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26 sep 2011

Efectos de un programa de actividad física sobre los aspectos cognitivos en pacientes diagnosticados con enfermedad de alzheimer

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Objetivo: El objetivo de este estudio fue evaluar los efectos de un programa de actividad física sobre los aspectos cognitivos en pacientes diagnosticados con Enfermedad de Alzheimer (EA), mediante la aplicación de diferentes test de screening. Material y método: Se valoraron18 pacientes (12 mujeres y 6 hombres) con una edad media de 75,3 ± 5,6 años, diagnosticados con EA (grado leve y moderado).
Autor(es): Bartolomé de la Rosa, D.; Sarmiento Montesdeoca, S.; Rodríguez-Matoso, D.; De Saa, Y.; García-Manso, J.M.; Rodríguez-Ruiz, D.
ISBN: 978-84-614-9945-8
Congreso: VII Congreso Nacional De Ciencias Del Deporte y la Educación Física
Pontevedra: 5 - 7 de Mayo del 2011
Palabras Clave: Enfermedad Alzheimer, Actividad Física, Deterioro Cognitivo, Personas Mayores

Resumen actividad física sobre los aspectos cognitivos en pacientes con alzheimer

Objetivo: El objetivo de este estudio fue evaluar los efectos de un programa de actividad física sobre los aspectos cognitivos en pacientes diagnosticados con Enfermedad de Alzheimer (EA), mediante la aplicación de diferentes test de screening. Material y método: Se valoraron18 pacientes (12 mujeres y 6 hombres) con una edad media de 75,3 ± 5,6 años, diagnosticados con EA (grado leve y moderado). La muestra correspondía a un grupo de sujetos que participaron en un programa de intervención de actividad física de 3 meses de duración distribuidos en 5 días a la semana (total: 60 sesiones) de 50 minutos de duración cada una. La planificación de las sesiones de entrenamiento se desarrolló en sesiones con una orientación integral, donde los contenidos integran dos tipos de intervenciones diferenciadas por los objetivos perseguidos. Las tareas del programa se han encaminado a desarrollar el equilibrio, la coordinación, la movilidad articular, la eficiencia metabólica y el tono muscular. Resultados: Los datos obtenidos en los test de screening MMSE, STI, CDI y en la parte A del TMT, resultantes de las valoraciones Pre y Post intervención, no muestran diferencias significativas. Sin embargo, los datos obtenidos en los test de screening CRICHTON y TMT en parte B muestran diferencias estadísticamente significativas (p = 0,022 y p = 0,018 respectivamente). Conclusiones: Los sujetos muestran una ligera tendencia de estabilización/ralentización de los aspectos cognitivos en pacientes diagnosticados con EA que participan en un programa de actividad física específico. Se constata una mejora evidente de los procedimientos ejecutivos mediante una reducción de los tiempos de ejecución del TMT. Según los resultados obtenidos, entendemos que la participación en programas de actividad física específicos tienen un efecto protector contra el trascurso del deterioro cognitivo, permitiendo una mejora de la calidad de vida de los pacientes diagnosticado con EA.

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Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº15.

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Introducción

El progresivo envejecimiento de la población ha incrementado significativamente la preocupación por las enfermedades neurodegenerativas. Esta creciente preocupación tiene su origen en el fuerte incremento que está experimentando la incidencia de este tipo de patologías en la población adulta mayor. Entre las numerosas enfermedades que están proliferando en las sociedades occidentales que tienen una elevada esperanza de vida destaca la enfermedad de Alzheimer (EA), tanto por su elevada prevalencia entre la población mayor como por su elevado coste socio-sanitario y personal que se precisa para su tratamiento (mayor dependencia conforme se agrava la enfermedad). Esto ha provocado, en los últimos años, la proliferación de numerosas  investigaciones que han desembocado en un gran avance en el conocimiento. En ocasiones el envejecimiento va asociado a bajos niveles de calidad de vida, como consecuencia de la incidencia de enfermedades crónicas asociadas y comportamientos sedentarios. Es un hecho demostrado que la práctica de actividad física incide positivamente en la mejora de la calidad de vida de personas mayores en general (Chodzko-Zajko y Moore, 1994;  Kramer et al., 1999; Colcombe y Kramer, 2003; Hillman et al., 2004; Weuve, 2004; Dishman, 2006) y de los enfermos de Alzheimer en particular (Heyn et al. 2004; Rolland et al. 2008; Heyn et al. 2008). Sin embargo, la experiencia demuestra que es necesario profundizar sobre los protocolos de intervención buscando crear propuestas concretas de trabajo (Cress et al. 2004; Sofi et al. 2011). Por estas razones, entendemos que se hace necesario el estudio de estas enfermedades, así como la creación de programas de intervención específicos, y cada vez más eficaces, de desarrollo de las funciones cognitivas y motrices de los mayores. El objetivo de nuestro estudio fue evaluar los efectos de un programa de actividad física sobre los aspectos cognitivos en pacientes diagnosticados con Enfermedad de Alzheimer (EA), mediante la aplicación de diferentes test de screening.

Material y Método

Muestra. Se valoraron18 pacientes (12 mujeres y 6 hombres) diagnosticados con EA de grado leve y moderado (edad: 75,78 ± 5,53 años [63-85]; peso corporal: 64,19 ± 13,15 Kg [42-89]; estatura: 1,57 ± 0,08 m [1,46-1,70]; IMC: 25,84 ± 4,28 Kg/m2 [18,92-34,44]). La muestra correspondía a un grupo de sujetos de la Asociación Azheimer Canarias que participaron de forma voluntaria en un programa de intervención mediante actividad física. Todos los familiares de los pacientes y la directiva de la Asociación Azheimer Canarias, fueron informados de las características del estudio y firmaron en calidad de tutores el consentimiento escrito. Todos los participantes en el estudio siguieron rigurosamente los criterios propuestos en la Declaración de Helsinki para la investigación con seres humanos. Método. Esta propuesta se basa en el desarrollo de un programa de actividad físico-cognitiva específico y adaptado a las características de los mayores con EA, de 3 meses de duración distribuidos en 5 días a la semana (total: 60 sesiones) de 50 minutos de duración cada una. En el diseño y evaluación del programa, se ha tenido en cuenta el tipo y orientación de las tareas propuestas, la intensidad, la frecuencia y la duración de las mismas. Los contenidos propuestos integran dos tipos de intervenciones diferenciadas por los objetivos perseguidos orientados hacia la mejora de aspectos condicionales y de control motor. Las tareas del programa de intervención integran ejercicios específicos, secuenciados en base a la complejidad de la tarea, encaminados a desarrollar el equilibrio (24 sesiones), la coordinación (36 sesiones), la movilidad articular (24 sesiones), la eficiencia metabólica (24 sesiones) y el tono muscular (36 sesiones). Estas tareas (amplia gama de variabilidad motriz) se han desarrollado paralelamente a procesos de evocación y activación cognitiva asociativa (60 sesiones) con una alta carga resolutiva, diseñados de forma individual. La metodología de aplicación de estas tareas se ajustó a un ratio de trabajo mayores-profesional 2:1. Procedimiento de medición. Las valoraciones de los aspectos cognitivos se han desarrollado mediante la administración directa por parte del psicólogo del centro a los pacientes con EA de diferentes test de screening: MMSE (MiniMental) con puntuación máxima de 30 puntos, CRICHTON (indica nivel de deterioro cognitivo) con puntuación máxima de 38, STI de fluencia verbal con puntuación máxima de 40, CDT o test del dibujo del reloj con puntuación máxima de 10 puntos y el TMT o test del trazo en sus partes (A/B) donde se recoge el tiempo de ejecución. Para el análisis de los datos se tomaron como variables control de estudio la edad, el sexo y los años de escolarización de los sujetos de la muestra. Análisis Estadístico. Para la descripción de las variables de estudio de la muestra se llevó a cabo una estadística descriptiva básica en las que, en función de las necesidades, se calculó medias, medianas y desviaciones típicas. Tras el análisis de normalidad Shapiro-Wilk de las variables control (sexo, edad, años de escolarización y años de escolarización por intervalos) ésta nos mostró que todas siguieron una distribución normal menos la edad (sig. = 0,202). De igual modo realizamos la prueba de normalidad de los test cognitivos (MMSE, CRICHTON, STI, CDT, TMT (A/B)), categorizados como variables cuantitativas. Se llevó a cabo una comparación de medias entre los resultados de la Pre-Intervención y los de la Post-Intervención para muestras apareadas. Para cuantificar y valorar cambios entre las variables de estudio por grupos se realizó una estadística comparativa en la que se empleó el cálculo de comparación de medias relacionadas paramétricas T-test y T-Wilcoxon para la comparación de medias relacionadas no paramétricas. Las decisiones estadísticas fueron calculadas tomando un nivel de significación de p<0,05. La representación gráfica de los valores (diagramas de cajas) se hizo automáticamente con las posibilidades que proporcionaba el paquete utilizado. Para el tratamiento estadístico se utilizó el paquete SPSS-v17 (SPSS Inc., Chicago, IL, USA).

Resultados

Los datos obtenidos de los sujetos con Alzheimer valorados mediante test de screening en una Pre y Post Intervención, manifiestan los siguientes resultados (Tabla 1): Tabla 1: Media y desviación estándar de los resultados de los test de screening Pre y Post Intervención con un Programa de Actividad Física para pacientes de Alzheimer.

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 MMSE Respecto al MMSE se observa que los resultados obtenidos por los sujetos con Alzheimer en las valoraciones Pre y Post aplicadas antes y después de un programa de intervención de actividad  física de 12 semanas, pese no haber diferencias estadísticamente significativas (p = 0,191), hay un mayor número de sujetos sobre los que infiere la intervención (mayor/igual número de aciertos en el MMSE transcurridas 12 semanas), sin embargo en otros el avance de la enfermedad continua su progreso. Las medianas se mantienen entre test, por lo que podríamos afirmar que para un número de sujetos existen una tendencia hacia la mejora/ralentización de la enfermedad (Figura 1). Figura 1 Box-Plot de los resultados del MMSE Pre y Post del Programa de Actividad Física en pacientes de Alzheimer (p = 0,191).

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CRICHTON El CRICHTON presenta unos datos similares al MMSE. Existen diferencias estadísticamente significativas (p = 0,022) entre las valoraciones  Pre y Post, desciende el valor de la mediana pero reaparece un comportamiento irregular de un número mayor de sujetos que responde de forma positiva en los resultados del test de screening (mayor/igual número de aciertos transcurridas 12 semanas). Sustentado por un tamaño del efecto = 0,50, señalamos que la tendencia de un número mayor de sujetos es de mejora (Figura 2). Figura 2: Box-Plot de los resultados del CRICHTON antes (Pre) y después (Post) del Programa de Actividad Física en pacientes de Alzheimer (p<0,05).

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 Por otro lado, en el STI, se puede interpretar que el avance de la enfermedad de Alzheimer sigue su curso, sin presentar el deterioro (transcurridas 12 semanas) diferencias estadísticamente significativas (p = 0,263). (Figura 3). Figura 3: Box-Plot de los resultados del STI antes (Pre) y después (Post) del Programa de Actividad Física en pacientes de Alzheimer (p<0,05)

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CDT En el Test del Dibujo del Reloj (CDT), estadísticamente sin diferencias significativas (p = 1,000), afirmamos que no existen diferencias entre las valoraciones Pre y Post, viéndose frenada la evolución de la enfermedad en lo que respecta a la función ejecutiva (Figura 4). Figura 4: Box-Plot de los resultados del CDT antes (Pre) y después (Post) del Programa de Actividad Física en pacientes de Alzheimer.

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TMT (A) En la parte A del TMT, test de screening de valoración de la función ejecutiva, no existen diferencias significativas (p = 0,142) entre Pre y Post, pero si podemos constatar una reducción remarcada en los tiempos de ejecución, justificando dicha tendencia con un tamaño del efecto de 0,31 (Figura 5). Figura 5: Box-Plot de los resultados del TMT A antes (Pre) y después (Post) del Programa de Actividad Física en pacientes de Alzheimer.

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TMT (B) En el último de los test de screening (TMT B), mediante el diagrama de cajas, podemos señalar una diferencia estadísticamente significativa (p<0,05) en lo que se refiere al tiempo de realización del test (tiempo condicionado por la función ejecutiva). Figura 6: Box-Plot de los resultados del TMT B antes (Pre) y después (Post) del Programa de Actividad Física en pacientes de Alzheimer.

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Discusión

Los datos del MMSE en los que no se observan diferencias estadísticamente significativas (p = 0,191), podemos destacar que hay un número de sujetos sobre los que infiere la intervención (mayor/igual número de aciertos en el MMSE transcurridas 12 semanas), como ya hacía mención Weuve (2004), manteniendo que los programas de actividad física en las personas mayores, proporcionan una mejoría incuestionable, tanto en la memoria como en otros factores cognitivos colaterales (noción espacial, visual, orientación razonamiento, estado emocional, personal y social, etc.), variables cuantificadas por el MMSE Referente al CRICHTON, que evalúa como dominios principales la información, la memoria y la concentración, muestra diferencias estadísticamente significativas (p = 0,022) entre las valoraciones  Pre y Post, mostrando al igual que en el MMSE un comportamiento irregular de un número mayor de sujetos que responde de forma positiva en los resultados del test de screening, en la misma línea de autores como Dik et al. (2003), que encontraron en sus estudios una relación importante entre la actividad física en las primeras etapas de la vida, independientemente de la actividad física actual, con la velocidad de procesar información. Por otro lado, en el STI, se puede interpretar que el avance de la enfermedad de Alzheimer sigue su curso, sin presentar el deterioro (transcurridas 12 semanas) diferencias estadísticamente significativas (p = 0,263). No podemos obviar que la posible comparación con un grupo control que no se sometiese a intervención mediante actividad física, mostrara una declinación del deterioro cognitivo menos pronunciada, sustentándose en que la actividad física mantiene y estimula el flujo sanguíneo cerebral (Rogers et al., 1999) al aumentar la vascularización del cerebro (Dik et al., 2003). Esta situación puede provocar una mejora en la capacidad aeróbica y la llegada de nutrientes al cerebro (Spirduso 1980; Dustman et al., 1984). Al aumentar la eficacia nerviosa (Stern, 2002) y la vascularización, la actividad física puede aumentar la capacidad funcional del cerebro obteniendo resultados de ralentización cognitiva en test como el STI. Finalmente, los resultados En la parte A del TMT, donde no existen diferencias significativas (p = 0,142) entre Pre y Post, pero si una reducción remarcada en los tiempos de ejecución, y en el TMT parte B, mediante el diagrama de cajas, podemos señalar una diferencia estadísticamente significativa (p<0,05) en lo que se refiere al tiempo de realización del test, concuerda con lo recogido por Colcombe y Kramer en 2003, en un metanálisis de 18 estudios de intervención publicados entre 1966 y 2001, informando de un importante selectivo efecto del ejercicio físico sobre la función cognitiva, donde los principales beneficios se producen en los procesos ejecutivos.

Conclusiones

Los sujetos muestran una ligera tendencia de estabilización/ralentización de los aspectos cognitivos valorados en el MMSE, CRICHTON, STI y CDT en pacientes diagnosticados con EA que participaron en un programa de actividad física específico. Todos los sujetos muestran una mejora evidente de los procedimientos ejecutivos mediante una reducción de los tiempos de ejecución de la parte A y B del TMT. Según los resultados obtenidos, entendemos que la participación en programas de actividad física específicos tienen un efecto protector contra el trascurso del deterioro cognitivo, permitiendo una mejora de la calidad de vida de los pacientes diagnosticado con EA.

Agradecimientos

A todos los sujetos que intervinieron en el estudio, a sus familiares, así como a la Asociación Alzheimer Canarias y a todo su personal.

Referencias

  • Chodzko-Zajko, WJ., Moore, KA. (1994). Physical fitness and cognitive functioning in aging. Exerc Sport Sci Rev, 22:195–220.
  • Colcombe, SJ., Kramer, AF. (2003). Fitness effects on the cognitive function of older adults: a meta-analytic study. Psychol. Sci. 14, 125–130.
  • Cress, M. E., Buchner, D. M., Prohaska, T., Rimmer, J., Brown, M., Macera, C., DePietro, L., Chodzko-Zajko, W. (2004). Physical Activity Programs and Behavior Counseling in Older Adult Populations. Medicine & Science in Sport & Exercise, Best Practices Statement.
  • Dishman, R. K. , Berthoud, H. R., Booth, F. W., Cotman, C. W., Edgerton, V. R., Fleshner, M. R., Gandevia, S. C., Gomez-Pinilla, F., Greenwood, B. N., Hillman, C. H., Kramer, A. F., Levin, B. E., Moran, T. H., Russo-Neustadt, A. A., Salamone, J. D., Van Hoomissen, J. D., Wade, C. E., York, D. A., Zigmond, M. J. (2006). Neurobiology of Exercise. Obesity, 14. pp. 345-356.
  • Heyn, P., Abreu, B. C., Ottenbacher, K. J. (2004). The effects of exercise training on elderly persons with cognitive impairment and dementia: a metaanalysis. Arch Phys Med Rehabil, 85: 1694–1704.
  • Heyn, P., Johnson, K. E., Kramer, A. F. (2008). Endurance and strength training outcomes on cognitively impaired and cognitively intact older adults: a meta-analysis.The Journal of Nutrition, Health & Aging, 12 (6): 401-409.
  • Hillman, C. H., Belopolsky, A. V., Snook, E. M., Kramer, A. F., McAuley, E. (2004). Physical Activity and Executive Control: Implications for Increased Cognitive Health During Older Adulthood. Psichology, Research Quarterly for Exercise and Sport, 75 (2), 176–185.
  • Kramer, A. F., Hahn, S., Cohen, N. J., Banich, M. T., McAuley, E., Harrison, C. R., Vakil, E., Bardell, L., Boileau, R. A., Colcombe, A. (1999). Ageing, Fitness and Neurocognitive Function. Nature, 400: 418-419.
  • Rolland, Y., van Kan, G. A., Vellas, B. (2008). Physical Activity and Alzheimer’s Disease: From Prevention to Therapeutic Perspectives. J Am Med Dir Assoc, 9: 390–405.
  • Sofi, F., Valecchi, D., Bacci, D., Abbate, R., Gensini, G. F.,Casini, A.,Macchi, C. (2011). Physical activity and risk of cognitive decline: a meta-analysis of prospective studies. J Intern Med, 269: 107–117.
  • Weuve, J., Kang, J. H., Manson, J. E., Breteler, M. & Ware, J. H. (2004). Physical Activity, Including Walking, and Cognitive Function in Okder Women. Journal American Medical Association, 192 (12): pp. 1454-1461.

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