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6 sep 2007

Nuestra visión de la danza: un enfoque desde la educación física

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Basándonos en la definición de danza que da el Diccionario de las Ciencias del Deporte (1992), consideramos danza toda aquella actividad expresivo-corporal realizada en un espacio, de forma individual o grupal, que puede seguir un ritmo externo o no y en la que existen cambios...
Autor(es): Aurora Llopis Garrido
Entidades(es): Dpto. Educación Física y Deporte Universidad de Sevilla Facultad de Ciencias de la educación
Congreso: VII Congreso Internacional sobre la Enseñanza de la Educación Física y el Deporte Escolar
Badajoz-6-9 de Septiembre de 2007
ISBN: 978-84-611-8417-0
Palabras claves: danza, educación física, improvisación.

Resumen un enfoque desde la educación física

Basándonos en la definición de danza que da el Diccionario de las Ciencias del Deporte (1992), consideramos danza toda aquella actividad expresivo-corporal realizada en un espacio, de forma individual o grupal, que puede seguir un ritmo externo o no y en la que existen cambios de dinamismo; sin que con ello se busque un rendimiento físico sino una intención comunicativa. Esta definición incluye desde las danzas estructuradas (p. e. danzas del mundo, danzas populares como sevillanas, etc.); danzas semiestructuradas (p. e. bailes de salón donde existen unos pasos establecidos que podemos combinar de diferentes formas) y danzas no estructuradas entre las que diferenciamos, las que siguen una técnica concreta (ballet, danza contemporánea, claqué...) y las que se desarrollan de forma libre sin que exista nada establecido.

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Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº4.

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INTRODUCCIÓN

Basándonos en la definición de danza que da el Diccionario de las Ciencias del Deporte (1992), consideramos danza toda aquella actividad expresivo-corporal realizada en un espacio, de forma individual o grupal, que puede seguir un ritmo externo o no y en la que existen cambios de dinamismo; sin que con ello se busque un rendimiento físico sino una intención comunicativa. Esta definición incluye desde las danzas estructuradas (p. e. danzas del mundo, danzas populares como sevillanas, etc.); danzas semiestructuradas (p. e. bailes de salón donde existen unos pasos establecidos que podemos combinar de diferentes formas) y danzas no estructuradas entre las que diferenciamos, las que siguen una técnica concreta (ballet, danza contemporánea, claqué...) y las que se desarrollan de forma libre sin que exista nada establecido.

Pero realmente qué tratamiento le damos los profesionales de la Educación Física a la danza, cómo conceptualizamos el término, cómo fuimos formados en este contenido, cómo formamos a los estudiantes de Educación Física, de todos los tipos de danzas que conocemos, cuáles elegimos para desarrollar en las sesiones de Educación Física, qué metodologías y técnicas utilizamos, qué estrategias en la práctica, estas cuestiones y más me han llevado a interesarme por cómo entendemos la danza los profesionales de la Educación Física, generalmente la consideramos contenido que se debe impartir en las clases de Educación Física, pero realmente ¿estamos preparados?, ¿estamos interesados en formarnos?.

No pretendo con todo esto insinuar que la formación que recibimos los ya llevamos más de diez o quince años impartiendo docencia fuera carente en este tipo de actividades, ni siquiera cuestionar nuestro trabajo en la actualidad, sino más bien dedicar un tiempo a la reflexión; ¿es realmente un contenido que nos compete a nosotros?; si respondemos afirmativamente ¿es nuestra formación como diplomados/as y/o licenciados en Educación Física suficiente para impartir este contenido?, y aún más, ¿existe un interés en los estudiantes y profesionales de la Educación Física en aprender y aprender a enseñar danza?

Nuestro objetivo no es formar a bailarines pero si profesionales que aborden la danza, en Educación Física, con la misma seguridad y ganas que cualquier otro de los contenidos que conforman el curriculum.

Qué entendemos por danza

García Ruso (1997, 17) tras ofrecer una variedad de aproximaciones conceptuales provenientes de diferentes disciplinas la define como “una actividad humana; universal, porque se extiende a lo largo de toda la Historia de la Humanidad, a través de todo el planeta, se contempla en ambos sexos y se extiende a lo largo de todas la edades; motora, porque utiliza el cuerpo humano a través de técnicas corporales específicas para expresar ideas, emociones y sentimientos siendo condicionada por una estructura rítmica; polimórfica, porque se presenta de múltiples formas, pudiendo ser clasificadas en: arcaicas, clásicas, modernas, populares y popularizadas; polivalente, porque tiene diferentes dimensiones: el arte, la educación, el ocio y la terapia; compleja, porque conjuga he interrelaciona varios factores: biológicos, psicológicos, sociológicos, históricos, estéticos, morales, políticos, técnicos, geográficos, y además porque conjuga la expresión y la técnica y es simultáneamente una actividad individual y de grupo, colectiva.”

Con esta definición la autora aporta cinco características esenciales de la danza: universal, motora, polimórfica, polivalente y compleja; ello nos lleva a entender la danza desde un ámbito muy amplio donde tienen cabida todo tipo de movimientos  corporales que con intención comunicativa ha utilizado el hombre a lo largo de la historia para festejar, educar, curar, etc. y atendiendo a los cuatro elementos fundamentales de la expresión corporal, cuerpo, espacio, tiempo y energía.

Castañer (2000, 74-75) concibe la danza como el lenguaje del gesto corporal, “la danza en su manifestación práctica, genera una secuencialidad continuada y más o menos constante de gestos que se inscribe invariablemente en el espacio y en el tiempo. (...) A su vez los gestos que encontramos en la danza pueden “ser bailados” en un extenso abanico de posibilidades que van desde el gesto figurativo (más parecido a las formas reales de las cosas, personas y objetos), al gesto abstracto que “estalla” en múltiples ideas significativamente distintas a cada espectador”.

Y si lo tomamos desde el punto de vista del ejecutante, del bailarín-estudiante de Educación Física, la danza supone la utilización del gesto propio de cada uno, la creación de un vocabulario de movimientos-gestos personal, en el que si el movimiento tiene una intención comunicativa lo aceptamos para engrosar el repertorio de movimientos bailados, desterrando de este modo pasos y movimientos cerrados, propios de aquellas danzas que suben a los escenarios. Nuestra idea es acercarnos a la danza, familiarizarnos con ella, hacerla asequible a nosotros investigando movimientos a través de los cuales podamos transmitir sensaciones, emociones, sentimientos y no centrarnos en técnicas que si bien es bueno conocer porque enriquecen nuestra capacidad de movimiento, no es nuestra intención dominar.

A todo lo que llevamos dicho debemos sumar el concepto de improvisación en la danza, ya que va a ser uno de los pilares de la propuesta que planteamos.

Improvisar, según el Diccionario de la Real Academia Española es “hacer una cosa de pronto, sin estudio ni preparación.” Desde nuestro punto de vista, y dentro del ámbito de la expresión corporal, opinamos que la improvisación es “educable”; consideramos que improvisar es dar una respuesta rápida ante un estímulo inesperado. De tal manera que si disponemos de muchos tipos de respuestas “expresivas” nos será más fácil elegir una o transformarla para darle un sentido propio, original y genuino.

En esta línea encontramos el trabajo de Antolín (2001, 10) “Aprender a improvisar, es aprender a no inhibir los movimientos que provienen del cuerpo, y a mantener toda la atención en la intención de generar movimiento y de actuar sobre su poder de expresión”. Tradicionalmente la escuela ha educado sobre los movimientos correctos, adecuados, anulando en parte la creatividad y la libertad del niño/a y el adolescente; desde la expresión corporal y particularmente desde la danza proponemos rescatar el movimiento innato, libre, el movimiento rechazado, etc. y convertirlos en un vocabulario específico para la danza, diferente al utilizado en las danzas convencionales, un vocabulario corporal propio de cada estudiante que constituya un lenguaje cuyas palabras (movimientos, pasos, posiciones, etc.) sea comprensible para todos, teniendo incluso libertad de interpretación tanto para nuestros bailarines/as como para nuestro público.

UNA PROPUESTA DE DANZA PARA LA EDUCACIÓN FÍSICA BASADA EN LA IMPROVISACIÓN

Gran parte del nuestra experiencia se basa en el trabajo de W. Forsythe “Improvisation Technologies. A tool for the analytical dance eye” donde el coreógrafo desarrolla un sistema orientado a la improvisación de movimientos para sus bailarines; dicho sistema se estructura en cuatro áreas: “líneas, escritura, reorganización y adjuntos”.

También han sido de gran interés las aportaciones tomadas de cursos y publicaciones de ex-bailarines del Frankfurt Ballet (Coreógrafo W. Forsythe) como Thomas Mcmanus y Nik Haffner.

Nuestra labor se ha centrado en transformar un sistema de trabajo diseñado para bailarines en una propuesta que acerque la danza a los estudiantes de Educación Física. Para ello hemos seleccionados sólo algunas áreas del sistema Forsythe, “líneas y escritura”, y las hemos adaptado a través de actividades lúdicas de contenido expresivo-corporal.

La experiencia se ha llevado a cabo con estudiantes de 3º de Educación Física de la Universidad de Sevilla que cursaron la asignatura de Expresión Corporal II, dicha asignatura es optativa y tiene una carga  lectiva de 4.5 créditos. Entre los distintos contenidos que se trabajan existe un bloque temático teórico y otro práctico con el título “Danza y Educación Física”.

Comenzamos exponiendo conceptos sobre danza desde las distintas disciplinas que la utilizan, artes escénicas, educación, terapia, etc.; proponemos una estructura para la sesión de danza, compuesta por ejercicios de introducción de carácter global, ejercicios de barra, suelo, aislamientos, diagonales, secuencias coreográficas y por último ejercicios de respiración. Y realizamos varias prácticas para que los estudiantes se habitúen a este tipo de trabajo; además disponen de información escrita donde se explica de forma detallada algunos ejemplos de movimientos para cada una de las partes de la sesión de danza.

Llegados a este punto, y especialmente dirigido al trabajo de diagonales y secuencias coreográficas comenzamos con propuestas para la improvisación de movimientos.

Normalmente el estudiante viene con un concepto de movimiento para la danza que podríamos definir con los siguientes adjetivos: rígido, difícil, cerrado, y un sin fin de calificativos que la hace inaccesible. Nos centraremos en destruir esta idea.

A continuación comentaremos algunas de las actividades propuestas:

1) Trabajando con líneas:

- Imaginamos dos puntos en el espacio que determinan una línea recta.

a) conteniendo cada punto en una mano, esta línea puede crecer o puede menguar a nuestro gusto; puede tomar diferentes direcciones; puede relacionarse con otras líneas de nuestros compañeros, etc.

b) si dejamos la línea suspendida en el espacio podemos colocar segmentos corporales por encima de ella, pasar por debajo, rodearla, acercarnos, alejarnos, trasladarla, etc.

c) podemos apoyar un segmento corporal sobre esa línea imaginaria (p. e. en un punto de la línea el codo y en el otro la punta de los dedos) podemos rotar la línea, describir un arco, arrastrarla pegando uno de los puntos al cuerpo, pasar los puntos por otras articulaciones, plegarla, etc.

2) Escribiendo en el espacio

a) imaginamos un papel continuo dispuesto en el plano vertical en el cual vamos a escribir nuestro nombre, por ejemplo, con diferentes puntos de nuestra anatomía: la mano, la nariz, la cadera, la apófisis espinosa de la 7ª vértebra cervical, cualquier punto nos vale.

b) podemos variar de letras minúsculas a mayúsculas, escribir rápido, lento, con movimientos pequeños o con movimientos amplios, etc. c) podemos cambiar la disposición del papel continuo al plano horizontal probando a diversos niveles, o al plano sagital o también en una posición oblicua.

d) Escribir un símbolo mágico

Los estudiantes se disponen en dos círculos concéntricos de igual número cada uno de ellos de manera que formen parejas enfrentadas. Los componentes del círculo interior disponen de un bolígrafo.

Dibujan en la palma de la mano del compañero que tienen en frente dos líneas rectas en la disposición que deseen.

El círculo de fuera da dos pasos colocándose cada estudiante delante de otro compañero con bolígrafo, este ahora dibujará en la misma mano una línea curva.

Se vuelve a repetir la operación de cambiar de compañero y ahora se dibujará una figura geométrica.

Cambiamos de compañeros nuevamente y se dibujarán cinco puntos (cinco cruces pequeñitas)

Se cambiarán de forma que los que dibujaban pasarán a ser dibujados y se repetirá la misma secuencia, de forma que al final todos tengan en la palma de la mano dibujado un “símbolo mágico”.

Ahora vamos a interpretar ese símbolo a través de movimientos corporales, lo podemos hacer de forma libre o atribuyendo a cada forma un aspecto corporal, por ejemplo:

- líneas rectas: desplazamiento por el espacio - línea curva: movimiento de los brazos - figura geométrica: posición en equilibrio - puntos aislados: disposición de saltos o giros en la secuencia de movimientos.

Pondremos música de fondo y dejaremos a los estudiantes experimentar unos minutos, finalizados estos dispondrán de una secuencia de movimientos original.

Proponemos construir una coreografía simple siguiendo un tema musical con estructura de frases de 8 tiempos: - Caminamos hacia delante, a tiempo con la música, durante una frase musical (8 tiempos) - Realizamos nuestra secuencia de movimientos durante otra frase musical (8 tiempos) - Permanecemos en una posición estática 8 tiempos - Caminamos hacia atrás, a tiempo con la música, durante una frase musical (8 tiempos)

Trabajo en canon: dividimos la clase en 4 grupos (A, B, C, D) cada 8 tiempos entrará en escena un grupo manteniendo el esquema de movimiento establecido (desplazamiento hacia delante, secuencia de movimiento original, posición estática, desplazamiento hacia atrás).

Esta es solo una propuesta de las diseñadas para el desarrollo de nuestras sesiones. El objetivo con este trabajo se centra crear movimientos nuevos para la danza, pero no proponiéndolos nosotros como profesores, sino incentivando a los estudiantes a que construyan su propio vocabulario para la danza. Debemos aclarar que aunque en un principio todo movimiento es válido, a medida que se avanza en el trabajo son los propios estudiantes los que seleccionan entre los movimientos creados por ellos, abandonando algunos o transformándolos; de este modo también se convierten en críticos de su propia obra.

REFLEXIONES DE LOS ESTUDIANTES

Al finalizar algunas sesiones se solicitó de los estudiantes que tras unos minutos de reflexión escribieran en un folio, de forma anónima, las sensaciones que habían experimentado durante la práctica, las ideas que le habían surgido o alguna nueva propuesta que desearan realizar; a continuación señalamos las aportaciones que consideramos más interesantes.

“Al principio estaba un poco perdido, luego se me han ido ocurriendo cosas y me he dejado llevar por la imaginación y por el clima que se respiraba en el aula,.... lo he flipao”

“Hoy he sentido de todo, me he agobiado, me he bloqueado, me he reído, me he atrevido a hacer movimientos míos delante de todos, me he demostrado a mi misma que puedo con estas cosas”

“La experiencia de hoy... me quedo sin palabras... Al principio pensé..., “las cosas de Aurora”,...y esto, ¿para qué sirve?, luego poco a poco me he ido metiendo y he perdido la noción del tiempo y casi de la realidad..., a ver como entro yo ahora a la siguiente clase. Ha sido genial, lo volvería a repetir”

“Me ha gustado la sesión pero me sigue dando un montón de vergüenza, ¿cuando la voy a perder? Me siento patoso cuando me muevo, pero seguiré en esta lucha... ¡qué remedio!”

“Cada día entro asustado a esta clase, ¿qué pasará hoy?, lo estoy pasando mal, pero también me voy con la sensación de haber superado otra prueba. A algunos nos vas a matar; aún así gracias.”

“Este tipo de actividad, pienso que ha despertado la creatividad en cada persona y en cada grupo, quizás los resultados no sean muy buenos pero durante el proceso se aprende un montón”

“Me gustaría seguir haciendo cosas así, sin ningún estilo estricto, con normas menos complejas, con esta historia de la improvisación, y actuando para nosotros”

“A mi todo lo que sea integrar pasos de baile con nuestro propio bagaje y adaptarlo a nuestras posibilidades me parece fantástico y sobretodo cuando hay una intención de comunicar algo. Nunca había entendido la danza así.”

“Me he metido tanto en mi papel que casi no me he dado cuenta que había público. Me llama la atención lo largo que parece cuando los estás preparando y lo corto que resulta cuando lo representas”

REFLEXIONES PERSONALES

La improvisación como técnica educativa para la danza puede estar orientada de diversas formas; las más habituales son dos: la orientación libre y la orientación focalizada.

En la primera generalmente se utiliza un estímulo sonoro, tema musical, ritmo percutido, etc. y se insta al alumno/a a se mueva libremente; habitualmente lo que ocurre es que el alumno/a rescata movimientos que ya conoce y los adapta al ritmo marcado, o bien, evoluciona por el espacio sin tener mucha conciencia de sus movimientos, en el peor de los casos puede quedar bloqueado o simplemente se dedica a imitar los movimientos que ve en sus compañeros.

En la orientación focalizada se ofrecen una serie de estímulos de manera progresiva, que no buscan el resultado de un producto final concreto sino que actúan como focos de atención hacia los que se dirige nuestro pensamiento/movimiento.

Una vez que disponemos de dos o más estímulos externos (p.e. un tema musical y movimientos que determinen líneas curvas) dependerá de nuestra capacidad motriz y expresiva la elaboración de movimientos propios. Otro aspecto que influye en este trabajo es la superación de mostrarse ante el grupo, el miedo al ridículo o simplemente a ser observados por los demás. Todo esto mejora con la costumbre, con el hábito, cuantas más veces mostremos la forma de expresarnos corporalmente a los demás lo haremos con más seguridad, nuestros movimientos serán más naturales, fluidos y originales.

Por último, consideramos interesante señalar el desarrollo de la imaginación motriz. A veces los alumnos/as me han comentado: -Ya no sé que hacer; no tengo más movimientos y los que hago no se le puede llamar danza-. Siempre hay una respuesta más cuando una actividad plantea al mismo tiempo límites encauzadores sin exigir límites rígidos. Suelo contestarles, que aquí no importan los resultados sino las vivencias y que si lo que haces lo disfrutas el producto siempre será interesante.

La idea que intento transmitirles queda de alguna forma recogida en la siguiente cita de Goethe: “Si piensas que puedes o sueñas que puedes, empieza. La osadía posee genialidad, poder y magia. Atrévete a hacer y el poder te será dado.”

Bibliografía

  • Antolín, L. (2001). La danza y las actividades coreográficas en la enseñanza. Coruña: Centro Galego de Documentación e Ediciones Deportivas.
  • Castañer, M. (2000). Expresión corporal y danza. Barcelona: INDE
  • Diccionario de las Ciencias del Deporte. (1992). Málaga: Unisport.
  • Diccionario de la Lengua Española. Real Academia Española (1992). Madrid: Espasa Calpe.
  • Forsythe, W. (2003) Improvisation Technologies. A tool for the Analytical Dance Eye. Köln: Deustche Tanzarchiv Köln.
  • Garcia Ruso, Mª H. (1997). La danza en la Escuela. Barcelona: INDE.
  • Haffner, N. (2004) Zeit erkennen En Sigmund G. (2004) William Forsythe. Denken in Bewegung. Berlin: Henschel
  • Mcmanus, T. (2004) Enemy von innen. En Sigmund G. (2004) William Forsythe. Denken in Bewegung. Berlin: Henschel
  • Wigmann, M. (2002). El lenguaje de la danza. Barcelona: Aguazul.

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