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8 may 2006

Valoración de la condición física en un grupo de mayores de 65 años activos.

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El envejecimiento de la población es un gran triunfo pero también uno de los mayores desafios de la humanidad. A los perjuicios sobre la salud y capacidad funcional del envejecimiento se suma el sedentarismo frecuente en este grupo de población.
 
Autor(es): Juan José Crespo Salgado; Pablo Casal Nuñez, Iria Vieiria, Francisco Comesaña; Diego Perez Neira, Diego Pio Vaquero; Fernando Vazquez, Tamara Rial Rebullido.
Entidades(es): Servizo Deportes Universidade de Vigo – Programa Municipal de “Activide Física para persoas mayores” del Concello de Vigo.
Congreso: II Congreso Internacional de las Ciencias del Deporte
Pontevedra- 08-10 de Mayo de 2006
ISBN: 978-84-612-3518-6
Palabras claves: Envejecimiento. Ejercicio Físico. Test físicos. Valoración funcional. Mayores.

Resumen

El envejecimiento de la población es un gran triunfo pero también uno de los mayores desafios de la humanidad. A los perjuicios sobre la salud y capacidad funcional del envejecimiento se suma el sedentarismo frecuente en este grupo de población. El ejercicio físico realizado de forma adecuada mejora la salud y la capacidad funcional de las personas mayores (envejecimiento activo). La capacidad funcional de los mayores se puede valorar con pruebas sencillas adaptadas a este grupo etario. Se le ha realizado, a un grupo de mujeres y varones mayores de 65 años que llevan varios años en programa municipal de ejercicio multicomponente, seis pruebas de la bateria de test de valoración de capacidad funcional, la Senior Fitness Test de Rikli y Jones, 2001. Excepto en los test de flexibilidad de hombros y miembro inferior, hemos encontrado buenos resultados en la fuerza de brazos y piernas, la resistencia y el equilibrio dinámico.

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Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº8.

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INTRODUCCIÓN:

El envejecimiento poblacional es uno de los más grandes triunfos de la humanidad y también uno de los mayores desafios. Para el 2010 se prevee que el 15% del total tendrá más de 65 años (Ministerio de Asuntos Sociales, 1990). Los estilos de vida se relacionan a su vez con los principales factores de riesgo de la mayoría de los problemas de salud pública actuales, especialmente en los países occidentales. Los cambios socioeconómicos y culturales, los numerosos avances tecnológicos, han supuesto un nuevo estilo de vida en la población. Los niveles de vida de los sujetos, por otra parte han supuesto una serie de riesgos para la salud puesto que esta tecnología ha incorporado nuevos conceptos de confort y bienestar, modificando el estilo de vida de los individuos, y no necesariamente mejorando su calidad de vida a largo plazo. Los recursos sanitarios dedicados a la población mayor son cada día más importantes, la esperanza de vida es cada día mayor, pero se incrementan los años de vida no autónoma, es decir, con algún grado de dependencia. Cada vez son más las personas de 70 o más años que tienen dificultades para desarrollar las tareas de la vida diaria (U.S. Department of Health and Human Services, 2000). Con los conocimientos científicos actuales sabemos que las discapacidades asociadas al envejecimiento pueden prevenirse o retrasarse. Así, en los últimos veinte años, las tasas de discapacidad asociadas con el envejecimiento en los países más desarrollados disminuyeron de forma significativa gracias a la implementación de programas de envejecimiento activo. El envejecimiento activo es el proceso por el cual se optimizan las oportunidades de bienestar físico, social y mental durante toda la vida con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable, la productividad y la calidad de vida en la vejez (WHO/OMS, 2001). Mantener la autonomía es el principal objetivo tanto para los individuos como para las administraciones afectadas (bienestar social, sanidad). La salud en las personas mayores como mejor se mide es en términos de función, siendo la capacidad funcional mejor indicador de salud que la prevalencia de enfermedades (WHO, 1959). La capacidad funcional de las personas mayores es crucial con respecto a la forma en que pueden llevar a cabo y soportar las actividades de la vida diaria o de participar en programas de actividad física, que a su vez afectan a su calidad de vida. Para valorar la capacidad funcional de las personas mayores se utilizan con buenos resultados una serie de pruebas incluidas en la batería Senior Fitness Test (Rikli y Jones, 2001), ya que ha sido ampliamente testada en USA y las pruebas que incluye resultan fáciles de aplicar, seguras y válidas.

MATERIAL Y MÉTODO:

Hemos estudiado, durante el mes de enero de 2008, a un grupo de mujeres (n=94) y varones (n=25) mayores de 65 años, inscritos en el “Programa de ejercicio físico para mayores del Concello de Vigo” -dos días a la semana de ejercicios en sala y dos de actividades acuáticas, durante nueve meses-. A todas y todos se les realizó medida de peso y talla calculando el IMC (peso/talla2) y las seis pruebas de la batería de Rikli y Jones (2001) para valoración de su capacidad funcional. Esta bateria incluye las siguientes pruebas: 1) valoración la Fuerza de miembros superiores (con la persona sentada, se le pide que realice en 30 seg el mayor número de flexiones de codo con una pesa de 5 lb en mujeres y 8 lb en varones; 2) valoración de la Fuerza de miembros inferiores (con la persona sentada, se le indica que se levante y se siente, sin ayuda de brazos, el mayor número de veces durante 30 seg); 3) valoración de la Flexibilidad de hombros llevando ambas manos a la espalda (“back strach”) y midiendo la separación entre los dedos medios de ambas manos; 4) valoración de la Flexibilidad de columna dorso-lumbar e isquiotibiales mediante el test “chair sit and reach” (sentados alcanzar la punta del pie con rodilla en extensión),; 5) Valoración de la Resistencia mediante el test de Caminar durante 6 min al mayor ritmo posible (“Walk test”); y 6) Medir la agilidad o el equilibrio dinámico mediante un test de caminar de ida y vuelta desde posición de sentado (similar al “timed up and go”) -levantarse, caminar hasta 2,44 m y volver a sentarse, lo más rápidamente posible, cronometrando el tiempo-. Hemos calculado la media y desviación estandar de la media de todas las variables analizadas. Además se comparó el resultado de cada prueba con los valores percentilados de la población americana -Rikli y Jones, 2001-, ya que actualmente no contamos con valores de referencia de nuestra población.

RESULTADOS:

La edad media de las mujeres es de 73,7 años (DE:±5,0 años), y la edad media de los varones es de 72,3 años (DE: ±4,9 años). Comparados los resultados del grupo estudiado con los percentiles del estudio de Rikli y Jones solamente en una de las seis pruebas (flexibilidad de hombros ) los resultados están por debajo del percentil 25 (nivel señalado como de riesgo), y esto tanto en mujeres como en varones. Las mujeres en la prueba de fuerza de brazos se situan por encima del percentil 75 (nivel señalado como muy bueno). En el resto de las pruebas tanto varones como mujeres se situan ligeramente por encima del percentil 50 del estudio de Rikli y Jones (resultados considerados como normales). Al analizar la relación del peso y la talla (Indice de Masa Corporal/IMC) hemos encontrado un IMC medio de 29,8 ±4,5 kg/m2 en mujeres (con 46,8% de mujeres obesas) y un IMC en varones de 27,9±3,0 kg/m2 y solamene un 12% de varones obesos. Cuando analizamos al grupo de mujeres, más numeroso (algo habitual en la mayoría de programas municipales de ejercicio), el grupo de 65 a 69 años tiene mejores resultados en el test de flexibilidad de hombros y resistencia, el grupo de 70 a 74 años tiene mejores resultados en fuerza de piernas y equilibrio dinámico, y el grupo de mayores de 80 años, tiene peores resultados en todas las pruebas excepto en flexibilidad del miembro inferior (“chair sit and reach”) –ver tabla 1 y 2-.

DISCUSIÓN:

Durante el proceso de envejecimiento, y sobre todo en mayores sedentarios, se produce un deterioro de las capacidades funcionales, por disminución sobre todo de la masa muscular, acarreando consecuencias negativas para la calidad de vida. En la actualidad existen pocas prubas para evaluar la condición física que estén adaptadas a las características de las personas mayores. En nuestro estudio se utilizó la Señor Fitness Test de Rikli y Jones (2001), porque evalua los principales componentes de la condición física saludable, abarca un amplio rango de niveles de condición física y propone estándares de referencia para la comparación de resultados. En cuanto a los resultados, los varones presentan valores superiores de fuerza, resistencia y agilidad, y peores en flexibilidad de miembro superior e inferior, de forma muy similar a otros estudios (Garatachea et al, 2004; Bernardos et al, 2007). Al estudiar las mujeres según diferente grupo etario, hemos encontrado mejores resultados en el grupo de 70 a 74 años, tanto en la fuerza como en la agilidad, mientras que la resistencia y la flexibilidad disminuyen en todos los tramos de edad. En cuanto al indice de masa corporal, encontramos niveles algo más bajos que en el estudio de población mayor cordobesa inscrita en programa municipal de ejercicio (Viana et al, 2004) y similares al estudio de una población también gallega (Camiña et al, 2000). Futuras investigaciones y trabajos sobre la influencia de programas de actividad física adaptada a esta población mayor serán necesarios para comprobar hasta que punto estos programas pueden atenuar los efectos propios del envejecimiento.

CONCLUSIONES:

La valoración de las capacidades funcionales del grupo estudiado mediante el Senior Fitness Test nos muestra que los hombres tienen mejores resultados en fuerza, agilidad y resistencia que las mujeres, y que las mujeres tienen mejor resultado en flexibilidad. En general, en nuestro estudio encontramos buenos niveles de fuerza, resistencia y agilidad y una flexibilidad muy limitada (sobre todo de hombros). El conocimiento de las características individuales nos ha permitido implementar medidas para tratar de mejorar la flexibilidad sabiendo que las personas mayores todavía son capaces de mejorar algunos aspectos de su condición física.

Tabla 1.-Valores medios de las diferentes pruebas del Senior Fitness Test en un grupo de mujeres integradas en el programa municipal de ejercicio (por grupos erarios):

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 8

Tabla 2.-Valores de las diferentes pruebas del grupo inscrito en el programa municipal de ejercicio (mujeres y hombres), expresados en percentiles con respecto al estudio de Rikli y Jones (2001):

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 8

Bibliografía

  • Ministerio de Asuntos Sociales (1990). La Tercera Edad en España: Necesidades y Demandas. Un análisis de la encuesta sobre necesidades sociales y familiares de la tercera edad. Madrid: Instituto Nacional de Servicios Sociales.
  • U.S. Department of Health and Human Services. (2000). Healthy People 2010. 2nd ed.With Understanding and Improving Health and Objectives for Improving Health. 2 vols.Washington, DC: U.S. Government Printing Office.
  • WHO/OMS (2001). Health and ageing: a discusión paper. Departamento de Promoción de la Salud, Prevención y Vigilancia de las Enfermedades no contagiosas.
  • WHO (1959). The public health aspects of the aging of the population. Copenhague: World Health Organization.
  • Rikli RE, Jones CJ. (2001). Senior Fitness Test Manual. Champaign IL: Human Kinetics.
  • Garatachea N, Val R, Calvo I, de Paz JA. (2004). Valoración de la condición física funcional mediante el Senior Fitness Test, de un grupo de personas mayores que realizan un programa de actividad física. Apunts, Ed. Fís. Dep. 76, 22-26.
  • Bernardos C, Méndez R, Lara MT, Garcia S (2007). Proyecto de investigación sobre los benefícios de la actividad física en personas mayores, a través del programa movinivel. Comunicación en la XI Internacional Conference Egrepa 2007, 18-20 october, Pontevedra, Spain.
  • Viana BH, Gomez I, Paniagua MV, Da Silva ME, Nuñez V, Lancho JL (2004). Características antropométricas y funcionales de indivíduos activos, mayores de 60 años, participantes em um programa de actividad física. Ver Esp Geriatr Gerontol; 39 (5): 297-304.
  • Camiña F, Cancela JM, Romo V. (2000). Pruebas para evaluar la condición física en ancianos (batería ECFA): su fiabilidad. Rev. Esp. Geriatr. Gerontol. 35, 205-216.

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