explosive Force and Fractionated Reaction Time in Elderly Low- and High-Active Women. Medicine & Science in Sports & Exercise, 39 (9), 1659-1665
Miller, A.K.H., Alston, R., y Corsellis, J.A. (1980). Variation with age in the volumes of grey and white matter in the cerebral hemispheres of man: measurements with an image analyser. Neuropathlogy and applied Neurobiology, 6 (2), 119-132.
Posner, M.I (1978). Chronometric explorations of mind. Hillsdale, N.J.: Erlbaum
Salthouse, T.A. (2000). Aging and measures of processing speed. Biological Psychology, 54, 35–54
Schmidt, R.A. (1988). Motor Control and Learning (2º Ed). Champaign, Ill.: Human Kinetics.
Simonen, R.L., Videman, T., Battie, M.C., y Gibbons, L.E. (1998). The effect of lifelong exercise on psychomotor reaction time: a study of 38 pairs of male monozygotic twins. Medicine & Science in Sports & Exercise, 30 (9), 1445-1450

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