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5 may 2010

Disposición sagital del raquis torácico y lumbar en piragüistas de categoría cadete

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A un total de 40 kayakistas de categoría cadete (media de edad: 15,1 ± 0,6 años) se les midió, con un Spinal Mouse, la disposición sagital de las curvas lumbar y torácica, así como la inclinación pélvica en bipedestación relajada.

 
Autor(es): López-Miñarro PA, Muyor Rodríguez JM, Alacid Cárceles F, Isorna Folgar M.
Entidades(es): Universidad de Murcia
Congreso: III Congreso Internacional de Ciencias del Deporte y Educación Física
Pontevedra: 6-8 de Mayo de 2010
ISBN: 978-84-613-8448-8
Palabras claves: columna vertebral, postura, deporte.

RESUMEN COMUNICACIÓN/PÓSTER

A un total de 40 kayakistas de categoría cadete (media de edad: 15,1 ± 0,6 años) se les midió, con un Spinal Mouse, la disposición sagital de las curvas lumbar y torácica, así como la inclinación pélvica en bipedestación relajada. En bipedestación los valores angulares medios de la curva torácica, lumbar e inclinación pélvica fueron de 45,53 ± 8,75º, -28,23 ± 9,31º, y 13,98 ± 7,20º, respectivamente. En base a las referencias de normalidad en bipedestación, para la curva torácica, encontramos un 35% con valores angulares normales, un 57,5% con una hipercifosis torácica leve y el restante 7,5% con una hipercifosis torácica moderada. Respecto a la curva lumbar, un 82,1% de los kayakistas tenían valores angulares normales, mientras que el 7,7 y 10,3% presentaban una rectificación lumbar e hiperlordosis lumbar, respectivamente. En conclusión, los piragüistas presentan una cifosis torácica en bipedestación que tiende a la hipercifosis. A pesar de que los kayakistas entrenan en posturas de sedentación con el raquis lumbar invertido, la mayoría de ellos presentan una lordosis lumbar e inclinación pélvica normales. Es preciso incorporar programas de intervención postural para reducir los casos de hipercifosis torácica en bipedestación.

INTRODUCCIÓN.

La práctica físico-deportiva produce diferentes efectos sobre los sistemas y órganos del cuerpo humano, entre ellos, el sistema músculo-esquelético. La repetición de determinados gestos deportivos y posturas mantenidas de forma sistematizada pueden generar alteraciones en la disposición sagital del raquis. El piragüismo, en su modalidad de kayak, tiene una gran implicación de la columna vertebral, por lo que su práctica intensa y repetitiva podría aumentar el riesgo de generar deformidades raquídeas (Ashton-Miller, 2004). En este sentido, Fernández, Terrados, Pérez-Landaluce y Rodríguez (1992) indican que pueden existir alteraciones de las curvas fisiológicas en piragüistas, tales como la hipercifosis torácica e hiperlordosis lumbar. Diversos estudios han valorado el morfotipo raquídeo estático en población deportista, tales como nadadores (Pastor, 2000), gimnastas de rítmica (Ohlén, Wredmark & Spandfort, 1989; Martínez, 2004), bailarinas de danza española y clásica (Gómez, 2007), futbolistas aficionados (Wodecki, Guigui, Hanotel, Cardinne & Deburge, 2002), piragüistas de categoría infantil (López-Miñarro & Alacid, 2009), así como en muestras que incluyen a deportistas de diversas disciplinas (Boldori, Da Soldá & Marelli, 1999; Ferrer, 1998; Wojtys, Ashton-Miller, Huston & Moga, 2000). La mayoría de estos estudios encuentran diversas adaptaciones en la disposición del raquis que se concretan en un alto porcentaje de deportistas que presentan desalineaciones sagitales de las curvas torácica y/o lumbar. Pastor (2000) en una muestra de nadadores de categoría infantil y promesa encontró una alta frecuencia de morfotipos raquídeos alterados, con diferencias en la disposición sagital del raquis entre ambas categorías y entre estilos practicados. Varios estudios han valorado el morfotipo raquídeo del futbolista, encontrando que estos presentaban una menor cifosis torácica respecto a grupo control de sedentarios de la misma edad (Uetake & Ohtsuki, 1993; Wodecki et al., 2002). Boldori et al. (1999) tras valorar el raquis en diversos deportes, concluyen que la práctica deportiva realizada (natación, tenis, fútbol, gimnasia artística, danza clásica, baloncesto o voleibol), genera cambios específicos en la morfología del raquis. Wojtys et al. (2000) también encontraron diferencias entre diferentes deportes, así como una asociación significativa entre la angulación de las curvas torácica y lumbar con el tiempo de entrenamiento en deportistas jóvenes, estando relacionadas las curvas de menor magnitud con una menor dedicación deportiva. En piragüismo, varios estudios han analizado la disposición sagital del raquis, pero se han centrando únicamente en la categoría infantil (López-Miñarro y Alacid, 2009; López-Miñarro y cols., 2008; 2009). Puesto que la edad influye en la disposición sagital del raquis (Poussa y cols., 2005) y Alricsson y Werner (2006) encontraron un aumento significativo de la cifosis torácica tras 5 años de entrenamiento en esquiadores de fondo, es preciso evaluar la disposición sagital del raquis en las diferentes categorías del piragüismo. Además, la actividad del kayakista supone una sedentación prolongada con rodillas ligeramente flexionadas, que podría generar adaptaciones en el morfotipo raquídeo. Por ello, el objetivo del presente estudio fue determinar la disposición sagital del raquis torácico y lumbar en bipedestación en kayakistas de categoría cadete.

MATERIAL Y MÉTODO

Participantes.

Un total de 40 piragüistas varones de categoría cadete (media de edad: 15.09 ± 0.63 años), seleccionados por la Real Federación Española de Piragüismo para la concentración Nacional del año 2008, participaron en el estudio. Todos ellos entrenaban en la modalidad de kayak en aguas tranquilas.

Procedimiento.

El estudio fue aprobado por el Comité Ético y de Investigación de la Universidad de Murcia. Los padres y los deportistas fueron informados de los objetivos y métodos del estudio y se obtuvo un consentimiento informado. La disposición angular del raquis y pelvis fue evaluada en la posición de bipedestación habitual con un Spinal Mouse. Para ello, el piragüista se situó de pie y descalzo, adoptando una apertura de los pies equivalente a la anchura de sus caderas, los miembros superiores relajados en los costados y la mirada al frente. A continuación, se colocó el Spinal Mouse al inicio de la curvatura torácica (T1) y, a partir de esta posición, se desplazó suavemente sobre las apófisis espinosas de la columna vertebral, en sentido caudal, hasta la tercera vértebra sacra (S3). El Spinal Mouse determinó las siguientes variables: cifosis torácica, lordosis lumbar e inclinación pélvica respecto a la vertical. Para categorizar los valores angulares de la curva torácica en base a unas referencias de normalidad y patología, se utilizaron los valores descritos por Contreras y cols. (1981) y Santonja (1993): rectificación torácica (< 20º), normal (20-45º), hipercifosis torácica leve (>45º-60º), e hipercifosis torácica moderada (>60º). Para categorizar los valores angulares de la curva lumbar se utilizaron los valores de referencia descritos por Pastor (2000): rectificación lumbar (<20º), normal (20-40º) e hiperlordosis lumbar (>40º).

Análisis de datos

A nivel estadístico se realizó un análisis descriptivo de cada una de las variables con la obtención de la distribución de frecuencias en base a las referencias de normalidad para las curvas torácica y lumbar. Todos los datos fueron analizados usando el SPSS 15,0.

DISCUSIÓN

En el presente estudio se valoró la disposición sagital del raquis en bipedestación en kayakistas de categoría cadete. El principal hallazgo de este estudio fue que la mayoría de los piragüistas tienen un morfotipo cifótico en bipedestación, mientras que la lordosis lumbar está en valores de normalidad en la mayoría de los casos. El valor medio de la cifosis torácica está ligeramente por encima del límite de normalidad, mientras que la lordosis lumbar está en torno al valor intermedio del rango de normalidad. Pastor (2000) en nadadores varones jóvenes encontró, en bipedestación, valores de 40,43 ± 9,36º y -31,21 ± 7,36º para las curvas torácica y lumbar en bipedestación, respectivamente. Los valores angulares que muestran los piragüistas en bipedestación en cuanto a la curva torácica son superiores a los nadadores, mientras que en la curva lumbar los valores son más parecidos. Pastor (2000) encontró un porcentaje de morfotipos cifóticos en los nadadores del 57,1%. No obstante, las referencias utilizadas por este autor sitúan la hipercifosis torácica en valores mayores a 40º, por lo que si hubiera clasificado a los nadadores situando el límite de normalidad en 45º, el porcentaje de morfotipos cifóticos hubiera sido considerablemente menor. En este estudio si se hubiera utilizado como límite de normalidad e hipercifosis un valor de 40º, los casos de normalidad se hubieran reducido ostensiblemente. Este aumento en la cifosis torácica podría estar relacionado con la postura del kayakista en la piragua, así como por una falta de trabajo del esquema corporal. La lordosis lumbar en bipedestación mostró un alto porcentaje de normalidad, en coincidencia con Pastor (2000) que encontró un 88,1% de ángulos normales, un 4,8% de casos con rectificación lumbar y un 7,1% de casos con hiperlordosis lumbar. Al contrario de lo indicado por Fernández et al. (1992), al citar la hiperlordosis como una alteración típica de los piragüistas, sólo la presentan el 10,3% de los kayakistas evaluados, probablemente porque la mayor parte del trabajo en la piragua se realiza en inversión lumbar. Wodecki et al. (2002) analizaron el perfil sagital del raquis en bipedestación en una muestra de 31 jugadores de fútbol que entrenaban al menos 4 horas semanales y se comparó con un grupo de 47 sedentarios. Los jugadores de fútbol presentaban una menor cifosis torácica, y una mayor lordosis lumbar que el grupo de sedentarios. Entre diferentes deportes (natación, tenis, fútbol, gimnasia artística, danza clásica, baloncesto y voleibol), Boldori et al. (1999) encontraron diferentes morfotipos raquídeos según el deporte practicado. Así, encontraron menor número de casos de hiperlordosis lumbares en los varones futbolistas y en los nadadores, mayor número de casos de hipercifosis en los nadadores y una reducción de los mismos en los jugadores de baloncesto. Uetake y Ohtsuki (1993) evaluaron la disposición sagital del raquis en una muestra de 380 varones, realizando una comparación entre grupos según el deporte practicado, encontrando que en el grupo de jugadores de fútbol el grado de cifosis torácica fue menor que la media, mientras que la lordosis lumbar era normal. Las diferencias encontradas por los diferentes estudios denotan adaptaciones posturales según el deporte practicado, si bien existen diferencias metodológicas en la medición sagital del raquis entre los mismos que podrían condicionar su comparación. La disparidad de datos entre los diferentes estudios realizados plantea la necesidad de analizar longitudinalmente el morfotipo raquídeo en comparación con un grupo control de sedentarios. La adopción de posturas cifóticas y de inversión lumbar mantenidas o repetitivas en un raquis aún en proceso de maduración puede producir alteraciones en los núcleos de crecimiento de las vértebras (Ashton-Miller, 2004). Es preciso incorporar a la planificación del entrenamiento de los piragüistas un programa de actitud postural para mejorar la disposición sagital de su columna vertebral. Además, puesto que la postura del raquis lumbar está íntimamente relacionada con la posición de la pelvis (Levine & Whittle, 1996), un adecuado trabajo de concienciación pélvica debería ser incluido en los programas de entrenamiento de los palistas jóvenes.

CONCLUSIONES

Los piragüistas presentan un aumento de la cifosis torácica en bipedestación, que aumenta la frecuencia de casos que tienen una hipercifosis. A pesar de que los kayakistas entrenan en posturas de sedentación con el raquis lumbar invertido, la mayoría de ellos tienen una lordosis lumbar con valores normales, así como una inclinación pélvica normal. Es preciso incorporar programas de intervención postural para reducir los valores angulares de la cifosis torácica en bipedestación.

BIBLIOGRAFÍA

  • Alricsson, M. & Werner, S. (2006). Young elite cross-country skiers and low back pain. A 5-year study. Physical Therapy in Sport, 7,181-184.
  • Ashton-Miller, J. A. (2004). Thoracic hyperkyphosis in the young athlete: a review of the biomechanical issues. Current Sports Medicine Report, 3, 47-52.
  • Boldori, L., Da Soldá, M. & Marelli, A. (1999). Anomalies of the trunk. An analysis of their prevalence in young athletes. Minerva Pediatrica, 51, 259-264.
  • Contreras, M., Miranda, J., Ordóñez, M., Miranda, M. y Diez, F. (1981). Semiología del dorso curvo juvenil. En: Jornada Monográfica vertebral. Madrid: Servicio de Rehabilitación. Hospital de La Paz.
  • Fernández, B., Terrados, N., Pérez-Landaluce, J. & Rodríguez, M. (1992). Patología del piragüismo. Archivos de Medicina del Deporte, 35, 315-318.
  • Ferrer, V. (1998). Repercusiones de la cortedad isquiosural sobre la pelvis y el raquis lumbar. Tesis Doctoral, Universidad de Murcia.
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  • Levine, D. & Whittle, M. W. (1996). The effects of pelvic movement on lumbar lordosis in the standing position. The Journal of Orthopaedic and Sports Physical Therapy, 24, 130-135.
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  • Uetake, T. & Ohtsuki, F. (1993). Sagittal configuration of spinal curvature line in sportsmen using Moire Technique. Okajimas Folia Antomica Japonica, 70, 91-103.
  • Wodecki, P., Guigui, P., Hanotel, M.C., Cardinne, L. & Deburge, A. (2002). Sagittal alignment of the spine: comparison between soccer players and subjects without sports activities. Revue de Chirurgie Orthopedique et Reparatrice de l´appareil Motear, 88, 328-336.
  • Wojtys, E., Ashton-Miller, J., Huston, L. & Moga, P. (2000). The association between athletic training time and the sagittal curvature of the immature spine. American Journal of Sports Medicine, 17, 490-498.

Fuente de financiación:

Este trabajo es resultado del proyecto de investigación “Evolution of sagittal spinal curvatures, hamstring extensibility, low back pain, and anthropometric characteristics in elite paddlers” (11951/PI/09), financiado por la Fundación Séneca-Agencia de Ciencia y Tecnología de la Región de Murcia (II PCTRM 2007-2010).

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