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16 feb 2012

El profesor de educación física y el deporte escolar en el proyecto educativo del centro.

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Posiblemente sea un debate viejo, o reiterativo, pero no acabamos de aceptar un término, deporte en edad escolar, que intenta aglutinar, sin éxito bajo nuestro punto de vista, dos mundos tan antagónicos como son el Deporte escolar y el Deporte Federado.
Autor(es): Ortuzar I
Entidades(es):Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Departamento de Educación Física y Deportiva. Universidad del Pais Vasco, Grupo KAIT
Congreso: II Congreso del Deporte en Edad Escolar
Valencia 26 - 28 de Octubre de 2011
ISBN: 978-84-939424-0-3

El profesor de educación física y el deporte escolar en el proyecto educativo del centro.

Situación

Posiblemente sea un debate viejo, o reiterativo, pero no acabamos de aceptar un término, deporte en edad escolar, que intenta aglutinar, sin éxito bajo nuestro punto de vista, dos mundos tan antagónicos como son el Deporte escolar y el Deporte Federado.

Dentro del título del congreso, nuestra intervención se enmarca en el Deporte Escolar, el pariente pobre, del llamado Deporte en Edad Escolar, y con el cual sólo tiene en común la edad aunque parezca un contrasentido.

Y es que ciertamente, es difícil de explicar el nexo de unión entre Messi jugando en el Barça con 16 años, o Rubio en el Juventut con 14, Nadal en Wimblendon, con un grupo de niñas haciendo hip hop o ascendiendo con su monitor  a la sierra Mariola o a la sierra Calderona. Pero sin embargo todas estas actividades: Champion League, ACB, Grand Slam, Mundial de Clubes sub-17, senderismo o baile, son Deporte en Edad Escolar porque según la definición al uso las realizan niños o jóvenes de la misma edad.

No es nada original calificar de pariente pobre al deporte escolar; en una crítica a la situación del deporte escolar, perdón, al deporte en edad escolar. Sobre la Comunidad Valenciana (como podía ser en cualquier otra),  se encuentran estas citas:

“apabullante diferencia de potencial de los equipos escolares y federados” (Trekker Consultors, 2011)

“el solapamiento del deporte escolar con el federado, que relega al primero en medios, importancia e impacto en la ciudadanía.”  (Ibidem)

Estamos generalizando e incurrimos en injusticias seguramente. Por cierto, dicho sea de paso, Valencia tiene un planteamiento teórico y un programa de “deporte en edad escolar” muy completo.

Además, debemos reseñar que es muy difícil concretar la realidad de cada autonomía porque varía de manera notable, entre ellas, la forma de recoger datos y estadísticas; incluso es complicado a veces dentro de cada territorio, como es el ejemplo de los tres que componen el País Vasco.

Desde hace ya algún tiempo, se está generalizando en la mayor parte de las comunidades autónomas, no en la Vasca, la acepción Deporte en Edad Escolar y por ende el desarrollo de Planes y Programas del Deporte en Edad Escolar.

Itinerarios

Estos programas suelen contemplar básicamente dos vías o itinerarios que teóricamente se complementan: Uno de recreación o/y formativo y otro orientado al rendimiento. La realidad es que  la primera va desembocando en un elevado abandono de la práctica, siendo residual la participación en 3º y 4º de la ESO (categoría cadete) y casi nula en Bachiller y Ciclos Formativos (categoría juvenil).

Aunque una parte de estos escolares pasan al itinerario de rendimiento, antes denominado federado, una parte importante deja el deporte.

Completa la información

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº19.

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Participación

Pues bien, en la edad más problemática, cuando el alumno, el escolar, no nos olvidemos, más necesitado está de referencias, de modelos de identificación positivos, de pautas comprensibles para su nueva personalidad pseudo adulta, o sea adolescente, las posibilidades que le ofrece el Deporte Escolar se reducen sustancialmente.

Las políticas institucionales tienden a traspasar a los clubes, gimnasios y polideportivos municipales la compleja y ardua labor de acoger a casi niños con actividades exactamente idénticas a las de los adultos. No son las entidades más idóneas para la formación de escolares.

Como botón de muestra, citar que la tendencia actual en los servicios deportivos de los ayuntamientos es la de reducir la edad de acceso a los cursos deportivos (spinning, aerobic, etc.).

Casuística que se produce, sin duda, en el País Vasco, pero entiendo se repite en casi todo el Estado. Excepción de Cataluña (y de otras comunidades posiblemente), donde, al parecer, se está consiguiendo una alta participación en los IES (institutos de enseñanza superior) .  En la Comunidad de Madrid también existen planes específicos de promoción de la actividad física en secundaria, sin duda el segmento con peores índices de participantes escolares.

Las cifras de participación recopilada en el último estudio del CSD sobre la edad escolar,  entendiendo ésta de 6 a 16 años ó de 6 a 18, se resume en 2 de cada 3 alumnos, en algunas estadísticas y 1 de cada 2 en otras, datos que vienen a confirmar las afirmaciones de  precariedad, sobre todo en la práctica adolescente.

Definición

El marco de actuación en el que se mueve el autor y del que se va a tratar es el deporte escolar. Y cuando hablamos de deporte escolar me estoy refiriendo exclusivamente al conjunto de actividades físico-deportivas que con objetivos educativos es realizada por escolares, bajo la responsabilidad del centro escolar .

El profesor de educación física

Y aquí es donde aparece, o puede aparecer, el profesor de EF, figura que obviamente no existe en un club o agrupación deportiva. Son incontables las referencias bibliográficas, recogidas en el desarrollo del marco teórico de nuestro trabajo doctoral, donde se le otorga a este docente un principal protagonismo en la organización del deporte escolar.

Fraile, Álamo, Devis, Petrus, Cruz, entre otros, son autores que se manifiestan en este sentido, y no por casualidad, algunos de ellos son ponentes en este congreso.

Por nuestra parte nos pronunciamos en la misma línea, pero para corroborarlo no hay mejor fuente que buscar la referencia legislativa. Y cronológicamente la última, casualidad, pertenece a la comunidad que acoge este congreso.

La Ley 2/2011, de 22 de marzo, de la Generalitat, del Deporte y la Actividad Física de la Comunitat Valenciana establece que:

1. El personal docente de la asignatura de educación física en los centros escolares no universitarios de la Comunitat Valenciana tiene la obligación y responsabilidad de contribuir a la formación integral de su alumnado, a través de las enseñanzas curriculares y, en su caso, la posibilidad, de manera voluntaria, a través de las actividades y competiciones realizadas en horario extraescolar.

2. Estos profesionales de educación física en centros docentes podrán actuar, en colaboración con los consejos escolares correspondientes, en funciones de coordinación, dirección y animación de programas y acciones de promoción deportiva fuera del horario escolar.

3. La Generalitat, a través del órgano competente en materia de educación, establecerá las medidas necesarias para el reconocimiento y compensación, en su caso, del personal docente vinculado a los programas y actividades citados en el apartado anterior (Art. 18).

El quid de la cuestión en este decreto, y en general en todos los marcos legislativos autonómicos, es la consideración de establecer la participación del profesorado de EF, como voluntaria. Lógica por otra parte, por cuanto no tiene ninguna obligación laboral de asumir esta responsabilidad. Salvo, obviamente, en la enseñanza privada, donde sí pudiera serlo.

Es decir, puede que el profesorado sí se implique o puede que no. Ampliaremos el tema más adelante.

Hay otra referencia bibliográfica obligada, también muy reciente y además motivo de ponencia en este congreso, en concreto el documento Actividad Física y Deporte en edad escolar dentro del Plan Integral para la Actividad Física y el Deporte, 2009, Consejo Superior de Deporte:

... garantizando el papel imprescindible de la Educación Física y de sus docentes en la formación del alumnado en el marco del sistema educativo, así como la coordinación entre los proyectos educativo y curricular y las actividades físicas y deportivas fuera del horario escolar a través de un proyecto deportivo de centro y del establecimiento de una red de centros y proyectos deportivos (pag.29).

Ofrecer incentivos al profesorado de educación física que coordine las actividades físicas y deportivas que se realizan en su centro fuera del horario lectivo, asegurando de esta manera la coherencia entre el proyecto educativo y el proyecto de actividad física y deportiva (pag. 40).

Habiendo quedado claro a quién apuntan todos las miradas, cabe preguntarse porque razón no acaba de producirse la participación del docente en el deporte escolar. Dejando para el final las lícitas razones personales, debemos fijarnos en las de índole estructural, en concreto en  la escasa relación entre el ámbito lectivo y el no lectivo.

Y en este sentido la historia condiciona; es tradicional entender las mal llamadas actividades extraescolares como estrictamente marca la palabra, es decir, como algo fuera de lo escolar. Así ha sido entendido durante muchos años y por la gran mayoría de los centros educativos.

De hecho, la separación horaria, reflejada por la sirena anunciando el final de la última clase, marca un antes y un después, dos mundos diferentes, con diferente ideología y objetivos, y con diferentes responsables, por un lado profesores y por el otro padres, exalumnos, clubes, empresas de servicios...

Como anécdota, comentar que dentro de la investigación desarrollada en grupos de discusión con profesores de EF sobre el deporte escolar, algún profesor manifestaba su extrañeza por ser convocado para hablar de un tema que no tenía nada que ver con él e incluso la extrañeza de ser citado para una reunión fuera de su horario lectivo.

Resulta contradictoria esta acusada separación cuando queda determinado legislativamente, también, cómo y quiénes son los responsables de este segundo tiempo pedagógico.

El proyecto educativo de centro.

¿Cómo? A través del Proyecto Educativo de Centro (PEC), que elaborado por el equipo directivo y aprobado por el consejo escolar, constituye las señas de identidad del centro, expresa la educación que se desea conseguir con unos valores, objetivos y prioridades de actuación concretos, explicitando, además, la forma de organizarse para conseguirlo. Y uno de sus apartados, imperativamente, debiera ser el relacionado con el  tiempo extraescolar.

Efectivamente, la integración del deporte escolar en el PEC y en el Plan Anual de los centros escolares es una acción prioritaria que suscita un acuerdo unánime. Es recogida, por ejemplo, en nuestro Plan Vasco del Deporte, o en los documentos del CSD citados anteriormente y refrendado en múltiples publicaciones, congresos y foros en general.

Como también lo debe ser unificar en un área común toda la actividad deportiva y educativa que se genera en un centro escolar, con todos los educadores bajo una misma coordinación, liderada por la dirección del centro y con objetivos comunes.

Ahora bien, repasando algunos, o bastantes, PECs de centros escolares observamos cómo las actividades extraescolares (léase deporte escolar), en repetidas ocasiones no son ni mencionadas y en el caso de hacerlo no se especifica cuáles son sus objetivos ni quiénes sus responsables.

Responsables.

¿Quiénes? Pues aunque no esté especificado en los PEC, es raro que exista alguna comunidad autónoma que tenga sin determinar, por ley, quiénes dentro del centro deben asumir la responsabilidad de elaborar el programa de actividades extraescolares, coordinarlo, organizarlo o/y  promoverlo.

Dependiendo de si nos referimos a Primaria o Secundaria, y de la comunidad autónoma de la que hablemos, el Reglamento Orgánico de las Escuelas de Educación Infantil y de los Colegios de Educación Primaria y el Reglamento Orgánico de los Institutos de Enseñanza Secundaria, otorgan tales funciones al equipo directivo, al jefe de estudios, a los equipos de ciclo o al jefe del departamento de actividades complementarias y extraescolares.

O como es el caso de esta comunidad, al vicedirector, al que le toca “Coordinar la realización de las actividades complementarias extraescolares, según las directrices aprobadas por el consejo escolar del instituto”.

¿Qué problema existe para que sean, relativamente, pocos los centros donde se cumplen las funciones marcadas por la ley? Por los motivos que sean, al menos en la Comunidad Autónoma Vasca, entre otros factores, se produce cierta inhibición del Departamento de Educación, inhibición de la Delegación Territorial, inhibición de la Inspecciones correspondientes, traspaso de responsabilidades de la dirección de los centros a las Asociaciones de Padres de Alumnos y por último desentendimiento del docente en todo aquello que esté fuera de su horario.

Es curioso que exista un extendido movimiento intentando centrar la responsabilidad de la figura del coordinador, entendiéndola como auténticamente clave, cuando es una materia competencial teóricamente superada, tal y como acabamos de ver y comentar. En este sentido señalar cómo uno de los objetivos estratégicos del Plan Integral para la Actividad Física y el Deportes es alcanzar para el año 2016 un 60 % de Centros Docentes con Coordinador deportivo reconocido administrativamente y remunerado.

Niveles de implicación.

Apuntado ya, en cierta forma, esperamos, el título de la exposición, la labor del profesor de EF en el Deporte Escolar, vamos a profundizar en la cuestión a través de un estudio realizado mediante la técnica cualitativa  de los Grupos de Discusión, ocho en concreto, en el Territorio Histórico de Bizkaia con cincuenta y tres profesores de EF. Quince pertenecientes al género femenino y treinta y ocho al masculino, veinticuatro a la red pública y veintinueve a la privada, veintiséis trabajando en primaria, frente a veintisiete en lo que respecta a secundaria, veinticinco con estabilidad en su empleo, mientras que veintiocho no la tienen del todo asegurada.

El objetivo, entre otros que no vienen al caso, es establecer niveles de implicación del profesorado de EF para de esta forma facilitar la búsqueda de medidas que posibiliten esa implicación  tan necesaria.

Según las posturas de los docentes, con los que se ha contado en este trabajo, con respecto a su participación en este campo, se han manifestado cinco categorías divididas en dos grandes grupos: los profesores que muestran inclinación a participar en el deporte escolar, subdivididos según su pertenencia a una red u otra y según el papel que asumirían y en segundo lugar el grupo que no manifiesta esta inclinación.

A - Profesor de Educación Física dispuesto a implicarse.

1. Pública como coordinador.

2. Pública como colaborador. 

3. Privada como coordinador. 

4. Privada como colaborador.

B - Profesor de Educación Física no dispuesto a implicarse.

5. Pública y privada sin implicación.

Profesor de Educación Física dispuesto a implicarse

Tipo 1: Pública como coordinador.

En la comunidad vasca se contempla la opción de presentar un proyecto de actividades extraescolares (programa ACEX) con un tercio de dedicación dentro del horario lectivo y dos tercios fuera del horario lectivo. Es una situación óptima para asumir la coordinación del deporte escolar.

Otra fórmula es acordar, en primer término con la dirección y en segundo con la Delegación de Educación, liberaciones horarias de clases, guardias, tutorías o/y recreos, compensando la dedicación al ámbito extraescolar. En función de la carga liberada, se dará una mayor o menor dedicación a la coordinación de actividades.

Un posible conflicto de esta propuesta es la tarea que debiera realizarse fuera del horario lectivo, hacia la que el profesor muestra considerables reticencias, que de confirmarse provocarían la necesidad de un segundo responsable para coordinar la actividad cuando verdaderamente se está desarrollando, con lo cual nos encontraríamos en parecida situación al siguiente nivel de implicación.

Tipo 2: Pública como colaborador.

El profesor de Educación Física se muestra dispuesto a apoyar en alguna medida la actividad, dentro de su horario habitual, haciendo de nexo entre lo lectivo, a su cargo, y lo extraescolar a cargo de otra persona. A cambio, como en el caso anterior, recibiría, previa negociación, algún tipo de liberación como las ya comentadas. En esta situación, la persona que asuma lo coordinación del deporte escolar, pudiera salir del resto del profesorado del centro, que no es profesor de Educación Física, con lo que se estaría dentro de los parámetros del primer nivel,  o bien de la plantilla de profesores del Gobierno Vasco si el centro fuera quien demandara esa necesidad.

En el supuesto que no pudiera conseguirse esta figura, perteneciente a la administración, se debiera recurrir a personal ajeno a ella. El perfil se mantiene, es decir, sería necesario o al menos conveniente contratar un profesor de Educación Física o, en su defecto, un Técnico Superior en Actividades Físicas y Recreación Deportiva, bien a través de una empresa de servicios o mediante contratación directa. En ambos casos es la APA, o la agrupación deportiva del centro si la hubiere, quien se encargaría de esta acción por la imposibilidad, hasta ahora, de un centro público para hacerlo.

Tipo 3: Privada como coordinador.

El profesor de Educación Física del centro recibe por asumir las funciones del coordinador de deporte escolar, un suplemento económico acorde con el nivel profesional del cargo. La otra opción de compensar este trabajo, como en el caso de la red pública, sería mediante la liberación de una parte de su carga lectiva, proporcional a la dedicación a desarrollar como coordinador, pudiendo llegar, en colegios grandes, a una dedicación completa. Estas dos fórmulas conforman la manera idónea de organizar el deporte escolar.

Tipo 4: Privada como colaborador.

Se produce, prácticamente, la misma situación que en el caso de la pública, el profesor de Educación Física sirve de enlace entre los dos ámbitos recibiendo una compensación económica o de dedicación. El coordinador sale entonces del resto del profesorado del centro o se recurre a la contratación externa antes descrita, a través de la APA o bien directamente.

Profesor de Educación Física no dispuesto a implicarse

 Tipo 5: Pública y Privada sin implicación.

Obviamente sólo resta encontrar otro profesor del centro de otro departamento distinto al de EF o la contratación ya comentada. Con la salvedad, que al no disponer de interlocutor válido dentro del profesorado, la persona ajena que asuma en este caso el cargo de coordinador, debería estar también dentro del horario lectivo, llevando a cabo las funciones organizativas necesarias con los alumnos, profesores, dirección, etc., puesto que estos agentes no permanecen en el centro en horas no lectivas.

En parecida línea se manifiesta la reciente propuesta del Plan Integral para la Actividad Física y el deporte:

El profesor de Educación Física (preferentemente), que se responsabilice de la coordinación de las actividades deportivas extraescolares que se desarrollen en su centro, recibirá incentivos en forma de complemento de productividad y/o una reducción de horas lectivas y complementarias, que compensen la carga horaria dedicada a la coordinación del deporte escolar. Estas dedicación tendrá además reconocimiento a efectos de méritos en concursos y oposiciones (pag.87).

 El papel de la dirección del centro.

Ahora bien las medidas indicadas, extraídas de la situación de los profesores con respecto a su participación en las actividades deportivas extraescolares, dejan un vacío de competencias fundamental, si se quiere asegurar, sería el objetivo, que todos los centros puedan disponer del responsable adecuado de deporte escolar.

Es decir, ¿a quién señalamos como responsable de que exista, o no, la imprescindible figura de coordinador deportivo?

Ciertamente el control ha de llegar desde arriba, para ello, se emplaza a las administraciones, deportiva y educativa, a un entendimiento y trabajo en sinergia. Entendemos que muchos profesores no quieran responsabilizarse del deporte escolar y que muchos directores no den importancia a esta actividad, pero se debe entender, también, que los alumnos no pueden depender de la voluntad de estos profesionales, o del azar, para tener oportunidades de práctica deportiva educativa. No sería justo, y por todo ello debe existir una medida o norma común que se haga cumplir.

De acuerdo con este planteamiento, los profesores convocados en la investigación han señalado al centro y más concretamente a la dirección, como protagonista de establecer una estructura de organización. Es más, se ha apuntado algo por otro lado bien cierto, que este protagonismo viene marcado por ley. A pesar de ello hasta ahora las direcciones no se han mostrado receptivas para adjudicarse estas funciones.

El Proyecto marco nacional de la actividad física y el deporte en edad escolar señala como preferente la elaboración de un Proyecto deportivo de centro, adoleciendo sus orientaciones de diseño, bajo mi punto de vista, de profundización previa en el factor organizativo. En cualquier entidad en una primera instancia el aspecto básico son las personas,  los integrantes de una estructura que liderará, en una segunda fase, la construcción de un proyecto.

En este sentido considero de referencia obligada el trabajo de Sergio (2005) precisamente titulado Proyecto deportivo de Centro. Este guión está siendo seguido por un número importante de centros escolares. A esta iniciativa ayuda la reciente norma (2011) de la Diputación de Bizkaia exigiendo la presentación de un Proyecto de estas características como considerable mérito para acceder a subvenciones.

Propuestas organizativas.

Si optamos por comenzar creando, en primer lugar, la organización citada podríamos seguir esta propuesta:

Figura 1.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 19

 

Alternativa.

Empero si la realidad no cambia y la dirección y claustro seguirían sin considerar oportuno participar la estructura se fundamentaría en la iniciativa de la APA y en el apoyo profesional de un coordinador, respondiendo a  otro esquema.

En esta tesitura, la Comisión sale de la Directiva o de la Asamblea de Padres, además del coordinador. La Junta posee similar composición, con las ausencias señaladas. Las secciones, sin consignar en este gráfico, no varían, si bien hay que considerar que las anteriormente presentadas lo son a modo de ejemplo o posibilidad.

Modelo de organización del deporte escolar en un centro educativo sin colaboración del ámbito lectivo.

Figura 2.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 19

 

Dada por finalizada la configuración del organigrama de gestión de un centro escolar, debiéramos pasar a la ya comentada segunda etapa del proceso, la elaboración de un Plan o Proyecto Deportivo de Centro, herramienta de gestión básica y operativa para establecer objetivos a alcanzar, contenidos de trabajo, recursos necesarios, procedimientos de actuación  e incluso la organización de las personas implicadas dentro de la comunidad educativa en el Deporte Escolar, en nuestro caso ya realizada.

En definitiva un marco referencial, reflejo de la personalidad e idiosincrasia, de la ideología que atesora como centro escolar, que sirve además de cohesión, vínculo y compromiso para todos sus integrantes presentes y futuros, asegurando la continuidad del proyecto en el tiempo, disminuyendo la afectación de relevos generacionales o circunstanciales que hagan tambalear el esfuerzo de sus impulsores.

Bibliografía

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FRAILE, A. (2004). Hacia un deporte escolar educativo. En A. Fraile (Coord.) y otros. El deporte escolar en el siglo XXI: análisis y debate desde una perspectiva europea (pp. 19-28). Barcelona: Grao.

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PETRUS, A. (1998): Deporte escolar. En Desafíos del Deporte ante el III Milenio, Vitoria-Gasteiz.                                                                                                                                           -           SERGIO, C. (2005). Proyecto Deportivo de Centro. Bilbao. Diputación Foral de Bizkaia.   http://trekkerconsultors.blogspot.com/search/label/educaci%c3%93n%20f%c3%8dsica%20y%20deportiva

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