800 007 970 (Gratuito para españa)
658 598 996
·WhatsApp·

16 may 2012

El apoyo específico de los pares y la actividad físico-deportiva adolescente

/
Enviado por
/
Comentarios0
/

La adolescencia constituye una etapa de la vida en la cual chicos y chicas toman contacto por primera vez con conductas perjudiciales para su salud como el consumo de tabaco, de alcohol o de ciertos tipos de drogas, al mismo tiempo que abandonan hábitos saludables como la alimentación sana o la actividad físico-deportiva (Castillo, Balaguer, y García-Merita, 2007).

Autor(es):Lorena Revuelta Revuelta
Universidad del País Vasco
Congreso: IV Congreso Internacional de Ciencias del Deporte y la Educación Física. (VIII Seminario Nacional de Nutrición, Medicina y Rendimiento Deportivo)
Pontevedra, España, 10-12 Mayo 2012
ISBN: 978-84-939424-2-7
Palabras Clave: : motivación, pares, actividad físico-deportiva, adolescencia.

El apoyo específico de los pares y la actividad físico-deportiva adolescente

RESUMEN COMUNICACIÓN/PÓSTER

En este estudio se analizan las relaciones entre la percepción de las conductas de apoyo específico por parte de los pares hacia la actividad físico-deportiva y la propia actividad físico-deportiva de los adolescentes, medida ésta a través de sus parámetros de práctica, frecuencia, duración e intensidad. Asimismo se valora la capacidad predictiva de estas percepciones sobre la conducta físico-deportiva adolescente mediante metodología estructural (SEM). Participaron en el estudio 927 adolescentes de entre 11 y 21 años de la comunidad autónoma cántabra y del País Vasco a quienes se administró el Cuestionario de Clima Deportivo de los Iguales de Escartí y García-Ferriol (1993). Los resultados indican que la percepción de una mayor motivación por parte de los iguales se relaciona con todos los parámetros descriptivos de la actividad físico-deportiva de los adolescentes. Asimismo, los aspectos de naturaleza intrínseca de esta percepción aparecieron como determinantes de la conducta físico-deportiva adolescente.

INTRODUCCIÓN

La adolescencia constituye una etapa de la vida en la cual chicos y chicas toman contacto por primera vez con conductas perjudiciales para su salud como el consumo de tabaco, de alcohol o de ciertos tipos de drogas, al mismo tiempo que abandonan hábitos saludables como la alimentación sana o la actividad físico-deportiva (Castillo, Balaguer, y García-Merita, 2007).

En relación a la actividad físico-deportiva, en efecto, numerosos estudios confirman que, en los últimos años, se observa un incremento de los niveles de sedentarismo entre los niños y, especialmente, entre los adolescentes, poblaciones tradicionalmente más activas (Crocker, Sabinston, Kowalsky, McDonough, y Kowalsky, 2006; Hernán, Ramos, y Fernández, 2004; Martín, Tercedor, Pérez, Chillón, y Delgado, 2004). Es destacable también, el hecho de que, aunque este incremento del sedentarismo es evidente en ambos sexos, es especialmente notable entre las chicas (Chillón, Tercedor, Delgado, y González-Gross, 2002; Crocker, et al. 2006).

La adolescencia constituye un momento decisivo en la vida del individuo en lo que a la adquisición y mantenimiento de hábitos se refiere; esta etapa se considera crítica para la adquisición de hábitos, como el físico-deportivo, que se mantendrán a lo largo de la vida (Curtis, McTeer, y White, 1999; Hirvensalo, Lintunen, y Rantanen, 2000). Asimismo, gran parte de los beneficios de la actividad físico-deportiva adolescente radican en su transferencia a la edad adulta (Aznar, y Webster, 2006). Abordar el estudio de aquellos aspectos que son determinantes para la decisión de participar en este tipo de actividades, y de adoptarlas como un hábito de vida en esta etapa, es decir, el estudio de la motivación físico-deportiva durante la adolescencia, se convierte, por tanto, en una tarea indispensable en la actualidad.

En este sentido, el estudio de la motivación adquiere, en las últimas décadas, una perspectiva multideterminada e interaccional. Se acepta la intervención de una combinación de factores de naturaleza personal o psicológica, como el autoconcepto, las expectativas o los valores, y social, como las actitudes y los comportamientos de los otros significativos, en la determinación del comportamiento motivado. Asimismo, se va más allá del estudio del componente direccional de éste, es decir, del tipo de actividades a las cuales se dirige o no el individuo, para abordar el componente intensidad, el vigor con el cual se manifiestan sus conductas en el ámbito en cuestión.

Una de las más determinantes vías de influencia social la constituye el grupo de iguales. Una vez el sujeto se integra en el ámbito escolar y conforme atraviesa las sucesivas etapas del desarrollo, los iguales o pares se convierten en agentes de socialización cuya influencia alcanza su punto culminante con la llegada de la adolescencia (Brustad, Babkes, y Smith, 2001). Es en esta etapa cuando el grupo de iguales, y en particular el círculo de amigos más próximo, habitual e íntimo (Berndt, y Keefe, 1995; Weiss, y Stunz, 2004), adquiere un papel determinante y posiblemente más destacado que el de los otros significativos, en cuanto a la motivación del joven (Beets, Vogel, Forlaw, Pitetti, y Cardinal, 2006; Harter, 1998, 1999).

Los trabajos que abordan las relaciones entre iguales como mecanismos de influencia en las percepciones y comportamientos de los adolescentes son, sin embargo, escasos (Sabinston, y Crocker, 2008). La mayor parte de las investigaciones se centra en la actividad de aquellos. Varios estudios vinculan de forma positiva la actividad de los pares con la actividad del adolescente, e indican que aquellos adolescentes que tienen algún amigo que realiza actividades físicas o deportes, presentan una mayor frecuencia de actividad semanal en comparación con quienes dicen no tener amigos que realicen este tipo de actividades (Kimm, Glynn, Kriska, Barton, Kronsberg, Daniels, Crawford, Sabry, y Liu 2008; Luszczynska, Gibbons, Piko, y Tekozel, 2004; Voorhees, Murray, Welk, Birnbaum, Ribisl, y Johnson, 2005). En la misma línea, tanto en el caso de los chicos como en el de las chicas, los niveles de actividad físico-deportiva se asocian de forma significativa con el nivel de actividad físico-deportiva del mejor amigo o amiga (Adnerssen, y Wold, 1992).

En lo que a otras actitudes y conductas de apoyo y facilitación se refiere, pueden encontrarse pocos estudios. Los resultados de algunos de ellos, sin embargo, indican que el apoyo emocional de los pares es, junto al de los padres, un factor relacionado con el nivel de actividad, y que su ausencia constituye una barrera efectiva para la práctica (Esteve, 2005; Stonecipher, 1995; Vihjalmsson, y Thorlindson, 1998), por lo que el estudio en torno a esta temática parece, también, indispensable para la comprensión de la motivación físico-deportiva adolescente.

Considerando las circunstancias anteriores, el trabajo que aquí se presenta se lleva a cabo con el objetivo de analizar la actividad físico-deportiva de los adolescentes, medida a través de sus parámetros de práctica, frecuencia, duración e intensidad y su relación con su percepción del clima deportivo de los iguales.

MATERIAL Y MÉTODO

Participantes
Participaron en el estudio 927 adolescentes pertenecientes a institutos públicos y   privados y facultades de la comunidad autónoma cántabra y del País Vasco seleccionados por conveniencia y contactados a través de sus respectivos directores y jefes de estudios, que mostraron su conformidad a participar en el estudio una vez conocidos los objetivos y procedimientos del mismo. La media de edad de los participantes fue de 15.40 años (desviación típica 2.38). En cuanto a la distribución por sexos, 435 (46.9 %) fueron chicos y 492 (53.1 %) chicas.

Instrumentos

Los participantes completaron los siguientes instrumentos dentro de un cuestionario más extenso cuyo contenido forma parte de un estudio más amplio:

Cuestionario para la valoración de la actividad físico-deportiva. Elaborado específicamente para el estudio, registra la actividad físico-deportiva de los sujetos (su realización o no de actividad físico-deportiva en el tiempo de ocio); la frecuencia de ésta (estableciéndose tres categorías al respecto, a) frecuencia baja: actividad físico-deportiva esporádica o una vez a la semana; b) frecuencia media: entre dos y tres veces por semana; y c) frecuencia alta: cuatro o más veces por semana), la duración de las sesiones habituales de práctica (ofreciéndose dos opciones, de uno a cuarenta y cinco minutos, o de cuarenta y seis a más de noventa minutos), y la intensidad exhibida en las mismas (proponiéndose tres niveles de intensidad asociada a cambios en la frecuencia respiratoria: a) suave, cuando los ejercicios que realiza hacen que no tenga problemas para mantener la frecuencia respiratoria; b) media, cuando se realizan algunos ejercicios que hacen que cueste mantener la frecuencia respiratoria; o bien c) alta cuando en algunos ejercicios se lleva la frecuencia respiratoria al límite).

Cuestionario de Clima Deportivo de los Iguales (CDI) (Escartí, y García-Ferriol, 1993). Compuesto por nueve ítems cuyas respuestas se registran a través de una escala Likert de diez puntos donde 0 significa totalmente falso y 100 totalmente verdadero, el instrumento está destinado a valorar la percepción del adolescente sobre el apoyo de los iguales hacia la actividad física y/o deportiva; su propia práctica, la importancia de estas actividades dentro del grupo para favorecer las relaciones y el valor o relevancia otorgado a las mismas.

Los creadores del constructo clima deportivo de los iguales subdividieron al mismo en tres factores para su estudio y aplicación: práctica, referido a la realización, por parte de los iguales, de actividades relacionadas con la actividad físico-deportiva; relación, para la valoración de la importancia de la actividad físico-deportiva para el fomento de los vínculos sociales en el grupo; y reconocimiento, que recoge los aspectos de la actividad físico-deportiva relacionados con el reconocimiento social como la popularidad. En ocasiones, sin embargo se emplea la escala global (Esteve, Musitu, y Lilla, 2005). En presente estudio, se contemplaron ambas posibilidades, se utiliza el mismo como una dimensión global para valorar su relación con la actividad físico-deportiva; y se emplean las diferentes subescalas para su utilización como variables causales en la verificación de un modelo MIMIC (de múltiples indicadores y múltiples causas) sobre el poder predictivo de estas conductas sobre la conducta físico-deportiva de los adolescentes.

En cuanto a las propiedades psicométricas del instrumento, los autores indican un índice de fiabilidad alpha de Cronbach de .74 para la escala general, de ? = .71 para la de práctica, de ? = .69 para la de relación y de ? = .69 para la de reconocimiento. Apuntan también un porcentaje de la varianza total explicada por el cuestionario del 60.6%, con porcentajes del 34.9%, del 14.7 % y del 11% para cada una de las subescalas respectivamente.

 

Procedimiento

Una vez obtenido el permiso por parte del centro para la realización del estudio, el cuestionario, cuya realización llevó entre treinta y cincuenta minutos en función de la edad de los participantes, fue administrado al alumnado durante las horas de tutoría o educación física según la disponibilidad de los distintos docentes, por un investigador que permanecía en el aula durante todo el proceso para solucionar las posibles dudas o problemas que surgieran y recogía los cuestionarios en el momento de su finalización. Se insistió en la inexistencia de respuestas correctas o incorrectas, y se aseguraron la confidencialidad y el anonimato en el tratamiento de los datos.

Análisis de datos

Con la excepción de los análisis realizados a cada uno de los instrumentos empleados, y de aquellos efectuados con objeto de abordar el estudio descriptivo de la actividad físico-deportiva y de sus parámetros descriptivos frecuencia, duración e intensidad, llevados a cabo por medio del paquete estadístico SPSS 17.0; y del análisis de la normalidad multivariada, realizado con el programa SAS, el resto de pruebas fueron efectuadas utilizando el programa LISREL 8.8 (Jorëskog, y Sörbom, 2006).

La corrección de los valores missing o valores perdidos constituye el paso previo a cualquier análisis estadístico de datos. Esta corrección posibilita la extracción de las puntuaciones de cada una de las escalas que componen los diferentes cuestionarios o herramientas empleados. Para llevarla a cabo se llevó a cabo un proceso de imputación múltiple, basado en el cálculo de la respuesta probable a partir del estudio del patrón de respuestas del sujeto a la totalidad de cuestionarios.

Debido a que los procedimientos pertenecientes a la metodología de modelos estructurales empleados en el presente estudio asumen los supuestos de normalidad multivariada de las variables sometidas a estudio, tras la imputación de los valores perdidos, se procedió a la normalización de las puntuaciones de los diferentes cuestionarios una vez comprobado su desajuste a los valores exigidos por el análisis de normalidad (p > 0.05).

Una vez efectuada la normalización de los datos, con objeto de analizar la relación entre el clima deportivo percibido de los iguales y los parámetros de actividad físico-deportiva (práctica, frecuencia, duración e intensidad), se realizaron modelos de estructuras de medias para someter a comparación las puntuaciones en esta variable de los diferentes grupos seleccionados.

Es necesario destacar, en este sentido, la utilización de los modelos de estructuras de medias como proceso de comparación de las puntuaciones medias de los diferentes grupos objeto de análisis en el presente trabajo. Habitualmente se emplean las pruebas de comparación de medias T de Student (en el caso de dos muestras independientes) y ANOVA (en el caso de más de dos muestras independientes), procesos que emplean para su análisis las medias aritméticas de los sujetos en cada una de las escalas. Este tipo de procedimiento de análisis tiene sentido en el caso de variables cuantitativas continuas, es decir, aquellas cuya escala se extiende desde 0 hasta un hipotético infinito y en el que las relaciones entre puntuaciones son reales, es decir, que la obtención de una puntuación, por poner un ejemplo, de 4, supone efectivamente obtener el doble de puntuación que un sujeto cuya respuesta haya sido 2. En el caso de variables latentes, las que habitualmente se emplean en estudios de tipo psicológico y sociológico, aquellas cuya valoración se realiza a través de variables observadas o ítems de tipo cuantitativo pero de razón, con respuestas a escalas cerradas de tipo Likert de mayor o menor longitud, lo que procede es el análisis de la diferencia entre las medias indicada, no a través de su valor aritmético, sino por el vector medio de las variables observables. Éste es el procedimiento empleado por los modelos de estructura de medias empleados en el estudio que se presenta.

Otra ventaja de los modelos de ecuaciones estructurales es su capacidad para definir relaciones de causalidad entre variables. Con objeto de valorar el valor predictivo de cada una de las dimensiones del clima deportivo de los iguales sobre la actividad físico-deportiva de los adolescentes, se sometió a verificación un modelo de múltiples indicadores y múltiples causas (MIMIC).

RESULTADOS

En primer lugar se muestran los resultados correspondientes al análisis de la actividad físico-deportiva de los adolescentes.

Tabla 1
Actividad físico-deportiva

Tabla 1. El apoyo específico de los pares y la actividad físico-deportiva adolescente

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 21

 

En cuanto a la práctica (Tabla 1), un 75.95% del total de adolescentes participantes afirmó realizar algún tipo de actividad físico-deportiva durante su tiempo libre, frente a un 24.05% que indicó no realizarlas.

Los análisis realizados en función de la variable sexo indicaron que existen diferencias significativas a favor de los varones en cuanto a la participación ((927) = 96.03, p = .000), traducidas en un porcentaje del 90.57% de chicos y del 63% de chicas que afirmaron realizar algún tipo de actividad física o deporte en su tiempo libre, frente a un 9.43% y un 37% respectivamente que declararon no realizar este tipo de actividades.

Tabla 2
Frecuencia de práctica

Tabla 2. El apoyo específico de los pares y la actividad físico-deportiva adolescente

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 21

 

En lo que respecta a la frecuencia de actividad (Tabla 2), la frecuencia de actividad físico-deportiva alta (más de cuatro sesiones semanales) es tanto en el caso de la muestra total como en el grupo de los chicos y el de las chicas, la más habitual. Un 53.55% del total de adolescentes participantes, un 60.93% de los chicos y un 44.19% de las chicas dicen realizar este tipo de actividades con la frecuencia semanal citada frente a porcentajes para las frecuencias baja y media del 13.64% y 32.81%, 8.62% y 30.45% y 20% y 35.81% respectivamente para los grupos total, chicos y chicas.

Nuevamente se observaron en la muestra total diferencias significativas en función de la variable sexo ((704) = 27.02, p = .000). Mientras que, como se ha expuesto, la presencia de los chicos fue mayor que la de las chicas en el grupo de frecuencia alta (60.93% frente a 44.19%), las chicas afirmaron practicar deporte y/o actividad físico-deportiva con frecuencias media o baja en mayor medida (35.81% frente a 30.45% y 20.00% frente a 8.62% respectivamente).

Tabla 3
Duración de las sesiones de práctica

Tabla 3. El apoyo específico de los pares y la actividad físico-deportiva adolescente

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 21

 

Como recoge la tabla anterior (Tabla 3), de forma general (13.93% frente a 85.65%), y en la subdivisión de la muestra en función de la variable sexo (9.13% frente a 90.87% en hombres y 20% frente a 79.03% en mujeres) la duración de cuarenta y seis a noventa minutos fue la más frecuente.

Se encontraron diferencias estadísticamente significativas en función de la variable sexo ((704) = 17.54, p = .000) que verifican una mayor presencia de hombres en el grupo cuyas sesiones de práctica superan los 46 minutos y de mujeres en el que afirma realizar sesiones de una menor duración.

Tabla 4
Intensidad de práctica

Tabla 4. El apoyo específico de los pares y la actividad físico-deportiva adolescente

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 21

 

Por último, la intensidad media fue la intensidad de práctica más habitual entre los adolescentes (Tabla 4), con porcentajes del 51.98%, el 48.23% y del 56.77% para las muestras total, hombres y mujeres respectivamente.

Aparecieron diferencias estadísticamente significativas en función del sexo en el análisis realizado al grupo total de adolescentes ((704) = 24.49, p = .000). Se encontró una menor representatividad de las mujeres en la intensidad más alta de práctica y mayor en lo que a la intensidad más baja respecta.

A continuación se exponen los resultados de los modelos de estructura de medias sometidos a verificación con objeto de examinar las diferencias, en lo que al clima deportivo de los iguales respecta, en función de los diferentes parámetros descriptivos de la actividad físico-deportiva.

Tabla 5
Diferencias en el clima deportivo de los iguales asociadas a la actividad físico-deportiva (Matriz KAPPA)

Tabla 5. El apoyo específico de los pares y la actividad físico-deportiva adolescente

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 21

 

Como muestra la tabla anterior (Tabla 5), tanto el signo negativo del parámetro, indicativo de mayores puntuaciones por parte del primero de los grupos, como el valor del índice T (> ±2.58), revelan que quienes dijeron realizar este tipo de actividades percibieron un mayor apoyo hacia esta práctica por parte de sus pares, tanto en el caso de la muestra total de participantes (T = -12.55), como en el de los hombres (T = -5.31) y en el de las mujeres (T = -7.82).

Tabla 6
Diferencias en el clima deportivo de los iguales asociadas a la frecuencia de práctica (Matriz KAPPA)

Tabla 6. El apoyo específico de los pares y la actividad físico-deportiva adolescente

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 21

 

Los resultados del análisis realizado en función de la frecuencia (Tabla 6) mostraron que, en la misma línea, como indica el signo negativo del parámetro en la totalidad de los casos, la percepción del clima deportivo de los iguales fue más positiva entre los adolescentes que realizaban actividad físico-deportiva de modo más frecuente sin distinción de sexo.
En cuanto a la significatividad estadística de estas diferencias, en el caso de la muestra total de adolescentes, las diferencias entre las frecuencias media-baja (T = -3.17) y alta-baja (T = -4.35) superaron el valor de ± 2.58 del valor T y pueden, por tanto considerarse estadísticamente significativas. En el caso de las mujeres, sólo las diferencias obtenidas en la comparación de las intensidades alta-baja (T = -2.66) pueden considerarse como tal. En el caso de los hombres, sin embargo, ninguna de las diferencias obtenidas alcanza tal condición.

Tabla 7
Diferencias en el clima deportivo de los iguales asociadas a la duración de las sesiones de práctica (Matriz KAPPA)

Tabla 7. El apoyo específico de los pares y la actividad físico-deportiva adolescente

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 21

 

También una mayor duración de las sesiones habituales de práctica se relaciona con una mejor percepción del clima deportivo de los iguales. Así lo indican los signos negativos del parámetro arrojados por el análisis correspondiente (Tabla 7). Estas diferencias de puntuación a favor de los adolescentes que afirmaron realizar sesiones de práctica más duraderas pueden considerarse estadísticamente significativas en el caso de la muestra total de adolescentes (T = -6.28) y de las mujeres (T = -2.87), pero no en el de los hombres.

Tabla 8
Diferencias en el clima deportivo de los iguales asociadas a la intensidad de la práctica (Matriz KAPPA)

Tabla 8. El apoyo específico de los pares y la actividad físico-deportiva adolescente

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 21

 

Resultados similares mostró el análisis realizado en función del parámetro intensidad de la práctica (Tabla 8). En todos los casos se obtuvieron parámetros de signo negativo que indican un incremento de la percepción del clima deportivo de los iguales paralelo al incremento de la intensidad de la práctica. La significatividad estadística de estas diferencias de puntuación arrojó una mayor variabilidad. Sólo en el análisis realizado a la muestra total de adolescentes se obtuvieron diferencias estadísticamente significativas, en la comparación de las intensidades alta-suave y alta-media concretamente (T = -3.69 y T = -2.85 respectivamente).

Se realizó, por último, un modelo de estructura de medias adicional para la comparación de la percepción del clima deportivo de los iguales en función del sexo de los participantes, los resultados del cual se muestran en la tabla siguiente (Tabla 9).

Tabla 9
Diferencias en el clima deportivo de los iguales asociadas al sexo de los participantes (Matriz KAPPA)

Tabla 9. El apoyo específico de los pares y la actividad físico-deportiva adolescente

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 21

 

De forma estadísticamente significativa (T ? 2.58), los hombres percibieron una mayor motivación hacia la actividad físico-deportiva por parte de los pares (T = -13.06).

Con objeto de valorar, no sólo la relación, sino también la capacidad predictiva del clima deportivo de los iguales sobre la actividad físico-deportiva de los adolescentes se sometió a verificación el siguiente modelo MIMIC (Figura 1).

Figura 1. El apoyo específico de los pares y la actividad físico-deportiva adolescente

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 21

 

Figura 1.

 Modelo MIMIC sobre la influencia del clima deportivo de los iguales sobre la actividad físico-deportiva

El modelo asume la existencia de una variable latente, la actividad físico-deportiva adolescente, valorada por medio de tres variables observables, los indicadores de frecuencia, de duración y de intensidad, y determinada por otras tres variables observables, las dimensiones del clima deportivo de los iguales, práctica, relación y reconocimiento.

Los resultados del mismo indican un excelente ajuste de los datos empíricos al modelo propuesto (Tabla 10).

 

Tabla 10
Índices de ajuste del modelo MIMIC sobre la influencia del clima deportivo de los iguales sobre la actividad físico-deportiva

Tabla 10. El apoyo específico de los pares y la actividad físico-deportiva adolescente

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 21

 

El valor del índice RMSEA = .026 y su intervalo de confianza (el cual contiene el valor .05) indican la idoneidad del modelo indicando un excelente grado de ajuste muy por debajo del valor .05 indicativo de un ajuste bueno. En la misma línea, los Non-Normed Fit Indez (NNFI), Comparative Fit Index (CFI) y Global Fit Index (GFI) indican excelentes grados de ajuste con valores de .99, 1.00 y .99 respectivamente ya que son los valores superiores a .90, .95 y .90, y próximos a 1.00 los indicativos de un buen ajuste (Schumacker y Lomax, 2010). Por último, en cuanto al tamaño de los residuos estandarizados, el parámetro SRMR se sitúa en un valor de .022, siendo valores inferiores a .05 los indicadores de un buen ajuste del modelo a los datos empíricos.

Los valores T (> ± 1.96) de las variables observables de la actividad físico-deportiva no sugieren la eliminación de ninguna de ellas e indican, por tanto, que la variable latente actividad físico-deportiva se encuentra adecuadamente medida por las variables observables frecuencia, duración e intensidad. Los valores de R², por su parte sugieren que la frecuencia es la medida más adecuada de la actividad físico-deportiva (R² = .57), seguida de la intensidad (R² = .29) y obteniendo la duración los valores más bajos (R² = .24).

Con respecto al poder explicativo de las variables, la ecuación estructural muestra dos variables como predictoras de forma estadísticamente significativa (T > ± 1.96), las dimensiones práctica y relación. En conjunto, estas dos variables alcanzan un valor de R² = .17, por lo que se asume que quedaría un 83% de la varianza de la variable latente actividad físico-deportiva sin explicar, principalmente debido a otras variables no incluidas en este modelo. La dimensión reconocimiento no apareció como una variable predictiva de la actividad físico-deportiva de los adolescentes.

Puede afirmarse, por lo tanto, que la percepción de la realización de actividades relacionadas con la actividad física y/o el deporte por parte de los iguales y de la importancia en el grupo de estas actividades para el fomento de los vínculos de amistad conduce a la realización de actividades físico-deportivas con una mayor frecuencia de práctica, a realizar sesiones de actividad más duraderas y a exhibir una mayor intensidad de práctica durante las mismas. Sin embargo, la capacidad de la actividad físico-deportiva de incrementar el reconocimiento social dentro del grupo no predice de forma estadísticamente significativa este mismo comportamiento.

DISCUSIÓN

El análisis de la actividad físico-deportiva de los adolescentes participantes en el estudio revela un positivo nivel de actividad. Un elevado porcentaje de los sujetos supera los límites de actividad establecidos por las asociaciones pertinentes (ACSM, 2002), y más de la mitad de los mismos presenta parámetros de actividad físico-deportiva que se acercan a los ideales.

Por el contrario, los resultados que registran el análisis de la actividad físico-deportiva de las mujeres participantes, tal como anticipaba la investigación previa (Chillón, et al., 2002; Crocker, et al. 2006), no pueden considerarse igual de positivos. En la totalidad de aspectos investigados, tanto en cuanto a la práctica como en cuanto a la frecuencia, la duración y la intensidad de la misma, las adolescentes reportan niveles inferiores a los de sus compañeros. Casi la mitad de las adolescentes afirman no realizar ningún tipo de actividad físico-deportiva en su tiempo libre, y, entre las que dicen si practicar, los parámetros de actividad físico-deportiva se encuentran en el límite de lo aceptable o por debajo de éste.

Estos resultados adquieren una importancia mayor si se tienen en cuenta en combinación con los obtenidos en lo que a la variable moticacional contextual analizada, el clima deportivo de los iguales, se refiere. La percepción de estos aspectos relacionados con la motivación hacia la actividad físico-deportiva de los iguales fue significativamente más negativa entre las mujeres. No sólo eso, estas percepciones mostraron relaciones consistentes con todos los parámetros de la actividad físico-deportiva de los adolescentes y, lo que es más importante, una relación de influencia sobre el comportamiento físico-deportivo global de éstos. Puede concluirse por tanto, que la percepción del clima deportivo de los iguales contribuye a determinar la actividad físico-deportiva de los adolescentes y es uno de los factores a considerar como responsables de las desigualdades entre sexos a este respecto.

En cuanto a los aspectos de esta percepción que se muestran como significativamente determinantes (la realización, por parte de los pares de actividades relacionadas con la práctica físico-deportiva y la importancia de estas actividades para el desarrollo de vínculos de amistad en el grupo) y a aquellos que no alcanzan tal categoría estadística (el reconocimiento social), estos resultados obtienen refrendo desde una de las más recientes y novedosas teorías de la motivación hacia la actividad físico-deportiva, la teoría de la autodeterminación (Deci, y Ryan, 1985; 2000).

Esta perspectiva teórica explica como el compromiso del sujeto con una actividad dada parte del desarrollo en éste de un tipo de motivación de tipo intrínseco o autodeterminado, o de una bien interiorizada motivación extrínseca, es decir, de la. Este tipo de motivación, presente cuando el sujeto realiza actividades por la mera satisfacción y/o el placer que se derivan de la propia práctica sin ningún tipo de incentivo de carácter externo, o en función de metas y objetivos que el sujeto incorpora como parte de su idiosincrasia, necesita de la satisfacción de las necesidades psicológicas básicas de competencia, autonomía y relación (Moreno, y González-Cutre, 2005).

En cuanto a la influencia de la práctica de los pares sobre las percepciones relacionadas con la habilidad y/o la competencia, existen dos posturas teóricas al respecto; por una parte, la inclusión del grupo de iguales en el conjunto de factores que contribuyen al desarrollo de las autopercepciones puede suponer el reconocimiento de sujetos con una habilidad mayor, y contribuir, por tanto, al decremento característico de estas percepciones en el comienzo de la adolescencia (Horn, y Horn, 2007); por el contrario, si se hace referencia al modelado, es muy probable que la participación en actividades físico-deportivas por parte de los pares proporcione al adolescente un ejemplo de características similares a él que incremente la confianza en sus propias posibilidades de realización de esas mismas actividades (Eccles, y Harold, 1991).

Con respecto al desarrollo de vínculos de amistad por medio de la actividad físico-deportiva, el grupo de iguales constituye el grupo social de referencia por excelencia durante la etapa adolescente. La percepción de la capacidad de este tipo de actividades de potenciar estas relaciones contribuiría por tanto, dada la importancia del grupo de iguales, a su mantenimiento dentro de las conductas habituales del joven.

Por último, en lo que al reconocimiento se refiere, como señala la teoría de la autodeterminación, la actividad realizada en pos de objetivos o recompensas de carácter externo, como el dinero, la apariencia o el reconocimiento social conduciría a un abandono prematuro (Deci, y Ryan, 1985; 2000).

La relevancia de cualquier tipo de resultado empírico radica, especialmente, en su potencial aplicación práctica. Los aspectos analizados en este estudio y, de forma especial, aquellos han demostrado presentar una relación de dependencia con la conducta físico-deportiva de los adolescentes, debería ser tenidos en cuenta a la hora de desarrollar programas de fomento, formación y desarrollo en este contexto, con el objetivo, no sólo de extender la práctica al mayor porcentaje posible de la población, sino también de potenciarla en aquellos sectores más desfavorecidos.

 

BIBLIOGRAFÍA

American College of Sports Medicine (2002). Progression models in resistance training for healthy adults. Medicine and Science in Sports and Exercise, 34(2), 364-380.

Anderssen, N., y Wold, B. (1992). Parental and peer influences on leisure-time physical activity in young adolescents. Research Quarterly for Exercise and Sport, 63, 341-348.

Aznar, S. y Webster, T. (2006). Actividad física y salud en la infancia y la adolescencia. Madrid: Ministerio de Sanidad y Consumo, Ministerio de Educación y Ciencia.
Beets, M. W., Vogel, R., Forlaw, L., Pitetti, K. H., y Cardinal, B. J. (2006). Social Support and youth physical activity: The role of provider and type. American Journal of Health Behavior, 30, 278-289.
Berndt, T. J., y Keefe, K. (1995). Friends’ influence on adolescents’ adjustment to school. Child Development, 66, 1312-1329.

Brustad, R. J., Babkes, M. L., y Smith, A. L. (2001). Youth in sport: Psychological considerations. En R.N. Singer, H. A. Hausenblas, y C. M. Janelle (Eds.), Handbook of Sport Psychology (pp. 604-635). Nueva York: John Wiley and Sons.

Castillo, I., Balaguer, I., y García-Merita, M. (2007) Efectos de la práctica de actividad física y de la participación deportiva sobre el estilo de vida saludable en la adolescencia en función del género. Revista de Psicología del Deporte, 16(2), 201-210.

Chillón, P., Delgado, M., Tercedor, P., y González-Gross, M. (2002). Actividad físico-deportiva en escolares adolescentes. RETOS. Nuevas tendencias en Educación Física, Deporte y Recreación, 3, 5-12.

Crocker, P. R. E., Sabinston, C. M., Kowalski, N., McDonough, M. H., y Kowalski, K. C. (2006). Longitudinal assessment of the relationship between physical self-concept and health related behaviour and emotion in adolescent girls. Journal of Applied Sport Psychology, 18, 185-200.

Curtis, J., McTeer, W., y White, P. (1999). Exploring the effects of school age sporting experiences for participation in later life. Sociology of Sport Journal, 16(4), 348-365.

Deci, E. L., y Ryan, R. M. (1985).  Intrinsic motivation and self-determination in human behavior.  Nueva York: Plenum Press.

Deci. E. L., y Ryan, R. M. (2000). The “what” and “why” of goal pursuits: Human needs and the self-determination of behaviour, Psychological Inquiry, 11, 227-268.

Eccles, J. S., y Harold, R. D. (1991).  Gender differences in sport involvement: Applying the Eccles’ expectancy-value model.  Journal of Applied Sport Psychology, 3, 7-35.

Escartí, A., y García-Ferriol, A. (1994). Factores de los iguales relacionados con la práctica y la motivación deportiva en la adolescencia. Revista de Psicología del Deporte, 6, 35-53.

Esteve, J. V. (2005). Estilos parentales, clima familiar y autoestima física en adolescentes. (Tesis Doctoral). Valencia: Universidad de Valencia. Departamento de Psicología Social.

Esteve, J. V., Musitu, G., y Lila, M. (2005). Autoconcepto físico y motivación deportiva en chicos y chicas adolescentes. La influencia de la familia y los iguales. Escritos de Psicología, 7, 82-90.

Harter, S. (1988). Manual for the Self-Perception Profile for Adolescents. Denver: University of Denver.

Harter, S. (1989). Causes, correlates and the functional role of global self-worth: a life span perspective. En J. Kolligan y R. Stenberg (Eds.), Perceptions of competence and incompetence across the life span (pp. 43-70). Nueva York: Springer-Verlag.

Hernán, M., Ramos, M. y Fernández, A. (2004). La salud de los jóvenes. Gaceta Sanitaria, 18(1), 47-55.

Hirvensalo, M., Lintunen, T., y Rantanen, T. (2000). The continuity of physical activity. A retrospective and prospective study among older people. Scandinavian Journal of Medicine and Science in Sports, 10(1), 37–41.

Horn, T. S., y Horn, J. (2007). Family influences on children´s sport and physical activity participation, behaviour, and physical responses. En G. Tenenbaum y R. Eklund (Eds.), Handbook of Sport Psychology (pp. 685-711). Hoboken: Wiley and Sons.

Jöreskog, K. G., y Sörbom, D. (2006). LISREL 8.80 for Windows. Lincolnwood: Scientific Software International, Inc.

Kimm, S., Glynn, N., Kriska, A., Barton, B., Kronsberg, S., Daniels, S., Crawford, P., Sabry, Z., y Liu, K. (2002). Decline in physical activity in black girls and white girls during adolescence. New England Journal of Medicine, 347, 709-715.

Luszczynska, A., Gibbons, F. X., Piko, B. F., y Tekozel, M. (2004). Self-regulatory cognitions, social comparisons, perceived peers’ behaviors as predictors of nutrition and physical activity: A comparison among adolescents in Hungary, Poland, Turkey and USA. Psychology and Health, 19, 577-593.Martín, Tercedor, Pérez, Chillón, y Delgado, 2004).

Moreno, J. A., y González-Cutre, D. (2005). Adherencia a los programas acuáticos a través de la Teoría de la Autodeterminación. En J. A. Moreno (Ed.), II Congreso Internacional de Actividades Acuáticas (pp. 35-46). Murcia: Instituto U.P. de Ciencias del Deporte.

Sabiston, C. M., y Crocker, P. (2008). Influences as correlates of adolescent leisure-time physical activity. Journal of Sport and Exercise Psychology, 30, 3-22.

Schumacker, R. E., y Lomax, R. G. (2010). A beginner’s guide to structural equation modeling. Nueva York: Routledge.

Stonecipher, L. J. (1995). Perceived barriers and physical activity: Differences in groups defined by gender and activity level. AAHPERD National Convention.

Vilhjalmsson, R., y Thorlindsson, T. (1998). Factors related to physical activity: A study of adolescents. Social Science and Medicine, 47(5), 665-675.

Voorhees, C. C., Murray, D., Welk, G., Birnbaum, A., Ribisl, K. M. y Johnson, C. C. (2005). The role of peer social network factors and physical activity in adolescent girls. American Journal of Health Behavior, 29(2), 183-190.

Weiss, M. R., y Stuntz, C. P. (2004). A little friendly competition: Peer relationships and psychosocial development in youth sport and physical activity contexts. En M. R. Weiss (Ed.), Developmental sport and exercise psychology: A lifespan perspective (pp. 165-196). Morgantown: Fitness Information Technology.

Lorena Revuelta es Doctora en Psicodidáctica por la Universidad del País Vasco. Su línea de investigación principal se ocupa del papel del autoconcepto físico en la motivación físico-deportiva adolescente, abordando esta desde una perspectiva multifactorial personal y contextual.

Esta comunicación se ha realizado con la colaboración del Programa de Formación Personal Investigador PIFA01/2007/024 (UPV/EHU)

Asimismo, ha sido realizada dentro del proyecto EDU2009-10102 (Subprograma EDUC) subvencionado por el MICINN

Responder

Otras colaboraciones