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18 may 2012

Valoración del morfotipo raquídeo en jugadores de fútbol

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La morfología del raquis en el plano sagital se caracteriza por la presencia de unas curvaturas con un intervalo de grados considerados normales (Kapandji, 1980). En algunos casos, estas curvas aumentan o disminuyen su magnitud dando lugar a desalineaciones raquídeas (Tüzün et al., 1999).

Autor(es):Raquel Vaquero-Cristóbal1, Jose María Muyor2, Fernando Alacid1, Pedro Ángel López-Miñarro3.
:1 Facultad de Ciencias del Deporte. Universidad de Murcia.; 2 Facultad de Educación. Universidad de Almería.; 3 Facultad de Educación. Universidad de Murcia.

Congreso: IV Congreso Internacional de Ciencias del Deporte y la Educación Física. (VIII Seminario Nacional de Nutrición, Medicina y Rendimiento Deportivo)
Pontevedra, España, 10-12 Mayo 2012
ISBN: 978-84-939424-2-7
Palabras Clave: :Postura, curvaturas sagitales, columna vertebral, deporte.

Valoración del morfotipo raquídeo en jugadores de fútbol

RESUMEN COMUNICACIÓN/PÓSTER

El objetivo fue valorar la disposición sagital del raquis torácico y lumbar, así como la inclinación pélvica, en futbolistas. A un total de total de 34 sujetos (16 futbolistas que jugaban en la 3ª división del fútbol español y 18 sujetos sedentarios) se les evaluó, mediante un Spinal Mouse, la morfología sagital del raquis torácico, lumbar y pelvis en bipedestación y en flexión máxima del tronco en sedentación con rodillas extendidas (test sit-and-reach). Los valores del raquis torácico fueron menores en los futbolistas en ambas posiciones. Respecto al raquis lumbar, los valores en el test sit-and-reach fueron mayores en los futbolistas. La inclinación pélvica fue menor en los futbolistas en el test sit-and-reach y mayor en bipedestación respecto al grupo de sedentarios.

Se encontraron diferencias significativas (p<0,05) entre los futbolistas y el grupo control en la disposición del raquis torácico en flexión máxima del tronco en sedentación con rodillas extendidas (test sit-and-reach) y en la disposición del raquis lumbar y la inclinación pélvica en bipedestación. Los porcentajes de futbolistas y sedentarios con hipercifosis torácica en bipedestación fueron del 50% y 52,5%, respectivamente. En cuanto al raquis lumbar en bipedestación, predominaron las angulaciones consideradas normales. En el test sit-and-reach, se encontró un mayor porcentaje de morfotipos cifóticos leves o moderados. Lo mismo sucedió en la curva lumbar, aunque la mayoría de los futbolistas mostraron un morfotipo normal. En conclusión, la morfología sagital del raquis en futbolistas se caracteriza por una tendencia a la hipercifosis torácica. En cuanto a la curva lumbar en bipedestación existe un alto porcentaje de ángulos normales. Es preciso adoptar medidas de intervención postural para mejorar la morfología raquídea del raquis torácico en futbolistas.

Introducción

La morfología del raquis en el plano sagital se caracteriza por la presencia de unas curvaturas con un intervalo de grados considerados normales (Kapandji, 1980). En algunos casos, estas curvas aumentan o disminuyen su magnitud dando lugar a desalineaciones raquídeas (Tüzün et al., 1999).
Algunos cambios en el morfotipo raquídeo suponen una alteración de las curvaturas sagitales del raquis, aumentando el riesgo de repercusiones raquídeas (Cil et al., 2005; Masharawi et al., 2010; Pastor, 2000; Ferrer, 1998) que afectarán al rendimiento deportivo y la calidad de vida de los deportistas. La disposición sagital del raquis influye en las propiedades mecánicas de los tejidos intervertebrales ante cargas compresivas y de cizalla (McGill, 2002).

Una disposición raquídea inadecuada generará un incremento de las fuerzas que inciden sobre los discos intervertebrales (Briggs et al., 2007), aumentando el riesgo de repercusiones en deportistas jóvenes (Hellström et al., 1990), al modificar la distribución de carga entre el núcleo pulposo y el anillo fibroso, entre el disco intervertebral y las articulaciones apofisarias, y por el aumento del estrés de tensión en los ligamentos intervertebrales. Las posturas y gestos técnicos específicos de un deporte también pueden influir en la extensibilidad isquiosural de los deportistas. En este sentido, Ferrer (1998) y Pastor (2000) encontraron una asociación significativa entre una reducida extensibilidad isquiosural y el porcentaje de repercusiones en el raquis lumbar y la charnela tóraco-lumbar de deportistas jóvenes.

La adopción de posturas específicas a una práctica deportiva concreta, así como la repetición sistemática de determinados gestos técnicos, pueden influir en la disposición sagital del raquis de los deportistas en diversas posiciones. Varios estudios han valorado el morfotipo raquídeo en deportistas, tales como nadadores (Pastor, 2000), gimnastas de rítmica (Kums et al., 2007; Nilsson et al., 1993; Ohlén et al., 1989; Martínez, 2004), futbolistas (Wodecki et al., 2002; Sáinz de Baranda et al., 2001; López et al., 2005), usuarios de salas de musculación (López-Miñarro et al., 2007a,c; 2008d), piragüistas (López-Miñarro et al., 2008a), remeros (Howell, 1984; Stuchfield y Coleman, 2006), esquiadores (Alricsson y Werner, 2006), piragüistas (López-Miñarro et al., 2008a; Muyor et al., 2011) y luchadores (Rajabi et al., 2008), encontrando adaptaciones específicas al deporte practicado.

Algunos estudios se centran en valorar el raquis torácico y/o lumbar en bipedestación, si bien otros amplían la valoración a posiciones de sedentación y flexión máxima del tronco con rodillas extendidas.
El morfotipo raquídeo específico de cada deporte, y las diferencias con respecto a grupos de sujetos de la misma edad que no practican actividades físico-deportivas, denotan adaptaciones posturales en función del deporte practicado, que varían dependiendo de las posturas específicas adoptadas y del volumen de entrenamiento, de tal modo que las curvas de mayor magnitud se relacionan con un mayor volumen (Wojtys et al., 2000).

Wodecki et al. (2002) en jugadores de fútbol que entrenaban al menos 4 horas semanales, encontraron una menor cifosis dorsal y una mayor lordosis lumbar que un grupo de sedentarios. En futbolistas profesionales, Sáinz de Baranda et al. (2001) encontraron un morfotipo raquídeo normal en bipedestación, si bien en flexión máxima del tronco con rodillas extendidas y sedentación asténica encontraron una mayor frecuencia de morfotipos raquídeos con una cifosis torácica aumentada. López et al. (2005) tras comparar una muestra de futbolistas juveniles y amateur, respecto a un grupo de sedentarios de la misma edad, refieren una mayor lordosis lumbar en bipedestación en los primeros.

En jugadores de fútbol sala, López-Miñarro et al. (2007b) encontraron que el morfotipo raquídeo en bipedestación y en flexión máxima del tronco tiende a la hipercifosis torácica.
Uetake y Ohtsuki (1998), en una muestra de 380 varones encontraron una cifosis torácica inferior a la media en jugadores de fútbol, mientras que la lordosis lumbar era normal, en contraposición a otros estudios realizados en futbolistas (Wodecki et al., 2002; López et al., 2005). Wojtys et al. (2000), tras analizar a 1744 niños deportistas de diversas disciplinas, encontraron que los futbolistas tenían los valores más altos de lordosis lumbar. Los niños del grupo control (no deportistas) presentaban los valores más reducidos. No obstante, estos estudios sólo evaluaron la postura de bipedestación.
Por todo ello, el objetivo del presente estudio fue analizar la morfología raquídea del raquis torácico, lumbar e inclinación pélvica en futbolistas de 3ª división, y compararlo con un grupo de sujetos sedentarios.

Material y método

Participantes
Un total de 34 sujetos (16 futbolistas que jugaban en la 3ª división del fútbol español y 18 sujetos sedentarios) participaron voluntariamente en este estudio (tabla I). Los criterios de inclusión, en el grupo de futbolistas, para participar en este estudio fueron: estar federados por la Real Federación Española de Fútbol en 3ª división masculina, tener un volumen de entrenamiento de al menos 2 horas al día, con una frecuencia de 5 días por semana, y un historial de entrenamiento en fútbol de más de 5 años de práctica ininterrumpida. Los criterios de exclusión fueron haber sido operado de la columna vertebral o musculatura isquiosural, tener alguna alteración raquídea estructurada diagnosticada o algún tipo de lesión en el momento de las valoraciones.
Tabla I. Características de la población.

Tabla I. Valoración del morfotipo raquídeo en jugadores de fútbol

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 21

 

Procedimiento
El estudio fue aprobado por la Comisión de Bioética de la Universidad de Murcia. Previamente a las mediciones, todos los sujetos fueron informados sobre los procedimientos y firmaron, voluntariamente, un consentimiento informado. A todos los participantes se les valoró la disposición angular de la curva torácica y lumbar y la inclinación pélvica en bipedestación y en flexión máxima de tronco en sedentación con rodillas extendidas (test sit-and-reach). Para ello se utilizó un Spinal Mouse® (Idiag, Switzerland). Cada sujeto fue valorado en ropa interior y descalzo. La temperatura del laboratorio donde se realizaron las mediciones fue estandarizada a 24º C. Las mediciones se realizaron en un orden aleatorio.

Previamente a las mediciones, el investigador principal identificó mediante palpación y marcó, con un lápiz dérmico, la apófisis espinosa de la séptima vértebra cervical (C7), así como la tercera vértebra sacra (S3). Para medir las curvas raquídeas, una vez que el sujeto se colocaba en la posición a medir, se guiaba el Spinal Mouse a lo largo del raquis, desde C7 hasta S3. El sistema digitalizaba el contorno de la piel sobre el raquis en el plano sagital, aportando información sobre la angulación global de las curvas raquídeas. En la curva lumbar, valores negativos indicaron angulaciones de concavidad posterior (lordosis), mientras que valores positivos correspondieron a una curvatura de convexidad posterior (inversión lumbar). Respecto a la inclinación pélvica, un valor de 0º correspondía a una posición vertical. Un ángulo mayor reflejaba una anteversión pélvica y valores negativos correspondían a una posición de retroversión pélvica.
POSTURAS

Bipedestación
Los sujetos se situaban de pie, con los hombros relajados, mirada al frente, los brazos a lo largo del tronco y con una apertura de los pies igual a la anchura de sus caderas. Para categorizar los valores angulares de la curva torácica en bipedestación en base a unas referencias de normalidad, se utilizó la propuesta de Mejia et al. (1996): cifosis torácica normal (entre 20º y 45º), rectificación torácica (< 20º), e hipercifosis torácica (> 45º). Respecto a la curva lumbar, valores entre 20º y 40º fueron considerados como lordosis normal, mientras que valores inferiores a 20º se consideraron como rectificación y valores superiores a 40º como hiperlordosis (Tüzün et al., 1999).

Test sit-and-reach
Para realizar el test, el deportista se situó en sedentación, con las rodillas extendidas y los pies separados a la anchura de sus caderas. Las plantas de los pies se colocaron perpendiculares al suelo, en contacto con el cajón de medición. En esta posición el deportista realizó una flexión máxima del tronco con rodillas y brazos extendidos. Las palmas de las manos, una sobre la otra, se tenían que deslizar sobre el cajón, hasta alcanzar la máxima distancia posible, manteniendo la posición durante 5 segundos. Al alcanzar la máxima distancia, se procedía a la medición de la morfología del raquis y pelvis mediante el Spinal Mouse. Para clasificar los valores angulares del raquis en el test sit-and-reach se utilizaron las referencias aportadas por Pastor (2000), que estableció, para la curva torácica, valores normales cuando eran inferiores a 67º, morfotipo cifótico leve entre 67 y 76º, y morfotipo cifótico moderado aquellos valores superiores a 76º. En cuanto a la curva lumbar, valores inferiores a 23º fueron considerados normales, mientras que valores entre 23 y 31º correspondieron a un morfotipo cifótico leve, y superiores a 31º un morfotipo cifótico moderado.

Análisis estadístico
La distribución de los datos fue inicialmente valorada mediante el test de normalidad de Shapiro-Wilk. Puesto que las variables seguían una distribución normal, se realizó un análisis estadístico en base a pruebas paramétricas. Para la obtención de los resultados se realizó una estadística descriptiva con la obtención de los valores medios y desviación típica. Para conocer las diferencias en la disposición del raquis entre futbolistas y el grupo control se realizó una prueba t de student para muestras independientes. Todos los datos fueron analizados usando el paquete estadístico “Statistical Package for the Social Sciences” (SPSS), versión 15,0.

Resultados

Los valores medios (± desviación típica) de la curva torácica y lumbar, así como de la inclinación pélvica, en las diferentes posiciones analizadas se presenta en la tabla II. Se encontraron diferencias significativas (p<0,05) entre los futbolistas y el grupo control en la disposición del raquis torácico en el test sit-and-reach y en la disposición del raquis lumbar e inclinación pélvica en bipedestación.
Los valores del raquis torácico fueron menores en los futbolistas en ambas posiciones. Respecto al raquis lumbar, los valores fueron mayores en los futbolistas en el test sit-and-reach y menores en bipedestación respecto al grupo de sendentarios. La inclinación pélvica fue menor en los futbolistas en el test sit-and-reach y en los sedentarios en bipedestación.
Tabla II. Valores medios (± desviación típica) de la disposición del raquis torácico y lumbar, e inclinación pélvica, en las posiciones valoradas.

Tabla II. Valoración del morfotipo raquídeo en jugadores de fútbol

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 21

 

SR: Test sit-and-reach; *p<0,05 respecto al grupo de futbolistas.
Al analizar los valores angulares en bipedestación en base a las referencias de normalidad, se encontró que en los futbolistas había el mismo número de casos de cifosis torácica normal (50%) que de hipercifosis (50%), mientras que en el grupo de sedentarios el porcentaje de hipercifosis fue ligeramente superior que el de cifosis torácica normal (52,50% vs 47,50%). En ninguno de los grupos se encontraron casos de rectificación torácica. En cuanto al raquis lumbar en bipedestación, predominaron las angulaciones consideradas normales (93,75% en el grupo de futbolistas y 77,50% en sedentarios). Un 6,25% de los futbolistas y un 5% del grupo de sedentarios tenían hiperlordosis lumbar, mientras que un 17,50% del grupo de sedentarios presentaba rectificación lumbar.

En el test sit-and-reach, un 43,75% de los futbolistas y un 27,50% del grupo de sedentarios tenían valores normales; un 18,75% de los futbolistas y un 35% de los sedentarios mostraban un morfotipo cifótico leve en la curva torácica; y un 37,50% de los futbolistas y sedentarios tenían un morfotipo cifótico moderado. En la curva lumbar, un gran número de participantes mostraron morfotipos cifóticos leves (37,50% en ambos grupos) o moderados (18,75% en futbolistas y 35% en el grupo de sedentarios). No obstante, la mayoría de los futbolistas mostraron un morfotipo cifótico normal en la curva lumbar (43,75%),  siendo muy inferior este porcentaje en el grupo de sedentarios (27,50%).

Discusión

Los principales hallazgos de este estudio fueron que hay una relativa frecuencia de futbolistas con hipercifosis torácica en bipedestación, así como una alta frecuencia de morfotipos cifóticos lumbares en el test sit-and-reach, si bien no difieren los porcentajes de curvas alteradas respecto al grupo de sedentarios. En cuanto a la curva lumbar, hubo un mayor porcentaje de curvas normales en bipedestación y en el sit-and-reach en los futbolistas.

La adopción de posturas específicas a una práctica deportiva concreta, así como la repetición sistemática de determinados gestos técnicos, pueden influir en la disposición sagital del raquis de los deportistas. Varios estudios que han valorado el morfotipo raquídeo en deportistas, han encontrado una alta frecuencia de alteraciones raquídeas (Alricsson y Werner, 2006; Föster et al., 2009;López-Miñarro et al., 2009; López-Miñarro et al., 2009, 2010; Muyor et al., 2011). Las adaptaciones dependen del deporte practicado y las posturas específicas de éste, así como del volumen de entrenamiento, de modo que las curvas de mayor magnitud se relacionan con un mayor volumen de entrenamiento (Wojtys et al., 2000).

Los resultados de este estudio muestran que la práctica del fútbol como actividad deportiva reglada implica una solicitación del aparato locomotor tanto a nivel osteoarticular como miotendinoso, que caracteriza el morfotipo del futbolista, apareciendo en estos curvas más normales que en los sedentarios. Los futbolistas mostraron una menor cifosis torácica y una mayor lordosis lumbar en bipedestación que los sujetos sedentarios. Los resultados concuerdan con los encontrados por Wodecki et al. (2002) en jugadores de fútbol que entrenaban al menos 4 horas semanales, López et al. (2005) en futbolistas juveniles y amateur, y Uetake y Ohtsuki (1993) al comparar deportistas de diferentes disciplinas.

Por el contrario, Sáinz de Baranda et al. (2001) encontraron en una muestra de futbolistas profesionales un índice cifótico por encima de la normalidad y un índice lordótico normal. En jugadores de fútbol sala, López-Miñarro et al. (2007b) refieren que el morfotipo raquídeo en bipedestación tiende a la hipercifosis dorsal.
Diversos estudios han encontrado que los futbolistas tienen mayor extensibilidad que sujetos sedentarios (López-Miñarro et al., 2007b; Sáinz de Baranda et al., 2001). Gajdosik et al.(1994) encontró que una alta extensibilidad isquiosural aumenta la flexión lumbar en el sit-and-reach, mientras que la curva torácica se ve disminuida. En el presente estudio se encontró que los futbolistas tenían una tendencia a la hipercifosis dorsal e inversión lumbar leves, algo que ya se ha evidenciado en estudios anteriores (López-Miñarro et al., 2007b; Saínz de Baranda et al., 2001). No obstante, los futbolistas tuvieron mayor frecuencia de curvas con valores angulares normales que los sujetos sedentarios.

En conclusión, la morfología sagital del raquis en futbolistas se caracteriza por una tendencia a la hipercifosis torácica, mientras que el raquis lumbar tiende a valores normales en bipedestación, mientras que en flexión máxima del tronco con rodillas extendidas se observa una relativa frecuencia de morfotipos cifóticos tanto en la curva torácica como en la lumbar, si bien, su disposición sagital del raquis presenta mayor frecuencia de normalidad que personas sedentarias. Ante esta situación, es preciso adoptar medidas de intervención postural para mejorar la morfología raquídea de los futbolistas, de cara a aumentar los casos de normalidad, especialmente en la curva torácica.

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