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13 jun 2011

Dieta Dukan: El peligroso éxito del marketing

Estamos asistiendo en nuestros días al avance arrollador de una dieta “milagrosa” que está siendo seguida por millones de personas en todo el mundo. Hablamos de la dieta Dukan, desarrollada por el doctor y nutricionista francés Pierre Dukan. Su libro “No consigo adelgazar”, su tremenda campaña de marketing y el pronunciamiento público de seguidores famosos la ha convertido en un éxito a nivel mundial. ¿Pero es tan milagrosa como parece? ¿Está destinada realmente a todas las personas? y lo que es más importante en asuntos tan delicados ¿está exenta de riesgos?

En líneas generales podemos decir que la dieta Dukan se divide en cuatro fases: ataque, crucero, consolidación y estabilización; y se basa en el consumo único de proteínas prohibiendo la ingesta de hidratos de carbono hasta la última fase. Uno de sus puntos más tractivos es el hecho de utilizar como lema el tan temido miedo a pasar hambre. Con esta dieta, según exponen, no se pasa hambre ya que permite ingerir toda la cantidad que se quiera de alimento siempre y cuando nos aporte solo proteína. Es importante decir que la lógica de la dieta es válida en la teoría metabólica inicial que podemos ver en tres premisas que nos conducirán a su conclusión:

– El cuerpo necesita energía para el desarrollo de todas sus funciones diarias.

– La principal fuente de energía son los hidratos de carbono.

– Si se necesita más energía de la que podemos obtener por medio de procesos anaerobios (ATP/FC y glucógeno) el organismo recurre al oxígeno y a las reservas de glucógeno disponibles en el hígado y en las reservas en forma de grasa que se sintetizaran para generarlo.

– Conclusión: Sin hidratos de carbono el cuerpo tirará de las reservas en forma de grasa que acumula el organismo.

Pero la teoría, así planteada, está viciada en su argumentación, pues si bien es cierto a nivel teórico, químico y molecular, no constituye un recurso a seguir a largo plazo en la práctica por sus omitidos efectos derivados por el uso continuado sobre el sistema metabólico. Así pues, es imprescindible dejar claro que puede tener importantes efectos nocivos sobre el organismo y que choca con lo que podemos denominar una dieta saludable que es el adjetivo que cualquier persona debería buscar en asuntos nutricionales. Dentro de las contraindicaciones que podemos encontrar se encuentran las carencias vitamínicas (descarta las frutas por su contenido en azúcares siendo una fuente principal de vitaminas), la excesiva carga que daremos a hígado y riñones para procesar el alto contenido de proteínas y por tanto perjudicial para personas con otros problemas en los mencionados órganos, estreñimiento (ya que en las primeras fases no se incluye ningún tipo de fibra y puede ser peligroso para aquellas personas que sufren del mismo anteriormente), desequilibrios metabólicos, fatiga, insomnio, al perderse peso de forma rápida la piel no tiene tiempo de mantenerse tensa y adaptarse formando pliegues de pellejo y demás derivados de carencias de los principales grupos de alimentos pues se hace necesario recordar que incluso el consumo de grasas tiene beneficios sobre el organismo (sistema nervisoso y aporte de ácidos grasos no obtenibles por otros medios). La posibilidad de pensar, de actuar y movernos en base a nuestros deseos nos da la ilusoria sensación de que controlamos todo nuestro cuerpo. Pero los aspectos bioquímicos, si bien pueden verse influidos por estados emocionales, trascienden por regla general a la psique y por mucho que nos empeñemos no dejará de luchar contra cuerpos extraños o de producir glóbulos rojos. Y con esto quiero decir que si le privamos de la principal fuente de energía el cuerpo se adaptará hasta su límite pero si volvemos a comerlos el cuerpo responderá de una manera más conservadora con los mismos para evitar las carencias a las que se lo sometió y por ello tras la dieta podemos encontrar efectos no solo de rebote sino más difíciles de tratar de forma correcta.

¿Y vale para todas las personas? Una de las recomendaciones que hace Dukan es subir por las escaleras en lugar de coger el ascensor. Implícitamente índica que es una dieta pensada para gente sedentaria con gastos de energía mínimos. Llevar a cabo esta dieta por una persona deportista es una auténtica barbaridad pues privamos al cuerpo de su principal fuente de energía no solo de recuperación. Así que deberían especificarse las características de la persona destinataria. Sin duda estos libros deberían tener un mayor control por parte de autoridades, en este caso sanitarias, por los riesgos que pueden tener sobre personas que las llevan a cabo sin un conocimiento necesario del funcionamiento metabólico o sin un asesoramiento especialista.

La acumulación de grasas, salvo excepciones metabólicas específicas, surge de consumir dietas hipercalóricas, en las que tomamos más calorías de las que gastamos y el cuerpo las acumula como reserva en forma de grasa. Si es así como ganamos peso, las personas deberían saber que con dietas hipocalóricas, consumiendo menos calorías de las que gastamos, el cuerpo ira tirando de esas reservas pero de forma gradual, controlada y saludable porque ante todo debería tenerse claro que hacer dieta no significa pasar hambre.

Podemos concluir diciendo que la dieta Dukan no constituye un milagro y entraña ciertos riesgos a tener en cuenta de los cuales no se nos informa convenientemente. Si realmente quiere perder peso, acuda a un especialista en nutrición y siga un control adecuado y controlado.[author] [author_image timthumb=’on’]http://www.altorendimiento.com/images/autores/bartolome.jpg[/author_image] [author_info]Bartolomé Muñoz Plessis. – Licenciado en Derecho por la UAM – Comunicación y maquetación Ediciones Evohé – Monitor de sala en Fitnessmadrid – Entrenador Personal Certificado IIDCA por Alto Rendimiento [/author_info] [/author]

 

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