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11 jun 2012

Sobrepeso y obesidad en adolescentes a nivel europeo

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El aumento dramático del peso corporal en todas las edades de la población ha sido calificado por la Organización Mundial de la Salud (WHO – OMS de aquí en adelante) como una epidemia global con graves consecuencias para la Salud Pública (OMS, 1998 y 2000).
Autor(es): Tomás García Calvo, Pedro Antonio Sánchez Miguel, Ruth Jiménez Castuera, Estefanía Martín Clemente
Entidades(es): Facultad de Ciencias de la Educación (Sevilla)
Congreso: VII congreso internacional sobre la enseñanza de la educación física y el deporte escolar
BAdajoz 2007
ISBN: 9788461184170
Palabras claves: Evaluación, Educación Primaria, enseñar a pensar, reflexión sobre la acción, toma de conciencia.

Sobrepeso y obesidad en adolescentes a nivel europeo

1.- Introducción:

El aumento dramático del peso corporal en todas las edades de la población ha sido calificado por la Organización Mundial de la Salud (WHO – OMS de aquí en adelante) como una epidemia global con graves consecuencias para la Salud Pública (OMS, 1998 y 2000). Esta tendencia es en gran parte el resultado de la disminución de la actividad física en la población joven y adulta, asociada con cambios en sus hábitos de alimentación a causa de cambios ambientales. Estos cambios están relacionados con la creciente industrialización, el desarrollo económico y la globalización del mercado de alimentos. Las autoridades de los países industrializados son concientes de que las consecuencias derivadas de tales cambios solamente se podrán contrarrestar con decisiones políticas contundentes (Ries, 2005). Es de suma importancia identificar a los adolescentes como grupo clave para la prevención del sobrepeso y de la obesidad en el que deben centrarse las actuaciones e intervenciones.Los niveles de sobrepeso y obesidad han aumentado considerablemente desde la década de los ochenta del siglo pasado. Los datos conocidos desde hace tiempo sugieren que la tasa de sobrepeso en la población se ha duplicado desde entonces. En cuanto a la obesidad, la tasa ha aumentado 4 veces en algunas regiones europeas. Cerca de un 25% de los niños en edad escolar sufren sobrepeso en los 25 países de la Unión Europea, con una subida de unos 400.000 casos anuales (Lobstein y col. 2005; Lobstein y Baur, 2005). Conforme aumentan los niveles de sobrepeso y obesidad en la población juvenil, los efectos que tienen sobre la salud se reflejan de forma cada vez más evidente. Los jóvenes obesos están expuestos a mayores riesgos de contraer enfermedades cardiovasculares, diabetes, asma e hipertensión. Si la obesidad persiste hasta la edad de adulto, se asocia incluso con riesgos de mortalidad prematura debido a la incidencia de las enfermedades citadas anteriormente (Reilly, 2005). Según Lehrke y col. (2005) y Reilly (2005), los efectos psicológicos de la obesidad quizás tengan mayor incidencia sobre los jóvenes que los efectos meramente físicos. Lehrke (2005) asocia la obesidad con una baja autoestima, bajo bienestar psicológico, un alto nivel de quejas psicosomáticas y baja satisfacción con la propia vida. A los jóvenes obesos no les gusta su propio cuerpo, se sienten tristes y solos, sufren ansiedad, están inseguros y no tienen tantos contactos sociales como sus compañeros con un peso normal. Según este autor alemán, las diferencias de bienestar psicológico dentro del grupo de jóvenes obesos están relacionadas con el grado de obesidad, mientras más aumenta el índice de masa corporal (IMB), peor la valoración del bienestar psicológico. Las estrategias para la prevención de la obesidad podrían tener un mayor impacto si estuviesen dirigidas a los adolescentes por diversas razones. Por una parte debido a su crecimiento, los adolescentes tienen más posibilidades de volver a parámetros de desarrollo normales si se controla su peso. Por otra parte, los hábitos de vida se forman en la niñez y su desarrollo se prolonga hasta la adolescencia, además puede que los jóvenes sean más flexibles en cuanto a cambios en sus estilos de vida (Steinbeck, 2001). Con el fin de desarrollar y realizar las más efectivas estrategias de intervención, es imprescindible identificar y controlar el desarrollo del sobrepeso y de la obesidad entre adolescentes.

2.- Sobrepeso:

Janssen (2004) calculó el índice de masa corporal (IMC) de los alumnos de 11- 16 años a nivel europeo definiendo los valores de preobesidad (según valores de 25 – 29,9 para IMC de adultos) y obesidad (según valores de IMC en adultos de más de 30 años). La figura 1 muestra los porcentajes de adolescentes de 11-16 años con sobrepeso. (preobesos y obesos). Figura 1. Sobrepeso y obesidad en adolescentes a nivel europeo

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 4

Parece existir un patrón geográfico del sobrepeso, con una variación enorme entre los diferentes países y regiones europeas (4-32%). El estudio identificó una tasa particularmente alta del sobrepeso en países como el Reino Unido, España, Portugal y Malta con los valores más altos (32%). Los países europeos escandinavos y centrales tenían una proporción más baja de alumnos con sobrepeso, y las tasa más bajas se dieron en los países de los estados bálticos y del este. Hay una relación clara entre la preobesidad y el desarrollo de la obesidad; los países con porcentajes más altos de preobesidad también presentan unos porcentajes más altos para la obesidad.

2.1. Diferencias socioeconómicas:

¿Por qué tener en cuenta los determinantes socioeconómicos de la salud de los adolescentes y su influencia sobre el sobrepeso? Los adolescentes de grupos socioeconómicos más pobres tienen menos oportunidades de mantener y de promover su propia salud. Por las siguientes razones:

-Ambiente poco favorable para un crecimiento y desarrollo sano;

-Poco acceso a una enseñanza de calidad y pocas oportunidades para estudios superiores, con niveles muy bajos en el resto de los miembros de la familia;

-Precariedad económica en el hogar y pocas oportunidades de trabajo;

-Continuidad generacional de niveles socioeconómicas bajos y de problemas de salud asociados;

-Exposición creciente a hábitos poco saludables tales como fumar, consumo de drogas, mala alimentación, carencia de actividad física;

-Niveles de autoestima bajos (Ries, 2005).

La tendencia general en el mundo desarrollado consiste en relacionar de forma invertida obesidad y niveles socioeconómicos bajos (Reilly, 2005; Davison y Birch, 2001). En contraste con esta tendencia, los niños con un nivel socioeconómico más alto en la mayoría de los países en vías de desarrollo tienen mayor riesgo de sufrir obesidad (Sobal y Stunkard, 1989). La mayor incidencia del nivel socioeconómico sobre los niveles de sobrepeso se da en la población de hasta 11 años ya que probablemente estos factores tienen un impacto más pronunciado en niños que en adolescentes.

3.- Hábitos de alimentación:

Una dieta equilibrada y apropiada durante la niñez y la adolescencia reduce probablemente el riesgo de tener sobrepeso u obesidad (OMS, 2003). Las recientes investigaciones de la OMS presentan los siguientes datos: El porcentaje de los adolescentes que desayunan cada mañana en días de clase estaba en un 69% para los chicos y en un 60% para las chicas. Existen grandes diferencias entre los países de la Unión Europea y una disminución de estos valores hasta la edad de 15 años (9% chicos, 17% chicas), alcanzando en Holanda esa baja valores de hasta el 29 % en chicas de esa edad. (OMS, 2003). En cuanto a la ingesta de dulces y bebidas azucaradas, de media el 32% de los chicos y el 25% de las chicas beben a diario bebidas azucaradas. En países como Malta, Holanda, Eslovenia y Escocia (Reino Unido) los niveles de ese consumo suben hasta el 40%. Casi un 33% de los adolescentes ingiere dulces una o más veces al día, y una proporción similar (29%) consume tales alimentos una vez por semana o menos. Mientras en los países escandinavos comen menos dulces, en países como Malta (54%), Escocia (45%) e Irlanda (49%) encontramos los valores más altos de consumidores diarios.

La proporción total de adolescentes que come frutas durante cinco días o más a la semana es del 45% para los chicos y el 51% para las chicas (variaciones del 30% al 67%) En casi todos lo países las chicas comen más fruta que los chicos, pero constatamos una variación geográfica considerable. (OMS, 2003).

3.1. Diferencias socioeconómicas en los hábitos de alimentación:

Un estudio de Vereecken y col. (2005), revela que el consumo de fruta aumenta con el nivel socioeconómico de la familia y el nivel ocupacional parental. El mismo estudio demuestra que los hijos de padres con un estado ocupacional más alto tienen un porcentaje más bajo de consumo de bebidas azucaradas en los países de Europa del norte, del sur y del oeste, pero no en los países de Europa central y del este, donde se encontró un aumento significativo en el consumo de bebidas azucaradas con el aumento de la riqueza familiar. En otro estudio, Janssen y col. (2004) reflejan que un alto porcentaje de alumnos canadienses con niveles de formación inferiores a la Educación Secundaria tiene hábitos alimenticios no saludables. Por el contrario, esta relación no se confirmó a nivel individual en cuanto a recursos y percepción del bienestar social de la familia. Gabhainn y col. (2002) por su parte no encontraron ninguna relación entre la alimentación de adolescentes irlandeses y su edad y pertenencia a una clase social determinada. Las investigaciones realizadas hasta la fecha sugieren que se requiere un trabajo más en profundidad para poder entender completamente la relación entre el nivel socioeconómico y los hábitos alimenticios en los países europeos para poder dirigir mejor las diferentes estrategias de prevención de la obesidad.

3.2. Relación entre hábitos alimenticios y sobrepeso:

Elgar y col. (2005) destacan la relación entre obesidad, comer entre horas y saltarse el desayuno. Los adolescentes obesos del País de Gales, objeto de su estudio, afirman que desayunan dos veces menos que sus compañeros de peso normal. Un estudio elaborado en Noruega por Andersen y col. (2005), subraya que los niños que desayunan a diario son menos obesos que aquellos que se saltan el desayuno 2 o más veces por semana. Veugelers y Fitzgerald (2005) encontraron una relación significativa entre obesidad y el hecho de comprar el almuerzo en el colegio o instituto. Afirman que los alumnos que no traían su almuerzo de casa y por tanto lo compraban en el centro escolar, tenían unos niveles de sobrepeso más altos que los compañeros que sí lo traían de casa.

4.- Actividad física (AF) – estilo de vida activo:

"Los europeos tenemos una predilección elevada por los estilos de vida sedentarios, y esto supone un importante impacto en la mortalidad de la población. Existen grandes diferencias geográficas: en los países del norte realizan mayor AF en sus ratos de ocio y en los del sur están más acostumbrados a una vida sedentaria, con Portugal a la cabeza. …. España es uno de los países europeos más reacios a modificar sus hábitos sedentarios. Hay una elevada proporción de personas contrarias a realizar cambios favorables en su nivel de AF, superior a la de los países de nuestro entorno " (Varo, 2002) Indudablemente la AF tiene unos efectos muy positivos sobre la salud del niño y del adolescente. Este dato se evidencia por ejemplo en los efectos beneficiosos de la AF sobre la acumulación de grasa en niños y adolescentes de peso normal y con sobrepeso (Strong y col. 2005). Según la OMS (2003), en el año 2002 en la Unión Europea un 34% de los adolescentes de 11-16 años practicaban alguna actividad física de unos 60 minutos de duración durante 5 o más días a la semana, aunque en varios países como Francia y Bélgica (flamenca), los niveles bajaban hasta 12% y 26 % respectivamente. La media de práctica de AF se situaba en 4,1 días a la semana con mínimo 60 minutos para los chicos y 3,5 días para las chicas, pero había mucha diferencia entre los distintos países participantes en el estudio de la OMS. Citaremos aquí brevemente algunos resultados: Bélgica (flamenca) – 3,4 días, Irlanda – 4,9 y 2.7 días en Francia La frecuencia de la actividad física bajó con la edad, siendo más evidente entre las chicas. La figura 2, refleja los datos del Eurobarometer (2006) en cuanto al porcentaje de la población que no alcanzaba las recomendaciones de 30 minutos de AF moderado al día.

Figura 1. Sobrepeso y obesidad en adolescentes a nivel europeo

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 4

Fig. 2: Porcentaje de la población europea que no alcanza las recomendaciones de 30 minutos de AF moderado al día. (Eurobarometer, 2006)

4.1. Sedentarismo:

Es evidente que el aumento del sedentarismo entre niños y adolescentes fomenta unos niveles de sobrepeso y obesidad más elevados ya que el gasto energético se reduce mientras que la ingesta de calorías sigue siendo la misma. Más del 26% de los participantes en el estudio de la OMS (2003) afirma que ve durante más de 4 horas al día la televisión (TV), y hasta el 45% durante los fines de semana. En todos los países participantes, los chicos presentan altos niveles (más de 3 horas al día) de uso del ordenador durante la semana (chicos 21% y chicas 7%) y durante los fines de semana (chicos 35% y chicas 15%). La diferencia visible en el género aparecía en todas las edades, pero era más pronunciada a la edad 15 años. Otros estudios más recientes (Janssen y col. 2006, Vereecken y col., 2006; Inchley y col., 2005), analizan las relaciones entre el nivel socioeconómico y las horas que pasan los adolescentes delante de la TV. Vereecken y col. (2006) encontraron que los adolescentes con el nivel socioeconómico más bajo pasaban más tiempo viendo la TV.

4.2. Relación entre actividad física, sedentarismo y sobrepeso y alimentación:

La mayoría de los estudios que examinan la relación entre sedentarismo, sobrepeso y obesidad encontraron una relación positiva entre las horas de ver TV y el exceso de peso corporal (Andersen y col., 2005; Vergeulen y Fitzgerald, 2005). Elgar y col. (2005) mostraron en adolescentes en Inglaterra que el comportamiento sedentario y la actividad física en la adolescencia temprana tienen influencia sobre la masa corporal en edades más avanzadas. Janssen y col. (2005) confirman esa relación afirmando que se da una mayor frecuencia de horas de TV entre los adolescentes con sobrepeso que en una población con peso normal. Los resultados de un estudio de la OMS (2003) mostraron que los que ven más TV consumen más dulces y bebidas azucaradas y comen menos frutas y verduras diariamente (Vereecken y col., 2006). Igualmente Yannakoulia y col. (2004) encontraron una relación positiva entre ver TV y el consumo de alimentos poco saludables en un estudio en adolescentes griegos.

5. Bienestar psicológico y sobrepeso:

Aunque la mayoría de los jóvenes se consideran satisfechos con sus vidas, las diferencias geográficas en el estudio de la OMS (2003) son importantes, alcanzando los valores más altos de satisfacción en Finlandia y Holanda y los niveles más bajos en Letonia, Lituania y Ucrania (Hansen y col., 2003). El mismo estudio encontró una relación significativa entre sobrepeso, obesidad y problemas psicológicos. Los adolescentes obesos tenían una peor percepción de su salud mental que adolescentes con peso normal. Los análisis de los datos de la OMS (2003) y de los estudios europeos relacionados demuestran que la obesidad está asociada a las quejas psicosomáticas recurrentes múltiples (Ravens-Sieberer y col., 2003).

 

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Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº11.

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Bibliografia

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