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4 may 2006

Hábitos de práctica físico-deportiva de los niños, niñas y adolescentes, de su entorno familiar y de su círculo de amistades: estudio de población española.

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La investigación que aquí se presenta se centra en el estudio de los hábitos de práctica de actividad física de población española respecto de dos…

Autor(es): Hernández Álvarez, Juan Luis.* – Velázquez Buendía, Roberto.* – Moya Morales, José Mª.* – Alonso Curiel, Dionisio.* – Castejón Oliva, F.Javier.** – Garoz Puerta, Ignacio.* – López Crespo, Clara.* – López Rodríguez, Ángeles.* – Maldonado Rico, Antonio.* – Martínez Gorroño, Mª Eugenia.*
Entidades(es): * Universidad Autónoma de Madrid ** Universidad Complutense de Madrid
Congreso: I Congreso Internacional de las Ciencias Deportivas
Pontevedra: 4-6 de Mayo de 2006
ISBN: 84-611-0552-4
Palabras claves: Hábitos de práctica. Actividad espontánea. Actividad supervisada.

RESUMEN

La investigación que aquí se presenta se centra en el estudio de los hábitos de práctica de actividad física de población española respecto de dos modalidades diferentes: la práctica espontánea y la que se lleva a acabo bajo la supervisión de un profesional. La muestra estuvo configurada por 3.063 sujetos (N=3.063) que habitan en seis provincias diferentes: Asturias; Granada; La Rioja; Madrid; Valencia y Valladolid. Esta muestra es representativa con un margen de error de ± 2,5%, con un nivel de confianza del 95,5%. Se aplicó una escala de hábitos sometida a proceso experimental, de validez de contenido y con Coeficiente de Correlación Intra-clase (pI) que arrojó un valor de confiabilidad de 0.82. Como conclusión destacada cabe afirmar que tanto en el ámbito de actividades espontáneas como en el de las planificadas el hábito de práctica de actividad física desciende con el incremento de la edad, y presenta una menor frecuencia entre las chicas que entre los chicos. Además, es posible afirmar que más de una tercera parte de la población declara que “nunca” realiza actividad física, porcentaje que aún se eleva más si se analiza la realización de actividades planificadas.

INTRODUCCIÓN

Los hábitos de práctica de actividad físico-deportiva están relacionados con la condición biológica de los sujetos ―medidas antropométricas, capacidad de adaptación al esfuerzo…― y, por tanto, con determinados aspectos de su salud. Sus positivas repercusiones sobre el bienestar personal y social permiten afirmar que la adopción de tales hábitos constituye una respuesta saludable ante las consecuencias negativas de los modernos estilos de vida característicos de las sociedades avanzadas. Por tanto, el conocimiento que se pueda obtener sobre ambos factores ⎯hábitos de práctica físicodeportiva y condición biológica⎯ será un conocimiento que refleje el estado general de salud de la población, y un aspecto básico de su calidad de vida. Nuestra investigación ha planteado como novedad una aproximación a los hábitos de actividad físico-deportiva de la población escolar en las edades de 10 a 17 años. Otros estudios han abordado este conocimiento de la población a partir de los 18 años (García Ferrando, 1991; 1997), o bien se han circunscrito a alguna zona geográfica más limitada (Velázquez Buendía et al., 2003). Además, nuestro estudio incorpora como novedad la atención a dos grandes tipos de actividades: las que realizan los niños, niñas y adolescentes en contextos organizados y supervisados por un profesional y las que realizan de forma autónoma y espontánea en forma de lo que hemos denominado “juegos y actividades de calle”. En concreto, nos hemos propuesto describir y valorar cómo se manifiestan los niños, niñas y adolescentes españoles en cuanto a sus hábitos de práctica de actividad físico-deportiva, a los de su entorno familiar y a los de su círculo de amistades.

MATERIAL Y MÉTODO

II.1 Participantes y contexto

El estudio se ha centrado en la población escolar (10-17 años) de seis provincias españolas: Asturias, Granada, La Rioja, Madrid, Valencia y Valladolid. La determinación de la muestra estuvo condicionada por la necesidad de que fuese representativa del tipo de centro educativo (público y privado) y equilibrada en razón del sexo y de la edad. La muestra estuvo configurada por 3.063 sujetos (N=3.063). De acuerdo con los datos sobre la población total facilitados por el Servicio de Estadística del Ministerio de Educación y Ciencia, la representatividad de la muestra posee un margen de error del ± 2,5%, con un nivel de confianza del 95,5%. En la tabla-1 se presenta la distribución de la muestra obtenida.

Tabla-1: Distribución de la muestra utilizada en el estudio.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 1

Es importante señalar que todos los componentes de la muestra se encontraban agrupados en torno a conglomerados correspondientes a los cursos cuarto y sexto de Educación Primaria y segundo y cuarto de Educación Secundaria (finales de ciclo y finales de etapa educativa).

II.2 Técnicas e Instrumentos

Escala de frecuencia sobre hábitos relacionados con la actividad físicodeportiva. La escala fue sometida al juicio de expertos, a la prueba de comprensión con sujetos de idénticas características a los de la muestra final y finalmente sometida al cálculo del Coeficiente de Correlación Intra-clase (pI) que arrojó un valor de confiabilidad de 0.82.

Resultados y Discusión

Los resultados muestran que, en el ámbito de lo que hemos denominado «juegos y actividades de calle», se puede afirmar que existe un importante porcentaje de la población escolar que, o bien no realiza actividad física alguna (11,2%), o bien practica menos de dos veces por semana (8,3%), o lo hace esporádicamente en los fines de semana (22,8%). Puesto que dichas frecuencias de práctica son señaladas por los especialistas como “actividad insuficiente” para el logro de beneficios orgánicos (Duncan et al., 2004), se puede afirmar que entre la población escolar se encuentra un 42,3% de población inactiva. Estudios con población británica de 11 a 14 años señalan la existencia de un 37,2% de población activa, y, por tanto, algo menor a la de nuestro estudio, denunciando los riesgos de esta realidad social (Duncan et al., 2004). El hábito de práctica desciende con el incremento de la edad, siendo más las chicas que los chicos las que no realizan nunca este tipo de actividad física espontánea. En el ámbito de la práctica de actividad física planificada y regulada por la figura de un monitor, profesor o entrenador, los resultados nos ofrecen una perspectiva poco satisfactoria de la frecuencia con la que la población escolar realiza algún tipo de actividad. El primer dato que llama la atención es el alto porcentaje de niños, niñas y adolescentes (34,35%) que declaran que «nunca» realizan este tipo de actividad. No obstante, como hecho positivo, pero no suficiente, hay que indicar que algo más de un 53% de la población afirma realizar actividades planificadas con una frecuencia de dos veces o más a la semana. Estos resultados siguen apoyando la tesis de Mckenzie et al., en el sentido de que, para un numeroso porcentaje de la población escolar, la única actividad física sistemática es la que se desarrolla dentro del currículo escolar (1995). Al igual que sucede con la realización de actividades físicas espontáneas, la frecuencia de práctica físico-deportiva planificada disminuye de forma muy significativa según aumenta el curso. En este sentido, nos parece relevante señalar que si en 4º de Primaria uno de cada cuatro niños y niñas (25,7%) afirma que «nunca» practica actividades físico-deportivas fuera del horario escolar (planificadas y reguladas por un entrenador o profesor), en 4º curso de Secundaria es casi uno de cada dos adolescentes (48%) los que afirman lo mismo (ver gráfico-1). El descenso de la práctica de actividad física según se incrementa el curso del alumnado guarda relación con la percepción que tienen los adolescentes sobre la importancia que tiene para sus familias la Educación Física. En efecto, se producen diferencias significativas importantes en función de la etapa educativa en el grado de acuerdo con la expresión “en mi familia se le da poca importancia a la Educación Física”. Así, mientras que en 4º de Primaria el porcentaje de los que afirman estar “nada de acuerdo” con la afirmación es de un 61,2%, en el caso de 4º de Secundaria ese porcentaje es tan sólo del 33,9%. Es decir, la percepción del valor social de la Educación Física desciende según aumenta la edad de la población escolar, siendo éste un factor más que influye, como mantienen diferentes autores, en el tipo de actividad lúdica que realizan los jóvenes (Roopnarine, Johnson & Hooper, 1994).

Gráfico-1: Porcentaje de sujetos de cada curso y frecuencia de práctica de actividad física a la semana.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 1

Los hábitos de ejercicio, teniendo su origen en la niñez, se establecen de manera más permanente en la adolescencia, por lo que nos debe preocupar el importante descenso de la práctica que tiene lugar en esas edades y buscar estrategias que eviten que los niveles de práctica de los grupos de edad más baja no se pierdan con el tiempo. En definitiva, es preciso señalar la existencia de un alto porcentaje de la población que no realiza actividades de «calle» ni actividades más regladas.

Gráfico-2: Evolución con la edad de la frecuencia de práctica de actividad físico-deportiva.

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 1

Un análisis de la tendencia por cada año de edad (gráfico-2), nos permite observar que no existe un patrón estable que indique que el abandono de la práctica de actividad física siga una tendencia uniforme. Como se observa, se producen avances y retrocesos de esa frecuencia que precisan de un estudio más detallado, pero que en cualquier caso deben contribuir a desterrar la idea de que una vez que se avanza en edad se produce un abandono progresivo e irreversible. Será necesario explorar que hace que en una edad determinada se produzca un descenso de la práctica y en otra un nuevo ascenso. En todo caso, las diferencias en razón del género son manifiestas. Como se puede apreciar en el gráfico-3, es muy superior el porcentaje de chicas que «nunca» realizan actividades físico-deportivas planificadas bajo la supervisión de un profesional (un 42,7% frente a un 26,8% de los chicos). Un análisis más detallado nos lleva a observar que, entre las chicas de 4º de Secundaria, el 55,7% «nunca» realiza este tipo de actividad que nos encontramos analizando y que sólo un 30% lo hace con una frecuencia de dos o más días a la semana. El declive de la actividad física con la edad, especialmente entre las chicas, guarda similitud con lo que sucede en otros países de nuestro entorno (Roberts et al., 2004).

Gráfico-3: Frecuencia de práctica de actividad física (porcentajes en función de la variable género).

Contenido disponible en el CD Colección Congresos nº 1

Si realizamos un análisis en función de la provincia en la que residen los sujetos de la población escolar, podemos percibir que las provincias en las que existe un porcentaje menor de niños, niñas y adolescentes que «nunca» práctica actividad física son «La Rioja» y «Asturias», tanto si hacemos referencia a las que hemos denominado como «juegos y actividades de calle» como si aludimos a las planificadas y realizadas bajo la supervisión de un profesional. Es decir, en «La Rioja» y en «Asturias» se encuentran los niveles más elevados de práctica de actividad físico-deportiva. En el otro extremo se sitúa «Valencia», como la provincia en la que es mayor el número de sujetos que nunca realiza «juegos y actividades de calle», y «Granada», en cuanto al menor porcentaje de práctica de actividad física bajo la supervisión de profesionales. El caso de «Granada» es digno de reseñar, ya que el porcentaje se eleva hasta un 49,2%. Es decir, casi la mitad de la población escolar de esta ciudad sostiene que no realiza nunca actividades fuera del horario escolar bajo la supervisión de un monitor, entrenador o profesor. ¿Cómo es el entorno familiar en cuanto a hábitos de práctica de actividad física? Si tomamos como referencia la frecuencia de dos o más días de práctica física semanal, se puede observar que, en el caso del padre, el porcentaje de sujetos que cumplen la condición de referencia es de un 22,8%. En el extremo contrario, sumando aquellos casos en los que consta el dato de que su padre no practica ningún tipo de actividad física y los que afirman que lo desconocen (muy probablemente porque nunca le han visto realizar actividad física ni hablar de ello), el porcentaje se eleva hasta un 50,5%. El resto, o bien afirma no tener padre (3,1%), o bien indica que su frecuencia de práctica 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 Nunca Sólo fin sem. 1 vez/sem. 2/3 veces/sem. Más de 3 veces/sem CHICAS CHICOS físico-deportiva se limita a fines de semana (16,6%) o a un día por semana (6,9%). En el caso de la madre, tomando como referencia igualmente la frecuencia de dos o más días a la semana de práctica de algún tipo de actividad, el porcentaje es del 20,3%. Se eleva significativamente el porcentaje de madres que no practican «nunca» y el del alumnado que no sabe si su madre hace algún tipo de actividad físico-deportiva (la suma representa un 63% de la población). Con respecto al padre, disminuye el porcentaje de madres que practican en fin de semana (8,8%) y aumenta ligeramente el relativo a la frecuencia de un día a la semana (7,3%). No obstante, partiendo de los estudios de García Ferrando (1997), estos resultados parecen confirmar la evolución positiva de la práctica de algún tipo de actividad física por parte de las madres (mujeres con hijos). Aunque con cierta precaución, tomando como referencia para el análisis la frecuencia de dos o más días a la semana, se puede decir que parece que los padres que más práctica realizan son los que viven en «La Rioja», al igual que sucede con el caso de las madres. En el extremo contrario, se sitúan los padres y madres de «Valladolid». Así pues, en el caso de «La Rioja», se confirma la influencia positiva que tienen los padres y madres en la práctica de actividad física de sus hijos, aspecto éste que se situaría en línea con lo expresado en otros estudios (Hernán et al., 2001). Además, es posible afirmar que a los padres que practican 2 o más veces por semana le corresponde un mayor porcentaje de hijos que, asimismo, practican 2 o más veces por semana algún tipo de actividad bajo la supervisión de un profesional, de forma que ese porcentaje se eleva hasta un 62,9% en lugar de un 52,2% de hijos con padres con menor práctica. Creemos que es importante resaltar la influencia que tiene el nivel de estudios de padres y madres con respecto a la práctica física. Los padres y las madres con mayor nivel de estudios representan un mayor porcentaje de práctica en la frecuencia de dos o más días a la semana, disminuyendo de forma significativa el número de padres y madres con estudios universitarios que no practican nunca actividad física. Existe una correlación significativa entre el nivel de estudios de los padres y la frecuencia de práctica de actividad física por parte de los hijos. Aunque de forma indirecta, ya que en nuestro estudio no se indagó sobre el estatus social de las familias, estos resultados permitirían apoyar la idea descrita por otros autores en el sentido de que a mayor estatus sociocultural le corresponde un estilo de vida más activo entre los adolescentes (Santos et al., 2005), o en el sentido de que a un menor capital social y cultural de los jóvenes le corresponde el desarrollo de un estilo de vida más sedentario (Vanreusel, 2005). En cuanto a otras personas del entorno familiar y del círculo de amistades que pudieran influir en la población escolar, los resultados señalan como primer dato relevante que un 66,9% y un 79,9% declara, respectivamente, no tener «hermano mayor» o «hermana mayor». Es decir, en el mejor de los casos, sólo en la mitad de la población podría darse algún tipo de influencia de los hermanos y hermanas mayores. Por tanto, el círculo de amistades parece ser el agente más relevante en lo relativo a la influencia sobre la población escolar para la práctica físico-deportiva. El porcentaje de «mejor amigo» que realiza actividad física con una frecuencia de dos o más días a la semana supone un 67,3%, mientras que el de «mejor amiga» desciende hasta un 43,3%. Estos resultados son coherentes con los generales en la que ya hemos apreciado una mayor frecuencia de práctica entre los chicos que entre las chicas. Además, estos resultados apoyan las propias directrices de organismos internacionales que, como la Organización Mundial de la Salud, propugnan enfatizar la dimensión social del deporte para conseguir una mayor adherencia entre los jóvenes (Roberts, et al., 2004).

Conclusiones

En relación con la práctica de actividad física, los resultados permiten concluir que, tanto en el ámbito de actividades espontáneas como en el de las planificadas y reguladas por la figura de un profesional, el hábito de práctica sistemática es reducido y refleja una insuficiente actividad física. Con carácter general, es posible afirmar que más de una tercera parte de la población declara que “nunca” realiza actividad física, porcentaje que aún se eleva más si se analiza la realización de actividades planificadas y reguladas por la figura de un profesional, lo que nos permite calificar a un gran porcentaje de la población española como “población pasiva”, en niveles algo superiores a los encontrados en estudios realizados en otros países europeos. En general, tanto en el ámbito de actividades espontáneas como en el de las planificadas y reguladas por la figura de un profesional, el hábito de práctica de actividad físico-deportiva desciende con el incremento de la edad, y presenta una menor frecuencia entre las chicas que entre los chicos. Además, también es relevante apuntar que las chicas son las que más contribuyen a incrementar el número de aquellos que “nunca” realizan actividades físicas planificadas bajo la supervisión de un profesional, llegando casi a la mitad de la población con carácter general y sobrepasando esa cifra en cuarto curso de Educación Secundaria. Un análisis del entorno familiar y del círculo de amistad, de acuerdo con la propia declaración de los encuestados, permite concluir que más de la mitad de los padres y las madres de la población estudiada no realiza nunca ningún tipo de actividad física, existiendo en este caso diferencias significativas por cuanto que existe un mayor porcentaje de madres que de padres en esta situación. Al mismo tiempo, es posible afirmar que existe una correlación entre la frecuencia de práctica de actividad física de los sujetos de la muestra y la de sus mejores amigos o amigas. Aunque, con la precaución debida al escaso porcentaje de padres y madres que mantienen un hábito de práctica de actividad física con una frecuencia aceptable, se puede detectar la influencia de los padres en la práctica de actividad física por parte de los hijos, siendo La Rioja el ejemplo más claro y en el que coincide el mayor porcentaje de práctica de los padres, con el mayor porcentaje de práctica de los hijos. En cualquier caso, existe una correlación significativa entre frecuencia de práctica de los padres (padre y madre) y la de los hijos. Además, la existencia de una correlación positiva entre la frecuencia de práctica que realiza “el mejor amigo” o “la mejor amiga” y la de la población estudiada, confirma la idea de que el aspecto de relación social que conlleva este tipo de actividades tiene una importancia significativa en los hábitos de práctica y que, por tanto, constituye un incentivo para esa práctica de actividad física y una orientación sobre las modalidades.

Referencias bibliográficas

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