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31 may 2011

Aportaciones teóricas en la concepción del entrenamiento deportivo moderno

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En este trabajo se recogen algunas de las consideraciones teóricas más importantes relacionadas con aspectos básicos en torno al entrenamiento deportivo. En primer lugar, se comienza con la exposición y discusión de algunas de las definiciones establecidas en la literatura sobre este concepto, para continuar seguidamente con la descripción de los elementos que lo caracterizan. Posteriormente y a partir de los diferentes componentes que integran el entrenamiento, se realiza un análisis de los tipos de objetivos que pueden establecerse a partir de dicho contexto. A continuación se traslada el estudio hacia las interpretaciones y aproximaciones surgidas en relación a los estímulos dentro del proceso de entrenamiento y su vinculación con la carga de trabajo, para finalizar con la ampliación de este último contenido a través del desarrollo de las distintas taxonomías más representativas que han sido propuestas en la literatura, en las cuales se discutirán sus características e implicaciones en la preparación de los deportistas.


Autor: René González-Boto. et. al.

PALABRAS CLAVE: entrenamiento deportivo, componentes del entrenamiento, carga, definiciones, características.

INTRODUCCIÓN:

CONSIDERACIONES BÁSICAS SOBRE EL ENTRENAMIENTO DEPORTIVO.

El concepto de entrenamiento, al igual que otros términos en el ámbito de las Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, posee multitud de significados y acepciones que incluso llegan a confundirse con otros términos como “metodología del entrenamiento“, “teoría del entrenamiento“, “rendimiento deportivo“, “preparación“, etc. Por este motivo, hemos considerado oportuno limitar el amplio abanico terminológico a una serie de definiciones que aparecen reflejadas en muchos textos que tratan sobre la teoría del entrenamiento en su conjunto, así como en otras fuentes no tan específicas.

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Comenzando por éstas últimas, el Diccionario de la Real Academia de la Lengua (2001) define el término “entrenamiento” de forma general como acción y efecto de entrenar, entendiéndose como tal la intención de preparar, adiestrar personas y animales, especialmente para la práctica del deporte. Observamos como en esta definición se establece una relación desde un primer momento entre la preparación de un individuo y la práctica deportiva.

El Diccionario de las Ciencias del Deporte (1992) se refiere al concepto de entrenamiento como un proceso de acción complejo cuyo objetivo es influir, de forma sistemática y orientada al objetivo, sobre el desarrollo de la actuación deportiva. Este proceso de acción se entiende como un hecho que tiene como objetivo obtener efectos precisos con respecto a todas las características que determinan la actuación del deportista, o dicho de otra forma, desarrollar la potencialidad máxima de un sujeto de acuerdo a todas sus características y en función de una acción sistémica orientada hacia dicho objetivo. Esta acción sistémica implicaría el desarrollo de un plan de entrenamiento en el que van a estar definidos los objetivos específicos, los contenidos, los métodos y los controles del entrenamiento. La orientación hacia un objetivo supone que todas las acciones llevadas a cabo se ejecuten de tal forma que sean capaces de conducir al deportista al resultado deseado, a una ejecución específica o a una actuación determinada.

Las aportaciones relacionadas con el proceso de entrenamiento en el contexto deportivo a lo largo de la historia suelen distribuirse, de forma metodológica y en base a la estructuración establecida por García-Manso y cols. (1996b), en tres etapas. La primera de ellas transcurre entre los orígenes del entrenamiento asociado con las prácticas desarrolladas en la Grecia antigua y hasta los años 50 del siglo pasado. La segunda se sitúa entre los años 50 y los años 70. La última etapa se corresponde con el periodo comprendido entre los años 70 hasta nuestros días. Centrando el análisis únicamente en el periodo más reciente, podemos decir que a partir de la década de los 70 se recogen numerosas definiciones sobre el entrenamiento.

Recogeremos a continuación algunas de las más relevantes y trataremos de discutir las diferentes interpretaciones surgidas en base a los distintos autores.

Una de las primeras definiciones fue elaborada por Matveiev (1977), quien identifica el entrenamiento deportivo con un fenómeno pedagógico cuyo fin es alcanzar objetivos concretos en el ámbito deportivo, y lo define como un proceso especializado de la educación física orientado directamente al logro de elevados resultados deportivos. Así mismo, destaca también el carácter fluctuante de la forma deportiva que obliga a desarrollar modelos cíclicos de entrenamiento para optimizar los niveles de rendimiento alcanzado en aquéllos momentos de la temporada que más nos interesen, de ahí que también conciba el entrenamiento como un proceso de dirección del desarrollo de la forma deportiva.

Unos años más tarde Bompa (1983) añade la idea de individualización en el proceso y destaca la necesidad de potenciar no solo las capacidades psicobiológicas del individuo, sino también las capacidades humanas. En este sentido, el autor se refiere al entrenamiento como una actividad deportiva sistemática de larga duración, graduada de forma progresiva a nivel individual, cuyo objetivo es conformar las funciones humanas, psicológicas y fisiológicas para poder superar las tareas más exigentes.
En este mismo año Ozolín (1983) define el entrenamiento como un proceso de adaptación del organismo a todas las cargas funcionales crecientes, a mayores exigencias en la manifestación de la fuerza y la rapidez, la resistencia y la flexibilidad, la coordinación de los movimientos y la habilidad, a más elevados esfuerzos volitivos y tensiones síquicas y a muchas otras exigencias de la actividad deportiva. En esta concepción biológica del entrenamiento es importante resaltar el concepto de adaptación de las capacidades físicas del organismo a diferentes estímulos físicos (cargas de entrenamiento) a lo largo de todo un proceso. Así mismo, el autor señala que, en base al entrenamiento es probable que todos los ámbitos modificables del deportista se transformen como resultado de las nuevas exigencias, siempre y cuando éstas hayan sido lo suficientemente adecuadas.

Desde un punto de vista más ecléctico, Harre (1987) define el entrenamiento deportivo como la preparación física, técnica, técnico-táctica, intelectual, psicológica y moral de un deportista por medio de los ejercicios físicos, o sea, mediante la aplicación de cargas físicas. En esta definición el autor considera que el entrenamiento deportivo implica un desarrollo a través del tiempo mediante cargas de trabajo de todos aquellos aspectos que intervienen de alguna u otra forma en cualquier exhibición deportiva, donde se incluyen los elementos condicionales, técnicos, tácticos, cognitivos, psicológicos y actitudinales de cada modalidad deportiva. Esta concepción integral del entrenamiento se concreta un poco más al señalar que el proceso de entrenamiento debe seguir una sistematización en su diseño y puesta en acción, vinculándolo, fundamentalmente, al logro de niveles altos y muy altos de rendimiento deportivo.

Grosser y cols. (1988), al igual que autores anteriores, también se refieren al entrenamiento como un proceso para aumentar el rendimiento deportivo. El entrenamiento como proceso se identifica con un conjunto de fases ordenadas que transcurren en el tiempo, orientadas hacia un objetivo determinado de rendimiento y en el que además se desarrollan las potencialidades de “performance” del sujeto. Estos últimos autores canalizan el objetivo principal de dicho proceso no sólo hacia el aumento del rendimiento deportivo (según la definición expuesta), sino también a un mantenimiento o reducción del mismo.

Desde un punto de vista general Platonov (1988) define el entrenamiento como un conjunto de tareas que aseguran una buena salud, una educación, un desarrollo físico armonioso, un dominio técnico y táctico y un alto nivel de desarrollo de cualidades específicas. Podemos observar a través de esta definición que el objetivo del entrenamiento no se reduciría únicamente al rendimiento deportivo en competición, sino que puede abarcar otros ámbitos de la actividad física y deportiva, como la salud o la educación. Para el autor, las tareas también tienen como misión aportar una serie de conocimientos teóricos y metodológicos del deporte considerado, lo cual va a depender del lugar que ocupe el deporte en la sociedad y del nivel de desarrollo científico y técnico del país para posibilitar dicha influencia.

Zintl (1991) definió el entrenamiento como un proceso planificado que pretende o bien significa un cambio del complejo de capacidad de rendimiento deportivo. El hecho de que el entrenamiento sea planificado implica una sistematización en la que se deben seleccionar y ordenar racionalmente todo aquellos elementos que van a influir en la modificación de la capacidad de rendimiento del deportista.

Al igual que otros autores, Manno (1991) señala que el entrenamiento es un proceso complejo de actuaciones cuya finalidad es enseñar la técnica deportiva y su perfeccionamiento, de una manera sencilla y articulada, individual, en grupo o en equipo y que tiene tendencia al desarrollo de las cualidades psicofísicas orientadas al logro de resultados deportivos de máximo rendimiento, con relación a las capacidades del sujeto, grupo o equipo. A través de este enfoque se puede percibir que para el autor el proceso de entrenamiento no se orienta únicamente al desarrollo de las cualidades físicas, sino también a la mejora de las cualidades psíquicas, al aprendizaje y al perfeccionamiento progresivo de las destrezas de cada deporte, ya sea individual o colectivo.

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Desde un enfoque más orientado hacia los aspectos mecánicos y orgánicos del movimiento, y a partir de la relación con el proceso de adaptación y los objetivos deportivos relacionados con el rendimiento, Mansilla y cols. (2000) definen el entrenamiento como una repetición sistemática de tensiones musculares en función de objetivos precisos cuyo fin es estimular la adaptación morfológica, estructural y funcional de los órganos implicados, directa o indirectamente, y mejorar la capacidad de rendimiento físico.

Recientemente Martin y cols. (2001) han recogido numerosas interpretaciones del término y han elaborado una definición de entrenamiento deportivo, entendiendo como tal un proceso complejo de actividades, dirigido al desarrollo planificado de ciertos estados de rendimiento deportivo y a su exhibición en situaciones de verificación deportiva, especialmente en la actividad competitiva. Es decir, el entrenamiento representaría un recurso racionalmente programado y estructurado en el tiempo cuyo objetivo es elevar al deportista a determinados niveles de rendimiento que le permitan superar satisfactoriamente una situación de enfrentamiento deportivo.

Aproximándose hacia una concepción multidimensional en la consideración del término, Nitsch y Neumaier (2002) sostienen que el entrenamiento engloba determinadas disposiciones organizativas, intencionales, de contenido, metodológicas y procedimentales, y lo definen como la optimización sistemática de la competencia de acción (específica de unas exigencias) que posee una persona o un grupo. La optimización hace referencia a la ponderación y aprovechamiento efectivo de las características personales, de la tarea y de las situaciones ambientales. La sistematización se asocia a la idea de planificación, organización, ejecución y control de forma racional, en base a métodos científicos y en función de los fines propuestos. La competencia de acción incluye la capacidad de rendimiento potencial y realizable y la disposición al rendimiento.

Agrupando las aportaciones de los diferentes autores expuestos anteriormente podemos decir que el entrenamiento deportivo es un proceso pedagógico, sistemático, racionalmente estructurado y planificado en el tiempo que pretende desarrollar de forma integral y de acuerdo a principios científicos las potencialidades del sujeto ante una especialidad deportiva individual o colectiva concreta mediante el trabajo de los componentes físico- condicionales, técnicos, tácticos, psicológicos y actitudinales para alcanzar un objetivo deportivo determinado en un momento temporal concreto, que se identifica con un estado de rendimiento óptimo, ya sea éste máximo, de mantenimiento o de reducción, a través de una serie de estímulos físicos y elementos del entorno capaces de facilitar dicho proceso.

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Teniendo en cuenta las aproximaciones teóricas en torno al concepto de entrenamiento deportivo en un sentido amplio, podemos decir que existen dos tendencias claramente diferenciadas (García-Manso y cols, 1996a; González, 1985). Por un lado estaría el enfoque biologista, el cual trata de explicar el entrenamiento como un proceso de adaptación de las estructuras anatómicas y funcionales del organismo de los diferentes órganos y sistemas ante estímulos físicos aplicados a través de los sistemas de entrenamiento. Por otro lado también debemos hablar de una orientación pedagógica del entrenamiento a través de la cual se explicaría la forma en que pueden ser aplicadas las cargas de trabajo para conseguir el mayor aprovechamiento de las mismas, la predisposición hacia un desarrollo integral del deportista en una disciplina deportiva, la elaboración de estructuras planificadas en el tiempo, el establecimiento de objetivos claramente definidos, la selección de medios y métodos de entrenamiento o la relación entre el propio deportista y el entrenador.

Finalmente, en esta primera exposición inicial resulta necesario matizar que a pesar de que podemos hablar de numerosos contextos en los que se puede entrenar a un sujeto, como el ocio, la educación física, el mantenimiento físico y la salud o el alto rendimiento (Martin y cols., 2001), cuando hablamos de entrenamiento orientado a la obtención de resultados restringidos específicamente al ámbito deportivo, a excepción del deporte base, nos referimos al proceso a través del cual se pretende conducir al deportista a niveles máximos de forma durante un cierto periodo de tiempo que le permitan obtener un rendimiento deportivo elevado en situaciones de competición (Matveiev, 2001; Tschiene, 2002).

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